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LOS CÍCLICOS Y SU DEVENIR

Es importante observar que los Ciclos y su Cronología son fundamentales, no só lo para este
apartado sino para toda la obra de H.P.B., ya que en lo matemá tico y repetitivo de los mismos
reside parte del Concepto de Profecía, como reflexió n sobre futuros acontecimientos. El tema
es muy amplio y rebasa el cará cter compilatorio de nuestra obra, pues abarca temas como la
astrología, la precesió n de los equinoccios, glaciaciones; nacimiento, desarrollo y desaparició n
de civilizaciones; diluvios, catá strofes perió dicas como la destrucció n completa de especies
animales o continentes.

Los científicos de nuestra era se debaten en sesudas reflexiones intentando comprender el


origen del Universo y su posible final, la evolució n del mundo y de la vida, los procesos por los
que la Humanidad transcurre, llegando a conclusiones realmente asombrosas que se acercan
muchas veces las afirmaciones de Herá clito, Pitá goras o los yoguis hindú es, y que serían
anatemizadas por los sabios del siglo XIX con los que convivió y a los que combatió H.P.B.. Como
hemos comentado supra, un físico ató mico actual comprendería má s a H.P.B. que sus
contemporá neos. Nosotros nos limitaremos a exponer unas pocas ideas encuadradas en sus
textos.

Comenta H.P.B. en un artículo, que la Teoría de los Ciclos en general fue:

«[...] conocida primeramente en el Vedantismo, la má s antigua corriente espiritual del mundo, [y]
adquiere poco a poco prominencia de nuevo. Varios filó sofos griegos la enseñ aron, má s tarde la
defendieron los teosofistas de la Edad Media; pero concluyó por ser negada rotundamente por los sabios
occidentales, el mundo de las negaciones. Precisamente, en contra de la regla, son los hombres de ciencia
quienes han revivido esta teoría. Estadísticas de acontecimientos de la naturaleza má s variada, se reú nen
y comparan con todo interé s y con la seriedad requerida por las importantes cuestiones científicas.
Estadísticas de guerras y de los ciclos de aparició n de grandes hombres – por lo menos aquellos
reconocidos como tales por sus contemporá neos–; estadísticas de los períodos de desarrollo y progreso
de grandes centros comerciales; de la elevació n y caída de las artes y las ciencias; de cataclismos, tales
como terremotos y epidemias; períodos de frio y calor extraordinario; períodos de revoluciones, del
florecimiento y decadencia de los imperios, etc., todos estos está n sujetos, a su vez, al aná lisis de los
cá lculos matemá ticos má s minuciosos.»

El conocimiento de los «có mputos sagrados» vincula el pasado, presente y futuro de la Historia
Geoló gica de la Tierra, de la Evolució n del Hombre, del Cosmos en general, y a é l está n
supeditados, entre otras cosas, la aparició n de fundadores de religiones o naciones. Sin
embargo, aunque H.P.B. da muchos datos que permiten hacerse una composició n bastante
inteligible de la cuestió n, comenta en varios lugares que el panorama completo de la Cronología
siempre fue secreto –y ahora tambié n–, de forma que las cantidades o fechas exactas no son
dadas sino guardadas de forma impenetrable.

De todos modos, sería bueno esbozar las líneas maestras por donde circulan las siguientes
Profecías, que hacen un mayor o menor uso de los Ciclos Histó ricos o Yugas.

Yuga significa «ciclo» en sá nscrito, y refleja el primer postulado de nuestro tema: la Historia es
cíclica y está sometida a renovaciones perió dicas. Para el pueblo hindú , de donde H.P.B. extrae
estas Doctrinas (sobre todo de la Cronología Brahmá nica, la má s semejante a los Anales
Secretos), el Universo se desarrolla entre la expiració n y la inspiració n del dios Brahma. Cuando
el dios expira se forma el Cosmos: el «Día de Brahma», y cuando inspira lo absorbe, ocurriendo
la «Noche de Brahma». La expiració n forma el Universo y le imprime movimiento, y la
inspiració n lo retrotrae al origen. La Noche de Brahma tambié n se llama el Pralaya Có smico o
Disolució n Universal. Esta disolució n ocurre despué s de cien añ os de Brahma. Es una idea
parecida a la teoría moderna del BigBan o «gran explosió n» que, creen los científicos, formó el
Universo. Tambié n lo podemos observar en la mitología nó rdica cuando se habla del Ragnarok,
el día en que se destruirá el Cosmos y hasta los dioses morirá n.

En el Día de Brahma se desenvuelve el Universo conocido, aparecen las galaxias, los soles y
estrellas, los sistemas planetarios juegan el juego de la vida y en uno de ellos aparece nuestra
Humanidad, como en otros aparecen, a su debido tiempo, otras humanidades. Pero los grandes
ciclos son só lo la suma de otros má s pequeñ os, que son, a su vez, el resultado de otros má s
pequeñ os todavía, creando una espiral que se eleva y que desciende encajando, como las
cuentas de un collar, ciclo tras ciclo, que es a su vez cuenta de otro collar, que es a su vez cuenta
de otro collar... Está fluctuació n có smica se repite de arriba a abajo en todos los planos de la
Naturaleza y se refleja en la Historia Planetaria y Humana y va, desde los ciclos de diez a los de
millones añ os, pasando por otros de 70, 250, 500, 700, 1.000, etc.

«La rotació n cíclica del planeta es simultá nea con las rotaciones intelectual y espiritual, igualmente
cíclicas. Así vemos en la historia de la Humanidad un movimiento de flujo y reflujo semejante a la marea
del progreso.

Los imperios políticos y sociales ascienden al piná culo de su grandeza y poderío para descender de
acuerdo con la misma ley de su ascensió n, hasta que llegada la sociedad humana al punto ínfimo de su
decadencia, se afirma de nuevo para escalar las pró ximas alturas que por ley progresiva de los ciclos son
ya má s elevadas que las que alcanzó en el ciclo anterior.

Las edades de oro, plata, cobre y hierro no son ficció n poé tica. La misma ley rige en la literatura de los
diversos países. A una é poca de viva inspiració n y espontá nea labor literaria, sigue otra de crítica y
raciocinio. La primera proporciona materiales al espíritu analítico de la segunda.

Así, todos aquellos caracteres que gigantescamente despuntan en la historia de la Humanidad, como
Buda y Jesú s en el orden espiritual y Alejandro y Napoleó n en el material, son reflejadas imá genes de
tipos humanos que existieron miles de añ os antes, reproducidos por el misterioso poder regulador de los
destinos del mundo, y por ello no hay personaje histó rico eminente sin su respectivo antecesor en las
tradiciones mitoló gicas y religiosas, entreveradas de ficció n y verdad, correspondientes a pasados
tiempos. Las imá genes de los genios que florecieron en é pocas antediluvianas se reflejan en los períodos
histó ricos, como en las serenas aguas del lago la luz de la estrella que centellea en la insondable
profundidad del firmamento.

Como lo de arriba es lo de abajo. Como en el cielo, así en la tierra. Lo que fue, será .»

Dar cifras exactas de estos temas es prá cticamente imposible, pero a lo largo de la obra de H.P.B.
se dejan caer algunas cantidades que pueden servir a aquel que desee investigar con má s
profundidad. De este modo, en líneas generales, si queremos tomar como referencia los
có mputos có smicos má s cercanos a nuestra Historia: la Vida de Brahma (cien añ os de Brahma),
tenemos que establecer la equivalencia entre un añ o divino y un añ o humano. Las cantidades
son dadas en «añ os de los dioses», es decir, un añ o divino equivale a 360 añ os mortales.

A continuació n exponemos las cantidades segú n H.P.B.:


Krita, Tretâ , Dvâ para y Kali son los periodos de tiempo principales de un Mahâ yuga, «gran
Yuga» o «gran Ciclo», que dura en total 4.320.000 añ os. Estos Yugas está n relacionados con la
evolució n del Hombre y las Razas. Dentro de los Yugas que afectan a nuestra Quinta Raza, los
que ya han pasado son el Krita o Edad de Oro, el Tretâ o Edad de Plata y el Dvâ para o Edad de
Bronce. El actual es el Kali Yuga, o Edad de Hierro, o Edad Negra, que al parecer comenzó hace
aproximadamente 5.000 añ os (5.121 añ os hasta 2019), coincidiendo su inicio con la muerte de
Krishna. Actualmente nos hallamos en el sé ptimo manvantara, llamado Vaivaswata, nombre del
sé ptimo Manú . El nombre Manú representa a distintas Razas.

Hay que aclarar que la palabra Kalpa puede referirse a una Edad o un Día de Brahma o un Kalpa
sideral, astronó mico y terrestre, estos son entonces Kalpas Menores. En cuanto a la palabra
Pralaya se aplica a cada Noche de Brahma o la Disolució n del Mundo que sigue a cada
Manvantara, pero tambié n a cada «Obscuració n» y hasta a cada cataclismo que pone fin por
medio del Fuego o del Agua, por turno, a cada Raza-Raíz. En este ú ltimo caso, el Calendario
Azteca y las Eras en é l representadas, son un buen ejemplo de como cada Era es destruida por
el Fuego o por el Agua, siendo la actual la Quinta Era, y su forma de destrucció n el Fuego. El
Agua destruyó la anterior Era, que podríamos relacionar con la Atlá ntida. La misma
representació n cíclica encontramos en el Mito de las Eras de Hesiodo, en Grecia, que se refiere
a una Edad de Oro, de Plata, de Bronce, y de Hierro, la actual. Comenta H.P.B.:

«Los continentes perecen por turno por el fuego y el agua; ya sea por terremotos y erupciones volcá nicas,
o por hundimiento y gran desplazamiento de las aguas. Nuestros continentes tienen que perecer por la
primera clase de cataclismo. Los terremotos incesantes de los añ os anteriores pueden ser un aviso.»

Y tal vez los que actualmente (2007-2019) asolan al mundo, Tsunamis, huracanes, etc.

Por otro lado, relacionando la duració n de los ciclos con la duració n de la vida del hombre,
añ ade:

«Como quiera antes de que los hijos de Dios viesen a las hijas de los hombres, la vida humana era de 365 a
969 añ os, só lo cabe explicar tan brusca disminució n comparando el texto bíblico con los libros de Manú ,
donde se dice:

En los primitivos tiempos no había enfermedades ni dolencias. Los hombres vivían cuatro siglos (Manú , lib. I)

Sucedía esto en la edad Krita o de justicia [...] En cada una de las edades siguientes disminuye en una
cuarta parte la duració n de la vida humana, y así en la edad Treta só lo vive el hombre tres siglos, en la
Dwapara dos y en la Kali (edad presente), cien añ os a lo sumo.»
Tenemos otros datos cronoló gicos de H.P.B.:

Tomando algunos de estos có mputos como base, H.P.B. nos da unos cuantos datos profé ticos:

«Como quiera que nos hallamos en el Kali Yuga de la é poca vigé simo octava del sé ptimo Manvantara, aú n
nos falta algú n trecho que recorrer antes de llegar siquiera a la mitad de la vida del planeta.»