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VASCONOELOS O EL FILÓSOFO DEL 'l'1\<>l'lCO H

firmamento boreal y austral, determinara de algún modo


su pensamiento en amplitudes poco menos que ecuatoriales.
Escritor que empieza preludiándolo y representándolo,
se ha de hacer oír con gusto en esta viej a y curiosa Europa.
y no tanto porque suscite la tan debatida cuestión de si
filosofar es ver el universo a través de un temperamento
étnico, 10 queefectivamente daría americanismos y otros
Vasconcelos ~ El F.il6sofo del Trépico *) muchos nacionalismos filosóficos, sino porque son ya varios
los pensadores modernos que han cavilado sobre 'el porve-
nir mental del Nuevo Mundo'. Recuerdo en primer lugar a
1 Berkeley, el solitario de Rhode-Island, que se dió a cantar
en verso la marcha de la civilización, a la que, siguiendo
Vasconcelos, "el .ídeólogo más original hasta ahora. de el curso del sol, veía su espíritu girar de Europa a Amé-
Suramérica" (Keyserling), ha dado a la publicidad una rica, en posesión ésta "de las mejores cabezas y más no-
Metafísica, una Etica y una Estética con miras a una filo- bles corazones". A.· Humboldt hubiera casi suscrito estos
sofía nacional mejicana, al modo-e-dice él-que "el ale- elogios. Hegel, en cambia, se mostró bastante escéptico so-
mán, el francés y el inglés tienen Su escuela nacional, y de bre la madurez telúrica e intelectual de aquel Continente,
ella pretenden partir para elevarse a la humanidad", y al máxime en su sección tropical y sub-tropical, deduciendo
modo, añada yo, de aquella Logica mexicana que publicó de las. islas coralinas y madrepóricas que se extienden a
el j esuíta A. Rubio a principios del Seiscientos, y que tan- suoccidente, en el Pacífico, hallarse todavía tierras y hom-
tas ediciones tuvo en Francia y Alemania. bres en período de formación. Llamó con todo a América
Vasconcelos, en efecto, es el campeón de unos ameri- la tierra del porvenir, y aun se la imaginó a ratos como
canismos en que, por la fusión de las razas existente en magno escenario del Espíritu de la Historia. Schopenhauer
su hemisferio, se llegue a una estirpe llamada cósmica; por pudiera en alguna manera ser vasconcelista y amerícanís-
la que ha de hablar el Espíritu, y elaborar una suma ta, lo primero por sus entusiasmos.índostánicos en que tanto
de las filosofías que desgarran á Europa en una como fede- se asemejó al mejicano, y la segundo porque creyó a Amé-
ración de los Sistemas Unidos de América.' Si vamos a rica la única parte del mundo que, muy sabia y muy "filó-
creerle, el filósofo del trópico,. por serIo, "está dotado de sofa", ;no supo llevar a los brutos a una perfección que faci-
una comprensión cabal del Universo" 1). Como si su ven- litara teorías evolucionistas pitecantrópicas. Fué asimismo,
táj osa posición astronómica, de quien domina por igual el como Vasconcelos, partidario de las razas brunas.: ya que
a las blondas nórdicas las suponía una degeneración; ni
más ni menos, es frase suya, que los ratones blancos lo
*) José Vasconcelos nació (1882) en Oaxaca, sur de Méjico. Después de son de los ratones negros 2). También a Nietzsche hago
cursar leyes, dedicóse al ensayísmo conquistándose un nombre. En 1920 es ree-
tor de la Universidad de México, y ministro de Instrucción Pública poco des- americanista o americanizante, toda vez que hace resonar
pués, cargo que desempeña con lucimiento, dando muestras de una consagra- el adjetivo tropical en sus elucubraciones vitalísticas, en
ción inusitada en aquel ministerio. (Ü], Indología, "La Educación Pública").
Expatriado más tarde, visita las Américas, Europa y el Oriente medio, de-
biendo destacarse entre sus viajes el que hizo por Espafia--'-siendo "banque-
teado en Madrid desde el Rítz hasta los merenderos del Manzanares". (Ü]: ib- 2) Enfrentado Vasconcelos con las razas nórdicas, en lucha abierta con
-ídem, Prólogo)-, y el que le llevó a París, a fijar allí su residencia. Son nu- ellas, nos ha dejado escrito: "Desgraciadamente yo no tengo sangre negra,
merosas sus obras amwricanistas : La intelectualidad Mejicana (1916), La Ra- pero cargo una corta porción de sangre indígena, y creo que a ello debo una
za Oósmica, (1925), Bblivat'ismo y Monroísmo (1934), IndoZogía (ampliación amplitud de' sentimiento mayor que la de la mayoría de los blancos y un grao
de La Raza OóS'rnica) (UI;:S5), Quetzalcoalt (?), en las que noa.rla una inter- no de cultura que era ya ilustre cuando Europa era bárbara". Indologia, pá-
pretación, sana por muchos conceptos, de la cultura ibero-americana, asig- gina XXV. En la p. 105 añade: "Por la poquita sangre blanca que tenemos
nándole límites continentales, y una teoría racial que llega al mestizaje, y [ ... ]. Este servilismo espiritual es el que a mí me lleva a renegar de nosotros
r-n él se funda muy principalmente. De filosofía ha escrito tres volúmenes, mismos y a decir de una vez por todas que no somos blancos" .-l!J,n Arnéríen
que llevan llUillUl'e~ Oe .o.L ".U.I .,><va l19~lJ), l!Jtica (1932) y Estética (1936), a hay otros, no sólo pensadores, sino centros culturales, y prósperos, que se tienen
los que siga tal vez uno cuarto de Teodicea. Tiene, asimismo, otro de filoso- como mera continuación de Europa, ajenos por completo a discriminneíonns
fía oriental, titulado Estudios Indostánicos (1921), y algunos más que pre- filosóficas en el sentido indigenista de Vasconcelos. Precisamente paru oeu-
ludiaron su labor filosófica, v, gr., El Moni8tmo Estético. ,(1919). parse otro día de ellos, envía por delante el autor, a modo de íntroduceíén,
1) Oto BQlivarisn~Q y MQnroísmQ, p. 43. este primer artículo.
lO ,JOAQUÍN lRIAl\TE, S. J. VASCON01~LOS O l~L l'ILÓ:>OFO J>BI. TnÓf'ICO l'.

1111 nudnces concepciones del superhombre. Prescindiendo. IE~tn prosa, tomada, no de los fondos doctrinales de la
uhoru de si la tropicalidad es atributo del pensar amerí- 'obra, sino de la simple portada, es un tejido de cláusulas
('UIIO, lo es de Vasconcelos, que' añora las selvas de pal- de sentido disperso y apenas inteligible, sobre todo que,
IlWl'US, helechos, bejucos y bambúes, selvas que tienen un pocas lineas más abaj 0, se quiere hacer derivar de un
ritmo cósmico, y de cuyo conjunto sinfónico ambiciona ser auténtico españolismo una filosofía hispanoamericana (p.
el alma 3). Vasconcelos, además, está convencido de que 12 -13). Y que el apresuramiento e inconexión apunta-
"In civilización nació en el trópico y ha de volver al tró- dos no sean exclusivos del .párrafo trascrito, que no se
pico" 4), con tra tantos que,' como Hegel, la han hecho flor • trate de uno defectuoso entre mil correctos, se deduce por
de' las nieves o cuan do menos de las zonas templadas. El otros que tiene a su vera de expresión mental insuficiente,
último gran amerícanísta ha sido Keyserling, quien en sus de adj.etivación impropia, con partes de la oración dura-
Meditaciones suramericanas asigna a aquellas regiones Una mente articuladas, con gramática que deja que desear. Y
concepción del Universo fundada en el primado de la deli-
18 gramática, si-no como "aliño, al menos como primera
cadeza. A los americanos del' Norte, a los que ha dedicado.
ordenación del pensar humano, es el comienzo de toda
otro grueso volumen, les concede virtudes de primitividad
filosofía y de todos los primados de la delicadeza. Es una
en pos de lo colosal y cuantitativo. Keyserling, muy, distinto
lástima que desestime Vasconcelos el mecanismo sintático.
en esto de Spengler en Años decisioos, sabe ser cumplido
"El pensamiento, en su ejercicio natüral-afirma-, no si-
con unos y otros, con los de la tesis rubia y morena; .con .
gue el orden que se deriva de las partes de la oración, la
los de la "cósmica" y la anglosaj ona.' .
Con cualquiera de ellas, con sistemas étnícamente pig- secuencia gramatical del párrafo, sino la sugerencia del
mentados o sin ningún pigmento, atrae nuestra atención ritmo emotivo engendrado por la idea, brotado del efecto
este anuncio de filosofía americana. Como si la emancipa- de alguna imagen" (Ei., p. 100). Todavía son más desapren-
ción mental de aquella familia tuviera también .su hora y sivas las frases siguientes: "Escritores hay en el día que
estuviera ya sonando. Gamo si fuera Vasconcelos el nuevo gozan de cierta fama, varios habemos que escribimos mal
Bolívar: Y si no tanto, el nuevo Rubén Darío que revolu- y, sin embargo, se nos lee y aun se nos atiende. No' es aven-
cione la tradición filosófica europea. Algo de esto diría yo turado decir que hace veinte años nadie. se hubiera ocu-
que ha debido de cruzar por su mente al redactar el ca- pado de otra cosa que de señalarnos los yerro s de sintaxis
pítulo IV de Indoloqia. Pero volvamos a sus tratados .fílo- e los descuidós de la expresión" (lndología, p. 111).
sóficos. . Está bien que nuestro "ideólogo" eche' por rumbos
"El pensamiento dé un mejicano, 'dice en el prólogo a a-racionales ya-lógicos, mas nunca ilógicos, incoherentes.
la Estética (1936),.por lo que tiene de ibérico, se aparta Que siga vías éstéticas o extáticas, como le plazca, pero
del intelectualismo latino y busca arraigo en los hechos. nunca defectuosas en técnica gramatical, que al fin es la
La raza española ha dado místicos geniales y casi no da técnica misma elemental, la casera e imprescindible. Le es
filósofos. y aunque parezca extraño, en cierto modo depen- permitido ser anti-intelectualista, pero manteniendo en eso
sar, 'estamos más cerca del inglés y del celta que del galo, mismo algún principio fijo que dé sentido a sus puntos de
el alemán y el latino. Por algo, en la conquista del mundo, vista. Hay, una lógica en la ilógica, la que nunca dejará'
rivalizaron juntos españoles e ingleses, en tanto que los ra- de exigírsele. Nos dice muy resuelto, y como asentando la
cionalistas discutían la "realidad" desde sus pupitres esco- base de la indisciplina más desaforada: "Hoy los escolares
lares. En toda caso, no podemos convertirnos en cartesianos de primer año tienen noción del irracional empírico que
ni hegelianos sin deformarnos. Pero tampoco nos basta el se nos revela 'en la naturaleza", y por lo mismo, "quien
empirísmo inductivo de los ingleses. A nosotros los hechos ahora habla de conexiones necesarias de lo obj etivo es uno
no nos sirven de mero precedente, sino que nosirevelan que se pone .una venda para no ver el mundo" (Esi., p. 17).
una trama, y sólo nos conforma la arquitectura inherente Sin un mundo de conexiones necesarias, con un inde-
8. todo conjunto" (p. 12). " terminismo a todotrapo, se va a lanzar Vasconcelos a sus
construcciones, si ya no mej or, dispersiones fílosóñcas. Que
8) Ü], "Los Parques del Trópico" en Estética. eso y no otra cosa habrá de traer canon tan audaz 'en pai-
4) Oi, ln4ología,p. 65. ' .' ses donde jamás ha imperado el racíonalísmo despótico,
r: VMH:ONm:I.()S o 1iJ. Fui,SOIIO 1IE1. '1'lIÓJ'ICO I:s
.roAQuíN IRIARTE, S. J.

que hubiera justificado posición tan anti-intelectua-


,'II1i<~()
como fuera el caso de Leibniz en su teoría de la "armonio
llslu. Desde el punto que se pregona el-abandono de "las.
prestablecida" 5). ,
Ya tenemos el nuevo procedimiento que dará al Nuevo
roncxiones necesarias de lo objetivo", y se pone proa al Mundo una nueva filosofía. iNueva, claro está! Porque Vas-
"irracional empírico", se nos anuncia que el pensamiento con celos, como es costumbre inveterada en tantos sedicen-
que lo refleje hará bien en campar por-sus respetos y en- tes innovadores, dedica no pocas líneas al tema de las filo-
buscar un sincretismo de todos los sueños, del sueño persa sofías mandadas retirar. Aunque sin tener en cuenta, que
y del sueño hindú, del sueño griego y del sueño romano, nuevo no es tanto lo que por tal se auncia o viene rene-
del sueño latino; y del sueño nórdico. gando de lo pasado, cuanto lo que realmente es inédito.
Efectivamente, alma muy volandera el escritor, empa- ¿ Qué importa que nos esté repitiendo una página sí y otra
pado en la filosofía indostánica (aunque sea con texto de también lo de la ineptitud de los métodos racionalistas y
segunda o tercera mano), en la alej andrina de Platino, empíricos, si ni siquiera parece saberse qué hay vías inter-
algo en la de Kant y en la de Bergson bastante, con nocio- medias de racionalismos bien avenidos con ,empirismos mo-
nes de teorías científicas de última hora y un regular bagaje derados? En los métodos filosóficos no solo hay extremos y
. de ideas culturistas, va desgranando pensamientos iridis- cosas de bulto, sino también detalles y términos medios.
centes que iluminan COJllO "cocuyos" los senderos de una Hay vías intermedias y de ilustre abolengo,· lo sabe cual-
selva tropical que en vano quiere organizarse en sistema. quier escolar de filosofía. .
Tres tomos amplios y una prosa redundante y lozana, suel- El íntelectualismo, alega Vasconcelos como- un repeti-
ta hasta el desaliño y la inconexión mental, con erudición dor de Bergson cualquiera, se empeñó en encuadrar el uni-
enciclopédica pero escasa profundidad y muy poca' disci-, verso en líneas rígidas, y son muchas las cosas que se esca- .
plina ácadémica. Se ha llamado ,a sí propio "aprendiz de pan a su aprensión. Es verdad; el mundo exterior, al ver-
terse dentro de los cuadros del intelecto frío, no agota su
filósofo".' Confesión que si aquí se recoge, es solo para
·contenido. Desde sus principios supo la filosofía tradicio-
recordar que efectivamente nunca pasara el autor por las nal, que todo el matiz particularista e individualizante que
clases de filosofía, lo que no. es de tan poca monta, como exorna a la realidad, que tanto colorido da al mundo visi-
a veces se supone. ble y del que vive la poesía y una buena porción de la
filosofía actual que tanto se le parece, desborda las cons-
trucciones intelectualistas. Pero es por querer pensar las
2' cosas en sus líneas esenciales y en su nervio, tomarlas en
lo que tienen de predicación formal, única manera de dar,
Quedarse con el perfume y desechar la flor, 'o, dicho expresión científica consistente (por lo universal y necesa-
en términos más doctrinales, descuidar los fundamentos de rio) al pensamiento. Con solo indicaciones de objetos pre-
la verdad y fij arse en alguno de sus esplendores, he ahí sentes valiéndonos de pronombres demostrativos o de .des-
lo que busca Vasconcelos con esos modos "originales" que cripciones poéticas, no es posible ningún serio intercambio
califica él de "supercriterio". Nos había dejado escrito en de las mentes constructivas. Se podrá iluminar un cuadro,
Estudios Indostánicos-libro que tantas cosas explica en su mas no pasearlo en forma sistematizada por los vastos
filosofía y en sus afinidades psicológicas.c., que' el princi- . campos de la humanidad y de la historia. Un ej-emplo que
pio que preside a la elaboración del pensamiento oriental, 10 aclare Iotiene Vasconcelos en su propia casa: .
, es un "poder misterioso que se manifiesta en la inspira-
'.ción mística, semejante al trino de los pájaros, desenvol- (5) Para Vasconcelos, como para su admirado Pitágoras, el número mu-
sical es poco menos que constitutivo del ser, y el método sinfónico iría preci-
viéndose irregularmente en' el, curso de las edades, y sin samente a sintonizarnos con él. Es curioso, que anterior al mejicano, Waldo
más ley que el orden múltiple y melodioso del canto" (pá- ;Frank (Rede8(}ub1+mien~0 de Amé1'lca, 1928) hablara ya de "sinfonizar" ("do·
minando los elementos de nuestra variedad", p. 172), el ser de América, y
gina 360). "Sinfonía, tú eres 'el método !", , dice con após- que en un cap. "La Nación sínfónica" intente interpretar por modos sinfónicos
trofe parnasiano en otro lugar de la Indología (p. 6), sin la gran realidad americana, con amplias referencias al sentido de la totali-
dad e integración místicamente percibidas. Tal como Vasconcelos se propone
'percatarse, que solo en sentido figurádo y muy sobriamente interpretar en ser del Cosmos dentro de la era americana. O], también el otro
es posible traer la música a los dominios del pensamiento, libro de Frank: Primer Mensaje a la América H'ispana.
JOAQuíN IRIARTE, S. J. V/.S(!ONO\-;LOS o JIL Fn.ÓSOl.IQ IlBJ. 1'1\61'ICO H\

Cunndo soltó él su prosa lírica ante aquella bella apa- único el universo y el descubrimiento efectuado en un sitio
l'1dólI de Santa Sofía que le subyuga y que tantas veces rll'ecla la visión del conjunto" (Est., p. 19). La "mística'
rocu rre en su filosofía 6), nos dió una cálida poetizacíón, corno metafísica es muy anterior a Vasconcelos, y, anterior
euvnclta toda ella en metáforas, distinta en absoluto de los igualmente, esa actitud hierática de sacerdote de la unidad
planos áridos del inmortal monumento de Justiniano. Y, del Universo, con todas las, emociones y estremecimiento/!!
~in embargo, es muy de temerse que a los tratados cientí- con que se la quiera decorar .. Por la Historia de la Filo-
ficos de arquitectura solo pasen dichos planos áridos, y of'ía, mejor acaso, por senderos colindantes a ella" hemos
que por ellos nos sea, dado conocer la esencia del templo conocido multitud de aficionados a la especulación, filóso-
bizantino. Por ellos la ha podido gozar Vasconcelos, pues fos improvisados, que se refugiaban en la emoción y el
que los planos, esto es, el compás y la escuadra, lo -alzaron ocultismo para mejor encubrir los fallos de la inteligen-
en un principio de la nada; que jamás surgiera a haber cia. Por la Historia pasaron, pero pasaron sólo. ¡No pu-
dependido de solo 'arranques poéticos. Y por ellos sabre- dieron quedar!
mos distinguirlo de la Alhambra o
de la· catedral' gótica, "Juzgo que el problema filosófico debe abordarse en
que también irán a las libros del ramo disecados 'en pla- forma semejante a la del músico .en la composición d.e
nos, y no en' melodiosos cantos vasconcelistas. ¡Bueno an- una sinfonía:" (Me., p. 14). "Solo un lenguaje, mi sistema
daria el estudio de la arquitectura confiado a 'cantores ',y sinfónico puede resolver el conflicto dé la' inteligencia con
poetas! Y no es que neguemos que aprehendan ellos algo la emoción" (p. 19). Y así incesantemente; porque en los
'y mucho que no l.e es dado captar a la aridez geométrica. escritos del pensador "cósmico" -las palabras que más se
Pasar por los problemas filosóficos amodo de reportero' han repetido son acaso sinfonía, ritmo, y siempre en sen-
ágil que los' acaricie con la pluma, que los' contemple y • tido y alcance filosófico. ¡Como si la filosofía, que nació
sienta emotivamente, sin que los entienda en su intimidad de los misteriós órficos, quisiera por atavismo volver
, y nervlo-c-hasta sin perjuicio de que pueda hacer confe- ti ellos! .
. siones de no entender lo mismo que estuvo largamente dis- ¿ Qué, diría Vasconcelos de cuanto sobre sus' métodos
cutiendo. 7)-" será una especulación en sistema de rela- nos está diciendo si le obligaran a formular en plan me-
ciones como "de pentagrama musical", pero que, primero, lódico a musical esa misma determinación de sinfonía que
es inepto, 'y después nada nuevo, pues que estuvo ya de le obsesiona? Al concepto y a los modos conceptuales 'habrá
moda en aquella "ciencia superior" de los gnósticos de las de recurrir para expresar en forma viable lo que es sin-
primeros siglos y entre los sufitas musulmanes más tarde, , fonía dentro de la música, y 1'0 que ésta, la música, e~ den-
para volver a estarlo entre los, cabalistas, ocultistas y teur- tro de las actividades culturales humanas. y ¿qué pudiera
gos de siglos l?osteriores, hasta en el detalle vasconcelista hacerse con esa "ley emocional" que aquí se nos promulga,
de creer que era ella la "super-ciencia" o el "super-crite- si no se admite antes' la noción de ley y bien determinada '1
.rio", y hasta en la persuasión asimismo vasconcelista de ir Emociones que se empujan unas a otras como las olas de
deduciendo de una sola porción de la, realidad bien intuída un mar sin fondo cognoscitivo, nos llevan a un caos senti-
el vasto conjunto de la Creación, "porque es un' cuerpe mental, a una selva o manigua que, en su absoluta impe-
netrabilidad, ni siquiera nos haría sentir una conveniente
~) Oigase a Vasconcelos en el' principio de su canción a Santa Bofia, impresión de manigua. '
dentro siempre de su acostumbrada ilógica: "Henos aquí" en pleno siglo XX, Una vez que él filósofo, sirviéndose de unas planos 'ári-
en el interior de la Basiíica de Santa Sotía, antes 'orgullo de la cristiandad y
,hoy befa del turco, que la profana delante de una Europa impotente". (Pesi-
dos, como ,se dijo antes en el caso de Santa Sofía, cons-
mismo Aleore, p. 131.), Los' sustantivos "orgullo" 'y "befa" no se corresponde. truye las líneas que forman el cuadro de la realidad, le
como querria Vasooncelos. Santa Sofía es befa del cristianismo, Q directa- es muy fácil aljioeta revestírlo de colores cálidos y senti-'
mente objeto ,de befa por parte del turco. Y ¿quién no sabe que ese templo ¡¡It
halla- hoy en poder del turco por algo muy distinto de la impotencia de Eurs- mentales, y hasta reírse de quien trabaj a con meros trazos
pa? Digo lo mismo de los titulares: La Raza O ósmica y M onismo Estético. frios. O dicho en vasconcelista: Es muy .fácil. aprovecharse
El primero nos lleva a pensar en una raza planetaria o astral, y el segundo
apenas especifica al monismo, del que se podrá decir que es materialiata e
de los hermosos libretos que la' fllcsóf'ia intelectualista ha
idealista, pero con dificultad' el que sea estético. reunido, toda esa grandiosa letra ínterpretativa de la rea-
7) "Cuando escribí mi Etica, no tenía idea clara de la naturaleza de 1011 •
lidad que es fruto de siglos, y sinfonizarla después sin es-
'Valores." Bst., p., 378. Y en la Etica incluso se llegaron a jerarquizar 7 "pa-
radígmar" . los valores. fuerzo alguno, poniéndole música sentimental y ritmo O ley
JOAQUÍN IRIARTE, S. J. YASCONOELOS O EL lIILÓSO¡'O DEL TU6l'ICO

1, que nos lleve a "considerar Ios-.hechos ligados


1'11 11 H'k7l1 11 díutcz, la confunden algunos con la precisión y valoración
I unidud de propósito y ordenados en un conjunto" (Es t., cognoscitíva que son 'cosas muy distintas?
p. 12). El mérito aquí no es de Vasconcelos; es de l-os
(lile han sabido leer en las criaturas pacientemente "pensa-
dns" y "entendidas" su origen y trabazón en el Absoluto, 3·
ese "pío universal de unidad" que, en frase de Fray Luis
de León, están todas lanzando por quedar referidas a su Tenemos a Vasconcelos traba] ando' con su nuevo ins-
Creador, unificadas hasta cierto punto en Él 8). trumento, que es la emoción. Y ¿qué nos refleja ese lago
Confunde aquí Vasconcelos, y con su cuenta y razón, que tanto empeño se ha tenido en que quedara, perturbado
como ya antes otros muchos, el papel de poeta místico con por la fiebre sentimental, para que en su agitada superficie
el de filósofo-para Vasconcelos, filósofo es un poeta con nos diera la imagen del firmamento estrellado?
sistema 9)-, atribuyendo al primero obra del segundo, Para la emoción de Vasconcelos, igual que para las in-
esto es, todo.ekorden inteligible por él descubierto y en el tuiciones de todos los misticízantes de la filosofía-desde
que se apoya después la labor musical y poetizante, si ha Plotínoy los gnósticos hasta Bergson y los teósofos--, corre
de tener sentido y base de sustentación. De lo contrario, por lo que decimos mundo una inmensa onda .de flúido
semejaría su construcción la de las nubes aborrascadas divino, que si no es mismo Dios, muy poco le falta, porque
que se prestan a fantasías las m'ás contradictorias por su "la materia y la inteligencia que la determina son emana-
lejanía e imprecisión, ciones, vestiduras que por una razón misteriosa adopta e!
Cosa que ya admite, al.menos implícitamente, en su Primer Principio al manifestarse" (Me., p. 333). En su libro
manera de escribir. Porque cuanto en sus libros nos pro- . último se habrán ido limando muchas de estas asperezas
pone,viene expuesto, no según "la ley múltiple y melo- panteísticas, mas sin acabar de anularlas, lo que supondría
diosa del canto", sino en estructura mental y enunciados anulaciones magnas de su obra 10).. .
de lo más formalísticos. Hasta con Indices de esquema- Una en esencia la onda dicha, tiene tres ritmos o tiem-
tización intelectualista, con lulo de esquemas y cuadros, pos :el de la pura materia con ritmo dinámico, el de las
con distinción de conocimientos en sensible, intelectivo y. plantas con ritmo biológico, el de la conciencia de ritmo
emocional; con gradación cognoscitiva por conceptos, ideas, espiritual; y se convierte, según el movimiento de avance
intuición e imágenes, dentro del encasillamiento y moldes o modos de ,vibr.ación, en "las variedades fenoménicas que
gnoseológicos más recibidos; en el orden, al fin y al cabo, designamos con los nombres de reinos mineral, vegetal, ani-
en que ha ido pensándolo el intelecto, Y cuando, merced mal y espiritual. Se cuadrifurca prodigiosamente en el pro-
a esa esquematización y osatura, ha podido darse 'l'j. enten-: digio de una multiplicidad aparencial, pero para quedar
der y construir algo que valga la pena, cuando por ella y intuida por la emoción corno grandiosa unidad numenal
en ella ha llegado a dar suelta al sentimiento que brota Llega a ello por una inmersión en la sustancia del cosmos,
como el perfume de la flor bien estructura da, nos dice que por una "consustanciación" con él. El saber emocional que
para qué las flores, nos asevera que "concebimos la. vida alcanza la síntesis de los númenos donde la inteligencia
como emoción antes de concebida como pensamiento, y la solo de los fenómenos (Me., p. 343), es el que entre estre-
seguimos concibiendo como emoción más allá del pensa- mecimientos de vate-filósofo descifra así el enigma del
miento" (M e., p. 164). ' universo. \" , .
¿ Concebiría precisamente? ¿No será solo una percep- . Ya está Vasconcelos transfigurado en pura em~ción.
ción vaga la que se tiene hasta haberla traducido a fórmula Entre 1.0 que parece materia y espíritu, sujeto y objeto, se
conceptual; y que, por lo que tiene de intimidad e Inme- figura 'oír el clamor sinfónico de una universal unidad e
.
8) Me parece que a Vasconcelos no le disgustará la alusión a este poeta,
identidad, de unos Monismos 'empalmados con Teorías de
la Identidad, accesibles a la estética, esto es, al sentimiento
cuya "Noche Serena" va inserto íntegra en las últimas páginas de Estudios
Indostániaos.
9) Solemne y en forma epifonemática dice al fin de "Antecedentes" o 10) Vasconcelos, hoy, debe ir camino de muchas rectificaciones ideoló-
prolegómenos de su Etiaa: "Por eso, en rigor, un verdadero filósofo es un gicas, y tal vez haya llegado ya a las más imprescindibles y necesarias. Des-
POETA CON SISTEMA". Así con mayúsculas. Se repite lo mismo otras <le luego panteísta nunca quiso ser'; aunque le hiciera tal-panfeizante al
varias veces. . mcnoe->, ]a lógica de sus enunciados.
2
18 JOAQUÍN IRIARTE, S. J. VASCONOELOS o EL FIWSOFO DEL TRÓPICO 19

intuitivo. Desde lás interioridades del 'átomo, de la célula I '1 11e, pOTla mayor o menor dificultad que d ilujo
y de las conciencias fluyen unos hilitos rumorosos conver- lid eucucntra en su avance, va diversificándose en varíe-
gentes en el fondo emocionado del filósofo estético, que 11\11dl' grados de conciencia. Vasconcelos apunta otra ra-
anulan los mil pretendidos dualismos y pluralismos. El 611, Ln~ formas, restos de la catástrofe pluralista, son las
fluir rítmico que tiene lugar en-los procesos energéticos de "I!I~/1(' encargan-de ir imprimiendo diversidad de. ritmos
los seres todos en actividad, despierta en su interior' otro 1 1(1 renlidad única, pero sin declarar, al menos satisfacto-
fluir paralelo que delata un ser no sólo afín, sino igual a él. uucntc, por qué y de dónde h~ surgido .es~~intervención
"La conciencia llega hasta el fondo del átomo, y allí, en- d, tllH formas a deshacer la unidad paradisíaca que una
, euentra el temblor de su propia esencia" (Esi., p. 66.) Allí nllulogía trasnochada presupone. Porque, ¿dónd~ ha ~o-
se ve y se sabe como porción de una onda gigante que es el, 1IIIIIIrudo siquiera esas catástrofes Ia verdadera ñlosoña?
cosmos, trabajado por un afán inmenso de totalidad y divi- ~II cnmbío, se aquieta la razón, viendo multiplicados los
nidad, de un regreso Q retorno hacia su primer Principio. (H"'/i en un dualismo de materiales e ínmateriales, Y en
La teoría no dej a de ser interesante, pero ... enla esfera pllll'ulismos de perfecciones y maneras de ser sin nÚIn:ero,
de las construcciones "bien trova das", en manera alguna Jlol'ql\C en su diversificación ha presidido no el azar ru un
de las sólidamente fundamentadas. j Qué de interpretacio- "lItllclismo, sino una mente ordenadora que se complace en
nes como éstas no han dado los vates de todos los tiempos, h ihir la variedad en plan arquitectónico de base, alzado
los que han visto el mundo convertido en la nebulosa de' ornamentacíón de seres jerarquizados.
una sola sustancia, tal -vez de una inmensa alma y hasta Cuando la emoción, esa emoción intuifiva de que habla
de inmenso animal! Y sin que les falten bases de unifica- nsconcelos, se encuentra intuyendo por los métodos sin- ,
, ción en la concepción panteizante que se forjan. Encuen- . Ióulcos, no necesita dar a las cosas identidad de esencia
iran; en efecto, analogías entre todos los seres de la Crea- 11 11(, sujeto que no poseen, sino que basta les dé otra unidad

ción; ven que convienen en algunos fenómenos energéticos, el •• origen yfín que a todas luces se les trasparece, y que
que reaccionan por igual ante ciertos agentes de la natu-. In que las coordina en arpa y lira universal como tantas
raleza, que admiten no pocas leyes y predicados comunes. Vt'('('S han cantado poetas divinamente inspirados, intér-
Más: que no hay ser de tal manera diferente que en nada prctcs auténticos de la belleza integral del Cosmos. La sin..:'
se asemej e a los demás. Al notar, digo, tales conformidades, 11I1l1t\ está precisamente, en concordar ritmo y voces, ins-
a poco que se dej en llevar de la fantasía, proyectan en la Irurncntos y lenguas, sin negar sus díf'erenciasv.antes bus-
lej anía una coincidencia de los opuestos, un como vértice ('1\ 11do puntos de unidad en lo que apuntan y en lo que for-
,en donde todo se una, y aseguran' que la igualdad es un, 11II1Il. La sinfonía ·es unidad de. partes varias en un todo,
hecho, que la identidad se ha respirado, que la unidad de 110 precisamente identidad de ser.
esencia se ha palpado en el mundo. Se imaginan, efecti- y si Vasconcelos nos 'afirma, además, que los seres se le
vamente, pulsando en las arterias del Cosmos un único im- muestran entre sí y con .su propio ser en 'identidad de sujeto'
pulso vital, una única nota sinfónica, mientras se sienten y obj eto, la inteligencia le hará esta otra pregunta: ¿ Quién
'invadidos de un religioso temblor. Así es como ha surgido \11 dividido el mundo en tantos centros conscientes, sin ven-
esa pléyade de ocultistas, cabalístas, teurgos y pseudo-místi- luuns que diría Leibniz, de manera que nos sintamos sí
cos que en el mundo han sido. Así,ese su sentimiento de unificados en generalidades específicas y genéricas, más irre-
'creerse haciendo religión: y predicando el amor y unión ductlblementé divérsiflcados en personas e individuos? Esa
universal, cuando los demás están solo filosofando, y filo- -orriente sinfónica que nos envuelve y nos. trae en momen-
sof'ando fría y desinteresadamente, de espaldas al ritmo 111M de éxtasis poético los secretos de una identidad mal
unificador y santificador del Universo.' . encubierta tras la variedad fenoménica que ríos envuelve.
, . Mas también sabe el entendimiento vengarse de los de- c1l'hió traernos también la contestación a, la multitud de
nuestos de que por parte de tales' pseudomísticos es objeto. dlfr-rencias que nos distinguen. Diferencias que superan en
¿Por obra de 'quién o de qué-epregunta-c-se divide la onda, cnlldnd y cantidad a los 'puntos de semejanza. Extrañeídad
siendo una, en esa pluralidad de ritmos o reinoa.de géneros IJlW no puede ser más infranqueable, que no puede salvarse
y especies? Algo o alguien ha tenido que imprimirle las ('011 vuelos poéticos ni consideraciones de base emotíva, El.
direcciones '<) sentidos que en ella constatamos. Bergson vi-rdndcro filósofo, el de base intelectual, tenia ya desde
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tiempo inmemorial registrado el Univ-erso como un con-


junto armónímo de semejanzas entre desemejanzas, de
continuidades entre díscontínuidades magnas. Sobre todo,
con una máxima, abismátíca, entre las cosas y el Autor
de ellas.
:No es posible, como tantas veces lo ha intentado Vas-
concelos, franquear los linderos que separan al Absoluto
de la contingencia, ni siquiera en formaemanatista, asig-
nando a las criaturas una divinidad de vestidura, de deri-
vaciones más o menos depauperadas. Lo que es resultado
de una acción transeúnte se halla siempre a distancia del
autor de la obra, y, si se trata de autor divino, a distancia
infinita. El mundo visible, en su constitución intrínseca,
lleva signos inconfundibles de imperfección, de mutabili-
dad, de potencia, de su no-ser Dios a la vez que de su ser
de Dios. Ex Illo, sed non de Illo, decía San Agustin. Por
Dioses, pero no es Él. Dios, al afirmarse, no niega su ser,
lo que sería negar creación y copia suyas; pero jamás po-
drá hacerlo parte o emanación de sí, ni siquiera en forma
de manto de su gloria. Filósofo quiere decir espíritu sobrio,
que sabe construir y llevar a unidad el mundo de los seres,
pero distinguiendo y discriminando lo que es necesario,
ajeno a la exaltación y a los vuelos de la fantasía que
gusta ... de construcciones en nebulosa. Que las criaturas
vienen de Dios y a Él van, es cierto; pero, vinieron y van
sin confusión de seres, copiando sus perfecciones, obede-
ciendo a sus leyes, realizando el :fin y las tendencias que
les impuso, en dualismo inconfundible, de modo que que-
den siempre en ser de criaturas ante un Creador que si a
nadie quiere ni puede dar su gloria, mucho menos su ser,
que es incomunicable, personalísimo ...

* * *
y quede así esta presentación del pensador mejicano,
sólo a grandes rasgos esbozado, dejando a otros (cf •. v. gr.,
El sistema filosófico de Vasconcelos, por J. S. Villaséñor)
un estudio más detallado de su extensa divagación filosófica
donde, en movida visión oriental, y con erudición, para
qué negarlo,extraordinaria, enciclopédica, como ya se dij o,
se pasa revista a todo, desde Dios hasta la materia prima
y desde la liturgia y el celibato eclesiástico hasta las bebidas
"ambrosíacas" del trópico. .

JOAQUÍN'!RIARTE, S. J.