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La

FiI os o fía

'contemporánea

Hi span o - a m e r i can a . en su organización

y orientaciones varias

1

En el artículo sobre el pensamiento de Vasconcelos hubo alusión a una América que piensa parte conceptual.

mente y parte por metáforas y modos "'sinfónicos .musica-

Ies" en pos de la totalidad le integración.

m~s discursivas la primera, por intuiciones la segunda,

Por austeras for-

lo que da o 'puede dar antagonismos entre la "mística" y la, lógica en el continente descubierto por Colón.

representa la "mística", la

Vasconcelos, evidentemente,

intuición, el orientalismo,

nismo. Así lo' dice él, y como tal procede

exposición doctrinal. Pero sobre todo le consagra tal un hecho histórico del mayor relieve. El "Apra" (= "Alianza Popular 'Revolucionaria Ame- ricana") tiene por fundador a Raya de la Torre, que, a impulsos de un sentimiento popular e incaíco en él muy vivo, venía 'iniciando en el Perú el movimiento, y 10 vino a concretar en Méjico cuando, secretario de Vasconcelos, re-

del

aún, el indosta- a lo largo de su

y más preciso

corrió con éste el suelo de Anahuac y se compenetró

espíritu de la revolución agraria allí triunfante. Pues bien;

en

Indo-América, mundos tan nuevos que se hará mal en mi- rarlos con ojos occidentales. América nene pará el "apris-

el "Apra", 10 sabe cualquiera,

ve en América,

o mejor

la" fisonomía racial propia

1); la tiene, y no sólo la tuvo;

1) Del vasto complejo social y político del "Apra" nada diré aquí. Nos - 'porta únicamente su doctrina indigenista, y más en concreto, los gérmenes :e para una nueva Interpretación de la vida alientan'.eu N, a tenor de las meditaciomis y teorías de' los Zulen, Mariáteguí, Sánchez, Basadre, Lriel

Ga.reía. etc., etc., quienes dan la impresión de haber llegado en esto a una - teriosa "Weltansehauung" pre-colombiana.-La distribución de las varias .5 en Iberoamérica, según un "aprista" (L. A. Sánchez), es la siguien-

20

nnes, negros o negroídes, (Cf'. "El problema del Indio", en Revista de

80 millones, indios o' mareadamente mestizos; blancos, 30 millones;

Indias, 28 (1941) 209-229. Bogotá.)

"ti4

.JOAQU:íN 1IllAH'l'E,

S.

1.

porque, a 'P'csar de la conquista y .de dnmigraciones múlti-

plcs, sigue siendo

tratamiento

apropiado de Ios problemas sociales, artísticos,

en buena parte

indígena, Io que exige

políticos y quién sabe si también los religiosos que le aque- .ien O'le vayan a aquej ar 2).

LA JlJLOI;Ol~íA

111I;PANOAMW1H.:ANA,

E·I'C.

2.1:>

sangre azteca o maya, recordando grandezas nacionales pre-hispánicas, y aun pre-helénicas-"cuandü era todavía bárbara Europa" -, ha afirmado la pr-ior-idad del trópico

en méritos

se nos remonta hasta la mente vedántica y a los modos

a dictar una filosofía,

civilizadores ; y, puesto

Y entre los problemas dichos hay que señalar como

suyos místicos de buscar la realidad. Vaseoncelos

prevé

 

principal el modo de acercarse. a la realidad en busca de

teorías que, al ser extra-europeas, puedan ser tornadas por

una visión del mundo, Si se hace mal en dar soluciones

típicamente americanas.

.

"aprista"

 

europeas a las cuestiones pclítico-sociales del hemisferio

Compréndese ' ahora que el movimiento

Ie

occidental,está mal también venir, sin más, a trasplantar

haya mirado como algo suyo, sin que quiera

en él modos de filósofos europeos. NO'procede tal desna-

advertí

ya antes, que esté del todo conforme

ello decir, lo el pensador

turalización, Procede más bien darle una filosofía que, li-

con la vasta complejidad

del mismo, 'Bastan las coinci-

berada de las 'acostumbradas importaciones, sea su expre-

dencias

en la afirmación indigenista.

La que acaso le fué

sión genuina. Los precolombianos tenían -su agricultura,

dictada

por él al ."Apra"; auñque también pudO' poner lo

su sistema militar, .sus modos de propiedad colectiva, sus, ideas político-sociales y su visión del mundo más a menos

pan teistica,

templaban. El día en que Indo-América, encontrándose a

sí misma, vuelva a esa mentalidad no prestada, autóctona,

extraída

de su-ser

y del de la tierra

que con-

anímica, se ha

producido el hecho diferencial en su punto más codiciado, y será de verdad no el Nuevo Mundo-cesa visión 'O ima- gen 'virginal que nos asalta sin querer al pronunciar su nombre--, sino el Mundo viejo y muy viejo, cargado de

ha dado la nota

más .alta de su potencia

historia ,y cultura, que le corresponde

CO'n supeditación al "Aprismo" O'sin ella, parece claro que Vasconcelos coincide con estas tendencias indigenís-

taso La refleja claras

tual

y vír-

ser.

en varios de sus enunciados,

de llevar

y muy perdurablemente en su empeño de hacer ha.

blar al Espíritu de América pensamientos que le sean pro-

píos y especiflcos 3). Gloriándose

en sus venas

2) Tal vez fuera un ensayo de espíritu índo-americanó el cisma inicia-

(febrero de 1925), que, se-

gún la prensa, no dejó de tener fondo indigenista. Aquel brote pudiera no estar previsto en el "Apra", pero ello no quita que viniese a darle ple- nitud de sentido y de actualizción.-El "Aprismo", por su lado social y po- lítico~ ha sido objeto de apreciaciones muy dispares. A sueldo de Moscú, nos dirá Cuadra; en Maeztu y Pemán la censura parece atenuarse, y en

Edwards Bello tiene frases de algún elogio su fundador. Y ténzase en cuen- ta que los cuatro. opinantes son bien derechistas. En su aspecto filosófico ha suscitado algunos recelos. El Congreso de la Federación de Estudiantes Ca- tólicos hispanoamericanos (Lima, mayo 1939) 10 rechazaba en sus conclu- siones por materialista. (Debe de. ser "porque da jmportanda decisiva a fac- tores tan máteriales como la sangre y el suelo.) También tuvo censura dura en el orden histórico por desconocer la fusión cultural operada en Amé-

rica a partir ile la conquista.

do en Méjico

por el "patriarca" .Ioaquín Pérez

3)

. Lo mismo que durante sus días de rectorado de la Universidad

Nacional habta recomendado que surgieran poetas americanos entonan-do

Vasconcelos-Chocano,

un "poema cósmico". Cf Poetas 11 Bu40n¡J-r. Polémica

por 'J. M. Rodríguez, pág. 116. Agencia Mundial de Librería (sin fecha).

suyoen 'dichaafirmadón la permanencia de' Haya en Ale" mania por .los años precisamente del f'ervor racista. En

cualquiera

los "apristas"

su

para prestigiarse.: un doctrinario

de los casos es mucho

el poder asegurar

que

buscan en su persona ló que más necesitan

pür el que aparezca

-rnovirni erito dimanante

de una "metafísica",

y no como

mero rumor demagógico de masas informes. Así se conci-

ben hoy íos grandes programas políticos,

aspiran a ser continentales. He aquí el elocuente dato que corrobora lo que estoy di-

ciendo : En octubre de 1925, catorce intelectuales

mer "apr ismo", el del

lectivo que entre otras cosas decía: "Sentimos el deber de declarar.' nuestra solidaridad Intelectual y espiritual con José Vasconcelos y nuestra profunda estimación a su obra

Perú, firmaban un documento co-

y más los que

del pri-

de pensador y maestro. [

a uno de los más altos representativüs del espíritu y de la

mentalidad

que 'vuelve los ojos a los yungas, ma-

J. Reconocemos en Vasconcclos

de América" 4).

El indigenismü

yas, aztecas, incas, quichuas y araucanos para O'hacer re-

vivir su glorioso pasado oal

los planes políticos presentes, está, pues; cüntentü con Vas- concelos. ¿ Aceptaría éste la misión de ser el teorizador que los firmantes buscaban? Creo que sí. Además de lacrü- nología de sus obras. filosóficas queahona esta hipótesis =-vienen a continuación delmenciünadü documento->, 'sur-

menos tenerlo cn cuenta en

4) El documento Íntegro,

con, las firmas, en el libro Haya

de la To-

rre o El Político,

figura en el folleto Poetas y Bufones, acabado de citar, pág. 101.--En todo este párrafo se trata del Vasconcelos de entonces, cuando se disponía a es- cribir sus filosofías "cósmicas". El de ahora, el residente en Laredo y en-

bregado a actividades más asentadas, no es; de este lugar.

por L. A.

Sánchez (2,' ed., 1936), pág. 129, También

~!II\

.JOAQU¡íN IRIAJ\TE,

S. I.

/.\1' 1:1\1 contenido. como parte del dogma "aprista",

como el

LA FlLOSOI'lÍA

IUSl'ANOAMEJU(;ANA,

ETe.

:,¿4

con su origen

y destino, con su valor en suma, tenga que

HIHLcmuespecífico de la americanidad,

rica. Surge, lo dije antes, desconectándose de la filosofía

de una Indo-Amé-

decimos América la última palabra. Este es el primer hecho de la americanidad ascendente que debe quedar subrayado;

europea y en contraposición a ella; hablando por metáfo-

si

a los europeos que hemos forjado un ayer tan brillante

rus si ella hablaba

por conceptos, por intuiciones en vez

se

nos construirá allí, en Ultramar, el mañaria. Si la cultura

de por discursos, ¡por vías "místicas" en vez de las de la :ra-

zón. Tal como pedían doctrinarismos binaciones de propaganda.

de encargo y com- '

El caso se presta, desde luego, a comentarios poco favo-

rables. Pues nadie cree en filosofías así 'surgidas. Los pue- blos que las tienen, los que se ufanan de fisonomía intelec- tual 'propia, jamás la hubieran tenido si directamente se hubieran propuesto tenerla. Ha de venir como efecto espon- táneo. de condiciones favorables y desinteresadamente bus- cado, en manera alguna por reales decretos o programas previamente elaborados. Pero, aparte este extremo de en- juiciamiento por demás obvio, importa el caso algo muy recóndito y digno de ser tenido en cuenta. Nos habla de ' pretensiones de una americanidad filosófica, de las exigen- cias de la mayoridad de aquel continente, lo que puede ser. de importancia cultural muy considerable. Se ha llegado a la conciencia de que el americanismo como forma de vida social, como forma de cultura, es un hecho. "El siglo de América", se oye muchas veces al hablar del presente siglo. Son ya muchos ·los pensadores y soció- logos que admiten, aunque los más lo 'nieguen, que se nos ha impuesto una visión forj ada en Ultramar, portadora ¡ actitudes liberadas de 'prej uicios' y del peso muerto de la historia, festival, deportiva, muy optimista, en pos siempre de la superación y el "record", y que, entre el "film" y el "jazz", entre aventuras y espíritu de empresa, con pasión por el trabaj o que no sea sólo ley dura sino embellecedor

y dominador de la naturaleza, nos acabará de meter en

aquella porción de Grecia que hizo de la Olimpíada o el deporte la fecha inicial e hito marcador de su historia. La

.economía europea y mundial con el fastuoso séquito de la industria y el comercio 'modernos, se ha creado gracias a América, si no precisamente por ella, por Europaapoyán-

dose en ella. El gran "comfort" se lo, debemos ya más direc- tamente a América. También el sentimiento romántico de

la naturaleza, al menos en su aspecto de majestad y opu-

lencia, es importación americana allá por los tiempos de Chateaubriand. y quién sabe si no se llegará a la ameríca-

nización en las formas superiores de la cultura, vgr. del pensamiento filosófico, y allí donde se debate el precio de

la vida, y se enfrenta ésta con los problemas más arduos,

como el sol no irá girando .de Europa a América De todas maneras, tan magnífico resultado no ha de ser

con los métodos "sinfónicos" de que se ha hablado. No es

el intuicionismo, Y menos cuando tan artificialmente se le

ha hecho surgir, el llamado a tan altos destinos. Están mas bien reservados a mentalidades que sepan levantarse sobre

los plotinismos extáticos y sesteaJ;ltes, de tan poca sobriedad

y de tan excesivo Iirismo, que terminarán por aliarse con

los espiritismos que cultivan ciertas razas fuertes que viven sujetas al esfuerzo de la máquina y de la oficina absorbente. Prescindo de si la unida-d social podrá realizarse mística- mente, en fuerza de la integración que postulasen mentes políticas intuitivas y extáticas, como insinúa Frank en su "América Mística". Exclúyase, desde luego y "a limine" , la realización de la unidad filosófica. La "mística" es a la filosofía lo que la alquimia a la química y el curanderismo a la medícina 5). Sólo como complemento y en muy peque- ña dosis 'puede quedar admitida. Todo filósofo cansado de la brega seria o negado para Ia alteza especulativa, se de- clara ."extático", teurgo, ocultista, amigo de la "kábbala". y todas las razas de reconocida debilidad mental, intelec- tualmente anémicas, aunque portentosas por sus dotes ima- ginativas, optan por los métodos intuitivos y "místicos", con lo que obtienen resultados deI'lelumbrón, Y pasan desaper-

cibidos a la hora de las valoraciones definitivas. En nada se opone lo dicho a que e:l indigenismo tenga Institutos (Méjico), o Secciones 'propias en los ministerios (Perú, Bolivia); a que se fomente el estudio de la arqueolo- gia y prehistoria americanas y se guarden sus monumentos en venerados museos antropológicos (Méjico, Lima) ;a que en, el teatro resuene el drama de 'los Andes ("Ollantay") y en las rimas el tema nativo primigenio; a que se cultiven con ardor en publicaciones propias ("Revista del Museo Na- cional de Lima") la lingüística y la "fastuosa" cultura in- .dígena 6). S610 se critica el que espíritus selectos se den

5)

Hablo siempre de una mística entrecomillada, no de la auténtica,

que tiene lugar, y muy digno, en el mundo sobrenatural cristiano.

problema índigenista si f.le recuerda que

este mismo año (1943) en el Congreso Nacional de Educación, Méjico, hubo

Presidía el Con-

110 escasa atención para los temas raciales y el mescízaje.

gl'CSO el ministro Vejar Suárez y congregaba en su seno buena parte de la

6)

Se verú la actualidad

del

"IX

JOAQU~N JlUAHTE, S. I.

11 ndmlrar a Plotino y los modos suyos extáticos e intuiti- vos; u que con la facilidad y frecuencia que de poetas sin- Iónicos, de política sinfónica, se nos hable de filosofía sinfó- nicas. Se hace notar la 'predilección de los americanos por la filosofía bergsoniana, intuicionista y misticizante, buena sin duda como superación (parcial y relativa nada más) de los materialismos y positivismos, pero oriental y semita por varios conceptos. Ni con los coros de Plotino, ni con la me- lodía de Bergson, ni con las sinfonías de Vasconcelos-i-mú- sica celestial al fin-ha de ser la filosofía verdad. Ha de ser, si caso, con las sabias tradiciones de los europeos, de . los discursivos y razonadores europeos

2

La América occidentalista y helénica va a desfilar ahora ante nosotros. Por gran fortuna suya, el mundo de Colón solo ha cultivado, seriamente al menos, la filosofía concep- tual y sobria que inició Sócrates y tenía sus 'perfecciona- . mientas últimos en las escuelas de Salamanca y Alcalá. Quiere América lucir prosapia mental, ser hija de esta Eu- ropa, que, si aceptó para siempre la religión que le man- dara el Asia y recoger en su corazón las esencias puras de un Evangelio predicado por semita s, 'en su formación y mé- todos filosóficos es exclusivamente minerval,disdpula de quienes definieron al hombre "animal racional", esto es, caracterizado 'en su más. verdadera esencia por el cultivo de la reflexión y razonamiento. La Academia y el Peripato le son tan caros a Europa como el Parnaso y el Helicón, como la fuente de Castalia y las abej as del Himeto 7).

que en ese Nuevo

Mund? tan codiciado de los hombres y de las musas, de las

Vamos a ver las filosofías europeas

Inteligencia mejicana. Guatemala ha hecho una emisión de sellos de correo en que figura una reproducción del calendario astronómico de los Mayas. Buenos Aires ha aplaudido las representaciones de "Ollantay", obra del de- cano de la Facultad de Letras bonaerense, Dr. Rojas, cuya edición ha esta- do a cargo de Losada y cuyas reseñas han reflejado vivos sentimientos de simpatía por los motivos indigenistas. En Nueva. York. ·el vicepresidente R. Wallace hablaba estos días (mayo de 1943) de los rumericanos que "tie- nen un linaje unás antiguo y enorglillecedor" que los europeos. El sagaz po- lítico venía de visitar las Repúblicas andinas y había visto' que el índígenís- mo era una realidad que había de tenerse en cuenta.

Más que a los que han vuelto las espaldas a Grecia debe temer Amé-

rica a quienes se le presentan con cierto bagaje de nombres y alusiones holénicas, vacías de contenido. Poco importa que, llamándose "parnasianos", dunccn, musicales e impúdicos, en torno al cisne mitológico, y aun que se iliHJlllf e de la intimidad de su entronque helénico, el que, mientras lo clá-

Hh'O Mea sinónimo de equilibrio anímico y de justas proporciones cutre la

HIUf (Id a y forma, les será bastante

7)

ajeno.

I.A FILOSOl<jíA

IIIHI'ANOAMEIIICANA,

E','C.

"ti\)

artes y de las ciencias, se están cultivando. Cumple empe-

zar por la gran metrópoli. La que es primera

riqueza y comercio entre todas las ciudades subecuatoria-

les, 1.0 es también del movimiento intelectual.

dicho, como rememorando palabras de Pericles en su 'cele- brado discurso de la guerra del Peloponeso, que ·es, como

Atenas de Grecia, la maestra intelectual de América Latina.

en población,

De ella se ha

Buenos Aires

Es allí, donde brilla

en alto asiento una

nueva Complutense, aunque 'sus inquietudes filosóficas se orientan menos hoya cuadrantes hispánicos. La Bonaerense recuerda efectivamente a la "preclara Facultad de Alca- Iá" por la juventud renacentista que derrocha encátedras, bibliotecas, editoriales, institutos, revistas, sesiones solem- nes, homenajes, haciéndola escala, muy transitoria si se quiere 'pero obligatoria al fin, decuantos europeos signifi- can algo en el movimiento ideológico de la época. Ya he dicho que su filosofía tiene rasgos extra-hispánicos, más concretamente galos y germarros, con deslizamientos cada vez más pronunciados hacia los últimos, ' . A la hora presente cultiva Argentina-e incluyo aquí a sus cinco universidades, Buenos Aires, La Plata, Litoral, Córdoba y Tucumán, si bien solo Buenos Aires tiene filo- sóf'ia organizada en Facultad-cierto diltheyismo y husser- lismo con Romero, Pucciarelli y Sánchez Reulet ; corrientes inmanentistas brunschwicgianas que vale tanto como spí- nozianas con Dujovne; kantismo ético y existencialismos heideggerianos con Astrada. No falta quien 'como Virasoro construya "a-priorista" y hegeliano-cartesiano tal vez me- jor-,' tomando la libertad como la realidad primigenia; quien como Regueiro se va por especulaciones de tipo ma- temático O' científico, y quien, como Frondizi, nos traiga direcciones anti-racionalistas, a través de la mentalidad anglosajona de Whitehead. Vasallo-tan personal, de ex- presión tan propia-se mueve en el paralelo Blondel-Mar- cel, es decir, por una filosofía de la intimidad finita que postule complementos hacia el Infinito; N euschlosz da un a interpretación del conocimiento científico teñido de suhje- tivismo, y Grau slgue.Iíneas leibnizianas. Bergson no solo tiene amplias resonancias 'sino homenaj es en que colaho- ran destacados pensadores. Se -vive en todo caso fuera de la órbita del positivismo, aun del positivismo elegante y psícologista de Ingenieros y de Bunge, y ello gracias como al que más, a la labor del así llamado "filósofo argentino",

A. Korn, que supo con su idealismo neo-kantiano y todo, despertar inquietudes espiritualistas, afirmando la filosofía de la personalidad, de la libertad, del valor.

.'r;o

JOAQu;iN lHIAHTE,

S. I.

y que las inquietudes despertadas. van cuaj ando en he- (-11'08, se colige por las secciones publicitarias de sus docen- 1es, que, dicho sea de paso, han adoptado formatos riguro- samente científicos, en plan de colecciones orgájiicas y de dignidad editorial muy recomendable. Baj o el título de

"Clásicos de la Filosofía"

de Santo Tomás, Vico, Berkeley, Whitehead, etc., etc., figu- rando entre sus anotadores y editores Sepich, Cuccaro, Gue-

se han editado partes

de la 'Obra

LA FILOSOI'1ÍA Hl,Sl'ANOAMEHlCANA,

ETe.

:¿r)1

Lópcz, Mitrc,

de los colosos del "cuarto ,pod,er" que se llaman allí "La Nación", "La Prensa", "El Mundo", "Crítica", "Noticias

en

los misticismos de Humanidad y Progreso, y que en la Ar-

gentina sigue teniendo fervoroso culto, aunque buena par-

te de la juventud

Vin-

culado a 'este movimiento filosófico es justo que aparezca

las de los Sarmiento, Alberdi, Echevarría,

Gráficas", "La Razón"; tradición

se haya pasado

embebida

toda

ella

a la disidencia.

rrero, Frondizi. Por la "Sección Contemporánea"

han inicia-

aquí la editorial

Losada,

la labor

do el desfile con sendos trabajos Vaz Ferreira (uruguayo),

démica de la Universidad,

que o coopera ji o inicia propias

aca- suyas con edi-

Krueger (en traducción). En la que exhuma los primeros

ciones de Bacon, Husserl, el Dante, Bruno, Malebranche,

 

CU'l'SOS .de la balbuciente universidad bonaerense (el que

Kant, el Cusano, etc. Los órganos más autorizados

de la

fué colegio jesuitico de San Ignacio, abierto como tal

vida filosófica ,río-plat>ense se titulan:

"Archivos

de

la

en 1821) han aparecido reproducidos-"Secciónde Inves-

Univ. de Buenos. Aires",. "Cursos y Conferencias",

"Uní-

tigación"-los ideólogo s (secuaces de Destutt de Tracy)

versidad", "Universidad

Nacional del Plata", "Publicacio-

Agüero, Lafinur y Rivarola con prolegómenos y acotaciones

nes de la Univ. del Plata", "Valoraciones",

"Sustancia", y

de Zamudio, Varela (Delfina) y Díaz. Son ya varios los

algunas más

'

fascículos de .la "Sección Monografías Universitarias" en

Como rasgos dé toda esta ebullición intelectual' anoto,

que se hall' ilustrado los nombres de Berraz, Astrada, Mac-

además de cierta hospitalidad

excesiva-muy

propia

de la

nab, Derisi, etc., y varios también los ensayos de alguna

Argentina y casi su razón de ser ("gobernar es poblar")-,

 

extensión en que un Virasoro y un Dujovne han intentado

el haber

dado

a la Facultad

filosófica categoría de reina

sistemas 'propios ("no meros recalentamientos de otros an-

con sus correspondientes

atributos

'supremos,

lo que

en

teriores") con interpretaciones

nuevas de la relidad,de las

países inclinados, por su peculiar estado de formación,

a

, Asociados a la Universidad argentina deben citarse toda-

vía Reuges, D' Andrea, Rohde, Pahissa, Torres, Hurtado, Pe-

la de la Esté-

radotto (Lidia), que en la Filosof'ía pura o en

primeras del hemisferio austral.

. tica han alcanzado algún nombre por aquellas latitudes. En- tre los juristas filósofos, de los que los más reconocidos valores 'son Martínez Paz, Korn (Ad.) , Orgaz, Casares y

Cossío, hay tendencias neokantianas, kelsenianas y tomís- taso Funciona en Buenos Aires un Instituto de Filosofía ju-

rídica, con sesiones periódicas y organización aj ustada al estatuto del Instituto Internacional de Filosofía del De- recho. En el campo pedagógico, pero lindante con el de la Filosofía, figuran publicaciones del "Instituto de Didáctica", destacándose como autores Mantovani, Arévalo, Franceschi. El terreno se va preparando para rica cosecha, como ya la prenunciaron en magnífico brote los Homenajes que en el tercer centenario del "Discurso del Método" tributaron a Descartes (1937) las Facultades de Buenos Aires, La Pla-

ta y. Córdoba, distinguiéndose el de la

dimensiones (tres gruesos vols.) que dió a su Miscelánea. A la cabeza de toda esta organización figuran los pro- fesores C. Alberíní, F. Romero, J. Guerrero, J. A. Oria. y representan la tradición y altas aspiracionesculturalís-

primera por las

de se-

es más de

no ser

que las condi-

ciones de su desarrollo vayan mej orando. Es más que mu- cho, pues ejemplos hay en contrario, que haya organizado su producción y sus ejercicios en f'orma rigurosamente científica, al margen de la política y del ensayismo, dentro

las ciencias aplicadas o a disciplinas intelectuales

gundo orden' como .la sociología y pedagogía,

alabar. La personalidad todavía muy acusada,

filosófica del Plata

pero

es ya mucho

'podrá

de los locales universitarios

-y

te el eslabonarse

versidad y el primer pensamiento de la nación y de la

colonia. Al seguir a Ortega y Gasset en sus aficiones del

trío Dilthey-Husserl-Scheler-aficiones

tendidas por América y que una vez más sacan verdad

la tesis de que los americanos

en lo que menos -parece=-, ha sabido superarla en técnica

y organización

ex-

Uni-

como cumple a 'profesores

no en tertulias Iiterarias=-, sin descuidar por otra par-

de alguna manera

con la primera

hoy bastante

se guían por España

aun

8). Que no de solo técnica

vive el hombre;

8)

García Calderón escribió en 1908 para el Congreso de Filosofia d

Heidelberg una por demás yeyuna Memoría de las Corrientes Ii'ilosúñcus (lo

América Latina. Anotando esta Memoria, escribía el

fía: "García Calderón omite totalmente la influencia española. Se. dÜ'á que el pensamiento español tiene en el siglo XIX poca originalidad 011 COII'

prof.

.Hem-íqucz IJm

11;;:'

,IOA(lIJ¡fN

IIIIAHTE,

S,

1.

,('1'+ cierto. Que puede haber

en una página volandera o des-

en-

uliñudu más filosofía que en una colección orgánica

aparato técnico impecable ;cierfo también. Pero

lu Filosofía como la locomotora y otras máquinas de peli- grosa trayectoria hará muy bien en canalizar su esfuerzo

k 1'/1 de

sometiéndose

a las exigencias

de los rieles, de las curvas,

los terraplenes

y viaductos

Paralelo con los centros oficiales 9) va el de la Facutad

de San Miguel, dirigido 'par jesuítas. Se trata, ya se entien- de, de un centro' privado, aunque de rigurosa oficialidad eclesiástica y de amplitudesdoctrinales faoultaticias. No

de

organiza-r en amplios locales bonaerenses una Muestra Bi-

bliográfica de Filosofía, y exhibió, bien sistematizado, lo más saliente de la inmensa producción mundial (cinco mil vol.), en la que 'se hacían representar numerosas casas editoriales ,e institutos científicos, y, en grandes carteles mu-

rales, 'se sensibilizaba la trayectoria

nales más celebradas; Un ciclo de conferencias, a cargo de un profesorado selecta, completó la función docente de la Exposición, que, el día mismo de la inauguración, pudo dar el espectáculo casi medieval de un acto o certamen pú-

blico de filosofía. El éxito de la Muestra, que fué rotundo -y doble al tener repetición en Montevideo-, dejó ver en

forma intuitiva

hace todavía cuatro

años que tuvo la audaz iniciativa

de las corrientes doctri-

el esfuerzo titánico

que lleva hecho la hu-

manidad en prosecución de la verdad. Los profesores de San Miguel formados en Barcelona, Roma, París, Lovaina, Innsbruck, representan también, el pensamiento. europeo pero más cribado, menos ingenua- mente transportado a los patrios lares porteños. Realizan trabajos de seminario, investigan y exponen los resultados en las revistas "Stromata" y "Fascículos", y tienen la "Bi- ' blioteca Ibero-americana de Filosofía" (editorial Calpe) de sección múltiple: inicíación, investigación, exposición 'y ire-

junto, siendo de por sí reflejo del extranjero, y parti.cularmente del Eran-

cés : pero lo cierto es que la América

hace el público POl' lo menos, se guía realmente por IDspaña y no por Fran-

cia;' si parece' seguir

lo hace a través de traducciones

española, en gran parte,

eu lo que

a ésta, en realidad

publicadas en Madrid y Barcelona" (Cf. Ideas e Im,[wesiones, por Fr. Gar-

1919'). Lo que dice aquí el

anotador dominicano se ha veriñcado una vez más en la difusión que en

por obra desde

luego personal de Ortega, pero tannbién por las traducciones de Revista de Ücculeiite, Mías rio se olvide que en Buenos Aires y en América hay otras

Amórica va teniendo el complejo Dilthey-Husserl-Scheler,

cía Oalderón, pág.

47, Edit. América, Madrid,

orrientos que no parecen haber ido allá a través

de Madrid ID Barcelona.

AJguno de los nombres arriba mencionados figuran entre los del

¡P'IIJlO universitario oficial por haber publicado sus trabajos en las Secciones

do In Bíblíoteea universitaria de B. A, l\'Lás abajo re-aparecen en su ver- dudol'll ng!'upación ideológica.

9)

LA F1LOSOJl¡íA

1USPANOAMEIlICANA,

ETC.

:¿G:l

ediciones reproducciones.' He aquí algunos de los nom-

bres que la han

ilustrado:

PP. Pita, Cifuentes (chileno),

Quiles, Castellani, Ennis, Ruiz (D.), Puig, exponentes to-

dos ellos del gran ipensamíento arístotélico-cristíano

que

en 'el Plata va teniendo ancho cauce como el de su majes- tuoso río, y ecos de argentinídad cada vez más depurada. Es confortador verlos abarcar, comprensivos, las varias es- cuelas tradicionales, ajenos al espíritu de sistema y clase, y anunciar programáticamente que, aunque tomistas, da- rán "amplia acogida a todo estudio serio de filosofía, sin restringirse a escuela alguna determinada". Gesto digno de los grandes escolásticos, atentos solo a la verdad viniera de donde viniera, y que de seguro se habrían opuesto a que cruzaran los mares doctrinarísmos estrechos y unilaterales de algunos de sus sucesores europeos.

Con los jesuítas, acabados de nombrar, laboran, dentro de la orientación escolástica, los beneméritos Sepich, De- risi lO)-figuras las más prometedoras del 'tomismo argen-

tino-, Pividal, Macnab, Berraz, Meinvielle, Baez, Urquizo, Paez (O. P. ambos), Erro, etc. Lo que ellos representan es una escolástica tan amplia como culta, empeñada en adap- tarse a las modalidades del pensamiento moderno, en oca- siones hasta un grado extremo, hasta escindirse y escindir su filosofía en discusiones de orden político. "Hacia una

nueva Cristiandad" es el lema de varios de ellos,

tenga.realización pronta en esa Argentina que va sacudien-

do su proverbial indiferencia religiosa. A ello contribuirá muy activamente la sección filosófica de C. C. C. (= "Cur-

cargo de Derisi y Anquin, con

actividades que van de la cátedra a ejercicios de seminario y de éste a las páginas derevista tan seria como "Ortodo- xia". Proyectan también, según mis noticias, una nueva traducción, y en gran estilo, de la Summa de Santo Tomás.

En unión con ellos debe quedar mencionado el Instituto de Santo Tomás de Aquino de Córdoba, don-de, al ipie de

las estríbacionesandínas, tuvo Argentina su primera Uni-

versidad, y tiene hoy tomistas (del grupo Anquin)

con la revista "Arx" y actividades varias, perpetúan las grandes enseñanzas tradicionales. En vez de la Sorbona ar- gentina como se la ha llamado, fuera más propio decirla la "Salmantica cargentinense", pues de Salamanca procede

que ojalá

sos de Cultura Católica") a

que,

10) Su libro Los Eusuiumentos onetcjisicos del Orden 4no1-al (421 págs.) ha sido saludado como "el gran acontecimiento' filosófico argentino" (1941). Representa Derisi al Seminario Mayor arquidíoeesano de San ,Tos¡',do) In Plata, (londe es profesor.

";.11

JOAQU~N IRIARTE, S. I.

·erigida por Bula de Gregario

lipe III

(1622)-,

Y a sus planes

XV y por y doctrinas

Cédula de Fe- iba ajustada

mientras

la regentaron

los de la Compañía

de Jesús.

Se

mantuvo intransigente

ante el liberalísmo, y sucumbió

en

cambio a las influencias marxistas.

Vuelva

a ser, le de-

scarnas, lo que en una colación' de grados le decía el mi-

nistro O. Magnasco

de

(8 de dic. de 1899):

"El espíritu

Grecia inundó con Platón y Aristóteles

sus aulas;

toda la

Roma de oro, literaria, filosófica y jurídica, filtró

en este

ambiente sus inmortales

largo y memorable:

disciplinas

y pasamos, en nuestro recorrido, cina.

seducciones;

el Angélico reino,

ve-

le impuso

el P. Suárez suseusteras .

a la República

" 11).

En la banda oriental del Mar Dulce tenemos a Uruguay, patria de pensadores tan celebrados oomo Rodó, Heyles, Zorrila, Vaz Ferreira. Su pensamiento es de los que más .han calado en Ibero-américa. y que se ha inspirado en las claras fuentes helénicas, ,en la Europa razonadora, lo dicen

'hasta los títulos de ·,sus obras, evoca dores de hombres grie- gos. Particularmente Hodó, con su brillante estilo y fino sabor estético muchas veces señalado, está diciéndonos que

de Europa, cien por cien

Uruguay es pura continuación occidental y mediterránea.

Hay reciedumbre en Motivos de Proteo, en los Diqloqos Olímpicos, en Sermón de la Paz, en el Fermeniario,

aun-

que no todo en todos sea oro de ley. Rodó contribuyó, no hay duda, a dar fuerte sentido espiritual y helénico-e-aun,

que no precisamente el espiritual cristiano-a

de su continente. "Breviario de la americanidad" se ha

dicho de su Ariel, y conceptos

la cultura

del mismo han ido erigién-

dese en normas y guiones. Désele a Bodó el título de maes- tro de la juventud americana, por cuanto rompió los es-

trechos moldes en que doctrinas benthamianas

amenazaban aherroj ar a los aguilones dél cóndor andino. (Recuérdese si no los tiempos doctrinalmente ominosos en que la clara inteligencia de Alberdí estudiaba en una Mon-

o comtistas

11)

La floración intelectualisfa argentina de orden más político y cul- .

porque el

Conocidas son las

revistas y semanarios qUB los representan : Nosotros. Estudios, Sol y Luna,

Fl1111Sintes',

1111<1 de teorías sociales y políticas de fondo bien liberal, o tomista, o mau- rruxiano, totalitario, marxista, etc. Quien desee conocer algo de ellos con-

HilitO u Cuadra (B1'eviario I'lWpe1'ial), Pemán (El Paraiso y la Se1'piente). A IIII(,H (Viajo a .d.1'uen#na).

filosófico da con qué llenar

tural queda

descartado de este estudio, más

que' jior

otra cosa

t

la página de la Argentina.

iJs, Vértice, Nueva Política,

etc., etc., convertidos hoy en palen-

,

LA 1'ILOSOl~íA IIISPANO~MElUCANA,

ETe.

"!'m

tcvideo nublada por denso positívismo.)

que su formación helenística es de segunda mano,

rada de la prosa de Renan, Guyau, A. France y otros "ecri-

Creo, con lodo.

aspi-

vains"

franceses: y que, una vez cara al Mediterráneo,

no

acertó

a decimos mayores

cosas sobre el alma griega

(El

Camino de Paros). Se ha tratada

de ver en su Motivos de

Proteo la aplicación a la acción humana del principio

bergsoniano de la evolución creadora, obligándonos a ob-

servar la trasformación

ra. Eso significaría la divagación psicológica que en el libro se va tejiendo. Sea de ello lo que se quiera, tal vez tenga

razón quien incluye a Rodó entre los "místicos"

laicos a la

.perpetua que en nosotros se ope-

manera de Platón, Epicteto, Marco Aurelio,. Emerson y Huskin.

Reyles, cultivador ardoroso de ideologías nietzscheanas,

y detractor de las entidades filosóficas conceptuales, termi-

nó,en fuerza de ciertos desengaños filosóficos-que tam-

bién los hay-,

nos del Derecho y la Verdad. No llegó a superar el sub- -jetivismo y el idealismo, pero tampoco se quedó tan atrás

'como su antigua Metafísica

los principios ideales y eter-

propugnando

del Oro y su ldeoloqia de la

Fuerza.

.

Zor'rila, igual que Reyles, viene del campo literario,

pero con bagaje mental distinto, con ideología tan sólida

y elevada que hace a los que la lleven inmutables y seme-

jan tes a los celestiales ("simillimus Aevis). ¿ Quién ha dado al Uruguaynoción de 'patria mejor dibujada que su Ta-

baré? Y a la América románticamente enamorada

de la

libertad, ¿ un ser americano más bella y plásticamente

di-

señado que el de su ArUgas? En el ensayo. Sermón

de la

paz aborda el espinoso problema

de la guerra

que, según

él, debería resolverse ahondando en el concepto mismo de patria que, en vez de explosivo, es, bien mirado, se-

dante- y pacifista. Cultívense sentimientos

cualitativamente

les y no de' afanes belicosos atormentadores.

sa en las hazañas conquistadoras de un Cordero (Jesu-

cristo), y quisiera dieran y siguieran.

fáustica nietzscheana de Reyles. Un pensador cristiano, un

evangélico. El otro uruguayo; para muchos la primera mentalidad del continente austral, donde respetuosamente es oído, que- dó ya antes nombrado. Una figura consagrada, acaso la gran figura suramericana es este Vaz Ferr:eira. Desempeña desde 1913 una cátedra especialmente creada para él, de

le en ten-

de una

patria

grande, en 'Pos de expansiones espiritua-

Zorrila pien

que las escuelas patrióticas

Como se ve, el reverso

de la estampa

"r,o

.IOAQI1~N JIlJAll'J'E,

s.

I.

MI\CHlt'O de conferencias en la uriiversi darl de MonLevideo. (Tul era el cargo que 'Ostentó Bergson en la Escuela de Fran- .ia.) Desde tan autorizada cátedra, y desde las tribunas

ha ido,

que los argentinos galantemente

Ilel a su vocación, removiendo ideas y suscitando iniciati- vas mentales. En el Fermentarbo saltan ellas por los cam-

pos de la psicología,

forma aforística un tanto nietzscheana,

para dar la medida exacta de un gran entendimiento. Si

desde el rectoradode la universidad logra organizar con

su gran ascendiente

habrá hecho de fermentarío

guayel

ética, sociología, arte y religión, en

le han brindado,

demasiado fácil

las energías mentales de .su pueblo,

egregio. Solo así tendrá Uru-

hogar intelectual a que por su rango cultural y'po-

Iitico es acreedor, sin quedar sometido a filosofías desvaí-

das, venidas a sus costas en alas de la literatura de los Constant, Taine, Henan Guyau, France, '0 aprendidas solo en las clases de la enseñanza media. Y sólo así cumplirá su misión, quien corno Vaz tiene que pensar en escribir

filosof'ía no- solo con la

seria y duradera. Estoy nombrando.Ls¿

pluma sino con una organización

me habrá enten-

d1d'0-la

Facultad

de filosofía que

todavía no posee M'0n-

tevideo,

y habrá pronto de poseer ¡por los esfuerzos de

quienes creen en da filosofía y quieren ver asu patria libre de tutelajes mentales 12).

Tiene Vaz en su Haber copia de estudios psicológicos, pedagógicos y fílosófícos. Tres grandes grupos que dan idea de su producción impresa, y que ,se apresta Losada a re- editaría en plan de magna e integral publicación, revisada por el propio Vaz. Allí se verá que, educado en el positi- vismoepenceriano,ha ido POC'0a poco liberándose de las

todavía por

Fouillée, Guyau, Bentham, James, Dewey y por su admi-

garras de la materia, y bien que influenciado

rado Stuart Mill, saluda con fe el horiz'onte metafísic'0 que señ-aló a los descarriad'0s el dedo de Bergson. Su ensayo:

de la

Moral. para Intelectuales se me antoja

una versión

moral abierta

del rpensador francés.

Sostiene

en él que a

los espíritus

cultos la religión les produce S'0l'0males. El

ideal del hombre moral, para Vaz, debe ser el instinto que le revele lo bueno y lo verdadero, sin vivir supeditado a estados de conciencia artificiales inducidos por la religión. También Bergson, Lis prescripciones y frenos religiosos se

12) Al tocar puntos de .organización universitaria voy de ordinario de 10. mano del Minerva, de Lüdtks: (Berlín), año de 1938. Alguna vez habrá uuodudo atrás este Anuario y también habrá podido equivocarse; pero por

roglo. general sus datos y cua:dros son

de autoridad indiscutible.

I.A 1'II.or"H)I~rA IIISPANO¡\MEIlICANA,

ETe.

'

~r)

los permite al vulgo. Los excelsos siguen los dictados nmor puro, instintivamente orientado hacia su objeto.

a Vaz en su

desconfianza de las construcciones sistemáticas. Le segui- mos también en Trascendentalizaciones, d'0nde ha censu- rado con acierto la preeminencia abusiva de los mecanís- mosestadísticos, cuando han querido declarar inservible la lógica clásica. Los resultados contradictorios o demole- dores de las físicas indeterministas terminaran, dice con mucho sentido histórico, quiero decir inspirado en las en- señanzas de la historia, por quedar superados. Son difi- cultades e incongruencias transitorias. '

En la hora presente tan grave y tan erizada de proble- mas, tan propicia para la adivinación y la profecía, ha in- tentado bucear el sentido social de Vaz, y es de parecer que hemos de salvarnos sometiéndonos una vez más al im- periode la razón, pero de una razón en superación de sí misma. Rasgo que podrá ser discutible 'para los que han oído hablar a Berdiaef del fin del Henacimiento, mas que, por lo tan griego y europeo, merece algunos respetos.

del

Ya que no en esto, nos es grato acompañar

Entre la pléyade de escritores uruguayos

congregados .

en torno

'a "Revista Nacional" a discutir literatura, artes y

ciencias,

no son los últimos Zum-Felde

que sabe dar a sus

temas perspectiva fílosófíca, Montero Bustamante, Spalter,

Antuña. Otro grupo hay que, en zona más ortodoxa y tra- . dicional, se hace oír en la revista "Tribuna Católica", y tiene 'puntos de apoyo en la Acción Católica-e-con cursos

de filosofía dirigidos por excelentes profesores-,

nario .arquídiocesano y el Colegio de Sdo. Corazón (ambos

a cargo de S. J.)', lo que

entidad u organismo de más alcances doctrinales.

el Semi-

pudiera ir desembocando en una

Cito a

Ortega, Brena, Salaberry, Buil, Zorrila (Ign.) a los dos Llam- bías (H. y G.), Pérez Acosta (paraguayo}, Viaplana, expo- . nentes de una filosofía llamada a florecer con lozanía y más rango académico en país que quiere distinguirse por su tono disciplinado entre los del Hemisferio, 'pero que tam- bién es o ha sido- lo digo con palabras de J. Llambías->-

el más descristianizado

segundo grupo pretende llevarle-mental desde Iuego=-, no será de ideologías sorprendentes, porque filosof'ías nuevas del todo, no las hay-y cuando las hay, son malas->, sino de un pensamiento inalterable y eterno en el fondo, pero en crecimiento orgánico constante, al modo del arbusto que' fuera haciéndose árbol; filosofía que se enriquece con apor- taciones y modificaciones continuas, y sigue siendo el mis- mo árbol; no, al modo de los montones cada vez más acre-

de todos ellos. El progreso que este

.

258

JOAQU~N' IRIARTE,

S.

1.

cidos por piezas o piedras entre sí inconexas,de acumula- ción inorgánica 'e inorganizada, de sistemas y teorías que se yuxtaponen sin orden ni concierto. Una 'vez más me

estoy refiriendo a nuestra gran filosofía tradicional, esto es, a la continuación de la filosofía helénica. Y ¿qué mejor que

ella

y su cultivo contra los que han criticado a 'la Nueva

Atlántida de inmadurez, de ingenuidad? ¿ Qué mej or prue- ba de haberse superado el estadio de formación y de inesta- bilidad, y entrado en el concierfo de las-naciones estruetu- radas? ¿Es que sería mej or prueba el' lanzarse a sistemas filosóficos muy modernos y muy europeos, pero que, como se ha' dicho, son construcciones levantadas para pasar una

.- Hay que hacer v-er que artes y letras, ciencias y formas sociales y del espíritu tienen ya relieve propio, y que no es Iposibl,e seguir hablando,como Hegel, de la inmadurez de las jóvenes repúblicas. "Somos aún, en ciencia y arte tributarios del espíritu europeo; perol lo somos con el de- signio íntimo y perseverante de reivindicar la autonomía de nuestro 'pensamiento, y hay ya presagios que nos alien- tan a afirmar que vamos rumbo a ella" (Rodó).

noche?

( Coniinuará.)

JOAQUÍN IRIAR'I\E,

S. 1.

5