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EMPRENDIMIENTO EN AMÉRICA LATINA

MAYRA LEANDRA OCHOA VÁSQUEZ


JULIANA ANDREA RÍOS ATEHORTUA

MENTALIDAD EMPRENDEDORA Y EMPRESARIAL


MARÍA CELENE VALLEJO PÉREZ

UNIVERSIDAD DE ANTIOQUIA
FACULTAD DE CIENCIAS ECONÓMICAS Y ADMINISTRATIVAS
ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS
2017
Emprendimiento en América Latina

Hablar sobre emprendimiento en América Latina no es nada fácil, teniendo en cuenta diversas
crisis económicas y políticas que golpean fuertemente a países con economías emergentes y
que suponen un gran esfuerzo en los mismos por llevar a cabo procesos de transformación social
que motive a generar el crecimiento de la región, según (Lederman & Pienknagura, 2014) los
retos más importantes en la región en lo que se refiere a establecer condiciones favorables para
el emprendimiento y la innovación son:

 La generación de capital humano: América latina y el Caribe tienen un déficit histórico


de ingenieros que se remonta a principios de siglo XX.
 La mejora de la logística y la infraestructura: la modernización de los puertos, el
transporte y las aduanas puede proporcionar una ventaja competitiva a los productos de
la región. El déficit actual de infraestructuras también se debe abordar para terminar con
las limitaciones de capacidad que se hacen patentes cuando el crecimiento es bajo
 El aumento de la competencia: pese a que la región se ha globalizado, muchas
industrias permanecen ajenas a la competencia. Esta protección tiene dos efectos
negativos: reduce el crecimiento de la productividad en estos sectores y perjudica al
sector exportador, que depende de sus servicios y bienes intermedios.
 La mejora del entorno contractual: pese a que los derechos de propiedad intelectual
no son el único aspecto relevante de las instituciones locales que afectan a la
productividad, es poco probable que la innovación arraigue sin que exista la protección
adecuada.

Otro reto importante que cabe resaltar en el panorama del emprendimiento para América Latina
es la escasez de innovación, de acuerdo a (Lederman & Pienknagura, 2014) afecta tanto a las
empresas pequeñas como a las grandes, no solo en los temas de I +D, también en lo que tiene
que ver con innovación en productos y procesos.

Sin embargo el panorama no es totalmente desalentador, según (Lederman & Pienknagura,


2014) América Latina se caracteriza por la vitalidad de su emprendimiento (medida según el
número de empresas per cápita). El porcentaje de emprendedores en la población es mayor que
en otros países y regiones comparables y, quizás inesperadamente, el porcentaje de empresas
formales también es elevado, de lo que se deduce que el sector emprendedor es mucho más
que un gran sector informal.

Según el GEM (2015) En promedio, poco menos de dos tercios de personas en la región de
América latina reportan actitudes sociales positivas hacia el emprendimiento. Guatemala (79%)
y Brasil (76%) son los países que presentan la mayor proporción de la población adulta con una
percepción socio-cultural positiva sobre el emprendimiento mientras que Puerto Rico (44%) y
México (47%) reportan la más baja aceptación socio-cultural. Puerto Rico tiene el puntaje más
bajo para este indicador de todos los países que participaron en el estudio de GEM de 2015.

En la región la proporción de emprendedores impulsada por la necesidad es más del 25%.


Guatemala, Panamá y Brasil tienen la mayor proporción de emprendedores impulsados por la
necesidad. En estos tres países, las probabilidades de que los emprendedores sean motivados
por una oportunidad sólo son marginalmente más altas que aquellos motivados por la necesidad.
Un dato alentador para el género femenino es que en la región de América Latina muestra
niveles de paridad de género alentadores en lo que se refiere al involucramiento en actividad
emprendedora de fase temprana, ocho mujeres se encontraban comprometidas en actividad
emprendedora de fase temprana por cada diez emprendedores varones. Perú es el único país
de la región de América Latina donde las mujeres reportan tasas de emprendimiento en fase
temprana más altas que los hombres; sin embargo, Ecuador, Brasil y Panamá muestra un
alentador nivel de paridad de género en términos de actividad emprendedora de fase temprana.
Uruguay tiene la mayor brecha de género en términos de actividad emprendedora incipiente, con
menos de cinco mujeres por cada diez emprendedores varones.

En la región más del 60% de los emprendedores operan negocios de venta tanto al por mayor
como al por menor, principalmente orientados al consumidor. Colombia, Uruguay y Chile tienen
los perfiles más equilibrados en términos de participación del sector de la industria en su actividad
emprendedora de fase temprana. Alrededor del 50% de la actividad emprendedora de fase
temprana es en el sector de servicios, pero los sectores de transformación y de servicios a
empresas presentan altos niveles de actividad.

Entre todos los países de América Latina y el Caribe, más del 43% de los emprendedores
esperan generar al menos un puesto de trabajo adicional dentro de los próximos cinco años. En
cuatro países este porcentaje es más de 72%.

La orientación internacional no es una característica de las empresas de la mayoría de los países


de América Latina y el Caribe. En nueve de los doce países, más del 60% de los emprendedores
no tenían clientes en los mercados externos. En cuatro economías – Argentina, Brasil,
Guatemala y México – los emprendedores están casi totalmente orientados a sus mercados
internos. Más del 85% de los emprendedores de estos países no tienen clientes de otros países.
Panamá reporta el más alto nivel de internacionalización entre los países, con 42% de los
emprendedores afirmando que más del 25% de sus clientes son de otros países. Este se
convierte en un reto importante para la región al generar espacios de internacionalización que
potencien el reconocimiento.

El promedio regional de acceso a financiación para emprendimientos (3,4) es relativamente débil,


debajo de la media del GEM que es 4.2. Existe consenso entre los expertos de la región en que
la mayoría de los emprendedores financian sus emprendimientos a través de familiares y amigos
u otros inversionistas informales que no se vuelven socios, ni adquieren participación en la
empresa. En general, con la excepción de Chile y en menor medida Uruguay, las subvenciones
públicas o de gobierno no existen.

Todos los países de la región presentaron niveles muy bajos en sus calificaciones en cuanto a
la suficiencia y calidad de la educación emprendedora en la etapa escolar, con expertos sintiendo
que el sistema educativo no estimula la creatividad, la búsqueda de la eficacia o la iniciativa. Sin
embargo, la educación emprendedora en la etapa posterior a la escuela recibió calificaciones
más positivas.

Todos los países de la región, independientemente de su etapa de desarrollo económico,


presentan bajo nivel de desempeño en materia de transferencia de I&D. México y Uruguay son
los únicos países donde los expertos creen que la base de ciencia y tecnología permiten
moderadamente el desarrollo de empresas competitivas basadas en tecnología.

En conclusión las principales prioridades de la región de américa Latina en cuanto al


potenciamiento del emprendimiento son: políticas de apoyo al emprendimiento como:
financiamiento de emprendedores; políticas del gobierno; educación; contexto político y social; y
acceso a la información.

Ahora bien al hablar de países en específico, tenemos los siguientes datos, según (Pilo, 2017),
que nos ayudan a dar una mirada al panorama actual de la región

 Colombia:
Según (GEM, 2016a)Colombia es el tercer país del mundo y el primer país latinoamericano con
el mayor porcentaje de empresarios intencionales. En 2016, el 53% de la población colombiana
expresó su intención de crear empresa en los próximos 3 años.
La Tasa de Actividad Empresarial Temprana (TEA), alcanzó en 2016 uno de los valores más
altos en la historia colombiana al llegar a 27%.
Los niveles de discontinuidad empresarial presentan una tendencia creciente de 6% en 2014 a
8% en 2016. Las principales razones que motivaron a los empresarios colombianos a vender,
cerrar o abandonar su iniciativa empresarial fueron: Bajos niveles de rentabilidad (30%), motivos
personales (22%) y problemas de financiación (18%).
En relación a las Políticas y Programas de Gobierno (2.6/5.0), los expertos consideran que los
empresarios tienen dificultad al obtener información sobre ayudas gubernamentales para el
desarrollo empresarial a través de una ventanilla única.

 Brasil:
De 2014 a 2015, Brasil pasó del décimo al octavo lugar en el ranking de los 31 países de
economías impulsadas por la eficiencia, con una TEA del 17,2% en 2014 y el 21,0% en 2015.
Desde 2002, se observa una tendencia al alza en las tasas de emprendimiento, especialmente
a partir de 2005. La tasa total aumentó del 21% en 2002 al 39% en 2015. Las tasas de
emprendimiento inicial y establecidas también aumentaron, en 2015, un 21% y un 19%,
respectivamente
Según GEM 2015 el emprendimiento en Brasil puede estar asumiendo un comportamiento más
independiente del nivel de actividad económica, tal vez siendo más fuertemente influenciado en
la última década por otros factores estructurales que también están en proceso de cambio, tales
como: el, aumento del nivel de escolaridad de los brasileños; la reducción de la burocracia y del
peso de los impuestos, particularmente en el caso de los negocios más simple y de menor escala
de facturación

 Argentina:
Para 2015 las actitudes emprendedoras en Argentina subieron, las percepciones para arrancar
un nuevo negocio 46% y el 29% de los adultos esperan emprender en algún momento en los
próximos tres años. La TEA para este año fue de 17.8%
El 12% de los adultos encuestados emprenden motivados por una oportunidad en general.La
evolución de la TEA en este país ha estado relacionada históricamente por profundas crisis
económicas

 Perú:
El reporte del GEM muestra que el índice de emprendimiento en etapa temprana (TEA) es del
23.4%, una cifra mayor a la de 2012 (20.2%), pero se mantiene la tendencia negativa, producto
principalmente de la mayor oferta de trabajo dependiente. A pesar de esta tendencia, en 2013 el
Perú se mantiene entre los 5 países con mayor actividad emprendedora entre el grupo de
economías basadas en eficiencia.
El 55.3% de los emprendimientos en etapa temprana fueron resultado de la explotación de
oportunidades; mientras que el 25.7%, lo fue por necesidad.
El sector productivo que genera mayor dinamismo es el orientado al consumidor (73% de la TEA)
y la actividad más desarrollada, con un 69% de emprendedores en etapa temprana, es la
orientada al comercio minorista, hoteles y restaurantes.

 Chile:
GEM revela que en el país sigue prevaleciendo una visión favorable hacia el emprendimiento.
De hecho, el 50% de las personas manifiesta que le gustaría iniciar un nuevo negocio en los
próximos años.
Otro aspecto que merece destacarse es la motivación para el emprendimiento. A pesar de que
la mayoría de las emprendedoras y emprendedores del país siguen manifestando que inician su
actividad principalmente motivados porque consideran el emprendimiento como una oportunidad
de desarrollo, los resultados correspondientes al año 2015, muestran que los emprendedores
por necesidad aumentaron significativamente, pasando de 17 % el 2014 a 27% el año pasado.
Entre los aspectos positivos, Chile sigue destacando en cuanto a la existencia de programas y
políticas públicas pro-emprendimiento, incluso cuando se compara con economías más
desarrolladas.

 Bolivia:
Según GEM (2014), Bolivia es el sexto país con mayor TEA entre las 70 economías participantes
en la GEM 2014.
En este país Los empresarios afirman ser más impulsados por oportunidad más que la necesidad
y también considerar innovadores locales. Se encuentra una tasa de actividad empresarial en las
zonas rurales es mayor que en las zonas urbanas, aunque hay menos expectativas en las zonas
rurales.
Las personas con educación superior y primaria educación tienen más tasas de actividad que las
con educación secundaria.
Es desalentador que los expertos nacionales perciben que los las políticas y programas del
gobierno son los principales factores que obstaculizan la actividad empresarial.
La actividad emprendedora en Bolivia ha caído y las crisis económicas futuras pueden afectar
aún más.

 Panamá:
Según GEM (2013) En Panamá, el miedo al fracaso no es un obstáculo para poner en marcha
un negocio, según el 72% de los entrevistados. Reconocen tener los conocimientos, habilidades
y experiencia para la puesta en marcha de un nuevo negocio.
El 78% de los nuevos emprendedores, dijo estar impulsados por una oportunidad de negocio
(emprendedores por oportunidad), mientras que el 22% restante estuvo impulsado por la
necesidad o por la falta de empleo estable (emprendedores por necesidad), además el 70% de
los nuevos emprendedores tiene menos de 45 años, el 64% se encuentra en la Zona de Panamá
y Colón y aunque hay nuevos emprendedores en todos los estratos sociales.
Los factores que más contribuyen a la generación de nuevos negocios en Panamá son: el acceso
a infraestructura física, la percepción de oportunidades y la motivación para emprender, mientras
que entre los aspectos que más dificultan la acción emprendedora están: la educación y la
formación, principalmente en los niveles primario y secundario, las habilidades para startup y la
transferencia de I+D. Es importante señalar que el 70% de los nuevos emprendedores tienen
como máximo un nivel de educación secundaria, y que a juicio de los expertos, en los niveles
primario y secundario no se estimula la creatividad, la autosu- ficiencia y la iniciativa personal, ni
se dedica suficiente tiempo al espíritu emprendedor y a la creación de empresas, por lo que una
recomendación a las autoridades sería el fortalecimiento en temas de emprendimiento, del
sistema educativo en todos los niveles, principalmente en el primario y el secundario.

 Costa rica:
Según GEM (2014) Actualmente, se estima que en costa rica, el 11.10 % de la población adulta
entre 18 y 64 años se considera una persona emprendedora en etapas iniciales lo que
corresponde a que aproximadamente 300,000 personas.
En el país se presentó una disminución en la cantidad de negocios establecidos pasando de un
4.8% en el año 2012 a un 2.53% en 2014 es decir que casi 46,000 personas han discontinuado
su negocio en este periodo.
En costa rica las mujeres y los hombres emprenden en etapas iniciales por igual, en el caso de
los hombres llegando a un 11.66% de la población adulta mientras que en el caso de las mujeres
un 11.02% de la población.
Es interesante que en este país se genera un claro aumento en el emprendimiento que surge
porque visualiza una oportunidad de negocios en contraste con el emprendimiento que surge por
necesidad y de subsistencia el 64% de los y las emprendedoras en etapas iniciales se encuentra
motivado por una mejor oportunidad de negocio, más que porque no encuentra otra opción de
empleo. Las razones que llevan a los costarricenses a emprender son un 33.4% por busca
incrementar sus ingresos, un 31.30% independencia económica, mientras que un 10.43%
declaró haber emprendido por necesidad, pues no tenía otra forma de ganarse la vida.
En términos generales según la metodología empleada por el GEM, en promedio, se puede
caracterizar a la persona emprendedora en Costa Rica como una persona de sexo masculino o
femenino bordeando los 36 años, de clase media, con grados educacionales superiores a los
obligatorios, dueño y dueña de negocios orientados preferentemente al sector servicios y al
consumidor.

 El salvador:
Según el GEM (2013) en El Salvador, el 15.3 % de los adultos entre 18 y 64 años son
emprendedores en etapa temprana (TEA). Este es un valor similar al promedio latinoamericano.
Además, el 9.4 % de la misma población opera y es dueño de un negocio establecido. El GEM
indaga también sobre los motivos para emprender. El 35 % de la TEA es motivada por necesidad,
es decir, por no tener otras opciones laborales. Un 39 % adicional de la TEA es motivada por
oportunidad de mejora. En general, las percepciones sobre el emprendimiento son positivas en
El Salvador, al igual que en otros países latinoamericanos, pero sobresale el elevado número de
personas que responden que no iniciarían un negocio por miedo al fracaso (42 %, la tasa más
alta en la región).
Para los negocios en etapa temprana (TEA), el emprendimiento es más común entre las
personas de 25 a 44 años de edad, es ligeramente más común entre los hombres, es mayor en
áreas urbanas grandes (área metropolitana y ciudades de más de 25 000 habitantes) y es más
frecuente en personas con educación superior de mayor ingreso. La mayoría son
autoempleados.
Los negocios más frecuentes se encuentran en los rubros de comercio general y alimentación.
El 77 % de la TEA y el 68 % de los negocios establecidos operan en el sector de servicios al
consumidor. Dos tercios de la TEA esperan generar empleos o los generan ya, mientras que un
tercio espera mantenerse como independiente. Solo 22 % de los negocios establecidos y 14 %
de la TEA ha inscrito su negocio en el registro de comercio, que sería un primer paso para la
formalidad.

 Ecuador:
Según el GEM (2016) en Ecuador sigue siendo el país con la TEA más alta en la región, y el
segundo entre los 66 países participantes. En el 2016, el 22.4% de la población adulta fue
emprendedor naciente y el 11% emprendedor nuevo, Por otro lado, el 14.2% de la población
adulta en el 2016 poseía un negocio establecido, es decir con más de 42 meses de operación.
El impacto que generan los negocios ecuatorianos en cuanto a creación de empleo es bajo, tanto
así que el 72.8% de los emprendimientos son unipersonales y con bajas expectativas de
generación de empleo, Para los próximos 5 años casi un 31% de los negocios nacientes, 48%
de los nuevos y 47% de los establecidos no esperan generar ninguna plaza de trabajo, Adicional
al bajo impacto de los emprendimientos en la generación de empleo, también se observa un
estancamiento en la internacionalización de los negocios, donde el 92% de los emprendimientos
de la TEA no tienen clientes internacionales, cifra muy por encima de países como Colombia y
Chile quienes muestran tasas de 67 y 52% respectivamente. Un 20.8% de la población adulta
afirmó haber emprendido aprovechando una oportunidad, mientras que un 8.9% lo hizo por
necesidad. Entre los emprendedores por oportunidad, el 22.5% lo hizo para mejorar ingresos
actuales, el 35.2% para obtener mayor independencia y el 42.3% por ambos motivos.
Los emprendedores en la TEA tienen una escolaridad promedio de 11 años y una edad promedio
de 36 años, mientras que los propietarios de negocios establecidos tienen en promedio 9 años
de escolaridad y 42 años. En cuanto a mercado, un 54% de los emprendedores perciben que
tienen mucha competencia mientras que el 70.3% de los propietarios de negocios establecidos
tienen esta misma percepción.

 República dominicana:
Según el GEM (2007) los emprendedores en la fase incipiente tienen una distribución por sexo
de 57.6% para hombres y 42.4% para mujeres con una edad media de 35 años y un nivel de
estudios secundarios. Por otro lado, los emprendedores consolidados, presentan una distribución
por sexo de 60.4% para hombres y 39.6% para mujeres con una edad media de 42 años y un
nivel de estudios de secundaria incompleta.
La clasificación sectorial donde operan las iniciativas emprendedoras consta de cuatro grandes
grupos de empresas: extractiva, transformadora, servicios a negocios y orientado al consumo
Una importante proporción de las iniciativas emprendedoras está creando empleo y, a medida
que se traspasa la barrera de los 3.5 años de consolidación aumentan las probabilidades de
alcanzar los tramos más altos de número de empleados
El impulso de la innovación en la República Dominicana es uno de los tópicos que más interés
denota los círculos que plantean las políticas públicas de apoyo al desarrollo del empresario,
especialmente en las relacionadas con la financiación de proyectos de incubación de empresas.
Para el emprendedor dominicano el motivo de la creación de un negocio es una oportunidad pura
en un 46%, una oportunidad en parte en un 26% o una necesidad en un 30%.
Según el tipo de firma creada por la mujer emprendedora dominicana, se destacan las orientadas
al consumo (hoteles, restaurantes, bares, entre otras) con un 80.3% y empresas transformadoras
(manufactura, sastrerías, costura, entre otras) en un 13.2%. Sobre las razones por las cuales las
mujeres se involucraron en emprender un negocio propio, el 57% contestó que fue por
oportunidad, el 41 % se involucró por necesidad y un 2%, por otros motivos. De los negocios
creados por las mujeres emprendedoras sólo un 7% se mantiene, mientras que el 93% no llega
a 42 meses de existencia, lo que los sitúa en el nivel de negocios nacientes o recién creados.

 Guatemala:
Según el GEM (2016) en el año 2015 la TEA de Guatemala fue la décima cuarta más alta del
mundo (de un total de 60 países) alcanzando un 17.7%
El emprendedor guatemalteco es joven: el 52% del total de la TEA tiene entre 18 y 34 años de
edad. Muchos emprendedores tiene poca educación formal: el 38.6% de la TEA no ha
completado ni siquiera el nivel básico de educación. Una reducida minoría cuenta con estudios
universitarios.
En este país los emprendimientos generan poco empleo, un 45.2% de ellos no está generando
ningún empleo adicional al propio.
Los guatemaltecos consideran que las políticas públicas no favorecen la creación de nuevas
empresas ni su rápido crecimiento. En especial, la incertidumbre regulatoria y lo complicado de
los trámites, así como la ausencia de programas de apoyo a las nuevas empresas o programas
que favorezcan el crecimiento de las ya establecidas.

 Venezuela:
La aplicación de la encuesta a la población adulta en Venezuela arrojó, una elevada propensión
a emprender negocios en comparación con los otros países de la muestra, es interesante El
elevado aprecio de la población venezolana hacia la actividad emprendedora. Esto lo demuestra
la extensa proporción de personas encuestadas que afirma que en Venezuela la gente considera
que emprender un negocio es una opción de carrera deseable; asimismo, una amplia proporción
de encuestados afirma que los emprendedores gozan de un elevado nivel de vida y respeto, Solo
una pequeña proporción de los encuestados afirma que el temor al fracaso le impide iniciar un
negocio, lo cual demuestra que la mayoría presenta una actitud muy optimista frente a la
posibilidad de ser emprendedores exitosos.
Venezuela se ubica en la octava posición del mundo, la quinta del grupo de países con
economías basadas en la explotación de recursos, y también quinta de Latinoamérica, región
que muestra elevada propensión a la iniciativa empresarial. El emprendedor venezolano
pertenece al género masculino, tiene una edad comprendida entre los 25 y los 34 años, se
encuentra autoempleado, es decir, que no cuenta con más trabajadores en su iniciativa aparte
de él mismo; ha alcanzado el grado de bachiller en su educación formal.

 Uruguay:
En este país en el año 2015 la TEA fue de 14,28 %. Eso quiere decir que aproximadamente 14
de cada 100 personas entre 18 y 64 años de edad se encuentran embarcados en la realización
de algún emprendimiento.
En Uruguay a partir del año 2008 se generó una fuerte disminución del emprendimiento por
necesidad asociado a la tonificación del mercado de mejores pagos.
En este país se tiene una tasa de emprendimiento por oportunidad en hombres de 16,93%,
mientras que en las mujeres es de 7,02

 Cuba
Hombres y mujeres cubanos que crean nuevos negocios poco o nada tienen que ver con los
emprendedores a nivel mundial. En esta isla del Caribe la economía es muy diferente al resto
cuando se habla de iniciativas, startup y emprendimiento. En Cuba, cuando se va a comenzar un
negocio innovador, en lo primero que se piensa es en la familia.
En Cuba la financiación de proyectos emprendedores muchas veces cuenta con ayuda
de familiares y en otras ocasiones con “inversiones extranjeras” de parientes y amigos que
residen en otros países.
Bajo las nuevas reglas que permiten la iniciativa privada, en el 2015, el gobierno cubano emitió
cerca de 496.000 licencias para pequeños negocios. Casi un tercio de esos propietarios de
negocios son jóvenes.
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