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Cómo Caminar en el Amor de Dios

El amor empieza primero con Dios.

Si no amamos a Dios primero, no podremos amar a nadie más. Cuando sabemos cómo amar a Dios y buscarlo
primero, es más fácil amar a la gente.

Muchas veces vivimos para recibir la aprobación del hombre. También a veces aceptamos o seguimos la corriente de
lo que está mal, con tal de no ofender a nadie. Pero la Biblia nos enseña que el amor echa fuera todo temor.

Cuando reemplazamos el amor de Dios por el temor a la gente, seremos fácilmente movidos e influenciados. Pero
cuando mantenemos nuestra relación con Dios como nuestra prioridad, nada puede movernos. No seremos
intimidados por lo que veamos a nuestro alrededor.

¿Cuál es el propósito del mandato del amor?

“Como el Padre me ha amado, así también yo os he amado; permaneced en mi amor. Si guardareis mis mandamientos,
permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos de mi Padre, y permanezco en su amor. Estas cosas os
he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido”. – Juan 15:9-11

En este versículo, Jesús dice: “Como el Padre me ha amado, así también Yo os he amado”. Lo que Jesús estaba
diciendo es que no somos diferentes a Él. Él nos ve como quienes realmente somos.

Jesús también dijo: “Si guardareis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor”. El propósito de los mandamientos
es que podamos permanecer en Su amor. Si amamos a Dios, nunca vamos a querer quebrantar Su ley. Si violamos
Sus mandamientos, no estamos permaneciendo en Su amor.

¿Puede usted amar a Dios y saber conscientemente que está afligiéndolo o entristeciéndolo? No. Puede un
transgresor amar a Dios y seguir siendo un transgresor? No. El amor de Dios nos cambia.

Si guardamos los mandamientos, agradaremos a Dios. Cualquiera que guarde los mandamientos se beneficiará de
Su favor.

“Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. No hay otro mandamiento mayor que éstos. Entonces el
escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es Dios, y no hay otro fuera de él; y el amarle con todo el corazón, con
todo el entendimiento, con toda el alma, y con todas las fuerzas, y amar al prójimo como a uno mismo, es más que todos los
holocaustos y sacrificios”. – Marcos 12:31-33

Cuando amamos a alguien y lo vemos como nuestro prójimo, lo vemos como nos vemos a nosotros mismos. En el
cuerpo de Cristo, por la sangre de Jesús, el amarnos los unos a los otros sobrepasó el límite de la ley. Jesús
entendió quién era Su prójimo, por eso actuó como lo hizo con los judíos y los gentiles. Nuestro prójimo es cada
hermano y hermana en Cristo. Nuestro prójimo es cualquier persona que hace parte de nuestras vidas.

Lo que el amor hace

 El amor acepta a las personas como son.


o El amor ve a cada persona como un proyecto en desarrollo. Nos permite ver lo que las personas
pueden llegar a ser. El amor nos ayuda a ver los demás como Dios los ve. Muchos tratan de cambiar

a otros para aceptarlos. Pero debemos aceptarlos y permitir que sea Dios quien los cambie.

“Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. En esto
conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros”. – Juan 13:34-35

 El amor protege.
 El amor no juzga a otros.
 El amor ve a cada alma como un igual.
 El amor es el reflejo perfecto de Dios.

“Si me conocieseis, también a mi Padre conoceríais; y desde ahora le conocéis, y le habéis visto. Felipe le dijo: Señor, muéstranos
el Padre, y nos basta. Jesús le dijo: ¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros, y no me has conocido, Felipe? El que me ha visto
a mí, ha visto al Padre; ¿cómo, pues, dices tú: Muéstranos el Padre? ¿No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en mí? Las
palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí, él hace las obras”. – Juan 14:7-10

 El amor perdona.
o Jesús sabía quién era Judas, y sabía lo que él iba a hacer. Y sin embargo, lo trató igual que al resto
de sus discípulos. Nadie sabía quién era Judas realmente, pero Jesús sí. Y aún así, lo trató como Su
prójimo y practicó la ley de amar a nuestro prójimo y la ley del perdón.
 El amor es dador.
Si guardamos los mandamientos como los guardó Jesús, permaneceremos en Su amor.
La compasión y la misericordia de Dios son lo que nos lleva a amar al quebrantado y nos impulsa a hacer la
diferencia dondequiera que vamos.

El Amor a Través de la Verdad, la Disciplina y la


Obediencia
Verdad.
Dios nos llama a hablar la verdad y a mantenernos en la verdad pero haciéndolo siempre en amor. El amor y la
verdad desatan libertad en una persona.

“Y conocerán la verdad, y la verdad los hará libres”, – Juan 8:32

Una de las maneras en que Dios demuestra Su amor es a través de la verdad. Cuando hablamos la verdad estamos
estableciendo libertad y cambio. Ese cambio es el que Dios usa para ayudarnos a crecer.

Disciplina.
Otra forma en que Dios demuestra Su amor es a través de la disciplina.

“¿Y ya han olvidado la exhortación que se les dirige como a hijos?


Hijo mío, no tengas en poco
la disciplina del Señor
ni desmayes cuando seas reprendido por él.
6 Porque el Señor disciplina al que ama y castiga a todo el que recibe como hijo[a].
7 Permanezcan bajo la disciplina; Dios los está tratando como a hijos. Porque, ¿qué hijo es aquel a quien su padre no disciplina?
8 Pero si están sin la disciplina de la cual todos han sido participantes, entonces son ilegítimos, y no hijos”. – Hebreos 12:5-8

La mayoría de las veces pensamos del amor de Dios como misericordioso. Pero a menudo nos olvidamos que la
disciplina es también un atributo de Su amor.
Cuando estamos en rebeldía nos negamos a recibir la verdad y nos negamos a cambiar.
Nuestra naturaleza rebelde no quiere que recibamos la verdad en amor, no quiere que cambiemos.
A veces no aprendemos de la manera más fácil, por lo que es necesario que lo hagamos a la fuerza u obligados.
La disciplina es dura, dolorosa, dificil, pero Dios no quiere que se desanime. Él disciplina porque Él ama.
¿Por qué Dios nos disciplina?

 Para que cambiemos.


 Para que entremos en nuestro propósito.
Dios ve el propósito y el llamado en su vida. Su propósito y sus bendiciones han sido retenidos porque usted aún no
ha querido aprender. Cuando usted cambie y se humille, Dios desatará su propósito, su prosperidad, y las
bendiciones sobre su vida.
Deje de retrasar sus bendiciones. Deje de demorar sus rompimientos. Dios le está mostrando Su amor, pero no de la
manera que usted esperaba. Pero sepa que esa es una de las formas en que Él demuestra Su amor por Sus hijos e
hijas.
Cambie su actitud, cambie su comportamiento, cambie su manera de vivir, cambie su forma de pensar, cambie y
suelte las ofensas que hay en su corazón. No renuncie en la mitad del proceso.
Detrás de sus luchas hay algo nuevo que Dios traerá.
Con cada proceso de disciplina que Dios le hace pasar, Él lo está guardando y guiando.
Obediencia
Su obediencia muestra su amor por Dios.

“El que tiene mis mandamientos y los guarda, él es quien me ama. Y el que me ama será amado por mi Padre, y yo lo amaré y me
manifestaré a él”. – Juan 14:21

Hay una promesa que Dios tiene para quienes le obedecen. Él se manifestará a aquellos que son obedientes. El
amor siempre está motivado a obedecer los mandamientos en la Palabra.
La obediencia es la clave para que Dios se manifieste en su vida. Solo toma un momento con Él para que Él desate
sanidad, gozo, paz y rompimiento.
Solo toma un momento para que Dios cambie todo en tu vida.
A través de la verdad, la disciplina y la obediencia Dios se revela a Sí mismo a Sus hijos. Él quiere que usted viva
una vida de amor y bendiciones. No detenga lo que Dios quiere darle. Pase por el proceso. Hable la verdad. Sea
obediente a Su Palabra. Haga todo en amor y verá a Dios moverse en su vida.

Lo que el Verdadero Amor de Dios es


El sacrificio de Jesús fué la primera expresión del amor de Dios.

El cristianismo es la única religión que se basa en el amor. Dios nos lleva a todos al arrepentimiento a través de Su
bondad y amor, incluso cuando no lo merecemos.
Cuando Adán y Eva cayeron, el amor de Dios dentro del hombre se convirtió en un amor carnal. Las personas que no
ha nacido de nuevo aún no tienen el verdadero amor de Dios. Desde el momento en que el hombre cayó, ha sido
motivado por el interés propio y la auto-motivación. Ellos portan un amor basado en la auto-ambición y el interés
propio.

Todo creyente nacido de nuevo recibe el verdadero amor de Dios.

“Y la esperanza no avergüenza; porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo que nos
fue dado”. – Romanos 5:5

Todo lo que Dios nos ha dado ha sido por medida. La Fé, la autoridad, y el poder son todas cosas dadas en cierta
medida. Sin embargo, hay algo que Él no nos da por medida, y esa es Su amor. Su amor es derramado sin medida
por nosotros.
El amor debe ser demostrado. Si no es demostrado, no es el verdadero amor de Dios. El perfecto amor debe ser
siempre demostrado a este mundo.
La definición de amor en este mundo proviene de la cultura, la familia, nuestra experiencia, educación, y religión. Las
personas adaptan ese amor carnal y natural a la Biblia. Para entender el amor verdadero, debemos conocer y
entender lo que el amor no es.

Lo que el amor no es:

 No es el amor Eros. Este es el amor sexual que se basa en una atracción física. Este tipo de amor dura la
misma cantidad de tiempo que dure la atracción física. No tiene ninguna base o fundamento estable o
duradero.

 No es el amor Storge. Este es el amor de familia que se basa en un afecto natural. Hoy, aún ese tipo de amor
ha sido tergiversado.

“Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra
naturaleza”. – Romanos 1:26

 No es el amor Fileo. Este es el amor entre amigos. Sin embargo, es condicional y siguen siendo un amor
natural.

“El hombre que tiene amigos ha de mostrarse amigo; Y amigo hay más unido que un hermano”. – Proverbios 18:24

Estos tipos de amor no son el amor de Dios porque están basados en la auto-ambición y el interés personal. En esto
se convirtió el amor en la tierra cuando el hombre cayó. Estos tipos de amor son carnales, temporales, y
condicionales. Estos tipos de amor necesitan una razón para amar. Dios es amor, pero el amor no es Dios. Estos
tipos de amor no se originaron de Dios, y por eso el amor no es Dios.

Usamos la palabra amor muy casualmente porque no sabemos lo que el amor verdadero es. Sin embargo, Dios está
restaurando en la iglesia la revelación de lo que Su amor es.
Cualquier cosa que se sienta bien y pensemos que es amor real es la perversión de Su amor. Cualquier “amor” cuyo
producto o resultado no sea la obediencia a Dios no es el verdadero amor de Dios. Nuestro amor a Dios se expresa
en la obediencia a Su palabra y mandamientos.

“Si me amáis, guardad mis mandamientos”. – Juan 14:15

El amor de Dios dentro de nosotros se expresa en la obediencia a Su palabra. La medida de nuestra obediencia es la
medida de nuestro amor por Dios. Si lo amamos, le obedeceremos.

¿Qué es el amor de Dios?


Es el amor Agape. Agape en Hebreo, es la palabra hasid, y significa “bondad amorosa”. La bondad amorosa es amor
fiel.

“Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida, Y en la casa de Jehová moraré por largos días”. –
Salmos 23:6

El amor Agape se origina en Dios y es soberano. El amor Agape es la máxima expresión de Dios mismo.

“Si yo hablase lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como metal que resuena, o címbalo que retiñe. Y si
tuviese profecía, y entendiese todos los misterios y toda ciencia, y si tuviese toda la fe, de tal manera que trasladase los montes, y
no tengo amor, nada soy. Y si repartiese todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregase mi cuerpo para ser
quemado, y no tengo amor, de nada me sirve”. – 1 Corintios 13:1-3

Dios decidió amar sin límites o restricciones. Es la esencia de Quién Él es. Donde Él está, hay amor.
Esta es la definición del amor verdadero: El amor de Dios es sobrenatural, eterno, ilimitado, incondicional, y vá
más allá de la razón y la imaginación humana.

“A fin de que, arraigados y cimentados en amor, seáis plenamente capaces de comprender con todos los santos cuál sea la
anchura, la longitud, la profundidad y la altura, y de conocer el amor de Cristo, que excede a todo conocimiento, para que seáis
llenos de toda la plenitud de Dios”. – Efesios 3:17-19

El amor de Dios no necesita una razón para amar. El amor de Dios es eterno y no tiene fecha de tiempo o fecha
de caducidad. Él nos ama en medio de nuestros problemas, debilidades, y en medio de nuestros momentos más
oscuros.
Su amor ágape no está limitado por sentimientos humanos. Es incondicional porque no necesita una razón para
amarnos. Para el amor natural, el día que se va la atracción física y se remueve la razón, el amor desaparece. Si
tenemos o necesitamos una razón para amar a alguien, no es el verdadero amor de Dios. El amor verdadero no
busca ninguna razón para amar.
No podemos ganar o merecer al amor de Dios.

“Y la adoraron todos los moradores de la tierra cuyos nombres no estaban escritos en el libro de la vida del Cordero que fue
inmolado desde el principio del mundo”. – Apocalipsis 13:8

El sacrificio de Jesús fué la primera expresión del amor de Dios. Siempre será un misterio cómo un hombre
inocente murió por pecadores. La cruz es un lugar donde Él pensó en nosotros. Ninguna muerte ha cambiado la
historia excepto la de Jesús. Cuando amamos a una persona con el amor de Dios, también podremos sacrificarnos.

“Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber; fui forastero, y me recogisteis; estuve desnudo, y me
cubristeis; enfermo, y me visitasteis; en la cárcel, y vinisteis a Mí”. – Mateo 25:35-36

Muéstrele bondad a aquellos que están en necesidad desesperada. Tome un paso en demostrar el amor de Dios y
muévase a hacer lo que dice este versículo. El amor debe ser demostrado. Demuestre Su amor ágape incondicional
que él ha derramado sobre nosotros sin medida y sin límite.

“Porque a mis ojos fuiste de gran estima, fuiste honorable, y yo te amé; daré, pues, hombres por ti, y naciones por tu vida”. –
Isaías 43:4

Presencia y Gloria
Mar 19de jackmartin02
Cuando Israel estaba en el desierto, Dios
manifestó su presencia a través de una nube. Esta nube fue una manifestación física del
juramento de Dios de estar con su pueblo. Bajaba y cubría el tabernáculo de noche y de
día. Y actuaba como su guía para cada tarea. Cuando la nube se movía, ellos se movían,
y cuando se quedaba, ellos se quedaban. El pueblo no necesitaba un comité para
averiguar su dirección o futuro. Ellos ponían su confianza en la nube visible de la
presencia de Dios.

En la actualidad, esa misma nube de la su presencia ronda sobre tu habitación secreta


de oración. Espera todos los días para envolverte en su paz. Te guiará, te dará poder y
paz. Y te dará dirección detallada para tu hogar, tu trabajo y relaciones.

Tu habitación secreta puede ser dondequiera – en la ducha, en el bus camino a tu


trabajo, en tu trayecto al trabajo. Puedes cerrar todo lo demás y decir, “Señor, tengo
media hora ahora mismo. ¡Esta es mi habitación secreta contigo!”

Es algo maravilloso estar encerrado con Dios, desarrollando una vida de oración
consistente. Dios promete que mientras te conviertes en un siervo que le busca y ora, su
presencia saldrá como fuente en tu vida – cerrando y abriendo puertas y obrando su
orden divino a tu alrededor. Mas sin embargo, algo mayor que esto sucederá: ¡la
presencia de Dios te llevará a una revelación de su gloria!

Existe una diferencia entre la presencia de Dios y su gloria. Muchos cristianos conocen
su presencia – su gran obra en sus vidas – pero pocos conocen su gloria. Éxodo, nos
ofrece un vislumbre a esa diferencia: “Entonces la nube cubrió la tienda de reunión y la
gloria del Señor llenó el tabernáculo.” (Ex. 40:34).

El apóstol Pablo escribe que el cuerpo de todo creyente es el tabernáculo de Dios: “¿No
saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?” (1
Cor. 3:16). Como los israelitas que vivían bajo la nube de la presencia de Dios, nosotros
estamos constantemente bajo la cubierta de la gracia de Dios. Mas sin embargo, ¿cual
es la diferencia entre contemplar la presencia de Dios y contemplar su gloria?
Moisés buscaba de Dios por una manifestación contínua de su presencia: “…que yo te
conozco…” (Ex. 33:13). Y Dios le contesto, “…Mi presencia irá contigo, y yo te daré
descanso.” (verso 14).

La petición de Moisés sería más que suficiente para la mayoría de los creyentes. Todos
queremos la presencia de Dios – dirigiéndonos, guiándonos, dándonos poder y
bendiciéndonos. Realmente, ¿qué más puede desear cualquier creyente? Mas sin
embargo, teniendo la seguridad de la presencia de Dios no fue suficiente para Moisés.
Él sabia que había algo más. Y el clamó, “…Te ruego que me muestres tu gloria.” (verso
18).
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Dios le mostró su gloria a Moisés. Pero no apareció en alguna nube luminosa ni en un


temblor de tierra como demostración de poder. No, Dios expreso su gloria en una
revelación sencilla de su naturaleza: “Entonces pasó el Señor por delante de él y
proclamó: El Señor, el Señor, Dios compasivo y clemente, lento para la ira y abundante
en misericordia y verdad; el que guarda misericordia a millares, el que perdona la
iniquidad, la transgresión y el pecado,…” (34:6-7). ¡La gloria de Dios fue una revelación
de su bondad, misericordia, amor y compasión!

¿Dónde podemos encontrar esa revelación de Cristo? ¡La encontramos solamente


cuando vamos a las escrituras! Pablo dice que mientras permitimos que la palabra de
Dios refleje en nosotros una revelación creciente de Jesús, seremos cambiados de gloria
en gloria: “Así, todos nosotros, que con el rostro descubierto reflejamos como en un
espejo la gloria del Señor, somos transformados a su semejanza con más y más gloria
por la acción del Señor, que es el Espíritu.” (2 Cor. 3:18).

Cómo Opera La Gloria De Dios Y Cómo Podemos


Manifestarla En La Tierra
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La gloria de Dios interviene y se manifiesta en la tierra por medio del entendimiento proclamado. La transición
de la unción a la gloria de Dios, está despertando en la presente generación hambre y la sed por llegar a vivir
indeleblemente en la presencia de Dios.
La gloria de Dios es la esencia característica de lo que él es y su propia presencia.
Indice de Contenidos [Ocultar El Indice]

 1 ¿Qué es la gloria de Dios?


 2 Señales de la gloria de Dios en la tierra
 3 ¿Cómo entrar al conocimiento revelado de la gloria de Dios?
 4 ¿Sobre qué bases opera la gloria de Dios ?
 5 ¿Cuál es la diferencia entre gloria y unción?
 6 Vídeos recomendados sobre la gloria de Dios:

¿Qué es la gloria de Dios?


En hebreo existe una palabra que define como: “kabód”, que nace de la raíz “kabéd” esto concreta-mente
significa peso o riqueza. Esta palabra era utilizada en la antigüedad para describir a un hombre muy rico,
famoso, con gran reputación, e igualmente para representar a Dios.

Otros denotados son honor, fuerza, poder, entorno, majestad, hermosura, reconocimiento, santidad, grandeza
y magnificencia. En el original griego del nuevo testamento la palabra que se utiliza es doxa cuyo
personificado alude a la fama, reputación, abundancia, riqueza, dignidad, resplandor y honra.
Es decir, fundamental de la gloria, tanto en hebreo como en griego, contiene o involucra todo lo que Dios es,
con todos sus atributos, virtudes, carácter, naturaleza y perfección. La gloria de Dios es la esencia
y característica de lo que él es y su propia presencia.

La gloria de Dios es la expresión evidente y real de su existencia impactando los sentidos físicos. Es Dios
haciéndose palpable. En el antiguo testamento se manifestó en forma de nube, llamada “shekiná” que
simboliza “Aquel que vive “.

Esto se personaliza a Dios habitando en su desarrollo; representa la inmediata presencia de Dios que
trasciende. Esto significa que Dios se exterioriza en el ámbito físico, pasa del mundo espiritual al mundo
natural. Shekiná se conforma de la raíz shakán que comprende morar establemente. El mayor deseo y la
voluntad perfecta de Dios siempre ha sido morar, reposar, vivir entre y con su pueblo.

Señales de la gloria de Dios en la tierra

Señales de la gloria de Dios en la tierra


 Dios manifestó su gloria a través de Cristo

Jesucristo vino a manifestar la gloria del Padre la cual Adán perdió; y mediante su muerte y resurrección nos
condujo de vuelta a la dimensión de la gloria de Dios, para que actualmente logremos avanzar, como Adán
lo hizo en el principio.
“Pero vemos a aquel que fue hecho un poco menor que los ángeles, a Jesús, coronado de gloria y de
honra, a causa del padecimiento de la muerte, para que por la gracia de Dios gustase la muerte por
todos. Porque convenía a aquel por cuya causa son todas las cosas, y por quien todas las cosas
subsisten, que habiendo de llevar muchos hijos a la gloria”. (Hebreos 2:9-10)

Jesús sobrellevó el peso del pecado, sin ser pecador para que obtuviéramos participar de la gloria. Todo lo
que es el Padre -virtudes, atributos, carácter, naturaleza, poder, autoridad y gracia-, fue manifestado por el
Hijo en la tierra. Además, Jesús pactó revelar a aquellos que le obedecen a él y al padre.

 Dios hizo visible su gloria al pueblo de Israel

Así era continuamente: la nube lo cubría de día, y de noche la apariencia de fuego. (Números 9: 16)

Dios presentó Su gloria al pueblo de Israel en representación de nube y columna de fuego; la nube los
resguardaba de las ardientes temperaturas del desierto durante el día, y el fuego los avivaba durante la noche,
cuando las temperaturas bajan a punto de congelación.

Bajo esa gloria o “shekiná” se originaron considerables sucesos sobrenaturales: “el mar rojo se abrió ante
ellos, el maná día a día provino del cielo, y el calzado nunca se gastó; en cuarenta años no hubo
enfermos”; Dios proporcionó agua de la roca; los gigantes no alcanzaron entrar, y muchos otros sucesos
sobrenaturales.

La gloria de Dios igualmente se exteriorizó como una nube, cuando el templo que construyó Salomón fue
consagrado; esto fue una señal visible que Jehová estaba habitando en ese lugar.

 Dios se le presente sobrenaturalmente a Abraham

El Dios de la gloria apareció a nuestro padre Abraham, estando en Mesopotamia, antes que morase en
Harán. (Hechos 7:2)

La contemplación física o la visitación de la gloria de Dios fue lo que transmutó a Abraham para siempre.
Transformó, sus prioridades, sus motivos sus propósitos y su vida completamente. Esto ocasionó que fuera en
pos de la tierra Prometida.
Entrar en el ámbito de la revelación y la manifestación de su gloria
De la misma forma, hoy en día, todo aquel que tiene esta experiencia; una visita de la gloria de Dios debe ser
reformado para siempre. Estos son los hombres que reciben una revelación real de Dios y transfieren la gloria
a esta dimensión natural.
¿Cómo entrar en el ámbito de la revelación y la manifestación de su gloria?

La Escritura certifica que la tierra está llena de la gloria de Dios, pero la frecuencia de entrada para verla
extendida en el plano natural es la revelación, no la razón. Es incuestionable que la presencia de Dios está en
todo lugar pero no en todo lugar se manifiesta.

Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria. (Isaías 6:3)

Como observamos en el versículo anterior, cuando Dios creó los cielos y la tierra los llenó con Su gloria. Sin
embargo, el punto significativo que deseo enfatizar se encuentra en el primer capítulo del libro de Génesis,
que menciona que antes que Dios iniciara la creación envió a su Espíritu santo con el fin de que originara un
campo de Su propia energía –Su gloria-, para que entonces la creación fuera posible.

Te invito leer también: Que Es El Trono De Dios Y Como Se Manifiesta En Nosotros


Entrar al conocimiento revelado de la gloria de Dios

¿Cómo entrar al conocimiento revelado de la gloria de Dios?


Porque la tierra será llena del conocimiento de la gloria de Jehová, como las aguas cubren el mar.(Habacuc
2:14)

La palabra “conocimiento” empleada en el versículo anterior es el vocablo hebreo “yadá” que personifica
percibir, entender, obtener conocimiento. De igual forma representa conocer a una persona en la
intimidad, “tal como es usada en Génesis 4:1 donde se define la intimidad sexual entre Adán y Eva”.

En griego, “conocimiento” se puede interpretar como “gnosis” o como “epignosis”. El primero es el


conocimiento científico o teórico, mientras que el segundo se refiere al conocimiento empírico o práctico;
epignosis es reconocer o ser reconocido, es entrar en relación íntimo con el objeto a intimar.

Si comprendemos que la tierra está llena de la gloria de Dios, entonces lo que hace falta para ver las
demostraciones es el conocimiento revelado, que comienza en el espíritu cuando se logra la relación íntima
con Dios. De esta manera el conocimiento se revelado por el Espíritu santo para vivir-lo y experimentarlo,
no es para que se quede como un conocimiento intelectual y completamente mental.
La soberanía de Dios

¿Sobre qué bases opera la gloria de Dios ?


 La soberanía de Dios

Esto simboliza que Dios hace lo que quiere, cuándo quiere y cómo quiere. En este tiempo tenemos por
costumbre a no darle libertad al Espíritu santo para ejercer Su soberanía divina en nuestra vida personal,
mucho menos en la iglesia.

Por eso asistimos a servicios monótonos donde nada sobrenatural ocurre. De ahí que nuestra prioridad siempre
debe ser que el Espíritu Santo pueda manifestar la soberanía de Dios y hacer lo que Él quiere.

No te apresures a irte de su presencia, ni en cosa mala persistas; porque él hará todo lo que quiere.
(Eclesiastés 8:3)

 La iniciativa de Dios

Jesús es la cabeza de la iglesia, quiere decir que es él quien toma la iniciativa para la gestión y se mueve a su
completa voluntad, como él quiere. Más sin embargo, en alguna oportunidad quizá Dios no inicia la gestión.
Cuando esto acontece, es mejor que en obediencia hagamos lo que ya nos mandó, dejando bien determinado
que conocemos lo que él ordenó, y que no vamos a improvisar algo nada más para salir del asunto.
La Escritura muestra al rey Saúl esperando al profeta Samuel para ofrecer sacrificio a Jehová, pero como no
llegó decidió que él lo haría; eso es desobediencia. No es lo que quiero puntualizar. Pero sí, tenemos que tener
claro que debemos, hacer lo que Dios ya estableció:, hacer discípulos, evangelizar, sanar a los enfermos
y echar fuera demonios. En su mayoría los creyentes entienden lo que es la soberanía de Dios, pero muy
pocos son los que perciben cómo trabajar bajo esa soberanía, a través de la fe.

 Esperando siempre la iniciativa de Dios

Cuando la manifestación de Dios no se exterioriza, debemos saber ejercitar nuestra fe, unción, y dones. Si no
procedemos y siempre residimos esperando que Dios tome la iniciativa, entonces estamos actuando en los
extremos.

Por ejemplo, si apreciamos que el Espíritu santo no ha tocado al perdido, nosotros, por fe, tenemos que hacer
el llamado de salvación. Como Dios ya nos mandó a hacerlo, no debemos esperar a que sea él quien dé el
próximo paso. Visiblemente, el próximo paso es nuestro compromiso.

Quizás te interese leer también: El Reino De Dios Está En Vosotros – Descubre Como Ejercerlo

Diferencia entre gloria y unción

¿Cuál es la diferencia entre gloria y unción?


 La unción es para la tierra y sólo opera en nuestra naturaleza. La gloria testifica de los poderes del siglo
venidero porque es la atmósfera del cielo. Así como el aire es la atmósfera de la tierra, la gloria es la
atmósfera del cielo.
 La unción nos prepara para la gloria. La gloria es la presencia de Dios.
 La unción nos da la habilidad o el poder para pararnos en Su presencia; la gloria es Su presencia.
 En la unción trabajan el don y la fe de un hombre; en la gloria es Dios mismo trabajando.
 En la unción, la fe pone demanda sobre el manto de un hombre; en la gloria, la fe pone la demanda
sobre la presencia de Dios.
 La unción nos fue dada para sanar a los enfermos, pero en la gloria de Dios la enfermedad es ilegal.
 En la unción Jesús es el sanador, en la gloria Jesús es el Creador.
 En la unción trabajamos, pero en la gloria adoramos y descansamos.
 La unción nos fue dada para decapitar gigantes; en la gloria los gigantes no entran.
 En la unción sentimos cómo el poder de Dios sale de nosotros; en la gloria el poder sale de Dios mismo.

Vídeos recomendados sobre la gloria de Dios:


o Ricardo Montaner la gloria de Dios

o Pastor Cash Luna | “LA GLORIA DE DIOS” | Prédica de Cash Luna 2017

o Como ser portador de la gloria de Dios – Guillermo Maldonado

La Escritura certifica que la tierra está llena de la gloria de Dios, pero la frecuencia de entrada para verla
extendida en el plano natural es la revelación, no la razón. Es incuestionable que la presencia de Dios está en
todo lugar pero no en todo lugar se manifiesta. Sé un portador de su gloria. Si aún lo le has recibido, toma la
decisión en este tiempo, donde su gloria se está manifestando. Eres parte de sus perfectos propósitos.

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