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Un concierto de rock

Tema: Adoración – Domingo de Ramos, Año C

Objetos: Un cubo lleno de rocas y piedras

Escritura: “Pero él respondió: --Les aseguro que si ellos se callan, gritarán las piedras” (Lucas
19:40).

Probablemente te estés preguntando porqué tengo este cubo de rocas en esta mañana. Bueno,
pensé que podríamos hacer un concierto de rock, y como rock quiere decir roca o piedra, pensé
que podría traer algunas rocas para ayudar en el concierto. Veo que algunos de ustedes se están
sonriendo. ¿Es que no creen que estas rocas puedan cantar? ¿Ni siquiera hablar? ¿Crees que
podrían contar historias de Jesús? Quizás te sorprendería escuchar lo que Jesús dijo sobre esto.

Jesús estaba caminando hacia Jerusalén con sus discípulos. Cuando se acercaron a Betfagué y a
Betania, cerca del monte llamado de los Olivos, llamó a dos de sus discípulos y les dijo: "Vayan a
la aldea que está enfrente donde encontrarán un burrito. Tráiganlo acá. Si alguien les pregunta:
"¿Por qué se están llevando el burrito?, díganle: "El Señor lo necesita."

Los discípulos hicieron lo que les fue dicho y trajeron el burrito a Jesús. Pusieron sus mantos
encima del burrito para que Jesús pudiera montarse.

A medida que avanzaba, la gente se aglomeraba al lado del camino y comenzaron a alabar a
Jesús diciendo: "¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las
alturas! Estaban creando mucho alboroto y algunos de los líderes religiosos se molestaron. Le
pidieron a Jesús que acallara a sus seguidores. Jesús les respondió: "Les aseguro que si ellos se
callan, las piedras gritarán."

Me pregunto, ¿si estas rocas pudieran gritar en esta mañana, qué dirían? Una podría contar de
cómo un pequeño pastor llamado David usó una piedra pequeña para matar a un gigante para
demostrar que podemos llegar a hacer cualquier cosa cuando Dios está con nosotros.

Otra podría decirnos cómo el profeta Elías usó piedras para hacer un altar a Dios. El altar fue
usado para probar, mediante un sacrificio ofrecido, que Dios es el único verdadero Dios.

Esta roca podría contarnos cómo Salomón usó rocas para construir un templo precioso para que la
gente adorara a Dios.

Aún más, otra de las rocas podría recordarnos que Jesús contó una historia una vez sobre un
hombre sabio que construyó su casa sobre una roca. Cuando vinieron las tormentas, la casa en la
roca se mantuvo firme.

Sí, estas piedras podrían tener muchas historias que contarnos, pero no le permitiremos que lo
hagan. Tú y yo fuimos creados para alabar y adorar a nuestro Dios y mientras lo hagamos no
habrá necesidad de que estas rocas griten.

Querido señor, sabemos que tu prefieres escucharnos alabarte que escuchar un concierto de
rocas. Así que Señor, ¡exaltamos tu nombre en lo alto! Amén.

El desfile de alabanza

Tema: La entrada de Jesús a Jerusalén. Domingo de Ramos

Objeto: Kazoos, tambores, triángulos, instrumentos musicales, banderas o cualquier cosa que le dé
ánimo a un desfile.
Escritura: “Al acercarse él a la bajada del monte de los Olivos, todos los discípulos se
entusiasmaron y comenzaron a alabar a Dios por tantos milagros que habían visto. Gritaban:
‘¡Bendito el Rey que viene en el nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!’” Lucas
19:37-38 (NVI).

¿Sabes qué vamos a hacer esta mañana? Vamos a tener un desfile. (Pase los instrumentos
mientras continua.) Así es, ¡un desfile! He traído muchos instrumentos, cosas que hacen ruido y
banderas suficientes para todos. Veamos, ¿cómo llamaremos nuestra parada? Ya sé, le
llamaremos El desfile de la alabanza. ¡Vamos a tener un desfile de la alabanza para Jesús! Si
tienes un kazoo puedes tocar “Cristo ama a los niños.” ¡Va a ser un gran desfile! (Termine de
entregar los instrumentos y dirija a los niños marchando alrededor del templo.) ¡Vamos!

¡Tremendo! Eso fue excitante, ¿no? Pocas cosas hay tan excitante como un desfile. ¿Has
participado en algún desfile alguna vez? Seguro que sí. Tal vez fue un desfile del circo, o uno en
Navidad, pero estoy seguro de que has ido a uno. A veces el desfile es parte de una gran
celebración. El desfile que hicimos hoy me recuerda de algo que ocurrió en la ciudad de Jerusalén
alrededor de 2000 años atrás.

Jesús y sus seguidores estaban viajando a la ciudad de Jerusalén. La ciudad iba a tener una
celebración llamada la Pascua que duraba una semana. ¿Has estado en alguna fiesta que dure
una semana? Bueno, mientras ellos caminaban, llegaron a un lugar llamado el Monte de los Olivos.
Pararon allí y Jesús les dio unas instrucciones especiales a sus discípulos: “Vayan a la aldea de
enfrente, y al entrar en ella van a encontrar un pollino (un burrito) amarrado, en el cual ningún
hombre se ha montado jamás; desátenlo y tráiganlo. Y si alguien les pregunta: “¿Por qué lo
desatan?” le responderán así: “Porque el Señor lo necesita.”

Así que los discípulos fueron y encontraron al burrito según les había dicho Jesús. Y, cuando
desataban el pollino, sus dueños les preguntaron: “¿Por qué desatáis el pollino?” Mmm. . . ¿Qué
era lo que ellos tenían que decir? ¡Correcto! Ellos dijeron: “Porque el Señor lo necesita.”

Los discípulos trajeron el burrito a Jesús; y echaron sus mantos sobre el pollino para que Jesús
tuviera un asiento cómodo mientras iba por el pueblo. Rápidamente se regó la noticia de que Jesús
vendría. Jesús tenía mucha fama porque la gente había oído que había sanado enfermos y aún
resucitado a personas. Mientras Jesús entraba al pueblo se reunió una gran multitud. Y a su paso
tendían sus mantos por el camino, frente a Jesús. Cortaban y tiraban ramas de las palmas y le
saludaban diciendo: “¡Bendito el rey que viene en el nombre del Señor!”

Parecería como un desfile al Jesús ir por las calles de Jerusalén y todas las personas mover sus
manos y gritar. Aun siendo todo esto tan excitante, las personas realmente no sabían quién era
Jesús. Ellos pensaban que él iba a establecer un reino terrenal y que haría grandes cosas para
ellos aquí en la tierra. Ellos no entendían que su reino estaba en el cielo. Pocos días después esas
mismas personas que estaban gritando: “¡Hosanna!”, gritarían “¡Crucifícale!” porque no era la clase
de rey que ellos querían.

Hoy, las Buenas Nuevas son que Jesús es Rey. Él es el Rey de reyes y Señor de señores.
Estamos aquí para alabarlo y gritar: “¡Hosanna!” ¿Sabes lo que esa palabra significa? Quiere decir
“Salvo ahora.” Por eso es que gritamos hosanna porque sólo Jesús salva, Él salva.

Querido Padre, nuestras voces se unen con las voces del pueblo de Jerusalén de alrededor de dos
mil años atrás. ¡Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Señor. Él es nuestra esperanza y
nuestra salvación. En su nombre oramos. Amen.

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