Está en la página 1de 46

Estudio realizado por Denier Meriño

Barranquilla, 1 de Marzo de 2019


Copyright ©

Todas las Escrituras han sido tomadas de la revisión de 1960 de la


versión Reina-Valera. Todo énfasis (letra negrita, cursiva,
subrayada, etc.) de los pasajes bíblicos y todos los comentarios
parentéticos (como este) dentro o fuera de una cita bíblica en esta
obra fueron agregados por la persona que realizó este estudio.
¿QUÉ ES EL BAUTISMO?

DEFINICIÓN GENERAL
El bautismo es un rito de iniciación que significa la incorporación de
una persona a una entidad, o una señal de una persona al abrazar
una nueva fe. Hay colegios y universidades que tienen esto como
parte de su institución para dar a conocer que nuevos miembros se
han incorporado a dicho plantel. El bautismo como ritual no es algo
exclusivo del cristianismo ya que otros movimientos religiosos
también lo tienen como parte de su cultura, tomándolos como
miembros de una sociedad.

El bautismo en la cultura judía era practicado solo a las personas que


no eran 100% judías, es decir, que su ascendencia no era de ambos
padres judíos o abuelos judíos y así sucesivamente. Los judíos 100%,
de acuerdo a su cultura, no tenían la necesidad de bautizarse debido
a que consideraban que su sangre era totalmente pura, por tal razón
ellos automáticamente hacían parte del sistema judaico. De esto
podemos obtener que el bautismo era para los prosélitos que no
eran de casta judía pero que querían abrazar el judaísmo. A los que
no tenían sangre 100% judía se les exigía el bautismo en agua como
signo de purificación.

DEFINICIÓN BÍBLICA
La palabra bautismo proviene de una traducción griega que significa
sumergir, introducir, hundir, empapar, cubrir, remojar. Las palabras
comúnmente utilizadas en el NT para referirse a esta práctica son el
verbo baptizō y los nombres baptisma y baptismos; pero ninguno
de estos términos se emplea sólo en este sentido. El verbo se usa
también para denotar la purificación ceremonial de los judíos antes
de comer, para lo que se vertía agua sobre las manos (Lucas 11:38;
Marcos 7:4); figuradamente para significar los sufrimientos de Cristo
(Marcos 10:38-39; Lucas 12:50); y por último, para denotar la
práctica bautismal. Baptizō es la forma intensiva de baptein,
“sumergir” y tiene un sentido más amplio que este. En Hebreos 9:10
baptismos, referido a los diversos lavamientos rituales ordenados en
el AT con referencia a los ritos del tabernáculo, se traduce
“abluciones”; sin lugar a dudas, se refiere a los lavamientos
ordenados en Levítico 6:27-28; 8:6; 11; 15; 22:6; Números 8:7; 21.
En el bautismo, la idea expresada es la unión a alguien o a algo.
Refiriéndose a los israelitas, se dice en las Escrituras “todos en
Moisés fueron bautizados en la nube y en el mar” (1 Corintios 10:2),
así el bautismo cristiano es la identificación con Cristo en la esfera
de Su autoridad y señorío.

EL BAUTISMO EN AGUA
El agua siempre ha tenido un significado de purificación. En la Biblia
se compara el bautismo con un entierro (Romanos 6:4; Colosenses
2:12), simboliza la muerte de nuestra antigua manera de vivir y el
comienzo de una nueva vida como cristianos dedicados a Dios. Tanto
el bautismo como los pasos que hay que dar antes de bautizarse son
el medio que Dios nos ha dado para que podamos tener una
conciencia limpia basada en nuestra fe en el sacrificio de Jesucristo
(1 Pedro 3:21). El bautismo básicamente es una confesión pública de
nuestra fe, de lo que ya hemos creído en nuestro corazón, es
exteriorizar mediante un acto simbólico nuestra creencia de ser
parte de algo, en este caso, del cuerpo de Cristo.

El bautismo ilustra la identificación del creyente con la muerte,


sepultura y resurrección de Cristo. El bautismo implica que una
persona sea sumergida en agua y que salga de nuevo. Eso explica por
qué se bautizó Jesús en un río de tamaño considerable (Mateo 3:13,
16). De la misma manera, el etíope pidió que se le bautizara cuando
se acercaba a una «masa de agua» (Hechos 8:36-40). Basados en
esto, podemos concluir que el bautismo se debe hacer por inmersión
y no por aspersión como lo realiza la iglesia de Roma.

EL BAUTISMO DE JUAN
Tenía lugar en el Jordán, hacia donde las multitudes salían (Marcos
1:4-5) y es mencionado en repetidas ocasiones como el bautismo de
“arrepentimiento” (Marcos 1:4; Lucas 3:3; Hechos 13:24; 19:4). Los
que así se bautizaban debían dar frutos dignos de arrepentimiento
(Mateo 3:8; Lucas 3:8). Ellos confesaban sus pecados (Mateo 3:6), y
exhortaban al pueblo a que creyeran en Aquel que vendría tras de
él, Cristo Jesús, de quien dio él mismo testimonio (Hechos 19:4; Juan
1:29, 36). El bautismo marcaba la separación del nuevo creyente con
el mundo mientras aguardaba la venida del Mesías, mediante este
bautismo se juzgaban a sí mismos, y se apartaban de la condición
caída de la nación.
Jesús fue bautizado por Juan; pero Su caso no fue para confesión de
pecados, sino para asociarse en gracia con los creyentes
arrepentidos, y para cumplir “toda justicia” (Mateo 3:15). Jesús era
judío, esta era una razón suficiente para no bautizarse, sin embargo,
de acuerdo a muchos eruditos bíblicos, existen dos razones por las
cuales Jesús se bautizó:

1. Humildad: Dios es humilde, él dejó Su trono para salvarnos sin


importar su condición de Dios (Filipenses 2:6-8), así mismo aplicó la
humildad en el bautismo. Prefirió sentirse como un prosélito para
ser ejemplo de humildad y de limpieza. Solo los humildes se
convierten, es decir, la humildad de Jesús es un ejemplo, ya que
siendo Dios, siendo Cristo, y siendo judío, no usó el derecho de ser
judío para no bautizarse, sino que por el contrario se comparó con
cualquier inmundo, se mezcló con la inmundicia para así recibir el
agua para ser purificado. Solamente son purificados y transformados
los corazones humildes, una persona arrogante jamás podrá abrazar
la salvación y la conversión porque su corazón es tan soberbio que
no alcanza a abrazar la humildad para ser convertido.

2. Oficialización: El bautismo significa la oficialización de Su


ministerio salvífico, es decir, de Su muerte, crucifixión y
resurrección. El bautismo fue la manera de hacer público Su
ministerio en Palestina, ya que luego del bautismo se oyó la voz del
Padre diciendo: “este es mi Hijo amado…” (Mateo 3:17), estas
palabras son citadas de Isaías 42:1, que es el cántico del primer
siervo sufriente, donde hace referencia a un siervo que va a morir
por el pecado de muchos. Adicional a esto, el bautismo por Juan fue
también la ocasión de Su ungimiento por el Espíritu Santo para Su
ministerio público y del testimonio del agrado del Padre en Él, Su Hijo
“…en quien tengo complacencia.”

Analicemos lo siguiente de forma más detallada: Jesús era judío, era


el cordero perfecto e impecable de Dios, no necesitaba que Sus
pecados fueran perdonados, no necesitaba morir a la carne, no
necesitaba arrepentirse de Sus pecados y tener un momento para
marcar cuándo se convirtió en cristiano, sin embargo, Su bautismo
fue un punto de giro, fue el final de lo viejo y el comienzo de lo nuevo.
Jesús mismo lo dijo: “La ley y los profetas eran hasta Juan; desde
entonces el reino de Dios es anunciado, y todos se esfuerzan por
entrar en él» (Lucas 16:16). «Os digo que entre los nacidos de
mujeres, no hay mayor profeta que Juan el Bautista; pero el más
pequeño en el reino de Dios es mayor que él” (Lucas 7:28). Cuando
Jesús vino a Juan para ser bautizado, éste trató de impedírselo
diciendo: “Yo necesito ser bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí?”
(Mateo 3:14), Jesús no necesitaba ser bautizado y Juan lo tenía claro.
El bautismo era un ritual judío, ocasionalmente practicado por
sacerdotes nazarenos, estos eran sacerdotes de estilo libre que no
pertenecían a la tribu sacerdotal de Leví. El bautismo fue un símbolo
de cambio, un deseo a volver a estar bien espiritualmente, pero el
bautismo fue igual sobre todo una práctica Hebrea, un ritual Hebreo,
el bautismo en agua no es nada exclusivo para los cristianos. Jesús le
dijo a Juan: “Deja ahora, porque así conviene que cumplamos toda
justicia. Entonces le dejó”. ¿Qué significa esto?, como dijimos
anteriormente, Jesús nació en una familia judía, fue circuncidado
ocho días después de nacer, fue llevado al templo cuando tenía doce
años, criado en todas las disciplinas de la religión judía, y ahora, hace
este último ritual judío marcando el fin de su judaísmo y el comienzo
de una religión completamente nueva. Bueno, técnicamente no era
una nueva religión, sino una revelación mucho más profunda de lo
que había sido la verdadera religión invisible de Dios a lo largo de
toda la historia del reino de Israel, y mucho antes de la religión
Hebrea. La justicia nunca se trató del reino visible de Israel, eso solo
fue un envase imperfecto a través del cual podemos descubrir este
mundo interno de Dios casi secreto, Juan lo sabía, y lo explicó de una
manera tan clara como le fuera posible, diciendo: “Yo a la verdad os
bautizo en agua; pero viene uno más poderoso que yo, de quien no
soy digno de desatar la correa de su calzado; él os bautizará en
Espíritu Santo y fuego” (Lucas 3:16) Evidentemente dijo que Jesús les
bautizaría no con agua, ya que esa era la forma antigua de hacerlo,
claramente el Mesías reemplazaría el bautismo judío de Juan con el
Espíritu Santo.
Pablo escribió en su carta a la iglesia de Éfeso que solo hay “un Señor,
una fe, un bautismo” (Efesios 4:5), y en su contexto viene hablando
de la “unidad del Espíritu”, es decir, que ese bautismo es con el
Espíritu Santo, el cual está disponible para todos nosotros ahora y
que fue derramado en el día de pentecostés. El cuerpo de Jesús ya
no está aquí con nosotros, pero tenemos Su Espíritu ahora.

EL BAUTISMO DEL ESPÍRITU SANTO


En el día de pentecostés (Hechos 2:1-13), y en un par de ocasiones
después de eso, cuando la gente hablaba en lenguas los apóstoles
supusieron que las dos cosas eran sinónimas, es decir, hablar en
lenguas y tener el Espíritu Santo, en ese entonces parecía ser una
suposición bastante razonable, hasta que la comparamos con las
enseñanzas de Jesús. Si de eso se trataba, ¿Por qué Jesús no nos
enseñó eso? ¿Por qué no dijo que hablar en lenguas sería la prueba
de que alguien tiene Su Espíritu? Una vez más fue el apóstol Pablo
quien notó el error en estas suposiciones al decir: “Si yo hablase
lenguas humanas y angélicas, y no tengo amor, vengo a ser como
metal que resuena, o címbalo que retiñe” (1 Corintios 13:1). Los
dones no demuestran que somos cristianos (Mateo 7:22), sino los
frutos, si Su Espíritu no habita en nosotros, todo pasa a ser puro
ruido escandaloso.

¿QUÉ HAY DE LA GRAN COMISIÓN?


Al hablar de “la gran comisión” entendemos que esto proviene del
texto ubicado en Mateo 28:19-20, el cual es un texto que de acuerdo
a historiadores y estudiosos de las Escrituras no aparece en los
manuscritos más antiguos, es decir, es uno de los textos añadidos a
la Biblia, lo mismo sucede con el caso de Marcos 16:9-20. A estos se
les conoce como “pasajes espurios”. Sin embargo, no tomaré esto
como una justificación para no explicar qué quiso decir Jesús o el
texto como tal en medio del contexto.
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos
en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles
que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy
con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mateo
28:19-20).

*Nota: En el evangelio de Marcos aparece la palabra “predicar”. Esto


es usado aquí como “enseñar” refiriéndose a lo mismo.

Analicemos de forma minuciosa la orden que les dio Jesús a Sus


discípulos, es decir, cuántas cosas les dijo que hicieran.
Remitiéndonos a la gramática de nuestro idioma español, buscamos
verbos imperativos en medio de la oración, lo que indica que son
palabras de acción o mandamientos claros, los cuales destacaremos
de la siguiente manera:

Id – Haced – Bautizándolos – Enseñándoles.

Tenemos cuatro palabras de acción, entonces, ¿cuántas cosas nos


dijo Jesús que hiciéramos en la gran comisión? ¿En realidad fueron
cuatro? Esa es la suposición que muchos hacemos al detectar
aparentemente cuatro verbos. Si te digo: Id, todos entendemos que
eso es una directiva, si te digo Haced, eso también es una directiva,
también es muy fácil de entender. Sabiendo esto, tenemos de forma
clara que Jesús al menos nos dijo dos cosas: Id y Haced discípulos,
pero si te digo Bautizándolos, no está conjugado de la misma
manera ¿verdad? Y si te digo Enseñándoles, eso tampoco está
conjugado de la misma manera que Id y Haced. ¿Por qué estas
palabras están escritas de manera diferente? Pongamos un ejemplo
utilizando otros verbos en su lugar para ilustrar lo que se dice aquí:
“Ve y paga la factura del agua, borrando mi deuda y utilizando el
dinero que te di”. Una vez más tenemos cuatro palabras de acción
en la orden.

Ve – Paga – Borrando – Utilizando

Pero ¿son realmente cuatro acciones diferentes? Se puede ver que


la palabra Borrando describe el resultado de pagar la factura, es
decir, que se borra la deuda, y la palabra Utilizando describe el
medio a través del cual se paga la factura, es decir, que vas a utilizar
el dinero que te di.

Volviendo a lo que dijo Jesús en Su gran comisión, ¿es posible que él


estuviera diciendo que si PREDICAMOS el evangelio (acción), las
personas a causa de esto podrían ser BAUTIZADAS en el Espíritu de
Dios (resultado)? ¿Es posible que la manera (método) en la que
predicamos el evangelio sería por medio de ENSEÑAR a la gente a
hacer todo lo que Jesús nos mandó a hacer? Puede que no nos suene
mucho, pero por lo menos la segunda frase “enseñándoles que
guarden todas las cosas que os he mandado” es bastante razonable.
Predica el evangelio, en el proceso enseñándoles que guarden todo
lo que les he mandado, eso es lo que se debe hacer con el evangelio,
sin embargo, eso es lo que más escasea en nuestros días.
Mateo, Marcos, Lucas y Juan creyeron que estaban predicando el
evangelio cuando escribieron sus libros, los llamaron “El evangelio”,
y esto fue muchos años después de las cartas de Pablo. El evangelio
según estos cuatro hombres contenía todo lo que pudieron recordar
de lo que Jesús les había mandado, pero ¿qué pasa con la parte del
bautismo de la gran comisión? ¿Cómo puedes bautizar a alguien con
agua o con el Espíritu Santo simplemente por predicar el evangelio?
Miremos otra cosa que dijo Jesús en Juan 6:63: “El espíritu es el que
da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he
hablado son espíritu y son vida”, es decir, las cosas que Jesús dijo, lo
que él enseñó es Su verdadero Espíritu Santo, no puedes conocer al
Espíritu Santo de Jesús sin haber escuchado las palabras
(enseñanzas) que él habló.
Supongamos que te pido que me describas a John Wesley, sin
decirme nada de lo que él enseñó, nada de lo que dijo, nada de lo
que creía, lo mejor que podrías hacer sería describir sus rasgos
físicos, sus movimientos corporales, el tipo de ropa que solía usar y
cosas relacionadas, pero al final de todo esto él sería un poco más
que otra cara en el mundo, no lo conoces, no conoces su espíritu, tal
vez podrías decirme su nombre y su linaje, pero a menos que
examinemos lo que una persona dice y cree no conocemos a la
persona, y esa es la razón por la cual pocas personas en las
congregaciones conocen al verdadero Jesús de la Biblia. Muchos
conocen Su nombre, Su linaje, pero nunca han conocido al Hombre
verdadero, y debido a eso no pueden obtener Su Espíritu. Pero si yo,
siendo uno de Sus fieles seguidores te enseño todo lo que Él nos
mandó a hacer, entonces te estoy cubriendo con Su Espíritu, te estoy
sumergiendo en Su Espíritu, te estoy bautizando en Su Espíritu. La
palabra bautizar significa “sumergir”, “cubrir”. Cuanto más te
predico enseñándote todo lo que Él nos ha mandado a hacer, más te
doy de Su Espíritu, es claro que si no recibes lo que estoy diciendo,
mis esfuerzos son en vano. Debes ser llenado con Sus enseñanzas.
De esto podemos preguntarnos ¿Cuándo recibe una persona el
Espíritu Santo? Recibe el Espíritu Santo cada vez que cree las cosas
que Jesús ha dicho, no es una experiencia única, es algo continuo.
Continuarás recibiendo el Espíritu Santo mientras sigas bebiendo las
enseñanzas de Jesús.
Jesús le dijo a Nicodemo: “El viento sopla de donde quiere, y oyes su
sonido; más ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel
que es nacido del Espíritu” (Juan 3:8).
La palabra viento proviene del griego Pneuma, y es la misma palabra
que se usa para espíritu, también significa aire en movimiento,
ambas palabras provienen de la misma raíz. ¿Ves lo que quiero
decir? No puedes poner el viento en una caja porque deja de ser
viento, por lo cual tampoco puedes poner el Espíritu en una caja
porque dejaría de tener la libertad de volar como Dios quiere, Su
Espíritu habita en nosotros, pero no deja de estar afuera en todo
lugar y en todo momento (omnipresencia). Lamentablemente el
hombre por mucho tiempo ha intentado encajar a Dios, convirtiendo
la revelación de Dios a la humanidad en un ritual, o la reemplazan
con uno. Habiendo estudiado todo esto, podemos ver la gran
comisión de una manera distinta, como Dios quiere que la veamos,
es decir, que Él nos ha instruido, nos ha capacitado para enviarnos a
predicarle a toda criatura Su evangelio, enseñándoles a obedecer
todo lo que Él nos mandó a hacer, y cuando lo hacemos, cubrimos
(sumergimos) a las personas con el Espíritu Santo de Jesús,
capacitándolas para que vayan a todo el mundo y prediquen el
evangelio también. Las palabras finales de Jesús a sus discípulos
antes de ascender al cielo eran que el Espíritu Santo les daría el poder
para ir y predicar a los demás lo que Jesús mismo les había dicho;
“pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu
Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria,
y hasta lo último de la tierra” (Hechos 1:8).

Como último dato sobre la referencia de hablar en lenguas que se


encuentra al final del evangelio de Marcos 16:17-18, es la única
referencia a las lenguas en todos los evangelios, lo que es un poco
extraño en sí, sin embargo, en los últimos años se han encontrado
manuscritos más antiguos del evangelio de Marcos, y ese pasaje
sobre tomar serpientes con las manos, beber cosas mortíferas y
hablar en lenguas no aparece en ellos, toda la evidencia muestra que
fueron agregados más tarde, la mayoría de las traducciones
modernas lo aclaran (Ejemplo. La NVI tiene un pie de página que
dice: Los manuscritos más antiguos y otros testimonios de la
antigüedad no incluyen Marcos 16:9-20. En lugar de este pasaje,
algunos manuscritos incluyen una conclusión más breve).
Es probable que la suposición errónea de los discípulos acerca de que
el hablar en lenguas era la evidencia de que alguien tuviera al Espíritu
Santo llevó a alguien a insertar ese pasaje en copias posteriores del
evangelio de Marcos, tal vez fue de buena fe, pero no de acuerdo
con lo que Jesús realmente enseñó.

Analicemos una situación ocurrida en Hechos 19:1-7.


La narración deja una sensación de que estas personas quienes eran
discípulos de Juan conocían muy poco de Jesús, ya que ellos no
sabían que había Espíritu Santo (Hechos 19:2), ni siquiera habían
oído sobre el bautismo de Jesús cuando el Espíritu Santo descendió
sobre Él. Pero Pablo comenzó a hablarles de Jesús, a compartirles Sus
enseñanzas (Hechos 19:4-5), y ellos estaban naciendo de nuevo por
la misma Palabra de Dios, estaban siendo bautizados o cubiertos con
Sus enseñanzas en el mismo instante en el que Pablo les hablaba
(Hechos 19:5-6). En el proceso de la predicación, Pablo los había
cubierto en el nombre o espíritu de Jesús.
El término o concepto de nombre es muy importante en su
representación espiritual, el nombre de Jesús en la cultura hebrea
significa la esencia de Jesús. Hubo otras frases en tiempos bíblicos
que lo usaban para describir Su espíritu (Salmos 9:2; Proverbios
18:10; Mateo 6:9). A medida que Pablo compartía ese nombre y ese
mensaje, los discípulos estaban descubriendo y experimentando el
impacto total de todo lo que Jesús enseñó e hizo, estaban siendo
bautizados o cubiertos en Su nombre o en Su esencia. Su nombre en
Su plenitud no eran las letras usadas para deletrearlo (‫ = ישוע‬Jesús),
Su nombre era Su espíritu, todo lo que Él representaba.

El Pablo de este episodio en Éfeso es el mismo Pablo que escribió la


carta a la iglesia de Corinto donde expresó lo siguiente: “Doy gracias
a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino a Crispo y a
Gayo” (1 Corintios 1:14), nombra a dos personas, y a otras más en el
versículo 16, pero no a estos doce. Y continúa diciendo: “Pues no me
envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio; no con sabiduría
de palabras, para que no se haga vana la cruz de Cristo” (1 Corintios
1:17) Eso era justamente lo que estaba haciendo con los discípulos
de Juan, predicando el evangelio, compartiendo las enseñanzas de
Jesús, las mismas enseñanzas que Jesús dijo que son “su espíritu”
(Juan 6:63), enseñanzas que Jesús dijo que el Espíritu Santo le
recordaría a la gente después de que Él se fuera (Juan 14:26). Al
hacer esto Pablo, algo sucedió, estos discípulos pasaron de una
relación de agua con Juan a una relación del Espíritu Santo con Jesús,
fueron sumergidos en el nombre, la esencia o el espíritu de Jesús.
En algún punto Pablo los tocó físicamente y Lucas dice que el Espíritu
Santo vino sobre ellos (Hechos 19:6). Doce hombres que eran
discípulos de Juan y que habían sido bautizados por él estaban
escuchando a Pablo decir que había otro bautismo, que era una
inmersión en el Espíritu Santo o en el espíritu de Jesús. Entonces, en
representación de Jesús, en el nombre (o espíritu) de Jesús, Pablo
comparte algunas de las enseñanzas de Jesús, enseñanzas que Jesús
dijo en Juan 6:63 son su espíritu, como consecuencia, todos estos
hombres reciben estas enseñanzas de Jesús y al mismo tiempo
reciben el Espíritu Santo de Jesús y comienzan a hablar en lenguas y
a profetizar.
Echemos un vistazo a otros textos como referencia del Espíritu
Santo.
“Más vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que
el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu
de Cristo, no es de él” (Romanos 8:9). Eres cristiano si el Espíritu
Santo habita en ti, de lo contrario no eres cristiano.
“Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os
abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al
que llama, se le abrirá. ¿Qué padre de vosotros, si su hijo le pide pan,
le dará una piedra? ¿O si pescado, en lugar de pescado, le dará una
serpiente? ¿O si le pide un huevo, le dará un escorpión? Pues si
vosotros, siendo malos, sabéis dar buenas dádivas a vuestros hijos,
¿cuánto más vuestro Padre celestial dará el Espíritu Santo a los que
se lo pidan?” (Lucas 11:9-13).
Es así de sencillo: Le pides a Dios Su Espíritu; tienes fe y crees que te
lo dará; y finalmente, te lo da. Sin embargo, debemos seguir pidiendo
más de la llenura de Su Espíritu. No se recibe el Espíritu Santo para
comprobar que eres cristiano, en vez de eso, tú sigues a Cristo y eso
producirá los frutos del Espíritu Santo en ti. Entonces, debemos pedir
a Dios que nos muestre lo que es ser un verdadero cristiano y lo que
significa ser un seguidor de Jesús. La evidencia de que tienes el
Espíritu Santo es el fruto (Gálatas 5:22-23).
Jesús dijo que Sus palabras son espíritu y vida (Juan 6:63), que el
Espíritu no hablará de su propia cuenta (Juan 16:13), y que el Espíritu
enseña y recuerda todo lo que Él ha dicho (Juan 14:26). Todos estos
versículos nos llevan a una conclusión, y es a enfocarnos en lo que
Jesús dijo, y hacer todo lo posible para obedecerlo. Si esto lo
combinamos con pedirle que nos ayude a ver la verdad sincera en
todo lo que dijo (1 Pedro 2:2), los más seguro es que seamos dirigidos
hacia un crecimiento espiritual.
LA CIRCUNCISIÓN Y EL BAUTISMO
El NT presenta el bautismo como prácticamente igual al rito del AT
de la circuncisión, y dice explícitamente que la circuncisión no tenía
una connotación redentora (Colosenses 2:12-13). Si seguimos la
lógica de este paralelismo bíblico, pone en tela de juicio la cuestión
de la necesidad absoluta del rito externo del bautismo en agua. Por
ejemplo, en Romanos 2:28-29, el apóstol Pablo dice lo siguiente:
“Pues no es judío el que lo es exteriormente, ni es la circuncisión la
que se hace exteriormente en la carne; sino que es judío el que lo es
en lo interior, y la circuncisión es la del corazón, en espíritu, no en
letra; la alabanza del cual no viene de los hombres, sino de Dios.”

Pero esto proviene del AT “Circunciden, pues, su corazón”


(Deuteronomio 10:16). De aquí entendemos que la circuncisión
externa como señal apuntaba a una circuncisión interna hecha por
Dios mismo, tal como lo prometió en Deuteronomio 30:6. Esta
promesa de circuncisión interna en el corazón, es la que vemos en
los escritos de los profetas de manera más amplia en el Nuevo Pacto
(Jeremías 24:7; 29:10-14; 31:31-34; 32:36-41; Ezequiel 36:26-27).

Romanos 4:10-11 enseña que Abraham fue declarado justo por fe


antes que fuera circuncidado, así que la circuncisión no era
estrictamente necesaria para su salvación: “¿Cómo, pues, le fue
contada? ¿Estando en la circuncisión, o en la incircuncisión? No en la
circuncisión, sino en la incircuncisión. Y recibió la circuncisión como
señal, como sello de la justicia de la fe que tuvo estando aún
incircunciso; para que fuese padre de todos los creyentes no
circuncidados, a fin de que también a ellos la fe les sea contada por
justicia.”
Y finalmente, en Gálatas 6:15 el apóstol dice que es un corazón
cambiado (el nuevo nacimiento), no un rito externo el que salva:
“Porque en Cristo Jesús ni la circuncisión vale nada, ni la
incircuncisión, sino una nueva creación.”
La circuncisión de corazón es lo que capacita a una persona para
amar y atesorar a Dios sobre todas las cosas. Nos permite ejercer fe
en lo que Dios ha hecho a nuestro favor en su Hijo. Esta promesa es
aplicada a nuestros corazones por medio del Espíritu (Romanos 2:27-
29; 2 Corintios 3:12-17; Tito 3:4-7).

Ya que la circuncisión y el bautismo son casi equivalentes como


señales de los pactos, Antiguo y Nuevo respectivamente, en ese
mismo sentido, podríamos concluir que "el bautismo en agua no vale
nada," excepto como un señal externa de la realidad interna de
arrepentimiento y fe en Jesucristo.

CREENCIAS ERRÓNEAS SOBRE EL BAUTISMO

EL BAUTISMO ES UN REQUISITO PARA SALVACIÓN


Solo la muerte de Jesús pagó por nuestros pecados (Efesios 1:7;
Romanos 5:8-10; 2 Corintios 5:21). La Biblia nos dice que nuestra
salvación se recibe solo por fe (Juan 3:16; Hechos 16:31; Efesios 2:8-
9; Tito 3:5). El bautismo es una obra, si ponemos esto como un
requisito para la salvación, estaríamos indicado que la obra de Cristo
en la cruz fue incompleta y que necesitamos añadir con nuestras
obras eso que quedó incompleto.

Hay algunos versículos que parecen indicar que el bautismo es un


requerimiento necesario para la salvación. Sin embargo, puesto que
la Biblia nos dice tan claramente que la salvación se recibe sólo por
la fe (Juan 3:16; Efesios 2:8-9; Tito 3:5), debe haber una
interpretación diferente de esos versículos. La Escritura no
contradice la Escritura. En los tiempos bíblicos, una persona que se
convertía de una religión a otra, con frecuencia era bautizada para
identificar su conversión. El bautismo era el medio por el que se
hacía pública una decisión. Aquellos que rehusaban ser bautizados
se decía que ellos realmente no habían creído. Así que, en la mente
de los apóstoles y los primeros discípulos, la idea de un creyente no
bautizado era inaudita. Cuando una persona declaraba creer en
Cristo, y sin embargo se avergonzaba de proclamar su fe en público,
indicaba que no tenía una fe verdadera.
Si el bautismo fuera necesario para la salvación, ¿Por qué habría
dicho Pablo, “Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he
bautizado, sino a Crispo y a Gayo”? (1 Corintios 1:14) ¿Por qué habría
dicho, “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el
evangelio; no con sabiduría de palabras, para que no se haga vana
la cruz de Cristo”? (1 Corintios 1:17) Es posible, que en este pasaje,
Pablo estuviera argumentando contra las divisiones que plagaban la
iglesia de Corinto. Sin embargo, ¿cómo era posible que Pablo dijera,
“Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado...” o
“Pues no me envió Cristo a bautizar...” si el bautismo fuera necesario
para la salvación? Si el bautismo fuera necesario para la salvación,
Pablo habría dicho literalmente, “Doy gracias de que ustedes no
fueron salvados... ” Y “Porque Cristo no me envió para salvar...” Esa
habría sido una declaración increíblemente ridícula por parte de
Pablo. Más aún, cuando Pablo da un resumen detallado de lo que él
considera el evangelio (1 Corintios 15:1-8), ¿por qué se omite de
mencionar el bautismo? Si el bautismo es un requerimiento para la
salvación ¿cómo puede cualquier presentación del evangelio dejar
de mencionarlo? Él hace el comparativo con el bautismo debido a la
división que había en la iglesia de Corinto, ya que el bautismo
representa no solo nuestra unión al cuerpo de Cristo, sino la unión
de nuestra vida a la de Cristo.

La regeneración bautismal no es un concepto bíblico. El bautismo no


salva del pecado, sino de una mala conciencia. Pedro enseña
claramente que el bautismo no era un acto ceremonial de
purificación física, sino la prueba de una buena conciencia hacia Dios.
El bautismo es el símbolo de lo que ya ha ocurrido en el corazón y la
vida de uno que ha confiado en Cristo como Salvador (Romanos 6:3-
5; Gálatas 3:27; Colosenses 2:12). Para dejar perfectamente clara la
fuente de la salvación, Pedro añade, «...por la resurrección de
Jesucristo...» (1 Pedro 1:3). El bautismo es un paso importante que
debe realizar cada cristiano si así lo desea. El bautismo no es un
requerimiento para la salvación.

EL ESPÍRITU SANTO ENTRA INMEDIATAMENTE DESPUÉS DEL


BAUTISMO EN AGUA
Anteriormente vimos la definición de bautismo y estudiamos que no
siempre significa inmersión o sumergir; por lo menos del cuerpo.
Teniendo esto presente, también vemos que algunas personas
piensan que el Espíritu Santo entra a morar en nosotros después de
ser bautizados en agua, lo cual también es erróneo. Las personas que
afirman que el Espíritu Santo entra a morar en nosotros después que
somos bautizados en agua toman el bautismo de Jesús como
referencia, veamos el pasaje:

Mateo 3:13-17 “Entonces Jesús vino de Galilea a Juan al Jordán, para


ser bautizado por él. Mas Juan se le oponía, diciendo: Yo necesito ser
bautizado por ti, ¿y tú vienes a mí? Pero Jesús le respondió: Deja
ahora, porque así conviene que cumplamos toda justicia. Entonces le
dejó. Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he
aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que
descendía como paloma, y venía sobre él. Y hubo una voz de los
cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo
complacencia.”

Juan se sorprendió de que Jesús le pidiera ser bautizado dado que Él


sabía muy bien quien era Jesús, el Hijo de Dios, y el bautismo de Juan
en agua era para “arrepentimiento”, ¿De qué tendría que
arrepentirse Jesús si nunca pecó? Esa fue la sorpresa de Juan, aun así
Jesús le dice que lo haga y es bautizado en agua y después viene el
Espíritu Santo sobre Él.

Recordemos que el mismo Juan el bautista dijo que vendría uno que
bautizaría en el Espíritu y se refería a Jesús, pero el hecho de que
Jesús recibió el Espíritu Santo después de bautizarse en agua,
¿Implica esto que el Espíritu Santo viene sobre nosotros solamente
hasta que somos bautizados en agua?, la respuesta es no, veamos
cuando los discípulos recibieron el Espíritu Santo:

Hechos 2:1-4 “Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos


unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de
un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban
sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego,
asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del
Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el
Espíritu les daba que hablasen.”

Los discípulos no estaban en un río bautizándose en agua antes de


que el Espíritu Santo viniera sobre ellos, como algún tipo de
requisito, ellos estaban dentro de una casa y estaban sentados, de
manera que el Espíritu Santo no entra a morar en nosotros solo hasta
que nos bauticemos en agua.

*Nota: No hay un registro bíblico que diga que los apóstoles fueron
bautizados en agua.

Veamos otro pasaje, donde Pedro da un discurso a un grupo de


personas:
Hechos 10:44-48 “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el
Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso. Y los fieles
de la circuncisión que habían venido con Pedro se quedaron atónitos
de que también sobre los gentiles se derramase el don del Espíritu
Santo. Porque los oían que hablaban en lenguas, y que magnificaban
a Dios. Entonces respondió Pedro: ¿Puede acaso alguno impedir el
agua, para que no sean bautizados estos que han recibido el Espíritu
Santo también como nosotros? Y mandó bautizarles en el nombre del
Señor Jesús. Entonces le rogaron que se quedase por algunos días.”

Este pasaje es de suma importancia, Pedro dice que ya esas personas


habían recibido el Espíritu Santo y sus dones sin haber sido
bautizados en agua aún, hablando en pasado. Es decir, recibieron el
Espíritu Santo y luego pidieron que se les realizara el bautismo en
agua.

Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de


verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”

1 Juan 3:24 “Y el que guarda sus mandamientos, permanece en Dios,


y Dios en él. Y en esto sabemos que él permanece en nosotros, por el
Espíritu que nos ha dado.”
Nota 1: Cuando aparece la palabra bautismo tenemos que revisar el
contexto del pasaje para ver si se habla de bautismo en agua o en
Espíritu.
Nota 2: El Espíritu Santo no se recibe por el bautismo en agua.

SOMOS SALVOS SI NOS BAUTIZAMOS EN AGUA


Vamos a analizar los pasajes utilizados para afirmar que sin el
bautismo en agua no somos salvos, uno de los pasajes utilizados es
la historia de Felipe y el eunuco, pero al analizar en detalle el pasaje
esta historia enseña todo lo contrario, veamos:
Hebreos 8:34-38 “Respondiendo el eunuco, dijo a Felipe: Te ruego
que me digas: ¿de quién dice el profeta esto; de sí mismo, o de algún
otro? Entonces Felipe, abriendo su boca, y comenzando desde esta
escritura, le anunció el evangelio de Jesús. Y yendo por el camino,
llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide
que yo sea bautizado? Felipe dijo: Si crees de todo corazón, bien
puedes. Y respondiendo, dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios. Y
mandó parar el carro; y descendieron ambos al agua, Felipe y el
eunuco, y le bautizó.”

Los que defienden que el bautismo en agua es necesario para


salvarse afirman que esa fue la razón por la cual el eunuco pidió
bautizarse inmediatamente, para poder ser salvo y recibir el Espíritu
Santo. Felipe le anunció el evangelio de Jesús al eunuco y él cuando
ve agua pide ser bautizado, pero hay un requisito para poderse
bautizar que le indica Felipe al eunuco ¿Cuál fue? “Si crees de todo
corazón, bien puedes” El eunuco creyó en el evangelio de Jesús y
luego confesó con su boca que creía que Jesucristo era el Hijo de
Dios. Precisamente el eunuco creyó y confesó con su boca que Jesús
era el Hijo de Dios haciendo lo que se indica en el libro de Romanos
“que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu
corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” (Romanos
10:9).

Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de


verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él,
fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa.”

Lo que hizo el eunuco es lo que conocemos como el nuevo


nacimiento. El eunuco entendió el evangelio, recibió el Espíritu Santo
y luego pidió ser bautizado en agua, pero ya había nacido de nuevo
y aceptado al Señor como su Salvador, no por bautizarse en agua,
sino por su fe.
Otro pasaje utilizado para justificar el bautismo en agua, es la
conversación entre Jesús y Nicodemo sobre el nuevo nacimiento
(Juan 3:1-15). Dentro de este pasaje del nuevo nacimiento, está el
versículo más usado para justificar el bautismo en agua como
requisito para salvación, sin embargo Jesús hace referencia al nuevo
nacimiento en el Espíritu, le dice que el que no naciere de nuevo no
puede ver el reino de Dios. Vamos a analizarlo un poco más a fondo:

Juan 3:5 “Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no


naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.”
Los que defienden la salvación por el bautismo en agua dicen que allí
está implícito el bautismo en agua para entrar en el reino de Dios.
Bueno, en primer lugar en ese versículo no aparece la palabra
bautismo, dice el que no naciere de agua y del Espíritu, la palabra
bautismo no es mencionada. La palabra que sí aparece es nacer. De
acuerdo a la concordancia Strong’s la palabra nacer significa
engendrar, dar a luz. Entonces, ¿Qué quiere decir “nacer de agua”
en ese pasaje? Veamos a continuación donde Jesús mismo explica
cuál es esa agua para vida eterna:
Juan 4:10-14 “Respondió Jesús y le dijo: Si conocieras el don de Dios,
y quién es el que te dice: Dame de beber; tú le pedirías, y él te daría
agua viva. La mujer le dijo: Señor, no tienes con qué sacarla, y el pozo
es hondo. ¿De dónde, pues, tienes el agua viva? ¿Acaso eres tú mayor
que nuestro padre Jacob, que nos dio este pozo, del cual bebieron él,
sus hijos y sus ganados? Respondió Jesús y le dijo: Cualquiera que
bebiere de esta agua, volverá a tener sed; más el que bebiere del
agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le
daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”

Juan 7:37-38 “En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie
y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba. El que
cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua
viva.”

Apocalipsis 21:6 “Y me dijo: Hecho está. Yo soy el Alfa y la Omega, el


principio y el fin. Al que tuviere sed, yo le daré gratuitamente de la
fuente del agua de la vida.”

Literalmente no es que debamos beber un agua especial que Jesús


nos da para vida eterna, es claro que esta agua viva a la que Jesús se
refiere es a Él mismo, a Su esencia. Jesús tampoco está hablando de
sumersión en agua, tal cosa no aparece registrada en ninguna parte
del pasaje. Lo que confirma que está hablando de sí mismo está
plasmado en el versículo 15, “para que todo aquel que en él cree, no
se pierda, más tenga vida eterna”, es decir, que la persona que cree
en el evangelio de Jesús, en Sus enseñanzas, este será salvo, y de su
interior correrán ríos de agua viva.
Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos
hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración
y por la renovación en el Espíritu Santo.”

Santiago 1:18 “El, de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de


verdad, para que seamos primicias de sus criaturas.”

Continuemos con algunos otros pasajes utilizados para justificar que


es necesario ser bautizado por sumersión en agua para poder ser
salvos y entrar al Reino de Dios:

1 Pedro 3:21 “El bautismo que corresponde a esto ahora nos salva
(no quitando las inmundicias de la carne, sino como la aspiración de
una buena conciencia hacia Dios) por la resurrección de Jesucristo.”
En este pasaje sí se habla de bautismo, pero no especifica si es
bautismo en agua o bautismo del Espíritu Santo, sin embargo,
podemos concluir que hace alusión al bautismo en agua, porque
Pedro habla de las aguas del diluvio que salvaron o guardaron a los
que estaban dentro del arca, veamos el contexto en el versículo
anterior al que estamos estudiando:

1 Pedro 3:20 “los que en otro tiempo desobedecieron, cuando una


vez esperaba la paciencia de Dios en los días de Noé, mientras se
preparaba el arca, en la cual pocas personas, es decir, ocho, fueron
salvadas por agua.”

En el versículo 21 Pedro aclara inmediatamente lo que esa agua no


hace diciendo esto: “no quitando las inmundicias de la carne, sino
como la aspiración de una buena conciencia hacia Dios.” No es el
bautismo en agua el que nos limpia de pecado, sino que se realiza
como aspiración a una buena conciencia. De hecho, esa es la razón
por la cual nos bautizamos en agua, como una señal exterior de lo
que Dios ha hecho en nuestro interior, habiendo nacido de nuevo y
teniendo el Espíritu Santo morando en nosotros, que como vimos
anteriormente no viene a morar en nosotros después del bautismo
en agua, sino al momento en que se cree en el evangelio y se
reconoce a Jesús como Salvador y Señor.

Otro pasaje utilizado para justificar el bautismo en agua para


salvación es:
Hechos 2:37-42 “Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a
Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos?
Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el
nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don
del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para
vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor
nuestro Dios llamare. Y con otras muchas palabras testificaba y les
exhortaba, diciendo: Sed salvos de esta perversa generación. Así que,
los que recibieron su palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel
día como tres mil personas. Y perseveraban en la doctrina de los
apóstoles, en la comunión unos con otros, en el partimiento del pan
y en las oraciones.”

La frase de mayor controversia es: “Arrepentíos, y bautícese cada


uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los
pecados; y recibiréis el don del Espíritu” al leerla sola, parece ser que
es necesario arrepentirnos y bautizarnos, pero acá vamos a recordar
algo que vimos anteriormente:

Nota 1: Cuando aparece la palabra bautismo tenemos que revisar el


contexto del pasaje para ver si se habla de bautismo en agua o en
Espíritu.
Nota 2: El Espíritu Santo no se recibe por el bautismo en agua.

¿LIMPIA EL BAUTISMO EN AGUA LOS PECADOS?


No. La Biblia enseña que solo la sangre derramada de Jesús puede
limpiar nuestros pecados (Romanos 5:8-9; Colosenses 1:14; 1 Juan
1:7).

Agreguemos una nota más:


Nota 3: El bautismo en agua no limpia pecados (1 Pedro 3:21).

Teniendo no solo estos tres puntos claros, sino también


comprendiendo el contexto en el que Pedro está hablando, podemos
deducir que al bautismo al cual se está refiriendo es al bautismo del
Espíritu, porque el Espíritu, como ya vimos, no se recibe por el
bautismo en agua, sino por el bautismo en el Espíritu, y esto es a
través de recibir la Palabra de Dios, y que los pecados no se limpian
por el bautismo en agua sino por el nuevo nacimiento.

Lucas lo confirma en este pasaje: “Así que, los que recibieron su


palabra fueron bautizados; y se añadieron aquel día como tres mil
personas” (Hechos 2:41). De nuevo aparece la palabra bautizados,
pero no hay nada que nos diga que es bautismo por inmersión en
agua. En cambio, vemos en el versículo 38 a Pedro diciendo:
“Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de
Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu
Santo”, una vez más utilizan el nombre o la esencia de Jesús para
bautizar en el Espíritu.

Para ser más contundentes, al leer todo Hechos 2, el pasaje empieza


con el día de pentecostés explicando cómo los discípulos recibieron
el Espíritu Santo, y seguido a esto, Pedro dio su primer discurso, del
cual forma parte el pasaje que estamos analizando. Hechos 2 habla
en su contexto completo del bautismo en el Espíritu, no del bautismo
en agua.

Otro pasaje utilizado por los que dicen que se deben bautizar para
ser salvos es el siguiente, indicando que Pablo también mandó a
bautizarse:

Hechos 19:1-7 “Aconteció que entre tanto que Apolos estaba en


Corinto, Pablo, después de recorrer las regiones superiores, vino a
Éfeso, y hallando a ciertos discípulos, les dijo: ¿Recibisteis el Espíritu
Santo cuando creísteis? Y ellos le dijeron: Ni siquiera hemos oído si
hay Espíritu Santo. Entonces dijo: ¿En qué, pues, fuisteis bautizados?
Ellos dijeron: En el bautismo de Juan. Dijo Pablo: Juan bautizó con
bautismo de arrepentimiento, diciendo al pueblo que creyesen en
aquel que vendría después de él, esto es, en Jesús el Cristo. Cuando
oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y
habiéndoles impuesto Pablo las manos, vino sobre ellos el Espíritu
Santo; y hablaban en lenguas, y profetizaban. Eran por todos unos
doce hombres.”

La pregunta que hace Pablo es de mucha importancia: “¿Recibisteis


el Espíritu Santo cuando creísteis?” Pablo no dijo: “Recibisteis el
Espíritu Santo cuando se sumergieron en agua y fueron bautizados”
sino que si lo recibieron cuando creyeron.

Esos discípulos le dijeron que solo habían sido bautizados en el


bautismo de Juan, quien bautizaba en agua. Esto también es de suma
importancia, ellos sí habían sido bautizados en agua, pero ni siquiera
sabían si existía o no el Espíritu Santo, por lo tanto es obvio que no
moraba en ellos. Finalmente el pasaje dice que fueron bautizados,
en ningún momento dice que fueron bautizados en agua, sino que
se entiende que fueron bautizados en el Espíritu Santo porque lo
recibieron y después recibieron los dones del Espíritu. Si fuera por
agua, ¿Por qué se bautizarían dos veces en agua? Sería
completamente ilógico que alguien se bautice dos veces en agua, por
ende, el pasaje habla del bautismo en el Espíritu.

Otro pasaje utilizado para justificar el bautismo en agua como


requisito para salvación es:

Hechos 16: 27-33 “Despertando el carcelero, y viendo abiertas las


puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que
los presos habían huido. Más Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te
hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. Él entonces, pidiendo
luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y
de Silas; y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser
salvo? Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu
casa. Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban
en su casa. Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les
lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.”

Cuando el carcelero le preguntó a Pablo “¿Qué debo hacer para ser


salvo?”, Pablo le respondió: “cree en el Señor Jesucristo y serás salvo
tú y tu casa.” Pablo no dijo “cree y bautízate en agua para ser salvo”,
dijo solamente cree, de hecho le predicó el mensaje de salvación
tanto al carcelero como a toda su familia. Una vez que habían creído
y aceptado al Señor (nuevo nacimiento) le limpiaron las heridas a
Pablo, y luego procedieron al bautizo.

En este pasaje no especifica si fue un bautizo en agua o en el Espíritu,


pero por el contexto entendemos que se refiere al bautismo por
inmersión en agua puesto que ya habían creído y por ende recibido
al Espíritu Santo, acá sucedió lo mismo que con el eunuco. El proceso
no fue que se bautizaron en agua y fueron salvos, sino que primero
fueron salvos y después quisieron bautizarse en agua.

Otro pasaje para analizar donde aparentemente se afirma que el


bautismo en agua es necesario para ser salvo es el siguiente:

Hechos 22:12-16 “Entonces uno llamado Ananías, varón piadoso


según la ley, que tenía buen testimonio de todos los judíos que allí
moraban, vino a mí, y acercándose, me dijo: Hermano Saulo, recibe
la vista. Y yo en aquella misma hora recobré la vista y lo miré. Y él
dijo: El Dios de nuestros padres te ha escogido para que conozcas su
voluntad, y veas al Justo, y oigas la voz de su boca. Porque serás
testigo suyo a todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora,
pues, ¿por qué te detienes? Levántate y bautízate, y lava tus pecados,
invocando su nombre.”

Una vez más vemos que no se especifica si fue bautismo en agua o


en Espíritu, pero si vemos con detalle el pasaje, habla de lavar los
pecados. Ya veremos más adelante que los pecados de muchos en
las Escrituras fueron lavados no por sumersión en agua sino por creer
en el mensaje de salvación, además Ananías le dijo a Pablo que sus
pecados serían limpios invocando el nombre (esencia) de Jesús. El
pasaje es claro y en ningún lugar establece que es limpio de pecado
por sumergirse en agua, pero vamos más allá, veamos otro pasaje
donde se narra la misma historia, del mismo libro de Hechos:

Hechos 9:15-18 “El Señor le dijo: Ve, porque instrumento escogido


me es éste, para llevar mi nombre en presencia de los gentiles, y de
reyes, y de los hijos de Israel; porque yo le mostraré cuánto le es
necesario padecer por mi nombre. Fue entonces Ananías y entró en
la casa, y poniendo sobre él las manos, dijo: Hermano Saulo, el Señor
Jesús, que se te apareció en el camino por donde venías, me ha
enviado para que recibas la vista y seas lleno del Espíritu Santo. Y al
momento le cayeron de los ojos como escamas, y recibió al instante
la vista; y levantándose, fue bautizado.”

El pasaje lo aclara aún más “seas lleno del Espíritu Santo”, es claro
que el bautismo al que se refiere es el bautismo en el Espíritu, no al
bautismo en agua.

Hasta este punto nos hemos dado a la tarea de tomar los versículos
utilizados para justificar la doctrina del bautismo por sumersión en
agua como necesario para salvación y hemos visto a la luz de las
Escrituras que ninguno de ellos nos da una ordenanza que para
salvarnos y tener vida eterna debemos bautizarnos en agua. De ser
esta doctrina cierta contradice muchos pasajes de las Escrituras.
Ahora, miremos algunos casos de personas que fueron salvas sin
bautizarse por inmersión en agua:

EL LADRÓN EN LA CRUZ
Lucas 23: 39-43 “Y uno de los malhechores que estaban colgados le
injuriaba, diciendo: Si tú eres el Cristo, sálvate a ti mismo y a
nosotros. Respondiendo el otro, le reprendió, diciendo: ¿Ni aun temes
tú a Dios, estando en la misma condenación? Nosotros, a la verdad,
justamente padecemos, porque recibimos lo que merecieron
nuestros hechos; más éste ningún mal hizo. Y dijo a Jesús: Acuérdate
de mí cuando vengas en tu reino. Entonces Jesús le dijo: De cierto te
digo que hoy estarás conmigo en el paraíso.”
Algunos de los que defienden la doctrina de bautismo en agua para
salvarse les hemos hecho la pregunta sobre este pasaje y nos dicen
que: el ladrón aún estaba bajo la Ley, por lo que no le era necesario
bautizarse en agua para salvarse, esta respuesta es bastante ilógica,
ya que antes vimos que ellos mismos indican que Jesús le enseñaba
a Nicodemo que debía bautizarse en agua ¿Acaso Nicodemo no
estaba también bajo la Ley? Según su línea de pensamiento entonces
esto es una contradicción. Otros en cambio, argumentan que existe
un bautismo por los muertos, más adelante estaremos tratando ese
tema en específico. El ladrón simplemente fue salvo porque
reconoció a Jesús como su Salvador y su Señor. Él tenía claro quién
era Jesús, él lo confirma diciendo que ellos merecían estar colgados
en la cruz, pero Jesús no, ya que ningún mal había hecho (Lucas
23:41). Si el bautismo en agua fuera un requisito indispensable para
salvarse, Jesús no le habría dicho “hoy estarás conmigo en el
paraíso.”

LA MUJER PECADORA
Lucas 7:37-50 “Entonces una mujer de la ciudad, que era pecadora,
al saber que Jesús estaba a la mesa en casa del fariseo, trajo un
frasco de alabastro con perfume; y estando detrás de él a sus pies,
llorando, comenzó a regar con lágrimas sus pies, y los enjugaba con
sus cabellos; y besaba sus pies, y los ungía con el perfume. Cuando
vio esto el fariseo que le había convidado, dijo para sí: Este, si fuera
profeta, conocería quién y qué clase de mujer es la que le toca, que
es pecadora. Entonces respondiendo Jesús, le dijo: Simón, una cosa
tengo que decirte. Y él le dijo: Di, Maestro. Un acreedor tenía dos
deudores: el uno le debía quinientos denarios, y el otro cincuenta; y
no teniendo ellos con qué pagar, perdonó a ambos. Di, pues, ¿cuál de
ellos le amará más? Respondiendo Simón, dijo: Pienso que aquel a
quien perdonó más. Y él le dijo: Rectamente has juzgado. Y vuelto a
la mujer, dijo a Simón: ¿Ves esta mujer? Entré en tu casa, y no me
diste agua para mis pies; mas ésta ha regado mis pies con lágrimas,
y los ha enjugado con sus cabellos. No me diste beso; mas ésta, desde
que entré, no ha cesado de besar mis pies. No ungiste mi cabeza con
aceite; mas ésta ha ungido con perfume mis pies. Por lo cual te digo
que sus muchos pecados le son perdonados, porque amó mucho; más
aquel a quien se le perdona poco, poco ama. Y a ella le dijo: Tus
pecados te son perdonados. Y los que estaban juntamente sentados
a la mesa, comenzaron a decir entre sí: ¿Quién es éste, que también
perdona pecados? Pero él dijo a la mujer: Tu fe te ha salvado, ve en
paz.”

Una mujer pecadora es limpia de pecado, no por sumersión en agua,


sino porque creyó y se arrepintió de corazón de todos sus actos, su
fe la salvó “Tu fe te ha salvado, ve en paz”.

Este pasaje es bastante claro para confirmar que el bautismo en agua


no es el que limpia de pecado, ella se fue en paz porque sus pecados
fueron limpios por su fe y no por ser bautizada en agua.

EL PARALÍTICO
Mateo 9:2 “Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una
cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo;
tus pecados te son perdonados.”
Vemos nuevamente que por la fe fue salvo, ¿Si los pecados son
lavados mediante el bautismo en agua? Entonces ¿Cómo fue limpio
de pecado el paralítico si no fue sumergido en agua?
Vamos con algunas preguntas lógicas para los que defienden, a pesar
de todo lo que ya hemos visto, que solo por sumersión en agua hay
perdón de pecados y se es salvo, imaginemos la siguiente situación
que se podría dar:
Llega una persona a la congregación que no conoce de Cristo,
escucha el mensaje y en ese mismo momento cree y reconoce a
Jesús como su único Señor y Salvador, y se arrepiente
verdaderamente por sus pecados y el Espíritu Santo viene a morar
en Él. Esa persona se presenta ante el pastor al final de la reunión y
el pastor se toma su tiempo para hablarle más de la Palabra, incluso
le enseña sobre la doctrina del bautismo en agua, lo cual como lo
hemos dicho, es correcta, no para salvarse, pero una persona bien
puede realizar el acto de bautizarse para mostrar en su exterior el
cambio que tuvo en su interior, tal y como el eunuco y el carcelero
pidieron hacerlo después de haber aceptado al Señor. Resulta que el
bautismo en agua está planificado para la siguiente semana y la
persona accede a ir. Esta persona se despide del pastor, y al cruzar
la calle esta persona es atropellada y muere. ¿Esta persona no se
salva? ¿Solo por no haberse podido bautizar en agua?
Así podemos pensar en muchísimos casos, misioneros en África que
van y predican en lugares donde casi ni hay agua para beber y las
personas mueren a diario por el hambre, si una de estas personas
acepta a Jesús y muere, entonces ¿No se salva por ese hecho?
Romanos 10:8-13 “Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu
boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si
confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón
que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón
se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.
Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será
avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el
mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le
invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será
salvo.”
Romanos 8:9-17 “Más vosotros no vivís según la carne, sino según el
Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no
tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros,
el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, más el espíritu
vive a causa de la justicia. Y si el Espíritu de aquel que levantó de los
muertos a Jesús mora en vosotros, el que levantó de los muertos a
Cristo Jesús vivificará también vuestros cuerpos mortales por su
Espíritu que mora en vosotros. Así que, hermanos, deudores somos,
no a la carne, para que vivamos conforme a la carne; porque si vivís
conforme a la carne, moriréis; más si por el Espíritu hacéis morir las
obras de la carne, viviréis. Porque todos los que son guiados por el
Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. Pues no habéis recibido el
espíritu de esclavitud para estar otra vez en temor, sino que habéis
recibido el espíritu de adopción, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre!
El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos
de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y
coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para
que juntamente con él seamos glorificados.”

Hemos analizado todos los argumentos posibles que “indican” que


es necesario el bautismo por sumersión en agua para salvarnos,
fuimos estudiando cada uno de ellos y viendo a la luz de las Escrituras
el cómo de ellos no se puede desprender tal doctrina.
Estudiamos errores fundamentales en la doctrina de salvación
mediante sumersión en agua sustentados con pasajes bíblicos.

Siempre debemos recordar que: Somos salvos por gracia a través de


la fe y no por obras (Efesios 2:8-9), que por Su misericordia nos hizo
renacer para esperanza de vida por la resurrección de Cristo (1 Pedro
1:3), que todos fuimos bautizados en un cuerpo por Su Espíritu sin
importar nuestra raza, sexo o nacionalidad (1 Corintios 12:13). El
bautismo es una señal exterior de lo que Dios ha hecho por el
lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu
Santo.

EL BAUTISMO POR LOS MUERTOS


Es una práctica no bíblica donde una persona viva es bautizada en
lugar (representación) de una persona que falleció, como un medio
de hacer profesión pública de fe para una persona que ya está
muerta. Esencialmente, podemos pensar de él como la práctica de
bautizar a una persona muerta.

La práctica tiene como base la mala interpretación de 1 Corintios


15:29: "De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan por los
muertos, si en ninguna manera los muertos resucitan? ¿Por qué,
pues, se bautizan por los muertos?"

Este es un pasaje difícil de interpretar, pero sí sabemos por


comparación con el resto de las Escrituras que no significa que una
persona muerta puede salvarse al ser bautizado por alguien más, ya
que el bautismo no es un requisito para la salvación, como lo
estudiamos anteriormente (Efesios 2:8; Romanos 3:28; 4:3; 6:3-4).
Adicional a esto, encontramos que todo el pasaje en su contexto (vv.
12-29) habla sobre la garantía de la resurrección, no del bautismo
por los muertos. También debemos tener en cuenta que los muertos
no tienen conciencia, pues su memoria es puesta en olvido
(Eclesiastés 9:5-6).

Vamos un poco más allá; desglosemos el versículo y después


analizaremos su contexto:
1. El significado claro del griego en el versículo 29 es que algunas
personas están siendo bautizadas de parte de aquellos que han
muerto — y si no hay ninguna resurrección, ¿por qué hacen esto?

2. Pablo hace alusión a una costumbre pagana practicada por cierto


grupo de personas (nota que él usa el artículo definido “los” para
referirse a “ellos”, no dijo “nosotros”), una práctica supersticiosa y
no bíblica en la iglesia de corinto del bautismo vicario por creyentes
que murieron antes de bautizarse.

3. En cualquiera de los casos, él seguramente no aprueba la práctica;


él simplemente dice que si no hay ninguna resurrección, ¿por qué
ocurriría la costumbre? La práctica del bautismo por los muertos no
es ni bíblica ni prudente. El bautismo por los muertos es una práctica
que era común en las religiones paganas de Grecia y todavía es
practicada en nuestros días por algunos movimientos religiosos;
pero no cambia el destino eterno de una persona, ya que esto se
determina mientras uno vive (Lucas 16:26).

Una lectura superficial de 1 Corintios 15:29 separado de su contexto,


quizás sugiere apoyo para el bautismo por los muertos. Pero, un
estudio cuidadoso del versículo en contexto y a la luz de otros
pasajes bíblicos relevantes, demuestra que tal apoyo no es viable.

La primera cosa que podemos notar es que en el versículo citado la


práctica es meramente mencionada, no recomendada. Dado que la
evidencia es tan escasa, es preciso seguir principios válidos de
interpretación para entender este versículo. Dos principios básicos
que se aplican: (1) no leer el versículo aislado de su contexto, y (2)
usar escrituras claras y no ambiguas para interpretar los pasajes que
son ambiguas y no claras, y no viceversa.
Siguiendo los principios mencionados, debemos hacer unas
preguntas diagnósticas:
1. ¿Hay algo previo en 1 Corintios (el contexto más amplio) que nos
ayudará entender esta mención del bautismo por los muertos en
15:29?

2. ¿Cuál es el tema y la cadena de razonamiento que utiliza Pablo en


los versículos que preceden la mención del rito (el contexto
inmediato)?

3. ¿Qué relación tiene el bautismo por los muertos en el versículo 29


con el desarrollo del argumento de este punto?

4. ¿Qué hay de otras enseñanzas sobre el bautismo en las demás


epístolas de Pablo y otros libros del NT?

5. ¿Es consistente la idea de que Pablo aprueba el bautismo por los


muertos, con las enseñanzas de Jesús y los otros escritores del NT
acerca del bautismo?
Tales preguntas nos ayudarán a interpretar correctamente el
versículo 29, y evitar el error de imponerle nuestras propias ideas
preconcebidas.

Un contexto más amplio


Hay tres referencias al bautismo en 1 Corintios — 1:14-17, 10:2, y
12:13. En 1:14-17 Pablo introduce el tema del bautismo en el
contexto de su preocupación con los desacuerdos y facciones entre
los cristianos en Corinto:
“Doy gracias a Dios de que a ninguno de vosotros he bautizado, sino
a Crispo y a Gayo, para que ninguno diga que fuisteis bautizados en
mi nombre. También bauticé a la familia de Estéfanas; de los demás,
no sé si he bautizado a algún otro. Pues no me envió Cristo a bautizar,
sino a predicar el evangelio; no con sabiduría de palabras, para que
no se haga vana la cruz de Cristo.”

Por sus palabras, "no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el


evangelio" Pablo hace recordar a los de Corinto que es el mensaje de
la muerte de Cristo por nuestros pecados (recibido en fe de todo
corazón) el que puede regenerar y transformar la persona interna. El
rito externo de bautismo, por muy importante que sea como señal
externa de fe y obediencia, no puede hacer esto. El hecho de que los
cristianos de Corinto necesitaban este recuerdo indica que sobre-
estimaban la importancia del bautismo, y el apóstol sintió la
necesidad de dirigirles hacia un entendimiento correcto y
balanceado de su significado.

Luego en 10:2 el apóstol usa la palabra "bautizado" para describir a


los israelitas al cruzar el Mar rojo: "y todos en Moisés fueron
bautizados en la nube y en el mar." Aunque el uso de este término
es figurativo, Pablo lo emplea para amplificar su enseñanza anterior
de la prioridad que toma la fe y la regeneración interna sobre el rito
externo del bautismo (1:14-17). Pablo explica a los corintios, quienes
al parecer tenían una opinión inflada del bautismo, que a pesar del
"bautismo" figurativo de los israelitas, esto no les garantizaba el
favor de Dios: "Pero de los más de ellos no se agradó Dios; por lo cual
quedaron postrados en el desierto" (10:5).

Finalmente, en 12:13 Pablo menciona el bautismo como argumento


para unidad cristiana: "Porque por uno solo Espíritu fuimos todos
bautizados en un cuerpo" Aquí otra vez, no es el rito de bautismo
mismo que es preciso, sino la realidad de unión con Cristo, retratado
por el bautismo (Romanos 6:3-4), hecho realidad no por agua sino
por el Espíritu.

La opinión inflada del bautismo de los corintios provee una clave


importante para entender el significado de 1 Corintio 15:29. Pues
como veremos, el apóstol Pablo liga el bautismo por los muertos a
un grupo errado dentro de la iglesia corintia, cuya enseñanza
equivocada Pablo espera corregir con el capítulo 15 de 1 Corintios,
incluyendo el versículo 29.

El contexto inmediato
La mejor manera de entender cualquier versículo en las Escrituras,
es examinar los versículos que lo rodean. Al leer 1 Corintios 15:29 en
su contexto, se ve claramente que es la resurrección y no el
bautismo, el tema dominante en todo el capítulo 15.
En versículos 1-11, Pablo declara que Cristo, después de morir por
nuestros pecados, fue resucitado. Este hecho fue atestiguado por
"más de 500 hermanos" la mayoría de los cuales todavía vivían al
escribir Pablo.
Luego, en versículos 12-49 el apóstol emplea una serie de
argumentos en cuanto a la importancia y sensibilidad de la doctrina
de la resurrección del cuerpo. Aquí, el lector de hoy día tiene que
tomar en cuenta que la doctrina Hebrea-Cristiana de la resurrección,
algo que nosotros damos por sentado, se consideraba una tontería
dentro de la civilización griega antigua (y Corinto fue una ciudad
griega). Es importante notar que el bautismo por los muertos
mencionado por Pablo en el versículo 29, es uno de esta serie de
argumentos usados para defender la sensibilidad de la resurrección.
Entonces, la pregunta actual es, ¿Quién en Corinto está practicando
el bautismo por los muertos? Y acaso ¿tienen ellos y tiene esta
práctica la aprobación del apóstol?

“Algunos entre vosotros”


La pregunta franca y retórica de Pablo en el versículo 12 expresa el
tema del capítulo: "Pero si se predica de Cristo que resucitó de los
muertos, ¿cómo dicen algunos entre vosotros que no hay
resurrección de muertos?" Algo importante que podemos notar es
que el propósito específico de la serie de argumentos en versículos
13-49 es refutar los falsos maestros o detractores dentro de la iglesia
de Corinto ("algunos entre vosotros") quienes abiertamente niegan
la resurrección. Lo que sigue es un resumen del pasaje:

1. Si no hay resurrección, Cristo no resucitó (vv. 13, 16)

2. Nuestra predicación es en vano, todavía estamos en nuestros


pecados (vv. 14, 17)

3. Somos falsos testigos (v. 15)

4. Los que murieron en Cristo perecieron (v. 18)

5. De toda la gente, los cristianos son los más dignos de


conmiseración (v. 19)

6. Como la muerte vino por un hombre (Adán) a todos los


descendientes de él, también resurrección a vida vino por un hombre
(Cristo) a todos los que pertenecen a él (vv. 20-22)
7. El orden de la resurrección: Cristo primero, luego los que son de
Cristo al momento de su llegada (vv. 23-28)

8. Los falsos maestros quienes niegan la resurrección son


inconsistentes cuando bautizan por los muertos porque se basa la
práctica en la esperanza de resurrección (v. 29)

9. ¿Por qué padecer por el evangelio si no hay resurrección? (vv. 30-


34)

10. La resurrección es como una semilla que por muerte trae vida
más abundante (vv. 35-38)

11. La naturaleza del cuerpo resucitado es distinto del cuerpo mortal,


como los cuerpos de humanos, de bestias y de peces son distintos
uno del otro (v. 39)

12. El cuerpo resucitado tiene más gloria que el cuerpo mortal o


"animal", como el sol tiene más gloria que la luna (vv. 40-41)

13. Varios contrastes entre el cuerpo resucitado y nuestros cuerpos


mortales (vv. 42-49)

El versículo 29 propone otra pregunta retórica: "¿qué harán los que


se bautizan por los muertos, si en ninguna manera los muertos
resucitan?" Aquí Pablo pone su enfoque en que como es el cuerpo
humano el que se bautiza, los que hacen este rito vicario para la
persona fallecida lo hacen porque tienen esperanza de resurrección
futura para esa persona. De este modo, la función principal del
versículo es otro argumento que apoya la resurrección.
¿Aprobó Pablo la práctica?
La manera impersonal en la que Pablo se refiere a los que practican
el bautismo por los muertos señala que su mención del bautismo por
los muertos no constituye una aprobación de la práctica: "¿Qué
harán los que…?" Si el rito fuese parte legítima de la enseñanza
apostólica, se anticiparía que el apóstol dijera "¿qué harían
ustedes?" o "¿qué haríamos?"

Romanos 9:1-3 y 10:1-4 nos indican que muchos de los parientes


judíos de Pablo no eran cristianos. Él habla del "gran tristeza y
continuo dolor en mi corazón" para con sus hermanos (Romanos 9:2),
y declara que "el anhelo de mi corazón, y mi oración a Dios por Israel,
es para salvación" (Romanos 10:1). Seguramente algunos de sus
familiares murieron sin bautizarse. Si el Apóstol Pablo hubiese
enseñado el bautismo por los muertos, es inexplicable que se
excluyese a sí mismo de los que practicaban tal rito. Pero esto es
exactamente lo que hizo al escribir “¿Qué harán los que…?"
Que Pablo mencione esta práctica no implica que la apruebe. Su
desaprobación se nota en la manera impersonal con la que nombra
a los involucrados: "De otro modo, ¿qué harán los que se bautizan
por los muertos...? ¿Por qué, pues, se bautizan por los muertos?" Si
hubiese sido una práctica apostólica, Pablo diría "¿qué haremos...?"
o "¿qué harán ustedes?" Además, el Apóstol sí emplea tales
expresiones más adelante, cuando se refiere a él mismo y al conjunto
de los cristianos, en contraste con aquel grupo minoritario: "¿Y por
qué nosotros peligramos a toda hora? ... ¿qué me aprovecha?" (v.
30,32). Por cierto, en el mismo capítulo Pablo se refiere a sus lectores
como "ustedes" (v. 1, 2, 3, 11, 12, 14, 17, 31, 34, 36, 51, 58) o
"nosotros" cuando él mismo se incluye (v. 3, 15, 19, 30, 32, 49, 51,
52).
¿Quiénes son "ellos"?
Si preguntamos a quién se refiere "ellos" en el versículo 29, el
contexto nos dirige al versículo 12. Son los de dentro de la
congregación corintia que niega la resurrección. Estas son las
personas que Pablo desea refutar con este pasaje. Entendiendo esto,
la agudeza del argumento de Pablo se esclarece. Los falsos maestros
son inconsistentes: niegan la resurrección, pero practican un rito —
el bautismo por los muertos — que se basa en la esperanza de
resurrección.

Esto es precisamente el entendimiento del escritor cristiano


primitivo Tertuliano referente a este texto. En aproximadamente
180 d.C. escribió este comentario sobre 1 Corintios 15:29 — "Su
[Pablo] único propósito en aludir a ello era para poder más
firmemente insistir en la resurrección del cuerpo, por razón de que
los que en vano bautizaban por los muertos acudieron a la práctica
a causa de su creencia en tal resurrección."

Pablo claramente se refiere a un grupo distinto dentro de la iglesia,


un grupo que él acusa de inconsistencia entre ritual y doctrina. Así
que, en vez de aprobar el bautismo por los muertos, Pablo lo asocia
con un grupo que él ha identificado de estar en un profundo error
espiritual.

¿Por qué no refutó pablo la práctica?


Cabe preguntarse si Pablo emplearía una práctica que desaprobaba
como argumento para afirmar la doctrina de la resurrección. Sin
embargo, esta objeción no es fuerte:
♦ Primero, la forma en que Pablo se refiere a "los que se bautizan"
indica que el rito estaba asociado con un grupo marginal, hecho que
desautoriza la práctica sin necesidad de refutarla.

♦ Segundo, la historia muestra que el juicio de Pablo era correcto, ya


que la práctica nunca se arraigó en el cristianismo primitivo. El rito
ha sido practicado solo por unas sectas aisladas, incluyendo la secta
herética Marcionita del segundo siglo, y la Sociedad Efrata, un grupo
cristiano del oculto en Pennsylvania durante los 1700s. Estos dos
grupos tienen poco en común, y menos con la doctrina mormona, así
que el argumento que el bautismo por los muertos fue parte del
cristianismo original que se perdió, carece de lógica y base histórica.

♦ Tercero, al principio de 1 Corintios Pablo dijo: "Pues no me envió


Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio" (1:17). Esta
declaración subraya que el bautismo no es indispensable para la
salvación como sí lo es la fe en Cristo, e indirectamente es una
bofetada al fundamento del bautismo por los muertos, el cual
implica que el bautismo es indispensable para la salvación. De paso,
la afirmación sugiere que los cristianos de Corinto sobrevaloraban el
bautismo, lo cual explicaría por qué surgió allí la práctica aberrante
de bautizarse por los muertos.

♦ Por último, no siempre que Pablo cita una práctica significa que la
apruebe. En 1 Corintios 8:10 menciona el comer carne en un templo
pagano, sin condenarla. Sin embargo, de 10:19-21 se deduce que él
no aprobaba tal cosa.
"Unas cosas difíciles de entender"
No digo que el argumento de Pablo en 1 Corintios 15:29 sea fácil de
entender. En su propio día su compañero Pedro reconoció que en las
epístolas de "nuestro amado hermano Pablo" hay cosas, "algunas
difíciles de entender" (2 Pedro 3:15-16). Sin embargo, creo que el que
estudia las Escrituras con oración y cuidado será dirigido por una
preponderancia de evidencia a concluir que en este versículo el
apóstol Pablo ni implica ni da su apoyo a la práctica del bautismo por
los muertos.

Lo que es sumamente claro en las epístolas de Pablo y en toda la


Biblia es el hecho de que no podemos salvarnos a nosotros mismos.
Tampoco hay institución o rito religioso con el que podamos
salvarnos. Es como una póliza de seguros de una compañía falsa,
estas instituciones y estos ritos pueden quizás darnos un sentido de
seguridad en esta vida, pero los que en ellas confían serán
amargamente desilusionados cuando venga el día del juicio. Es
solamente en el poder de Dios, y en Su rica misericordia y gracia en
Cristo, que podemos tener esperanza que nunca decepcionará.

CONCLUSIÓN

Como conclusión general del tema, considero que el bautismo en


agua es una práctica bíblica vigente, y que es correcta si se le da el
valor y el enfoque que realmente tiene. Creo que puede ser
practicada por todo aquel que lo desee y sienta en su corazón
hacerlo como un acto representativo más no como un acto salvífico,
y que no estamos obligados ni tampoco es un requisito dado por
Jesús o Sus discípulos el hacerlo, es algo voluntario (no impuesto) tal
como el eunuco lo hizo. Y que si alguien lo desea hacer, no se lo
impidamos. Ciertamente Jesús no bautizó en agua, pero tampoco les
impidió a Sus discípulos hacerlo.

También tengo claro que el bautismo en agua no es lo que realmente


Jesús desea que tengamos, sino el bautismo de Su Santo Espíritu,
que tengamos Su esencia, que seamos sumergidos en Él, ese es el
verdadero bautismo que debemos anhelar en nuestra vida.

1 Corintios 6:10 “Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya


habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del
Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.”