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ANÁLISIS Y COMENTARIOS SOBRE EL LIBRO “EL PROCESO

ECONÓMICO” DE MANUEL F. AYAU CORDÓN.


9. SOBRE LA FUNCIÓN SOCIAL DE LA PROPIEDAD PRIVADA.

Luis Alberto Fernández Ramírez.*

Continuando con el análisis del libro que se comenta, corresponde en


esta ocasión abordar el noveno de los capítulos que trata lo referente a la
función social de la propiedad privada.

El autor inicia su exposición poniendo énfasis en la función


imprescindible que cumple la propiedad privada como parte del mecanismo
coordinador y del proceso de toma de decisiones de intercambio. Explica los
modos de adquirir la propiedad (descubrimiento, regalo, trabajo individual,
cooperación social), pero hace hincapié en que dicha propiedad ha de ser
legítima, pues el obtenerla de un modo ilícito o ilegítimo es censurable. No
obstante es plausible dicha aseveración y se está en total acuerdo, en aras de la
honestidad, probidad y ética de los miembros de la sociedad; su principal
inconveniente radica en la imposibilidad que en la mayoría de casos tienen el
resto de personas para saber si una propiedad de determinado sujeto ha sido
obtenida de modo legítimo o no.

La propiedad particular (el cuerpo de alguien así como los bienes


producidos directamente) no han generado mayores problemas, al menos a
primera vista, pero aquellos bienes producidos de modo social y los que la
naturaleza ofrece si han generado importantes controversias al momento de
determinar su propiedad y de hecho han existido varios debates en torno a si es

*
Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales. Abogado y Notario. Universidad Rafael Landívar. Maestro en
Derecho Civil y Procesal Civil. Universidad San Carlos de Guatemala. Master en Ciencias Forenses.
Universidad de Valencia, España. Doctorando en Derecho. Universidad de Occidente. Juez de Sentencia de
Quetzaltenango. Organismo Judicial, Guatemala.
o no conveniente una redistribución de cómo hasta hoy se tienen. Un claro
ejemplo en torno a la tierra se vive todavía en Guatemala respecto a las
constantes manifestaciones e inconformidades de que un grupo reducido de
personas tenga inmensas extensiones de territorio (muchas veces ocioso) y por
el otro lado existan una gran cantidad de personas –la mayoría de la población-
que no cuente con ninguna porción de tierra. Este problema aún no resuelto en
el país dio lugar a mediados del siglo pasado en tiempos del presidente Jacobo
Arbenz Guzman, al tratar de implementar la denominada “reforma agraria”
que precisamente buscaba un despojo por parte del gobierno hacia la tierra de
ciertas personas para luego ser repartida entre las personas que no contaban
con la misma. Dicha reforma no fue llevada a cabo, entre otras cosas por el
respeto a la propiedad privada que debe imperar, lo cual se comenta a
continuación.

Es oportuno señalar que según la Real Academia Española por


propietario se entiende a la persona que tiene “el derecho o facultad de
disponer de una cosa, con exclusión del ajeno arbitrio”, esta definición contiene
los dos requisitos que en el ámbito jurídico se establecen al hablar del derecho
real de propiedad: 1) Que el sujeto tenga la libre disposición y goce de la cosa.
2) Que ese derecho de disposición y goce sea oponible erga omnes, es decir,
frente a todos. Lo anterior implica que el sujeto pueda hacer con su propiedad
lo que mejor le parezca y que en el ejercicio de dicho derecho no sea perturbado
por nadie. A tal grado se ha reconocido la propiedad privada (precisamente por
la importancia mayúscula que representa para el desarrollo económico
individual y social así como para la certeza jurídica) que la Constitución
Política de la República de Guatemala, le reconoce como un derecho humano
fundamental, cuando en su artículo 39 preceptúa:
Se garantiza la propiedad privada como un derecho inherente a la persona humana.
Toda persona puede disponer libremente de sus bienes de acuerdo con la ley. El Estado
garantiza el ejercicio de este derecho y deberá crear las condiciones que faciliten al
propietario el uso y disfrute de sus bienes de manera que se alcance el progreso
individual y el desarrollo nacional de todos los guatemaltecos.

Este artículo pone de manifiesto no solo lo expresado con antelación como


lo es, la garantía de respeto a la propiedad privada, sino sobre todo que en su
parte final expresa el uso o función de la propiedad en la sociedad (alcanzar el
progreso individual y el desarrollo nacional), lo que evidencia la función
particular y social de la propiedad privada, que es el tema central que se
comenta. Nótese como este tipo de garantías son posibles y medianamente
funcionales en un Estado Constitucional de Derecho, ya que por el contrario de
imperar un Estado Socialista o un Estado Autoritario o Totalitario tales
garantías individuales se verían invisibilizadas y desaparecidas por la
preeminencia y prioridad de la necesidad gubernamental o social.

Este respeto a la propiedad particular es esencial para conseguir el


desarrollo que se viene comentando, habida cuenta que cada persona utilizará
los bienes con los que cuenta para satisfacer sus propias metas o necesidades;
para lo cual se verá en la necesidad de cooperar con otros miembros de la
sociedad, a través del intercambio y división de trabajo de lo que produzcan.
Esto solamente es posible cuando se garantiza el respeto y protección a la
propiedad de cada persona, siendo dicho interés común para cualquier persona
sin importar su es rico o pobre.

Es de hacer notar que la mayor parte de lo que llegamos a poseer, no es


producto del trabajo aislado individual, sino del trabajo en cooperación social de
los miembros de la sociedad, como insistentemente se ha señalado. De hecho
aún y cuando pueda considerarse que la tierra y los recursos naturales no son
fruto del esfuerzo humano (lo cual es acertado), su valor depende esencialmente
del esfuerzo humano realizado, a través del trabajo y la transformación de
dichos recursos. A guisa de ejemplo consideremos un terreno virgen sin
ninguna intervención humana, tendrá determinado valor, pero si a dicha
porción de tierra le agregamos el esfuerzo humano de urbanización (calles,
drenajes, servicios básicos), su valor se incrementará notablemente, por ello es
que se afirma que los recursos naturales en sí mismos si bien pueden tener
cierto valor en su estado natural, es el esfuerzo humano el que realmente les
confiere su aumento de estima; de hecho en las sociedades actuales la mayor
parte de riqueza es considerada artificial, ya que es producida por el ser
humano a través de los bienes de capital que coadyuvan en ese proceso de
transformación.