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15 versículos bíblicos para matrimonios

El matrimonio es una relación única y maravillosa que requiere de dedicación y


perseverancia. Los hijos de Dios debemos reflejar su amor en todas nuestras
relaciones y el matrimonio nos da a diario oportunidades para mostrarlo.

La Biblia habla también sobre el matrimonio y nos da muy buenos consejos. Es un


tema tan importante para Dios que hasta compara su relación con la Iglesia con la relación matrimonial. Veamos
algunos versículos que hablan sobre el matrimonio.

1. Primero el cónyuge, después los padres


Génesis 2:24. 24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su
mujer, y serán una sola carne.

Este versículo dice que el matrimonio que Dios instituyó requiere de dos acciones.:

1. Primero, dejar a los padres físicamente. Al casarse forman una nueva familia, un nuevo hogar y esa debe
ser la prioridad. Por supuesto que tenemos que amar y honrar a nuestros padres hasta la muerte, pero
debemos entender que, como nueva familia, haremos planes y tomaremos decisiones contando el uno con
el otro.

Efesios 6:1-3. 1 Hijos, obedeced en el Señor a vuestros padres, porque esto es justo. 2 Honra a tu
padre y a tu madre, que es el primer mandamiento con promesa; 3 para que te vaya bien, y seas de
larga vida sobre la tierra.

2. Segundo, unirnos en una sola carne con nuestro cónyuge: unidad sexual y unidad emocional. Desde el
momento en que nos casamos disfrutaremos sexualmente el uno del otro y buscaremos caminar juntos en
todas las áreas, como por ejemplo, la economía familiar, el servicio a Dios y la educación de los hijos cuando
lleguen.

2. Es para siempre
Mateo 19:3-6. 3 Entonces vinieron a él los fariseos, tentándole y diciéndole: ¿Es
lícito al hombre repudiar a su mujer por cualquier causa? 4 El, respondiendo, les
dijo: ¿No habéis leído que el que los hizo al principio, varón y hembra los hizo, 5 y
dijo: Por esto el hombre dejará padre y madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán
una sola carne? 6 Así que no son ya más dos, sino una sola carne; por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el
hombre.

El diseño original de Dios es que el matrimonio sea para siempre. El divorcio no forma parte de su plan, él desea
que estemos juntos hasta la muerte. En este versículo de Mateo Jesús admite que Moisés permitió el divorcio
"por la dureza del corazón del hombre". Hay situaciones límites de abuso o infidelidad que requieren una medida
drástica, pero el plan original de Dios para el matrimonio es que el hombre y la mujer permanezcan juntos hasta que
la muerte los separe.

Mateo 19:7-9. 7 Le dijeron: ¿Por qué, pues, mandó Moisés dar carta de divorcio, y repudiarla? 8 Él les dijo:
Por la dureza de vuestro corazón Moisés os permitió repudiar a vuestras mujeres; mas al principio no fue
así. 9 Y yo os digo que cualquiera que repudia a su mujer, salvo por causa de fornicación, y se casa con otra,
adultera; y el que se casa con la repudiada, adultera.

3. Trae felicidad
Proverbios 18:22. 22 El que halla esposa halla el bien, Y alcanza la benevolencia de
Jehová.

Dios debe guiarnos en la elección de nuestra pareja, recibimos bendición cuando


escogemos dentro de su voluntad para nosotros. Debemos casarnos con alguien que
trae alegría a nuestro corazón, alguien que nos acerque a Dios y a su propósito para
nuestra vida. Así caminaremos juntos y con gozo el camino por el que Dios nos lleve.

4. Unidad en Cristo
2 Corintios 6:14-15. 14 No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué
compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las
tinieblas? 15 ¿Y qué concordia Cristo con Belial? ¿O qué parte el creyente con el
incrédulo?

La palabra cónyuge quiere decir unidos por el yugo, en referencia a la yunta que mantiene unidos a los bueyes para
que puedan arar en la misma dirección. El matrimonio debe estar unido en todos los sentidos y la unión espiritual es
vital. Debemos estar unidos en Cristo, ambos amar y obedecer a Jesús para poder vivir en armonía y para que Cristo
sea glorificado en todo lo que hacemos.

5. Sumisión como al Señor


Efesios 5: 21-26. 21 Someteos unos a otros en el temor de Dios. 22 Las casadas estén
sujetas a sus propios maridos, como al Señor; 23 porque el marido es cabeza de la
mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su
Salvador. 24 Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo
estén a sus maridos en todo.

No hay temor a someternos el uno al otro cuando ambos estamos llenos del amor de
Dios. Confiamos que Dios guía a la otra persona dentro de su voluntad y no tememos que se aproveche o nos haga
daño a propósito. Por eso es importante casarnos con un hombre o mujer temerosos de Dios y lleno de su Espíritu
Santo. Si sabemos que sus acciones y palabras están guiadas por el Señor no tendremos miedo a someternos. El
amor perfecto que Dios nos da echa fuera cualquier temor

1 Juan 4:17-18. 17 En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos confianza en el día
del juicio; pues como él es, así somos nosotros en este mundo. 18 En el amor no hay temor, sino que el
perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido
perfeccionado en el amor.

5.1. El orden correcto

Efesios 5: 23; 23 porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza
de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.

Todo en la vida funciona mejor cuando seguimos los consejos e instrucciones y el matrimonio no es la
excepción. Para que haya paz y armonía debe estar claro el orden de liderazgo. El esposo debe buscar la
dirección de Dios sobre qué es mejor para él y su familia, debe tener una vida saludable de oración y estudiar
la palabra. La mujer también necesita acudir a Dios pidiéndole sabiduría para ella y para su marido y apoyar
a su esposo en la toma de decisiones que alegren el corazón del Padre.

5.2 . Amar como Cristo


Efesios 5:25-26ª. 25 Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la
iglesia, y se entregó así mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en
el lavamiento del agua por la palabra,

El amor de Cristo por la iglesia debe ser nuestro ejemplo. Jesús estuvo dispuesto a
ir a la cruz por cada uno de nosotros y lo hizo por amor. Los seres humanos tendemos
a ser egoístas, a buscar nuestro propio bien antes que el de los demás. Pero el
esposo cristiano necesita llenarse del amor de Cristo buscando en todo momento el
bienestar espiritual de su esposa, lo que la acerca a Dios y la santifica.
6. Fomentar la intimidad sexual
Proverbios 5:18-19. 18 Sea bendito tu manantial, Y alégrate con la mujer de tu
juventud, 19 Como cierva amada y graciosa gacela. Sus caricias te satisfagan en todo
tiempo, Y en su amor recréate siempre.

Dios anhela que el esposo y la esposa tengan una vida sexual satisfactoria durante
toda su vida y que sean exclusivamente el uno para el otro. La intimidad sexual
matrimonial debe traer gozo y satisfacción, no vergüenza ni temor y debe reforzar
también nuestra estima propia. En el acto sexual expresamos nuestro amor, nuestra confianza total en nuestro
cónyuge y también el aprecio a la forma en que Dios nos creó a nosotros y a la otra persona.

7. Más fuertes con Dios


Eclesiastés 4:12. 12 Y si alguno prevaleciere contra uno, dos le resistirán; y cordón de tres
dobleces no se rompe pronto.

Se dice que en la unión está la fuerza y esto es aún más cierto en el matrimonio. Un
matrimonio unido es un gran ejemplo en este mundo que aplaude tanto el individualismo. Si
ambos sirven a Dios contarán con su ayuda en los momentos difíciles, recibirán su sabiduría
para tomar las decisiones correctas y la fuerza para superar las pruebas. No solo se apoyarán
y animarán el uno al otro en los momentos de tentación o de dificultad, sino que buscarán la dirección de Dios y
perseverarán hasta obtener el resultado deseado.

8. Ser un equipo
Eclesiastés 4:9-11. 9 Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su
trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo!
que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante. 11 También si dos durmieren
juntos, se calentarán mutuamente; mas ¿cómo se calentará uno solo?

El matrimonio debe trabajar junto por metas comunes uniendo esfuerzos para ver
cumplidos los sueños y anhelos que Dios pone en sus corazones. Cada uno debe
velar por el bienestar del otro, cuidarle y ayudarle. Si uno cae, el otro lo levanta, le venda la herida, le anima a seguir.
9. Empezar bien
Deuteronomio 24:5. 5 Cuando alguno fuere recién casado, no saldrá a la guerra, ni
en ninguna cosa se le ocupará; libre estará en su casa por un año, para alegrar a la
mujer que tomó.

Es interesante ver que en el Antiguo Testamento se menciona la importancia de


crear una base sólida y feliz en el matrimonio desde el principio. En su gran sabiduría Dios nos anima a que el
enfoque del primer año de casados sea el matrimonio, construir juntos una base fuerte y ser felices. Todo lo demás
puede esperar, ya habrá tiempo para los otros deberes o preocupaciones.

10. Comprensión y respeto


1 Pedro 3:7. 7 Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor
a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas de la gracia de la vida, para
que vuestras oraciones no tengan estorbo.

El matrimonio se construye y se fortalece con el respeto y la comprensión entre ambos.


Si entendemos y apreciamos al otro tal como es, con sus fortalezas y sus debilidades,
seremos más felices y todas las otras áreas de nuestra vida se afirmarán, incluida
nuestra vida espiritual.

11. Fidelidad y pureza


Hebreos 13:4. 4 Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los
fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

Para Dios el matrimonio tiene mucho valor y nos manda a verlo así. El matrimonio es
sagrado, la fidelidad entre el esposo y la esposa no es negociable: hemos de ser fieles
el uno al otro. Todo tipo de inmoralidad sexual, adulterio, fornicación, pornografía, todo
uso erróneo del acto sexual para avergonzar o manipular al otro es inaceptable y será
juzgado. Siempre debemos tratar al otro con amor, con pureza y respeto.
12. El poder del amor
Cantares 8:6-7ª. 6 Ponme como un sello sobre tu corazón, como una marca sobre
tu brazo; Porque fuerte es como la muerte el amor; Duros como el Seol los celos;
Sus brasas, brasas de fuego, fuerte llama. 7 Las muchas aguas no podrán apagar el
amor, Ni lo ahogarán los ríos. Si diese el hombre todos los bienes de su casa por
este amor, De cierto lo menospreciarían.

El amor verdadero es poderoso y eterno, es un compromiso de estar al lado del otro pase lo que pase. El sello sobre
el corazón y la marca en el brazo no se refieren a tatuajes que se pueden borrar sino a marcas incrustadas que
perduran y que jamás se podrán quitar. El amor verdadero perdurará a través de todas las estaciones o tormentas
que puedan llegar. No habrá enfermedad, escasez o desavenencia que logre apagarlo.

13. Construir con sabiduría


Proverbios 24:3. 3 Con sabiduría se edificará la casa, Y con prudencia se afirmará;

Necesitamos sabiduría y la Biblia dice que el principio de la sabiduría es el temor del


Señor

Proverbios 1:7. 7 El principio de la sabiduría es el temor de Jehová; Los insensatos


desprecian la sabiduría y la enseñanza.

Si queremos construir un matrimonio sólido que perdure debemos ir a la fuente de la sabiduría, a Dios. Él nos ayudará
a superar nuestras diferencias y a tomar decisiones sabias. Si acudimos cada día a él presentándole nuestras
inquietudes y nuestros anhelos, él nos guiará, y con el pasar de los años miraremos atrás y nos regocijaremos al ver
cómo obró en nosotros y en nuestro matrimonio.