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EL SENTIDO DEL HOMBRE EN LAS ORGANIZACIONES EN EL

SIGLO XXI

ANDERSON LÓPEZ GONZÁLEZ


201559433

ENSAYO PARCIAL

HOOVER HÉLAGO GAVIRIA


SOCIÓLOGO

UNIVERSIDAD DEL VALLE


ADMINISTRACIÓN DE EMPRESAS II SEMESTRE
CAICEDONIA, VALLE
2016
EL SENTIDO DEL HOMBRE EN LAS ORGANIZACIONES EN EL
SIGLO XXI

El ser humano del siglo XXI es un ser lleno de crisis de sentido gracias al avance
del conocimiento. La religión, la filosofía y la misma ciencia Junto con la tecnología
no han respondido definitivamente a los interrogantes del hombre actual sobre de
donde viene, para donde va, entre tantas otras incógnitas como el encontrar su
autorrealización.

Al derrumbarse sus bases en las cuales alguna vez encontró sentido a la vida
queda en una incertidumbre. Todas las formas de conocimiento anteriores han
creado diferentes tipos de organizaciones y sistemas de valores en las cuales se
desenvuelve en el siglo XXI; Una de estas organizaciones como es la empresa, ha
comenzado a crear su propio sentido para manipular la ontología de los trabajadores
haciéndoles ver su mundo como una organización racional que se encarga de los
problemas del ser humano tanto actuales como a futuro, ayudándoles a mejorar
relaciones humanas en todos los ámbitos, asegurándoles calidad de vida y
autorrealización. En fin, un paraíso en el cual la empresa es la nueva catedra en las
cuales los hombres han encontrado su porvenir.

Pero esto solo puede ser solo el encubrimiento de los mismos intereses
mecanicistas en el cual las personas son engañadas para cumplir a cualquier costo
los objetivos económicos de las organizaciones, aumentado así el poder del
capitalismo, llevando a la humanidad a una esclavitud indefinida en la cual no se
pueda autorrealizar por sus propios medios sino en la cual seguirá en una crisis de
sentido y dominada por sus propias ambiciones.

Pero en una actual sociedad individualista- posmoralista estos intentos de la


empresa de armonizar todo lo que concierne al hombre entorno a la empresa
¿resultara efectiva? ¿O solo será un ideal más de crear un sistema de valores al
cual algunos tomaran y otros simplemente ignoraran? Si es así, ¿cuál es el sentido
que tiene el hombre actual para actuar en las organizaciones del siglo XXI?

Para tener una idea general sobre esto se debe analizar brevemente la historia
de la humanidad, en el momento en que se encontró con diferentes teorías para
explicar su entorno y todo lo relacionado a él, creando sistemas de valores que dan
sentido a los diferentes actos de la vida cotidiana dependiendo del entorno y la
generación en la cual se desarrolló.

¿Pero que es el sentido?

“el sentido es conciencia del hecho de que existe una relación entre las varias
experiencias” (Berger, 1997) de acuerdo a lo anterior el sentido es un tipo de
conciencia compleja capaz de asociar diferentes experiencias en particular
analizando los resultados favorables o desfavorables de estas experiencias,
esperando que los demás, y, hasta obligándose entre las personas a afrontar una
situación típica de la misma forma.

Así cuando una persona reacciona diferente se considera que se está saliendo
de las normas, de esta manera se comenzaron los conocimientos que
desencadenaron sistemas de valores que contenían sentidos universales para
todos los seres humanos desde su nacimiento hasta su muerte, ya que asociaban
los sentidos de la vida cotidiana con sentidos más estructurados de un todo.

Estos sistemas pretendían explicar y regular la conducta del individuo en su


relación con la comunidad, tanto en la vida cotidiana, como en la superación de
crisis, en relación con realidades que trascienden la vida cotidiana. En este mismo
sentido se fue jerarquizando el saber de los expertos (religiosos, filósofos griegos)
pretendiendo adoptar de sentido a la existencia en total, trazando un esquema que
relaciona las acciones de corto plazo, con una significación a largo plazo, por
ejemplo, eternidad

Por otra parte, la crisis comienza cuando la ciencia deja a un lado estos sistemas
de valores de la religión y filosofía, transmitidas por tradición. Contradiciendo los
principios de estos conocimientos y centrándose solo en la racionalidad-
instrumental, comprobando su eficacia y extendiéndose como la acción más
racional valida universalmente, Creando sus propios valores y difundiéndolos en
todas las instituciones actuales. A esto se le intenta dar solución creando nuevas
técnicas e ideologías de carácter reformista. Buscando ser de nuevo el proyecto
destinado a buscar la liberación de la humanidad. (Hissong, 1996)

Por consiguiente, se entra en la etapa de visión humanista que busca mejorar


los procesos y prácticas en las instituciones capitalistas para que los trabajadores
estén alineados con los objetivos de la empresa, esto no tiene nada de peligroso,
por el contrario, este enfoque busca el bienestar de los vinculados en un proceso.
El peligro comienza cuando las empresas intentan encubrir sus ambiciones
capitalistas detrás de valores religiosos para manipular las creencias de los seres
humanos para hacerlos más productivos “coaching ontológico”.

Esto estaba dando resultados en los siglos XIX y XX ya que estas generaciones
eran muy apegadas a los valores religiosos (católicos, protestantes) teniendo el
trabajo gran valor moral y como instrumento de realización, que además era un
deber asignado por Dios al hombre, una actividad que exaltaba la gloria de Dios,
contribuyendo a las organizaciones a crear “religión gerencial”. (Gallego)

Sin embargo, se debe tener en cuenta que la sociedad del siglo XXI es una
sociedad que ha cambiado bastante con el avance de la tecnología, cambiando su
forma de ver el mundo: “la Tecnología actúa como motor del cambio social. La
Tecnología determina la Historia. Esto quiere decir que la implementación de una
tecnología específica causa transformaciones sociales, moldea y condiciona las
conductas, las costumbres y el funcionamiento general de la sociedad que la acoge”
(Rueda-López, 2007) Así podemos decir que la tecnología cambia los sociedades,
por ejemplo. La Revolución Protestante encabezada por Martín Lutero no hubiera
sido posible sin la difusión de la imprenta en Europa. Acercándose un poco más a
nuestro tiempo se puede decir que La expansión de las ciudades, la creación
urbanística de las zonas residenciales, no habría sido posible sin la invención del
automóvil (determinismo tecnológico).

A su vez, se expone que la religión y la tecnología son antagónicas, actualmente.


Pero es importante señalar que la tecnología de la sociedad occidental tiene unas
raíces religiosas desde el momento en que se cree que el actual entusiasmo
tecnológico se debe a las antiguas esperanzas cristianas sobre la recuperación de
la divinidad perdida. A través de un período de mil años, se recorre la evolución de
la idea occidental del desarrollo tecnológico desde el siglo XI, cuando las artes
manuales empezaron a identificarse con el concepto de redención, hasta el siglo
XX, cuando los humanos prefirieron ejercer un conocimiento y unos poderes
parecidos a los de Dios.

Así, el avance tecnológico se acelera envestido de un significado espiritual,


reuniendo monjes, exploradores, magos y científicos que demuestran la inspiración
trascendental que existe en las empresas. La unión de la religión y la tecnología en
su tiempo contribuyeron al bienestar humano pero ahora, con el armamento
nuclear, la inteligencia artificial y la ingeniería genética para muchos se ha

considerado una amenaza para la supervivencia de la humanidad. Vistos desde el

amanecer de un nuevo milenio, los medios tecnológicos de los que se depende


para conservar y prolongar nuestras vidas están revelando un arrogante
menosprecio hacia las necesidades mortales. (Noble, 1999)

¿Si tras el anhelo del avance tecnológico, presente en todas las organizaciones
del siglo XXI, y los métodos que están comenzando a utilizar las mismas, como el
coaching ontológico, se intenta manipular a las personas a través de sentidos
religiosos para mejorar la productividad, y la economía capitalista se centra en la
racionalidad instrumental por medio del uso de la tecnología, el ser humano
encuentra sentido el moverse en las organizaciones a partir de teorías, que lo
manipulan para mantener una productividad?
Ahora bien, “es ilusorio creer que la empresa en una época marcada por la
preeminencia de comportamientos individualistas, pueda captar la búsqueda de
absoluto y los movimientos pasionales en otra época masivamente absorbidos por
la iglesia o la política” (lipovetsky, 2005) las sociedades actuales al ser unas
sociedades posmodernas, saturadas de diferentes proveedores de sentidos
(variedades de religiones, filosofías, ciencia, la tecnología) se centran en los
derechos humanos y la libre elección, como también se dice que son unas
sociedades posmoralistas- individualistas que se centran en el deber por sí mismo,
ya no es como antes que el deber era hacia deberes morales espirituales como la
creencia que la necesidad de producción era imposición divina, o el deber hacia el
bienestar de la sociedad en la que se Vive: “el sentimiento nacional se ha convertido
en un elemento de identificación libre de cualquier noción de obligación superior”
(lipovetsky, 2005), así se entiende que hasta el “amor” por la patria se ha agotado,
existe todavía pero ya las nuevas generaciones no aceptan sacrificarse por esta.

“A decir verdad, los individuos, en la sociedades posmoralistas, están poco


inclinados al bien público, poco animados por el amor a las leyes; a contra corriente
del principio de virtud” (lipovetsky, 2005) Las personas en esta sociedad no trabajan
y producen por los diferentes tipos de valores sino que lo hacen por la necesidad de
una realización y metas personales, no para demostrarle a nadie más sino a sí
mismo que es eficiente, Movido por la única motivación del salario por rendimiento.

Posiblemente, esta puede ser la realidad que invade el siglo XXI ya que el hombre
se desenvuelve a su libertad, decidiendo en todo momento en que entorno se
mueve, ya que si no está acorde con lo que le exigen en una organización
simplemente opta por irse para otra donde le parezca que encuentra más sentido
dependiendo a su ontología personal.

Pero, es posible que, el hombre aunque se crea libre sigue siendo dominado por
los sentidos que envuelven a todas las organizaciones actuales, comenzando desde
la organización más antigua, la familia, la cual es la primera en implantar sistemas
de valores dependiendo la sociedad, ya sea oriental, occidental. Y al entrar en las
organizaciones actuales lo manipulan de acuerdo a las creencias que predominan
el tipo de sociedad.

Como resultado, en mi opinión, no se puede plantear un sentido por el cual los


seres humanos se desenvuelvan en una organización, ya que muchas de las
personas que están vinculadas en las organizaciones actuales aún tienen apego
por los valores religiosos en todos sus ámbitos, otros por diferentes filosofías, es
también muy valorado por muchos que el trabajo se hace para aportar un bien a la
sociedad, también habrá quienes pensaran que es por el avance de su patria sobre
otras.

Y por último entran en escena los adoradores de la tecnología que buscan el


avance de la humanidad tal vez a una inmortalidad, como también los individualistas
posmoralistas que solo cumplen unas metas por fines propios, ya sea realización
personal, o simplemente la verdad más común, porque todos, individualmente,
necesitamos trabajar y ganar un salario para poder subsistir.

En conclusión, todos los seres humanos somos movidos por algún tipo de
sentido, pero es muy difícil en una sociedad tan llena de proveedores de sentido
como en la nuestra que todos tengan la misma forma de ver las cosas y de hacerlas
por un sentido en general, si bien, hay restos de los tradicionales sentidos en las
organizaciones, en las sociedades (capitalista, comunista, régimen) y todavía tienen
auge las religiones, son demasiadas las variables que moldean el sentido de cada
individuo en particular, ya que la familia implanta algo en un principio basada en las
reglas y la cultura de la sociedad en la cual se encuentran, pero el individuo cuando
está en una edad más desarrollada tiene la libre elección de qué forma de
conocimiento toma, también que principios, reglas y deberes de está.

Así, tiene lo que le enseñaron en un principio, más lo que quiere aprender para
construir su personalidad ya sea acogiendo una en definitiva, dejando otra, o
derivando un sentido intermedio que acoge principios de ambas. Por esto se debe
prestar atención cuidadosamente al “factor humano” o “recurso humano” en las
empresas actuales teniendo en cuenta su autonomía personal, implicación
psicológica, las iniciativas individuales, dejando un poco la voluntad de dominio
racional, científica sobre los hombres, obteniendo beneficios de productividad y más
cooperación en la obra en común.

Bibliografía

Berger, Peter L. y Luckmann Thomas: Modernidad, pluralismo y crisis de sentido.


Barcelona, Buenos aires, México, Editorial Paidós (1997).

Gallego, Francisco López: El coaching ontológico: o una arremetida de gestión


totalitaria. Profesor universidad Eafit, director del grupo de investigación la
gerencia en Colombia.

Hissong, Robin I: Las teorías y las prácticas de desarrollo desde la perspectiva de


la modernidad. Bogotá, editorial Uniandes, cider (1996).

Lipovetsky, Gilles: El crepúsculo del deber: la ética indolora de los nuevo tiempos
democráticos. Editorial anagrama (2005).

Noble, David f: La religión de la tecnología: La divinidad del hombre y el espíritu de


invención. Buenos aires, Argentina. Editorial Paidós ibérica (1999).
Rueda-López, Juan Jesús: www.apostadigital.com. 2007. enero, febrero y
marzo.http://www.apostadigital.com/revistav3/hemeroteca/jjrueda.pdf