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Permaneciendo como campeón

“Estad, pues, firmes en la libertad con que Cristo nos hizo libres, y no estéis otra vez
sujetos al yugo de esclavitud” (Gálatas 5:1)

Hace más de dos mil años, la humanidad estaba bajo el dominio completo de Satanás. No
había forma alguna de que el hombre pudiese librarse de su yugo. Pero vino Jesucristo y
le venció en la cruz del calvario. Satanás quedó derrotado y ahora el campeón Jesucristo
ha dado esa victoria y el título de campeones a cada uno de los que creemos en Él y le
recibimos como Señor y Salvador. Como lo dice Pablo en Romanos 8:37: “somos más que
vencedores por medio de aquel que nos amó”. Otros más hemos leído y declarado una y
otra vez lo que dice Romanos 6:12-14: “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros;
pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia”; pero aún así fallamos, algunos una y otra
vez, ¿te preguntas por qué?

La respuesta está al entender cómo actúa la tentación para no caer, y para ello veremos al
Campeón enfrentando al retador de todos y cada uno de nosotros.

1. LA TENTACIÓN COMIENZA EN LA MENTE (Mateo 4:1-4)


Algo que tienes que entender es que el pecado tiene que ver con tus deseos. Satanás
siempre buscará que anheles satisfacer cada deseo dentro de ti, pero fuera de la voluntad
de Dios. Y siempre comenzará pintándote imágenes de cómo satisfacer tu deseo.

¿Recuerdas qué hizo con Eva? (Génesis 3:4-5) Le comenzó a pintar todo el paisaje de lo
que pasaría si tomaba del fruto del árbol y comía de él. Ya que le pintó el panorama y la
mujer codició todo eso en su mente, vio el fruto y ella comió porque lo vio atractivo y
codiciable para obtener lo que en su mente ya había imaginado.

A Jesús lo tentó de la misma manera cuando tuvo hambre:


• No le trajo unas tortas y una coca bien fría, tampoco le puso una taquería enfrente.
• Comenzó con la necesidad que tenía: hambre. Lo hizo pensar en lo bueno que sería
tener tortas en lugar de piedras
• ¿Te parece familiar? “Imagina lo lindo que sería tenerlo de novio(a), no importa que no
sea cristiano”, “Imagina lo bien que te la vas a pasar”, “Imagina lo hermoso que será”, etc.

Jesús tenía una necesidad física que no era mala. Pero el intentar satisfacer esa
necesidad haciendo a un lado la voluntad de Dios o con nuestras propias fuerzas, eso sí
es pecado. Y esa es la intención de Satanás con cada tentación.
Recuerda entonces que: no es pecado tener emociones y sentimiento; pero si permitimos
que Satanás nos pinte un panorama “bonito” y produzca un deseo por satisfacerlo fuera
del tiempo de Dios, sin tomar en cuenta Su voluntad o incluso a pesar de saber que va en
contra de sus mandamientos, entonces nos veremos cometiendo aquel pecado que jamás
pensamos llegar a cometer.
2. LA TENTACIÓN ATACA TU EGO (Mateo 4:5-7)
En esta tentación podemos ver cómo Satanás ataca tu ego.
• Al Señor le dijo: “Si eres Hijo de Dios”; en buen mexicano: comenzó a picarle la cresta
• Y luego buscó que saliera su orgullo y soberbia: “Tírate, Dios enviará ángeles”.
• Satanás sabía que Jesús vino a servir al Padre y al retarle, si Jesús hubiera hecho caso,
estaría pasando de servir al Padre como Su Señor, a ser servido por el Padre como un
Señor.
• ¿Te parece familiar? “Si en verdad eres la más bonita”, “Si en verdad eres hombrecito”,
“Si en verdad eres más que vencedor”, etc.

Recuerda que uno de los errores es confiar en el conocimiento que tenemos, la posición o
el poder, talentos o habilidades, en pocas palabras creer que no nos puede pasar o que
podemos solos. Y es que el enemigo muchas veces te hará creer: “A ti no te va a pasar”,
“Tú no eres como los demás”, “Enviará ángeles para que soportes la tentación”. El
enemigo te hará sentir bien contigo mismo, y entre más orgulloso estés, más fácil será tu
caída (Proverbios 16:18-19).

3. LA TENTACIÓN DESVÍA TU ADORACIÓN (Mateo 4:8-10)


La última tentación registrada nos muestra que Satanás busca que tú y yo adoremos, pero
no a Dios, sino a cualquier otra cosa. Busca distraer tu atención del Todopoderoso, al
poder “efímero” y muy limitado y contrario a la voluntad de Dios que te puede dar: la fama,
el dinero, el placer, etc; y que además de ser pasajero, dura muy poco.

4. LO MÁS VALIENTE QUE UN CAMPEÓN PUEDE HACER ES HUIR


Satanás es un perdedor y está buscando que tú te rebajes a su nivel. En una de las
películas de Rocky Balboa, él está dando una conferencia de prensa, declarando el motivo
por el cuál se retiraba del box y del porqué le habían quitado el cinturón de campeón. En
ese momento interrumpe un jovencito para retarlo a una pelea, porque él era el nuevo
campeón, pero no lo reconocerían como tal hasta haber derrotado a Rocky. Así que Rocky
dice una frase muy interesante: “Yo no necesito demostrar que soy el campeón, así que no
pelearé contigo”. Y es que ciertamente Rocky no tenía que rebajarse para demostrar algo,
aunque la gente y el mismo retador le dijeran: ¡cobarde!

Para ser sinceros, muchos de nosotros hemos fracasado una y otra vez porque vivimos
centrados en COMO vencer al pecado, centrados en lo que NO podemos hacer. Viviendo
al límite de lo permitido perdiendo de vista TODO lo que está dentro de lo permitido. Y
hemos perdido de cuenta que la forma en que DIOS nos pide que enfrentemos la tentación
es: huyendo. (1 Corintios 6:18; 2 Timoteo 2:22).

CONCLUSIÓN
Ya sé que eso suena ilógico, pero Dios lo vuelve a enfatizar en 1Corintios 10:13, con cada
tentación viene la salida. ¿Para qué sirve la salida? Para “salir”, en este caso para huir de
la situación. Y es que lo más valiente, la actitud de un “más que vencedor” ante la
tentación no es enfrentarla, sino huir de ella. Así que la próxima vez que Satanás se ponga
delante de ti (tentación) y te diga: “Anda, si es cierto que eres más que vencedor vamos a
echarnos un round”. Tú dile: “Escrito está: tú derrotado estás y ante la tentación huir es lo
mejor que harás”, busca la salida y sigue viviendo con la libertad con que Cristo te hizo
libre.