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DANIEL LAPAZANO

Nuevo Arbol de la Vida

Luna Blanca
Título Original: Nuevo Arbol de la Vida
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Luna Blanca
Nuevo Arbol de la Vida
—Daniel Lapazano—

Libro 5
Nuevo Arbol de la Vida † 6

¿Por qué un nuevo Árbol de la Vida?

Luego de estudiar el modelo de Conciencia del profesor Corrado


Malanga y hacerle las modificaciones que creí necesarias, donde
reemplazo Espíritu por Fuerza y Mente por Gnosis, dejando a
Ánima como está, me aboqué a estudiar la Cabalá judía para
saber si el Árbol de la Vida tenía una estructura similar a la
Conciencia.

El Árbol de la Vida es el Pléroma, si le sacamos la sefirá Malkuth.

En este estudio del Árbol de la Vida vi que las esferas de


la Conciencia (sefirot) no estaban ubicadas en sus correctas
posiciones o niveles, y que esta incorrecta ubicación debía tener
una explicación.

El paso siguiente fue revisar toda la literatura disponible sobre


las sefirot para encontrar la causa de este error. En esa búsqueda,
me encontré con que los distintos estudiosos de la Cabalá
ofrecían distintas versiones, todas bastante parecidas, de las
sefirot del Árbol de la Vida pero que a menudo las expresaban en
un lenguaje “oscuro”.
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Esto para mí representó un problema, el lenguaje no aggiornato


que utilizan los modernos cabalistas a la hora de explicar Cabalá.
Pareciera que no nos están hablando a nosotros sino a un público
del siglo XVII. Yo no voy a cometer este error y voy a explicar
Cabalá en un lenguaje que lo entiendan todos.

No sólo encontré que el lenguaje era barroco sino que los


conceptos de lo femenino y masculino estaban cambiados (las
sefirot pueden ser masculinas o femeninas). Mi curiosidad seguía
en aumento.

Luego de investigar bastante, creí dar con origen de estos errores,


y de esto va a tratar este libro; de una revisión de la Cabalá.

La Cabalá (que significa “recibir”) es un conocimiento gnóstico


que, según sus cultores, le fue dado al hombre por una entidad
interdimensional (fuera de este mundo). Esta entidad misteriosa,
que los cabalistas ven como un ángel, muy posiblemente
pertenezca al grupo de los “extraterrestres”.

Hay que tener mucho cuidado cuando una entidad “elevada”


nos da un saber espiritual, pues puede ocurrir que ese saber
contenga sólo una parte de la verdad. Una verdad a medias es
más peligrosa que una mentira total. Hay que remarcar que los
extraterrestres o ángeles caídos no tiene poder real sobre nosotros
sino que manipulan nuestro poder para favorecerse ellos. Cuando
ellos nos dan un saber, no es para que nos beneficiemos nosotros.
Puede que saquemos un provecho limitado, o un provecho
temporario, en el uso de ese saber oculto. Incluso hasta un
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provecho completo. Pero siempre alguien va a salir perjudicado


en el uso de ese saber, es decir que como colectivo siempre vamos
a perder. El egoísmo de muchos humanos hace que esa visión de
“lo colectivo” se pierda.

Por las fuentes en que he tenido acceso, la Cabalá propiamente


dicha surge hacia fines del siglo XII. Sus orígenes, según los
cabalistas, se remontan hasta el incipiente judaísmo antes del
nacimiento de Cristo. Según varios autores clásicos, la Cabalá sería
un saber de carácter esotérico que Dios habría revelado a Moisés
en el monte Sinaí al tiempo que le hacía entrega de las Tablas de
la Ley. Este evento los judíos lo sitúan alrededor del siglo XIII a.
C. Otras fuentes dicen que Dios enseñó sus verdades y misterios a
través del ángel Raziel tras la caída del primer hombre, siendo el
primer receptor Adán, luego Abraham y finalmente Moisés.
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Mi posición al respecto es que la Cabalá es un saber dado, no


por Dios, sino por un ángel caído con la probable intención de
manipularnos. Los humanos adoptamos la Cabalá porque
nuestra memoria profunda, o subconsciente, recuerda el Árbol de
la Vida, pero dicho árbol no parece responder exactamente a lo
que dice representar. Esto es lo que voy a intentar demostrar en
este trabajo gnóstico, que pondrá en tela de juicio todo lo dicho
sobre la Cabalá.
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Este libro está orientado a aquellos que tienen, al menos, un


conocimiento básico de la Cabalá, por ende voy a explicar sólo
aquello que interesa a la teoría. Aparte de la Cabalá, debemos
conocer lo básico de Corrado Malanga, sobre todo lo concerniente
a la Conciencia. Lo he dispuesto así porque no quiero que el libro
sea demasiado extenso, y pido disculpas al lector si hay cosas que
cuestan entender.

Lo primero que vamos a hacer es examinar las sefirot. Las sefirot


suman 10 en total más una oculta de la que ya hablaremos. Los
cabalistas dicen que las sefirot poseen determinados grados de
“pureza”. Los grados de pureza se miden de arriba hacia abajo,
siendo los de arriba más puros. También hablan de un “rayo” que
brota de la corona y que recorre todas las sefirot, o sea que fluye
en ellas.

Otra cosa que hay que decir es que los cabalistas, al igual que
yo, consideran que el mito de Adán y Eva es una alegoría de la
creación del Hombre. Y que el Árbol de la Vida tiene una sombra
que es el Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal, también
llamado Árbol Infernal, donde yace la mítica serpiente.

Es importante explicar, antes de continuar con el trabajo, el


verdadero significado de los vínculos.

En esos vínculos aparece también lo que yo llamo sefirot de


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vínculo.

Los vínculos son esas líneas que unen a las distintas sefirot. Yo me
voy a centrar en los vínculos que unen a los tres pares de sefirot.
Ellas son:

Biná - Jojmá

Gevurá - Jesed

Hod - Netsaj

El vínculo significa que el par es, en realidad, una sola sefirá pero
con dos núcleos. Esto significa que el vínculo hace referencia a
una unidad dual, NO a dos unidades vinculadas (¡atención con
esto!).

Por ejemplo, tomemos el par Biná-Jojmá para ilustrar esta idea.


Para ello voy a recurrir al viejo recurso de la parábola, tan usado
por los gnósticos y maestros de la antigüedad. Veamos:

“Un hombre le dice a su mujer: vamos a ahorrar mucho


dinero para comprar un camión bastante grande, usado
pero en buen estado, para transportar los muebles de la
casa el día que nos mudemos, ya que, dentro de unos
años, no estaremos viviendo aquí. Así nos ahorraremos
de pagar el costo del flete el día de la mudanza. Luego
podremos vender el camión y recuperar el dinero
perdido, y hasta puede que hagamos una diferencia de
dinero a favor.
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La mujer le responde al marido: es una idea inteligente,


sin duda, ya que no tiene sentido pagar por algo que
podemos hacer nosotros (la mudanza). Pero es mejor,
en vez de comprar un camión, comprar un vehículo
más chico, por el mismo precio y más nuevo, para
llevar a los niños al colegio y hacer, de paso, las
compras en el supermercado, siendo un auto más
cómodo para estacionar y moverse en la ciudad que
un enorme camión para mudanzas. El día que nos
mudemos será, seguramente, la última vez, y no tiene
sentido gastar nuestros ahorros en algo que usaremos,
quizás, una sola vez en la vida. Un auto se usa todos
los días y también se puede vender el día que ya no lo
necesitemos.”

En este diálogo, vemos que el marido representa a Biná y la mujer


a Jojmá. Biná es la inteligencia puesta al servicio de Ánima (en
este caso la familia) pero Jojmá es la sabiduría. La idea del marido
(de comprar un camión para mudanzas) no es mala si lo miramos
dentro de su propio contexto. Ellos piensan mudarse dentro de
unos años y las mudanzas, en ese pueblo, son muy costosas. El
tema es que la idea es poco “práctica” si la consideramos dentro
de un contexto mayor; la de la esposa. Al final, en ese diálogo
entre la pareja, ambos llegan a la conclusión de que tener un
vehículo es necesario, pero que es mucho mejor tenerlo para un
uso cotidiano, orientado más hacia las necesidades inmediatas de
la familia, como hacer compras y llevar a los niños al colegio, a
que para una necesidad única que ocurrirá a futuro.
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¿Podemos decir que la idea del marido, la de comprar un


vehículo (el camión), no es en sí misma inteligente? No. Es, sin
duda, inteligente y con buena intención. Pero es mucho más
inteligente cuando es pensada desde la perspectiva de la mujer
(el auto). Inversamente, podemos decir que la idea de la mujer es
sabia. Claro. Pero esa sabiduría emergió sólo cuando el marido
le planteó a ella la necesidad de comprar un vehículo. La esposa
brilló en su papel cuando pudo sacarle “lustre” a la idea original
del esposo, logrando que su idea mejorara.

Esta parábola enseña que la verdadera inteligencia, la real y


auténtica, sólo puede ser entendida como tal cuando está en
armonía con las necesidades auténticas del ser que las piensa. A
su vez, no existe verdadera sabiduría si ésta nos aleja de la verdad
de las cosas.

Lo que acabamos de expresar no es otra cosa que el vínculo (la


línea horizontal que une a las dos sefirot), que nos habla de que
el par de sefirot son, en realidad, una unidad indivisible. Cuando
el vínculo se rompe, lo inteligente se desentiende de lo sabio y
ambas esferas pasan a operar una desentendida de la otra. Esto
da origen a las qlifot; el mundo de la dualidad.

Entendido esto podemos pasar a las sefirot de vínculo, que son


cuatro: Kéter, Tiféret, Yesod y Maljut.

Las sefirot de vínculo no tienen atributos particulares o únicos


sino que expresan la unidad del resto de las sefirot. Por ejemplo
Tiféret expresa la unidad existente entre el ala izquierda y el ala
derecha del árbol.
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Los cabalistas dicen que Tiféret “busca mantener” el equilibrio del


árbol, pero yo, personalmente, pienso que no es tan así. El árbol
ya está equilibrado con sus correspondientes vínculos que unen
las sefirot, y lo que hace esta sefirá de vínculo es comprender
dicha unidad y hacer fluir la energía por todas las ramas.

Tiféret no se “esfuerza” como lo hace Tagirion, que lucha por


mantener una falsa unidad. En Tiféret todo emerge sin esfuerzo
alguno, de manera espontánea como ocurre en la naturaleza, por
eso es la belleza del Árbol de la Vida. Lo mismo pasa con Yesod,
que recibe de sus “hermanas” los planos arquitectónicos del
Universo. Yesod no “ensambla” nada, eso lo hace Gamaliel. En
Yesod cada pieza de la maquinaria cósmica cae “como gota de
agua” en su preciso lugar, pues encima de él tiene a Tiféret, que
ya ha visto cómo encaja cada parte en su exacto lugar.

El Árbol de la Vida funciona como un reloj suizo y viaja en piloto


automático, nada se hace “esforzado”. La idea de “esfuerzo”, de
“búsqueda”, de “lucha” y “ensamblaje” es propia del Árbol de
las qlifot, que viven en el eterno conflicto lidiando unas contra
otras.

Describamos ahora a las sefirot, empezando desde la mayor hasta


la menor.
Arbol de la Vida
Corona

Inteligencia Sabiduría

Fuerza Amor
Belleza

Esplendor Eternidad
Fundamento

Reino
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Kéter

Kéter significa “Corona” en idioma hebreo, y es la primera sefirá


del Árbol de la Vida. Se sitúa en la posición central superior del
árbol, y es el potencial puro de las manifestaciones que acontecen
en las otras dimensiones. Kéter representa la propia esencia,
atemporal y libre de la Conciencia, es decir el Ain Sof. Es la génesis
de todas las emanaciones canalizadas por las otras sefirot y la
generadora de todo el movimiento de la creación. La podemos
considerar como el momento cero, la creación en potencia, pero
no expandida, de la Conciencia, o sea el plano real.

Ningún ser creado puede alcanzar a Kéter pues, de poder


hacerlo, perderá su individualidad. Kéter es el “Yo Soy” más allá
de toda definición, el Brahman de los hindúes y la Fuente de los
gnósticos.

El planeta que los cabalistas modernos se le asignan a Kéter es


Neptuno, y el color que lo caracteriza es el blanco, que coincide
justamente con el color blanco de la Conciencia integrada en el
modelo del profesor Malanga.

Estudiando a la sefirá Kéter noté que los cabalistas la representan


con la imagen de un anciano con barba. Por ello la suelen llamar
“el anciano de los ancianos” o “el anciano de los días”. Para los
cabalistas Kéter representa la verdadera esencia de Yahvé, a quien
llaman con unanimidad el “Padre”, dejando en claro que Kéter es
una sefirá masculina si la definimos en términos de género.

Aquí encontramos el primer error en los fundamentos de la


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Cabalá; la de considerar a Kéter como una sefirá masculina.


Kéter, como Ain Sof, no puede ser masculina porque el estado de
la Conciencia primordial es la de un Alma perfecta. Los aspectos
masculinos de la Conciencia se manifiestan cuando se crea el
Universo, ya que, como expliqué en mis anteriores libros, lo
masculino se hace en la acción.

Si lo masculino es el campo de las acciones lo femenino es el


campo de las sensaciones. Y la sensación, y esto es incuestionable,
es lo único que la Conciencia no puede evitar.

La más primaria de todas las sensaciones es la de “sentirse a uno


mismo”, mucho antes de “conocerse a uno mismo”. Y ese “roce
interior con uno mismo” no es otra cosa que la auto Conciencia,
que está presente en todos los seres pero más marcadamente en
los anímicos. Digo esto porque en aquellos que no tienen Ánima
(los desalmados) dicha auto Conciencia es más “difusa”. Esta es
la verdadera razón de porqué Ánima es la esfera más consciente
de todas, muy por encima de Mente y Espíritu, porque es el
estado de Conciencia que, como seres, no podemos evitar.

“La sensación de uno mismo sin ideas de uno mismo” es el Ain


Sof. El “No te definas, sé tú mismo más allá de toda definición”
es el Ain Sof. Por lógica, está mal representar a Kéter como un
anciano con barba, como hacen los judíos cabalistas. Kéter es una
“mujer plena” (Ánima) que tiene dentro de sí a un “varón en
potencia” (Fuerza-Gnosis); lo equivalente a una mujer encinta.
Kéter es el Huevo Cósmico.
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¿Cómo es posible que a los cabalistas se les haya escapado esto?

Sospecho que esto se debe a que los judíos han sido,


históricamente, una comunidad patriarcal, y entonces ponen
a lo masculino como la fuerza que dirige al Universo, como el
motor principal de nuestras motivaciones. Por lógica, no es de
extrañar que identifiquen a Kéter con una imagen masculina y no
femenina o andrógina, que no sería en éste último caso una mala
representación.

Yo considero que Kéter es una sefirá femenina, pero que la


ubicamos en el centro del árbol pues es la generadora del Yin y
del Yang, o sea tiene un potencial andrógino. Las sefirot en las
que convergen las propiedades del Yin y del Yang las ubicamos
en la columna del medio y son consideradas andróginas.

Jojmá

Chokmah significa “Sabiduría” y es la sefirá del Árbol de la Vida


de la Cabalá situada en lo alto de la columna derecha. Representa
el salto cuántico de la intuición, que deriva en las manifestaciones
artísticas y en las inspiraciones místicas. En ella fluye la
creatividad y el mundo de las ideas geniales. En el misticismo
judío, denota el primer escalón intermedio entre Kéter y el resto
de las Sefirot, remitiendo y canalizando la luz del Ain Sof a través
de las siguientes sefirot. Chokmah se equilibra con su par Binah.

La correspondencia astrológica de Chokmah, según los cabalistas,


es el planeta Urano y el color distintivo es el plateado.
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Por sabiduría entendemos a ese conocimiento profundo que


nos remite al uso ético de nuestras facultades inteligentes. El uso
ético de la inteligencia no es otra cosa que el uso de ella puesta
al servicio de Ánima. Digamos que Chokmah es esa inteligencia
que está por encima de la inteligencia; esa visión sublime que
viene directamente de Dios. Por eso los cabalistas suelen llamar
a Chokmah la “inteligencia iluminadora” o la “segunda gloria”.
Chokmah es la que escruta los razonamientos provenientes de
Binah.

Volviendo a examinar las obras cabalísticas he visto que


Chokmah es representado, al igual que Kéter, como una figura
masculina barbuda. Así, podemos pensar que si Kéter es el
“anciano de los días”, Chokmah es el “anciano sabio”. Tal es
así, que Michael Laitman, en su libro “La Voz de la Cabalá”, la
define como el “Padre”. Esto indica que, arquetípicamente, los
cabalistas consideran a esta sefirá como masculina, relegando a
Binah como una sefirá femenina (como efectivamente veremos).
Pero Chokmah no puede ser masculina por dos razones. Primero,
porque todo lo que tenga que ver con la “imaginación”, “la
creatividad”, la “inspiración”, lo “artístico”, lo “místico”, la
“sabiduría”, en contraposición con la “lógica”, la “razón”, la
“ciencia”, el “intelecto”, lo “religioso”, es de naturaleza anímica
o femenina. La sabiduría procede de Ánima, no de Espíritu ni de
Mente. La sabiduría es siempre una mujer.

Sobre esto volveré más adelante y probaré que los cabalistas


están equivocados.
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La segunda razón es que el Árbol de la Vida posee una estructura


perfecta en donde lo masculino, o Yang, se ubica en una columna,
y lo femenino, o Yin, se ubica en otra. No se puede mezclar lo
femenino y lo masculino indistintamente pues eso le quitaría
coherencia o simetría al Árbol. Normalmente, lo femenino va
a la derecha y lo masculino va a la izquierda. Y esto coincide
exactamente con la posición de los hemisferios cerebrales, y
es la causa de porqué la mayoría de la gente es diestra y no
zurda. Entonces, si consideramos a Chokmah como masculina,
tendremos que cambiar la posición de las sefirot que están por
debajo de Chokmah para que la columna quede correctamente
alineada, por ejemplo, poner debajo de Chokmah a Geburah.

Es interesante y acertado que los cabalistas afirmen que la luz


que desciende de Kéter tiene como primera receptora a Chokmah
en vez de Binah. Esto es así pues la Energía, que los cabalistas
llaman “luz”, se origina en Ánima, no en Espíritu. Espíritu toma
la Energía (shakti) de Ánima para realizar Trabajo, es decir
transforma la Energía para realizar cosas. Así, la Energía divina
no puede ser recibida por Binah si primero no pasa por Chokmah.
Aquí tenemos otro argumento para asegurar que Chokmah es
femenina y no masculina.

Biná

Binah, la sefirá de la que hablamos anteriormente, es la esfera


de la “Inteligencia” (podemos encontrarla, también, como la
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sefirá del entendimiento). Es la tercera sefirá del Árbol de la Vida


y se sitúa en lo alto de la columna izquierda. Binah es el proceso
racional innato en la persona que trabaja para desarrollar una
idea plenamente. Se corresponde, orgánicamente, con el lado
izquierdo del cerebro, donde se expresa físicamente la razón,
organizando el pensamiento en algo concreto. Desde esta esfera
de la Conciencia podemos acceder a las leyes o principios físicos
que rigen todo el Universo. Esta sefirá se equilibra con su par
Chokmah, y, curiosamente, los cabalistas le asignan el planeta
Saturno y el color negro. Sobre esto volveré más adelante.

Cuando Binah se equilibra con Chokmah (sabiduría), la


inteligencia se pone al servicio de Ánima, barriendo a un costado
todo lo dañino para la Vida.

Los cabalistas representan a Binah con la cara de una mujer,


pues la considera femenina. Michael Laitman (cabalista del que
hablamos anteriormente) coincide con esto y la define como la
“Madre”. Pero ya dijimos que Binah no puede ser una “mujer”
pues lo racional, lo intelectual, lo analítico, y encima lo que recibe
Energía para concretar una idea, no puede ser femenino nunca.
Binah es una sefirá masculina y su imagen es el de un varón. Una
representación arquetípica de esta sefirá la podemos encontrar en
un hombre de ciencia como Nikola Tesla o en un ingeniero como
Leonardo da Vinci.

El interés de la tradición judía de querer identificar a lo masculino


con lo “sabio y místico” en vez de con lo “inteligente y racional”
es lo que ha llevado a imponer la idea del patriarcado divino.
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Esto lo vemos claramente en el conflicto entre Lilith y Adán,


donde Adán (según el Talmud) no aceptaba que Lilith se pusiera
en la posición superior cuando “hacían el amor”. La razón de la
negación de Adán era que él, como varón, representaba al Cielo
(siendo el dios Padre su mayor expresión) y ella a la Tierra en su
condición de mujer.

Tengamos en cuenta que para los judíos el Cielo simboliza la


eternidad y la Tierra lo temporario. Y como la eternidad viene
dada por el dios Padre, según sus creencias, lo femenino queda
confinado forzosamente al mundo de las formas, que como
sabemos es mutante y cambiante, o sea ilusorio. A eso se remiten
los cristianos cuando, para justificar el patriarcado, remarcan que
Eva fue creada de la costilla de Adán. Así, la mujer es inferior al
varón porque surgió de “su costilla”, poniendo en claro que ella,
en sí misma, es un “producto” de la Creación y no una “esencia”
como Adán. Luego, Adán fue creado a “imagen y semejanza” de
Yahvé, por ende en Adán subyace la esencia divina.

Esta creencia judía sería como decir que Adán es un Ánima (lo
eterno) y Eva es una Mente-Espíritu (lo subjetivo y temporario),
peor no es así.

Jesed

Chesed es la sefirá del “Amor”, identificada por los cabalistas


con el planeta Júpiter. Es la cuarta sefirá que se sitúa debajo de
Chokmah, y representa el deseo de compartir incondicionalmente.
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Chesed es la voluntad de dar todo de sí mismo y la generosidad


sin límites, la extrema compasión. Por eso los judíos llaman a esta
sefirá “Misericordia”. Se equilibra con la sefirá Geburah.

Si bien la sefirá Chesed es claramente femenina; por un lado


se identifica con los sentimientos (el amor, la compasión, la
generosidad desinteresada) y por el otro es la oposición a
Geburah (la fuerza), los cabalista no la denotan como una sefirá
femenina.

Primero vemos que la identifican con Júpiter, que no es una diosa


sino un dios. Podemos pensar, con justa causa, que la identificación
con Júpiter no es mitológica sino astrológica (Júpiter es el mayor
de los planetas). Resulta que en astrología, dicho planeta se
identifica con Sagitario (el arquero), a quien le corresponde, por
elemento natural, el fuego. Fuego, al igual que aire, es masculino, y
tiene que ver con Espíritu (los remito a mi libro Conciencia). Así,
nos resulta extraño que los cabalistas simbolicen a Chesed con
entidades masculinas (Júpiter, Sagitario, fuego) cuando se entiende
claramente que su naturaleza es femenina.

No quiero creer que esto se deba a que en el “vasto mundo de los


mitos” no existan diosas o arquetipos al cual poder recurrir…

En realidad los cabalistas lo que hacen es intentar ajustar las


sefirot al sistema planetario usado en la astrología. Dado que la
mayoría de los planetas llevan los nombres de dioses masculinos,
tenemos pocas diosas para ubicarlas en las sefirot. ¡El patriarcado
también gobierna en la astrología!
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Gevurá

Geburah es la sefirá que representa a la “Fuerza” (los cabalistas


la llaman severidad o justicia). Se ubica debajo de Binah y es la
quinta sefirá del Árbol de la Vida. Lo representan con la forma
de un poderoso guerrero subido a una carroza. El planeta que le
asignan es Marte, el elemento es el fuego y el color arquetípico es
el rojo.

Geburah es la esfera de la Conciencia que nos vincula a la


experiencia del poder, la valentía y el coraje. Se equilibra con la
sefirá Chesed, su par femenino.

Aquí no hay mucho más que decir de esta sefirá, ya que echamos
mano a ella muy a menudo. Me animaría a decir que es una de
las sefirot más “populares” de todas. Se manifiesta en las fábricas
cuando vemos a los obreros trabajar, en los estadios de fútbol
cuando vemos a los futbolistas correr tras la pelota, en la viña
viendo a la gente cosechar, y en los campos de batalla viendo a la
gente matarse.

Respecto al género parece claro que esta sefirá es masculina.

Tiféret

Tifereth significa “Belleza” y es la sexta sefirá del Árbol de la


Vida. Se ubica en el centro del Árbol, debajo de la sefirá Dáat.
En ella confluyen las emanaciones de todas las demás sefirot. Es
la sefirá de la armonía y del equilibrio de las diferentes fuerzas.
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Los cabalistas dicen que Tifereth equilibra particularmente los


poderes otorgados por Chesed; la amorosa benevolencia, con el
poder de Geburah; la severidad y la justicia. Dado que mantener
el equilibrio entre las distintas sefirot no es fácil, Tifereth se
conecta con Kéter, que le permite alcanzar ese manejo.

Chesed y Geburah a menudo trabajan en contra, y se debe


permitir que el péndulo oscile entre las dos. Si el péndulo es
forzado a quedarse quieto en la mitad, mediante un exceso de
Tifereth, entonces se sentirán dolores y tensiones indebidos, ya
que las fuerzas no dan espacio para respirar. Por lo tanto Tifereth
(la belleza) se convierte en Thagirion (la discordia). Thagirion es
la sombra de Tifereth, que existe en el Árbol Infernal.

Respecto al género de Tifereth, podemos considerarla andrógina,


y la correspondencia astrológica es el Sol, siendo su color el
dorado.

Netsaj

Ne�ach, que en hebreo significa victoria, es llamada también


“Eternidad”. Es la séptima sefirá del Árbol de la Vida y está
situada debajo de Chesed. Los cabalistas la representan con
la imagen de una bella mujer desnuda, pues es la visión de la
belleza triunfante. Esta emparejada con la sefirá Hod, y le asignan
el planeta Venus. Así los cabalistas establecen que Ne�ach es el
aspecto femenino de Dios. El color distintivo es el verde.
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La descripción de esta sefirá es bastante confusa, ya que el lenguaje


que usan los cabalistas para describirla es demasiado exaltado o
metafórico. Por ejemplo, he encontrado que Ne�ach es llamada
“la inteligencia oculta” porque es el “esplendor refulgente de las
virtudes intelectuales que son percibidas por los ojos del intelecto
y las contemplaciones de la fe”.

Demasiado barroco para mi gusto.

Sin embargo, echando mano a la “lógica de los opuestos”


podemos conocer a Ne�ach por su sombra; A´arab Zaraq. Esta
qlifá representa la desviación de Ne�ach; sus vicios. Estos vicios
son la lujuria y la impudicia. Y esto nos dice que Ne�ach es una
sefirá que está vinculada a la experiencia sensual y gozosa de
Dios. Por ende Ne�ach representa el aspecto más puro de la
sensibilidad de Dios, es decir la experiencia esplendorosa de la
sensualidad y la belleza divina, siempre en armonía con las ideas
perfectas. Allí vemos su vinculación con Venus cuando resalta
el valor de la sensualidad. Cuando Ne�ach está equilibrada
con Hod, experimentamos la perfección de los sentidos, porque
vemos su vinculación con las ideas. Pero cuando está en conflicto
con aquella, se cae en la obscenidad y la lujuria, por ejemplo: el
exceso en los placeres carnales que corrompen o contaminan el
Espíritu.

El lujurioso no se da cuenta que el placer carnal persigue un


propósito, y que no tiene un valor per se.

Queda claro, entonces, que Ne�ach es una sefirá femenina, que


contempla con felicidad al par masculino que tiene al lado.
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Hod

Hod es “Esplendor” y la octava sefirá en el Árbol de la Vida. Hod


es la pareja de Ne�ach, y está situada debajo Geburah, o sea a la
izquierda del Árbol. El término Hod, en idioma hebreo, significa
“majestad” o “esplendor”, pues estando en esta sefirá podemos
contemplar el esplendor de la obra divina. Los cabalistas le
asignan órdenes angélicas a las sefirot y el ángel de esta sefirá es
Miguel. El planeta asignado a Hod es Mercurio, que lo describen
como un ser hermafrodita, y el color distintivo es naranja.

Al igual que Ne�ach, la descripción de esta sefirá también es


bastante confusa. Si miramos la estructura de la Conciencia, lo
seguro es que se ubica en la esfera de la Mente. Pero en Mente
tenemos a Binah, que es la esfera de la inteligencia. ¿Qué otra
cosa hay en la Mente además de inteligencia o entendimiento?

Los cabalistas dicen que Hod es llamada “la inteligencia absoluta


o perfecta, porque es el instrumento de lo primordial, que no
tiene raíz por la que penetrar y descansar, salvo en los lugares
escondidos de Geburah, de donde emana su esencia…”

Nuevamente, es una definición bastante barroca para nuestra


época, más acostumbrada a un lenguaje cristalino. Sin embargo,
de la misma manera que hicimos con Ne�ach, podemos conocer
a Hod por su sombra; Samael. Esta qlifá es el vicio de Hod y se
manifiesta en la deshonestidad y la falsedad. Samael representa la
mentira, el convencer al otro con sofismos y artilugios, por eso se
Nuevo Arbol de la Vida † 29

la identifica también con la serpiente que tentó a Eva en el paraíso.


Y sabemos que la mentira hace daño y genera dolor y desolación,
siendo la caída del Hombre la mayor de las desolaciones.

Así que aquí descubrimos el verdadero significado de Hod;


Hod representa a las ideas de las cosas que están por encima de
nuestra inteligencia.

La inteligencia nos remite a comprender las relaciones entre las


cosas o las partes, pero no a las cosas en sí mismas. Y las “cosas”
son las formas de las ideas, que están contenidas en Hod.

Cuando esas ideas son un reflejo de la verdad (y aquí opera


la sefirá Ne�ach) nuestra Conciencia se mueve hacia donde
queremos ir, pero cuando no reflejan lo verdadero, nos mueve
por confusos derroteros. De esta manera podemos decir que
Hod, por su vínculo con los arquetipos masculinos, es una sefirá
masculina.

Yesod

Yesod es el “Fundamento”, y es la novena sefirá del Árbol de


la Vida. En ella tenemos la visión de toda la maquinaria del
Universo. Es considerada por los cabalistas como una de las
más importantes sefirot, pues allí se funda la gran obra. Yesod
está situada debajo de Hod y Ne�ach y encima de Malkuth. A
menudo es asociada con la Luna, porque esta sefirá refleja la luz
de las otras sefirot en Malkuth. El ángel de la sefirá es Gabriel, el
planeta es la Luna y el color es el violeta.
Nuevo Arbol de la Vida † 30

Los cabalistas afirma que en esta sefirá se purifican las


emanaciones de sus sefirot hermanas, probando y corrigiendo el
diseño de sus representaciones, y unificando todo en un bloque.
Una vez que el diseño de lo que se quiere crear está armado, el
paso siguiente es cristalizar dicho diseño.

En términos de género Yesod es una sefirá andrógina.

Maljut

Malkuth es el “Reino” y es la sefirá o atributo divino más bajo


en el orden descendente de ellos. Está ubicada en la columna del
medio, justo debajo de Yesod. Malkuth es la receptora de todos
los atributos que están sobre ella, por lo tanto opera como si fuera
un contenedor o golem.

Malkuth, para que se entienda, no es otra cosa que el holograma o


Matrix propiamente dicho; el universo físico. Cuando me refiero
a Matrix lo hago en términos genéricos, no estoy diciendo que
nuestro Universo sea exactamente Malkuth. Malkuth es la fruta
del Árbol de la Vida, pero nosotros ya no estamos comiendo de
ese Árbol.

Los cabalistas representan a Malkuth como una mujer joven


coronada y entronizada. El planeta correspondiente es la Tierra
y el color que se le asigna es mixto (amarillo, verde oliva, marrón
y negro), dando un color marrón oscuro (que es el color de la
tierra) si hacemos la prueba de mezclar los 4 colores. Como dije
Nuevo Arbol de la Vida † 31

anteriormente, estar en Malkuth es tener la experiencia de lo


físico. Estamos en el reino de las formas, que es imperfecto, pero
lleno de matices.

Normalmente se confunde lo físico con lo material, pero no son


exactamente lo mismo. Esto lo expliqué en el Libro 4 y lo volveré
a hacer más extensamente en el informe Materia y Espíritu. En
cuanto al género, Malkuth es andrógino, siendo el Adam Kadmon la
expresión antropomorfa de Dios. De esta forma, Adán representa
el aspecto masculino del Creador y Eva el femenino, todo en
unidad y armonía.

El símbolo esotérico que representa a Malkuth es una cruz de


brazos iguales dentro del círculo mágico. Este símbolo mágico
es el equivalente al pentáculo (el pentagrama dentro de un
círculo). Es por eso que el pentáculo (usado en la alta magia) es el
símbolo que representa al Hombre como imagen de Dios. Usar el
pentáculo invertido significa pervertir el orden divino.

Dáat

Está sefirá la dejé para lo último pues no es una sefirá


propiamente dicha. Se le llama la “sefirá oculta” y su nombre,
en hebreo, significa “Conocimiento”. Se sitúa por encima de
Tifereth, entre Chokmah y Binah. Los cabalistas dicen que no es
una sefirá independiente pues depende de Chokmah y Binah. El
planeta asignado a esta sefirá oculta es Plutón, y carece de color
pues no está manifestada en el Árbol; es una sefirá que tiene una
Nuevo Arbol de la Vida † 32

existencia potencial.

Cuando los cabalistas hablan de “conocimiento” no lo hacen en


el sentido común del término, por ejemplo cuando hablamos
de “conocimientos científicos o matemáticos”. Conocimiento
se refiere a experimentar una idea o concepto, no sólo a saberlo
mentalmente. Por lo tanto el “conocimiento” sólo puede ser
obtenido cuando la parte anímica hace su elección en favor de ese
saber, es decir percibirlo con los sentidos.

La imagen de esta “sefirá” es la una cabeza con dos caras,


mirando a ambos lados. Esto ya nos habla de la posibilidad de
elegir entre dos caminos opuestos, o de moverse en dos sentidos
diferentes, y allí nos situamos en el conocimiento o experiencia
de la dualidad. Dáat no tiene asignado ninguna orden angélica,
sino a las serpientes, y su experiencia espiritual es la visión a
través del abismo.

Pareciera que esta sefirá emergiera como algo que no funciona


bien entre las dos sefirá mayores; la inteligencia y la sabiduría,
pues denota un estado de duda del futuro, de apatía, inercia y de
miedo al devenir, según los cabalistas. Es por lo tanto la sefirá de
la duda.

La duda, según los filósofos, es el motor del saber, pero también


el propulsor de la curiosidad. Así esta sefirá parece impulsarnos
hacia lo desconocido.

En realidad esta seudo sefirá nos habla de la existencia de otros


estados de Conciencia que existen fuera del Árbol de la Vida.
Nuevo Arbol de la Vida † 33

Estados que pueden entrar en nuestra experiencia holográfica si le


damos la posibilidad de que entren. Esa experiencia no es otra
que la que ofrece el Árbol de la Muerte, también llamado Árbol
Infernal o Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal.

Allí se explica la relación de esta sefirá con las serpientes y, sobre


todo, con el planeta Plutón, que es el reino del Inframundo. El
Abismo es la barrera en la percepción del mundo como dualidad,
el límite de lo que puede ser conocido. Este conocimiento
prohibido no es otra cosa que la caída al mundo de la materia.
De esta forma Dáat representa la tentación de comer la “fruta
prohibida”, fruta que comió Eva en el paraíso y que la hizo caer,
como en el mito de Inanna, al Mundo Inferior donde viven los
demonios.

Aleister Crowley (que no es santo de mi devoción) describe al


Abismo, el camino de Dáat, de manera perfecta:

“El nombre del Morador en el Abismo es Choronzon,


pero no es realmente un individuo. El Abismo está
vacío de ser; está lleno de todas las formas posibles,
cada una igualmente vacía, cada una entonces mal en el
único verdadero sentido de la palabra – eso es, carente
de significado, pero maligno, en cuanto a que ruega por
convertirse en real. Estas formas garabatean sin sentido
en montones azarosos como demonios de polvo y cada
conjunto de cambios asegura ser un individuo y grita
‘¡Yo soy yo!’ a pesar de estar consciente todo el tiempo
de que sus elementos no tienen unión verdadera;
Nuevo Arbol de la Vida † 34

de modo que la perturbación más pequeña disipa la


ilusión igual que un jinete encontrando un demonio de
polvo, lo lleva en lluvias de arena a la tierra.”
Nuevo Arbol de la Vida † 35

II

Una vez que nos familiarizamos con las distintas sefirot, el paso
siguiente es el estudio minucioso de las mismas.

Lo primero que me di cuenta cuando comparé la Cabalá con


el modelo de Malanga es la diferente manera de identificar las
distintas partes de la Conciencia. Por ejemplo, Malanga utiliza el
término Ánima para definir lo inmortal y sensorial y Espíritu para
definir lo temporal y activo. Así, el Espíritu se vincula más con la
materia y el Alma con aquello que la trasciende.

Por esa razón Malanga afirma que Ánima tiene más Conciencia
que Espíritu. Los cabalistas, en cambio, utilizan el término Espíritu
para referirse a lo más consciente y “elevado”, y Ánima para lo
menos consciente y “no tan elevado”. Dado que el cristianismo es
el heredero de la tradición mística judía, echa mano a los términos
“Espíritu Santo” y no “Alma Santa” cuando quiere referirse a la
esencia imperecedera de Dios.

Los gnósticos cristianos y los cátaros hacían lo mismo cuando


contraponían, según sus palabras, el “mundo de la materia”
(malo, sucio y engañoso) contra el “mundo del espíritu” (bueno,
limpio y verdadero). Aquí nuevamente vemos la utilización del
término “espíritu” para referirse a lo eterno y verdadero.

De esta forma, tanto para los cabalistas, gnósticos y cristianos,


el término “ánima” parece hacer referencia a una suerte de
Nuevo Arbol de la Vida † 36

“energía” que anima las cosas materiales, mientras que “espíritu”


es la “esencia trascendente”. Por ejemplo, un perro tiene “ánima”
por el sólo hecho de estar vivo, pero carece de “espíritu” pues
no tiene las cualidades superiores de la Conciencia que tiene
el hombre. Así, según esta cosmovisión, el Espíritu Santo sólo
podría entrar en el hombre, no en una rata o en una cucaracha,
pese a haber sido esas criaturas también creadas por Dios.

Entonces, cuando queremos aplicar la teoría de Malanga en la


Cabalá u otros sistemas gnósticos debemos realizar estos ajustes
terminológicos.

Una vez hecho los ajustes terminológicos correspondientes y


teniendo todo claro, procedemos a seguir con el análisis.

Si para Malanga el Ánima es, en términos de género, femenino,


para los cabalistas debería serlo el Espíritu. Inversamente, si para
Malanga el Espíritu es masculino, para los cabalistas debería
serlo Ánima. En base a esto, si Dios es básicamente un Ánima
inmoral e inmaterial (en código Malanga) o un Espíritu inmortal
e inmaterial (en código cabalístico) su representación arquetípica
debería ser la Madre, no el Padre. Esto es incuestionable.

La demostración completa de esto está en mi Libro 1 “Conciencia”,


pero voy a intentar explicarlo brevemente:

Cuando hablamos de cosas “imperecederas” siempre estamos


refiriéndonos a lo femenino, nunca lo masculino. Lo masculino
tiene que ver con lo temporal, mientras que lo femenino con lo
espacial. Las esferas femeninas de la Conciencia son estáticas
Nuevo Arbol de la Vida † 37

y “circulares”, mientras que las masculinas son dinámicas y


lineales.

Cuando nos referimos a cosas como “la esencia de la vida”


también lo hacemos en relación a lo femenino. La “esencia de la
vida” siempre ha provenido de las diosas, nunca de los dioses.
Los dioses lo que hacen (y han hecho) es dominar y manipular
esa esencia, no crearla. Cronos, o Saturno, no pueden ser nunca
diosas, pues el Tiempo nos remite a una Conciencia masculina,
no femenina. La Tierra, en cambio, sí puede ser una diosa, pues
como sistema material que es nunca cambia. Su aspecto puede
cambiar, como cambia la imagen de una mujer cuando se arregla
frente al espejo, pero como sistema físico siempre es el mismo.

Por eso la Tierra siempre ha sido considerada por las culturas de


la antigüedad una diosa y no un dios (Deméter, Gaia, Pachamama,
Coatlicue…). Dado que la Tierra, para los antiguos, poseía “la
esencia de la vida”, la llamaban Madre Tierra pues era para ellos
la engendradora y sustentadora de todas las criaturas. Esto es
importante tenerlo en cuenta.

La confusión de creer que lo femenino es imperecedero tal vez


radique en que lo femenino, en término de Conciencia, tiene dos
expresiones: una es Ánima y la otra es Cuerpo.

Cuerpo es el contenedor material que utiliza Ánima para hacer


experiencias en este plano, y está constituido por los mismos
elementos materiales que existen en la naturaleza. Cuerpo no
tiene Conciencia, por ende no se lo considera parte integrante
de la Conciencia, pero es arquetípicamente femenino y Ánima
Nuevo Arbol de la Vida † 38

lo reconoce como su homólogo en este mundo. Esto es lo que ha


llevado a muchas mujeres, y algunos hombres, a preocuparse
mucho por su aspecto físico y la belleza exterior, tratando por
todos los medios de mantenerse bien físicamente. Esta conducta
ha sido considerada por todas las culturas como un rasgo
distintivo de la feminidad. Por eso muchas mujeres experimentan
pena, y hasta terror, cuando se ven envejecer, porque, al
identificarse con su cuerpo, sienten que se están deteriorando y
muriendo.

Tal vez por esta identificación de lo femenino con la materia,


los cabalistas piensan que lo femenino es “temporario” y
“corruptible”, y lo masculino, asociado inequívocamente al
Espíritu, es más “trascendente” y “perfecto”, pero esto no es así.
El Cuerpo es lo que yo llamo el “femenino inferior”, cuyo color
es el negro y el elemento es la tierra. Pero el verdadero femenino
(y superior) es el Ánima, cuyo color es el azul y el elemento es
el agua. Ánima es inmortal e inmutable, y está por encima de
Espíritu y Mente. Ella es la esencia de Dios.

Una vez que hemos entendido que lo femenino nos da la


eternidad y que es lo único que nos conecta al origen (Pléroma)
podemos plantearnos la siguiente cuestión.

Tenemos que Jojmá (Chokmah) es considerado el “Padre”,


masculino, y Biná (Binah) la “Madre”, femenino. Esto no sería
problemático si no fuera porque Biná se corresponde con el
intelecto, mientras que la otra con la sabiduría.

El intelecto no puede ser nunca femenino porque nos remite a


Nuevo Arbol de la Vida † 39

la razón. La razón no es femenina, es masculina. Está además


vinculada con la Mante, que arquetípicamente es masculina
(procede de la Gnosis). La sabiduría, en cambio, sí tiene que
ver más con lo femenino, amén de que también eche mano al
razonamiento.

La sabiduría nos remite a lo utilitario, lo ético, lo que le sirve


concretamente a Ánima (en código Malanga). El sabio, luego de
razonar, hace un cálculo aproximado de las consecuencias que
podría tener la aplicación de dicho razonamiento. Por ejemplo,
he escuchado a científicos que están trabajando con los genes
humanos con el propósito de prolongar nuestros años de vida.
Piensan que sería “bueno” para las personas vivir 200 años…

Trabajar para prolongar la vida humana necesita del uso de la


inteligencia. Nadie discute que los científicos son “inteligentes”.
Nuevo Arbol de la Vida † 40

El problema que plantea alargar el tiempo de vida humana es que


choca con las políticas de Estado actuales. El promedio de vida
laboral de la mayoría de la población es de 35 a 40 años; pasada
esa edad el sistema “ya no te necesita”. La edad para jubilarse,
en general, es de 60 a 65 años. Y en algunos países ya se está
planeando extenderla a 70. Por lo tanto, el período de vida “inútil”,
en materia laboral, para la mayoría de la gente oscila entre 20 y 30
años. Demasiado. Los grupos de poder están convencidos de que
existen muchas personas viviendo en el planeta, y plantean la
necesidad de reducir la población en un 90%. Luego tenemos que
la mayor robotización de la industria ha excretado a millones de
personas a la desocupación, personas que ya no podrá ingresar al
trabajo formal. Finalmente, en muchos países, se están aplicando
políticas de reducción fiscal o “gasto público”. Estas políticas
afectan, mayoritariamente, a la población de menos recursos.

En síntesis, si usamos la inteligencia, no es difícil darse cuenta


que una extensión del promedio de vida de la población
mundial, por ejemplo, hasta los 180 años, provocaría un
aumento desastroso del número de desocupados en el mundo,
de jubilados, de pensionados, de niños, de enfermos, incluso
hasta de delincuentes… ¿Quién se haría cargo de toda esa masa
poblacional? ¿El Estado? ¿Los ricos? ¿Las ONGs? Creer eso es
una estupidez.

Por ende, plantear la posibilidad, en el mundo en que vivimos,


de mutar los genes para que la gente viva más tiempo, es algo
inteligente, pero poco sabio; no sólo que no sumaría mejor calidad
de vida a la población mundial sino que la empeoraría.
Nuevo Arbol de la Vida † 41

La inteligencia no sabe poner las cosas en contexto, sólo


comprende lo particular del sistema que está estudiando (en
este caso, la biología). Prolongar la vida humana sería magnífico
en un mundo más “humanizado”, pero no en el mundo en que
vivimos. ¡Demasiado nos cuesta ser felices viviendo 90 años!
Imagínense 180…

Esta capacidad de poder “elevarse” por sobre el sistema estudiado


y explorar otras regiones del pensamiento o de las cosas es, para
mí y para Malanga, un atributo único de Ánima, que es femenina,
no de la Mente y mucho menos del Espíritu.

Mente, que es masculina, no sabe distinguir por sí misma lo


“físico” de lo “no físico”, pues no domina la coordenada Energía.
Por “físico” se entiende la experiencia (holográfica) que estás
teniendo. En el caso del biólogo, lo “físico” sería el mundo en el
que vivimos. Lo “no físico” es el plano de la biología.

La biología “pertenece a lo físico” pero no es lo “físico”. El espacio


de la biología es un espacio “virtual” pues está, como campo de
investigación, separado de otras áreas del saber. El biólogo se
permite estudiar una célula sin tomar en cuenta su lugar en el
cosmos, tal como si fuera un sistema aislado.

Nosotros sabemos (y para eso no hace falta ser científico) que la


célula no es un sistema aislado.

Pese a esto, este sistema de investigación que usa el biólogo y


las ciencias en general no lo podemos acusar de “malo”, pues
los científicos necesitan distinguir las partes de aquello que
Nuevo Arbol de la Vida † 42

están estudiando, pero su alcance, en términos de saber, es


francamente limitado. Por esa razón el biólogo, y en especial el
médico, empieza a entender mejor la biología cuando estudia
también otras disciplinas científicas, como la psicología, la física,
la filosofía y hasta las llamadas “ciencias espirituales”. Sólo allí
puede entender la biología en su auténtica dimensión.

Este ejemplo que acabo de dar es una pequeña ilustración de


la diferencia entre Biná y Jojmá. En clave arquetípica podernos
afirmar que “La inteligencia es el don del hombre, pero la
sabiduría es la virtud de la mujer”. Dado que Kéter es una sefirá
femenina, pero con un potencial masculino yacente en su interior
(el Huevo Cósmico), es correcto que su primera emanación
lumínica se oriente a su “hija primogénita” Jojmá, en vez de Biná.
En ese punto pienso que la Cabalá ha acertado.

Una vez que hemos entendido que Jojmá es una sefirá femenina
y Biná masculina, ya tenemos un alineamiento correcto del resto
de las sefirot.

Sefirot femeninas: Jojmá, Jesed, Netsaj (Sabiduría, Amor,


Eternidad)

Sefirot masculinas: Biná, Gevurá, Hod (Inteligencia, Fuerza,


Esplendor)

El resto de la sefirot, incluyendo Kéter, las podemos considerar


andróginas.

Luego pasamos a la parte final del análisis, que es un poco más


complejo.
Nuevo Arbol de la Vida † 43

Si tomamos las sefirot femeninas y masculinas, que son seis,


vemos que son tres pares. Este número “tres” no puede ser casual
pues es el número de Dios (la Conciencia). Esto no es así porque
lo diga la Cabalá sino porque los componentes de la Conciencia
son tres: Fuerza-Gnosis-Ánima, o si se quiere; Espíritu-Mente-
Ánima, si usamos el modelo de Malanga.

Hice el intento de encajar estos tres pares con la estructura de la


Conciencia y obtuve lo siguiente, empezando por Espíritu.

1er. Par: Fuerza o Espíritu

Se corresponde con las sefirot Gevurá & Jesed.

Gevurá representa, entre otras cosa, a la Fuerza, y Jesed (su


compañera) a la que abastece, con Energía, a esa Fuerza. Este par
nos habla del mundo de las acciones y del poder de la voluntad
para moldear el mundo. (nota: Energía ≡ Fuerza x distancia)

2do. Par: Gnosis o Mente

Se corresponde con las sefirot Biná & Jojmá

Biná ya dijimos que representa a la inteligencia, a la capacidad


para entender cómo funciona el Universo, mientras que Jojmá
es el “uso apropiado” de ese poderoso saber. Este par parece
hablarnos de la facultad más poderosa de la Mente, por eso la
ubiqué allí.

3er. Par: Ánima

Se corresponde con las sefirot Hod & Netsaj


Nuevo Arbol de la Vida † 44

Si los pares anteriores están ubicados correctamente, este par tiene


que corresponder, por “descarte”, a Ánima. El tema es que esta
identificación con Ánima no parece ser tan “obvia”. Veamos.

Ánima es el mundo de las sensaciones, los afectos, los placeres,


la intuición y la creatividad. Todas esas cosas pueden estar
moldeadas por el pensamiento, eso nadie lo niega, pero las raíces
de esas cosas no son “mentales”; la idea de sentimiento no es lo
mismo que el sentimiento en sí.

Todo esto parece encajar perfectamente con lo que representa


Netsaj, y su identificación con el planeta Venus lo atestigua.
Netsaj (después de Kéter) es la sefirá que más se vincula con lo
femenino en su estado más puro, por eso es que su desviación
(A´arab Zaraq) tiene que ver con la lujuria y el sensualismo
extremo alejado de todo pensamiento y racionalidad.

La expresión de la desviación de Netsaj en el misticismo judío


es, por antonomasia, el demonio Lilith, en todas sus formas y
variantes (Naamá, Agrat y Eisheth).

¿Qué función cumple Hod en esto? Porque se supone que tiene


que equilibrar a Netsaj.

Esto ya lo había planteado en el capítulo anterior, diciendo que


Hod representa el vasto mundo de las ideas o pensamientos más
allá de cualquier razonamiento que tengamos de ellos (ya que esa
esfera le pertenece a Biná).

Si Hod equilibra a Netsaj, esas ideas dan forma o sentido a lo que


Nuevo Arbol de la Vida † 45

sentimos. Pongamos el siguiente ejemplo:

Si yo tuviera que explicarle a un ciego de nacimiento qué


diferencia existe entre el color rojo y el azul, podría calentar una
piedra y dársela en la mano para que la sienta, diciéndole que
el rojo es equivalente a lo “caliente”, y luego darle un cubito y
decirle que el azul es equivalente al “frío”.

Esta comparación del rojo con lo caliente y el azul con lo frío sería
imposible si no existiera en nuestra Conciencia una asociación
arquetípica entre las ideas y las sensaciones.

Así, Hod no parece abocarse a escrutar lo que existe en Netsaj,


sino a dar un marco de representación idealista a lo que hay en
ella. Luego Biná termina racionalizando, más adelante, todo ese
marco conceptual.

Podemos entonces quedamos tranquilos pensando que el par


Hod-Netsaj queda situado en la esfera de Ánima, mucho más que
en Mente y Espíritu.

Una vez que estamos seguros de esta alineación entre las sefirot y
los componentes de la Conciencia queda dar el último paso.

En el Árbol de la Vida, los pares de sefirot están ubicados según el


nivel de frecuencia energética. Así, Kéter se sitúa en lo más alto del
árbol y Maljut en el más bajo. Según el modelo de Malanga, y que
es el que yo utilizo, el nivel más alto de frecuencia lumínica se
corresponde con Ánima (azul), seguido de Mente (verde), luego
Espíritu (rojo) y finalmente Cuerpo (negro).
Nuevo Arbol de la Vida † 46

Mente

Espíritu ANIMA

En niveles de Conciencia (no de frecuencia de luz) Corrado


Malanga establece este orden:

1. Ánima
2. Espíritu
3. Mente
4. Cuerpo (no tiene Conciencia)

Yo establezco los niveles de otra forma:

1. Ánima
2. Mente
3. Espíritu
4. Cuerpo (no tiene Conciencia)

La razón de porqué Malanga pone a Espíritu en un nivel de


Conciencia mayor que a Mente puede que sea porque Mente no
tiene la coordenada Energía. Yo en cambio pongo a Mente por
encima de Espíritu porque Mente procede de Gnosis y con Gnosis
Nuevo Arbol de la Vida † 47

se diseña el Universo. Eso, para mí, es muy importante. Además


Mente es la que permite que Ánima recupere los recuerdos de
quién era, no Espíritu. Si Ánima quiere recuperar el conocimiento
que la tenía unida a la Fuente, por más que su vínculo con Espíritu
sea tenue, escapa más pronto de la Matrix si su vínculo con Mente
es fuerte, a que si establece fuertes lazos con Espíritu y tibios
lazos con Mente. Dicho de otra manera; si una mujer está perdida
en un laberinto, le conviene, para escapar, tener una Mente muy
inteligente a que unas piernas muy rápidas. Recordemos a Teseo
en el laberinto de Creta...

Además, no creo que sea casualidad que la Mente tenga un


nivel de frecuencia de luz mayor que Espíritu. Eso, para mí,
significa que Mente tiene más Conciencia. A eso le añadimos que
Mente, por su capacidad de abstracción, entiende mucho más la
naturaleza de Ánima que Espíritu. Mente, aunque es masculina,
puede emular la feminidad, cosa que Espíritu no. La mayoría de las
mujeres del planeta carecen de Ánima, pero gracias a que nacen
con una programación femenina grabada en su Mente pueden
emular la feminidad, comportarse como “mujeres”, aunque en
verdad no lo sean.

Franja Cromática de la Conciencia

Espíritu Mente Ánima


Nuevo Arbol de la Vida † 48

Por ende, en este trabajo, voy a ubicar a Mente por encima de


Espíritu en nivel de Conciencia a la hora de reconstruir el Árbol
de la Vida.

Si Kéter es el Ain Sof (la Conciencia total o real), el color asignado


es el blanco. Luego, cuando Kéter empieza a emanar, su luz se va
descomponiendo en distintos colores, comenzando de la mayor
frecuencia hasta la menor.

La primera secuencia cromática que le sigue al blanco es aquella que


va del violeta hasta el azul. Esta se corresponde con Ánima. Luego
viene la gama que va del celeste al amarillo; allí atravesamos la
franja de la Mente. Finalmente tenemos aquella que va del naranja
hasta el rojo; allí tenemos a Espíritu. Si ordenamos las sefirot en
este orden cromático nos quedaría:

1. Kéter (Ain Sof) luz blanca


2. Hod & Netsaj (Esplendor y Eternidad) luz azul
3. Biná & Jojmá (Inteligencia y Sabiduría) luz verde
4. Gevurá & Jesed (Fuerza y Amor) luz roja

Luego tenemos que ubicar a las sefirot que están en la columna


del medio. Empezamos con Tiféret, que ahora la ubicamos justo
debajo del par Hod & Netsaj (en la Cabalá está debajo de Gevurá
& Jesed).

La razón de ubicarla allí es que Tiféret representa a la belleza,


y debe estar ubicada entre el campo compuesto por Ánima y
Mente.
Nuevo Arbol de la Vida † 49

La belleza es la armonía de las cosas, cuya mayor expresión es el


Arte. También la belleza se expresa en la armonía de las leyes del
Universo. Por ejemplo, la fórmula científica de Einstein; E = mc²
es bella en sí misma pues es de una matemática sencilla pero de
un alcance, para la física, formidable. Tal es así que esta fórmula
tuvo implicaciones en la misma filosofía. Por ende, el secreto de la
belleza no radica en la “fuerza”, el “coraje” o la “acción” (la esfera
de Gevurá) sino en las ideas y sentimientos perfectos. Estas ideas
y sentimientos perfectos se originan en la cuaterna compuesta
por Hod, Netsaj, Biná y Jojmá.

Debajo de Gevurá y Jesed ubicamos a Yesod. Debajo de Yesod a


Maljut.

Estas sefirot las dejamos como están pues considero que están
bien ubicadas. El color que le corresponde a Maljut, a mi criterio,
debería ser el marrón, ya que este color surge como la mezcla (no
la integración) de los colores rojo, verde y azul (Espíritu, Mente
y Ánima). Si integramos estos tres colores (por ejemplo haciendo
girar un disco) nos daría el blanco, que es Kéter.

El blanco de Kéter es Dios y el marrón de Maljut es el Hombre, la


creación de Dios.

Maljut no puede identificarse con el negro porque no es una esfera


material. En Maljut la Conciencia está integrada (aunque no al
nivel de Kéter) y no vive, como aquí, en el conflicto. El negro
le corresponde al homólogo de Maljut; la qlifá Nehemot, que sí
es material. Falta la sefirá Dáat, que sabemos que es una seudo
sefirá.
Nuevo Arbol de la Vida † 50

Dáat, en el Árbol de la Vida, es el camino de la perdición pues


nos conduce al Árbol de las qlifot, donde viven las serpientes. La
ubicamos donde antes estaba Tiféret, es decir que ahora, en este
nuevo esquema, quedaría justo debajo de Biná y Jojmá.

Dáat, y en esto los cabalistas están de acuerdo, surge como una


suerte de “síntesis” entre las sefirot Biná y Jojmá. En estas dos
sefirot se manifiesta o comprende la idea de dualidad. Luego, una
vez comprendida, descendemos hasta el nivel de las acciones (el
par Gevurá & Jesed), que nos permite ejecutar las experiencias
que queremos tener, entre ellas, hacer la experiencia de la
dualidad o no.

Los colores del Árbol de la Vida

En el Árbol de la Vida los cabalistas le suelen asignar colores a las


sefirot. Considero que esos colores son más bien simbólicos y algo
arbitrarios, más allá de que tengan su justificación. Yo también le
he asignado colores a las sefirot como una forma de representar
sus distintos niveles de frecuencia. Para hacerlo he tenido que
adoptar un criterio o teoría cromática que es universal.

Primeramente elijo colorear las sefirot masculinas o femeninas, o


sea los pares. Los colores, en este caso, abarcan todo el espectro
cromático de frecuencias, yendo del más alto (el azul) al más bajo
(el rojo). Al violeta (que es más alto que el azul) le aplico otro
criterio cromático. Así nos queda el siguiente cuadro:
Nuevo Arbol de la Vida † 51

Netsaj (azul)

Hod (celeste)

Jojmá (verde pistacho)

Biná (amarillo)

Jesed (naranja)

Gevurá (rojo)

Luego tenemos a las sefirot andróginas, que están en la columna


del medio (Kéter, Tiféret, Yesod, Maljut).

Las sefirot andróginas no vibran en un color propio sino lo que


hacen es integrar las frecuencias energéticas de las otras sefirot.
Por ende, la teoría del color que les aplico es diferente. Tiféret
se ubica a mitad de camino entre Netsaj (azul) y Biná (amarillo),
si seguimos el camino del rayo de luz. Por ende, integro ambos
colores, azul y amarillo, y obtengo un verde pino.

Este color significa que Tiféret surge de una síntesis entre Ánima
y Mente.

Luego tenemos a Yesod, que está debajo de Gevurá. Yesod es el


resultado de la combinación de las sefirot que están por encima de
él. Es una sefirá andrógina, pero de menor frecuencia que Tiféret.
Por ende, haciendo lo mismo que con aquella, tomo el azul de
Netsaj y el rojo de Gevurá, los integro, y obtengo el violeta.
Nuevo Arbol de la Vida † 52

El violeta de Yesod, como frecuencia lumínica, es menor que el


verde de Tiféret pues contiene el color rojo, y está bien que sea
así pues Yesod está debajo de Tiféret. No hay que confundir este
violeta (rojo + azul) con el verdadero violeta, que no surge de
ninguna combinación y que tiene una frecuencia aún mayor que
el azul. Finalmente tenemos a Maljut y a Kéter.

Kéter es la suma de todos los colores y ese es el blanco. Dado


que la Conciencia tiene una estructura tripartita, los colores que
surgen de su descomposición son tres (en realidad son más de
tres, pero tomamos los tres principales). Estos colores son, como
ya sabemos, el rojo, el verde y el azul, que se corresponden con
Ánima, Mente y Espíritu.

Maljut representa al Adam Kadmon, hecho a imagen y semejanza


de Dios, por lógica Maljut es la forma antropomorfa por donde
Dios hace experiencias. Esto significa que Maljut tiene que tener
la suma de estos tres colores para parecerse a Dios, pero sin
integrarlos, ya que el blanco le corresponde sólo a Dios.

Este color no puede ser otro que el marrón, que resulta de la


mezcla de esos tres colores.

El marrón es un color importante pues surge de la composición


de la estructura tripartida de la Conciencia establecida por
Malanga. Sin embargo, estos tres colores están integrados de
manera imperfecta, pues la verdadera integración cromática no
se da por mezcla sino por suma de frecuencias. Así, el marrón
nos recuerda que, por más que el Humano tenga Alma, Mente y
Espíritu como Dios, nunca podrá ser como su creador porque la
Nuevo Arbol de la Vida † 53

integración perfecta sólo está en él.

Con esto damos por finalizado la construcción del nuevo Árbol


de la Vida.
Niveles de Frecuencia
del "Rayo de Luz"
Kéter

Hod Netsaj

Biná Tiféret Jojmá

Gevurá Dáat Jesed

Yesod

Maljut
Nuevo Árbol de la Vida

Ain Sof

Esplendor Eternidad

Inteligencia Belleza Sabiduría

Fuerza Dualidad Amor

Fundamento

Reino
Géneros de las Sefirot
(Yin & Yang)

Andrógino

Masculino Femenino
Dominios de las Sefirot

ANIMA

MENTE

ESPIRITU
Elementos de la Naturaleza

ETER

AGUA ♀

AIRE ♂

FUEGO ♂

TIERRA ♀
Trimurti Hindú

BRAHMAN

Brahma ♂ ♀ Saraswati

Vishnú ♂ ♀ Lakshmi

Shiva ♂ ♀ Parvati

UNIVERSO
Árbol Gnóstico
(Eones)

FUENTE

PLEROMA

SOPHIA
Triade Color (TCTDF)

CONCIENCIA INTEGRADA
Blanco Eter
Kéter Netsaj
ANIMA
Azul
♀ Femenino
Aire
Agua
MENTE Tiféret Verde Venus

Sol
Biná Jojmá

Gevurá
ESPIRITU
Rojo
Masculino

Fuego
Marte
“Tiféret, en este caso,
está representando
el punto medio de
equilibrio entre Biná
y Jojmá, es decir
entre la Inteligencia
y la Sabiduría, el
núcleo central de la
MENTE”
Nuevo Arbol de la Vida † 62

III

La creación del nuevo Árbol de la Vida planteó nuevas ideas en


mi mente. Es como si al conectarme con él empezara a “canalizar”
ideas. Obsérvese que una de las diferencias del nuevo árbol con
el tradicional es que el par Hod-Netsaj, en vez de estar debajo
de la terna está arriba. Mientras tanto, el bloque compuesto por
Biná-Jojmá y Gevurá-Jesed se mantiene idéntico. Dado que
Dáat siempre se ubica por debajo del par Biná-Jojmá, al poner
a Netsaj arriba de la terna, obligo a Dáat a bajar de nivel, lo que
hace ascender a Tiféret quedando cerca de Kéter. Esto hace que
Tiféret “escape” de la esfera de Gevurá, quedando así fuera de su
“influencia”.

Si usted estudia la estructura tripartita de la Conciencia,


compuesta por Fuerza, Gnosis y Ánima, con sus correspondientes
colores (rojo, verde y azul) y se detiene a contemplar el nuevo
árbol, es imposible no darse cuenta que su forma queda, frente a
los ojos, perfecta. No pretendiendo desafiar a la antigua tradición
cabalista, me aboqué a intentar comprender la razón de porqué
los cabalistas habían aceptado la estructura de dicho árbol sin
darse cuenta de que algo “no cerraba”.

Meditando una noche sobre esto, como si alguien me hubiera


“susurrado al oído”, encontré que la estructura del árbol nos
estaba hablando, en clave arquetípica, del relato bíblico de la
creación del Hombre, descrita en el Génesis. Remitiéndome a ello
Nuevo Arbol de la Vida † 63

he tomado como fuente La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas,


14° edición, traducida, según el libro, por el equipo de revisión
compuesto por los Doctores Antonio Lamadrid, Evaristo Martín
Nieto, Juan Francisco Hernández y Manuel Revuelta Sañudo.
Rememoremos el relato bíblico:

En el primer Capítulo del Génesis, versículo 1-5, dice que “al


principio creó Dios el cielo y la tierra”, señalando que la tierra era
“soledad y caos”, y que “las tinieblas cubrían el abismo”. Luego
dice que “el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Entonces
dijo Dios: HAYA LUZ. Y hubo luz”. Siguiente a eso dice que “Vio
Dios que la luz era buena y la separó de las tinieblas, y llamó a la
luz día y a las tinieblas noche. Así hubo tarde y mañana”.

Hay que aclarar que cuando Dios crea el firmamento, todavía no


había creado las estrellas y los planetas (luminarias). Los astros
del firmamento (Sol, Luna y estrellas) aparecen en el versículo
14-19.

Continuando con el primer Capítulo, desde el versículo 6-


10, relata cómo Dios crea el firmamento separando las aguas,
quedando unas aguas abajo y otras arriba. Llama al firmamento
“cielo”. Luego Dios reunió las aguas inferiores en un solo
lugar para que aparezca “lo seco”, y llamó “mares” a las aguas
inferiores y “tierra” a lo seco.

Desde el versículo 11-25 Dios se aboca a crear las plantas y los


animales. A partir del versículo 26-31 Dios crea al Hombre y le
ofrece su creación para que pueda vivir allí. Dios crea al hombre
a su imagen y semejanza, macho y hembra.
Nuevo Arbol de la Vida † 64

V-27. “Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios los


creó, macho y hembra los creó”.

Una vez creado todo, hombre incluido, Dios descansó. Esto


ocurrió en el séptimo día.

En el segundo relato de la creación (Capítulo 2) aparece, por


primera vez, el nombre de Yahvé, presentándolo como Dios. En
el primer relato (el anterior) se habla simplemente de “Dios”. En
el segundo Capítulo, la Biblia dice expresamente que la creación
ya estaba casi hecha, pero la tierra estaba estéril, sin arbustos ni
lluvias que nutrieran las semillas. Yahvé hace llover sobre la
tierra y después crea al hombre.

Dice expresamente que crea al hombre usando polvo de la tierra,


insuflando vida sobre él para que el hombre viviera.

Una vez creado Dios al hombre, lo puso a vivir en el Jardín del


Edén, donde existía, en el centro del mismo, dos árboles; el Árbol
de la Vida y el Árbol de la ciencia del bien y del mal. (Versículo 8-14
del mismo Capítulo)

Luego, en el versículo 15-17 dice:

“Tomó, pues, Yahvé, al hombre y le puso en el jardín


de Edén para que lo cultivase y guardase. Y dio al
hombre este mandato: Puedes comer de todos los
árboles del jardín, más del árbol de la ciencia del bien y del
mal no comerás en modo alguno, porque, el día en que
comieres, ciertamente morirás”.
Nuevo Arbol de la Vida † 65

El versículo 18-25 se explica la creación de los animales y de la


mujer, pues Yahvé consideró que no era bueno que el hombre
estuviera solo. Primero crea a los animales y permite que el
hombre le ponga nombres. Luego hace dormir al hombre y saca
de su costado una costilla, repone carne en su lugar y crea a la
mujer. Una vez creada se la presenta al hombre, lo que provoca la
alegría de éste, quien exclamando dice:

“Esta sí que es hueso de mis huesos y carne de mi


carne.”

En el Capítulo 3 se relata la caída del hombre y su exilio del Jardín


del Edén. Allí dice expresamente que la serpiente, el animal más
astuto que había creado Dios, tentó a Eva para que desobedeciera
a Dios y comiera del árbol del conocimiento, so pretexto que,
de hacerlo, los hombres “seréis como dioses, conocedores del
bien y del mal”. Eva se siente atraída por el agradable aspecto
de ese árbol, y come de la fruta prohibida invitándole a comer a
su marido, que estaba junto a ella. En ese momento Adán y Eva
perdieron la inocencia.

El relato bíblico continúa con la posterior reprimenda de Yahvé


contra el hombre y la serpiente, una vez que descubre el fatal
suceso. Dios, entre otras cosas, le dijo a la serpiente:

“Yo pongo enemistad entre ti y la mujer, entre tu


linaje y el suyo; él te aplastará la cabeza mientras tú te
abalances a su calcañal”

A la mujer, le dijo:
Nuevo Arbol de la Vida † 66

“Multiplicaré los trabajos de tus preñeces. Con dolor


parirás a tus hijos y, no obstante, tu deseo te arrastrará
hacia tu marido, que te dominará.”

Al hombre, le dijo:

“Porque has seguido la voz de tu mujer, y porque has


comido del árbol del que te había prohibido comer,
maldita sea la tierra por tu culpa. Con trabajo sacarás
de ella tu alimento todo el tiempo de tu vida. Ella
te dará espinas y cardos y comerás la hierba de los
campos. Con el sudor de tu frente comerás el pan hasta
que vuelvas a la tierra, pues de ella fuiste tomado, ya
que polvo eres y en polvo te has de convertir.”

Antes de la partida de los padres de la humanidad, Yahvé los


mira y exclama:
Nuevo Arbol de la Vida † 67

“¡He ahí al hombre que ha llegado a ser como uno de


nosotros por el conocimiento del bien y del mal! ¡No
vaya ahora a tender su mano y tome del Árbol de la
Vida, y comiendo de él viva para siempre!”

Entonces, para evitar que el hombre coma de ese árbol, los


expulsó del jardín del Edén y puso a unos querubines y la llama de
la espada flameante a custodiar el camino del Árbol de la Vida.

Releyendo el relato bíblico y comparándolo con la estructura del


Árbol de la Vida de la Cabalá, vemos que la terna compuesta por
Biná-Jojmá, Gevurá-Jesed y Hod-Netsaj nos está hablando del
proceso “mental” que realiza una persona inteligente cuando
crea algo. Veamos:

1. Entiendo lo que quiero hacer (Biná) y lo haré bien (Jojmá)


2. Procedo a realizar lo pensado (Gevurá), poniendo mucho
cuidado en ello (Jesed)

3. Contemplo mi creación (Hod) y me regocijo en ello (Netsaj)

Resumiendo, los primeros versículos del Génesis nos hablan de


la creación del paraíso (todavía el hombre no aparece) en donde
Dios lo que hace es: planear, realizar y luego contemplar, en ese
orden. Por eso, cada vez que Dios concluye la ejecución de una
determinada obra, aparece en el versículo la frase: Y vio Dios que
esto era bueno.

Repasemos los primeros versículos, 1-4, del primer día de la


Creación, a modo de ejemplo:
Nuevo Arbol de la Vida † 68

“Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era


soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo, pero
el espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Entonces
Dios dijo: Haya luz, y hubo luz. Vio Dios que la luz era
buena...”

En el tercer día, versículos 11-12 dice:

“Dijo después Dios: produzca la tierra hierbas, plantas


sementíferas de su especie y árboles frutales que den
sobre la tierra frutos conteniendo en ellos la simiente
propia de su especie. Y fue así: produjo la tierra hierbas,
plantas sementíferas de su propia especie y árboles
frutales que dan frutos conteniendo en ellos la simiente
propia de su especie. Y vio Dios que eso era bueno.”

Todos los versículos de los siete días la Creación contienen esta


estructura narrativa que yo mencioné líneas atrás; primero Dios,
antes de hacer cualquier cosa, plasma en su Mente una idea que
contiene una razón de ser, es decir que no es arbitraria:

“árboles frutales que den sobre la tierra frutos


conteniendo en ellos la simiente propia de su
especie.”

Esta razón de ser es la esfera de Biná-Jojmá. Luego Dios (y ahí


arranca el párrafo) ejecuta la idea mediante el verbo:

“Dijo después Dios: produzca la tierra hierbas… Y fue


así: produjo la tierra hierbas…”
Nuevo Arbol de la Vida † 69

Esta es la esfera de Gevurá-Jesed.

La frase contenida en los versículos de la creación del mundo


siempre arranca con el verbo, que nos remite a una acción
divina:

“Entonces Dios dijo: Haya luz…”; “Dijo después Dios: produzca


la tierra hierbas…”, “Entonces dijo Dios: produzca la tierra
animales vivientes...”, “Después dijo Dios: hagamos al hombre a
nuestra imagen...”

Pero cuando uno analiza la acción subyace en ella una raíz


racional y sabia, es decir que Biná es la raíz gnóstica que da
origen a Gevurá. Por eso Biná está, en el Árbol de la Vida, por
encima de Gevurá.

Finalmente, luego de cada cosa creada, Dios se complace en


su obra, lo que le permite seguir avanzando en el proceso de
construcción cósmica:

“Y vio Dios que eso era bueno.”

Aquí estamos en la esfera de Hod-Netsaj.

Una vez que la terna ha concluido su obra, toda ella, vista en


conjunto por la Conciencia divina, se muestra como una unidad
integrada y monolítica. Esta unidad no es otra cosa que Yesod,
que condensa las energías provenientes de todas las sefirot. Así,
Yesod queda forzosamente debajo del par Hod-Netsaj, pues la
condensación de la obra divina no puede hacerse hasta tanto Dios
no “contemple y se complazca” en su obra.
Nuevo Arbol de la Vida † 70

Hay que aclarar, para los despistados, que cuando en Cabalá se


habla de que, primero Dios “piensa”, luego “ejecuta” y después
“contempla”, se lo hace en un sentido metafórico, no literal. Estas
tres operaciones divinas no pueden ser medidas en términos de
Tiempo, pues el Tiempo sólo existe en términos físicos, y aquí, en el
plano de la programación cósmica (proceso que se realiza dentro
de la Conciencia divina), lo físico todavía no existe. Por ende,
el ordenamiento de las sefirot obedece sólo a un orden lógico o
gnóstico, no temporal como ocurre en el Universo creado.

Es como cuando uno dice “el dos viene después del uno y antes
del tres” aludiendo a un ordenamiento lógico-matemático, no
físico. Si tuviéramos que estar metidos dentro de la Mente de
Dios, veríamos que el Universo se crea instantáneamente.

Una vez que Dios creó en Universo, procede a crear al hombre en


el sexto día. El hombre, para los cabalistas, es el Adam Kadmon.

Uno podría pensar que el Universo creado por Dios, hasta el


quinto día, ya era físico. Normalmente se enseña así pues es lo que
expresa literalmente el Génesis. Pero una mirada más cuidadosa
nos indica que eso no podría haber sido posible. La razón de esta
imposibilidad radica en que, para que se condense el Universo,
necesita que la parte anímica del Creador realice la experiencia
de vivir dentro del Edén (el holograma). Si Ánima no participa
de la creación, el Edén queda como una suerte de “fotografía
holográfica” dentro de la Mente de Dios. Esta fotografía sería
lo más parecido a un proyecto arquitectónico sin realizar. Y ese
proyecto de Universo es Yesod.
Nuevo Arbol de la Vida † 71

Para que Yesod se cristalice, la parte anímica necesita entrar en él


mediante un “avatar” o “forma física” que la contenga.

Esa forma física no es otra que el Adam Kadmon u Hombre


Primigenio (HP) creado por Dios en el sexto día. El HP representa
a Dios actuando dentro del Universo. Por eso la biblia dice:

“Dios creó al hombre a su imagen, a imagen de Dios


los creó, macho y hembra los creó”.

El Hombre Primigenio (que es una figura muy importante al que


Corrado Malanga le dedica varias líneas) podía comer de todas
las frutas del Árbol de la Vida menos del Árbol de la Muerte.
Esto significa que HP tenía acceso a los poderes de Dios, lo que le
permitía acondicionar o modelar su reino (Maljut) a su antojo.

Corrado Malanga, en su Génesis, también dice que el Hombre


Primigenio es tan parecido al Creador que puede confundirse
con él.

Entonces tenemos que el relato del Génesis de la creación del


mundo nos habla, en código secreto, de nada menos que de
la creación del Árbol de la Vida, lugar donde vivió la primera
humanidad antes de su caída.

Una vez que me quedó claro que el Árbol cabalístico tiene una
estructura que parece responder o amoldarse al relato del Génesis,
puedo ahora explicar por qué el árbol no está bien estructurado.
Nuevo Arbol de la Vida † 72

El proceso de creación seguido por Dios, y que está detallado en


el árbol, es el mismo que haría un ser humano cuando desea crear
algo. Pero la Conciencia, cuando crea, no procede de esa manera.
Esto yo lo sé pues he estudiado los procesos de la Conciencia y
además lo he visto en muchos fenómenos paranormales, como
las ECM. Veamos:

Si leyeron Conciencia (Libro1), en el Ain Sof (la Corona) la


Conciencia lo sabe todo, sólo que no puede expresarlo con
palabras o ideas. Al no disponer de ideas para crear no puede
elegir ninguna clase de Universo para poder hacer experiencias.
Así, la primera emanación de la Conciencia no puede ser nunca
el “entendimiento”, como pretende hacernos creer la Cabalá,
pues, para entender algo, necesitamos un marco conceptual, un
lenguaje, un despliegue de arquetipos, y eso antes de emanar no
existía. Por otro lado tenemos que, en el Ain Sof, la parte anímica
vibra en su máximo potencial. Por lógica, la primera emanación
de la Conciencia es una suerte de “orgasmo cósmico”. Un
estallido de felicidad y plenitud.

Tengo sospechas de que la sexualidad tiene su origen allí. En el


sexo, lo masculino y lo femenino se integran en un placer sublime.
No por casualidad, en las especies más evolucionadas, el acto de
la procreación, en el coito, venga precedido del orgasmo.

Las únicas sefirot que expresan ese primer momento de emanación


de la Conciencia son Hod y Netsaj, que no por casualidad se le
llaman Esplendor y Eternidad, palabras muy altisonantes.
Nuevo Arbol de la Vida † 73

Una vez que la Conciencia ha desplegado todo su potencial


sintiente y pensante, como si habláramos de un auténtico Big Bang
gnóstico, recién allí procede a relacionar las ideas y a comprender
su vínculo con las sensaciones. Este proceso se ejecuta en Biná-
Jojmá.

Así, lo último que hace la Conciencia no es “regocijarse en la


creación”, como dicta en el Génesis:

“Y vio Dios que eso era bueno.”

sino a ejecutar lo pensado, pues Dios “ya sabía” que era bueno.

Esta acción o intención final hace que el par Gevurá-Jesed quede


debajo de la terna y no en el medio, como sugiere la Cabalá
clásica.

Releyendo los versículos del Génesis y estudiando cómo fue


redactado, pareciera que el personaje que creó el mundo no
fuera Dios sino el Hombre Primigenio. Sin embargo, Dios es un
ser femenino, procede de una forma que me hace recordar a una
mujer cuando va a un supermercado:

Primero mira la estantería de ropas y se deslumbra por lo que ve


(Hod-Netsaj)

Luego elige la prenda que va a comprar pensando para qué la va


a usar o le va a servir (Biná-Jojmá)

Y finalmente se dirige a la caja y efectúa la paga de la misma


(Gevurá-Jesed)
Nuevo Arbol de la Vida † 74

Estar en la Mente de Dios es como estar en un maravilloso


supermercado. Tenemos todo para elegir y miles de experiencias
que poder realizar. No tenemos que racionalizar demasiado a la
hora de tener experiencias…
Nuevo Arbol de la Vida † 75

IV

Ahora, en esto que viene, haré una introducción al árbol de las


qlifot, quien nos permite entender el tema de la dualidad.

Para ello debemos echar mano a la paradoja del Gato de


Schrödinger (física cuántica).

En la paradoja del gato, Schrödinger explica que el universo


material no existe físicamente fuera de la mirada del observador
(la Conciencia). Lo que otorga forma física a las cosas no son las
leyes de la física sino la Conciencia. Yendo al experimento del
gato, la existencia del gato encerrado en la caja, mientras la tapa
de la caja está cerrada, no es física sino potencial, y puede estar
vivo o muerto en un mismo porcentaje.

Esto es lo que explica Malanga en su texto Génesis cuando dice


que en un principio sólo existía la Conciencia y que ésta creó el
Universo, y lo que está expresado en la Biblia en el Capítulo 1 del
Génesis, versículo 1-5:

“Al principio creó Dios el cielo y la tierra. La tierra era


soledad y caos, y las tinieblas cubrían el abismo, pero el
espíritu de Dios aleteaba sobre las aguas. Entonces dijo
Dios: HAYA LUZ. Y hubo luz.

Vio Dios que la luz era buena y la separó de las


tinieblas, y llamó a la luz día y a las tinieblas noche. Así
hubo tarde y mañana: Día primero.”
Nuevo Arbol de la Vida † 76

En este capítulo están presentes los 4 elementos que componen el


mundo físico que Dios va a crear: Agua, Aire, Tierra y Fuego.

El agua inferior se llama “mares” y el agua superior “cielo”. El


fuego está representado por el “día” y la tierra figura de manera
explícita.

El Universo, un instante antes de la creación, tenía una


existencia potencial (gato vivo y muerto). Por eso el Génesis dice
expresamente que la tierra era caos y la luz estaba mezclada con
las tinieblas (caos cuántico, mar de Dirac, nube de probabilidad
onda-partícula, etc.).

Dios (el Observador) tiene que elegir, para hacer experiencias


en el mundo físico, entre dos Universos posibles; uno unitario,
de Conciencia integrada, representado por el Árbol de la Vida, y
otro dual, de Conciencia desintegrada, representado por el Árbol
de la Muerte.

Está claro que estos caminos son el gato vivo y el gato muerto
dentro de la caja.

Las tinieblas, en la Biblia, representan al Infierno, al mundo de los


demonios, el sendero de la mano izquierda, el camino tortuoso,
las qlifot. La luz representa al Paraíso, al mundo de los ángeles, el
sendero de la mano derecha, el camino directo, las sefirot.

Mientras la Conciencia no hacía su elección (Ain Sof), el Universo


físico era impensado. Esto es que dentro de la caja no había
ningún gato; estaba vacía. Pero al momento de tomar su decisión,
Nuevo Arbol de la Vida † 77

de “rascarse la barbilla y pensar qué hacer”, la nube cuántica se


empieza a “agitar” y algo empieza a emerger dentro de la caja…

Entonces, en el Universo que está por cristalizarse, el gato vivo,


que antes no existía, ahora empieza a existir físicamente, pero en
un 50%. El gato muerto, que tampoco existía, también hace su
aparición en la misma proporción porcentual.

Ambos gatos empiezan, de manera metafórica, a pelearse entre


ellos por llamar la atención del Creador. El gato vivo exclama
“¡Viva la vida!” pero el muerto replica “¡La vida sin la muerte
no tiene sentido! ¡Hay que morir para entender lo que significa
vivir!”

Esta “disputa celeste” es la que tienen Lucifer y el arcángel Miguel


en el Paraíso cuando ambos pujan por reinar en el Universo. Si
gana Lucifer, entonces se materializa el Árbol de la Muerte y
al Hombre Primigenio, avatar de Dios, no le quedará otra que
hacer su paso por la existencia recorriendo el camino de la mano
izquierda, la experiencia más dura. Si gana Miguel, se materializa
el Árbol de la Vida y el Hombre Primigenio nace de un parto
feliz, siendo recibido por los ángeles entre algodones.

Sabemos que la Conciencia, en su primer intento creacional,


eligió el camino del Árbol de la Vida, decidiendo así la suerte de
Lucifer que fue arrojado de inmediato a los Infiernos por Miguel
y sus ángeles.

“Entonces dijo Dios: HAYA LUZ. Y hubo luz.”


Nuevo Arbol de la Vida † 78

Así, Miguel y sus acólitos festejaron el triunfo de la luz sobre


las tinieblas y Adán y Eva se salvaron del sufrimiento, siendo
acompañados por enfermeras angélicas hacia la sala de la
felicidad.

Esta selección de la Conciencia, en física cuántica, se llama


“colapso de onda”. En este caso, cuando Dios abrió la caja, quiso
ver al gato vivo y Lucifer colapsó a los Infiernos. Miguel ganó no
por ser el ángel más fuerte sino por decisión de Dios.

Sin embargo, aunque el Árbol de la Muerte colapsó, eso no indica


que algún día no pueda reaparecer frente al hombre...

Esto es fácil de entenderlo pues como la materia o la energía


no son reales, esto es que su existencia es sólo imaginaria,
Dios puede hacer que el Árbol de las qlifot aparezca ya que su
desaparición también fue imaginaria. Por esa causa es que en
el Árbol de la Vida hay una sefirá oculta llamada Dáat, que le
recuerda a la humanidad que el camino hacia el Universo dual,
si bien ha desaparecido del ojo de Dios y del hombre, puede
aparecer frente a él si el Hombre Primigenio elije conocerlo, esto
es comer de la fruta prohibida. De allí la advertencia de Dios a
Adán cuando le dice:

“Puedes comer de todos los árboles del jardín, más del


árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás en modo
alguno, porque, el día en que comieres, ciertamente
morirás”.

Ahora Lucifer, la serpiente, existe en la Mente del Hombre


Nuevo Arbol de la Vida † 79

Primigenio como un pensamiento, tal vez un “recuerdo”, pues


su existencia física ha desaparecido por completo del Universo
creado luego de la elección de Dios.

Después de que Dios creó al Adam Kadmon (HP) en el sexto


día, su labor como Creador concluye para darle lugar a sus
criaturas; ahora ellas deberán desempeñar su papel. Este estado
de inactividad divina se expresa en el Génesis cuando dice que en
el séptimo día Dios descansó.

Una vez que el Creador “se tomó su siesta” arranca el segundo


capítulo del Génesis, donde narra la creación de Adán y Eva, esta
vez ya como dos criaturas diferenciadas, y la posterior caída de la
pareja luego de escuchar la voz de la serpiente.

Allí entramos en el Árbol Infernal, donde Adán y Eva se verán


forzados, por causa de su desobediencia, a realizar el camino
de la mano izquierda, o el “camino tortuoso”, para tener el
conocimiento total del Universo; ese mismo camino que Dios
había desestimado al momento de crear el Universo para evitar el
sufrimiento del hombre.

Este capítulo del Génesis se corresponde con la parte en donde


la parte anímica del HP (Eva) se separa de la otra parte (Adán).
Esta separación dio origen a la dualidad, lo que conduce a que
Maljut (la fruta del Árbol de la Vida) mute en Nehemot (la fruta
del Árbol de la Muerte). El proceso fue más o menos así:
Nuevo Arbol de la Vida † 80

1. Adán y Eva integrados saben que existe la dualidad.

2. Adán y Eva integrados “eligen” ir por caminos separados,


es decir tener cada uno experiencias de género individuales.
Esto es la existencia dual.

3. Cuando hacen esa experiencia, toman conocimiento


recién allí de lo que es la dualidad, y se asustan.

4. Al tener el conocimiento de la dualidad comprenden


que ya no viven en el Paraíso; Dios ya no está con ellos y se
sienten ahora desolados.

Es importante establecer la diferencia entre “saber” y “conocer”,


pues son conceptos que a menudo se confunden. Saber nos remite
a tener información sobre algo, por ejemplo cuando sabemos
que si nos caemos en el mar ártico nos moriremos pronto de
hipotermia. El conocimiento es cuando a ese saber le sumamos la
experiencia, es decir la de morirse de hipotermia en el mar. Luego
tenemos que la experiencia puede ser tenida sin el beneficio del
saber. Por ejemplo cuando salimos de una relación de pareja tóxica
y luego de visitar a un terapeuta comprendemos porqué nos pasó
eso y en qué medida nosotros, inconscientemente, provocamos
esa situación. Así, cuando a la experiencia le incorporamos el
saber, o al revés, obtenemos el conocimiento.

Saber, experimentar y conocer, si bien se relacionan, no son


lo mismo. Adán y Eva sabían de la existencia del mal pero
no conocían el mal en carne propia. Su pecado fue querer
experimentar eso, transformando su saber en conocimiento.
Nuevo Arbol de la Vida † 81

Lo que acabé de explicar en los puntos 1-4 es lo que yo encuentro


al final del Capítulo 2 y principio del 3 del Génesis, sólo que
explicado de una forma algo diferente. Veamos:

En el Capítulo 2 dice expresamente que Eva ya había sido creada


de la costilla de Adán, o sea separada de él, y ofrecida a Adán
como su compañera. En el tercer Capítulo ya se produce la
tentación y la caída del Hombre.

Génesis; Capítulo 3, versículo 6-7:

“Vio entretanto la mujer que el árbol era apetitoso para


comer, agradable a la vista y deseable para adquirir
sabiduría. Tomó, pues, de su fruto y comió; dio también
de él a su marido, que estaba junto a ella, y él también
comió. Entonces se abrieron sus ojos y conocieron que
estaban desnudos; cosieron unas hojas de higuera y se
hicieron cinturones.”

En este verso vemos que el Hombre Primigenio ya sabía qué


significaba la dualidad (colgada del Árbol de la Vida como la
sefirá Dáat): Eva vio que el árbol era “apetitoso”, “agradable a
la vista” y que “servía para adquirir sabiduría”. Además de eso,
recordemos, que el mismo Yahvé ya le había advertido a la pareja
del peligro de comer del Árbol de la Muerte. Esto significa que
Adán y Eva, cuando decidieron comer del árbol, ya sabían en qué
lio se iban a meter, no fueron para nada “inocentes”.

En el Génesis también dice que, cuando Eva eligió comer de la


fruta, su marido estaba a su lado. Esto indica que Eva no tuvo
Nuevo Arbol de la Vida † 82

que recurrir a ninguna argucia para persuadir a su marido de


que comiera la fruta prohibida, sino que Adán estaba al tanto del
diálogo que Eva mantenía con la serpiente y a la espera de lo que
ella decidiera. El relato bíblico dice que Eva le dio de comer a su
marido y éste, sin objetar nada, comió.

Una vez que comieron de la fruta, ellos conocieron que estaban


desnudos y, avergonzados, optaron por cubrirse sus genitales.

“Entonces se abrieron sus ojos y conocieron que estaban


desnudos; cosieron unas hojas de higuera y se hicieron
cinturones.”

Esto evidencia, sin duda, que Adán y Eva ya habían cometido


el pecado original mucho antes de comer de la fruta y que la
labor de la serpiente fue simplemente ponerlos al tanto de ello.
En efecto: El pecado no es otra cosa que la separación de la parte
anímica del resto de la Conciencia, evento que está descrito al
final del Capítulo 2, más exactamente en el versículo 18-25. Por
eso que el relato continúa…

Capítulo 3, versículo 9-11

“Pero Yahvé Dios llamó al hombre, diciéndole:


«¿Dónde estás?» Y éste respondió: «He oído tus pasos
por el jardín y, temeroso, porque estaba desnudo, me he
ocultado». Yahvé Dios, prosiguió: «¿Quién te ha hecho
saber que estabas desnudo? ¿No habrás comido del
árbol del que te prohibí comer?»”
Nuevo Arbol de la Vida † 83

El desnudo, como se verá, no se refiere al desnudo en el sentido


ordinario del término sino a la diferenciación sexual.

¿Por qué, en el relato del Génesis, el pecado aparece cuando Adán


y Eva descubren que estaban desnudos y no cuando ya vivían en el
estado de desnudez?

Esto sería lo mismo que decir que yo me convertí en un delincuente


después de que asalté un banco y no mientras lo estaba asaltando.
Se supone que el mal es un estado de la Mante que precede a la
acción y no a la inversa ¿cierto?

Un sacerdote católico, echando mano a la doctrina, tal vez diría


que el pecado original radica en haber “perdido la inocencia”
luego de probar la fruta.

¿Inocencia de qué? ¿De saber que se está desnudo? ¿Es un pecado


ser consciente de que el varón es “varón” (o sea posee falo) y la
mujer es “mujer” (o sea posee vagina)?

“Entonces se abrieron sus ojos y conocieron que estaban


desnudos; cosieron unas hojas de higuera y se hicieron
cinturones.”

Está claro que los cinturones los usaron para cubrir sus partes
sexuales.

Esta aparente incoherencia del Génesis se entiende porque, lo


que describe el libro, es la historia tal como aparece descrita en la
Mente de HP después de la caída, una Mente que aparece partida
en dos pues, al cometer el pecado, la Conciencia adámica ingresa
Nuevo Arbol de la Vida † 84

en una nueva línea de Tiempo que describe los acontecimientos


de una forma diferente a cómo en verdad ocurrieron…

Lo que quiero decir, si no he sido claro, es que existe un “antes”


y un “después” de haber probado de la fruta prohibida, lo que
nos obliga a tener que reconstruir nuestra verdadera historia de
la caída. Veamos:

1. Adán y Eva integrados saben que existe la dualidad.

2. Adán y Eva integrados “eligen” ir por caminos separados,


es decir tener cada uno experiencias de género individuales.
Esto es la existencia dual.

Estos eventos son la línea de Tiempo pretérita a la caída, que ya no


se recuerda. Luego:

3. Cuando hacen esa experiencia, toman conocimiento


recién allí de lo que es la dualidad, y se asustan.

4. Al tener el conocimiento de la dualidad comprenden


que ya no viven en el Paraíso; Dios ya no está con ellos y se
sienten ahora desolados.

Esta es la línea de Tiempo bíblica y actual; la que efectivamente


recordamos.

Al ingresar en el Universo dual luego de comer de la fruta, el


humano se encuentra atrapado en otro espacio-tiempo; allí
entra en la cuenta (adquiere el conocimiento) de que las partes
femeninas y masculinas del Hombre Andrógino Primordial (Adán
Nuevo Arbol de la Vida † 85

y Eva) hecho a imagen y semejanza de Dios están separados.

Esto los avergüenza pues saben que eso está mal.

“Lo que Dios ha unido que no lo separe el hombre”

Pero Adán desobedeció a Dios y separó a Eva de sí mismo (la sacó


de sus costillas).

Al verse separados, macho por un lado y hembra por el otro,


piensan que sus formas “siempre fueron así” (recordemos que
ahora viven en otra línea de tiempo), y que debe haber sido Dios
quien los creó de esa manera. ¿Sino quién otro?

Pero algo en su Conciencia les dice que está mal, que algo no
está en su lugar, y buscan un chivo expiatorio para explicar la
situación en que se encuentran.

Ese chivo expiatorio es la serpiente.

En el Universo dual la serpiente se presenta frente al humano


como un elemento “externo” a él, un “enemigo”, el “alienígena”
que lo abduce por las noches, cuando en verdad, como dice
Malanga, ¡la serpiente no es otra que el lado oscuro del mismo
hombre! La sombra, como explicaba Jung.

La serpiente-alienígena, producto del hombre, se materializa en el


Universo dual y lleva el recuerdo de haber sido la “culpable” del
pecado primigenio. Está claro que esto no es cierto: fue el hombre
el que creó a la serpiente para tener acceso al conocimiento total.
Así, el humano piensa, atrapado en un razonamiento dualista:
Nuevo Arbol de la Vida † 86

“Dios primero me dividió en dos, macho por un


lado y hembra por el otro, luego la serpiente me hizo
consciente de esa división con la intención clara de
manipularme, esa conciencia humana manipulada
(dual) me hizo entrar en pecado y finalmente Dios
no tuvo más remedio que expulsarme del Paraíso por
ello.”

Así esta relatado en el Génesis. Pero lo que ocurrió realmente fue


otra cosa:

“Yo, el hombre, entré en el pecado queriendo igualarme


a mi propio Creador, haciendo uso de mi libertad
individual. Para hacerlo tuve que dividirme en dos,
expulsando de mí mi parte anímica para poder “crear”
sin límites ni remordimientos, ya que la parte anímica
de mí mismo (el Hombre Primigenio) se ha vuelto un
lastre…

“¡Hazte a un lado, mujer! Que yo, tu marido, sabe


cómo hacer las cosas. Tú, como mujer, no eres más
que una ignorante y tonta.”

Esa escisión de mi Conciencia me expulsó del Paraíso


y me hizo ingresar al Universo dual, masculino y
patriarcal, donde puedo adquirir el conocimiento
absoluto, tal como lo he planeado. Finalmente, tras
mi expulsión del Edén, fui consciente de la existencia
del alienígena-serpiente, a la cual culpé por mi caída.
No sólo eso, también hice responsable a Dios de mi
Nuevo Arbol de la Vida † 87

salida del Paraíso pues “recuerdo” que fue él quien me


expulsó de allí. ¿Sino quién otro?”

Pero sabemos que Dios (la Conciencia) no echó a nadie; ¡El


hombre se fue solo del Paraíso! Y al Paraíso, también solo, algún
día volverá… (La parábola del Hijo Pródigo que aparece en el
Nuevo Testamento).

Hasta aquí esta introducción al Árbol de las qlifot y la caída del


HP al Infierno. Ahora descendamos al abismo para conocer con
detalle a este extraño árbol.
Arbol de la Ciencia del Bien y del Mal
“Arbol de la Muerte - Arbol Infernal”
Nuevo Arbol de la Vida † 89

Thaumiel

Thaumiel significa “El Gemelo de Dios” y es la corona del Árbol


Infernal. Se corresponde con la sefirá Kéter, que es la corona del
Árbol de la Vida, por lo que es una emanación impura de esta
poderosa sefirá, o sea su qlifá.

Esta qlifá representa el reino de Satanás, príncipe del mal,


quien para los judíos es “el adversario de Dios”. Thaumiel es
el gobernante supremo de todo el Árbol Infernal, y como tal
gestiona el Universo dual, por eso es, literalmente, la experiencia
de la dualidad. Tiene a su cargo a las huestes diabólicas del
Inframundo, o ángeles caídos, que son las distintas emanaciones
de su Conciencia pervertida.

El símbolo de esta qlifá es un ave negra de cabeza bicéfala con


alas de murciélago. Las cabezas miran hacia lados opuestos,
simbolizando dos visiones irreconciliables de una misma
situación, es decir la dualidad. Podemos suponer que dicha
ave, por sus alas de murciélago, no es realmente un ave sino un
dragón. Esta criatura alada y bicéfala aparece en el escudo del
grado 33 de la masonería, en el rito escocés antiguo y aceptado.
Recordemos que los masones aceptan la dualidad como el orden
natural de las cosas, y por eso también usan el tablero ajedrezado
en sus símbolos. Esto significa que el maestro máximo de la
Nuevo Arbol de la Vida † 90

masonería de grado 33, al tener a Thaumiel en su escudo, es un


servidor de Satán.
Nuevo Arbol de la Vida † 92

Ghagiel

Ghagiel es la qlifá femenina correspondiente a la sefirá Jojmá.


Representa la esfera de la ignorancia, que crea un mundo de
ilusiones y mentiras. Surge como consecuencia de un desequilibrio
o desbalance entre las sefirot Jojmá y Biná, lo que hace que la
primera se desvincule de la segunda. Cuando esto ocurre, Jojmá
se convierte en Ghagiel, dando lugar a la desaparición de la
sabiduría.

La sabiduría representa el uso de la inteligencia al servicio de


Ánima. Sería algo así como una inteligencia práctica o profunda
que, sin desentenderse del mundo de los razonamientos y de las
ideas, busca orientarlos hacia un fin positivo. La ignorancia surge
cuando esta esfera práctica de la Conciencia cae en la banalidad
y el simplismo, lo que la aleja de las ideas inteligentes. Ghagiel es
el impulso a lo prosaico, que nos mantiene apegados a las cosas
materiales y a la superficialidad.

Satariel

Satariel es la qlifá masculina correspondiente a la sefirá Biná.


Representa la esfera de la inteligencia llevada al extremo, es
decir desentendida de Ánima y del Universo creado. Podemos
compararla con el racionalismo, que cree que se puede usar el
intelecto despreciando nuestras intuiciones o pensamiento
creativo. Esta qlifá surge como consecuencia de un desequilibrio
o desbalance entre las sefirot Biná y Jojmá, lo que hace que la
Nuevo Arbol de la Vida † 93

primera se desvincule de la segunda. Cuando pasa esto, el


entendimiento de las cosas no conoce límites y se corre el riesgo
de caer en la locura o en ideas demenciales, o sea en conceptos
que en apariencias son vehementes pero que en verdad no lo
son; la inteligencia no escucha la voz de la sabiduría y Biná se
convierte en Satariel.

Satariel, como hueste angélica, no es otro que el mismo Lucifer,


la serpiente del Edén, que tentó a Eva a comer de la fruta del
conocimiento del bien y del mal provocando la caída del Hombre.
Por esta causa es que Satariel es la inteligencia puesta al servicio
de las malas acciones. Satariel es la inteligencia perniciosa.

Gha´agsheblah

Gha’agsheblah es la qlifá femenina correspondiente a la sefirá


Jesed. Los cabalistas la describen como la perturbadora de
todas las cosas. Esta qlifá representa la esfera de la crueldad o la
insensibilidad, que crea un mundo de caos y destrucción. Surge
como consecuencia de un desbalance entre las sefirot Jesed y
Gevurá, lo que hace que la primera se desvincule de la segunda.
Jesed es la sefirá que permite que la energía fluya por el Universo.
Cuando esta energía no pasa por el poder limitativo de Gevurá,
el equilibrio es perturbado, lo que hace que Gevurá también se
desequilibre y se convierta en Golachab, la violencia.

Haciendo una lectura de esto pero en un sentido opuesto,


podemos pensar que Gevurá representa a la fuerza y Jesed al amor,
Nuevo Arbol de la Vida † 94

es decir, aquello que modera a la fuerza. Cuando la fuerza no es


moderada y empieza a destruir hasta lo bueno, ésta se transforma
en violencia y el amor se transforma en crueldad, pues no hace
nada para acabar con el dolor.

Golajab

Golachab es la qlifá masculina correspondiente a la sefirá


Gevurá, de la que hablamos anteriormente. Los cabalistas la
llaman “los que queman con fuego” (The Flaming Ones) pues
son los demonios de la violencia. Surge como consecuencia de
un desbalance entre las sefirot Gevurá y Jesed, lo que hace que la
primera se desvincule de la segunda.

Gevurá es la sefirá que canaliza la energía del Universo para


que éste adquiera dinámica. Es por eso que se la considera la
formadora de las cosas físicas. También está asociada a la justicia,
pues pone las cosas en su justo lugar. Cuando esta energía no
es regulada por el poder limitativo de Jesed, el equilibrio es
perturbado, lo que hace que Gevurá también se desequilibre y se
convierta en Golachab, la violencia. Al producirse este desbalance
se termina quemando lo que no debería ser quemado. Lo mismo
pasa con la justicia cuando ésta carece de misericordia o se ajusta
rigurosamente a las leyes sin tomar en cuenta el contexto de
la situación. Allí la justicia se transforma en injusticia o en un
instrumento rígido desentendido de un bien mayor, es decir la
justicia como un fin en sí mismo y no como un instrumento útil
de recomposición social.
Nuevo Arbol de la Vida † 95

Tagirion

Thagirion es la qlifá de Tiféret, la belleza, y surge como


consecuencia de un desequilibrio (rotura de vínculos) entre el ala
masculina y femenina del Árbol de la Vida.

Tiféret es la sefirá de la armonía, y el equilibrio de diferentes


fuerzas, las cuales en particular equilibran los poderes otorgados
por Jesed, la amorosa benevolencia, con el restante poder de
Gevurá. Implícita en la idea del equilibrio y la síntesis también
está la idea de la tensión, y de las oscilaciones entre las diferentes
fuerzas. Jesed y Gevurá a menudo trabajan en contra, y se debe
permitir que el péndulo oscile entre las dos. Si el péndulo es
forzado a quedarse quieto en la mitad, durante un exceso de
Tiféret, entonces se sentirán dolores y tensiones indebidos, ya
que las fuerzas no dan espacio para respirar. Por lo tanto Tiféret
(la belleza) se convierte en Thagirion (la discordia).

Otra forma de entender esta qlifá, más al estilo de este trabajo, es


pensar que en el Árbol de la Muerte, las sefirot han perdido sus
vínculos y entonces cada una funciona ignorando lo que hace su
par. Esto, sabemos, da origen a la dualidad, y es esa dualidad
lo que transforma a una sefirá en qlifá. La pérdida de vínculos
entre las distintas alas del Árbol de la Vida genera una tensión
que Tiféret, motivada por la idea de equilibrio, no sabe manejar.
Tiféret es una sefirá de vínculo, por lo tanto no tiene atributos
propios como lo tiene, por ejemplo, Biná. Esta esfera opera en
sincronía con los pares, por lo tanto necesita recibir información
de ambas. Mientras esa información exista, Tiféret comprende la
Nuevo Arbol de la Vida † 96

relación entre el par de sefirot y puede equilibrar o mediar entre


ambas. Al desaparecer los vínculos, Tiféret experimenta una
tensión y busca, motivada por la idea de equilibrio, mantener la
tensión en un punto medio, lo que hace que cada sefirá pierda
movilidad y se comporte de manera más violenta, ya que el
sistema no oscila. Esto hace que Tiféret se convierta en una sefirá
generadora de discordia y malestar, o sea una qlifá.

Sin embargo aquí viene lo interesante… Si Tiféret entendiera


que está operando en un sistema dual, el camino que elegiría
para establecer el equilibrio sería la de no actuar, es decir
desaparecer como vínculo. Esto llevaría a que el Árbol de
Infernal, motivado por tantas disputas, volara en mil pedazos
ya que las qlifot, motivadas por el ego, entrarían en una guerra
sin final que devendría en que se terminen despedazando unas
a otras; el árbol literalmente colapsaría. Esta disolución del árbol
maligno debería, naturalmente, trasladar la Conciencia humana
a su estado primigenio: el Árbol de la Vida. Pero Tiféret no hace
eso y entonces, al repartir el poder en partes iguales (el falso
equilibrio), impide que las qlifot se autodestruyan, permitiendo
que el conflicto continúe logrando así perpetuar la vida del
árbol. Al hacer esto se transforma en Thagirion, la madre de los
conflictos interminables y mantenedora del Árbol Infernal.

A´arab Zaraq

A´arab Zaraq es la qlifá femenina que se corresponde con la sefirá


Netsaj, y representa la fuerza desequilibrada de ésta. Netsaj es la
Nuevo Arbol de la Vida † 97

sefirá que representa el reino de Ánima, es decir la esfera de los


deseos, la intuición, la creatividad… todo lo que tenga que ver
con el goce y las sensaciones. También representa la habilidad
para superar obstáculos. Sin embargo es necesario equilibrar
esta sefirá con Hod, que nos da la habilidad de racionalizar y
ejercitar el auto-control, pues Hod es la sefirá de las ideas. Si no se
equilibra con su par masculino Netsaj se convierte en una pasión
descontrolada, en adicciones o vicio, o sea en el lado oscuro de
Eva; Lilith. Los cabalistas, en cambio, le llaman “el lado oscuro de
Venus”: Proserpina, Perséfone, Ereshkigal, que es otra forma de
representar a Lilith.

Samael

Samael (también mencionado con el nombre de Adramelej) es


la qlifá masculina correspondiente con la sefirá Hod. Hod es la
sefirá que representa el vasto mundo de las ideas, que da origen
a las formas y al mundo físico. Según el Nuevo Árbol de la Vida,
está por encima de Biná, quien se aprovecha de las ideas que hay
en Hod para racionalizar y ordenar el mundo. Si Hod no está
equilibrada con Netsaj, la Mente se extravía y cae en el mundo de
la ilusión y la mentira. Esto da origen a las falsas doctrinas, a los
dogmatismos ideológicos, a las teorías científicas materialistas
que niegan la existencia del Alma o el mundo espiritual. También
está qlifá es la responsable de hacernos creer que usando la
mentira para embaucar a los demás vamos a sacar un genuino
provecho, algo que no es cierto. Es por eso que Samael es llamado
Nuevo Arbol de la Vida † 98

“el padre de la mentira”, siendo Satariel-Lucifer, la serpiente


bíblica, “la gran mentirosa y ladina”.

Lucifer representa el aspecto “racional” de Samael, su voz,


y Samael es la “fuente de las ideas” de Lucifer; ambos se
complementan. Dado que esa fuente de pensamientos es inmensa,
pues es la Mente de Dios, Lucifer tiene mil formas de engañarnos
y hacernos caer en tentación.

En la tradición talmúdica se cree que Lilith fue la primera mujer


de Adán. Se dice que, cuando ella discutió con Adán y abandonó
el Paraíso, se fue a vivir con el demonio Samael, a quien los
cabalistas llaman “la desolación de Dios”. Pero Lilith no fue la
primera mujer de Adán, sino que Lilith fue creada junto con
Eva.

Dado que Hod se corresponde con Adán y Netsaj con Eva (o si


se quiere Mercurio y Venus), las sombras de estas sefirot serían
las qlifot Samael y A´arab Zaraq, o sea Samael y Lilith, esposa de
aquél según el folklore judío. Es por eso que cuando Dios crea
el Universo y elige el camino de la mano derecha, Lilith (como
sombra de Eva) se desprende forzosamente de Adán y es arrojada
a los Infiernos, quedando así emparejada con Samael, príncipe de
los demonios y sombra de Adán.

Yo he decidido identificar a esta qlifá con el concepto de


idealismo, pues este término sugiere la creencia de que podemos
entender el Universo sólo desde la óptica de la racionalidad o el
pensamiento, excluyendo el plano femenino de la Conciencia. En
Nuevo Arbol de la Vida † 99

filosofía, el término “idealismo” tiene una connotación distinta


que hace referencia al plano de la Conciencia, siendo la base
para la formación de las ideas. Estas ideas, según filósofos como
Platón, cuando tienen su expresión en el plano físico, temporario
e imperfecto, dan origen a las “sensaciones”.

Gamaliel

Es la qlifá correspondiente a la sefirá Yesod. Yesod es el diseño de


la línea de Tiempo que se va a experimentar, o, como dicen los
cabalistas, la que contiene los planos de la máquina del Universo.
Yesod es la creación perfecta, pues integra los atributos de todas
las sefirot. Gamaliel, por el contrario, es la creación obscena, pues
es el resultado de cosas que no encajan.

La comparación más adecuada para representar a Gamaliel,


teniendo en cuenta que es el molde de Nehemot, la sombra
del Hombre Primigenio, sería el monstruo de Frankenstein.
Así, Gamaliel, como molde para crear el Universo material y la
humanidad material, o sea nosotros, termina siendo un fracaso
pues lleva en sí la semilla de la dualidad. Esto hace que a través
de él se cree un fantoche que es Nehemot, la fruta prohibida del
Árbol del Conocimiento del Bien y del Mal del Jardín del Edén.

Nehemot, al igual que Frankenstein, es un muñeco feo y grotesco


incapaz de autosustentarse y mirar a su Creador con altura.
Intenta parecerse a Maljut, la gran obra de Dios, pero no es ni la
sombra de él. Es por eso que todas las experiencias que se tienen
Nuevo Arbol de la Vida †100

en Nehemot llevan inevitablemente al conflicto, ya que es un


mundo mal diseñado que contiene en sí mismo la semilla del
mal.

Nehemot

Nehemot es la fruta del Árbol de la Muerte, la experiencia de


la materia y la Conciencia dual. Es la experiencia del dolor, la
fruta prohibida del Jardín del Edén. Se corresponde con la sefirá
Maljut, que es la fruta del Árbol de la Vida, su opuesto.

En algunos textos cabalísticos Nehemot figura como Lilith.

Nehemot es el reino oscuro, el mismísimo Infierno, la existencia


maldita que estamos experimentando aquí en la Tierra. Para ser
más específicos, Nehemot es la parte más “densa” de aquello
que conocemos como Inframundo. La parte menos “densa” del
Inframundo es el plano astral; un espacio poblado de criaturas
infernales (espíritus desencarnados, larvas astrales, almas
perdidas, extraterrestres o demonios de todo tipo).

En el plano astral se experimenta el dolor, pero no de una manera


tan intensa como en el plano material. El dolor, y su forma más
extrema, la tortura, adquieren su máxima expresión aquí, en
Nehemot.

Ello es así porque en Nehemot, al igual que en Maljut, la parte


anímica baja para experimentar la existencia física. La física, en
términos arquetípicos, tiene que ver con lo femenino inferior.
Nuevo Arbol de la Vida † 101

Lo femenino inferior puede ser comprendido como si fuera


una “masculinidad pasiva”, es decir “afeminada”. Esto tal vez
sea un concepto de difícil comprensión al comienzo de estos
estudios, pero se va aclarando en nuestra Mente a medida que
estos conceptos se van asentando. Además es un concepto muy
importante.

Esta “masculinidad pasiva” adquiere su más pura expresión


en la ENERGÍA, que da forma a la Materia. Con la Materia se
forman los cuerpos físicos, siendo el cuerpo humano la forma
antropomorfa del mundo físico. Este cuerpo será usado por
Ánima como contenedor para hacer experiencias en Nehemot,
por eso Ánima se identifica tanto con su contenedor, ya que
la pasividad que expresa la Materia le recuerda, a Ánima, la
eternidad que lleva en sí misma (si observamos un cuerpo físico
observamos espacio, no tiempo).

Como Nehemot es la experiencia del mundo físico, pero en su


forma obscena, los cabalistas la identifican con el demonio Lilith
o Naamá, ya que Lilith es la sombra de Eva. Así, la parte anímica,
al descender a Nehemot para realizar experiencias, se contamina
con la obscenidad de la Materia convirtiéndose en una prostituta.
Ello se debe, como expliqué en el Libro 4 de estos estudios; Huevo
Cósmico, Capítulo X, a que Ánima, al pasar por la experiencia de
la dualidad, pierde el control de su propia Energía y entonces su
contenedor (el femenino inferior) tiene que tomarla forzosamente
de otro lado “vendiéndose a sí misma” a los Arcontes y criaturas
humanas que trabajan para ellos. El cuerpo (femenino inferior) se
transforma en un elemento de transacción.
Nuevo Arbol de la Vida †102

En Nehemot, al igual que en Maljut, la Energía vale mucho, y


todas las criaturas se pelean arduamente por obtener una parte
de esa Energía pues la necesitan para existir físicamente. Es por
eso que en el planeta Tierra (que existe en el reino de Nehemot)
el intercambio y la transacción de bienes en provecho propio
es moneda corriente. Luego, si miramos a la sociedad humana,
vemos como las mujeres (que arquetípicamente representan a
Ánima) siempre han vendido su cuerpo para obtener beneficios
materiales de sus pares varones. Los varones controlan la Energía,
en forma de dinero, tierras y propiedades, pero las mujeres
poseen los atributos sexuales, el don de la belleza y la procreación
(caracteres que arquetípicamente se corresponde con Ánima). De
esta forma los varones les ofrecen riqueza material a las mujeres
y éstas se venden como “putas” para obtener tales beneficios. Así
ha sido a lo largo de la historia y lo sigue siendo mal que les pese
a las propias mujeres. Hasta el día de hoy las mujeres se siguen,
de una u otra forma, vendiéndose físicamente al SISTEMA.

El cumpleaños de 15 que los padres les celebran a sus hijas cuando


éstas llegan a la adolescencia simboliza, en código pagano, la
entrega de la doncella al Diablo. El número 15, curiosamente, es
también el Diablo en los arcanos del Tarot.

Este es el significado real de por qué Nehemot es identificada


con Lilith, pues Lilith, como expresión de la experiencia de la
materia, es la madre de la prostitución y la brujería. La feminidad
obscena que se vende al demonio.

Respecto al tema de la brujería, ésta es obtenida por las mujeres


Nuevo Arbol de la Vida †103

cuando pactan secretamente con los demonios del Inframundo.


Los demonios son los portadores del conocimiento y se lo dan a
las brujas a cambio de beneficios.

Las mujeres creen mucho más en la magia en comparación con los


varones, pues al estar conectadas arquetípicamente con Ánima
saben, de alguna manera, que el mundo físico es una ilusión y
que tras él operan fuerzas invisibles que pueden dominar a la
materia fácilmente.

Las mujeres no saben explicar porqué esto es así, pero lo saben


intuitivamente. Siempre lo han sabido. Entonces pactan con un
demonio, hacen un hechizo y logran resultados “mágicos” que la
razón es incapaz de explicar.

Los varones, cuando se conectan con su parte anímica, también


descubren el poder de la “magia” y es allí donde se interesan
por estudiar las artes ocultas, entrando así en una zona de alto
riesgo.
Nuevo Arbol de la Vida †104

VI

La modificación del Árbol de la Vida obliga forzosamente a


modificar su sombra; el Árbol de la Muerte. En dicha modificación
he agregado nuevos elementos. Además de cambiar la posición
de las qlifot Samael y A´arab Zaraq, que ahora ascenderán a lo más
alto de la terna, desaparecen los vínculos entre las qlifot, pues
el vínculo —como expliqué al principio del libro— representa
la unidad existente entre los pares, y esta unidad ha sido rota,
situación que da origen a la dualidad.

Además de eso se agrega otra qlifá más (una falsa qlifá, pues
no es independiente), que podemos llamarla también Dáat, si
queremos, pero ya no como el conocimiento de la dualidad (sefirá
Dáat) sino el conocimiento de la unidad (qlifá Dáat). Al igual que
en el Árbol de la Vida, ésta es una qlifá oculta.

La razón de poner esta nueva qlifá radica en que no tiene sentido


hablar de un camino hacia el reino infernal, partiendo del Árbol
de la Vida, sin pensar también que hay un camino de regreso al
paraíso perdido partiendo del Árbol de la Muerte.

El descenso a los infiernos, o camino de la mano izquierda, es un


recorrido que tiene un doble sentido; salimos de él por el mismo
lugar de donde entramos, como el agujero del conejo del libro
Alicia en el país de las maravillas. No agregar esta qlifá sería como
decir que una vez que hemos entrado al mundo de la dualidad ya
no podemos salir jamás.
Nuevo Arbol de la Vida †105

Eso no es cierto, podemos y debemos salir de la dualidad.

La qlifá Dáat representa el camino crístico, el regreso de Sofía al


Pléroma, la promesa de salvación del Mesías. Es una qlifá positiva
porque nos devuelve de regreso a casa.
Nuevo Árbol de la Muerte

Dualidad

Idealismo Pasión

Racionalismo Discordia Ignorancia

Violencia Unidad Crueldad

Obscenidad

Infierno
La Iglesia de Satán
Javier Castrilli (ex árbitro internacional de Fútbol Argentino), Ricardo López Murphy (ex
Ministro de Economía de la Argentina), Silvana Giúdici (Presidenta del Ente Nacional de
Comunicaciones del gobierno de Mauricio Macri) y Jorge Telerman (Director del Complejo
Teatral de la Ciudad de Buenos Aires en la administración de Rodriguez Larreta).
Norma Morandini (ex Senadora de la Nación Argentina por Córdoba) y Patricia Bullrich
(Ministra de Seguridad de la Nación Argentina del gobierno de Mauricio Macri)
Julio Bárbaro (ex secretario de Cultura de la Nación de la presidencia de Carlos Menem),
Juan Manuel Casella (ex Ministro de Trabajo de la presidencia de Raúl Alfonsín) y Julio
Piumato (abogado y sindicalista argentino)
Eugenio Raúl Zaffaroni (Juez de la Corte Interamericana de Derechos Humanos y ex
Ministro de la Corte Suprema de Justicia de la Nación Argentina). Cuadro de José de San
Martín (abajo a la izquierda), prócer argentino masón llamado “El Libertador de América”.
Sergio Bergman (rabino y Secretario de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación
Argentina en el gobierno de Mauricio Macri). Celebración de los 300 años de vida de la
masonería internacional (1717-2017) en Londres, Gran Bretaña (abajo).
Celebración de los 266 años del nacimiento del General Francisco de Miranda, precursor
de la independencia americana y padre de la Masonería Latinoamericana. La ceremonia
fue auspiciada por la Gran Logia Masónica de Guayana-Venezuela, quien invitó, entre otras
logias, a la Gran Logia “Domingo Faustino Sarmiento”.
Los grandes íconos de la liberación de los pueblos de América; San Martín (arriba izquierda),
Bolívar (arriba derecha), Washington (abajo izquierda) y Francisco Miranda (abajo derecha),
haciendo el gesto masónico de “la mano oculta”.
Mariano Hamilton (en el medio) reconocido periodista argentino. Su libro MASONES
ARGENTINOS, de Editorial Planeta (abajo)
Templo de una Logia Masónica en México
Jorge Clavero, Gran Maestre de la Gran Logia Masónica Argentina (arriba). Miembros del
Rotary Club del barrio de Belgrano, Ciudad Autónoma de Bs. As, entregando un banderín
del Rotary a Jorge Clavero, gran maestre argentino (abajo).
José Martínez de Hoz, economista argentino fallecido, quien fue miembro
de la Sociedad Rural Argentina y Ministro de Economía de su país en
el gobierno de facto de Jorge Rafael Videla. Precursor de las políticas
neoliberales que favorecieron la especulación financiera en la década de los
70. En una entrevista exclusiva reconoció que Domingo Cavallo (Ministro
de Economía en la presidencia de Carlos Menen) pudo continuar la línea
económica liberal que él no pudo terminar durante su gestión.
Pepe Mujica, (arriba) y
Jair Bolsonaro, (abajo)
Pepe Mujica, ex presidente de Uruguay,
socialista y ex guerrillero.
Jair Bolsonaro, militar y actual presidente
del Brasil, fuerte defensor de las dictaduras
militares de su país.
Pepe Mujica, junto a David Rockefeller, poderoso banquero americano defensor del
sionismo y de las políticas imperialistas de EE.UU y Gran Bretaña.
Pepe Mujica, junto a George Soros, poderoso banquero judío. Abajo, Mujica en un
congreso organizado en Uruguay por la poderosa organización sionista B´nai B´rith .
La Cabalá es una de las principales corrientes
de la mís�ca judía. La base estructural de este
estudio consiste en el análisis del Árbol de la
Vida. La Cabalá precede a cualquier religión
o teología y fue dada a la humanidad, según
la tradición, por el ángel Raziel. Según las
enseñanzas cabalís�cas, el universo funciona
de acuerdo a ciertos principios poderosos, y
entender estos principios y aplicarlos mejora
nuestra vida enormemente.

En este nuevo trabajo, el autor, conocedor del


fenómeno OVNI y del controver�do tema de
los contactados, hace un estudio de la Cabalá
basándose en los trabajos de Corrado Malanga.
En ello descubre que el Árbol de la Vida no
posee una estructura que imita correctamente
la estructura de la Conciencia (Dios) y esto es,
cuanto menos, “sospechoso”.

El autor concluye que estos errores han sido


claramente intencionales y que no perseguían
otra cosa que hacer que el hombre usara su
poder en favor de estos seres “angélicos”. Así,
la estructura del Árbol de la Vida �ene que
ser corregida para que, una vez hallada su
verdadera forma, poder u�lizar su poder.

Este nuevo árbol cabalís�co nos lleva a


interpretar la existencia humana y a Dios de
una manera diferente en relación a cómo nos
lo venían enseñando los sabios judíos: un Dios
que nos daba la imagen de una Conciencia
masculina y patriarcal.

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