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a Andrés Avellaneda

Jorge Fondebritler

naci~ en Buenos Ai~es en 1939. Fundamentalmente conocil-


A ndrés Avellaneda
do como crrtit:o lilterarib y docente universitarib -en la actualil:iad enseña
en la Uni-..ersi'dad de Gaihsvale , Floritla, E. E.U. U.-, Avellaneda tambi~n es poeta.
Sil bien a la fecha sólo publit:6 Lo que nos pasa (1964), ha continuado alternando
el ejercibb de la crrltica con la escritura de poemas, la mayoría de los cuales
permanecen sin publit:aci~n.

La si'g uiente . entrevista, ihédita hasta ahora, fue reali~da en Buenos Ai~es en
octubre de 1986.

Jorge Fondebritler: Andrés ¿ta J. F .: ¿Qué otra posibilillild exikte?


poes& puede ser criti~ada? '

A. A. : Yo propitib -al menos es ~o


Andrés Avellaneda: Si planteamos que ihtento hacer en mt· trabajo
la respue sta desde el estudib fifológi~ sobre poesra- un tipo de cri'tita q~e
co de la poesrla, biblibtecas enteras mezcle el rilgor propib del estu?ab ·
demuestran la posibitfüad de su académ ibo con una actitud simpát1ba
estudib. Deci'r crl\i~a, por otra hacH1 el texto. Leer un texto de
parte, parece plantear el análisis poesl'B. es acompañar su respilraci15n.
del texto poético fuera de una Entre muchas otras cosas, la poeta o
per~~.e~tiva académica. Hay una el poeta·, cuando esc.ribe acopla pala-
p~s1\>1'1tlad crrtica, que no es necesa- bras que son sonitios y signifi~ados al
n~mente la de esa crítica impresib- mismo tiempo (subrayemos cuatlad~sa-.
nikta que. tant~ abunda en suplemen- mente la conjuncilSn). La actitud
tos y revistas hlterarias. silrnpátita , la que oye la respitacitsn
..-

ENTREVISTA

· speciB.H'za-
del texto hace itiealmente la misma se publit:a en una rev1sta de por lo
·6 que a,
operaci\Sn~ acomete el signiH'ca?o a da), esta sepa rac1 n Donde he
partilr del sonitio. Trata de mir lo general , sin ser resue lta . sepa ra , Y
que el texto canta y de entend~r lo logrado un d iscurso que forma,
que el texto dite, en su encruc1~ada: vuelve luego a unir fondo ·harta un
una separacion momentánea de ha sitio e n lo qu e ~enom: en m i 1
fondo y forma que se recomponen g énero de crICica epi~tola:- ' tas las
· los poe '
de inmediato en su uni\:iad 'f undamen- correspondencia con . agradecer
tal. Creo que esa lectura es posible, poetas. Recibi!r un hbr~o~de comento
pero sólo en la meditla en que el el e nvrb c on una ca rt a lo que
critico o la crfti'ca sea a la vez e l libro epi~olarmente des a esa
poeta , o sea quilen haya practica do me ha permiti\10 acce e r comenza-
en algún momento la · factura del crfti'ca si~pática d e la q~e:\:;a privada
1
texto poético. En otros géneros, mos hablando. Es una e n ublicacilSIL
"b e para P
como la narrativa , esta afitrmacion que no se con c 1 . l a s respues-
(la de que el critico deba ser poeta, En a lgunas oportuml::iades, su vez,
narrador), es por lo menos riesgosa, t as a mis cartas son, ª suerte
I éti'cos una h
discutible. No creo, sin embargo, nuevos textos po ·b del hec o
que sea materia debatible en el de cadena de percepci. n·nado en el
campo de la poesfu. En poesía es poético. E'.ste ci'rculo o:1lg1de primero
i\nprescihdible que el crrti'co, la ihtercamb1b de le~tura s iempre como
critica, conozca lo que es escribilr y segundo grado n e n e .. 1 asr suena
1 t o oec1!r o
un poema a través de su experiencia centro e tex · d hec ho, es
personal e ihtransferible como poeta. algo esotéric?- Pero= f ei·z que se
·i.-. ..... más e 1 ·L..
Creo tambi'én que muy poca gente la expen~nct c:>. del poéu\jo.
puede hacer este tipo de cri'tita r lz te xt o "bl
pued.a rea l a r p regunta : ¿es pos1 de
~ree~cia que de alguna maner~ Volviendo a su
!'l.." de la poes1(1.
!'\.... -:> Sí'
, 1"1
e
1mphta un senti\:io casil eliti~ta que una c rn.1ca , de norma i-
plantea algo as~ como un ci'rculo esta manera .· Como se ¡.ue e s harina
mfüoritarib, escogfüo, de lectores y zar este tipo de . c u ica
hacedores de poesr'a. Poner el asunto de otro costal teónco.
en esto~ térmihos es er1 otras pala-
b~as senalar una vez más la existen- mal, lo que
c1~ de. un coto de caza prilvado del J. F. : Sil no entiendo cr~ica de
lengua1e, del cual la poesra siempre usted dice es que 1ª si~pátibl, Y,
se ha vanaglori~do , desde sus orí~e­ ¡a sólo puede ser
nes más remotos. ~lo tanto, poé"tica.
si~nto muY cómo-
J. F• Usted se ani~ga \l afilrmar A. A. : s~ y me en térmihOS tan
que al crititar poesla desde una do al dec1'r .esto eneral , las
perspecti~ "sibipátrea" se establece poco académicos. E n g (a críticos
la dilrim\5n entre forma y fondo, los opihibnes debi'das ª poetasb · en la
cuales vuelven a reunibe en él que se plantean su t ra a10 poetas)
di~urso crl'tib>. ¿~ puede decilr misma dimensit:>n , como fianza y
ese di~? c ierta desean
suelen generar de qulenes
a un i!ronÍ'a por part~ la c rítica
detentan el poder e
A. A. : Permr'tame hablar desde mil o r ganib.da~
práctica personal. Cuando escribo o
estudib académitamente poesfu (por suena
"Cr~ica o rganiti.ada"
ejemplo, una reseña de un libro que J. F.

66
ENTREVISTA

a CIÜnen organilr.ado ... A. A. : En el grado de rigor que


se aplit:a en la lectura. Crlkit:a
ihlpresibnikta es la que leemos
A. A. : Efectivamente. por eso no frecuentemente en los suplementos
querr& entrar nunca en ese juego literaribs de los peri~ieos, donde
que, por mi' ta rea académ iba, tengo se hace la peor crltiba exit;tente
muy cerca, más de lo que desearla. sobre poesta. La crl'tiba de m'5
Pero ihsisto en que aunque al aca~­ bajo nivel, la que habla de la ibt.-
mibo puro le parezca un dihparate, emocim qaaa • acMBne en la adj8til-
hacer un texto poétibo a parti'r del wacma (con ri\na ibterna y todo).
texto poétibo es casi' e 1 únibo modo Lo cual no siknlfiba absolutam$lte
posible de ejercer una cr~iba de la nada, ya que no se establece qué es
poesl'a. emoci~n o qu6 es adjeti-ci~n;
desde qu6 texto se habla del texto
J>°'tit:o.
J.· ~• : iPara <¡00 sikve entoneeS la
cd'tiba académiba de la poeslt?

A. A. : El estudib (más exactamente)


·académ ibo si'rve en otros terrenos. Sil
se qui~re , por ejemplo, establecer A. A. : "Bspftitu prot•ibo", :ese
una linea de continuiklad hikt6riba otro pilar fundamental para una
(entre, di~amos, la poesr& claisiba y antologftl del dikparate. No es est•
la contemporánea) es necesarib el ni~l tan bajo el qUe le adjudito a
~udib hist6ribo, fito16gibo, si~tem4- la crlki~a si~p4tiba del. text~ ~tibo.
t1bo, etc. O sil se desea estudiar la Crrtica esta dlti~a que redne Jabi~·­
o~ra de un poeta o una poeta aten- rfa analftiba (sitltem4tiba, acact'mib.a,
di~ndo a , por ejemplo, la ihfluencikl filol6giba, · etc.) y lectura atenta
de · la época en sus poétibas; o el desde la experi~nci\l misma de . la
grado de reali~clbn ret6riba de una poesfa como creaci~~ La forrnac1lSn
~uela o movih\i~nto. En fin, muchos que no se usa para leer U'1 · texto
temas Y objetos de análisis de esta desde fuera del texto mikmo, ·que
naturaleza. Para todo ello, es ibduda- no se usa . como moti\ro de- prestil.ib
ble, se necesita un estudib si~temattiL acad6mibo y soci~I, ni' e«>m<> :~i-.tero•
co, académibo, detallado, conci~nzudo, de ocultaci~n _ para no tener que
admiti'r que no ~ .enti~nde :(Je. ·~º
• <J
que transcurre por andari\leles y ·~
metodologlas diiferentes a las de la que se habla (cosa que s~l~ :~urrili ¡;
cr~ica simpática. Esta últilma, desde con f recuencla ihquilet~te entr.e .1Q8:·
·el vamos, es asihcr6niba y adiklcr6nU- profeso res de literai_.ra, ge.n,te . Q\14t
ca, en la meditla de lo posible no lamentablemente . s-1~ . .ent~d~i:
ti~me, se despoja deliberadamente muy poco o nada ..del_ ~~cho Ut_~j~db
de ti~mpo y espacib. Dialoga, habla mi~mo). C~ita si~p4tiba fitS .ihiel"~
con ~l texto desde un estado puio cUSn del texto •l acosit~rlo. en $0
de.1 d1~logo, donde no ihtervienen las deci~. Lleg•do •·_.este .punJQ n0$·
de~andas no creati\ras (poétibamente) acercamos. a. una·· termihQlog~ cflt·
puede. parecer e&Qt,rlbtt.. ter·mlhoi~~ ·
dél discurso anaUtibo académico.
que, lo laméJlt~, ·np, pu_.
.·~·t: reem!-
plazada po1; ~ihgun•. ~tr• al · .n.en•·
#

J. F. :Pero, cpuede decikme en qu6 . en este · ·punto. C:rf'tiba si~pltiba <es··


se -erencl'1 eso del ibtpresibnillmo 1 acomP8:ii&r · : la ,re$pilaoi~~l'.. ·de · Qtl

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ENTREVISTA
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texto. ¿RespihcilSn? Porque el ·texto que no tienen la menor i\::lea de


respilra, tiene un ritmo ihteiibr que cómo se escribe un poema, pretenden
sólo el poeta o la poeta, en ·el mo- enseñarle a escribilr a los poetas •••
mento de plantearlo como texto ,
ihstaura. Hay un momento previb a
la escritura en que el ihmenso reposiL A. A. : Esos son los cri'ti~os autoriL
torib de la lengua clama por la / el t a ribs, las 11 autoritlades " de las que
part~ro/a, y en e~ instante que se tanto hablaban los retóricos anti~uos.
escnbe, esa pre-exi~tenci~ se organiM. Es afortunado que esta c h a rla haya
como respihcH5n real de la lengua. tomado est e rumbo, porque llegamos
A eso llamamos poema. Recuperar a l cent ro de lo que querfu decilr. La
esa respilracilSn, y cómo se organi~ó, crítica si1mpáti\::::a plantea una lectura
es la lectura silrnpática. no a uto rit aria del texto. El texto
poéti'co es, qui2:ás, e l que m ás escapa,
el que mejo r se evade de la lectura
J. ·F. : Nos movemos en cllculos aut o ritaria. El texto d e fitcil:m, y,
por supuesto, e l texto ensayíl:>ti\::::o,
no propitian este ti'po de lectura
A. A. : Y sr, y es el mejor de los si'rnpáti'ca . Es c laro que todo texto
camihos posibles. Esos cflrculos, en ti ~ne mucha s lecturas posibles
todo caso, son asi~ilables a algo Pero si' hacemos un a escala desde el
cerc~no a la crrtiba si~ pática: la a utoritarismo a la libe rt ad, el texto
ense~anza de la lehu'ra de poesía. poéti'co es e l qu e más recla ma para
Ensenar a lee r, ¡¡ ~ 0 y llano. sP una sue rt e de lib ert ad en estado
puro. Y lo hace po r la propia explo-
sion de las pala bras que lo componen,
J. F · : (Plantear al crltito como prosódit:amente orientadas h acia una
preceptor?
viblacion s int ácti'ca. Planteado en
t é rmihos gra m at icales, la o rga nizacitSn
slljeto-ve rbo-pred i'cado del ensayo, y
A. A. : . Puede interp retarse así'. de la n a rrativa, es viblada por la
Pero no ihtento, al practicar c rítica poesía. La poesra es e l texto que
de poesfu, efectuar un . modo preceptor propugna, por ejemplo, la organizacitSn
Trato ~e desli~arme de toda ihtencil:S~ predicado-verbo-sujeto, el orden
apodr'ct1ca.
·~
Hablo por eso de resp1·1r a- inverti~ o. Toda la re t ó ri'ca de la
c.i~n, ?e acompañamiento, de lectura poesfü. demuestra esto.
s1 pát!c a ,. o lectura de acople , de
subord1hac11:Sn al texto y no" al revés.
~·1~ando se dice enseñar a leer se J. F. ¿oistibgui!rílas asíl la poesiQ
e, e~ el .mejor de los casos, con de los otros géneros?
la me1or ihtencil5n 'bl
propedéutico ped ó ·L posi e; va1or
' ag g1co. Tanto el del
texto que ha promovi'do la 1
mo el de la lectura mii..ma eActlura, ?b~~ A. A. : Podrfu ser un feliz punto de
1 n..· ::. • esc n l'I pa'rtida. Muc hos int e ntos de diferen-
a critica y enviarla al
t · poeta, no ciar e l género fracasan e n e l senti'do
es oy tr~tando de enseñarle cómo e l
poeta hizo ese . texto · Prop oner, en de que los m árgen es establecitios
son laxos, indeterm ihados. Los poetas,
suma, un entendimiento con el texto
con el o la poeta. ' qui~nes piensan este problema desde
e l comienw mis mo de la poesra,
s i~ mpr e h a n juzgado que ese . caos
J. F • : Bueno, pero muchos crltitos organi ~ado d e la lengu a poética es

68
ENTREVISTA

un buen punto de partiija. La poes& sintáctico.


como el grado cero de la libenad,
entendida ésta en un sentitlo no
conceptual: libertad como juego,
como júbilo, como placer. Escribifr J. F. : Al seguilr el camibo ~
poeslR es tal vez poner en marcha usted plantea, uno se acerca peUL
ese recurso bastardeado, ignorado, grasamente a la ibdift!~ciiici~
cada vez más gastado de nuestra genéribi, ya que 1Dl ibwmtadb -
cultura contemporánea: la posibilitiad ret6ribo que se ni~ga tambi~n se
inmensa de la libertad en el habla. halla presente en las formas de la
De allfl que hacer crrtiba de poesra novela moderna •••
en los térmihos que estamos hablando,
sea probablemente uno de los ejerciL
cibs más felit:es del pensami~nto A. A. : Eso es lo que se dijo
crl'tibo. Ahora bien, poni~ndome por cuando se ibventaron modelos tan
un instante en la piel del abogado vagos como · novela del . lenguaje, .·o ·
del di~blo, se puede alegar que cuando se habla de prosa ,poétb.
tales pri'viiegibs son indebitlos, recla- Se puede decir que un ihtento .de
mados además por los poetas (que catalogar . la escritura . narrata~
ihtegran un grupo con los locos, los podrnt pasar por aUrt, por ·ta pro"!
niños, los borrachos, los magos · y mitlad o el alejamiento de lo poétaf...
los ihspilrados, toda ella gente orgu- co, y de hecho vari~ . vec~ _se han- 1

llosa, i'rresponsable y equi\rocada), y ibtentado estas clas1fibac1bnes. En


por crrtibos (asi\n ismo ihesponsables, lo que a mr respecta, si~mpre. lé'
etc.) que no se animan al ejercibib he tenitlo desconfianza a la idea
duro Y rilguroso del pensam il~nto de texto-poema-en-prosa, . . te~~
ihdagatorib, del análisils serib. Todo nmela del lenguaje. En ese i\lte!110
esto, que mencibno si\nplemente de hibritlaci~n · se omite!l · r~g~
po_rque la tradibilSn ha casit impuesto fundamentales, cilert-0s funcibnamien~
tal manera de· pensar, está fuera de
nuestra cuesti\5n.
tos de uno u otro g6nero por
rado. Por ejemplo, la urigenci · 8
·:8'd-
•1..: ·1... .,_ to que anitla ren ila
d t5tanc1n.m 1~n . . el asunte·
narraci~n. .Tomem~. · 1 de 118
J. F. : Usted habl6 de la negaci~ desde otra · perspe~ti-, .11 ª _. ·
de la sibtaxik tradibibnal como . .re. Es un ·1ugar com6n, . al
punto de paniija para diBt:ibguilr la ~~~~ar· de la poesra· a~gentin& es.~nt~ ·
i>oesf\l de ·otros géneros literaribs. en la década del :sesenta, m.e~c1b!1ª'
Ya en la poeslh. mmma, (cuáles son -lo épibo-1Mbo, .co~ anteceden~~ .
los elementos constituti~ que la en Cesare Pavese, Jacques Pre~r.t,
conforman? · César ·Valleja mil;ma, autar.~s. ~q~e~
-d · ·n· · us ·p-0emas
ibtentaron recor · ar ·_e 8, . · ,- oibna-
( o. e-n alguno ·de etilos) el_-~ .··
A. A. : Poni~ndonos en profeso tes; .,_. del plot q.ue .esti -..presel?.te
miento . ·r
en· la niuracitSn. -iPeta 51 se· · :' ' ·.· ·
analtr.a
ambos, por un segundo: toda la
retórica contesta esa pregunta, ret6r-ibamente - tales ·poem_as _.~e ~~
desde Quihtitiano al esuucturalismo que·· ·ese hivel . ~de ~·t:~ameoto .. e~
1

que . in~e.nt.6 reeditarla. Yo · preferifrrh. general'rnen~e ..ni·rm~o, .·~ue 1 ~n~. ~l~~­


aquf' d1r1lg1'r la respuesta hacih. · otro za. para sost~ner -_la .pa·rte·. _6Piba ..~el
elemento cuyo valor consiste · justa- tf,rmibo · r6pibo~tl\ibói Un -ttpi~
mente en cuestibnar la si~temati~ili. pe~m·a de ~Paves& ,pa.~t'e_ de·. _..
cHSn de la retórica. El texto po'tibó e)xpeti~noia· qµe: . se" ~ra en ·'°8
está planteado como desaueglo pdh'ieriqs1 - dos 'º ues ve11sos . Y q~.,
permanente e ilimitado del orden a veces, se recoge a modo de coda

69

-·"- ...
ENTREVISTA ·

al final del poema. Todo lo que manera en qu e un t ext o se realiza . El


está entre ambos extremos es efecto estudibso o la e studibsa qu e no ha
poét ico puro, sensacibnes, por ejem- tenitlo la e xpe ri~nci'a de la creaci~n
plo, que parten de y llegan a ese es un se r, de alguna m a ne ra , amput~L
argumento narrativo. Poco que ver do. Aunque esto suene c ruel , o cóm1
con la narracitsn como tal, con lo co.
argumental propiamente dicho (por
no hablar de otros elementos defihiL J. F. Acaba de contarme cómo
toribs de la narracilSn, como persona- enfrenta un texto poétito en tanto
je, o ditílogo). Epieo-lllrito es pues crltito, desde una perspectilva no
un térmiho pobre, apenas una manera académibt. ¿cómo escribe usted sus
de señalar que un texto poético propibs textos?
determihado se dilferencia de otro
que rechaza de plano toda aproxilma-
cilSn posible a la historia. Si 1 se A. A .: Cuando me sentfl armado con
toma un soneto dpic o del barroco todas mis arm as (porque n o vamos a
con su juego de antinomias concep- hablar de la prehistoria, ¿verdad?)
tuales , sus antítesis retóricas (el escribr poesfu a partir de una serie
"hielo que arde"), la anécdota se de preceptos poéticos. Aunque suene ·
desvanece , hast a en esos textos que inarmónico y chitrr re al oi1rselo, mi 1
parecen tenerla (como el "Polff emo~' poesfu estaba ihscrilpta en una genera-
de · Góngora). Por eso , hablar de cil5n que se habfu propuesto determiL
poesra sea quizás hablar de lo que nados objetivos. Ejercfa un espftritu
los poetas han hecho con la lectura corrector sobre la poesía que escribrB.,
de otros textos poéticos. Federico una a decuaci6 n a l e sp[ritu de la
Garcra Lorca, al leer un romance época . Pasad os los años, me voy
tradicibnal, desecha lo narrativo de enfrentando más y más c on el acto
él (lo narrativo que ese romance de escribi'r poesía no a parti'r de una
desarrolló en tie mpos de a usencia necesitiad ex pe rien c ia l , s iho textual.
de 1o narrativo tal como lo entende- Lo que me va gene ra ndo creativi'dad
mos ahora ) y se concentra en frag- es la lectura de o tro s textos. La
~entos que lo impresibnan por su feliz conjunc itsn de dos pa labras que
Juego entre lleno y vacíb , entre abren el espacib va cíb entre soni'do y
claro y oscuro , entre todo aquello sentitio, que abren la comprensi~n
que un poeta seleccibna guiado por que no se puede objetilvar e n térm inos
el clamor de libertad que respira en conceptuales. La búsqueda de esa
la poesra. La lectura que hac en los objetiva ción es el t ext o poético que
poetas, las poetas , da lugar a más se va creando; e l llenado de e se
poesfu: es la lectura de la libertad, va cíb.
en libertad. Mil experie ncia ' crl\:ic a
de la poesía, tal como la estoy J. F. Una vez que usted lee un
plantean.do, parte del hecho de la texto y que ese texto le suscita
creacil5n mism a. Po r eso prilvi\egi~ algo, ¿cómo procede?
tanto , desde el comfünzo de nuestra
charla, la necesi'dad de la experiencia
c reat iva de la poesi'B. para hablar A. A. : Mi' respuest a no es ihmediata.
c rl\:icament e de la poesía. Pa ra Siento cierta obse sió n ori'gihada en la
ha blar de poesía he t eniao que experie ncia textua l: un vadb que
c rear t extos poé ticos. En la meditJa clama imperibsa mente por ser llenado.
en que hay una práct ica de la poesía, Ese vadb se puede dar o bien por el
hay una posibi1 itlad de e nt ende r la acoplamiento de dos pa labras contiguas

70
ENTREVIS1A

en un mismo texto, o bi~n por dos poetas.


palabras de dos textos di!stihtos, lo
que señala mejor la caracteriStita
del texto a que me refi~ro: no siem- J. F. ¿y entonces· '
pre un poema en el sentitio de cuerpo
cerrado. M i1 poética consiste en obsesi~n
recordar permanentemente esa felitz: Entonces hay unla rnornento
A. A. : hasta e e van
percepci~n. Es por esto que privilegib ·i...
que me p:rs15ue llena, corno s peles
tanto la crl\iba si'mpática; creativa. en ese vac10 se tos de pa
Puede parecer poco claro, pero sé llenando esos canas s ¿no?
que los poetas entenderán de lo que que todos conocerno '
hablo.
·a eser••t>e'.
J. F. : e•con que f recuenct
J. F. : ¿y los crfik::os?
or perib-
Varfu mucho . .Paso :Ssta tres
A. A. : 1 s que escnbo descarto.
A. A. : Sé claramente que los estudib-
sos, los profesores no entienden este
dos en °. ue luego
textos dianbs, q . r aquellos tex ue
tos
tipo de cosas, abomihan de ellas. Y~, Suelo conserv8:r mel~rrnente, los q
como profesor de literatura, poqulS1- que escribo i'rregu e ues o cuatro
mas veces hablo de esto con otros apareen despué~ . d de súbito. Cada
profesores de literatura, a menos que meses sih escnb1'r '· ado -aunque en
se trate de profesores/as que son dlB estoy más fasc1h

71
ENTREVISTA

mis comi~nzos rechacé esto casi 1 de la


.:1l apodl'btibamente- con la comparacitsn se parali~do por el terror
: .!
1

entre los poetas y los magos-sacerdo..; lengua.


1 ! .
, ·I
• r
!l tes. Cada d& creo más ·en eso, no
al modo ilrracibnali~ta, siho como
1

'I
.h una aproxilrnacilSn al· fen6meno de la J. F. : Usted habló de Wla genera-
creacilSn lihgül'Stib~ (por eso me• cilm del sesenta. Sib entrar en
parece tan provechosa la experiencia pol6mibas a pop6sito de termibolog~
de los formali~tas rusos al aproxi'mar · as, cque le parece que agteg~ en de
la poesra al chiste, a la broma poes1a argentina la producci~n
folkl6riba). Me f ascíha la· compara- esos poetas?
ci~n entre la i~pro'lihaci~n poética
y la llam~da poeslB. culta.· Improvilsar
y cantar, como se advilerte en los A. A. : Para sibteti~r, reduci'r. de
1
graffihi (un fenómeno que en la alg6n modo la respuesta posible,
8:~tual cultura argentina tiene mo- di~IB. que uno de los elementos mts
·t·~ s (y esto podrá parecer ~
mentos tan felites que es lo más
cercano a la respi'racilSn del texto h~:~~r~so a algún mibmbro de mi'
poético que conozco en la escritura
an6ni\na de la poesr&.).
generaci~n) fue . posibili~ar Id
de Juan Gelman • No quiero ec1. q
l~i;t~!
i ~- Gelman no hubiera sitio lefdo sth la
generaci\Sn del sesenta. Pero la
I,¡ ¡
J. F. : <Por qué publiC6 un solo tarea de una generación' entre
libro de poemas? i.A que se debe otras, es establecer una lectura,
que no sepamos casi' nada de su dejar una manera de leer -c:iue ~e
poeslB.? prMtegia, se quiere. Otro tanto hizo
la generaci~n del sesenta con jorge
Lui~ Borges, qui~n accedió, a trav~s
A. A. : Funda~entalmente a pudor de ella, a ser lel'tio desde una lect~ra
creatilvo. Tam~1~n a mi' historia propiamente .borgfüna. La generac1lSn
person.al, a mi1 ausencia del pal'S por del sesenta ihstaura la lectura bor-
perl'bdos prolonga~os. Recuerdo que giana de Borges más allá . de !os
un . poeta de m11 generacilSn soll8. desacuerdos itleológibos y hteranos
dec1~ . que en la Argentiha, para ser (pensemos en la recepcikSn de Borges
conoc1tlo como poeta habfa que en el momento en el que la genera-
publibar un libro por 'año. Yo he cilSn del sesenta empieza a leerlo:
tratado de e~adilrme de·· esa situacilSn el rechazo frontal de la gent.e de
extre~a guiado por mis propibs Contorno por ejemplo). No de1a de
me~amsmos personales,
1 tiirnitlez, ser un m'érito mayúsculo esta manera
pudibundez, lo que sea. Además, por de abrilrle las puertas a ~orges, . al
un enorme r.espeto a la poesr&. escri!- Borges que, ihsi~to, hub1~ra sitio
ta. En el momento de escribilr poesía leruo de cualquier modo. Pero .ºº
no logro olvittar la monumentalitlad del modo como estos poetas sesent1s-
de la poe~ra es~ri'ta previamente. tas propusi~ron en fecha temprana.
Esa presencia om1hosa me produce Otras figuras tam bi~n se fueron
mucho respeto. Me parece que la i'mponi~ndo por ese hábito de lectura
responsabilidad que requilere la que mencibno. Desde un punto de
factura de un tex~o poétibo en las vi~ta retórico, los sesentitstas contri':
postrimerms del sitglO veinte es · de huyeron (lugar común que ca:s11
tal magnitud que, muchas· veces se avergüenza repetí~) a que el lengua1e
corre el peligro de callar, de quedar- coloqui~l fu era contero piado . . desde
u·na perspecti'va no folklónca, o

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ENTREVISTA

realista, o narrati~ (digan del alusi~füad setentista está siendo


costumbrismo). Por últilrno, y aunque cuestibnado, pero no desde una
esto se evada un poco de los márge- referencialitlad "politibo-füeol6giba"·
nes en que va transcurriendo nuestra Creo ver una nueva percepcUSn del
charla, agregarl'B. que los sesentHstas hecho poético en la que acaso
contribuyeron a una lectura polr\ica tengan mucho que ver los nuevos
de la poeslB.. U na lectura imponante modos culturales tii>ibos . de -los
que tenl\t escaso presti~ib en el años ochenta. . Una generacitSn .cuya
momento en que ellos tomaron la experiencia no es la lectura, sino
palabra. la experiencia ,vit;ual. Aunque esto
sea ya casi' un lugar· . común en
todos lados, en la Argentiha todavf'B.
J. F. : Destaca el que la generacilSn no se ha intentado· establecer una
del sesenta posibilita lecturas. cQu6 relacilSn entre la ihlagen televiki-
es l_o. que posibili~an los poetas que y la poesra. Donde veo las, cosas
escrab1leron sus pnmeros libros en la más claras es en el aparente· frag-
d6cada del setenta? Usted se ocup6 mentari~mo conceptual de -la let·ra
de ellos· ••• de rock. Que· es poesl'B., .una de -las
tantas formas de escribi'rla. (C6mo
se resolverá ésto en el texto escritp
A. A. : Asl" como la generacitsn del y publibado? No lo podrl'a · decir
sesenta pr~pibikS una lectura polA:ica ahora. Pero creo que por ese lado
y referenc1~l, los seter.tist~s propibib.- podrfh ser frucdf era . la bósqueda
ron una lectura alusi~a, no referencial del sentido de la nueva poesr&..
e ihdi'recta. Creo que es otra veta
importante. En ese trabajo mfü
sobre los poetas del ~tenta ihsistl' J. F. : iQué le ··deYu81~ ta paesla
mucho en la · i\nportancie. de la á la comuni&d?
ci~cunstancikl hii;t6rica en la forma-
cUSn de tal · estilo poético. Fue,
creo, la presencik omiki\ta de la A. A. : cComunitladi eh el sentido
hit;toria el elemento dit;tinti\ro seten- a.mplib o comuJilitiad - ~de lectores?
ti~ta. (Lectores . en ·.general "º ·le~to·res de
poesl'B.?

J. F. : cPueden hacerse predibcibnes


sobre lo que ·silue? .J. F. : La comunUlad . en septi&
amplib.

A. A. : iVaya pregunta! Confieso


que me ti~me desorientado. No he A. A. : El texto ilmp.-eso; · muy
tenido realmente el ti~mpo necesarib poco devuelve. La lectura de .poesl\t
para deditarme a responder esa es cada vez más un hecho p~·ilvado,
pregunta, no he podit:lo seguilr en especfülizado. En un sentfüo más
detalle la poesr\i escrita en los amplio, y acá entra la .letra de
cihco 61ti\nos años. Casi 1 desconozco rock, por ejemplo, creo que la
lo que escriben los y las jóvenes poesra, tal ·como en sus or[lenes
entre los diecibcho y los veihtibihco remotos, le da a la comunitiad el
años. Hecha esta salvedad, puede elemento qué tratábamos de perse-
decir, sin embargo, que, por lo poco gui~ al principio de esta charla: el
leMo, creo inferilr que el valor de sentido profundo de Hbertad, el

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ENTREVISTA

rechazo del autoritarismo (que·.-. entre allá de otros momentos de júbilo


otras cosas se expresa ,siem_pre, en el que tiiene la vitla, la po~sía es un
aherrojamiento de la· lengua y del momento en el que me siento enor-
sentfüo ). La poesia privilegia preciL memente feliz. Escribi'r o leer poes~
samente la experiencili del gozo en es el momento orgiástico de m11
libertad, la experi~ncia de la locura, vida. La lectura académ ita de poesfu
de Ta pérdikla del senti\:lo. Eso es es algo absurdo, un acto . aberrai:ite
lo que le puede devolver a la comu- que sólo cumplo por razones profes1b-
nfüad. De allfl que las práctiCas nales.
comunitarikls de la poesra produzcan
esos júbilos espontáneos. En los
años sesenta estábamos fuertemente
atrafüos por la lectura masi~a de
poc::sr~, al estilo, por ejemplo,
sov1~t1bo. La lectura en éstadibs.
Nosotros, con modestia, tratamos
de hacerlo con la poesfli mural,
con 18: .l«:ctura en las plazas, con
la exh1b1b\Sn de poesra ilustrada en
los . barribs. . Pero al margen del
sent1tlo P.olrbto que qui~ra dársele
a este tipo de experiencia, queda-
mos llegar al fondo de esa ihtuibi\Sn,
según creo ahora, según creo enten-
der ahora. El júbilo que se expresa
e!l ~a audibi\Sn de la poesra cantada
d1bha, es el júbilo del conci~rto'
es el júbilo de la libertad:
comparar con el gozo de la pérditia
del sentido, de_- la cordura; el lugar
donde se olv1tian los li'm ites y
donde se concibe la felibfüad como
una. a~to cercano a la muerte y al
n_ac1hnento, el grado cero de la
vttla. Por eso es habi~ual la compa-
racir,n, antigua como el mundo de
la poesía con el acto sexual 'con
el orgasmo: una iimagen que r~corre
toda la hi.storia de la poesra. Creo
que ese minuto de nada, ese mihuto
de ser el vacib total que clama
por ser llenado y no ser llenado
nunca. Eso es lo que la poesi'a le
devuelve a la comunitlad.

J. F. <Por eso escribe usted


poesfa?

A. A. : S~, para sentirme así~ Más

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