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1'11 HIIJ ,OS

EL ALMA EN EL PENSAMIENTO
!I III/(A un 1./\ HIII'HI{VIVHN(:IA UI!I, ALMA
10 IUII'llI(SnN'I'A(;IONI(S 111", ALMA
DE LOS PUEBLOS PRIMITiVOS
"
11
LA SIII'I!IlVIVI!NCIA I(N LA "Rnll rSTOIl[A
'IHlIlNCIAS DI,! LOS I'UIJULOS I'RIMlTIVOS ACTUALES
~ las religiones no cristianas, el concepto de «alma" contiene ya en germen mll/\ 11

I N
13 LA IDEA DE LA SUPERVIVENCIA 111'11111
~ 1111 barrunto del misterio de la vida futura. Ciertamente, no se concibe 1)1\1. 1\ I
EN LOS DIFERENTES PUEBLOS
IlItlfW(U el alma como espíritu; el elemento mínimo. común de su definición,
13 PUI3BLOS DE LA ANTIGUA EUROPA DEL NORTE '1"\' su observa en 10.$0 diversos grupos humanos, aun en lDSmás primitivo-s, es
14 M~JICO y PERÚ 1/111' en el instante de la muerte, de los despojos fríos e inertes sale algo" que
15 ASIA ORIENTAL: CHINA y JAPÓN 1"ilIIVU siempre asociado a aquellos despojos durante la vida, algo que generalmen-
16 y ARAMEOS
17
ASIA OCCIDENTAL: BABILONIOS, ASIRIOS 1\' SI} concibe coma una imagen, o un doble, o un fantasma del cuerpo, fantasma
ISLAMISMO
1/IIl' ctnólogos y psicólogos llaman «alma-imagen» (Bildseele), por cuanto re-
18 INDIA VÉDICA y BRAHMÁNICA
20 BUDISMO
nroducc la persona del difunto, o bien «alma externa», porque puede moverse
20 HINDUisMO llhrcrnente en el espacio, lejos de la que ha sido su morada ordinaria y puede
21 Iljlltreccrse a los ViVDSen los fenómenos del sueño (Traumseele). Ese algo que
LA FE EN LA INMORTALIDAD EN LA PERSIA DE ZOROASTRO
23 LOS GRIEGOS w ha alejado con el último aliento, de donde proviene el nombre de «soplo>,
24
24
LOS ROMANOS l' «respiro» que se da en algunas lenguas al alma (rúacñ en hebreo, psyché en
LOS ETRUSCOS jlI'k'go, ánima - del griega anemos, viento -, en latín) imaginando que entró
uucriormente en el cuerpo, del cual sale con la muerte; en cuanto a su forma,
25 LA INMORTALID.ADy LOS «MISTERIOS" lo identifican en cierto modo con los animales voladores, los pájaros y los
25 MISTERIOS DIONISiACOS uscctos alados. Las representaciones reales o fantásticas del mito griego: las
26 MISTERIOS ÓRFICOS Sirenas, Parcas, Erinas o Furias y Arpías se refieren todas al alma-pájaro,
3l MISTERIOS ELEUSINOS La documentación sobre este particular es abundantísima, por lo cual es
31 NEOPITAGORISMO uútil citar la fuente etnográfica de la misma; pero vale la pena recordar, a
32 MISTERIOS DE EGIPTO \':-,tepropósito, la descripción que de las creencias de los indígenas de Australia
3 MISTERIOS DE FRIGIA
33 occidental, hizo el decano de los misioneros de la región de Perth, el benedic-
NEOPLATONISMO
11110 español, Rosendo Salvado, el cual, en 1846,. cuando. fundó la misión de New
Nursey (Nueva Nursia, en honor de la patria de San Benito) los encontró que
vivían socialmente como en la edad de piedra. «Creen que el alma es inmortal
y que a la muerte de un salvaje pasa al cuerpo de otro, o bien se queda anegada
\'11 llanto cantando y revoloteando por los árboles. Muchas veces he observado

durante la noche que alguna mujer australiana, a quien se le había muerto recien-
Icmcnte alguno de sus hijos, se levantaba y echaba a correr sola por los bos-
ques por haber oído el melancólico canto. de algún pájaro nocturno que ella
vrcía infaliblemente ser el alma de su hijo. Le llamaba por su nombre, le decía
mil ternuras y llorando desconsoladamente le invitaba a regresar a su casa" '.
La idea que el hombre primitivo se ha formado del alma es paralela al
desarrollo social y moral del grupo. en que vive. Mientras éste tuvo la forma
tic clan errante de un sitio a otro, sin residencia fija, el concepto de alma no
xuperó su primitiva figuración, sin ritos funerarios y sin culto a los muertos.
NOT/\ l'cro cuando a la vida errante sucedió la sedentaria, con el culto de las' tumbas,
"111 A 1'11' /\ Nlcolás Turchi, nació en Roma el año 1882 y ron el desarrollo de nuevas necesidades y por tanta de nuevas obligaciones so-
Si' doctoró en Teologfa el año 1904. Ordenado
soccraoi e en 1904, [uc caa edrdtico de Retórica ¡ojales,con un sentido de la responsabilidad y de la vida individual tanto mayor
('/1 las «Scuole di Propaganda Pide" (1905-1910), ruanto más se aflojaban las férreas ataduras del clan, en el cual toda la vida,
woj('sor de Historia ao las Religiones en 1917 incluso la sexual, tenía un valor y aspecto. colectivo, entonces el concepto de
.v /'IINlrgatlo de lo mlsnm uunerta en. la Uni- ¡lima fue tomando un valor cada vez más individual y más moral.
1I('rslrf(~d dI' Flor/'IINo ,tI/, N35 (f /940. Le fue
010/'11((,(10 I'! prctnh¡ di' ltlsrorl« di' In «Acode- En correspondencia con este progreso del grupo, ante el problema que al
/111" 11('/ 1,11/('('1» ('11 /955, nI autor 1/(, IlIfll/'erosas \ hombre primitivo se le proponía acerca de la suerte de aquella entidad, que
1/11/'(/.\' so{¡rl' lllstorlir dI' III~ /(¡'''íJlo/ll'\,
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II'NVVINI.IIMIIIII'"
I~NI.M'1I1.111.rON!
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dl' loi'l t'Icll's Y nuru aviso de los Inl'lcles. EntL'e Itls I'diglO es cxtl'uhr.
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,\ 1'<11\'111111 11'111111111,11"''''IIII'II~ 1'~IIIVIIIIMIL
uuln 11',11L'11t IpO IOllllultdo hlh"', 1(1"que tienen unu csc;a101og{Ucolectiva son el :¿O,roastrismoy el lslu-
11111\ 1 111111~lllldll IIl1ldlld, 11111111 dI' 1IIIIIIIIhll W OI.glllltlNpl'l'plllllu1'.y durícs uuu 1I11~1I111
(l'l budlsmo tiene una escatología cósmica cxtrarreligiosa.); entre les re-
""'11111""":11I"'IIII"~111'11111111111 ItI supcrvlvcnclu de uqucllu «cntidud» y la aten-
dI" l011 I'ilo:; I'lIl1l'I'[\I'los,tlL:bió, teniendo en cuenta Su concepto" siquiera ole-
111'11711\'"
bíbllcll!'l el judaísmo postex~lico Y el cristianismo.
iucutnl, rclru lvo nl origen del hombre (cosmogonía), debió de excogitar una \llm. vislllmbre de creencia en la vida ultramundana, especialmente en lA 1-1111'1;
muncru de existencia para todas esas «almas», un sitio de reunión, una suerte 11I111tlt)puede considerarse como una consecuencia de la supervivencia del alma, ".N I.A '"
() destino de las mismas.
ill 111111
ti IlIOS también en la prehistoria: la falta de documentos escritos y los
I~\ II~OSrestos que se conservan en la tierra adquieren un particular valor de-
I:N'IMHI- Así en las religiones naturales que responden a las necesidades y exigencias.
II!I 1\1./1\/\ IIIIISll'l\tivo,si se iluminan con las prácticas Y las creencias de los pueblos pri-
elementales de los grupos e individuos con relación a su estado social, se ima-
gintl generalmente la vida del más allá como una continuación umbrátil de la IIl1livos
En elactuales.
paleolítico antiguo o inferior los fósiles (Sinanthropus Pekinensis,
vida tcrrcna, donde se mantienen las prerrogativas sociales de que se gozó en
I'lIlne;o(.\,nthropusNeanderthalensis, paleoántropo de Saccopastore y de Circeo)
la vida" y se ejercen las mismas ocupaciones que en el mundo de los vivos;
liI'llIuestran la preocupación de los vivos por la suerte de un difunto, sepultán-
por eso los ritos funerarios imponen la obligación de suministrar al muerto los tinto en. posición de reposo, con la cabeza apoyada en el .antebrazo derecho Y un
utensilios, los vestidos, los animales, los esclavos y las mujeres que tuvo mien- I'qulpo de instrumentos propiciatorios al lado. En el paleolítico más reciente
1ros vivía. El ambiente ultraterreno reproduce más o menos el ambiente geo- t) superior, varía la manera de dar sepultura: algunas veces se entierra el ea-
gráfico en el cual vive el grupo, y se sitúa en regiones diversas: ya en las islas d(\ve;r en fosas rociadas con ocre roio, otras se pinta de rojo el mismo cadáver,
del mar o en las montañas, ya en sitios subterráneos o en los astros" según que qulz!1 para recordar la sangre, elemento de vida; en fin, en otras ocasiones se
)1 grupo sea marino o pastoril, queme o inhume los cadáveres, etc. Este lugar ll', cubre la cabeza y los pies con una losa y se señala el sepulcro can una pie-
'le sitúa generalmente a occidente, en la región donde se pone el sol, aunque 11m colocada verticalmente, como una estela, o bien se le pone un cerco con
también a veces en otras direcciones, determinadas por las condiciones 'geo-
gráfícas. Lo que verdaderamente importa es fijar una clara separación entre pledras o fragmentos de huesos '.
La época neolítica, que sigue a la última glaciación e inicia la época geol6-
!l mundo de los vivos y el de los muertos. La idea de reunir a todos los muer- p.i.caactual, presenta' como rito fúnebre en primer lugar la inhumación del ca-
lOS en un único sitio subterráneo, lejos de los caminos por donde andan los. dávcr sobre un lado, generalmente el izquierdo, costumbre que ya usaban los
vivos, se debe a un progreso de la vida social y de los conocimientos geográ-
1>l\llc;oJilicos,
en actitud de reposo, con el conjunto de objetos usados durante
ficos. Al progreso moral, paralelo al social¡ se deben las ideas relativas al pre- In vida y señales de pintura sobre el cráneo, prueba evidente de que se praoti-
mio o castigo reservados a los difuntos. .aba una segunda sepultura, una vez descarnado el cadáver; también se cons-
El destino ultraterreno del hombre se distingue en individual (escatología truían enormes edificios llamados genéricamente mo.numentos megalíticos,
individual) y colectivo (escatología colectiva), según se refiera a la suerte de formados por grandes bloques de piedra (de allí su nombre genérico), 2 ó 4,
cada individuo, o de la sociedad o grupo social a que pertenece. En las reli- puestos verticalmente, y una laja colocada de plano sobre los mismos; el con-
giones naturales la actividad intelectual del grupo se preocupa más por indagar junto recibe el nombre de dolmen, Y en su disposición reproduce de un modo
las causas de los orígenes, porque creen que de ellas depende el orden actual
tic! universo, y la justificación de los orígenes e historia de su grupo; a ellas tlproximado la entrada de una cueva.
La edad de bronce que señala el fin del período uniforme de civilización
rtribuyen también el ritmo de la vida ordinaria, que cuidan mucho de mante- de; las diversas tribus y el comienZOlde diferenciación de los varios núcleos
ncr intacto y de restablecerlo apenas se pierde. En cambio, el destino ultra- hum.anos, ofrece en Italia el uso de necrópolis, en las cuales se queman los
mundano del grupo como tal ni por asomo ofrece ningún motivo actual y :ttdó.veres Y se recogen sus cenizas en pequeñas vasijas de arcilla, debajo de
práctico a la especulación del mismo grupo; y todo lo que éste puede pensar 1~IScuales se han encontrado restos de ofrendas funerarias. Estas necrópolis,
acerca del destino de ultratumba se refiere solamente a la suerte de los indi- s
;onstruídas fuera de las aldeas, en las que viven los hombres en palafito plan-
viduos. t ndos en tierra firme, demuestran en sus. constructores una orientación del
Las religiones no cristianas que han desarrollado una escatología colectiva pensamiento distinta acerca del misterio de la muerte y de la ultratumba,
1'.011,como señalaremos más adelante, las históricas, CI sea, las nacidas por obra pero afirman, juntamente con la idea de supervivencia, una preocupación de
de un reformador histórico (Buda, Mahoma, etc.), o atribuídas a un fundador
uutico (Díonísíos, Osirís, Mitra, etc.), el cual da a los hombres una visión total- curácter social.
Así pues, también la prehistoria ofrece vislumbres tenues e inorgánicas,
mente nueva de la vida, que abarca incluso la venidera, describiéndoles el destino pero reales, de la creencia en una vida del alma más allá de la tumba.
klL¡; que aguarda a sus adeptos y el castigo que está reservado al que no se
idhicrc a su palabra salvadora: destino que tiene relación no solamente con Una mirada a vista de pájaro sobre los continentes, en los que viven 01han
cndu uno de los individuos, sino también con todo el grupo y a veces con la vivido grupos humanos en su primitivo estado de civilización, nos ofrecerá una
humnnidad entera, y que vendrá preparado por señales precursoras para confír-
11
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N. 'i1I1I1~III' 1 I'ltl'I'¡\HMII'N v VIt.I.IIMllltI,H IIN l.AH Itl 1ItlIUNI"1 NII IWVII.,,""'I

111IlIdll, Su l'elisióll hu IOrnodo el nombre de cscinfl1LlI11s1nO,


y cstá bostllla
Inlllllllllllll'lIl di' 111111110 1It)~1111 HII~I'lltlc)11\PIl'1i1slol'la y u l mlsmo tiempo nos 1'~I'lld!lllllcnte cu el culto de los antepasados difuntos, El alma del dil'uní
11'111'1"11 11111'lIyl)til' 111
••.Hulll'l' 11mIldsll'dosos restos rcl'crcntes a la supervivencia 1 •• de pCrJnanccer cerca del sitio de la sepultura, de donde puede alejarse
'11111
IIIIm cutrar en el reino de las almas, pudiendo empero regresar a 61; por esto
tll'I 11111111, Sil liSOY uiouvo '. Excepto la zona septentrional, pobla-
l'xf1lk(¡lld(¡'¡I(J,~
dll pOI' Hl~Ilh:Scumülco-scmltus, el Af'rica central y meridional está habitada hl uuuba está provista de todo lo que puede ayudar al difunto, corno comida,
pOI' pueblos que desde C'I punto de vista etnográfico se dividen en dos grandes 111
hldn y vestidos.
rupos: el Bantú y el Sudanés.
Por lo que hace a la ultratumba, los Bantúes creen que el alma, cuando,
pasadas, las angustias de la agonía, se ha librado del cuerpo, no rompe toda
relación con los vivos que quedan en la tierra, sino que va errante alrededor LA IDEA DE LA SUPERVIVENCIA
del sitio en que transcurrió su vida, mientras. el cadáver se descompone lenta-
mente bajo tierra; algunas veces intenta incluso volver a: vivir penetrando en EN LOS DIfERENTES PUEBLOS
:1 embrión (le un niño de la familia, o habitando en alguno de los obje-
tos más importantes y más próximos. a la misma. Además, no todas las
almas tienen la misma suerte en ultratumba: las de 105 esclavos, de los
ON respecto al mundo antiguo pueden considerarse primitivos, (bárbaros
pobres y de los niños llevan una existencia pálida, en un mundo obscuro y
en el doble sentido de no Griegos ni Latinos Y de incultos) 10&habitantes
Irío: las de los animales y hechiceros pasan a ser espíritus. malignos; las de
1111Europa del Norte que pertenecen a las estirpes céltica, ,germánica Y báltico-
los jefes y nobles gozan de las, ofrendas y sacrificios que perpetúan el lazo de
I".!ava, todas del tronco indoeuropeo. También ellos creen que el alma del di-
1II1ióncon su familia que sigue viviendo en el mundo. Por esto ponen sumo
ínnto sobrevive en las regiones de ultratumba, en las cuales recibe cosas. de él
cuidado en tributar honras fúnebres al alma del difunto. El culto a los' muertos
queridas que los vivos le han suministrado, ya ocultándolas bajo tierra, ya
se lo tributan así antes como después de la descomposición del cadáver. Los
qlH;mándolas en una hoguera. Estas, almas, no obstante, s,iguen teniendo nece-
muertos tienen una pequeña habitación en casa de los vivos, en la cual se
~ld:,d de la asistencia de los vivos, los cuales inmediatamente después del se-
conserva una pequeña parte del difunto (uñas, pelos" cabellos mezclados con
pvlio y en los aniversariooSlpreparan en su honor una mesa Y las invitan a co-
arcilla ° heno y encerrados en estatuas, etc.) y se depositan las ofrendas fune-
1I1CI'" rogándolas después, que se alejen tranquilas.
rarias.
A propósito de los Celtas (Escocia, Irlanda, País de Gales, Bretaña france-
También entre los Sudaneses el culto de los muertos ha tenido un desarro- su) icncmos particulares noticias transmitidas por los escrito.res clásicos- Valerio
llo muy notable; en la muerte 'de los jefes se inmolan muchas víctimas huma-
Múximo recuerda la costumbre de hacerse préstamcoS durante la vida, reintegra-
nas, así por ejemplo, en el Dahorney, entre los Achantís (Estado de Ghana), en
hlcs en el otro mundq: es un hecho elOocuentísimopara nues,tro caso. Según el
la cuenca del Ubanghi en el alto Congo, en la región de los Benin, al objeto de
l"ol1ocidísimo testimo.nio de César, en los funerales. se sacrificaban cosas y,
proveer al soberano de sirvientes para el otro mundo.
/Il'gún Pomponio Mela" incluso personas queridas del difunto, para que lo
Entre los indígenas de América, tanto del sur como del norte y el ártico,
IIt'otnpañasen allá; de cara a la muerte los Celtas mostraban un coraje inaudito
se conserva viva la creencia de que las almas de los difuntos no se extinguen
pl"(!cisamente porque se lo infundía esa esperanza última. A pesar del testimonio
on la muerte, sino que continúan viviendo y, por 10 tanto, necesitan de aque-
de lOSantiguos, no puede sostenerse que concibiesen la inmortalidad a la ma-
llos tributos de piedad que les hacen fácil la vida ultraterrena. Por eso al ente- nera pitagórica. El alma separada se va a otro «orbe», «ad inferos», con cuyas
rrar a un difunto se le provee de todo 10 necesaria, en lo cual van comprendi-
í'rascs se entiende una región de la tíerra. situada a occidente de Ia Galia o
das, en ocasiones mujeres y esclavos que le sirvan, como es debido, y así le
l1i(;11en las islas del Océano. Según los Celtas de Irlanda, dotados de más des-
impidan que venga a molestar a los vivos.
lumbrante fantasía, las almas van a islas visibles desde lejos a través del mar,
El inmenso mundo insular oceánico (Australia, Melanesia, Micronesia, Poline-
sobre '-IDabarca de cristal. Allá hay prados con árboles de ramaje de plata y
siu, Malasia), desde el punto de vista etnográfico - excluídos los Melanesios que
1rutos de oro, los cuales dando unos contra otros producen un sonido melodioso
pertenecen más bien a las razas negras -, forman parte de la gran raza rnalaica
d(' la Malasia, que se extendió de isla en isla por todo el grao Océano, y presienta que hace olvidar todo sufrimiento.
Tácito 5 afirma de los antiguos Germano.s que no ambicionaban funerales
IlIs siguicntcscaractcrfstlcas con respecto a las creencias sobre el alma y su su-
:-'lInluoSO :so.lamente si el difunto era de categoría elevada se quemaba su ea-
pvrvivcncia.: la muerte no es el fin total de la vida; el alma sobrevive y puede S
Ii(¡ ver con leña de especial calidad, sin perfumes u ofrendas. particulares a ex-
JHIS[\1" ti. otros seres, cspcciulrncntc pájaros; a los difuntos se les debe dar sepultu-
Iwpción -de las armas Y algunas veces del caballo. Unas matas. indican el sitio
1'11, hlen cnrcrmndo su cuerpo, bien colocándolo sobre unas tablas, sostenidas por 1il'1 sepulcro; no existe ningún gravamen para levantar pes.ados monumento$.
Pldo'l, ti nll de 1I,pl"(~SUI'I'" 111ck-scarnadura del esqueleto. Sl'gÚI1Procopio.., la hoguera era muy alta, y una vez apagado el fuego se recogían
1,Wi M()II~()ll',I,1'11111<11
vididtl~ en dos grandes grupos, uralo-altaico e hiperbó- los huesos. El mismo autor habla de ancianos enfermos obligados a morir en
1'1'(1, P"I'h11l11 In SlIw1'l1lV vlvr-u j,'I'lIl'I'111111enle
de la caza y pesca en estado casi
1lC'l1\llItlH,('1\ 1'~I('PII,~/111('11l
\¡I~rl~.v 11101161011111',
en selvas sombrías, o en la tundra 13
N, '1111111111 '1
11'. 1'1t111'¡\IIMII'N
V YIIII,IIMIIIIIIII
IIN1,/1'\ 11[11
"ilIINI!"NII111'YI'i,fI"¡\
I
111111''1
di' pllt:blo.~ que hun cvoluclonudo cullUro.lmenLC',tanto si su ratu de re-
111III\¡(IIII'IIV di' 1•• ,pO~1I1I 11I1/.lIdllll11,,111IIl'lIIIlt' .11111111
n lo tumhu del marido.
í

111.""IIl~Rproplus de las agrupaciones élnicas y nacionales del mundo aoliguo


1'''111'1III~O" 111111
Il'slllllolllo <ll' 111I'l' 1'11tu supervlvcncla del alma, que en la
'11'11'10, Ilnhilonio, Sido, Grecia, Roma) Y moderno (China, Japón, India), como
vldll dl'l 01\() 1111111<.10 tcndm 1I\'cc¡;!dnd de las cosas y personas, que conoció en
1 '''' 11'11
1n de religiones supranacionales (universales): budismo, zoroastrismo,
10111 vhln ierrcnn. 'l'odu ItI nnlurulczu, según los Gcrrnanos, está poblada de almas,
!JUL' pueden rcvcstlrsc de LIDcuerpo animal o vegetal, pero generalmente van a lill11lsmo.
habltur en. Jos montes, por lo cual en ellos se hacen los sacrificios funerarios. Hmpecemos por los pueblos de Asia oriental.
PCI'Olas al mas tienen también un dominio subterráneo, el reino de Hel, donde 1Mil chinos tienen dos palabras diferentes para expresar el concepto de alma: ASII\ ()III •.•
lncluso Baldur, el más hermoso de los Ases, ha bajado después de la muerte.
I~J'II, 1)110
corresponde al alma «sensitiva» de la filosofía aristotélica, aquella que CI'l1NA V.I
De los Bálticos, los Aestii de Tácito, divididos, en tres grupos, el lituano, el
¡'II~\(I(' las funciones vitales, se manifiesta por la respiración Y se aleja del
letón y el pruteno (ahora extinguido por haberlo absorbido el elemento alemán),
• IlIlpO con la muerte, y huri que es el alma racionau, preside las funciones del
los Lituanos sobre todo han dejado un recuerdo vivísimo de su fe en la super-
1 ,pldlu, y, en los fenómenos morbosos y en los sueños, parece) alejarse tempo-
vivencia del alma, como se demuestra por el cuidado que siempre han tenido
"III1Il'nLc del cuerpo. Afírmase en el Li Ki o «Memorial de los ritos», uno de
de las tumbas y de los ritos con los cuales acompañaban la muerte: banquetes
1"'1('\I1COlibros clásicos chinos, que después del fallecimiento uno de los pa-
I üncbrcs, lamentaciones; conmemoraciones, utensilios funerarios. Uno de los
j""11~S del difunto subía al tejado de la casa y, vuelto hacia el norte, que es la
mnyorcs esfuerzos que el cristianismo tuvo que hacer en Lituania fue precisa-
1"d611 do los muertos. invitaba al alma del muerto a regresar al cuerpo, «des-
mente el de desarraigar las' viejas costumbres funerarias. Los. Eslavos del Norte
1'1111de '1 lo cual se llenaba de arroz la boca del difunto y se dejaba a su lado
de Europa (Grandes Rusos" Pequeños Rusos o Rutenos, Rusos blancos) creían
111111'01.0de carne cruda. Después miraban hacia el cielo y sepultaban el cuerpo
tnmbién que el alma sobrevive a la muerte del cuerpo. Si el difunto era un jefe
1111\1Iicrra. El cuerpo y el alma animal van abajo, el espíritu inteligente sube
M: depositaba dentro de una barca en la cual se acumulaban ofrendas y víctimas
111ihl\» 'l. Una nueva prueba de esta fe se tiene en el culto de los antepasados,
unimalcs y humanas, se le pegaba fuego y se recogían las cenizas en una urna
11 obliga' a la piedad filial de los descendientes a venerar a los, padres y abue-
que se enterraba en lo alto de una colina. Los muertos comunes se sepultaban 111
In'l como si todavía vivieran: obligación que incumbe a todos, desde el Estado
Junto a los árboles de la selva o en los campos. Cuarenta días después se hacía
'1"1' los venera en los santuarios construídos a tal efecto, hasta el más humilde
lIl1L\ceremonia en honor de los antepasados, invitándoles alrededor de una
11\III:ltI~,noparticular que los honra como presentes en unas tablas colocadas en
mesa servida, a la que ya estaba sentada la familia. El jefe de ella bebía dejando
di 1('\'111inado rincón de la casa. Esta costrunbre está de tal manera arraigada,
.acr un poco del líquido para los antepasados y lo mismo hacían los restantes
11\11_ a condición de que no se atribuya a la tabla ningún significado idalátrico
comensales. El rumor del viento, de las hojas y de los animales en el silencio
di «protección del alma» - ha sido autorizada incluso a los chinos católicos
nocturno, a la luz ritual de un cirio, era una señal cierta de la presencia de los
plll' ti" decreto (8 de diciembre de 1939) de la Sagrada Congregación de Propa-
antepasados. Al final se les rogaba que regresaran a su habitual residencia.
11I1(\t\Pide.
También el Japón 'sintoísta cree en la supervivencia del alma, sin indagar
I y I'HIUJ En la América Central (Méjico) se encuentran los Aztecas, últimos guerre-
111 111naturaleza de la misma o en el modo de realizarse esta supervivencia.
tos de una gran inmigración, pertenecientes al grupo lingüístico Nahua, y los
Jl.HIt>se debe al hecho de que el sintoí5IIlo (shinto= camino de los dioses) es un
Mayas establecidos en el Yucatán, del grupo lingüístico Quihua, Para ellos el
plll-lllllismo genuinamente animístico Y naturalista (como lo demuestra su mi-
al rna del difunto tenía reservada una suerte distinta según su clase social: en
1I,101-\(,t),sobre el cual se sobrepuso muy pronto la cultura civil y religiosa de
lus regiones de ultratumba se conservaba la misma división aristocrática del
mundo de las vivos; el cadáver, revestido con la veste de la divinidad protec- ('II111Ity la predicación budista.
P,I culto a los antepasados que se practica en el Japón depende también
tora, era quemado y sus cenizas eran conservadas por la familia.
1~,~ll'l'charnentedel influjo chino; se les venera en todas las casas, en cofres es-
En el Perú (cuyos últimos dominadores fueron los Incas, que se sobrepu-
IlI'dl"e~ t mitamava), en los cuales encierran la tabla que es a un tiempo «pro-
•.•
"'1'01\ n l\l111raza más antigua) se conservaba viva la creencia en la vida de
II'l'('I(¡I1»y recuerdo del difunto. Los antepasados de la familia imperial entran
IJlII'nlulllhll y en un futuro renacimiento; por eso embalsamaban el cadáver, lo
dll'l'l'l.unonte a formar parte de los Kami o espíritus superiores y divinos, pro-
dl'p(l~lll\hl\ll ('1\ ('1 túmulo con todos, los. honores y cuidaban de que no se per-
1111'1'11
111\(1"111111111 uña ni un cabello, a fin de que todo estuviese a punto en el 1l'('lol"cSde la nación.
NóLese, sin embargo, que, no obstante la veneración que se profesa a los
111111111'1110
dl'l 1'\'\lI\('lll1ll'llIo.
1 "p(1'iLuS de los antepasados, no existe propia y verdaderamente en China una
1
11'('I'IH..:ia
en la vida del más allá. Los. muertos viven en la memoria' de los des-
I lI"dll, 11"1''',dl'II\I.~ll'I\do que la fe en la supervivencia del alma se encuen-
11IIdientes, que los obsequian con el culto de su piedad filial; pero no hay traza
Inl 111 1111111'11'1I111'~, \ 1111111tll' 1111podido ver en esta rapidísima reseña de las
di' 1111sitio destinado a los difuntos- Lo mismo puede decirse del Japón sin-
11111111111'"di "., 1II\I!i1I1~I'dllllllvos, n los cuales hemos añadido, como puente
IlIltdll. El budismo, que penetró en ambos países en la forma mahayánica, ha
d, IIlIit"l 11'\1 \.1'1111'1'11111111dll 1111111II('l1losculturalmente más desarrollados, las
111h-ntudo los espíritus hacia la preocupación de ultratumba, pero según su
II! 1\ "111I~"kll111'11111\1\11\11111111 1.111I¡\'dllll fe I'C encuentra también en las reli-
15
1~I
JIIIIJllo IIllIdll dI' VI'I'.'1111''H' hlllm 1'11/11II() IH'IIIIIIIII'lIdl\d\~1yo IlIdlvlduu] y des-
1'1111101'11.11 II'IIVII~,,~, VIII'/IIN11'III1NII"!lI'(ll'lolI~~S
(ltIt'll.'mps(c()\~ls).en C'l Nirvana. 11'.1I1l1l:1'1()'o
1.'11tumbus l'll Iormu de pozos, provcyéndolos de la mnscnru Iúnehr«
cll' los utcnvillos ordlnurios, mas después los encerraron en sarcófugos, COII
:'( '1UICN'I'A 1,1 III~I1lpcíoncs y con la imagen del difunto. Terribles conjuros se hacían contra
AIIII,IINIOH, PUSIIIH/(> del Asia orienta¡ :t la occidental. en el tcrrrtorio que va desde
v AIlM1HII 13<1bIJollbél Su+a, se cncucnu-n- gentes de estirpe semita (Babilonios, Asirios, III~violadores de las tumbas.
A ru mcos, Si ríes, Nabatcos, Palmirenos, Cananeos, Fenicios), entre los cuales
la sLlpervivoncia del alma y la creencia en una vida de ultratumba han arrai- .abo también aquí hacer mención del islamismo, porque aun cuando no ISUMIH¡\\CI
ado claramente. 111una religión de tipo étnico y nacional, sino de ámbito y proselitismo uni-
Los Babilonios estaban muy convencidos de que no todo acababa con la 1'11sulcs, no obstante echó profundas raíces en territorio semita, en cuanto al
.uublcntc en que nació, en: Arabia, a la persona de su fundador, el árabe de la
muerte, ni para el individuo que había cerrado los ojos a la vida, ni para quie-
Ml'l'a, Mahoma, y a las fuentes hebreas y cristianas (de diferentes tendencias),
nes le sobrevivían. El hombre reducido a un estado de sombra (edimmu) des-
:ellclía al «araltu», tétrico reino subterráneo, polvoriento, situado a occidente, 1111 donde se deriva su doctrina. Por todo lo cual afirma netamente la espiri-
1IIIIIidaddel alma y su destino inmortal,
ulle donde el sol entra en las tinieblas, gobernado por Ereshkigal y por su hosco
marido Nergal. Todos tienen la misma suerte, pero más triste es la de quienes I2n el Corán se da por supuesto la existencia del alma inmortal, que: Maho-
viven cntcram.ente abandonados en la tierra. Por esto los vivos, especialmente 11111 más bien intuye que no demuestra; demostración reservada a la lucubra-
los familiares, tienen el estricto deber de proveer a la sepultura de sus difun- I 11"11tcológica musulmana posterior (Avicena). Su predicación insiste en la
los y de llevar al sepulcro el día señalado la comida funeraria (kispu) en un I!'/,urrección final y se la imagina en términos que recuerdan a Ezequiel.
vaso especia" para que el espíritu errante se sacie y los deje tranquilos; triste Entre la muerte y la resurrección hay empero un período sobre el cual el
ira la suerte del que quedaba insepulto o no tenía parientes que le proveyesen 11111'-1110 Mahoma, que no lo veía demasiado claro, dice tan sólo: «Dios recibe
de alimento: el espíritu del primero, según lo describe Enkidu, un habitante 111'1 almas en el momento de la muerte». Durante este período el difunto será
dct arallu, anda vagando inquieto por el reino de las sombras, y el del segundo, tutcrrogado en su tumba por Munkar y Nakir, dos ángeles sentados uno a la
devora famélico los desechos que se arrojan al camino'. De las costumbres dll'st fa y otro a la izquierda. Parece por lo demás. que los Musulmanes, como
Iuncrarías babilónicas se sabe poca cosa en concreto, pero se puede presumir ItI•• untiguos Árabes, admiten en alguna manera que la vida del hombre prosi-
que se acomodaban a lo que el P. Lagrange atribuye a todo s los semitas; ras-
Itll~\en la tumba, por lo cual, según la voluntad de Dios, pueden padecer o
arse las vestiduras, llevar luto, vestirse de saco, cortarse el cabello, hacerse 1'111:11" después de la muerte.
incisiones cruentas, ayunar, echarse ceniza y polvo sobre la cabeza. Pero su En la última hora del mundo los hombres serán dispersados como rnari-
visión de la ultratumba no era tan sombría que no dejara brillar un rayo de IHINUS y los montes volarán como copos de lana". Dios entonces pondrá a los
!speranza en una futura reanudación de la vida. Precisamente entre las tinie- 1I00llbresen una gran balanza que dará el justo peso de sus acciones. Si el
bias del arallu corre la fuente de vida que Ishtar va buscando para Tamrnuz, y 1~Ito es favorable, el buen musulmán podrá pasar por el puente de Sirath
Gilgamés se siente movido a emprender viaje por el deseo de la inmortalidad, .I)I)I·~el abismo y entrar en el paraíso, concebido como un jardín lleno de de-
redoblado en él por la muerte de su amigo Enkidu, deseo más fuerte que las lit ¡liS para los sentidos Y,'para el espíritu; si se trata de un infiel o de un mal
desilusiOones que en esto ha tenido por los manejos de Sabitu y Utnapishtím. musulmán, a éstos los precipitará desde el puente al abismo del infierno, al
En la planta y el agua de vida de que hablan los mitos, así corno en las invo- 1111 id para siempre, al musulmán para un período limitado de tiempo.
caciones a Marduk el resucitador, Coocretaron los Babiloníos su anhelo inven- El infierno lo conciben como algo que puede moverse y que Dios mandará
cible de perpetuidad de la vida, de la cual toda su historia, mitología y religión UVlIl1Zarel día del Juicio Universal. No obstante, en el mismo Corán, se con-
son una prueba manifiesta. r llu- también de una forma más estática, con siete cercos y siete puertas. La
También entre los Semitas de Siria hallamos una viva preocupación por la nhll'dicha conoepción del infierno la considera como realmente verdadera el
condición del cadáver. Los vivos deben continuar pensando en los difuntos 1••hunismo ortodoxo, mientras que las escuelas teológicas más evolucionadas
bajo pena de hacerles sufrir y de ser atormentados por ellos, y lanzan graves 111111 intentado entenderla en un sentido metafórico.
amenazas contra aquellos que osaren remover el cadáver. ~l islamismo, especialmente después de la conquista de Persia, que fué a
Los Nabateos y Palmirenos, pueblos que viajaban incesantemente por razo- III W'I. la victoria de la religión mahometana sobre el mazdeísmo de los Sasá-
nes de comercio, no se descuidaban de prepararse para después de la muerte uldux, adoradores del fuego, desarrolló una corriente mística que tendía a la
1I11ttresidencia cómoda, que los Nabateos construían en forma de pirámide o dI'111 ificación del alma con la divinidad por virtud del amor. Estos ascetas
P()I' lo menos con una pirámide dibujada, símbolo del nephesh (espíritu vital); uur-ulmanes fueron llamados «sufos», del sayo de lana (suf) que vestían, para
los Palmirenos, en cambio, más influenciados. por el arte griego, representaban d"lIlostrar tanto a sí mismos como a los demás su alejamiento del mundo.
s()bl'c el túmulo la imagen del difunto. 1I.~loacaeció principalmente en Persia, en donde la tristeza que sentían por
Los fenicios, tanto los de la costa siria como los de Cartago, ,,, Ik~'ade11cianacional llevó a muchos a abrazar un más austero ideal de vida
tenían para ,v Jt convertir, en varias etapas o curas espirituales, el alma, muerta al mundo,
mil el cadáver un cuidado celoso. En un principio también ellos
deposi taban In Instrumento pasivo en las manos del Señor, hasta llegar a alcanzar una
16
17

11/.IAH AI!~.
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111'11111h'lIllúll IlIIlIpll'llI I()" \,1 SI'I' SlIpl'I~IlU),1'~lo l'~, 1111nuonnduutleuto del 1I11r1l'1mlOl'ios
y u un período de luto, para destruir LOdo contacto anirnlstlcu
dlllll liullvlduu! cu el ,1I11l1l uulve rxnl.
"1111'''10,
1\11esto SI' dll'ercnclu el pUI1WIsmo:musulmán del. indio, en que mientras I.It piedad para con 01 muerto no se limita al día de la sepultura: la Ia-
1,1pnntcísmo absoluto de la India es en el fondo una filosofía, el panteísmo 11111111, U 11,
la persona de su legítimo representante, prosigue en sus ofertas funo-
(le los místicos musulmanes no es total, porque tiene siempre necesidad de j1illlllK,sin las cuales el difunto sufriría y atormentaría a los vivos.
tener a Dios corno ser personal, en quien, perdiéndose, pueda volver a encon- Lu época brahmánica es la del desarrollo intelectual Y social de la védica
trarse. l' cu ractcríza por la preponderancia que durante la misma adquiere la casta
1III'I't!oLal,tanto desde el punto de. vista cultural, en el que se da al sacrificio,
NIII¡\ VnI)JOJ\ El Asia meridional, incluso antes de que los Arios Indoeuropeos descendie- .III'i'ido cxclusivamente por los brahmanes, el valor de mecanismo central del
jlltI\IIMANICJ\
ran de los desfiladeros de Keiber, para poblar el valle del Indo (Pangiab), I11'111lOS,de forma que si aquél cesara se derrumbaría todo el orden del uni-
estaba habitada por dos pueblos étnicamente diferentes: uno que se puede ~"1"1O, como desde el punto de vista filosófico, haciendo de Brahma, dios de
definir autóctono, al cual se da el compendioso nombre de Munda o Kolaria- I '11I'~'ulación sacerdotal, un ser superior a los demás dioses, por ser la perso-
nos (Bhil de la India central, Khasi en el Assam, Andamanes en las islas An- IIl!'Illlciónmasculina del neutro brahman, que es la fuerza espiritual que emana
darnán. Veda de Ceylán), y un segundo de Dravidas, de tipo negroíde, que .11,1sacrificio.
penetró en la península por el sur, invadiéndola y dejando en Moihengio Daro liL yo individual, el alma, en los textos: de la literatura brahmánica (los
y Harappa los restos arqueológicos de su civilización, notablemente perfeccio- IInillllw.nas), que son comentarios teológicos va los cuatro Vedas, lleva el nom-
nada y poseedora de una escritura: ídeográfica. 111.'de atman, soplo, hálito, y -se identifica con Brahma, que es el gran Atman,
Los Arios, agricultores y pastores de régimen patriarcal, empujaron hacia 1[1111 da vida al universo. entero. Así el alma del individuo, su atman, no es otra
el sur a los Dravidas y convirtieron en aria poco a poco toda la región indos- .11'111 que una pequeña parte del gran Atman universal, del cual se ha separado
tánica, mientras el resto de la India siguió ocupado por gentes dravidas y nú- •/l1l10una chispa del fuego. Este Atman es inaprensible, indeterminable como
cleos autóctonos que continúan poblando las; localidades antes mencionadas. I cll'l individuo, no puede definirse, no puede decirse que sea esto o aquello,
A ellos debemos los Vedas, [libros sagrados primitivos] que sin ser tenidos 1"10 es omnipresente y lo penetra todo, de la misma manera que un puñado
como inspirados por la divinidad como regla de pensamiento y de vida, se ¡J, Mlltdisuelta en el agua no se ve pero da sabor a toda la sustancia, El Atrnan
hallan, no obstante, en la base de la vida religiosa y de las costumbres de la uulvcrsal no es solamente el principio del mícrocosmos humano, que ha salido
India desde los más remotos tiempos, llamados por ello védicos, a través del di (11ccI1110 la chispa del fuego, sino también de todo el universo, que ha
brahmanismo, el cual, cm la enseñanza sacerdotal de la casta de los brahma- ulklo de él como la tela de las 'vísceras de la araña. Todo el universo, por
nos desarrolló filosóficamente su orientación panteísra, característica de la 111110, Y el hombre con él, puede reconocerse en el atman del que participa,
mentalidad india, hasta el actual neobrahmanismo o hinduísmo, 111IIIÓSni menos, como por el gusto se reconoce la presencia de la sal en el
Con respecto al alma y a la vida futura, el hombre védico afirma la exis- 111.1111;
mas para lograrlo se requiere aguda meditación, que conduce el hombre
tcncia, en sí mis:ma, de una substancia aérea y urnbrátil, a la cual dan los d I'ollocimiento del atman. En este conocimiento consiste la redención, ni hay
Vedas dos nombres: asa o sea el hálito vital, y rnanas, esto es, el espíritu en 1111(1 ca:mino,porque la esencia del atman está precisamente en el conoci-
cuanto es sede de la inteligencia y de la voluntad y descansa en el corazón: 11d('1Ilo. '
a esta entidad espiritual se le dará posteriormente el nombre de atman. Nótese II.l'camino de la salvación no es, por lo tanto, el de las obras, o sea del
que la idea de alma cómo principio trascendente y autónomo es aceptada por 111 I'i l'icio ritual, sino el de la meditación üumínadora que libra al hombre de
todas las filosofías: indias, excepto las materialistas y el budismo. En el ins- II~ cscorlas de toda imperfección, le suelta las cadenas de todo deseo y apego
tante de la muerte el manas se va al mundo en el que ya se hallan los antepa- 11"1'110sea el del atman, lo absorbe en esta visión intensa y vital, en sólo la
sados, pitaras, «los padres», y en el que reina Yama, el primer hombre que 111111 hay realidad y experiencia viva del ser, mientras que todo lo que está
conoció la muerte. Allí se goza de aquellas' delicias que el Indio de los Vedas IIII'IHdo ella es una ilusión (maya) de nuestra mente, hasta que 1a muerte',
imploraba para sí en la tierra y atribuía a 'sus dioses, pero no faltan vestigios ( 11son de libertadora, no nos conduzca a la emancipación en el Todo.
de cierta creencia en un lugar para los malos, Quien no ha andado el camino del saber, que consiste en haber compren-
El estado feliz de las almas en la otra vida depende principalmente de la dido la identificación del yo individual con el Todo, no tendrá el premio de su
piedad de los vivos: de ahí que exista: un ritual funerario, dirigido a garantizar dl',p¡;r:;ión en el ser, sino que regresará al mundo para volver a empezar la
a los difuntos la existencia de la vida en el sepulcro. El cadáver rasurado, vldll bajo otra forma, según los méritos de la vida anterior. Esta: es la doctrina
ungido, con vestido nuevo y rodeado de .plañideras que sollozaban clamando di' In transmigración (samsara), la cual volatiliza el concepto de alma perma-
lamentaciones, era generalmente quemado, pero no se excluía el lita de la IU'"le, pero es agradable al modo de pensar del indio, en cuanto le explica las
inhumación. Las cenizas se recogían y se depositaban en la tierra, en un punto 1IIIIIsLieiasy anormalidades de la vida y hace que se sienta como/un engranaje
señalado y sembrado de trigo, con hoyos para el agua y la leche con que se dll 111 máquina cósmica, como una pequeña parte del gran todo.
hnbía de alimentar el difunto. Una vez en casa, la familia se sometía a ritos

IR 19
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1,lIItl""'(I 11.1hudl: .•niu, qru 110PIIII'IIc\ldo M'I' \1111\rcru cluu cuutru vi illlckctuulismo IIII\v\'1'vo, luvrulo, ul'cltudo, vcsüde de f'icstu y Hcvado 1.11
sitio de la crcrnuclón,
hrnluurinlco, ulcgu l'i concepto de (/111/1/11, 'Y ptul lcndo de 1;\ rculidad empírica J 1" rninlxtros oñciantcs deben. atender a que las llamas lo consuman todo, EII
del dolor, sostlcnc la negación del alma Individual y pone la salvación en la dl/II110Sxi 1ius se usa la inhumación, Antes de que el gobierno inglés lo prohi
;Qsu.ción completa de la existencia en el nirvana, en el cual se detiene, final- l,h'l"II, con í'rccucncia se echaban los cadáveres al sagrado Ganges, o a otros
mente, para siempre la rueda atormentadora de la transmigración. 1/11'.ushniladcs ti éste, para tener la certeza de su salvación. El período do
Lo que enseña sobre el particular el budismo más antiguo y exento de IIlln dura un año, y, como en tiempos védicos, el hijo está obligado a recordar
posteriores superposiciones (llamado hinayana o «pequeño vehículo», y sencillo 11 nu-moria de su padre mediante sacrificios.
medio de transporte para alcanzar el nirvana) es de tal claridad que no admite la I,as creencias escatológicas de la India han sido varias en el curso de su
menor duda. El budismo considera como, un error, basado en la ignorancia de la utllr-unrla historia religiosa. Para el indio de los tiempos. védicos, como ya
verdadera constitución del ser y de la esencia de la vida, la creencia en un uullcumos, en el instante de la muerte, cuando el hálito vital (asu) abandona
alma inmortal, es decir, en una esencia única, eterna e indestructible que ha , I rucrpo, el alma (manas) se va al mundo de las «padres», en el cual reina
fijado su residencia sólo temporalmente en el cuerpo. La transmigración de \lIIU, el primer hombre que conoció la muerte; allí se vive la misma vida
Ias almas consiste, según' el budismo, en una nueva formación del individuo '1111se llevaba en la tierra. No faltan indicios de que creían en lID sitio de tor-
!n el mundo material de los fenómenos, provocada por la propia voluntad de 1111'1110 para los malvados. En esta época no hay todavía señales de que proíc-
vivir y por el propio carácter moral. 11'1111 la doctrina de la metempsicosis, la cual, por el contrario, aparece en lw
"I'lll'lI brahmánica y ve prolongarse el destino del alma en innumerables recn-
El budismo del «pequeño vehículo», demasiado agnóstico con respecto a
los problemas fundamentales, y por tanto poco adecuado para dar desahogo 1 u uucioncs, no unidas por la conciencia permanente del yo, síno condicionadas
a la devoción mística, debía ceder, si el budismo quería llegar a ser religión de INII'1" calidad de las acciones (karma) que se ejecutaron en la vida precedente.
masas, en primer lugar a un «vehículo más ancho» ( mahayana), hecho para 1",/1\ pesada cadena se romperá solamente cuando el alma individual llegue
t 1" comprensión del alma universal.
las masas y no para unos pocos escogidos, capaz de acoger a la vez a los de-
seosos de una más. vasta especulación intelectual y de una más íntima y per- 1\11la época neobrahmánica o hinduísta actual, mucho menos filosófica que
sonal piedad religiosa. Frente al agnosticismo teológico del hinayana. el budis- I .nulguo brahmanismo y mucho más rica en elementos populares, se encuen-
mo mahayana: 1.0 introduce el concepto de un ser trascendente y permanente, 11,1Iti creencia en un lugar de tormento (Naraka o Patala), dividido en siete
en la figura del Buda cósmico, que se reveló un día al Buda histórico; 2.° con- 11I11l¡)lll'timientossegún los pecados, en el cual reina Yama, que es a la vez
I I 11I~':t. de los muertos. Los tormentos no son eternos, sino que duran un cierto
sidera el nirvana, no como la extinción de. la voluntad o sed de vivir, sino
lit 1folio de tiempo, después del cual todo volverá a empezar. Hay también sitios
como una especie de paraíso en donde, alrededor de Buda y de aquellos que
aspiraron a convertirse en tales (bodhisattya}, gozan los que han tenido. fe di' hlonuvcnturanza, a los cuales llegan las almas después de haber purgado
en su socorredora bondad. Se volvía así en alas del anhelo religioso a lo que el 11"I ulpas a través de las transmigraciones. Los sitios de bienaventuranza son
«pequeño vehículo» había suprimido: el concepto de un Ser personal, bueno y 11111110, correspondientes a las cuatro mayores divinidades hindúes: India, Vishnu-
socorredor, la oportunidad de rezarle en los templos delante de los venerados hlvu, Brahma. Tampoco estos paraísos son eternos, ya que el alma, después de
simulacros y la certeza de alcanzar, gracias a los méritos adquiridos, el nirvana, "1111'1'gozado en ellos más O'menos tiempo, es de nuevo unida a la rueda de
una especie de campos elíseos en donde se goza de la felicidad. 11. nnnsmtgraciones. de la cual no se librará definitivamente hasta que entre
Esto explica la afortunada expansión del budismo más allá de las fronte- " 1'1alma universal [Parabrahma) : y a esto los Hindúes llaman Moksha (li-
111 1111 lún) y Mukti (fin último),
ras de la India y su capacidad de adaptarse y de responder a las inextinguibles
exigencias de la religiosidad, que exige un Dios personal y anhela la inmor-
1\11cuanto a los Persas, cuyo antiguo naturalismo fué profundamente re- 1./\ 1'1
talidad. INMUlt
/11111111110 por Zaratustra (Zoroastro, hacia el año 600 a, C.) en sentido mono- EN 1./\
mNUI71ltMO El hinduísmo (que es la religión actualmente profesada por la gran mayoría 1 111 k,) (mazdeísmo), desarrollándose luego en un netO' dualismo entre los 'militA

de los hindúes) es la antigua religión india, ahogada por un milenio de reforma 1'llIlllpio!. del bien y del mal, son manifiestas las vislumbres de la inmortalidad
budística, que ha cobrado nuevo vigor y lozanía por obra de los brahmanes que ,,," prern ios y castigos.
precisamente se sirvieron de él para combatir con más eficacia al budismo. Los ttruvastu, o almas de los antepasados - no mencionadas por Zaratus-
El culto que los Hicidúes dan a los difuntos es en lo fundamental el mismo /1'111'11las partes más antiguas del Avesta (libro sagrado de los Persas), en el
I 11111 \'¡.,tün sustituídas por el concepto del yo personal (Daena) - aparecen en la
de la época védica y brahmánica, que manifiesta la solicitud de los vivos por
la suerte uItraterrena de los muertas. Aun antes de que el enfermo muera se 1'11I1t'más reciente del Avesta como almas justas, en función de Angeles cus-
celebran ceremonias expiatorías, como por ejemplo se le pone entre las manos 111ti 111'"que se ponen al lado del hombre desde que nace y le defienden cid
la cola adornada de una vaca para que le conduzca por buen camino al otro d, 1I1i1\1io. En la escatología rnazdeísta, la daena tomó el aspecto de la concien-
, !tI ¡lvl hombre justo. al cual se aparece el cuarto día de la muerte', en forma
mundo. La vaca después se regala a un brahmán. Cuando el moribundo ha ex-
halado el último suspiro, los presentes prorrumpen en un llanto cadencioso. El, d, 11111\ bella doncella que le anuncia el. juicio. En cuanto al trato (jJltC' se da

o 21
N,I'"HIII "IH'I'AlIA(
I<1N
V VII'II,IIMIII~llH
HNI.MI 11I11.1lo10NILl4
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I 10" dlfulllOH,yll 1) 11
l' IIIII¡¡""IOd\ 10/1 tl'l~Hdl'IIH'lItONhlllllOMdI' In crcuclón : d"NIruídu» las fUOI"Zt\sdel m:1J, la consumación cid bien será pcrí'cct a y 111
III('¡'¡O,
agua y IlcITlI,ddw M'" contumlnudo, el cudávcr no se puede ni quemar, uuuortnlldad feliz garantizada para siempre.
ni ~nhumuJ' ni echar al agua : se dejo por tanto sobre unas construcciones
La religión egea se ha de considerar, en sus dos, periodos minoico y micé- I_OS w<WClfI
espcclalcs, llamadas torres del silencio (Dakhma}, en donde es devorado por
los animales, generalmente los buitres. Las obligaciones de los vivos no aca- 111111, como indispensable capítulo introductorio a la historia religiosa de los
han con la deposición del cadáver: por espacio de tres días se celebran cere- , "lq,¡;OS. Un documento interesante acerca del culto funerario en 1a época cgca,
monias en casa y en el templo, seguidas de la confesión de los pecados (patet), 1" tenemos en el sarcófago pintado de Hágia Triada (Creta, segunda mitad
lus ofrendas de pan (daritn) y la fiesta de la bendición (ilfrzngan) en! honor de: d, 1 :-..xv). La primera de las dos caras mayores representa la ofrenda de una
Sraosha psicopompo [conductor de almas], que se celebra al anochecer, a la hlll'ra y de dos terneros al difunto, que está de pie delante de su tumba. La!
luz de las estrellas; todo ello para ayudar a las almas en el viaje a ultratumba. ¡ ¡:lInda representa el sacrificio de un toro atado a un soporte, mientras su
Al alba del cuarto día (antes de este tiempo el alma está todavía totalmente 1lIIIoITe cae dentro de un cubo. De las dos caras' menores una representa una
libre y revolotea alrededor del cadáver), el rito fúnebre acaba con oraciones 1,1f(1l o carro tirado por dos. caballos y montado por dos mujeres de blanca: tez,
más intensas y con la distribución del dar/m y de otros objetos a los oficiantes 111111'.(\ una 'escena de la vida real; la segunda representa una biga tirada por
y a los pobres. Todas estas ceremonias sirven para preparar al alma una suerte ""~ grifos alados, dentro de la cual van dos hombres, uno, de tez oscura, envuelto
afortunada. El alma, una vez libre, se encuentra a merced de las insidias dia- I!ldo él, aun los brazos, en un vestido (el difunto); en lo alto vuela un pájaro
bólicas : Sraosha, el guía bueno, corre para tenerla a cubierto de los peligros, 111dirección opuesta a la 'del coche (el alma del difunto). El sarcófago de
y la conduce, después de los tres días, al gran puente Cinvat, entre el cielo y IlIlpia Triada demuestra que los hombres minoicos creían en la otra vida
la tierra. Allí ante los tres jueces, Mitra, Sraosha y Rashn, la espera el juicio, (11I1I'l'U, coche para el viaje), en la utilidad de las ceremonias expiatoriasí (sacri-
cuya sentencia pronuncia Mitra después de pesar sus acciones buenas y malas Ih lOS),Y que tenían un personal (sacerdotes, músicos, mujeres, característica
en una balanza imparcial tanto para el rey corno para el pobre. Si el alma es 1 ,111última que Creta tiene en común con la Anatolia) y, un ritual funerario.
hallada falta de peso, cae arruinada del puente al abismo que se abre de par i.ns tumbas de Micenas, descubiertas por Schliemann, manifiestan también
n par allí debajo, pero si es justa, pasa el puente y entra en el paraíso que le II misma preocupación por la vida ultraterrena. Las 'sepulturas reales, en
había sido preanunciado ya después de la muerte por una virgen bellísima (la l kr lo, nos han conservado esqueletos con máscaras fúnebres. de lámina de
Daena) que simboliza la conciencia religiosa de los buenos pensamientos, pala- 1111' pnra la 'conservación de la figura, con vasos y utensilios de oro y de plata
bras y acciones que el fiel mazdeísta practicó durante su vida. Alrededor de 11111';1 el uso del difunto, entre los cuales figuran un anillo con una escena
esta «Morada de los cantos» (Garo nmána), en la cual se gozan también deli- III1~i(}sa,pequeños ídolos de animales (bueyes, ciervos, caballos, etc.), de bron-
\
cias espirituales. entre perfumes balsámicos, se ha exaltado la fantasía orien- l' , Iodos los utensilios, en suma, que suponen la realidad de una vida ulterior del
tal. Pero no todo acaba aquí: además de la salvación individual, el mazdeísmo " 111111 to y que él todavía puede hacer uso de las cosas que usó y amó en la
contempla y quiere la salvación cósmica y espera la venida de un reino en el 11111"11.
cual el dominio del mal será vencido y la felicidad eterna de los justos que- HI primer documento literario referente a la creencia de los Griegos en la
dará asegurada para siempre. Este día vendrá 3.000 años después de la época 1IIIIIIIlllllbalo constituyen los poemas hornéricos, El hombre hornérico cree
de Zaratustra, el cual a su vez vino 3.000 años después de la creación del pri- 1/111' en el individuo hay una psyché, soplo vital, que en el momento de la muerte
mer hombre, Gáyómeretan, y se encuentra así en el centro. del tiempo creado. ,1I1I1I(iona al hombre y continúa existiendo, pero sin conciencia de, sí por la
Señales precursoras, anunciarán el fin: prodigios en el cielo, terremotos y tem- 11I11I·tlción del diafragma que es la condición. material de la actividad psíquica.
pestades en la tierra. Enemigos violentos irrurnpirán en el Irán y en él los I;~IIIllueva y pálida sombra de vida transcurre en el Hades, situado ya en les
demonios se reunirán para la gran batalla, la cual será dirigida victoriosamente l' ondrijos de la tierra (Ilíada), ya en el extremo de Occidente:(Odisea). Sola-
por Saoshyant, el «Salvador», concebido por una virgen durante un baño en el 111'111<.: la sangre puede devolver la conciencia a las sombras yacentes en el
lago Khaunsava, donde está escondido desde hace milenios el semen de Zara- 1IIIIIIdode 105muertos; y en efecto Ulises, antes de bajar a él, degüella las vÍC-
rustra. Entonces llegará el fin de las cosas y el principio de la renovación del tllIlIl~,y las almas corren a beber la sangre y a recuperar el sentido de Ia
mundo (frashokereti}. Zaratustra vendrá del Oriente y celebrará un sacrificio dllh l' vida. De premios o penas no se encuentran trazas en Hornero, y2J que
que reducirá a la impotencia a los devi, los cuales serán destruí dos por los I,n «campos elíseos» que menciona a propósito de Menelao, significan muy
espíritus buenos, mientras Ahura humillará a Angra Mainyu. lilllh,lil.Jc'mentela inmortalidad concedida a Ganimedes, como Calipso quería
Seguirá luego la resurrección de los muertos, empezando por Gáyómeretan, tI.lllo1a Ulises, y el pasaje en que describe las penas eternas que sufren Ticio,
~l juicio final con la entrada de Ios buenos en el cielo y de los malos en el 1,11111110 Y Sísifo, ofensores de los dioses, debe considerarse como una interpo-
infierno, si bien sólo por tres días. Después todos los elementos del mundo se 1,,,lnn por sufrir e] influjo de Ia doctrina órfica (Wilamowitz).
fundirán en un gran río incandescente que como un crisol purificará a los EI1 Hornero no hay huellas del culto a los héroes, culto que empieza a di-
impíos y dárá al olvido todo ]00 pasado. Purificados los hombres de esta manera, IlIlIcllt'Séen el S. VIII y en sustancia es un culto funerario dirigido a exaltar

22 23
N.IIIII'~III NO ICIIVI
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di' 11I100dll'j," 10'1111I \(111
do('(". ti rcstau- 11110Il' I.I¡¡'lIl'.1\:;lo~ dcmoutos tienen UII gesto amcnuzudor y a veces l",lilll
1'111101'1'/4
pol!lln>Hd(' ItI cllldad., n IOH1111 1 dad()I'\"¡ d~' usoclucloucs culturules .. '1IIplvIIlIIlL'nlc~11uctitud de golpear. Otras veces el difunto monta 1I caballo,
IIIII'Ulo~.¡ll1l1CI'lOS
comunes rcgíuu dos. dios: la iuhumación y la cremación, 10 II()con la gallardía del que ha muerto hcroicarnonte, sino más bien en la
Las cenizas se rccoglan en una lima y se dejaban en 01 sepulcro familiar. A los IlIlId de quien tiene que sujetarse a su destino. Va precedido de domonios,
inhurnados los colocaban do rorrna que mirasen a oriente, y a su lado ponían 111111 o vnrios, y le siguen su criado y sus familiares. A veces va sobre un carro,
los objetos que el difunto amó en vida, Al retorno del funeral tenía lugar la qlll ¡.t~¡{tl él mismo, rodeado del habitual cortejo,
.cuu fúnebre y en los días tercero, nono, trigésimo y aniversario se hacían las 1\111e\ mansión infernal ~eina la pareja Hades y Perséfone (la Proserpina,
ofrendas funerarias que consistían en platos de legumbres y sobre todo de t, 1"•• Romanos), También aquí, pues, se tiene fe en la supervivencia del alma
hobas, ~ t 11,su suerte en el más allá. Sólo hay que observar que en las tumbas más

11I1II.\ut1S los Etruscos representaron la vida ultraterrena como una continuación


Itllltll\NOH Análogos ritos observaban en la muerte y sepultura los Romanos, siempre t, I¡ISalegrías y ocupaciones de la vida terrenal (convites, danzas, juegos, esce-
guiados por la preocupación de la supervivencia del alma, Después de la muerte 11I~ tic caza y pesca). Desde el siglo lV en adelante dieron preferencia a los
vive el alma una vida obscura, aunque parecida a la que llevó sobre la tierra, IIIIIH':I1.Losmíticos griegos, pero de carácter cruel (sacrificio de Ifigenia, fra-
O en la tumba o en una región común, llamada Orcus, situada debajo de la 1111 ldlo de Eteocles y Polinice, Teseo y Piritoo, muerte de Hipólito, de Anteo,
tierra, La condición de las almas en la otra vida depende del trato que reciben di Ellomao), conjuntamente con elementos relativos a la vida del difunto allá
sus despojos mortales. Corresponde a la familia el proveer a la sepultura y el Ilhlllo (viaje hacia el Hades, figuras dernoníacas que le acompañan, juicio de
cuidar de aplacar a las almas de los difuntos, llevándoles los utensilios' que tOlI dioses infernales). No es que nuevas creencias hayan venido a cambiar la
usaron en vida y la sangre de las víctimas, que devuelve a las sombras una \ 1'11"111 ctrusca de la ultratumba, ya que ni siquiera en la época arcaica faltan
centella de vida antigua, y preparando banquetes fúnebres: a los cuales asisten tlloIllllUs representaciones de la helenística; sino que con el tiempo se cambiaron
los difuntos invisibles junto a los vivos, Para que se pueda asistir con ese piadoso 1[4" preocupaciones y los puntos de vista, acentuándose el carácter nacional de la
cuidado a los que dejaran esta vida, es indispensable que éstos' tengan una tum- 11111 luuu fe, quizá en contraposición con la absorción política y cultural de Roma,
ba propia.
La más terrible pena que pudiera afligir a un hombre era precisamente la
de quedar 'privado de sepultura, así como la culpa más grave era el no dársela.
Por esto a quien no había podido tener una sepultura propiamente dicha (muer- LA INMORTALIDAD Y LOS «MISTERIOS»
tos en la guerra, en naufragio, etc.) se le levantaba un «tumulus ínanis» (ceno-
tafio); al inaugurarlo se llamaba por tres veces a voz en grito al alma errante,
para que viniera a habitar la morada construída para ella, La morada subterránea
de las almas, el Orco, no estaba totalmente separada del mundo: existía una aber- ti creencia de que el alma sobrevive más allá de la muerte, propia de las MIS'I'I\lfW
tura por la cual las almas podían subir a la tierra; estaba situada en el fondo del religiones naturales como hasta aquí hemos visto en rápida ojeada, desde 0I0NII'II\
rnundus, o fosa ritual, construída en la confluencia del decumanus con el cardo, 11 prl.'hi:;toria hasta el mundo clásico, se ha manifestado constante bajo una
las dos calles centrales que debían dividir (cortándose en ángulo recto) una 1"111\:1 más o menos volatilizada, pero siempre ligada a la muerte del cuer-
iudad fundada según el ríto, El mundus - situado sobre el Palatino, en el (1" por olla animado en vida. El puente que ha permitido pasar de la idea de
centro de la «Roma cuadrada», en el área en la cual fué edificado posteriormente 1I111'Ivivcnciaa la de inmortalidad, entendida en el sentido de que es propio
el templo de Apolo- estaba por esto cubierto por una piedra que tres veces d,' 1 ulrna humana separada el sobrevivir a la muerte del cuerpo, lo tendieron
all año, 24 de agosto, 5 de octubre y 8 de noviembre, era removida: aquel día 11~irccia las religiones de misterio, especialmente los misterios dionisíaccs,
todos los muertos salían por aquella abertura e iban a encontrar a sus fami- IIhlllllados por el orfismo y elevados en el sentido filosófico-religioso por la
liares vivos, 1 ,pc·\'ttlación de Pitágoras y las ideas de Platón.
I.()~misterios, (del griego myein, «iniciar [en cultos secretos l») fue en un
l' 1'111114('01'1 En euanto a los Etruscos, gracias a las abundantes representaciones pie- 1IIII\l'Ípioel nombre de unas fiestas especiales. durante las: cuales se verificaba
tóricas de las tumbas y de los vasos antiguos, a los enseres funerarios que 11 mlciación en cultos incomunicables a los profanos; bajo este primer aspecto
decoraban las vasijas y los espejos, es posible hacerse una idea de la que ellos 1111 1'011ritos agrarios, relativos a la Madre Tierra, dirigidos a promover las
tenían de ultratumba. As,í que uno. muere, su alma es esperada por dos grupos t III1zns de la naturaleza, exhausta después de su trabajo de germinación, me-
le demonios: uno hostil, capitaneado por Charun (Carente), y el otro compa- dI IIIIl' ceremonias de carácter sacromágico, acompañadas de danzas, uso de
sivo, cuyo jefe es la: diosa Vanth, 11I\',('l1r:1S,
gritos y actos sexuales licenciosos, significativos de la fecundidad,
Una vez en poder de los demonios, el difunto camina hacia la morada in- 1 1\ 1111 segundo tiempo este inicial valor mágico-agrario se sublimó en un valor
Icrnal, algunas veces a pie, escoltado raras veces por uno, más frecuentemente JlI1'IIuulen armonía con el desarrollo cultural y religioso de la sociedad '",
por dos demonios, uno de los cuales precede y coge de, la mano al difunto y el Dlontsios, dios de origen tracio, que los Griegos se apropiaron gracias a SLl

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N. 111111:111 1'ltII'AI(¡\(ION'VlhlllMlIllIH!iN ,1\" I(I'¡I.IWUNI'.'I
NUHIIVI:I.I\U¡\

JI'-IIII(\ Nllhl,IlIl¡,,1I11
I ('('('pllvlI, V" t'I 11111'
dio \'1 1>1111)('1'
101H>lIiflllll'\) (l la fe en la IIlolllllldo MIS prcscrtpcloncs morulcs, en visto t!(.)1destino suncrtor, reM'1
IIlItlt>"llIlIdnddd 11111101, I>lollbios l'S ti'" dios de la nuturulcvu salvaje, dominador ¡!I" 11lo•. Iniciados.
de \ll1Urcglón mon 1añosu con muchos bosques y valles profundos, en los cuales 1'1 1It110de Díonlsios Zagrco (Zaagrcus = «gran cazador Idc almasl» es el
\'1,silhido dc,l viento que sopla entre las gargantas de los' montes aparece como 11.111'lile los órficos dan al dios, para poner de relieve sus prerrogativas
la presencia viva del dios que se complace en la carrera desenfrenada y gusta IClJI,d\'s) tiene interés para la exposición de las ideas de los Griegos, con rela-
de ser adorado en la misma forma con la cual manifiesta su presencia. Ren- !ti" Id ,11111 a y a su suerte en ultratumba, en cuanto narra que Zagreo, hijo de
clíanlc ese culto principalmente las mujeres (ménades), las cuales constituían ¡'I/litl:l'V de Pcrséfone fue raptado de pequeño, hecho pedazos y devorado crudo
el cortejo del dios. Vestidas con una piel de cervato y a veces de zorra, corona- l' 1•• 'l'ltuncs, Estos fueron abrasados por el rayo de Júpiter por su impiedad, y
das de hiedra y empuñando el tirso, durante las grandes fiestas que se cele- 1" crnizas se formó el 'género humano; por eso se encuentran en él los, dos
brnban cada dos años, corrían por los montes apretando contra su seno un " 1111 !lIOS,el mal y el bien, el titánico y el dionisíaco, unidos, desde que. los
cervato o un cabrito, incorporación del dios, al toque ensordecedor de címbalos, lit 1111"devoraron el cuerpo divino de Zagreo. Toda la disciplina órfica consiste
timbales y flautas. Esta ruidosa carrera nocturna excitaba hasta el paroxismo 111I!tI'1'11/'el elemento luminoso, celestial, dionisíaco, que es el alma, del ele-
a las ménades que acababan por morder las carnes crudas del animal que 11.1110obscuro, material, titánico, que: es el cuerpo.
apretaban contra su seno (e omofagias ; de omos = crudo y [agheiri = comer). 111moral y la escatología órficas se apoyan sobre el destino del alma y los
Este rito, no obstante su apariencia salvaje, era susceptible de una elevación ti "".', para alcanzarlo: moral y escatología de altísimo significado, que han
religiosa paralela al desarrollo del ambiente social, porque en la incorporación 11'I Ido a la especulación posterior las más ricas fuentes de inspiración, y a
omofágica del dios se contenía en germen la unión mística con él a través del 111 "IIIHISpiadosas la más dulce embriaguez y la. certeza más consoladora.
sacrificio del animal sagrado; y en el carácter del dios, originariamente numen ti 1 II)~,órficos el alma es, pues, de origen divino y el cuerpo es su tumba
de la vegetación, con su doble aspecto de muerte y resurrección conforme al /11//11 séma), en la que ha SIdo arrojada por efecto de una culpa anterior.
perenne curso de la naturaleza. tenía el fiel la perspectiva de una parecida I,tl .11-tuncia que separa. la prisión oscura del cuerpo de la residencia bien-
resurrección, con tal que se hubiera asimilado a aquél mediante el rito inicia- I uturnda, a la cual el alma anhela subir de nuevo, se puede abreviar y hasta
dor. Además, estos adeptos, que habían hecho esa experiencia de vida supra- 11111 111111' solamente por una expiación purificadora, por una depuración. Esta
normal durante el período del éxtasis, en la que se creyeron como identificados 11111\ lon se puede verificar siguiendo dos caminos. El primero es el de rena-
con 'la vida bienaventurada del dios, anhelaban poseer de un modo estable esa 1 vnrlus veces, ya que no siendo suficiente una sola vida para completar la
misma vida feliz y acababan concluyendo que para alcanzarla era necesario man- I'lm 1611el alma se ve condenada a transmigrar de cuerpo en cuerpo, en una
1enerse en el estado de purificación legal y moral, logrado en el momento de la "' I'~IIIIIde vidas que se cierra como un círculo: el círculo de las generaciones,
iniciación. Y así, de la religión dionisíaca se pasa a la teología y a la ascética '1"1 dlt vueltas inexorablemente como una rueda, la rueda del destino. El se-
de los Orficos. ulldo cumino es el de la purificación en el Hades, sitió de terrores y da deli-
I,,~, 111cual el alma desciende después de la muerte, pero en el que de todas
MIM'I'I~IIIOS La corriente mística del orfismo, conjuntamente con la filosofía pitagórica, 111 1111'1 tI~ no encuentra su alegría, incluso en la mejor de las situaciones, por-
flllI'I008
nació en Grecia en el siglo VI, época de profunda transformación social, que l. "" único gozo está en reunirse 'con s.u,principio, que es, Za,greo..
vio la caída de las antiguas monarquías, patriarcales y el nacimiento del estado p" ru el que ha llevado una vida pura se abre, más allá de la tumba, una
democrático. En esta época agitada el orfisrno representa el anhelo de libera- 11(i'W«1iva que ha hecho palpitar de esperanza a generaciones y generaciones
ción de un régimen de opresión y violencia, el refugio de los espíritus más hll'"lll'OS. En el Hades órfico reinan: Eubuleo (el «que da buenos consejos»),
nobles, en donde se promete a los adeptos consuelo para el presente y libertad 111"I~ un epíteto del Dionisios infernal, Hades, llamado también Euclés (el
para el futuro. Por esto hallamos que los órficos sienten un vivo horror a la l,i';1I llurnado»), y sobre todo Perséfóne, que. predomina en la concepción órfica
sangre, un poderoso deseo de justicia y de ley, y que además, al dios central ;1'111,11, Hay dos caminos principales que desde la entrada se ramifican, a de-
del orfismo han juntado a Dionisios, el dios característico por sus padecimientos l' • 11"l' izquierda, en forma de Y, llevando el uno a los prados floridos de los
y por su muerte injusta, el dios extranjero y popular venido del Tracia, en vez 111 1I1 h, Y el otro al Tártaro castigador de los malos. Está bañado por el Leteo,
de juntar a los dioses olímpicos que habían dado la .gloria a la vieja aristocra- "It 111,1 Hades, y del olvido, porque al beber de sus aguas se olvidaba completa-
cia guerrera cantada por Hornero. 111 11ft' la vida pasada, concepto grato a los órficos que abandooaron la vida
El movimiento se atribuye a Orfeo, cantor de Tracia, cuya figura está re" ",1111'11 del mundo para alcanzar en Zagreo la fuente de la vida divina. Apenas
plcta de motivos legendarios, Pero sea lo que fuere lo que se haya de creer h 1 111trudo en el Hades, el órfico debe tomar no la izquierda, camino infausto,
acerca de su figura histórica, 10 cierto es que en los orígenes del movimiento h lo'. espíritus malos, señalado por un chopo blanco, sino la derecha, que' lo
órfico debió de existir un Orfeo, esto es, un hombre de profundo ingenio teoló- '11 ti ",'l' a la fuente de Mnemosine, de la cual unos guardianes mantienen ale-
gico y de honda inspiración religiosa, que sublimó el preexistente misterio 1111"'-. :1 Iodos los que no han tenido el privilegio de la iniciación. Pronuncia la
dionisíaco, encuadrándolo en una cosrnogonía filosófica (mito de Zagreo) y l' dllhl'll de regla, que lo declara hijo de Urano y de Gea, del Cielo y de la Tierra,
1'11pnrtfcipc de! compuesto dionisfaco y titánico, conforme al rito cosmogó-

26 27
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1111'11di' 111~I'IIoI, V pldl' 1111111'11101 dL' 111"11I111'lflm,1'1I'IIIJIIIH, qll\' lo 1II/,j.\Ul!'
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11"11'1111 1'1I1I1'l'plilnuevo Plll'llllIl'llIl' (')11lcu) y lo dl'~lllll' ,1 111d\lln' prhnuvcru d" 11111Vida incolorn ti lus buenos y a los mulos, u los valientes y n los inl'plos,
<,\1..,
en 111J)O'" , en l'spel'U de su retorno final al único Z~It'I'l!O,
\111111\:1>y a T~l'siLCS, rnicruras que con los órflcos se introduce la sanción. del
~sta cscatologfa hallase expuesta í'ragrncntariamcntc en una u otra de va 11'1 lid mal, que cambia la orientación moral de la vida. y es índice de una
rías larniuitas, halladas en las tumbas órficas de la Magna Grecia, de Roma y "_:\'1111011de la conciencia, no sólo individual SiDO incluso social. El padecí-
Creta ". Estas Iaminitas, de pocos centímetros de longitud, plegadas frecuente. IÍ, 1110<1\1(,' el alma ha soportado es el ciclo de los nacimientos, la férrea icy
!l 111 1runsmigración, del cual la ha librado la expiadora vida órfica. Y es imprc-
mente como pequeños trozos de papel, se han encontrado pendientes del cuello o
sostenidas por la mano del difunto, como guía, certificado y amuleto, todo a la 1"llJllilt' aquella sensación de alivio, aquel «i Salve !» repetido por U"es veces,
vez, de su viaje de ultratumba, Contienen fórmulas breves (dos de ellas incorn- 11111 IIIHIebria satisfacción por la suerte del alma bienaventurada, desde ahora
prensibles) de poemas apocalípticos órficos, en los cuales se derramaba la vida 111'1,IIl,1 duro contacto con el mal y con las tinieblas.
dcvocional de los adeptos, se afirmaba su fe y se exaltaba su esperanza. Se en- I 'I~ restantes Iaminitas, halladas también en Thurium, pero en la' tumba pc-
cuentran actualmente cinco en el Museo de Nápoles, dos en el Británico y tres ,1111 1111de un sepulcro familiar o común a varios asociados, son copias de un
en el de Atenas (antes en el de Creta). De todas estas larninillas, la encontrada jll 1110original, exceptuando, en la segunda y en la tercera, una afirmación de
en 1834 en la antigua Petelia, cerca de la actual Strongoli en Calabria (actual- 11'11111 importancia para la teología órfica, y en la primera un mayor desarrollo
mente en el Museo Británico), es la más importante para conocer la topografía 1 1I vuelo que el alma emprende después de romper el cerco. fatal. Una de
del Hades órfico. 11"•• 1111.:0: «Yo" pura entre los puros, vengo a vosotros, i oh reina de los infier-
lit' , 1111 Euclés, oh Eubuleo, y vosotros, dioses inmortales! Puesto que yo me
Las laminitas órficas tienen también el mérito de ser documentos originales
de la fe órfica, recibidos casi de las propias manos de los difuntos, Se siente liJ I 110 de pertenecer a vuestra estirpe bienaventurada. Pero I la Moira y el re-
-

vibrar en ellas un deseo de purificación, un anhelo de algo mejor, una sed de hlllll'lIf1,lICarde su rayo me abatió dejándome seca. Pero yo volé lejos del cerco
vida divina que no encuentra parecido en la experiencia religiosa de la antigüe- "'11'11111(' y rígido, y con pie rápido alcancé la deseada corona y bajé al regazo de
dad clásica y que es la fuente de cuanto Esquilo, Píndaro y Platón, entre los 1.1 \1llora reina infernal. Feliz y muy bienaventurado tú, que de hombre has lle-
Griegos" Cicerón y Virgilio, entre los Latinos, escribieron en exaltación de la 111
•• 11ser dios. Cabrito, yo caí en la leche».
esperanza religiosa, Il!\ aquí el texto de las dos restantes; láminas de Thurium: «Yo, pura entre
En la laminita de Petelia leemos: «y tú encontrarás a la izquierda de la puros, vengo a vosotros, oh reina de los infiernos, oh Euclés, oh Eubuleo, y
casa del Hades una fuente y junto a ella un ciprés blanco; a esta fuente tú no ".11.". los demás que sois dioses y espíritus. Puesto que yo me aprecia de per-
te acercarás demasiado; encontrarás otra fuente cuya agua fresca proviene del HIIII11'1'a vuestra estirpe bienaventurada. Pero la Moira y el relampaguear de su
lago de Mnemosine: tiene guardianes delante: Dirás: "Hijo de Gea soy yo y de I¡lyll illl~,abatió dejándome seca, Este castigo me fué infligido por causas, injus-
Urano estrellado, y celeste es mi estirpe, yeso también vosotros lo sabéis. La 111 Ahora yo vengo suplicante delante de la santa Perséfone, para que en su
sed me abrasa y me consume; dadme en seguida el agua fresca que proviene IIliI¡.ollidad me mande a la residencia de los píos».
del lago de Mnemosine", Y ellos te dejarán beber en la fuente divina y enton- 1\'.1as láminas de Thurium son notables: 1.0 por la afirmación de la pu-
ces inmediatamente: tú reinarás con los otros héroes». f 11que distingue al órfico, el cual se llama a sí mismo el puro que vive en

Esta laminita es la más importante, no sólo por la topografía del Hades 1111"1I.gl'upación de puros: «Yo, pura entre los puros, vengo a vosotros, etc.»;
órfico, sino también por aquella fórmula breve y concisa en la cual se encierra nur la afirmación de aquella injusticia, de aquella culpa inicial (que es el
la doctrina fundamental del orfísrno: «mi estirpe es celeste». En la certeza de lo" ullo del que fué víctima Zagreo), de, la cual todas las almas han pagado el
esta doctrina, que incluso los dioses conocen, está la prenda de la futura suerte. ""110 sufriendo la fulguración de Júpiter en la persona de los Titanes y su-
El órfico es del CIelo y al cielo debe volver. 1ll,"do en el cuerpo que las aprisiona una sed que las abrasa; 3.0 por el movi-
Otras cuatro Iarninitas, que se hallaron en dos tumbas distintas cerca de la 11111 1I1()impetuoso con que el alma rompe los lazos de su prisión y emprende el
antigua Thurium (actual Terranova di Sibari), en 1879, y actualmente se con- 111 lo I);.U"aalcanzar la deseada corona, arranque comparado con acertada se-
servan en el Museo de Nápoles, ofrecen nuevos, elementos característicos. La 1111 IIIIIJ,aal vuelo de un pájaro liberado de la red; 4.° por la frase característica:
« librito, yo he caído en la leche», que significa, conforme al mecanismo mís-
primera, escrita en verso y en prosa, hallada en el gran sepulcro (en forma de I

túmulo) de Thurium dice: «Pero cuando el alma ha abandonado la luz del sol, 11111 de la iniciación, que el iniciado, asimilado al cabrito, animal consagrado a
es menester que ande como quien posee una inteligencia sagaz, que observa Ifllllllsioo, se ha convertido a su vez en Dionisios, y se ha sumergido en 1a leche"
bien todas las cosas. i Salve}, con soportar este padecimiento tú no has sufrido 1111111"1110. del cabrito recién nacido, en cuanto también el órfico, a través de la
más, de hombre te has convertido en dios: cabrito caído en la leche. ¡Salve, hil' lnción, se ha sumergido en una vida nueva y divina, toda de pureza, de la
salve, oh tú que has tornado el camino de la derecha hacia los prados sagrados 11111 111.blanca leche, alimento de los recién. nacidos y de los vegetarianos, debía
y los bosques de Perséfone l» d. NI'!'entre los órficos la expresión más obvia y convincente, La frase, pues,
El hombre de inteligencia sagaz es Plutón, el juez del Hades; concepto nue- '1lIlvnlu a esta otra: «Yo, nuevo Dionisios, he alcanzado la vida divina»,
vo 011la esca tología de los Griegos, para los cuales el. Hades encierra en una 01 ros tres laminitas, todas iguales, actualmente conservadas en el Museo
I, .AII.'OtlS,fueron encontradas en 1893 junto a Eleutherna, en Creta, donde el
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dlendo de sud y ItU: C(}I1SUmO, 1Bu, vamos beba yo de In íucrue perenne, a lu
'l'umblén en Elcusis, aldea a 22 km. de Atenas, en donde desde la época MI!o\'I'I\IUU
derecha de donde esta el ciprés. ¿Quién eres tú? ¿Dónd.CIestás? Hijo de Gca IILHlIHINfI
soy yo y de Urano estrellado», IllIoil'a tenían lugar cultos religiosos de origen puramente agrario, dedicados
En su brevedad, estos versos son del una elocuencia impresionante. La sed Ikll1éLcr, la «Madre Tierra», y a Core, la «Muchacha», esto es, la vegetación
que consume al alma no es ya el ardor material, que todos los primitivos atri- 111111 -uya, se verificó, entre los siglos VIII y VI, coincidiendo con la agitación
buyen a los difuntos y al cual proveen suministrando al cad:áver cántaros de , la sociedad griega debida a las do~trinas de Dionisios, una transformación
agua y rogando por su alivio o refrigerio, sino que es la sed de la inmortalidad 1.1 1IIIIiguorito agrario, ordenado al incremento de la vegetación, en un rito
bienaventurada, que se alcanza en la fuente de Mnemosine, único posible, re- illlfll\'!'ÍOSO, en el cual el tocar los objetos sagrados ( ti: hiera) referentes a la
frigc:rio para quien sabe que es hijo de la Tierra y del Cielo estrellado. El anhe- ""'111,la hierogarnia del hierofante, y la ostensión de una espiga de trigo, signica-
lo de reunirse con el príncípio divino del cual ha salido y la aflicción, casi, con 11111 \'1 renacimiento del iniciado.
que implora el agua refrescante de la inmortalidad son una prueba eficacísima l.n fe en la inmortalidad bienaventurada se alcanzaba en Eleusis, no a
de la elevación mística a la que el orfismo podía elevar a sus fieles. 11IV\\S de una catequesis dogmática, sino a través de la impresión, que se expe-
La última laminita, que puede remontarse al s, II d. C., hallada en tal vía 1IIIII'IIIubaespecialmente a la vista y al trato de las «cosas sagradas» y de 100
Ostiense de Roma y publicada en 1903, se conserva ahora en el Museo Británico, 11.1'1representatívos : esto expresa con notable acierto un fragmento de Aris-
I .11I\,!{lO, en el que se dice que se va' a Eleusis, no para aprender (ou. mathein ),
Pertenece a una piadosa matrona romana, Cecilia Secundina, y dice: «Viene,
pura entre los puros, a vosotros" oh reina de los infiernos, oh Euclés, oh Eubu- 11111 pnra tener una impresión espiritual (pathein), Esta impresión, reservada a
leo, un alma, noble hija de Júpiter. Yo, Cecilia Secundina, he tenido este don 1, 1 lulciados, era una prenda segura de inmortalidad. Por esto el Himno ho-
de Mnemosine, tan alabado por los hombres, porque siempre he transcurrido la '11,',11'0 a Deméter declara¡ que quien no ha sido iniciado en los misterios y no
vida en la observancia de la ley». liII jllll'lic1pado de ellos, no tendrá la suerte por ellos prometida, sino que caerá
La rnisteriosofía órfica obtuvo en territorio griego primeramente, y eh el am- 11111',densas tinieblas 13. Píndaro declara bienaventurado a «quien desciende
biente helenístico después, repercusiones religiosas de primer orden. Elevo el 1 11'1la tierra después de haber visto los misterios, porque ha visto el principio
alma religiosa de los Griegos, hizo más. noble la visión moral de la vida, irradió 1, 111vida» H; Sófocles llama tres veces. bienaventurados a aquellos mortales
luz sobre las que hasta entonces habían sido tinieblas de ultratumba, dio a los 1111' rk-spués de haber contemplado los, misterios bajarán al Hades, porque sola-
nlt 111\'éstos vivirán allí, mientras para los demás todo será rnalo !"; Isócrates
hombres la certeza divina de poder mirar al cielo como a su patria y sugirió los
medíos apropiados, la Ley, para caminar en pureza de vida, conservando el alma 1\', 1H'l'dn.el beneficio hecho a Atenas, por Deméter, la cual, además de haberle
cándida como el vestido prescrito por el ritual. Y si se considera aquel fermento, 11,\ nudo la agricultura, le ha donado generosamente los sagrados misterios
frecuentemente descompuesto y desequilibrado, de ideas que en el alba del cris- 11" rlnn las más dulces esperanzas en cuanto al fin de la vida y a la eternidad
tianismo se extendió por Oriente bajo el nombre complejo de agnosticismo, qllkncs de ellos participan.". Y Cicerón, resumiendo la creencia entonces
también allí se- encontrará, traído por la gran corriente neaplatónica, aunque wllwl'sul en el mundo grecorromano, afirma que entre los beneficios procura-
reforzado por elementos dualistas iranios y por especulaciones astrales babiló- ,1.\'111los hombres por Atenas, está no sólo el haberlos 'elevado a la. vida civil
nicas, que después culminarán en la rara religión maniquea, lo que constituye 1"" 11\agricultura, sino también el haberles enseñado con los misterios la
el pensamiento central del orfismo: es a saber, que el hombre es una mezcla IIIIIH;l't~de vivir con alegría y de morir con una mejor esperanza 17.
de bien y de mal, que el alma es U11I rayo de luz divina en las tinieblas de; lal
materia y que el deber del hombre consiste en procurarse la gnosis, la doctrina 1\1 desarrollo de la doctrina en torno a la inmortalidad del alma- que NIlOI'I'.'I\W
verdadera que le enseñaIa realidad de esta sU! situación y le indica el camino l'I,IInn explica especialmente en el Pedro, el Fedón y el Tineo, no como armo-
de la liberación. 11111 lid cuerpo, sino como vida incorpórea y anterior al cuerpo por ella infor-
Los elementos de este concepto, que en forma de intuición oscura no es 11 101 ti", y en el libro X de la República (mito de Er) como visión de la suerte
ajeno a la mentalidad popular de todos los tiempos, por poco que considere la , 11lila (meternpsícosis) de las almas, según hayan seguido 01no la justicia"
tristeza de su realidad y la compare con el fulgor de sus ilusiones, los sugiere V I'i eco que esta doctrina tuvo en las Tusculanas de Cicerón, pertenecen
ya el culto orgiástico de Dionisios, el cual; elevando las almas, durante el estado illl1'1 11 la historia de la filosofía que a la religión propiamente dicha; pero no

de embriaguez mística, a un \es,tado supranormal, les dio la sensación viva de I 11I1\'dcomitir aquí una breve noticia de la corriente llamada neopitagórica.
una vida divina, más gozosa que la vida ordinaria que el alma puede vivir en ""I\'!le ésta, de conformidad con el orfismo, que la razón y los sentidos no
aquellos momentos especiales. El pío movimiento órfico, nacido en una época 1111111 J¡ISúnicas fuentes de nuestro conocimiento, que entre el alma y el cuerpo
en la que los espíritus mejores sentían la necesidad de salir de' la miseria dolo- lt,v 1111neto dualismo, que el lugar de residencia del alma es el cielo, aL cual
rosa I de un mundo en convulsión, absorbió el misterio dionisíaco y lo hizo ,1.111' volver después de pasar un período más o .menos largo e:n la cárcel d.eJ
111 1po, el ncopitagorismo facilitó a Cicerón motivos de consolación espiritual

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N, 'rllJH IJ I

.:11 los últimos IUIOS de MI vidu : y en los estucos que decoran la llamada Basí
lica di Porta Magglorc 110S ha dejado Ja más bella afirmación de fe en la in
mortalidad del alma, como son las escenas de rapto en las que uno es llevado
hacia el cielo: una bacante montando una pantera, un águila o Ganimedes,
amorcillos y mariposas; Dionisios que bebe vino (embriaguez celestial); Deméter
que da pan (alimento de inmortalidad), y sobre todo en el ábside, Safo idealí
zada, que se arroja al mar desde la roca, no con intención suicida, sino para
significar su liberación de los afanes y de los amores>de la tierra, a fin
entrar en la vida divina.

II'IIM'I'IIIlI()~ Para tener una idea menos incompleta de los presentimientos paganos
1I1111C1l1"rO I ivos al misterio de la vida futura, conviene recordar otros dos misterios
genuinamente griegos, sino del Oriente egipcio y anatólico.
Los misterios egipcios (dedicados a la pareja divina de Osiris e Isis)
ron su mayor aceptación en el mundo mediterráneo durante la época helenísl
tica.. Pero sus profundas raíces arrancan de la época faraónica, de cuyo
funerario sacaron los elementos formales de la iniciación, mientras que
desarrollo de las ideas religiosas propio de la edad helenística les confirió
sublimación mística, cuya más alta expresión se encuentra en la
religiosa vivida por Apuleyo y por él narrada en el libro XI de las Metamór·J
[osis.
En el mito y el rito osiriano conviene distinguir dos. períodos:
antiguo, de valor y de ámbito estrictamente egipcio, empapado de la preocupa-
ción ultramundana, tan profundamente arraigada en el alma egipcia, y
más reciente, helenístico, en el cual los ritos, si bien continúan siendo en
tancia los mismos, han sublimado su carácter funerario dándole un
exclusivo de prenda de la inmortalidad bienaventurada para los que se
rcn al misterio. El mito narraba que Osiris, hermano y esposo de Isis, fué
lo insidiosamente por Setó Tifón, su hermano, que esparció sus miembros
todo Egipto. Isis los encuentra, los envuelve con vendas y llama a su
para! que vuelva a la vida: desde. entonces Osiris va a reinar en el reino de
muertos. Este mito en su parte funeraria es la proyección del rito
egipcio.
La principal preocupación que se manifiesta en los ritos funerarios
Egipto es la de conservar íntegra la forma del cadáver, a fin de que el Ka
fuerza vital del individuo, idéntico a él, pueda volver a habitarlo fácilmente.]
El mejor medio para obtener y conservar esta integridad es embalsamar
cadáver y colocarlo en una tumba sólida, que garantice la conservación de
momia. Para dar al difunto los consejos y subsidios necesarios para su
ultramundano, se ponen junto a la momia textos y fórmulas sagradas, La exigencia ultramundana y I{/ l' \ 111')
cialmente las que se refieren al mito osiriano (Textos de las pirámides, Libro tacion del juicio divino en el Iml' (nI
de los muertos, Libro de lo que hay en el Déet, Libro de las puertas) y se cele- son vivamente sentidas el' Ios 1/11'11
rios egipcios, mas con una c.\p/¡f/lltI/
bra un culto fúnebre que garantiza al muerto ofrendas y ritos eficaces. dad enteramente diversa dI! lo C'11,!l1
Pues bien, el misterio osiríano, tal como se desarrollará en la época hele- nao He aquí una escena de! /'//1/1' I
nística bajo el patrocinio de Isis, no.hace más que elevar al alto valor de prenda los muertos: es el momento rI,' 11t'\
mística de la bienaventurada inmortalidad el vetusto rito funerario de los el alma; en un platillo de la II/~(."II
está la diosa, de la verdad, MI/II/,' "11
Egipcios. otro, el corazáu del diinuto (/,,/U'
Apul<..")'o nos describe en forma un poco sibilina cómo tuvo lugar su ini- y 353).
¡'IUII'AltA(,;IIlN y VIHI.UMUIWH l!N LAS RIILJ(;I()NI!S NO HJ!V1.J.AIJMi

l lnclón en el misterio: «Yo he alcanzado el umbral de la muerte y traspasado


I'i umbral de Proscrpina (el Hades), he navegado a través de todos los clc-
montos (los cósmicos: agua, aire, tierra y fuego). En el corazón de la noche he
visto el sol (Osiris-sol), relumbrante de cándida luz: me he acercado a los
dioses superiores e infernales y los he adorado muy de cerca» 1'. La visión era
qurzá ofrecida al iniciado por representaciones sagradas o provocada por un
IICi'íO extático, ordinario en la práctica teúrgica de los Egipcios. Se trata" pues,
d~·un rito de muerte, al cual sigue la resurrección del iniciado. «La misma
diosa, explica el sacerdote a Apuleyo, tiene en las manos la llave de la salvación.
I.il iniciación se celebra a manera de una muerte voluntaria y de una salvación
rntuita, por cuanto aquellos que, pasado el término de la vida, se encuentran
VILal borde de la muerte, la misma diosa suele indicarles, como de quienes
puede con seguridad confiarse, los grandes secretos de la religión y, una vez
rcnacidos en cierto modo por su providencia, les comunica una nueva vida de
¡dud»20.
Los misterios osirianos ofrecían por tanto una garantía más clara de futura
Inmortalidad, por cuanto se la aseguraban a un individuo mediante la práctica
dc los mismos ritos de muerte y resurrección, cuya eficacia había ya experi-
rucntado Osiris; ritos que tenían tras de sí la práctica milenaria de un pueblo
unte el cual la cultura helénica se había sentido siempre pequeña.

También en los misterios de Attis, en los cuales se conmemoraba la muerte MISTllltlCl


V la resurrección del dios, el llanto fúnebre alrededor del pino, que lo repre- Drll'RIIII"

Pillaba en las fiestas primaverales de marzo, era interrumpido por la palabra


i onfortante del sacerdote: «Confiad, oh iniciados, en el dios que se ha salvado,

porque también para vosotros llegará el fin de los dolores».


Los misterios, sea el que fuere su origen, empapados. como estaban de
I'~peculaciones astrales, eran considerados por los espíritus más cultos como
111, sombra mítica y el símbolo ritual de una misma verdad histórico-religiosa,
lid mismo modo que las diversas divinidades eran juzgadas como formas dife-
u-ntes de una misma divinidad, considerada única y universal. Así Serapis es
luvocado como Sol, Júpiter, Mitra; Isis es la diosa única de los «diez mil»
uombres.; Attís es también Adonis, Osiris, Papas. Así un mismo sacerdote pue-
de consagrarse al culto de varias divinidades.; así se difunden aquellos «signa
punthea», placas metálicas devocionales, que llevan impresos, los símbolos de
dIlcrcntes divinidades. Así se comprende también que la exégesis alegórica de
los mitos encuentre tema, especialmente en las divinidades de los misterios,
11111'80 sus aplicaciones espirituales.

El neoplatonismo, última evolución del pensamiento filosófico-religioso de Nl!OI'I.~ 11


antigüedad, es el sistema que mejor ha sabido recoger y justificar la espc-
1,1

I ulación de los misterios. Y se adapta perfectamente al esquema general carac-


Il"dstico de toda la filosofía helenística.
En las alturas, en una región inaccesible, está el Ser supremo, el Uno inco-
1IIIII1icablea los hombres; debajo de él están los seres intermedios llamados
1011 varios nombres (dioses, demonios, eones, ángeles), que sirven de íntcrmc-
rllurios entre el Ser supremo y el mundo de los hombres. La ascensión del
rlma del mundo sensible al Uno se verifica, según Plotino, no a través de un

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No ""lfUiI"

puro proceso Intelccuml, /0.111011 Il'lIvél> d~o lililí 1>lIl'lflvad6n ¡otvd!)I', una catarsis,
que permito al alma contemplar al Uno, unirse en un solo ser con él" perdiendo
en aquel instante bienaventurado la noción del cuerpo y el sentido de la vida
y de la conciencia" Plotino compara este estado de éxtasis a la visión que corona
la iniciación en el misterio.
En esta unión unificadora consiste la felicidad del alma, la cual es tanto
más bienaventurada cuanto más pierde su individualidad, cuanto más se libra
de deseos y de necesidades, para lanzarse sola hacia el Solo. En lo sucesivo,
la conjetura, con el advenimiento y la consolidación victoriosa del cristianismo,
so convertirá en fe fume en el destino inmortal del alma.

PARirf

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