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Un problema estructural y de relaciones interpersonales.

El programa Sin Vueltas de RPP


Noticias reunió a especialistas que comentaron el problema de la delincuencia en el Perú,
tema que ha vuelto golpear al Perú tras la muerte de la joven universitaria Deysi Vega
luego de quedar parapléjica como consecuencia de un asalto del que fue víctima en
Comas y tras la muerte de un joven durante una gresca entre barristas.

El antropólogo Raúl Castro y el psicólogo Rolando Pomalima compartieron sus


perspectivas sobre qué genera la delincuencia y sobre cómo actuar, desde la sociedad y
desde la familia, para evitar que los jóvenes caigan en ella.

Problema estructural
Castro dio dos explicaciones para la delincuencia en el Perú. La primera, según dijo, es
estructural, ya que los niveles de violencia social que se viven en la ciudad son muy altos
y “hay poblaciones amplias que no acceden a servicios básicos, a educación básica y
consecuentemente, tampoco a empleo adecuado”.

“Viven en la marginalidad, lo que hace que se inicien en una carrera delictiva”, explicó. “La
perspectiva de algunos chicos de salir adelante en la vida tiene que ver con hacerse una
carrera en el mundo marginal. Ese es un gravísimo problema, son semilleros de
delincuencia”. El otro motivo, señaló Castro, es el “estrés urbano”

“Podemos incurrir en días de furia, normalmente por problemas como el tráfico, por el
grado de violencia que hay en las relaciones interpersonales en la calle”, explicó. Un
detalle que contribuye a esto, según el antropólogo, es que Lima es una ciudad con alto
número de vigilante privados, algo poco común. “La presencia de los llamados
‘guachimanes’ es en muy alta, lo que suele tender a relaciones un poco arbitrarias porque
no son fuerzas del orden profesionales”.

En el caso de los jóvenes, Castro explicó, desde la perspectiva de las ciencias sociales,
que la adolescencia en una etapa en “la que se considera que la muerte está lejos”, lo que
lleva a tomar conductas impulsivas. “El adolescente empieza a pensar que es
omnipotente, con mucha fuerza y potencias”.

Según una encuesta de Datum publicada esta semana, el 23% de los peruanos considera
que la seguridad es el tema que debe priorizar el Gobierno de Martín Vizcarra.
| Fuente:Andina

“Está en una etapa de aprendizaje y se inicia en muchas cosas”, señaló el antropólogo.


“En ese escenario, es muy impetuoso en términos d socialización, se busca que sea una
persona con actos de heroísmo, con cierta omnipotencia. Hay un componente, desde el
punto de vista social y cultural, que propicia estas actitudes”.

Desde las ciencias sociales, existe esta edad en la que se considera que la muerte está
lejos. El adolescente empieza a pensar que es omnipotente, con mucha fuerza y
potencias. Además está en una etapa de aprendizaje y se inicia en muchas cosas. En ese
escenario, es muy impetuoso en términos d socialización, se busca que sea una persona
con actos de heroísmo, con cierta omnipotencia. Hay un componente, desde el punto de
vista social y cultural, que propicia estas actitudes.

La importancia del entorno


El médico psiquiatra Rolando Pomalima, por su parte, señaló que la adolescencia es una
etapa en la que las personas tienden a ser susceptibles a impulsos por su nivel de
madurez cerebral. “La inmadurez cerebral se da desde el nacimiento y todos vamos
progresivamente diferentes áreas que nos van a permitir controlar nuestras conductas”

Según explicó el especialista, se puede hablar hasta tres tipos de cerebro: el cerebro
reptiliano, vinculado a los impulsos; el cerebro mamífero, vinculado a los afectos; y el
cerebro racional, el más desarrollado de los tres.

“Estas etapas de desarrollo se dan lo largo de la vida, pero en la etapa de la adolescencia


todavía está inmaduro, sobre todo, la parte del del control del impulso”, explicó. “[Los
adolescentes] pueden estar predestinados a no tener mayor control sobre sus impulsos.

Ante esta vulnerabilidad, agregó Pomalima, el entorno del adolescente es una “cuestión
básica y fundamental”. “Puede haber una predisposición, pero lo fundamental es el
entorno. Si tengo una semilla de maíz y la pongo sobre un escritorio, tiene el potencial
genético de germinar pero no va a hacerlo en este entorno. Sin embargo, si la pongo en la
tierra y abono, sí lo hará”

“Dentro del entorno, hay que tener presentes las tendencias de las relaciones
interpersonales, que están desde antes del nacimiento del niño. Es lo que llamamos
realciones vinculares, los apegos seguro”. Un entorno o apego seguro, explicó, lo protege,
permite el desarrollo cerebral del niño, el control de sus impulsos y el desarrollo de sus
habilidades innatas. “Sin embargo, con las tendencias de los apegos inseguros o
desorganizados, en familias destructaradas, que no ponen límites, vamos a tener
problemas”, advirtió.

Sepa más:
uando se trata de combatir los focos de delincuencia, las ideas e iniciativas no sólo tienen que estar dirigidas
a detener jóvenes y hacer redadas para marginarlos socialmente por su supuesta peligrosidad. Se necesitan
también propuestas que los ayude a insertarlos en la sociedad como ciudadanos normales.
También podemos buscar ideas que les impida fomentar o hacer nidos de delincuencia. Uno de estas tareas
apuntan a terminar con los sitios eriazos o edificios abandonados que son el lugar ideal para que los
delincuentes planifiquen, se oculten o los utilicen de guarida.
De esta manera vamos limpiando la ciudad, y sacando lugares que se convierten en un gran peligro para
los transeúntes.
Pero no debemos conformarnos sólo con arrasar con los sitios abandonados. Se pueden realizar otras
acciones que también apunten a terminar con grupos y pandillas que se dedican a delinquir.
La creación de parques y recintos de distracción como multicanchas también ayudan a que los jóvenes
distraigan su atención en otras acciones más productivas. La realización de talleres, musicales, artísticos y
deportivos, son ideales para que en forma grupal, los jóvenes puedan desarrollar sus habilidades.
El ideal es que siempre tengan distracciones para mantenerse alejados de graves peligros como la droga
y la ejecución de delitos irremediablemente los lleva al mundo delictual.
No podemos descuidar el rol de padres, que es clave para que siempre puedan tener un consejo oportuno,
el apoyo en la crisis y sobre todo cariño, para que no pierdan su condición de hijos y que necesitan ayuda
hasta el fin de sus días.
Tenemos que trabajar en prevención y no por reacción, cuando ya está todo consumado, cuando los
jóvenes forman parte de pandillas o bandas e inmersos en la dependencia de la droga.
Si actuamos a tiempo, podemos cambiar esta tendencia de ver cada vez a más menores de edad
prontuariados, detenidos, citados a la Fiscalía y llenos de problemas.
Nuestra propuesta es combatir la delincuencia juvenil no con policías, sino con oportunidades, con recintos
recreativos, con orientaciones adecuadas, con afecto y con una mayor inversión de tiempo para ellos. Con
un poco de amor podremos rescatar a muchos jóvenes.

causa
El dictamen del Comité Económico y Social Europeo (CESE) sobre la prevención de la
delincuencia juvenil, los modos de tratamiento de la delincuencia juvenil y el papel de la justicia
del menor en la Unión Europea, de 15 de marzo de 2006, incluye una interesante reflexión sobre
las causas que pueden llevar a un menor a delinquir. El CESE reconoce que no hay un
camino único para garantizar la integración social de los jóvenes infractores, como tampoco hay
fórmulas infalibles que garanticen que una persona perfectamente integrada no pueda
protagonizar conductas antisociales; partiendo de esa base, concluye que, aunque no existe
consenso entre los expertos sobre las circunstancias que pueden originar este comportamiento,
sí que puede hablarse de motivaciones basadas en diversos factores económicos y socio-
ambientales, entre los que destacan estas ocho causas:

1) Pertenecer a familias desestructuradas (broken homes), o entornos donde resulta difícil


conciliar la vida familiar y laboral, puede generar una falta de atención en el menor y, cuando se
descuida el control de los hijos, es posible que traten de compensar esas carencias entrando en
pandillas con las que comparta ciertas afinidades (ideológica, musical, étnica o deportiva) donde
no sería extraño que lleven a cabo ciertas conductas antisociales (como el vandalismo o pintar
grafitis), violentas o delictivas.

2) La marginación socioeconómica y la pobreza dificultan el adecuado proceso de


socialización del menor; lo que se agudiza entre aquéllos que pertenecen a familias inmigrantes
(en especial, los menores inmigrantes no acompañados) o vivan en ciertos guetos de las grandes
urbes.

3) El absentismo y el fracaso escolar supone, según el CESE, que ya desde la escuela se


cuelguen “etiquetas” que “estigmatizan” y acaban abriendo el camino a comportamientos
incívicos o delincuentes.

4) El desempleo: si las mayores tasas de paro se encuentran entre los jóvenes, esta situación
origina una frustración por la falta de esperanza que también se convierte en caldo de cultivo
para las conductas delictivas.

5) La transmisión de imágenes y actitudes violentas por parte de ciertos programas en


algunos medios de comunicación social o en videojuegos destinados a los menores, contribuye
a inculcarles un sistema de valores donde la violencia se presenta como un recurso
aceptable.

6) El consumo de drogas y sustancias tóxicas que, en muchos casos, da lugar a que el adicto
acabe delinquiendo por el mero hecho de lograr el dinero que le permita sufragar su adicción.
Asimismo, bajo sus efectos se reducen (o eliminan) los frenos inhibitorios habituales. En esta
causa, tampoco debemos olvidar los efectos del consumo de alcohol (aunque sea de forma
esporádica) por su notable incidencia en la comisión de actos vandálicos y en las infracciones
de tráfico y contra la seguridad vial.

7) Los trastornos de la personalidad y del comportamiento –unidos a otros factores sociales


o ambientales– forman un cóctel explosivo donde los jóvenes actúan de forma impulsiva e
irreflexiva, sin dejarse guiar por las normas de conducta socialmente aceptadas.

8) Por último, la carencia a la hora de transmitir valores cívicos (como el respeto a las normas
y a los demás miembros de la sociedad, la solidaridad, generosidad, tolerancia, autocrítica,
empatía, trabajo bien hecho, etc.) se ve sustituida por otra escala de valores (como el
individualismo, la competitividad o el consumismo desmedido) lo que puede provocar
cierta anomia social (carencia o degradación de las normas) que se enseña a los menores.
Cómo organizar un panel de
discusión?
09 de octubre de 2018 0

A la hora de organizar un panel de discusión debes tener en cuenta los


siguientes consejos

¿Cómo organizar un panel de discusión?. | Fuente: Shutterstock

 Consigue que el papel que estás organizando sea un éxito con estos trucos.

 A la hora de elegir a los panelistas, elige a personas con alto conocimiento


en la materia y buenas dotes comunicativas.

 Definir claramente las reglas también es un punto esencial para que tu


panel de discursión triunfe.
¿Debes organizar un panel de discusión? En primera instancia será
importante que definas el tema a abordar. Conoce a los expertos que mejor
pueden hablar del tema y el formato que más se adecue a los invitados para
que el público pueda comprender lo tratado.

A la hora de abordar un tema complejo y, si quieres evacuar las dudas de un


amplio público al respecto, es adecuado que organices un panel de discusión
compuesto por expertos que puedan abordar la temática con altura. Para
esto, debes pensar bien a quién invitar, cuánto tiempo tendrá cada uno para
hacer su exposición y si habilitarás las preguntas de los presentes.

Además de los panelistas, debes pensar detenidamente quién será el


moderador dado que debe ser una persona informada, de buenos modales y
con facilidad de comunicación y carácter. Éste, así como también quienes
hagan su exposición, deberá saber también que nunca deberán alejarse del
tema a debate durante su ponencia.

¿Cómo organizar un panel de discusión?


#1 Define la meta de tu panel de discusión

Céntrate en uno o dos temas principales para dirigir el debate de una manera
organizada e identifica cuáles son las preguntas generales que deberán ser
contestadas.

#2 Invita a expertos a participar

Elige a individuos informados, expertos o gente implicada directamente en la


temática del panel. Invítalos por los menos dos o tres semanas antes de la
discusión para que tengan tiempo de prepararse.

#3 Elige un moderador
Selecciona a alguien que no tenga conflicto de intereses con el tema y
que no esté parcializado. El moderador deberá saber mantener la
conversación en movimiento y lograr que los participantes cumplan con
las normas.

#4 Define las reglas


Puedes preferir una modalidad de discusión abierta, que suele generar
dispersión del tema original. En cambio, si le das a cada panelista una
cantidad determinada de tiempo para hablar y responder cada pregunta,
limitarás significativamente la discusión.

#5 Escribe preguntas para los panelistas

Debes generar preguntas abiertas que puedan ser contestadas con


formulaciones que vayan más allá del “sí” o del “no”

#6 Graba la discusión

Opta por un formato digital que te permita publicarla directamente en Internet.

#7 Presenta a los panelistas al comienzo de la discusión

El moderador debe informar sobre la finalidad de la discusión y comunicar las


reglas. Asimismo, debe dar una breve introducción biográfica de los
miembros del panel.

#8 Dirige la conversación

El moderador debe hacer preguntas y coordinar el debate.

#9 Saca conclusiones y haz observaciones finales


El moderador debe brindar toda la información pertinente para el seguimiento
de las actividades.