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MÓDULO 1: DERECHOS DE PROPIEDAD INDUSTRIAL1

I. Concepto, caracteres y tipología

1. Concepto

Los derechos de propiedad industrial protegen la innovación en relación con el


posicionamiento de una empresa en el mercado frente a la competencia. El objeto
de estos derechos es la innovación, que se consigue con la finalidad de mejorar los
resultados económicos de una empresa.

1. En concreto, los derechos de propiedad industrial se aplican a creaciones


industriales y signos distintivos que se elaboran para proteger los productos propios en el
mercado frente a la competencia. Dentro de las creaciones industriales se encuentran la
patente y el modelo de utilidad —creación técnica— y los diseños industriales —creación
estética—. En el segundo grupo, el de los signos distintivos, están las marcas —signo
para distinguir prestaciones— y los nombres comerciales —signo para distinguir al
empresario—2.

Creaciones industriales Signos distintivos

Patente y modelo de utilidad Marca

Diseños industriales Nombre comercial

2. Como acabamos de precisar, el objeto de los derechos de propiedad industrial


es la innovación. En este sentido, cabe realizar dos precisiones.
Por un lado, la innovación es un bien inmaterial. Precisamente, la inmaterialidad
del objeto es lo que hace que estos derechos de propiedad sean especiales, ya que no
pueden ser ejercidos de la misma manera que un derecho de propiedad sobre un bien
físico o material.
Por otro lado, la innovación está relacionada con la empresa y tiene como finalidad
conseguir que sus resultados económicos mejoren. Esto es, con la innovación se busca
ayudar a la empresa a ser más competitiva en el mercado. Por este motivo, la razón de ser
de los derechos de propiedad industrial es, fundamentalmente, la explotación económica
de los mismos.

2. Características

A. Derecho de propiedad

3. Los derechos de propiedad industrial se llaman precisamente así porque otorgan


un derecho de propiedad sobre un bien incorporal. De esta manera, el titular tiene la

1
Módulo realizado por Dra. Juliana Rodríguez Rodrigo, Profesora Titular de Derecho Internacional
Privado, Universidad Carlos III de Madrid (España).
2
J.M. OTERO LASTRES, “Introducción”, en C. FERNÁNDEZ NOVOA; J. M. OTERO LASTRES; M. BOTANA
AGRA, Manual de la Propiedad Industrial, 3ª edición, Marcial Pons, Madrid, 2017, p. 61

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propiedad sobre el objeto del derecho. Sin embargo, no se trata de derechos de propiedad
semejantes a los que protegen los bienes materiales, ya que, entre otras razones, recaen
sobre una invención —y solo sobre ella en sí misma considerada (corpus mysticum)— y
no sobre los objetos que representan la materialización de aquella (corpus mechanicum)3.
4. En efecto, el derecho de propiedad industrial sobre obtenciones vegetales, por
ejemplo, protege la innovación que ha dado lugar a una variedad vegetal determinada,
pero no supone para su titular la propiedad sobre dicha variedad vegetal, la cual puede
ser comercializada y será propiedad de la persona que la compre.

B. Inmaterialidad

5. Los bienes objeto de los derechos de propiedad industrial son intangibles, esto
es, no son susceptibles de posesión física. Por esta razón, necesitan de cosas físicas para
su materialización. Así, por ejemplo, la idea de una marca para una empresa necesita ser
escrita o dibujada sobre un soporte material para que pueda ser observada y utilizada, y
alcance, así, el objetivo pretendido.

C. Derecho subjetivo de exclusividad

6. El derecho de propiedad industrial es de carácter exclusivo para su titular y


tiene como objetivo recompensarle por el tiempo, dinero y esfuerzo invertidos en la
innovación. Por esta razón, para evitar que no compense invertir en I+D+I, se concede un
período de tiempo de exclusividad en la explotación de la innovación para el titular del
derecho. De esta manera, penalizamos también el parasitismo de aquellos que no invierten
en innovación y desarrollo y esperan a que otros lo hagan para beneficiarse de ellos.
7. Esta exclusividad presenta dos aspectos. Por un lado, el titular es el único que
puede utilizar y hacer efectivo el derecho —aspecto positivo—. Por otro lado, como
consecuencia de lo anterior, el titular puede impedir que un tercero pueda hacer uso del
derecho conferido —aspecto negativo—. La Ley de Marcas española recoge esta doble
consecuencia de la exclusividad en los artículos 34.1 y 34.2, en relación con las marcas,
y en los artículos 90 y 87.3, en relación con los nombres comerciales4. Sin embargo, la
Ley de Patentes española no hace lo propio respecto de las patentes y los modelos de
utilidad (art. 59 y art. 150, respectivamente)5.
8. En efecto, la Ley de Patentes española solo regula la vertiente negativa de estos
derechos. Por lo tanto, respecto de las marcas y de los nombres comerciales, no podría
prosperar ninguna acción de violación del derecho frente al titular registrado del mismo
—quien ejerce la vertiente positiva de la exclusividad—, al menos mientras no se haya
conseguido la anulación del derecho. Sin embargo, en relación con las patentes y los
modelos de utilidad, sí es posible que se culmine un procedimiento por violación de uno
de estos derechos respecto de su titular registrado —quien no tiene reconocido el derecho
a utilizar y hacer efectivo el derecho—, sin necesidad de esperar a que dicho derecho se
declare nulo6.

3
H. BAYLOS MORALES, “Introducción”, en H. BAYLOS CORROZA, Tratado de Derecho Industrial, 3ª ed.,
Aranzadi, Navarra, 2009, pp. 136-137.
4
Ley 17/2001, de 17 de diciembre, de marcas, BOE núm. 294, de 8 diciembre 2001
5
Ley 24/2015, de 24 de julio, de Patentes, BOE núm. 177, de 25 julio 2015 —entró en vigor el 1 de abril
de 2017-
6
J.M. OTERO LASTRES, “Introducción”, en C. FERNÁNDEZ NOVOA; J. M. OTERO LASTRES; M. BOTANA
AGRA, Manual de la Propiedad Industrial, 3ª edición, Marcial Pons, Madrid, 2017, pp. 64 y 66.

2
9. Además de un derecho en exclusiva, también es excluyente porque impide que
pueda haber dos titulares del mismo, aun cuando un segundo sujeto hubiera llegado al
mismo objeto sin copiar al primero que ha obtenido la protección7.

D. Explotación económica como objetivo del derecho

10. Los derechos de propiedad industrial surgen con el objetivo de proteger y


reservar la explotación económica de los mismos a su titular. Efectivamente, el objetivo
de estos derechos es su utilización con fines económicos8. Del mismo modo que los
derechos de propiedad intelectual persiguen, fundamentalmente, la vertiente negativa de
impedir que un tercero pueda apropiarse las ideas del titular, en el caso de los derechos
de propiedad industrial, aparte de lo anterior, un aspecto relevante de la protección es la
explotación económica del derecho en exclusividad9.

E. Vocación internacional

11. Siguiendo a López-Tarruella, aunque la protección del derecho fuera nacional,


su explotación puede ser internacional. De hecho, existen dos tipos de razones que
concurren en estos derechos, que hacen más inmediata la utilización de los mismos a
nivel internacional10.
Por un lado, las razones jurídicas, que están representadas en los numerosos
convenios supranacionales que regulan los derechos de propiedad industrial. Entre ellos
tenemos el Convenio de la Unión de París, de 1883, para la protección de la propiedad
industrial (CUP) y el Convenio para la creación de la Organización Mundial del Comercio
(ADPIC)11.
Por otro lado, las razones sociológicas, económicas y tecnológicas. En este
sentido, por ejemplo, la inmaterialidad del bien protegido por los derechos de propiedad
industrial supone que la utilización internacional del derecho sea más fácil. Así, no es lo
mismo tener que exportar un bien físico para su venta en un mercado extranjero, que
autorizar, mediante una licencia, la utilización de una marca en ese tercer mercado. Lo
primero genera costes de transporte, por ejemplo, lo segundo no.

F. Necesidad de acceso al Registro

12. El derecho de propiedad industrial nace con el acceso al Registro —a


diferencia de lo que ocurre con los derechos de propiedad intelectual, que nacen con la
obra (art.1 Ley de Propiedad Intelectual española12)-. Si bien es verdad que existen casos
de tutela sin registro, lo cierto es que los efectos plenos y, por tanto, la exclusividad del
derecho, surge con la concesión y el registro del mismo13.

7
J.M. OTERO LASTRES, “Introducción”, en C. FERNÁNDEZ NOVOA; J. M. OTERO LASTRES; M. BOTANA
AGRA, Manual de la Propiedad Industrial, 3ª edición, Marcial Pons, Madrid, 2017, p. 63.
8
P. BARBERÁN MOLINA, Manual práctico de propiedad intelectual, Tecnos, Madrid, 2010, p. 16
9
M. BAYLOS MORALES, “Introducción”, en H. BAYLOS CORROZA, Tratado de Derecho Industrial, 3ª ed.,
Aranzadi, Navarra, 2009, pp. 143-144.
10
A. PÉREZ-TARRUELLA MARTÍNEZ, (2008), Litigios transfronterizos sobre derechos de propiedad
industrial e intelectual, Dykinson, Madrid, 2008, pp. 23-30.
11
Convenio de la Unión de París de 1883: http://www.wipo.int/treaties/es/text.jsp?file_id=288515
Acuerdo TRIPS: https://www.wto.org/spanish/docs_s/legal_s/27-trips.pdf
12
RDL 1/1996 de 12 de abril, BOE núm. 97, de 22 abril 1996.
13
J.M. OTERO LASTRES, “Introducción”, en C. FERNÁNDEZ NOVOA; J. M. OTERO LASTRES; M. BOTANA
AGRA, Manual de la Propiedad Industrial, 3ª edición, Marcial Pons, Madrid, 2017, p. 67.

3
13. No obstante, hay algunos derechos de propiedad industrial que existen sin
necesidad de inscripción en el Registro. Se trata, por ejemplo, del caso de las marcas
notorias o renombradas y de los diseños no registrados. Todos ellos, no obstante, sin
registro, no tienen la misma protección que una marca o un diseño registrados (art. 34.5
Ley española de Marcas; art. 19.2 Reglamento (CE) nº 6/2002, del Consejo, de 12 de
diciembre de 2001, sobre dibujos y modelos comunitarios14).

G. Territorialidad

14. Consecuencia de la necesidad de registro es la característica de la


territorialidad. En efecto, la validez y la protección de los derechos de propiedad
industrial se circunscriben solo al territorio, nacional o supranacional, de la entidad que
los ha concedido. Lo habitual es que la protección sea nacional; esto se materializa a
través de la inscripción del derecho en el registro nacional. Así es, cada Estado es el que
debe autorizar la utilización y explotación del derecho en su territorio para disfrutar de la
protección de su ordenamiento.
Por lo tanto, la protección de un derecho de propiedad industrial en un Estado no
implica, automáticamente, su reconocimiento en otro Estado diferente, todo dependerá de
que la legislación de ese otro país le otorgue también protección y de que su titular la
solicite en ese otro Estado. Sin embargo, cada vez en mayor número, hay excepciones a
la territorialidad nacional. Por ejemplo, la marca europea es un derecho de propiedad
industrial a nivel europeo, con protección en la UE15.

H. Duración de la protección

15. En relación con esta característica, podemos hablar de derechos de propiedad


industrial de duración limitada, de duración limitada con posibilidad de renovación
y de duración ilimitada por sucesivas renovaciones.

16. Tomando como referencia el ordenamiento español, el derecho de patente


tiene una duración no renovable de 20 años (art. 58 de la Ley 24/2015, de 24 julio, de
Patentes). De esta manera, pasado ese tiempo el derecho caduca y pasa a ser de dominio
público. El derecho sobre un modelo de utilidad, en cambio, tiene una duración
improrrogable de 10 años (art. 148.2 de la Ley 24/2015, de 24 julio, de Patentes). El
diseño industrial tiene una protección de 5 años, prorrogables por períodos de la misma
duración hasta un máximo de 25 años (art. 43 de la Ley 20/2003, de 7 de julio, de
Protección Jurídica del Diseño Industrial16). Por su parte, la marca y el nombre comercial
tienen una protección de 10 años, prorrogable por períodos similares de manera indefinida
(art. 31 de la Ley de Marcas).

CARACTERÍSTICAS

Derecho de propiedad Sobre la innovación

14
DOCE L3, de 5 enero 2002
15
Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la
marca de la Unión Europea, DO L154, de 16 junio 2017
16
Ley 20/2003, de 7 de julio, de Protección Jurídica del Diseño Industrial, BOE núm. 162, de 8 julio 2003.

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Inmaterialidad Innovación

Derecho exclusivo Exclusivo y excluyente

Explotación económica Rentabilidad de la empresa

Vocación internacional Relaciones comerciales internacionales

Necesidad de inscripción en el Registro Registro = protección

Territorialidad Ámbito de protección espacial limitado

Duración de la protección Limitada en el tiempo

3. Distinción de los derechos de propiedad intelectual

«La propiedad intelectual tutela las aportaciones al mundo de la inteligencia y del


arte, mientras que la propiedad industrial se refiere a objetos utilizables por la
técnica y por la industria»17.

17. No obstante, en países anglosajones y en relación con determinadas


organizaciones internacionales, se utiliza la expresión «propiedad intelectual» para incluir
no solo a estos derechos, sino también a los de propiedad industrial. Esto ocurre, por
ejemplo, en el marco de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI),
creada por la Convención de Estocolmo, que entró en vigor el 26 de abril de 197018. En
efecto, en la página web de la OMPI se puede leer lo siguiente: «La propiedad intelectual
(P.I.) se relaciona con las creaciones de la mente: invenciones, obras literarias y artísticas,
así como símbolos, nombres e imágenes utilizados en el comercio. La legislación protege
la P.I., por ejemplo, mediante las patentes, el derecho de autor y las marcas, que permiten
obtener reconocimiento o ganancias por las invenciones o creaciones. Al equilibrar el
interés de los innovadores y el interés público, el sistema de P.I. procura fomentar un
entorno propicio para que prosperen la creatividad y la innovación»19.

17
M. BAYLOS MORALES, “Introducción”, en H. BAYLOS CORROZA, Tratado de Derecho Industrial, 3ª ed.,
Aranzadi, Navarra, 2009, p. 106.
18
http://www.wipo.int/treaties/es/text.jsp?file_id=283997
19
http://www.wipo.int/about-ip/es/

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18. Siguiendo a Barberán, «propiedad intelectual podemos definirla como aquella
rama del derecho que estudia los derechos de autor y aquellos otros derechos de carácter
similar a los de autor y denominados derechos afines, vecinos o conexos, entre los que se
incluyen los de los artistas, intérpretes o ejecutantes, productores de fonogramas y
grabaciones audiovisuales, a las entidades de radiodifusión, los realizadores de meras
fotografías, los divulgadores y editores de determinadas producciones editoriales y los
fabricantes de bases de datos»20.

Características de los derechos de propiedad intelectual

19. Las características de los derechos de propiedad intelectual son las mismas
que hemos relacionado en el apartado de la propiedad industrial, si bien, con las
diferencias que hemos señalado más arriba.
20. De este modo, recordando lo expuesto anteriormente, los derechos de
propiedad intelectual se diferencian de los de propiedad industrial en tres cuestiones.
Primero, la propiedad intelectual confiere un derecho de protección exclusivo y
excluyente, como la propiedad industrial. Sin embargo, esto último no se debe a que no
se pueda proteger a dos titulares por la misma invención, como ocurre en relación con los
derechos de la propiedad industrial, sino a que es imposible que haya dos obras
intelectuales iguales, cada autor es independiente y sus creaciones son irrepetibles, salvo
que haya copia de por medio21.
En segundo lugar, mientras que los derechos de propiedad industrial,
normalmente, necesitan la inscripción en el Registro para determinar su existencia, en el
caso de la propiedad intelectual no es necesaria tal inscripción. En España, la Ley de
Propiedad Intelectual establece en su artículo 1 que: «La propiedad intelectual de una
obra literaria, artística o científica corresponde al autor por el solo hecho de su creación».
En tercer lugar, la protección que otorga el derecho de propiedad intelectual es
indefinida en el tiempo, hasta la muerte del autor y más allá. En concreto, la Ley de
Propiedad Intelectual española señala que: «Los derechos de explotación de la obra
durarán toda la vida del autor y setenta años después de su muerte o declaración de
fallecimiento» (art. 26).

4. Tipología de derechos sobre bienes inmateriales

21. Los principales derechos sobre bienes inmateriales son los que a continuación
enunciamos.

A. Derechos de propiedad industrial

22. Patentes. Artículo 4 de Ley española 24/2015, de 24 julio, de Patentes:

«1.Son patentables, en todos los campos de la tecnología, las invenciones que sean
nuevas, impliquen actividad inventiva y sean susceptibles de aplicación industrial. Las
invenciones a que se refiere el párrafo anterior podrán tener por objeto un producto
compuesto de materia biológica o que contenga materia biológica, o un procedimiento
mediante el cual se produzca, transforme o utilice materia biológica».

20
P. BARBERÁN MOLINA, Manual práctico de propiedad intelectual, Tecnos, Madrid, 2010, p. 15
21
I. ANTÓN JUÁREZ, La distribución y el comercio paralelo en la Unión Europea, La Ley, Madrid, 2015,
pp. 154-155.

6
23. Modelos de utilidad. Artículo 137 de Ley española 24/2015, de 24 julio, de
Patentes:

«1. Podrán protegerse como modelos de utilidad, de acuerdo con lo dispuesto en este
Título, las invenciones industrialmente aplicables que, siendo nuevas e implicando
actividad inventiva, consisten en dar a un objeto o producto una configuración, estructura
o composición de la que resulte alguna ventaja prácticamente apreciable para su uso o
fabricación. 2. No podrán ser protegidas como modelos de utilidad además de las materias
e invenciones excluidas de patentabilidad en aplicación de los artículos 4 y 5 de esta Ley,
las invenciones de procedimiento, las que recaigan sobre materia biológica y las
sustancias y composiciones farmacéuticas».

24. Marcas. Artículo 4 de Ley española de Marcas:

«Podrán constituir marcas todos los signos, especialmente las palabras, incluidos los
nombres de personas, los dibujos, las letras, las cifras, los colores, la forma del producto
o de su embalaje, o los sonidos, a condición de que tales signos sean apropiados para: a)
distinguir los productos o los servicios de una empresa de los de otras empresas y b) ser
representados en el Registro de Marcas de manera tal que permita a las autoridades
competentes y al público en general determinar el objeto claro y preciso de la protección
otorgada a su titular».

Véase, también, Reglamento (UE) 2017/1001 del Parlamento Europeo y del


Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión Europea, DO L154, de 16
junio 2017.

25. Nombres comerciales. Artículo 87 de la Ley española de Marcas:

«1. Se entiende por nombre comercial todo signo susceptible de representación gráfica
que identifica a una empresa en el tráfico mercantil y que sirve para distinguirla de las
demás empresas que desarrollan actividades idénticas o similares. 2. En particular, podrán
constituir nombres comerciales: a) Los nombres patronímicos, las razones sociales y las
denominaciones de las personas jurídicas; b) Las denominaciones de fantasía; c) Las
denominaciones alusivas al objeto de la actividad empresarial; d) Los anagramas y
logotipos; e) Las imágenes, figuras y dibujos; f) Cualquier combinación de los signos
que, con carácter enunciativo, se mencionan en los apartados anteriores».

26. Diseño industrial. Artículo 1 de la Ley española 20/2003 de 7 de julio de


Protección Jurídica del Diseño Industrial:

«1. Esta ley tiene por objeto establecer el régimen jurídico de la protección de la
propiedad industrial del diseño. 2. A los efectos de esta ley se entenderá por: a) Diseño:
la apariencia de la totalidad o de una parte de un producto, que se derive de las
características de, en particular, las líneas, contornos, colores, forma, textura o materiales
del producto en sí o de su ornamentación; b) Producto: todo artículo industrial o artesanal,
incluidas, entre otras cosas, las piezas destinadas a su montaje en un producto complejo,
el embalaje, la presentación, los símbolos gráficos y los caracteres tipográficos, con
exclusión de los programas informáticos; c) Producto complejo: un producto constituido

7
por múltiples componentes reemplazables que permiten desmontar y volver a montar el
producto».

Véase, también, el Reglamento europeo 6/2002, del Consejo, de 12 de diciembre


de 2001, sobre los dibujos y los modelos comunitarios.

Derechos de propiedad intelectual

27. Derechos de autor. Artículo 10 de la Ley española de Propiedad Intelectual:

«1. Son objeto de propiedad intelectual todas las creaciones originales literarias, artísticas
o científicas expresadas por cualquier medio o soporte, tangible o intangible, actualmente
conocido o que se invente en el futuro, comprendiéndose entre ellas: a) Los libros,
folletos, impresos, epistolarios, escritos, discursos y alocuciones, conferencias, informes
forenses, explicaciones de cátedra y cualesquiera otras obras de la misma naturaleza; b)
Las composiciones musicales, con o sin letra; c) Las obras dramáticas y dramático-
musicales, las coreografías, las pantomimas y, en general, las obras teatrales; d) Las obras
cinematográficas y cualesquiera otras obras audiovisuales; e) Las esculturas y las obras
de pintura, dibujo, grabado, litografía y las historietas gráficas, tebeos o comics, así como
sus ensayos o bocetos y las demás obras plásticas, sean o no aplicadas; f) Los proyectos,
planos, maquetas y diseños de obras arquitectónicas y de ingeniería; g) Los gráficos,
mapas y diseños relativos a la topografía, la geografía y, en general, a la ciencia; h) Las
obras fotográficas y las expresadas por procedimiento análogo a la fotografía».

5. Globalización y derechos inmateriales

28. La globalización supone el crecimiento de las relaciones internacionales. Si


bien las relaciones que nos interesan en este curso son las comerciales o contractuales, lo
cierto es que, también, las relaciones personales cada vez son más internacionales; como
consecuencia del aumento de las económicas o profesionales.
29. Una de las características de los derechos de propiedad industrial —e
intelectual— es la territorialidad. La territorialidad implica que estos derechos
inmateriales solo encuentran protección en el ámbito espacial donde son reconocidos. De
este modo, el derecho de propiedad industrial otorgado por la legislación española, por
ejemplo, solo tiene protección y reconocimiento en España. Esto significa que el titular
de dicho derecho no puede ejercerlo más allá de las fronteras españolas.

30. La territorialidad es incompatible con la globalización de las relaciones


comerciales. Siguiendo con el ejemplo que hemos puesto de la legislación española, para
que el titular del derecho pueda explotarlo fuera de España, en relaciones comerciales que
pueda tener con otros países, necesitaría obtener el reconocimiento de su derecho en cada
uno de los Estados donde quisiera hacer uso del mismo. Esta exigencia obstaculiza las
posibilidades comerciales que ofrece la globalización.

Globalización + Derechos de propiedad industrial = protección supranacional

La globalización supone la apertura de los mercados nacionales. Los Estados, en


los últimos años, están llevando a cabo una serie de actuaciones encaminadas a la libre

8
circulación de productos. Entre otras, se han suprimido aranceles, restricciones
cuantitativas a la importación, monopolios de explotación de derechos, etc.
Sin embargo, esta pretendida libre circulación de mercancías se ve falseada en el
marco de los productos protegidos con derechos de propiedad industrial. Estos bienes no
pueden circular libremente, con todas las garantías, porque solo pueden ser fabricados y
comercializados por el titular del derecho y, como consecuencia de la territorialidad, ese
derecho solo se reconoce en el país que ha otorgado la protección al mismo. Esto significa
que en los Estados donde no se dispense la protección del derecho, se podrían fabricar y
comercializar esos productos por personas que no sean los titulares del mismo. Podrían
convivir, por tanto, los artículos originales con las falsificaciones, con lo que ello supone
en pérdidas económicas para el titular del derecho.

31. El hecho de que los titulares de los derechos de propiedad industrial


infringidos por los terceros —que realizan falsificaciones de los productos originales—
no puedan reclamar contra esa vulneración, debido a la falta de reconocimiento de los
derechos en esos países, ha supuesto que se hayan adoptado distintas medidas para
intentar resolver el problema.
La respuesta más importante dada a la situación planteada es la amplitud de la
territorialidad de los derechos. La territorialidad, como ya dijimos, suele ser nacional,
pero se ha extendido el espacio de protección de los derechos más allá de las fronteras
nacionales. Así, por ejemplo, a nivel europeo existen Reglamentos que reconocen algunos
de estos derechos en todo el entorno de la Unión. El Reglamento de marca europea o el
Reglamento de diseños industriales son dos de ellos — Reglamento (UE) 2017/1001 del
Parlamento Europeo y del Consejo, de 14 de junio de 2017, sobre la marca de la Unión
Europea, DO L154, de 16 junio 2017 y Reglamento (UE) nº 6/2002, del Consejo, de 12
de diciembre de 2001—. Más allá del entorno europeo, podemos mencionar el Convenio
de la Unión de París de 1883 y el Acuerdo TRIPS de la OMC.

9
BIBLIOGRAFÍA

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Tratado de Derecho Industrial, 3ª ed., Aranzadi, Navarra, 2009, pp. 1095-1358.

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- P. BARBERÁN MOLINA, Manual práctico de propiedad intelectual, Tecnos, Madrid,


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Propiedad Industrial, 3ª edición, Marcial Pons, Madrid, 2017

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propiedad industrial e intelectual, Dykinson, Madrid, 2008, pp. 23-30.

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