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CELEBRACIÓN AL COMIENZO DEL ADVIENTO

RITOS INICIALES

Canto: Ven, Salvador, ven sin tardar

SIGNO DE LA CRUZ:

V/ En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R/ Amén.

SALUDO

La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el que es, el que era y el que viene, la misericordia de Dios,
nuestro Padre, y la comunión del Espíritu Santo que nos reconcilia y nos llena de su amor, esté con
todos ustedes.

R/ Y con tu espíritu.

MONICIÓN

Hermanos: Estamos en Adviento, tiempo en que los cristianos nos esforzamos por preparar
nuestras vidas para celebrar el misterio del nacimiento de Cristo, que viene, y tiempo también en
que tratamos de disponernos a su venida gloriosa al final de la historia, cuyo día desconocemos.

Para vivir más intensamente la riqueza que encierra este tiempo litúrgico, y en el contexto del
comienzo del Año Santo de la Misericordia, inaugurado por el Santo Padre, nos hemos reunido
aquí. Escucharemos la Palabra de Dios que nos insistirá en la necesidad de convertirnos, de
despertarnos del sueño en que vivimos y de preparar diligentemente la llegada del Señor.
Sellaremos nuestro compromiso con el sacramento de la reconciliación.

Dispongámonos con humildad y sinceridad, para que esta celebración produzca en nosotros frutos
abundantes.

ORACIÓN

Oremos. Señor, Dios nuestro, que para librar al hombre de la antigua esclavitud del pecado
enviaste a tu Hijo al mundo, concede a los que esperamos con devoción su venida, la gracia de tu
misericordia y el don de la verdadera libertad. Por Jesucristo, nuestro Señor. Amén.

LITURGIA DE LA PALABRA

Lectura del profeta Malaquías 3,1-7ª

Salmo 117, 1 y 8-9.19-21.25-27a

R/. Bendito el que viene en nombre del Señor.

Aleluya. Busquen al Señor mientras se le encuentra, invóquenlo mientras esté cerca.


EVANGELIO: Lucas 3,2-17

Breve Homilía

Examen de conciencia

En el Adviento recordamos la primera venida de Cristo en la carne; celebramos también su


presencia viva y actuante en la Iglesia, entre nosotros, y preparamos con esperanza gozosa su
retorno al final de los tiempos. Por ello podemos hacer examen de nuestra vida a la luz del
mensaje central del Adviento.

 Cristo que vino un día en la carne, sigue viniendo hoy en la Eucaristía, en los sacramentos,
en su palabra: ¿Cómo lo recibo? ¿Cómo lo escucho?
 Cristo sigue viniendo también en mis hermanos, sobre todo en el enfermo, en el pobre, en
la familia sola y sin esperanza, en el prójimo que sufre, en aquel que me pide limosna,
consuelo, consejo o compañía: ¿Cómo lo trato? ¿Con cuánto amor lo acojo? ¿Cómo le
respondo?
 Cristo también vendrá en el misterio de la Navidad. ¿Qué significa para mí la Navidad?
¿son fiestas para hacer gastos exagerados, para preocuparme de mí únicamente? ¿son
días para comer, beber y divertirme? ¿Qué podría hacer para que fueran un encuentro
auténtico con el Señor que viene hacia mí y para que tuvieran como consecuencia un
compromiso de amor concreto hacia mis hermanos?
 Cristo vendrá un día en mi muerte y al fin de los tiempos. ¿Estoy preparado? ¿hago algo
por prepararme? ¿lo espero con vigilancia, atención, esperanza, responsabilidad, alegría?
Si llegara hoy, ¿cómo me encontraría?
 ¿Espero yo en el Señor y al Señor? ¿O espero más bien en las cosas materiales, en las
personas que me rodean, en mis falsas seguridades y en mí mismo?
 ¿Es para mí el Adviento un tiempo que me invita a vigilar y esperar dispuesto la venida del
Señor en cualquiera de sus manifestaciones? ¿O es un tiempo que no tiene mayor
trascendencia?

RITO DE LA RECONCILIACIÓN