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INTRODUCCIÓN

a jerarquía que propone Aristóteles respecto a los seres vivos deja al hombre en una situación
privilegiada: no sólo posee las mismas funciones que el resto de los seres vivos, sino que posee una propia
que le caracteriza y distingue de los demás: el pensamiento.

Esta visión conlleva no sólo una continuidad en lo viviente, sino que implica una irreductibilidad de lo
superior a lo inferior.
A diferencia de Platón, Aristóteles no va a desdeñar la sensación y la imaginación como fuentes de
conocimiento. Es más, la sensación será considerada como el origen del conocimiento. Por lo tanto, puede
decirse que Aristóteles mantiene una postura claramente empirista, en consonancia con su concepción
física e, incluso, ontológica de la realidad.

Este mundo que vemos, percibimos y experimentamos es el único existente: el mundo sensible, del cual
forman parte todas las sustancias individuales que conocemos, compuestas de materia y forma y
portadoras, por lo tanto, de racionalidad.

Las esencias, al estar inheridas en la materia, permiten que el conocimiento tome su origen en las cosas
mismas, sin tener que ir a la búsqueda de principios absolutamente trascendentes y separados del mundo
sensible para acceder a la verdad.

El mundo sensible ya no es una apariencia ni una mala copia de otro mundo y sus características no son
tampoco ficciones que nos lleven a errar. El movimiento, los cambios, la finitud son tan reales como las
cosas que los producen o padecen.

Las cosas llevan en sí mismas (como su forma), de modo inmanente, su principio de inteligibilidad.

LA SENSACIÓN (aísthesis)

Si para Platón la sensación (o conocimiento de lo sensible mediante los órganos sensoperceptuales) no


proporcionaba un verdadero conocimiento, debido al carácter separado de las ideas, en Aristóteles la
sensación será la fuente básica y primera del conocimiento, es decir, su origen.

Sentir puede tomarse en dos sentidos: como potencia y como acto.

Como potencia el sujeto recibe, capta una una forma sensible sin su materia.
como acto el sujeto ejercita sus facultades : visión, oído, tacto, gusto y olfato.

para que haya sensación es necesario que se de una presencia del objeto sensible percibido. Esta es una de
las diferencias fundamentales respecto al pensamiento. En el primero no basta la voluntad para que surga
la sensación, ya que no percibimos algo blanco por tener voluntad de ello, sino por hallarse este color
presente en algún objeto. En el pensamiento, sin embargo, sí influye la voluntad:

"De esta manera está en el poder del hombre hacer uso de su mente cuando él quiera, pero no está en
su mano experimentar la sensación, porque para ello es esencial la presencia del objeto sensible"
(Del Alma, 417, b.)

Otra diferencia entre ambos es que el objeto de la sensación es lo particular o fenoménico, los seres
concretos, mientras que el pensamiento consiste en captar lo que de universal hay en lo particular: las
esencias.

La facultad de sentir es una potencia que se actualiza por la presencia del objeto sensible. Veámoslo.

En el hecho de contemplar un paisaje, primero tenemos un sujeto que tiene la potencia (posibilidad) de
captar a través de sus órganos sensoperceptuales un paisaje que está en acto (presente, se manifiesta
actualmente).

Una vez producida la sensación, el sujeto ha actualizado la potencia de ver un árbol, por ejemplo,
haciéndose , de alguna manera, similar (su vista, su visión) a lo percibido (el árbol).

El árbol, que estaba en acto como objeto presente, es ahora el acto como objeto presente de la visión. Y
ambos actos (la visión y el objeto) son similares, según Aristóteles, en cuanto a su cualidad.

Por eso afirma Aristóteles que los sentidos reciben las formas sensibles sin su materia: captamos todas las
cualidades del árbol, pero no recibimos su materia.

Para que haya sensación es necesario también que se produzca una separación entre el órgano sensorial y
el objeto sensible: el medio. Éste varía según la naturaleza propia de la facultad sensible: aire para el
sonido y el color. Aire y agua para el olor. Medio líquido para el sabor y aire tierra y agua para el tacto

EL PENSAMIENTO (Nóesis, diainoia)

Los sentidos sólo pueden captar lo individual, las formas sensibles de las substancias concretas.

Será el entendimiento (noûs) aquella facultad encargada de captar lo universal, las esencias
universalesinmanentes a las cosas como su forma (morphé): captamos por la inteligencia (noûs) la idea de
caballo, el concepto universal "caballo" que se aplica (y define) todos los caballos particulares de los cuales
podamos tener un conocimiento sensible.

"Entiendo por mente aquella parte por medio de la cual el alma piensa y forma sus juicios"

El pensamiento es una facultad independiente del cuerpo, sin determinaciones, susceptible de captar,
partiendo de la sensación, las esencias universales (eidós) sin su materia (hylé). Decimos partiendo de la
sensación, porque al estar las esencias (universales) radicadas en las cosas mismas, habrá que partir del
conocimiento de lo particular para acceder inductivamente a lo universal a través de la abstracción.

La abstracción traduce el término aristotélico "aphairesis": eliminación de las cualidades y determinaciones


sensibles hasta llegar a la esencia que define a ese ente.

La abstraccion es un proceso inductivo porque no accedemos directamente a las ideas o conceptos


universales; lo universal no se halla separado de las cosas, sino radicado en las substancias como su forma
(morphé).

Tampoco son éstas innatas al modo platónico. Sólo tenemos acceso a las cosas concretas y, desde ellas,
acumulando experiencias, accedemos a las esencias universales; por lo tanto, desde lo particular
ascendemos a lo universal, y en esto consiste la inducción.
CLASES DE ENTENDIMIENTOS

Distingue también Aristóteles entre dos clase de intelectos (nôus), dependiendo si se toman desde la
perspectiva de la potencia o del acto.

Desde el punto de vista de la potencia (entendimiento paciente) el nous es una dynamis pasiva, una
potencia mental capaz de captar y recibir las esencias (formas) universales, los conceptos.
En este sentido el entendimiento está en potencia de recibir y conocer los universales :

"El entendimiento, en sentido pasivo, es tal porque viene a ser todas las cosas" (Del alma, lib.3, cap.8).

- El entendimiento paciente es el propio de cada hombre particular, y por ello es inseparable, es decir,
mortal.

Pero el entendimiento no sólo puede ser capacidad de pensar o potencia (en el sentido pasivo de padecer).
Ha de haber algo que sea enérgeia, es decir, aquello que posea la potencia activa (acto, obra,
cumplimiento) de producir los conceptos universales que representan la esencia de las cosas.

- Este entendimiento, llamado entendimiento agente, es inmortal, separable y eterno, por no ser nada de
cada hombre sino causa eficiente (productora, activa) del conocimiento.

Pero con ello no afirma Aristóteles la inmortalidad del alma, puesto que ésta, al ser la morphé del viviente
(cuerpo), no puede existir a no ser en unión con aquel.

LA IMAGINACIÓN (Phantasía)

La phantasía, imaginación, es un modo de conocimiento que reproduce una sensación, sin presencia actual
del objeto sensible.

Cuando soñamos o recordamos mediante imágenes algo conocido sensiblemente con anterioridad se
produce la imaginación.

La diferencia entre sensación e imaginación no se produce sólo por la ausencia de objeto en la imaginación,
sino porque lo representado en ésta puede ser falso (o verdadero), pero la sensación siempre es verdadera.
Por otra parte, la mente siempre tiene necesidad de pensar las formas en imágenes.

La Teoría del conocimiento aristotélica

1. Al igual que ocurría con Platón tampoco en Aristóteles encontramos una teoría del conocimiento elaborada, aunque sí
numerosos pasajes en varias de sus obras (Metafísica, Ética a Nicómaco, Tópicos, por ejemplo) que se refieren
explícitamente al conocimiento analizándolo bajo distintos aspectos. El estudio de la demostración, el análisis de las
características de la ciencia y sus divisiones, la determinación de las virtudes dianoéticas, etc., son algunas de las ocasiones
en las que Aristóteles nos habla de una manera más específica del conocimiento y de sus características. De todo ello
podemos deducir algunas de las características básicas del conocimiento tal como parece haberlo concebido Aristóteles.

2. Aristóteles distingue varios niveles o grados de conocimiento. El conocimiento sensible deriva directamente de la
sensación y es un tipo de conocimiento inmediato y fugaz, desapareciendo con la sensación que lo ha generado. El
conocimiento sensible es propio de los animales inferiores. En los animales superiores, sin embargo, al mezclarse con la
memoria sensitiva y con la imaginación puede dar lugar a un tipo de conocimiento más persistente. Ese proceso tiene
lugar en el hombre, generando la experiencia como resultado de la actividad de la memoria, una forma de conocimiento
que, sin que le permita a los hombres conocer el porqué y la causa de los objetos conocidos, les permite, sin embargo,
saber que existen, es decir, la experiencia consiste en el conocimiento de las cosas particulares:

"... ninguna de las acciones sensibles constituye a nuestros ojos el verdadero saber, bien que sean el fundamento del
conocimiento de las cosas particulares; pero no nos dicen el porqué de nada; por ejemplo, nos hacen ver que el fuego es
caliente, pero sólo que es caliente." ("Metafísica", libro 1,1).
3.El nivel más elevado de conocimiento vendría representado por la actividad del entendimiento, que nos permitiría
conocer por qué y la causa de los objetos; este saber ha de surgir necesariamente de la experiencia, pero en la medida en
que es capaz de explicar la causa de lo que existe se constituye en el verdadero conocimiento:

""Por consiguiente, como acabamos de decir, el hombre de experiencia parece ser más sabio que el que sólo tiene
conocimientos sensibles, cualesquiera que ellos sean: el hombre de arte lo es más que el hombre de experiencia; el
operario es sobrepujado por el director del trabajo, y la especulación es superior a la práctica."("Metafísica", libro 1,1)
4. El conocimiento sensible es, pues, el punto de partida de todo conocimiento, que culmina en el saber. Y Aristóteles
distingue en la Metafísica tres tipos de saber: el saber productivo, el saber práctico y el saber contemplativo o teórico. En
la Ética a Nicómaco volverá presentarnos esta división del saber, en relación con el análisis de las virtudes dianoéticas, las
virtudes propias del pensamiento discursivo (diánoia). El saber productivo (episteme poietiké) que es el que tiene por
objeto la producción o fabricación, el saber técnico. El saber práctico (episteme praktiké) remite a la capacidad de ordenar
racionalmente la conducta, tanto pública como privada. El saber contemplativo (episteme theoretiké) no responde a
ningún tipo de interés, ni productivo ni práctico, y representa la forma de conocimiento más elevado, que conduce a la
sabiduría
El punto de partida del conocimiento lo constituyen, pues, la sensación y la experiencia, que nos pone en contacto con la
realidad de las sustancias concretas. Pero el verdadero conocimiento es obra del entendimiento y consiste en el
conocimiento de las sustancias por sus causas y principios, entre las que se encuentra la causa formal, la esencia. Al igual
que para Platón, para Aristóteles conocer, propiamente hablando, supone estar en condiciones de dar cuenta de la
esencia del objeto conocido. De ahí que el conocimiento lo sea propiamente de lo universal, de la forma (o de la Idea).
Pero para Aristóteles la forma se encuentra en la sustancia, no es una entidad subsistente, por lo que es absolutamente
necesario, para poder captar la forma, haber captado previamente, a través de la sensibilidad, la sustancia.

BIOGRAFIA

Aristóteles nació en el año 384 a.C. en una pequeña localidad macedonia cercana al monte Athos llamada Estagira,
de donde proviene su sobrenombre, el Estagirita. Su padre, Nicómaco, era médico de la corte de Amintas III, padre
de Filipo y, por tanto, abuelo de Alejandro Magno. Nicómaco pertenecía a la familia de los Asclepíades, que se
reclamaba descendiente del dios fundador de la medicina y cuyo saber se transmitía de generación en generación.
Ello invita a pensar que Aristóteles fue iniciado de niño en los secretos de la medicina y de ahí le vino su afición a la
investigación experimental y a la ciencia positiva. Huérfano de padre y madre en plena adolescencia, fue adoptado
por Proxeno, al cual pudo mostrar años después su gratitud adoptando a un hijo suyo llamado Nicanor.

En el año 367, es decir, cuando contaba diecisiete años de edad, fue enviado a Atenas para estudiar en la Academia
de Platón. No se sabe qué clase de relación personal se estableció entre ambos filósofos, pero, a juzgar por las
escasas referencias que hacen el uno del otro en sus escritos, no cabe hablar de una amistad imperecedera. Lo cual,
por otra parte, resulta lógico si se tiene en cuenta que Aristóteles iba a iniciar su propio sistema filosófico
fundándolo en una profunda critica al platónico. Ambos partían de Sócrates y de su concepto de eidos, pero las
dificultades de Platón para insertar su mundo eidético, el de las ideas, en el mundo real obligaron a Aristóteles a ir
perfilando términos como «sustancia», «esencia» y «forma» que le alejarían definitivamente de la Academia. En
cambio es absolutamente falsa la leyenda según la cual Aristóteles se marchó de Atenas despechado porque Platón,
a su muerte, designase a su sobrino Espeusipo para hacerse cargo de la Academia. En su condición de macedonio
Aristóteles no era legalmente elegible para ese puesto.
Alejandro Magno en el horizonte

A la muerte de Platón, ocurrida en el 348, Aristóteles contaba treinta y seis años de edad, habla pasado veinte de
ellos simultaneando la enseñanza con el estudio y se encontraba en Atenas, como suele decirse, sin oficio ni
beneficio. Así que no debió de pensárselo mucho cuando supo que Hermias de Atarneo, un soldado de fortuna
griego (por más detalles, eunuco) que se habla apoderado del sector noroeste de Asia Menor, estaba reuniendo en
la ciudad de Axos a cuantos discípulos de la Academia quisieran colaborar con él en la helenización de sus dominios.
Aristóteles se instaló en Axos en compañía de Xenócrates de Calcedonia, un colega académico, y de Teofrasto,
discípulo y futuro heredero del legado aristotélico.

El Estagirita pasaría allí tres años apacibles y fructíferos, dedicándose a la enseñanza, a la escritura (gran parte de
su Política la redactó allí) y a la reproducción, ya que primero se casó con una sobrina de Hermias llamada Pitias,
con la que tuvo una hija. Pitias debió de morir muy poco después y Aristóteles se unió a otra estagirita, de nombre
Erpilis, que le dio un hijo, Nicómaco, al que dedicaría su Ética. Dado que el propio Aristóteles dejó escrito que el
varón debe casarse a los treinta y siete años y la mujer a los dieciocho, resulta fácil deducir qué edades debían
tener una y otra cuando se unió a ellas.

Tras el asesinato de Hermias, en el 345, Aristóteles se instaló en Mitilene (isla de Lesbos), dedicándose, en
compañía de Teofrasto, al estudio de la biología. Dos años más tarde, en el 343, fue contratado por Filipo de
Macedonia para que se hiciese cargo de la educación de su hijo Alejandro, a la sazón de trece años de edad.
Tampoco se sabe mucho de la relación entre ambos, ya que las leyendas y las falsificaciones han borrado todo
rastro de verdad. Pero de ser cierto el carácter que sus contemporáneos atribuyen a Alejandro (al que tachan
unánimemente de arrogante, bebedor, cruel, vengativo e ignorante), no se advierte rasgo alguno de la influencia
que Aristóteles pudo ejercer sobre él. Como tampoco se advierte la influencia de Alejandro sobre su maestro en el
terreno político, pues Aristóteles seguía predicando la superioridad de las ciudades estado cuando su presunto
discípulo estaba poniendo ya las bases de un imperio universal sin el que, al decir de los historiadores, la civilización
helénica hubiera sucumbido mucho antes.

La vuelta a casa

Poco después de la muerte de Filipo, Alejandro hizo ejecutar a un sobrino de Aristóteles, Calístenes de Olinto, a
quien acusaba de traidor. Conociendo el carácter vengativo de su discípulo, Aristóteles se refugió un año en sus
propiedades de Estagira, trasladándose en el 334 a Atenas para fundar, siempre en compañía de Teofrasto, el Liceo,
una institución pedagógica que durante años habría de competir con la Academia platónica, dirigida en ese
momento por su viejo camarada Xenócrates de Calcedonia.

Los once años que median entre su regreso a Atenas y la muerte de Alejandro, en el 323, fueron aprovechados por
Aristóteles para llevar a cabo una profunda revisión de una obra que, al decir de Hegel, constituye el fundamento de
todas las ciencias. Para decirlo de la forma más sucinta posible, Aristóteles fue un prodigioso sintetizador del saber,
tan atento a las generalizaciones que constituyen la ciencia como a las diferencias que no sólo distinguen a los
individuos entre sí, sino que impiden la reducción de los grandes géneros de fenómenos y las ciencias que los
estudian. Como él mismo dice, los seres pueden ser móviles e inmóviles, y al mismo tiempo separados (de la
materia) o no separados. La ciencia que estudia los seres móviles y no separados es la física; la de los seres
inmóviles y no separados es la matemática, y la de los seres inmóviles y separados, la teología.

La amplitud y la profundidad de su pensamiento son tales que fue preciso esperar dos mil años para que surgiese
alguien de talla parecida. Y durante ese período su autoridad llegó a quedar tan establecida e incuestionada como la
que ejercía la Iglesia, y tanto en la ciencia como en la filosofía todo intento de avance intelectual ha tenido que
empezar con un ataque a cualquiera de los principios filosóficos aristotélicos.

Sin embargo, el camino seguido por el pensamiento de Aristóteles hasta alcanzar su actual preeminencia es tan
asombroso que, aun descontando lo que la leyenda haya podido añadir, parece un argumento de novela de
aventuras.

La aventura de los manuscritos

Con la muerte de Alejandro, en el 323, se extendió en Atenas una oleada de nacionalismo (antimacedonio)
desencadenado por Demóstenes, hecho que le supuso a Aristóteles enfrentarse a una acusación de impiedad. No
estando en su ánimo repetir la aventura de Sócrates, Aristóteles se exilió a la isla de Chalcis, donde murió en el
322. Según la tradición, Aristóteles le cedió sus obras a Teofrasto, el cual se las cedió a su vez a Neleo, quien las
envió a casa de sus padres en Esquepsis sólidamente embaladas en cajas y con la orden de que las escondiesen en
una cueva para evitar que fuesen requisadas con destino a la biblioteca de Pérgamo.

Muchos años después, los herederos de Neleo se las vendieron a Apelicón de Teos, un filósofo que se las llevó
consigo a Atenas. En el 86 a.C., en plena ocupación romana, Sila se enteró de la existencia de esas cajas y las
requisó para enviarlas a Roma, donde fueron compradas por Tiranión el Gramático. De mano en mano, esas obras
fueron sufriendo sucesivos deterioros hasta que, en el año 60 a.C., fueron adquiridas por Andrónico de Rodas, el
último responsable del Liceo, quien procedió a su edición definitiva. A él se debe, por ejemplo, la invención del
término «metafísica», título bajo el que se agrupan los libros VII, VIII y IX y que significa, sencillamente, que salen
a continuación de la física.

Con la caída del Imperio romano, las obras de Aristóteles, como las del resto de la cultura grecorromana,
desaparecieron hasta que, bien entrado el siglo XIII, fueron recuperadas por el árabe Averroes, quien las conoció a
través de las versiones sirias, árabes y judías. Del total de 170 obras que los catálogos antiguos recogían, sólo se
han salvado 30, que vienen a ocupar unas 2.000 páginas impresas. La mayoría de ellas proceden de los llamados
escritos «acroamáticos», concebidos para ser utilizados como tratados en el Liceo y no para ser publicados. En
cambio, todas las obras publicadas en vida del propio Aristóteles, escritas para el público general en forma de
diálogos, se han perdido.

CRONOLOGIA

384 a.C. Nace en Estagira, Macedonia (de ahí su


sobrenombre de El Estagirita).
367 a.C. Se traslada a Atenas para estudiar en la
Academia de Platón, donde más tarde ejerce
como maestro.
347 a.C. Muere Platón.
348 a.C. Se traslada a Axos, donde sirve a Hermias de
Atarneo. Durante esta etapa contrae
matrimonio con Pitias, sobrina de Hermias,
con la que tuvo una hija. Tras la muerte
prematura de Pitias se casa con Erpilis, con
quien tiene un hijo, Nicómaco, al que dedicará
su Ética para Nicómaco. También redacta
su Política.
345 a.C. Tras el asesinato de Hermias, se instala en
Mitilene (Lesbos). Se dedica al estudio de la
biología con Teofrasto.
343 a.C. Filipo de Macedonia le contrata como tutor de
su hijo Alejandro.
334 a.C. Al acceder Alejandro al trono, Aristóteles
regresa a Atenas y funda el Liceo. En esta
etapa produce la mayor parte de su obra.
323 a.C. La muerte de Alejandro levanta un oleada
antimacedónica en Atenas que obliga a
Aristóteles a exiliarse.
322 a.C. Muere en la isla de Chalcis, tierra de su
madre, a los sesenta y dos años de edad.

FILOSOFIA

Aristóteles se ha significado como uno de los filósofos más importantes de todos los tiempos y ha sido uno de los
pilares del pensamiento occidental. Sus obras, escritas hace más de dos mil trescientos años, siguen ejerciendo una
influencia notable sobre innumerables pensadores contemporáneos y continúan siendo objeto de estudio por parte
de múltiples especialistas. La filosofía de Aristóteles constituye, junto a la de su maestro Platón, el legado más
importante del pensamiento de la Grecia antigua.
Pese a ser discípulo de Platón, Aristóteles se distanció de las posiciones idealistas, para elaborar un pensamiento de
carácter naturalista y realista. Frente a la separación radical entre el mundo sensible y el mundo inteligible
planteada por las doctrinas platónicas, defendió la posibilidad de aprehender la realidad a partir de la experiencia.
Así pues, en contra de las tesis de su maestro, consideró que las ideas o conceptos universales no deben separarse
de las cosas, sino que estaban inmersos ellas, como forma específica a la materia. Por estos motivos, otorgó gran
importancia a los estudios científicos y a la observación de la naturaleza. Sin embargo, las preocupaciones de
Aristóteles no se dirigieron únicamente al estudio especulativo de las cosas y sus causas, sino que también se
centraron en cuestiones de lógica formal, moral, política y estética. De acuerdo con las fuentes antiguas, el filósofo
griego escribió 170 obras, aunque sólo 30 se han conservado hasta nuestros días.

La metafísica

La preocupación metafísica de Aristóteles es a la vez crítica, con respecto a la de su maestro Platón, y constructiva,
puesto que se propone una nueva sistematización. Lo que pretende con la metafísica es llegar a saber "de los
principios y de las causas primeras". Aborda los temas de la metafísica en lo que él llama "filosofía primera", ciencia
que considera el ser en cuanto ser. Por ocuparse de las primeras y verdaderas causas, puede ser considerada
igualmente ciencia de lo divino, ciencia teológica (Theoldgiké épistéme).

Aristóteles rechaza la teoría platónica de las Ideas separadas de los entes de este mundo. Lo verdaderamente
existente no son los "reflejos" de las Ideas, sino los entes individuales, captados por la inteligencia y en los que
reside el aspecto universal. En todo ser se da la sustancia (ousìa, esencia de cada ente individual subsistente en sí
mismo) y el accidente (cualidad que no existe en sí misma sino en la sustancia). Las sustancias sensibles se hallan
constituidas por dos principios: materia, que dice de qué está hecha una cosa, y forma, disposición o estructura de
la misma.

Para explicar el cambio se vale de las nociones de acto ypotencia, determinaciones primeras del ser. Ahora bien,
con estas dos nociones sabemos cómo suceden los cambios o movimientos, pero no sabemos por qué. Esto lo
conocemos mediante las razones o causas del cambio, que Aristóteles concretiza en cuatro: causa material, causa
formal, causa eficiente y causa final (o teleológica). Esta última es de gran importancia para el Estagirita, ya que
está convencido de que todo existe para cumplir un fin, pues todo, por su propia inmanencia, busca su intrínseca
perfección.

La ciencia metafísica de Aristóteles culmina en la teología, la cual se ocupa del ser que existe per se, o sea, el ente
en su sentido más pleno, la forma pura sin materia. Para probar la existencia de ese ser, apela a varios
argumentos: "Entre las cosas que existen una es mejor que la otra; de allí que exista una cosa óptima, que debe
ser la divina". Su argumento más conocido es el denominado de predicamento cosmológico: las cosas de este
mundo son perecederas, y por lo tanto sufren cambio; este cambio acaece en el tiempo. Cambio y tiempo son,
pues, imperecederos; mas para que se produzca el cambio o movimiento eterno ha de existir una sustancia eterna
capaz de producir ese movimiento. Pero no podemos retrotraernos al infinito para buscar las causas de las causas,
por lo que debemos llegar a unPrimer Motor inmóvil. Este motor es Dios, concebido por Aristóteles como fuerza
inmaterial inalterable. Ese Ser, sin embargo, no aparece en Aristóteles como creador del mundo, porque éste es
eterno.

Alma y conocimiento

Todos los seres vivos se presentan a Aristóteles como poseedores de alma (psyché), con lo cual se distinguen de
los seres inanimados o inorgánicos. Distingue tres clases de alma: vegetativa (propia de las plantas, pero presente
también en los animales y en el hombre), sensitiva (propia de los animales y del hombre), racional (exclusiva del
hombre). Ésta tiene tres características: es causa del movimiento del cuerpo, conoce y es incorpórea.

Con respecto al conocimiento, Aristóteles no admite las doctrinas de Platón, ni tampoco el innatismo. La mente al
nacer es "tamquam tabula rasa", en la que nada hay escrito. El conocimiento comienza en los sentidos, como nos
demuestra la experiencia. Las captaciones de los sentidos son aprehendidas por el intelecto, generándose así el
concepto. De esta forma llegamos al conocimiento suprasensible.

Ética

La ética de Aristóteles tiene un fin que se resume en la búsqueda de la felicidad. Para algunos, la felicidad consiste
en los placeres; para otros, en las riquezas; pero el hombre sabio la busca en el ejercicio de la actividad que le es
propia al hombre, es decir, en la vida intelectiva. Ello no excluye el goce moderado de los placeres sensibles y de
los demás bienes, con tal de que no impida la contemplación de la verdad. Sobre esta base desarrolla Aristóteles el
concepto de virtud. La virtud consiste en el justo medio. Lo que quiere dar a entender es que el actuar del hombre
debe estar regido por la prudencia o regla recta. Hay dos modalidades de virtud: las dianoéticas (que se refieren al
ejercicio de la inteligencia) y las éticas (que se refieren a la sensibilidad y los afectos). Todas las virtudes son
hábitos que se adquieren por medio de la repetición. La virtud por excelencia es la justicia, la cual consiste en el
acatamiento de las leyes y en el respeto a los demás ciudadanos.

Política

Para Aristóteles el hombre es un "animal político" por naturaleza. Sólo los animales y los dioses pueden vivir
aislados. La fuerza natural hacia la reproducción y la conservación inclina a los hombres a vivir unidos, primero en
la familia, luego en la aldea (unión de varias familias) y finalmente en la ciudad-estado (ni muy pocos, ni
demasiados habitantes). El buen funcionamiento de una ciudad-estado no se asegura solamente por aunar
voluntades hacia un mismo fin; se requiere también de leyes sensatas y apropiadas que respeten las diferencias y
eduquen a los ciudadanos para la responsabilidad civil dentro de la libertad (Aristóteles, en su mentalidad clasista
griega, no concibe el derecho de ciudadanía ni para las mujeres ni para los esclavos).

Existen tres formas de legítimo gobierno: monarquía (gobierno de uno), aristocracia (gobierno de los mejores) y
república (gobierno de muchos). A esas formas rectas de gobierno se oponen la tiranía, la oligarquía y la
democracia (Aristóteles entiende por "democracia" el gobierno de los pobres). No se puede decir cuál de las tres es
mejor, pues la teoría concreta para un pueblo hay que deducirla de una indagación objetiva de las varias formas
históricas de gobierno, y definir según las circunstancias cuál es más conveniente para un determinado estado
(Aristóteles recogió y estudió las constituciones de 158 estados). En principio, toda forma de gobierno es buena si
quien gobierna busca el bien de los gobernados.

Su influencia

Durante mucho tiempo, el pensamiento aristotélico se vio eclipsado por el prestigio de las doctrinas de Platón. En
época de la Roma cristianizada, el naturalismo y el realismo de Aristóteles eran despreciados y se privilegiaban las
lecturas neoplatónicas de Plotino y Beocio. Debido al espiritualismo que caracterizó al pensamiento medieval, las
doctrinas de Platón gozaron de preeminencia hasta el siglo XII.

Los filósofos árabes -y, particularmente, Avicena y Averroes- contribuyeron a que el pensamiento aristotélico fuese
de nuevo objeto de atención en Occidente. El creciente interés por la naturaleza mostrado por el pensamiento
cristiano en la Baja Edad Media hizo posible que la obra de Aristóteles fuese estudiada. Roger Bacon y Alberto
Magno reivindicaron el pensamiento de este filósofo, y santo Tomás de Aquino lo transformó en la base de la
teología cristiana.

Los estudios de la escuela de Florencia, Francis Bacon y Galileo quebrantaron la autoridad aristotélica. Sin
embargo, los escritos del filósofo griego continuaron ejerciendo influencia sobre diversas corrientes de pensamiento
modernas, como el idealismo, el neoescolasticismo, el conductismo y el dinamismo de Bergson, entre otras.