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Rebeldes contra el futuro: El pensamiento político … RIPS, ISSN 1577-239X. Vol. 7, núm.

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REBELDES CONTRA EL FUTURO:


EL PENSAMIENTO POLÍTICO DEL LUDDISMO
CONTEMPORÁNEO

Miguel Anxo Bastos Boubeta

Universidade de Santiago de Compostela


Departamento de Ciencia Política e da Administración

Resumen: Este trabajo pretende realizar una aproximación al ideario político de los
críticos contemporáneos del desarrollo tecnológico. Se distingue entre los críticos políticos
a las modernas tecnologías como asociadas al poder estatal y los ludditas vulgares críticos
de desarrollos tecnológicos concretos y se realiza una valoración distinta de ambos.
Palabras clave: Tecnología, luddismo, pensamiento político, maquinismo.

Abstract: This article aims to offer a first approach to the political thought of con-
temporaneous critics of technological development. Two groups of political critics of
modern technologies are distinguished (firstly, those associated to state power, and, sec-
ondly, vulgar ones, who disagree with concrete technological developments) making a
different assessment of each group.
Key words: Technology, luddism, political thought, machinism.

El proletariado surgió de la introducción de las máquinas.


Las consecuencias del perfeccionamiento de la máquina bajo
nuestras actuales condiciones sociales son para el trabajador
sumamente perjudiciales, y con frecuencia opresivas en grado
sumo: todo nuevo avance trae consigo pérdida de empleo,
pobreza y sufrimientos.
Friedrich Engels

1. Introducción: La evolución del toriadores de las ideas que han rastreado


pensamiento político luddita en el tiempo las expresiones literarias o
El luddismo,entendido como la idea filosóficas que apoyan tal actitud (Fox,
de que el progreso técnico, expresado nor- 2002; Sale, 1995; Manuel, Robbins y Webs-
malmente en la aparición de máquinas y ter, 2002; Randall, 1986) coinciden en que
automatismos cada vez más sofisticados, es tal idea puede ser encontrada en mayor
en muchos aspectos disfuncional al orden o menor grado en prácticamente todos los
social existente y que, por tanto, deberían periodos históricos y en casi todas las cultu-
ser controlado, o incluso revertido. Los his- ras. Pero coinciden también en que su con-
Recibido: 12.09.2008. Aceptado: 05.11.2008
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creción como programa de acción política que impregnó en mayor o menor medida
dotado de una cobertura teórica coherente buena parte de las ideologías modernas,
puede datarse en los grandes conflictos si bien en unas más acentuadamente que
sociales originados por la introducción de otras, de tal forma que en todas ellas desde
maquinaria industrial y agrícola en la Ingla- el conservadurismo al socialismo, pasando
terra de comienzos del siglo XIX, conflictos por el ecologismo al feminismo existe o
que según la leyenda fueron encabezados existió algún tipo de debate entre partida-
por un antiguo aprendiz textil llamado Ned rios y detractores de las nuevas tecnologías
Ludd, del cual extraerían posteriormente y sobre el modo en que deberían ser tra-
el nombre de ludditas los partidarios de la tadas.
resistencia al maquinismo, y que alcanza-
ron una dimensión tal que fueron necesa- El sentimiento luddita logró resistir
rias más tropas para sofocarlos que las que hasta nuestros días y cuenta hoy con un
en aquel momento estaban desplegadas en numeroso elenco de autores que pueden
la Península Ibérica combatiendo a las tro- ser localizados en todos los colores del es-
pas napoleónicas (Hobsbawn, 1979). Este pectro político, si bien han cambiado las
conflicto, duramente reprimido, originó tornas y de contar con el grueso de sus filas
el primer gran debate intelectual sobre la en posturas conservadoras5, como aconte-
cuestión de la maquinaria en el mundo oc- cía en sus inicios, han pasado a estar ubi-
cidental entre partidarios y detractores del cado mayoritariamente en el ámbito de
maquinismo y aparece por primera vez un los movimientos ecologistas surgidos en
discurso elaborado, que pervivirá hasta hoy la segunda mitad del siglo XX, en especial
en el que se cuestionan las virtudes del en- los de corte ecosocialista y antiglobaliza-
tonces incipiente industrialismo. Fue en un ción surgidos de la renovación del pensa-
principio obra de literatos1 como Byron, miento de izquierda tras el derrumbe del
Southey o Wordsworth, al que se unirían comunismo (Cotarelo, 2006). Es en el ám-
durante el siglo XIX autores como Blake, bito de la izquierda, en especial de la mar-
Carlyle, Bronte, Butler2 o Dickens y en la xista, donde más contradicciones internas
primera mitad del siglo XX autores como se pueden encontrar entre partidarios y
el grupo de los denominados agrarios del detractores del avance técnico. Ni siquiera
sur, integrado entre otros por Robert Penn la obra del propio Marx es concluyente
Warren, Donald Davidson o Allan Tate3. al respecto, pues aún siendo central para
Sin embargo, el luddismo, en un principio su sistema el análisis de las repercusiones
fundamentado en argumentos económicos de la tecnología en la dialéctica del pro-
porque supuestamente causaba desem- greso histórico (Feenberg, 2002; McKenzie,
pleo4, quedó con el tiempo casi reducido a 1984; Naville, 1965) no hay un posiciona-
una cuestión estética, de rechazo al maqui- miento claro al respecto. Por una parte,
nismo por su fealdad y, por tanto, a pesar parece aceptar el carácter alienante de la
de que el siglo XIX observó la aparición de moderna producción capitalista, pero por
programas políticos basados en la clase, en otra parece aceptar que el desarrollo de
la nación, en el género o incluso en la raza capitalismo, y por ende su superación por
ningún teórico político asumió la labor de la vía del advenimiento del socialismo, ven-
elaborar un ideario político que colocase drá determinada por el desarrollo tecnoló-
la cuestión de la máquina en un lugar cen- gico, esto es, para que el socialismo logre
tral, algo que desde entonces no ha sido imponerse serán necesarios previamente
corregido, de ahí que no podamos contar grandes avances tecnológicos. No menor
entre el repertorio de ideas políticas con- es la confusión entre sus seguidores, tanto
temporáneas con una ideología de corte en el nivel teórico (Benson, 1979) como en
luddita. El luddismo se conformó por el el práctico, que oscila este último entre el
contrario como un programa transversal industrialismo de Lenin y el luddismo ex-

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tremo de los comunismos asiáticos, como como algo irreversible la tecnología actual-
puede verse en las experiencias de la Re- mente existente, centrando su lucha en im-
volución Cultural china y el comunismo pedir algunas innovaciones concretas, y en
agrario de Camboya, que tenía como ob- manifestar , como expresa el título de uno
jetivo declarado la destrucción de todo de los principales libros que ha producido
vestigio de desarrollo tecnológico para esta tendencia (McKibben, 2003), que el
posibilitar así el advenimiento del hombre grado de desarrollo tecnológico alcanzado
nuevo. Sin embargo a día de hoy dadas es ya suficiente y asumiendo tácitamente
las alianzas tácticas entre el marxismo y que este es irreversible10, se entiende que la
sectores ecologistas así como la aparición lucha debería ir bien por cambiar la forma
de síntesis ideológicas entre ambas (Gorz, en que el cambio técnico se produce , in-
1982) podríamos afirmar que es mayori- vestigando formas alternativas de conse-
taria entre los sectores situados más a la guir los mismos resultados, bien por reducir
izquierda una postura desconfiada hacia la o eliminar el apoyo prestado a la innova-
proliferación de nuevas tecnologías. Entre ción tecnológica. La otra gran razón por
los sectores más templados de las izquier- la que no se ha desarrollado un programa
das, socialdemocracia y tercera vía, no es político coherente radica curiosamente en
menor la confusión pues tratan de conju- su exacerbado anti-estatismo, que les lleva
gar una retórica que pone al progreso téc- a no formular o proponer políticas pú-
nico como uno de los aspectos principales blicas anti-tecnológicas sino a propugnar
a promover desde la actuación política con resistencias basadas en la lucha, preferen-
declaraciones programáticas que critican y temente a nivel local o de planta de pro-
cuestionan muchas de las consecuencias ducción (Noble, 1978), bien en la configu-
que tal forma de progreso6 acarrea y a ración de formas de vida no tecnológicas11,
las que tratan de limitar, sin definir clara- a imagen y semejanza de los Amish u otras
mente cuales son sus prioridades7. comunidades apartadas de la civilización
industrial. Pero dada la irreversibilidad
No es extraño pues dada la confusión del desarrollo tecnológico (ver nota 4) y
ideológica reinante a respecto de este tema el poco atractivo que parecen tener las for-
y, al igual que sus antepasados, los moder- mas de vida alternativas parecería que el
nos cultivadores del luddismo, aunque no programa global de los ludditas de crear
todos asuman esta denominación para au- una sociedad no tecnológica ha fracasado.
todefinirse, han sido incapaces de formular Sin embargo, si medimos su éxito por la ca-
un programa político elaborado centrado pacidad de introducir en la agenda política
en la crítica al maquinismo y a la civilización de propuestas limitadoras de la tecnología
industrial, con la excepción de un minús- su fracaso se ve muy matizado, pues mu-
culo grupo de primitivistas8, limitándose a chas de sus propuestas si han conseguido
elaborar propuestas de reforma parcial de ganar la atención de los decisores políti-
algunos aspectos de la vida tecnológica, lo cos y muchas de ellas se han convertido en
que puede ser debido principalmente a la posturas que conforman el núcleo central
impopularidad de su causa en una era que de los programas de acción política en mu-
mitifica a la técnica en todos los ámbitos, chas áreas de la política pública. En el resto
desde al escolar a la los medios de comuni- de este trabajo pretendemos especificar y
cación, ya sea por la naturaleza fragmenta- discutir algunas de estas propuestas en la
ria de sus propuestas, centradas en campa- medida de que si bien no configuran un
ñas concretas y carentes, por tanto, de un programa político coherente y articulado
programa integrador que sirva de marco como tal sino más bien un conjunto inco-
de acción política9. También contribuye nexo de iniciativas, su puesta en práctica
a debilitar su postura el hecho de que en simultánea podría suponer un cambio en
general sus propuestas tienden a aceptar todos los órdenes sociales de impredecibles

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consecuencias para nuestra forma de vivir relación con la propia configuración y con-
y esto es algo que por lo menos desde la creción del desarrollo técnico. El tercer gran
ciencia política no ha sido suficientemente tema sería el debate sobre la existencia o
bien abordado. Limitaremos aquí nuestro no de una clase o estrato social dominante
análisis, por cuestiones de espacio, sólo a gracias a su predominio y facilidad de com-
aquellas propuestas que tengan que ver prensión de los nuevos fenómenos técnicos.
directamente con la tecnología, no abor- Es el viejo debate en torno a la legitimidad
dando por tanto propuestas políticas re- del poder tecnocrático, tema que por su
feridas a temas ecológicos, básicamente amplitud y por haber sido suficientemente
por una razón, porque el ecologismo no bien estudiado en otros trabajos no vamos
es necesariamente luddita. Ecologistas y a abordar en este trabajo14.
ludditas comparten plataformas, movili-
La visión de la gran mayoría de los
zaciones y muchos ludditas son también
análisis políticos críticos con la tecnología
ecologistas, como apuntamos más arriba,
acostumbran a incidir en el aspecto del
pero son ideologías distintas y a veces con-
determinismo tecnológico15, esto es en la
tradictorias, pues muchas veces solucionar
idea de que la tecnología se configura en
problemas ecológicos requiere de solucio-
una suerte de ente dotado de una diná-
nes técnicas mucho más sofisticadas que las
mica propia e independiente y que es ca-
que se pretende sustituir12 y reclaman por
paz de condicionar el devenir del resto de
tanto más técnica y no menos. De ahí la ne-
los componentes del sistema social16. Esta
cesidad de que el luddismo sea estudiado
visión estaría presente en las analogías de
académicamente de acuerdo a sus propias
Lewis Mumford del sistema de domina-
características.
ción político con lo que el denomina una
megamáquina (Mumford, 1966; 1970). La
moderna y sofisticada tecnología, ideo-
2. Política y tecnología: la visión de
lógica, fiscal, logística y organizativa, ne-
la tecnología desde la política.
cesaria para garantizar el funcionamiento
Los problemas políticos asociados a la de los estados actuales o incluso la nece-
tecnología no constituyen precisamente un sario para construir pirámides e imperios
área mayoritaria dentro de los estudios de sería el equivalente a una gran máquina,
ciencia política13, a pesar de sus evidentes im- que acabaría, siguiendo una dinámica au-
plicaciones a la hora de abordar problemas tónoma, por controlar y dominar la vida
referidos al poder y al cambio sociopolítico. política. Esta megamáquina, que apareció
Sin embargo determinados autores, próxi- históricamente con los grandes imperios de
mos a posturas ludditas (como los citados la antigüedad17 volvió a reaparecer tras un
en la nota 11) se han preocupado de elabo- largo paréntesis medieval de tecnología a
rar una crítica a la sociedad tecnológica par- menor escala. La moderna megamáquina
tiendo de las implicaciones que el cambio caracterizada por un diseño tecnológico
técnico podría producir en las relaciones de centralizador de las comunicaciones, a tra-
poder y en la evolución de los estados. Po- vés de medios de comunicación centraliza-
dríamos, simplificando, agrupar sus apor- dos como la radio y la televisión tal y como
taciones en tres grandes temas, siendo el fueron diseñadas en sus inicios; la energía
primero el debate sobre la posibilidad de a través de grandes centrales eléctricas y
una tecnología autónoma que determine redes de carreteras centralizadas, el poder
y domine la evolución política de la socie- militar, expresado en la recluta universal, y
dad. El segundo gran tema sería más bien la institucionalización del desarrollo tecno-
un tema de análisis de políticas públicas y lógico (Taviss,1972) se asemeja a sus ante-
se centraría en el ámbito de la intervención cesoras en muchos aspectos, como la exis-
estatal en el ámbito de la técnica y tendría tencia de un poder centralizado dotado de

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poderes de excepción18, la centralización dirigidos a intereses militares o orientados


del poder militar y en la existencia de un hacia las necesidades del aparato estatal
enorme aparato de poder ideológico en- de reforzar su capacidad de dominio, ya
cargado de la legitimación del poder. Esta sea este externo o externo. Melman, tam-
compleja maquinaria de poder ahogaría la poco cuestiona la investigación técnica
autonomía humana impidiéndole desarro- como tal sino su uso abusivo al servicio de
llar plenamente su potencialidad como ser la maquinaria militar o de propaganda es-
humano. Para Mumford la crítica a la tec- tatal. Melman alerta también, siguiendo la
nología, debería centrarse en la tecnología estela de Galbraith (Galbraith, 1974), de
de la megamáquina gubernamental y de la la configuración de un complejo militar-
dominación humana, siendo la finalidad industrial o tecnarquía científico-industrial
de esta crítica el desmantelar tal megamá- que se constituya en clase dominante y use
quina y procurar, por otra parte, no una el dominio de la técnica y la retórica a ella
crítica radical de la tecnología sino el de- asociada como elementos legitimadores de
sarrollo una tecnología adecuada para el su dominio (Gouldner, 1985). Este tipo de
desarrollo de esta autonomía, tecnología críticas también apunta al hecho de que
que sería necesariamente a pequeña escala el gobierno impone mediante su interven-
(Luccarelli, 1995). ción un determinado ritmo de innovación,
ya sea esta demasiada o demasiado poca,
Paralelas a las críticas de Mumford son
dado que el gobierno al actuar con criterios
las de Ellul (Ellul) y Winner (Winner, 1979;
políticos produce la cantidad y calidad de
1987) quienes enfatizan aún más en la tesis
técnica que a los gobernantes les interesan
del determinismo tecnológico. Para estos
en cada momento, y dado que no puede
autores, en especial Winner, la sociedad y
conocer las demandas de tecnología de to-
la política moderna se encuentran condicio-
dos y cada uno de sus ciudadanos impone a
nadas por el desarrollo tecnológico hasta el
muchos de ellos un desarrollo técnico que
punto de que sus necesidades se transfor-
no desean. Esto es, agreden las preferen-
man en prioridades absolutas que orientan
cias de aquellos que no sólo no desean más
la dirección del gasto público, el contenido
desarrollo tecnológico sino que aún por en-
de las políticas públicas e incluso sirven
cima deben financiarlo coactivamente.
como discurso legitimador de la actuación
estatal, ya sea explotando la tecnología Resumiendo estas posturas se puede
como factor positiva, ya sea explotando el afirmar que las visones desde la ciencia
miedo a la misma (Burke, 1978). De ahí que política, más que criticar los nuevos de-
incidan también, dado su determinismo, en sarrollos tecnológicos en sí lo que buscan
la necesidad de elaborar una tecnología au- es criticar la forma centralizada que estos
tónoma que permita romper con el dominio desarrollan, el uso que a estos desarrollos
de la técnica y de sus modernos sacerdotes, se les dan y el uso legitimador, a imagen
tecnología que sustituiría a las técnicas de y semejanza de formulaciones ideológicas
automatización y control subsidiadas y diri- anteriores, que estos tienen para justificar
gidas por el estado (Tulder, 1987) la dominación política.
El otro gran conjunto de críticas a la tec-
nología viene de aquellos que son opuestos
3. El luddismo vulgar: crítica a las
a la orientación que sigue la investigación
tecnologías de uso cotidiano
tecnológica en los estados modernos. Auto-
res como Seymour Melman (Melman, 1972) La tradición luddita, que podríamos
o Murray Rothbard (Rothbard, 1959) enfati- denominar vulgar, no se ha caracterizado
zan, siguiendo esta línea, en la orientación tradicionalmente por una crítica política de
de las líneas de investigación en los ámbitos la tecnología sino por una crítica de corte
científicos y tecnológicos hacia desarrollos sentimental a las consecuencias sociales

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de la misma, centrando históricamente Entre los artefactos tecnológicos más


sus críticas en la alienación que el sistema criticados están como vimos el automóvil y
fabril habría producido entre los trabaja- la televisión. Si la bicicleta es para los neo-
dores sometidos a su despotismo (Noble, ludditas un icono positivo, el automóvil y
2000; 2001). Sus críticas enfatizaban prin- todo el sistema logístico que lo acompaña
cipalmente en las modernas maquinarias, (carreteras20, gasolineras, seguros, hos-
desde el vapor a las máquinas automáti- telería) es un ejemplo de icono negativo
cas de control numérico, y en los procesos (Urry, 2004). El automóvil no sólo recibe
tayloristas, o fordistas como se acostumbra de estos autores una crítica que incide en
a denominarlos hoy en día, de organización los efectos que tal medio de locomoción
del trabajo fabril. Sus obras cuestionaron tiene sobre el medio ambiente (polución,
sistemáticamente, con argumentos histó- destrucción de paisajes) o la vida humana
ricamente muy similares, todas los cambios (muertos y heridos por accidente o por en-
en la producción enfatizando siempre en fermedades derivadas de sus humos) o por
aspectos psíquicos y psicológicos relativos ser considerada una falsa necesidad que
al deterioro de la personalidad de los tra- violaría los derechos de los no conductores
bajadores y de la destrucción de sus comu- (Rajan, 2007) sino que elaboran también
nidades tradicionales de vida. Los ludditas una crítica de corte político y social (Pater-
contemporáneos, aun compartiendo tales son, 2007) enfatizando en la destrucción
críticas, parecen en cambio más centrados de comunidades, en una indeseable reor-
en la crítica de tecnologías de uso cotidiano, denación del espacio que conduciría a una
no directamente vinculadas al ámbito la- excesiva expansión urbana y en la creación
boral. De esta forma parecen más centra- de un sentimiento de atomismo social, de-
dos en la elaboración de una tipologías de bido a las propias características de este
artefactos tecnológicos “malos” o no con- medio de locomoción, cajas de acero como
venientes a un estilo de vida sostenible y son descritas por sus críticos, que llevarían
un conjunto de tecnologías, no menos so- a reforzar sentimientos individualistas y a
fisticadas que las anteriores que sí podrían debilitar el sentimiento de pertenencia a
ser asumidas por esta sociedad ideal (Hor- formas de comunidad tradicionales.
ton, 2003). No hay tampoco en este caso,
Compartiendo temores con el automó-
salvo casos puntuales como los primitivistas
vil la televisión (y no la radio o el cine) se
(Zerzan, 2001; Heinberg, 1995) una crítica
sitúa la televisión como blanco favorito de
global, sino selectiva a las tecnologías mo-
las invectivas de los neoludditas ya sean
dernas, sólo que en este caso no hay una
estos de izquierda (Mander, 1984) o de
valoración sistémica de la misma sino pun-
derecha (Esparza, 2001). Las críticas en este
tual. Como acabamos de señalar las críticas caso se centran en su carácter de medio de
neoludditas se centran especialmente en comunicación fuertemente centralizado
varios diseños técnicos como la televisión, y por lo tanto de fácil control y manipu-
el automóvil, los productos agrícolas in- lación por el poder político. La televisión
dustriales o determinados electrodomés- constituiría una herramienta clave para
ticos, en especial el horno de microondas. facilitar un gobierno autocrático dado que
Sin embargo y sin razón tecnológicamente cuenta con enorme potencial para unifica
objetiva dejan fuera de sus críticas a ar- el pensamiento y las experiencias de gran-
tefactos técnicos tan sofisticados como el des poblaciones al mismo tiempo que in-
ordenador personal (en especial si cuenta dividualiza la recepción de información y
con una conexión a Internet) la bicicleta, dificulta la acción colectiva y ocupa la mete
auténtico paradigma de la movilidad lu- con imágenes e ideas banales. Las críticas
ddita19, o determinadas drogas de diseño, se centran también en la baja calidad de la
siendo habitual su justificación por razones información transmitida, que no permitiría
comunitarias o culturales. un análisis en profundidad de la misma y

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en la vulgaridad de los contenidos emiti- 2001). Los electrodomésticos, sin embargo,


dos, no precisamente aptos para crear una no sólo han sido criticados desde posturas
comunidad de ciudadanos informados y ambientalistas, sino también desde postu-
reflexivos. Detrás de estas críticas y al igual ras feministas radicales, dado que según
que en el caso del automóvil podríamos sus críticos perpetúan el papel subordi-
encontrar reflejada e inconfesada una eli- nado de la mujer en el ámbito doméstico,
tista crítica global a la sociedad de masas, constituyendo un placebo para los anhe-
esto es hacia aquellos comportamientos los de autodeterminación de las mujeres
compartidos por grandes porcentajes de y perpetuando la doble carga que deben
población de bajo nivel cultural y que por afrontar las mujeres trabajadoras (Cowan,
tanto no son estéticamente aceptables por 1976; Thrall, 1982; Day, 1992).
las élites culturales ludditas. Las críticas al
turismo de masas, aún no formando parte
de una crítica tecnológica a la sociedad, se 4. Conclusión: Una valoración del
encuadrarían también en esta dinámica ideario político neoluddita
(recordemos que el turismo sólo se critica
cuando se realiza a nivel masivo y por per- Como se puede deducir de lo anterior-
sonas de estratos sociales populares, no mente expuesto, la valoración de las dis-
cuando es elitista y se realiza a lugares a tintas corrientes críticas con la tecnología
los que las masas tienen difícil acceso). debería ser necesariamente muy desigual.
La tradición de análisis político de la tec-
Otros muchos artefactos tecnológicos nología entronca, aun sin ser explícita esta
han sido criticados por los neoludditas, en relación, y complementa a una larga tra-
este caso por cuestiones medioambientales dición de pensamiento político que des-
o simplemente por desconfianza hacia la confía del incremento del poder estatal.
técnica y es en este ámbito donde curiosa- Desde Jacob Burckhardt a Max Weber y
mente han tenido los ludditas mayor éxito
sus continuadores Michael Mann y Charles
a nivel social, pues en ninguno de los casos
Tilly e incluyendo a autores como Bertrand
anteriores han podido los ludditas rever-
de Jouvenel ha perdurado una tradición
tir las tendencias sociales, a pesar de que
en el pensamiento político europeo que
sus críticas son más elaboradas y cuentan
alertaba contra la centralización de poder
con importantes argumentos a su favor21.
político, el dominio tecnoburocrático y el
Podría decirse que se da la paradoja de
que cuanto menos fundamentada está la incremento del poder de coerción estatal.
alarma social y más endebles sean los ar- La tradición de Mumford y Ellul contribuye
gumentos más impacto social alcanzan. Es a enriquecer dicha tradición con sus análi-
el caso de la demonización (Smits, 2006) de sis de la influencia de las técnicas asocia-
los productos químicos modernos, como das al poder de las modernas maquinarias
pesticidas o conservantes, por su potencial estatales, pero sin desviarse en lo esencial
de riesgo para la salud pública (Buell, 1998; de dicha tradición. Es digno de apuntar por
Fox, 1997) que han conseguido su prohibi- tanto la mutua ignorancia de ambas visio-
ción en numerosos casos, como el DDT o nes, aun siendo claramente complemen-
el Alar, a pesar de no estar demostrada su tarias. Incluso autores contemporáneos
toxicidad (Degregori, 2002). Lo mismo su- continuadores de esta tradición como Paul
cede con la crítica a artefactos tecnológicos Gottfried (Gottfried, 1999) no incorporan
como las ondas de telefonía móvil, la ener- estos análisis a sus críticas de las poder en
gía nuclear o electrodomésticos como el el estado que el denomina gerencial y que
microondas, sometidas a duras campañas coincide en esencia con las descripciones
de desprestigio, con éxito político y popu- del estado técnico de Ellul y Mumford. Aún
lar en muchos casos, a pesar de que como difiriendo en sus propuestas de reforma
en el caso anterior no hay evidencia cien- política, entendemos que cualquier análi-
tífica relevante de sus disfunciones (Park, sis futuro de las realidades del nuevo es-

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tado debe incorporar la importancia de las extender al intervencionismo estatal en


tecnologías centralizadas del poder en sus la técnica, dado que no se puede afirmar
conclusiones lo que constituiría un fértil que exista una cantidad de tecnología óp-
ejercicio de síntesis. Son también importan- tima en una situación social dada (ni más
tes sus propuestas de buscar tecnologías desarrollo tecnológico tiene porque ser
apropiadas para impedir o ralentizar el mejor ni menos peor, pues dependerá del
incremento de poder del moderno estado, criterio subjetivo del observador y por su-
como se puede ver en el caso de tecnolo- puesto del contenido que este tenga23) y
gías descentralizadas como Internet que que esta cantidad no tiene, por tanto, que
están contribuyendo a frenar la capacidad ser aquella que el gobierno determine.
de dominación del estado (Henderson, Sus análisis no acostumbran tampoco a
2000; Stolyarov, 2008). También han resul- tener en cuenta, por lo usual, las ventajas
tado ser acertadas sus predicciones acerca que estas nuevas técnicas puedan tener, ni
de la creciente implicación de los poderes los costes en vida, salud o riquezas de pa-
estatales en el control y la orientación de ralizar por precaución una determinada
la investigación científica y tecnológica, tecnología. Por último tampoco consideran
que no sólo no ha disminuido sino que se el hecho de que no es posible separar fá-
ha acrecentado considerablemente en las cilmente tecnologías “buenas” y “malas”
últimas décadas (Butos y McQuade, 2006). dado que el desarrollo tecnológico éstá
enormemente interrelacionado y que una
Muy distinta es a nuestro entender la
tecnología positiva puede requerir de desa-
valoración del luddismo que aquí denomi-
rrollos previos, como la energía nuclear, no
namos vulgar, aún siendo correctas a nues-
tan aceptables para que pueda tener lugar.
tro entender algunas de sus afirmaciones.
La razón principal de nuestra valoración El objetivo de este trabajo ha sido el
crítica es un error muy frecuente en el de intentar deshomogeneizar las distintas
discurso político y es el olvido de las valo- aportaciones teóricas que desde las cien-
raciones subjetivas que los partícipes e el cias sociales se han elaborado para tratar
proceso político realizan sobre las distintas de responder a los desafíos tecnológicos
propuestas (Yeager, 1987). Los críticos con de nuestro tiempo e integrar éstas en el
las nuevas tecnologías olvidan que no todos marco de la tradición teórica que a nuestro
los individuos tienen porque compartir las entender le corresponde. En el futuro sería
valoraciones de los ludditas sobre el medio deseable que se abriesen nuevas líneas de
ambiente, compartir sus percepciones de investigación en este terreno, líneas que
riesgo o sus valores y percepciones morales necesariamente deberán incorporar al
o psicológicas22. Es cierto que el automóvil, análisis al contrapunto del luddismo, esto
por ejemplo, tienen consecuencias adver- es, a la tradición de pensamiento tecnó-
sas, pero también las tiene positivas, ya no fila, partidaria del desarrollo tecnológico
sólo midiendo elementos objetivos como sin límites, para elaborar una teoría polí-
la velocidad sino subjetivos como la sensa- tica general de la técnica.
ción de autonomía y libertad que aporta
(Lomasky, 1997), y que por definición son
imposibles de comparar de forma objetiva. Referencias
Simplemente los ludditas quieren imponer Benson, Ian (1979), “Technology and the
su escala de valores al resto de la sociedad, Left” en Marxism Today, May, pp. 133-
sin tener en cuenta que otras personas no 141.
comparten sus escalas de valores y valoran Bimber, Bruce (1996), “Tres caras del de-
más las ventajas que las nuevas técnicas les terminismo tecnológico” en Merritt
puedan traer sobre los inconvenientes que Roe Smith y Leo Marx (eds.), Historia
éstas les puedan aportar. Pero está crítica, y determinismo tecnológico, Alianza
como vimos más arriba, se puede también editorial, Madrid, pp. 95-116.

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ciety, vol. 28, pp. 489-504. tecnología véase (Sypher, 1974)
2 Quizá la crítica literaria más elaborada
Stolyarov, Gennady (2008), Libertion
del maquinismo sea su novela Erewhon en la
by Internet: How Technology Destroys que se nos plantea un lugar imaginario en el
Tyranny, Mises Institute Working Paper, que sus habitantes temerosos de convertirse en
disponible en http://mises.org/journals/ una suerte de animales domésticos al servicio de
scholar/stolyarov2.pdf las máquinas decidieron en algún momento de
Sypher, Wylie (1974), Literatura y tecno- su historia destruirlas por completo.
logía, Fondo de Cultura económica, 3 De la misma época que los agrarios del
México. sur es la obra La ciudad automática, de Julio
Taviss, Irene (1972), “Technology and the Camba, que es una dura crítica a la sociedad de
Polity” en Irene Taviss, Our tool-making masas automatizada. Camba afirma allí (Cam-
ba, 1934: 147) refiriéndose a la ausencia de
society, Prentice Hall, Englewood Cliffs
diferencia esencial entre comunismo y capitalis-
N.J., pp. 17-46.
mo que “Por mi parte, confesaré que me da lo
Terborgh, George (1966), The Automa- mismo porque no veo ninguna diferencia esen-
tion Hysteria, Norton & Company, New cial entre una civilización y otra. Ambas repre-
York. sentan la máquina contra el individuo, la canti-
Thrall, Charles a. (1982), “The Conserva- dad contra la calidad, el automatismo contra la
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Tulder, Rob van (1987), “Subsidy Policies 4 Sin embargo a pesar de sucesivas refu-
taciones y de que prácticamente ningún acadé-
for Production Automation. Mercanti-
mico respalda tal tesis, el mito del desempleo
lism and Liberalism Revisited” en Com-
tecnológico subsiste en algunos ludditas caren-
parative Political Studies, vol. 20, nº 2, tes de conocimientos económicos y es frecuente
July, pp. 192-228. encontrarlo en discursos de corte populista por
Urry, John (2004), “The System of Auto- su innegable atractivo popular. La refutación de-
mobility” en Theory, Culture & Society, bería ser evidente, dado que cualquiera puede
vol. 21 nº 4/5, pp. 25-39. constatar que cualquier país tecnológicamente

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36 Miguel Anxo Bastos Boubeta

avanzado de hoy día emplea cuenta con más vilización industrial moderna y su mitificación
del doble en términos absolutos de población de la vida en la edad de piedra. Inspirados en
ocupada que hace 100 años, a pesar de estar la las ideas de John Zerzan (2001) y en menos me-
producción varias veces más automatizatada que dida de Marshall Sahlins no han sido capaces sin
entonces. Lo que hace el maquinismo es sustituir embargo de conformar un movimiento político
trabajos menso sofisticados técnicamente por propio y se limitan a unirse a causas que ellos
otros más o por tabajos en el sector servicios, consideran afines. Paradójicamente cuentan con
que es el sector donde se emplea la mayor parte una web propia donde pueden consultarse sus
de los trabajadores en las sociedades avanzadas. opiniones, http://www.primitivism.net. Empa-
La refutación del desempleo tecnológico puede rentado ideológicamente con esta corriente es-
encontrarse en Hazlitt (1996) y Terborgh (1966) tán los escritos del ecoterrista Unabomber quien
5 Aún hoy no es infrecuente encontrar reivindicó el envío de bombas, que causaron
autores de corte conservador que desconfíen varias muertes, a científicos involucrados en el
de la tecnología moderna, si bien la línea do- desarrollo de nuevas tecnologías con un mani-
minante entre los conservadores de hoy, los fiesto (Kaczynski, 2006) en el que se expresan sus
denominados neoconservadores, sostienen pos- visones críticas con el actual estado de la civiliza-
turas favorables al desarrollo tecnológico. Po- ción industrial. Su autor forzó su publicación en
dríamos afirmar, sin equivocarnos mucho, que varios periódicos de gran tirada bajo amenaza
cuanto más tradicional es el autor más crítico de seguir atentando y consiguió gran populari-
es con los avances técnicos. Un buen ejemplo de dad y apoyo tácito entre algunos autores neo-
esta postura es John Lukacs (1970). Los sectores ludditas (Luke, 1996)
más liberales y libertarios de la derecha acos- 9 De hecho sólo contamos con un mani-
tumbran a ser muy proclives a las nuevas tec- fiesto que refleje las aspiraciones política de los
nologías (Postrel, 1999), más existen algunos modernos ludditas, el manifiesto neo-luddita
autores dentro de esta línea que expresan su de Chelis Glendinninnig (1990) pero es un es-
desconfianza hacia el progreso sin límites de las crito relativamente breve, muy poco difundido y
nuevas tecnologías y parecen preferir un ritmo carente de estrategia de acción.
más lento en las innovaciones (Gordon, 1999; 10 La cuestión de la irreversibilidad o no del
Hess, 1979; Jouvenel, 1976; Ropke, 1949) cambio tecnológico fue discutida por Rybczyns-
6 La identificación de progreso y tecnolo- ki (1983) con la conclusión de que este es a efec-
gía es una idea muy extendida aún hoy. Muchos tos prácticos irreversible. El autor tras analizar
neo-ludditas tratan de combatir tal asociación, todos varios intentos históricos de frenar el pro-
pues no es para ellos progreso la industrializa- greso tecnológico, como los del Madagascar de-
ción y la mecanización que esta acostumbra a cimonónico o la Camboya de Pol Pot y describir
traer consigo. Una historia de este debate, crítica numerosas luchas anti-tecnológicas en el mundo
con tal asociación puede verse en (Lasch, 1991) contemporáneo, concluye que todas ellas han
7 Las políticas encaminadas a tratar de li- fracasado en sus intentos de revertir el cambio
mitar el alcance del cambio climático, propues- tecnológico, básicamente por dos razones. Pri-
tas desde postulados ideológicos próximos a es- mero porque la extensión de sus reformas está
tas tendencias son un buen ejemplo. Por un lado localizada geográficamente, esto es aunque se
se promueve el progreso técnico con inversiones revierta el cambio en un lugar si el resto persiste
millonarias y por otro se culpa a tal progreso en su carrera tecnológica este esfuerzo no servi-
de los daños causados al planeta, pues es obvio ría de nada, dado que las innovaciones produ-
que de ser ciertas las teorías que sostienen la cidas en otros países se filtrarían de nuevo a la
tendencia al calentamiento global este vendría sociedad tecnófoba, bien haría a esta incapaz
determinado en buena medida por la generali- de sobrevivir en un entorno tecnológico. Sería
zación y abaratamiento de tecnologías como los el caso de Bhutan, país cuyos gobernantes tra-
motores de combustión interna que son a su vez dicionales querían preservar sus pretecnológicas
fruto de desarrollos tecnológicos recientes. formas de vida tradicionales y no pudieron dado
8 Los primitivistas son un conjunto de ac- que todos sus vecinos adoptaron nuevas tecno-
tivistas, que tuvieron su momento de gloria en logías, que poco a poco fueron filtrándose a la
el marco de las revueltas antiglobalización de población que pronto reclamó poder acceder a
los primeros años del siglo XXI, cuyo programa ellas. Como el trotskismo una revolución luddita
político consiste en la destrucción total de la ci- tendría que plantear sus objetivos a nivel mun-

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Rebeldes contra el futuro: El pensamiento político … 37

dial y no local. En segundo lugar la tecnología los imperios de la antigüedad y en los modernos
sería irreversible porque aunque se destruya estados totales como el nazi o el soviético. La
esta físicamente, la forma de producirla sigue momificación del líder supremo en el antiguo
estando presente en documentos y en la memo- Egipto y en los primeros años de la URSS es una
ria de sus fabricantes y tarde o temprano se po- similitud entre ambos que no escapa al análisis
drá recuperar su producción. También aborda el de Mumford.
tema (Boorstin, 1978: 9-10) 19 La ausencia de críticas a la bicicleta pa-
11 Véanse al respectos los trabajos edita- rece ser debida a que se asocia culturalmente
dos por Stephanie Mills (Mills, 1997) con formas de vida y valores alternativos muy
12 Por ejemplo la campaña contra el DDT del gusto de los ludditas (Horton, 2006) como
obligó a elaborar sustitutos mucho más com- el uso del propio cuerpo para el movimiento y
plejos técnicamente. Lo mismo la sustitución la sociabilidad comunitaria que permiten. Pero
del CFC de neveras y sprays. Muchos produc- tecnológicamente una bicicleta moderna, esto
tos verdes, como jabones o productos químicos es apta para ser movida por una persona de
respetuosos con el ambiente requieren también mediana o avanzada edad, compuesta de fibra
de gran complejidad tecnológica. En ambos ca- de carbono, con partes de aluminio, dotada de
sos para solventar un problema ecológico hubo modernos neumáticos requiere de una muy so-
que recurrir a soluciones tecnológicamente más fisticada tecnología de producción, desde refi-
avanzadas, sin que eso pareciese afectar al cre- nerías de petróleo hasta muy complejas plantas
do ecologista. de producción de aluminio, plantas que como
13 Existen sin embargo algunos trabajos se sabe son de las instalaciones fabriles más in-
relevantes estos asuntos. Véase por ejemplo tensivas en consumo de energía eléctrica.
Winner, 1979 y 1987; Ferkiss, 1969, 1973 y 1974; 20 Las crítica a las carreteras y muy en es-
Pool, 1990. pecial a las modernas autopistas como uno de
14 Pueden consultarse al respecto, tenien- las características fundamentales del moderno
do en cuenta que la bibliografía al respecto es poder estatal, pues acostumbran a favorecer la
enorme, algunos trabajos introductorios al pro- centralización del poder y sirven como instru-
blema como los de Meynaud (1968), y Gunnell mento que facilita la dominación política es
(1982). un tema muy recurrente en ambientes ludditas,
15 El debate sobre el determinismo tecno- en especial en su vertiente anarquista ya sean
lógico es un eco del viejo debate entre mar- estos anarcosocialistas (Welsh y McLeish, 1996)
xistas y weberianos sobre sí la técnica es o no o anarcocapitalistas (Hoppe, 2004).
el factor determinante de una determinada 21 No se puede negar que los automóviles
formación económica. Marx y sus seguidores causen muchas muchas muertes y daños ni su
apostaron por visiones deterministas, alos que evidente impacto sobre el medioambiente, ni
Weber contestó con su libro sobre el protestan- que la televisión haya sido usada frecuentemen-
tismo con el argumento de que son las ideas, en te como arma de control político.
este caso religiosas, las que están en la base de 22 Conceptos como alienación, muy usados
los sistemas económicos. en círculos académicos ludditas son conceptos
16 Para una clasificación de los distintos poco precisos y sobre todo no extrapolables a los
tipos de determinismo tecnológico véase (Bim- sentimientos y valoraciones de otras personas.
ber, 1996) 23 Contar con armas biológicas de última
17 Es de interés la relación que establece generación, como las que discriminan el objeti-
Mumford entre los cultos solares, centralizados, vo según su raza, es obviamente un desarrollo
y la aparición de la tecnología gubernamental tecnológico, pero habría mucho desacuerdo so-
centralizada. bre si esto constituye algo positivo o no.
18 Como curiosidad, Mumford enfatiza las
semejanzas entre el culto a la personalidad en

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