Está en la página 1de 2

Texto: 1 Corintios 1:22-24

Introducción

Al hablar del poder transformador de la cruz de cristo no estamos hablando de la cruz en


sí misma, del madero y los clavos, sino de la obra de cristo en esa cruz, la obra de cristo
en la cruz no solo trajo salvación al pecador sino también realiza una obra de
transformación muy poderosa en la vida del ser humano.

Específicamente podemos decir que el poder de la cruz transformo las relaciones más
importantes del ser humano, algo que nadie más podría haber hecho solamente dios
hecho hombre.

Veamos en la palabra de dios cuáles son esas relaciones que fueron transformadas por el
poder de la obra de cristo en la cruz del calvario:

I) la obra de cristo en la cruz transformo nuestra relación con Dios (2 corintios


5:17-19)

Ya no somos enemigos, no somos desconocidos, ahora por medio de la muerte de Cristo


en la cruz hemos sido reconciliados con nuestro Dios.

Nosotros no podíamos hacer nada para reconciliarnos con Dios, él nos reconcilio
consigo mismo por medio de Jesús.

Al estar reconciliados tenemos seguridad completa de nuestra salvación, la ira de dios


ya no está sobre nosotros (Romanos 5:8-10)

Al estar reconciliados formamos parte de la familia de Dios (Efesios 2:12-13 y 19)

II) la obra de cristo en la cruz trasformo nuestra relación con el pecado (romanos
6:6-12)

Antes de conocer a cristo el pecado se enseñoreaba de nosotros, el pecado era nuestro


amo y señor, no había forma que nos liberáramos por nosotros mismos del poder de la
ley del pecado.

Pero cuando recibimos a Cristo, la muerte de Cristo es nuestra muerte, el pecado ya no


puede enseñorearse de nosotros, pues estamos muertos en Cristo.

Nosotros estábamos bajo la ley y al no poder cumplir la ley estábamos bajo pecado
siempre; la ley no puede morir porque es espiritual

Así que por la muerte de Cristo quien murió fuimos nosotros a la ley y somos libres,
nuestra relación con el pecado cambió, ya no es nuestro señor, ahora somos libre por la
obra de cristo en la cruz. (Romanos 7:1-6).
Llamado:

Hoy quiero invitarte a vivir cada día con el recuerdo de lo que Jesús hizo por ti, no solo
en una fecha en especial, sino cada día de tu existencia, de esa manera obtendrás fuerzas
para luchar contra cualquier situación que se te presente, pues recordar el amor que Jesús
tuvo hacia nosotros es la mejor y mayor inyección de fortaleza y fe que el ser humano
puede tener, ya que recordar lo que Él hizo por mí me hace esforzarme por hacer que su
sacrificio valga la pena en mi vida.

¡Jesús murió por mí, ahora yo viviré


para Él!

Romanos 10:9-10:

“Si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le
levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con
la boca se confiesa para salvación”.