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La no transfusión en cirugía cardíaca ofrece los mismos resultados que en

aquellos que no rechazan las trasfusiones

04/09/2007 14:01:23
Tras observar las dificultades de algunos grupos de pacientes que rechazan las
transfusiones, como son los testigos de Jehová, para someterse a una cirugía
cardíaca se puso en marcha un estudio para comprobar si las características de
estos pacientes y sus complicaciones y mortalidad post-operatoria era similar a la
del resto de pacientes.

Madrid, agosto de 2007.- Habitualmente la cirugía cardíaca requiere del uso de


hemoderivados en sus intervenciones; asimismo existen grupos de pacientes que
rechazan las transfusiones sanguíneas como es el caso de los testigos de Jehová,
cuya negativa surge como consecuencia de una interpretación estricta de ciertos
pasajes bíblicos.

El rechazo de este colectivo a las transfusiones enfrenta el derecho de autonomía


del paciente frente al deber médico de preservar la vida del mismo. De ahí surge
la “dificultad de encontrar un equipo de profesionales sanitarios capaces de
atender a este grupo, respetando la elección tomada por el paciente”, señala el
Dr. Guillermo Reyes, Adjunto del Servicio de Cirugía Cardiovascular del Hospital
Universitario de la Princesa (Madrid) y uno de los investigadores principales de un
estudio retrospectivo publicado en la edición de julio de Revista Española de
Cardiología (www.revespcardiol.org)—. Este grupo de médicos observó las
dificultades con las que se encontraban los pacientes testigos de Jehová al
someterse a una cirugía cardíaca, ya que no todos los profesionales sanitarios
aceptan sus condiciones de no uso de hemoderivados. En este sentido, el Dr.
Reyes señala que para “acometer una cirugía cardíaca sin sangre no sólo es
necesario un equipo de cirujanos sino también la colaboración de anestesistas e
intensivistas”.

Asimismo, el estudio tenía el objetivo de comprobar si las características de estos


pacientes intervenidos de cirugía cardíaca y sus complicaciones y mortalidad post-
operatoria era similar a la del resto de los pacientes que no presentaban objeción
al uso de hemoderivados.

Concretamente en el Hospital de la Princesa se ha establecido una línea de trabajo


que contempla la cirugía sin sangre en muchas especialidades, incluida la cirugía
cardíaca, de hecho este servicio ha intervenido, desde el año 1982, más de un
centenar de pacientes testigos de Jehová.

Los resultados ponen de manifiesto que el colectivo que rechaza las transfusiones
sanguíneas presenta un menor sangrado, requiere menos horas de intubación y
como consecuencia menos horas de estancia en la unidad de vigilancia intensiva y
hospitalaria. “Estas dos últimas características —señala el Dr. Reyes— se explican
por el no uso de hemoderivados, pues se sabe que cuando un paciente precisa
varias transfusiones sanguíneas aumentan las probabilidades de que puedan
aparecer problemas pulmonares susceptibles de ventilación mecánica, lo que
obligará al paciente a permanecer más días en el centro ralentizando su
recuperación”.

La prevención como alternativa

En la actualidad existen numerosas estrategias, tanto médicas como quirúrgicas,


para reducir la necesidad de transfusión tras la cirugía. En este sentido el Dr.
Reyes considera que “la mejor alternativa es la prevención de cualquier
complicación”. Para ello se emplean fármacos capaces de reducir las posibilidades
de sangrado —complicación más grave a la que se pueden enfrentar los testigos
de Jehová. Asimismo, se establece una vigilancia exhaustiva del sangrado
quirúrgico “ante la mínima cantidad de sangrado es necesario la revisión en
quirófano, señala el Dr. Reyes, ya que no podemos permitirnos esperar a ver si el
sangrado remite por si solo”.

No obstante, todos los pacientes testigos de Jehová firman, antes de someterse a


una cirugía cardíaca, un consentimiento escrito en el que declaran su voluntad
para ser intervenidos sin productos sanguíneos. De esta manera, “prevalece el
consentimiento firmado por el paciente mayor de edad independiente de que la
cirugía se complique o no y de las consecuencias”, matiza el Dr. Reyes.

El estudio concluye que las características de los pacientes testigos de Jehová que
requieren cirugía cardíaca son similares a las del grupo control; igualmente se
ofrecen los mismos resultados a los pacientes que se someten a una cirugía
cardíaca sin el uso de hemoderivados que a los pacientes que no rechacen su uso.

La principal ventaja de este colectivo radica en “evitar los posibles efectos


secundarios” que tiene el uso de transfusiones de derivados sanguíneos —riesgo
de contagio de enfermedades, infecciones, problemas pulmonares...—. Sin
embargo, el principal inconveniente es no poder utilizar sangre y derivados en
casos de absoluta necesidad como cuando se presente un sangrado importante,
“que, aunque se controle, puede llegar a ser vital la necesidad de transfundir para
recuperar inmediatamente la sangre perdida”. De hecho, “hay tipos de cirugía
cardíaca —como las disecciones de aorta— que con mucha probabilidad van a
requerir hemoderivados porque durante la intervención se pierde una importante
cantidad de sangre”, concluye el Dr. Reyes.

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