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Rodney: La contribución de África al desarrollo del capitalismo en Europa en el período precolonial

Como Europa llegó a ser el sector dominante del sistema mundial de comercio: desarrollo y
subdesarrollo tienen una relación dialéctica entre sí: uno genera al otro. Tal relación es lo que
mantuvieron Europa y África desde el s. XVI, y esto fue posible cuando el comercio adoptó un
carácter realmente internacional, que no es otra cosa que la expansión ultramarina de los europeos y
sus intereses.
Para esa época, Europa vivía la transición del feudalismo al capitalismo, mientras que África
se encontraba en una fase similar al feudalismo. Este hecho significó una ventaja de Europa
(superioridad técnica) sobre el resto del mundo, en ciertas áreas clave que resultaron decisivas:
transporte ultramarino, armamento militar, alfabetismo, organización del trabajo, producción a mayor
escala.
Europa exportaba a África productos que ya se comercializaban en la propia Europa, lo que
significó que el comercio exterior africano dependía de lo que los europeos quisieran vender o
comprar. Los productos que entraban a África estaban determinados por la tendencia de consumo
europeo. Las mercancías que reclamaban los europeos eran principalmente oro, marfil y esclavos.
Que a África se le dijese que exporta, significaba un factor de poder por parte de Europa.
Atraídos por el creciente comercio de la trata negrera y por los productos europeos, los
hombres de poder africanos (reyes, gobernantes locales, comerciantes) comenzaron su posición para
incursiona fuera de sus sociedades, e incluso capturar a sus propios súbditos. El comercio de la trata
esclavista desarticuló las organizaciones sociopolíticas de los africanos.
El comercio de esclavos desde África se debió a factores externos: la mano de obra requerida
en plantaciones caribeñas y americanas.

La contribución de África a la economía y las creencias de la Europa capitalista temprana: El


oro y la plata de América del Su y Central (extraídas de sus minas por africanos) y el oro (Costa de
Oro) también suministrado por África, hicieron posible acuñar la suficiente cantidad de moneda que
exigía la creciente economía monetaria capitalista (S. XVI).
Durante los siglos XVII-XVIII- parte del XIX, la explotación africana y del trabajo africano
hicieron posible el crecimiento del capitalismo europeo, manifestándose en sectores como el
marítimo, el de los seguros, formación de compañías, la agricultura capitalista, en la tecnología, y en
la fabricación de maquinarias. Las naciones más beneficiadas en este crecimiento fueron Inglaterra,
Francia, Holanda y Alemania.
El comercio proveniente de África ayudó a fortalecer los nexos transnacionales den el interior
de la economía de Europa Occ.
La esclavitud africana también benefició a las colonias del norte de los EEUU, lugar donde
Europa transfirió sus instituciones capitalistas como a ninguna otra parte del mundo. Hasta mitad del
s. XIX, el desarrollo económico norteamericano dependía completamente del comercio extranjero,
cuyo sostén era el esclavismo.
Si bien el esclavismo resultó clave para el progreso de acumulación de capital, también
obstaculizó el desarrollo industrial, por ello algunas potencias europeas empiezan a abolir la
esclavitud a comienzos y durante el s. XIX. Por ejemplo, en la segunda mitad del s. XIX, las RSP(
esclavistas) del sur de EEUU entraron en conflicto con la potencialidad de la expansión de las base
productiva del país en su conjunto, lo que derivó en un conflicto violento (guerra civil) que no cesó
hasta que se garantizaran las relaciones capitalistas de trabajo libre en todo el país.
Ningún pueblo puede esclavizar a otro durante siglos sin alimentar un sentimiento de
superioridad. El color de piel y otras características físicas diferentes del pueblo oprimido (África)
resultaron en el racismo, como ideología justificada de la explotación de millones de hombres y
mujeres por parte de Europa Occidental. La opresión de pueblos africanos sustentada en criterios
puramente racistas, acompañó y facilitó la opresión por razones económicas, al punto de volverse
indistinguibles.