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2.

4 EL MÉTODO EN LA CRIMINOLOGÍA
Del griego métodos, método; y logas, tratado, es la ciencia del método y de la sistematización
científica. Para PARDINAS, "La Metodología es el estudio del método, del procedimiento para
adquirir o descubrir conocimientos", y en otra parte opina que: Metodología: Es el estudio crítico
del método.
En BOUDON y LAZARFELD encontramos que Metodología es "un análisis sistemático de los
procedimientos, hipótesis y medios de explicación con que nos encontramos en la investigación
empírica. La importancia de la metodología está en que permite una teorización más eficaz de los
fenómenos sociales.
Método es el medio de que se vale o el camino que sigue una ciencia para adquirir el conocimiento
de su objeto. Para PARDINAS, Método es "una sucesión de pasos ligados entre sí por un
propósito" Y método de trabajo científico es "la sucesión de pasos que debemos dar para descubrir
nuevos conocimientos o en otras palabras, para comprobar o desaprobar hipótesis que explican o
predicen conductas de fenómenos, desconocidos hasta el momento"
Método es el modo de hacer con orden una cosa, es el procedimiento que se sigue en las ciencias
para conocer su objeto y enseñarlo. Difícilmente puede hablarse de método propio, pero este es
un problema en realidad de todas las ciencias modernas. Uno de los ejemplos que nos es más
cercano es el de la Ciencia del Derecho; siempre se consideró que esta ciencia tenía un método
propio de investigación, sin embargo, vemos que ahora la metodología de otras ciencias viene
invadiendo el mundo de las ciencias jurídicas y así, actualmente un grupo de profesores de la
Universidad Nacional está explicando el Derecho Penal desde el punto de vista del método lógico
simbólico (lógico-matemático dicen ellos), otros están haciendo intentos de hacer una "Sociología
Jurídica", trayendo metodología sociológica, y es notable el esfuerzo del maestro Pina y Palacios
por lograr un Derecho Procesal Penal con implicaciones criminológicas.
La Criminología, siendo ciencia, debe ser metódica, tiene que tener un método, y este es el método
científico en general. De acuerdo al proyecto de investigación será la modalidad que adoptemos.
Estamos conscientes de que el método científico no es una lista de recetas para dar con las
respuestas correctas a las preguntas científicas, sino el conjunto de procedimientos por los cuales:
a) Se plantean los problemas científicos.
b) Se ponen a prueba las hipótesis científicas. Lo anterior es importante, ya que en ocasiones se
exige del criminólogo recetas casi mágicas para acabar con la criminalidad o para "re" adaptar al
criminal.
Nos parece de utilidad recordar las sencillas reglas fundamentales del método que enunció
DESCARTES:
1. No admitir como verdadera cosa alguna que no supiese con evidencia que lo es.
2. Dividir cada una de las dificultades que examinase, en cuantas partes fuere posible y en cuantas
requiriese su mejor solución.
3. Conducir ordenadamente mis pensamientos, empezando por los objetos más simples y más
fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente, hasta el conocimiento de los
más compuestos e incluso suponiendo un orden entre los que no se preceden naturalmente.
4. Hacer en todo unos recuentos tan integrales y unas revisiones tan generales, que llegase a estar
seguro de no omitir nada.
En un sentido más moderno, resumiendo a BUNGE, encontramos que las reglas del método
científico son:
1. El análisis lógico (tanto sintáctico como semántico), es la primera operación que debiera
emprenderse al comprobar las hipótesis científicas.
2. El método científico, aplicado a la confirmación de afirmaciones informativas, se reduce al
método experimental. (Ver infra sobre la limitación experimental en Criminología).
3. Obsérvense singulares en busca de elementos de prueba de universales.
4. Formúlense preguntas precisas.
5. La recolección y el análisis de datos deben hacerse conforme a las reglas de la estadística.
6. No existen respuestas definitivas, y ello simplemente porque no existen preguntas finales.
Como podemos observar, una falla metodológica puede llevar fácilmente a un error científico la
metodología es indispensable, sin embargo, es necesario recordar, como lo hace GOPPINGER,
que: "Por mucha falta que haga la reflexión metodológica, precisamente en la Criminóloga
empírica, se debe, por otra parte, prevenir en igual medida contra un metodologismo exagerado
que, finalmente, se estanca en una crítica de métodos". La falta de corrección en cuanto al fondo
no puede ser sustituida por la sola corrección formal.
2.4.1 LA OBSERVACIÓN
Tradicionalmente el método científico se compone de observación y experimentación.
La observación es la puesta en contacto con el fenómeno que deseamos conocer: observar es
examinar atentamente, o sea que se sigue la secuencia normal psicológica: sensopercepción,
entendimiento, comprensión, asimilación y retención; y posteriormente evocación y
reproducción. Es decir, por observar no entendemos nada más poner los sentidos en contacto con
el estímulo, sino también la intervención de los factores más altos de la Psique humana, como son
los factores intelectuales, pues debemos de entender y comprender el fenómeno. Para que haya
observación es necesaria la participación del sujeto observador y del objeto observado, no hay
por lo tanto observación "pura"; el hombre tiene la cualidad de observarse a sí mismo
(introspección), por lo que puede hablarse de observación interna y externa. La observación
externa no es la mera percepción de un fenómeno exterior, sino que integra una profunda relación
del hombre con las cosas y para observar, tanto como para toda la tarea científica, hay una
distancia óptima entre el sujeto y el objeto.
En Criminología esto tiene una peculiar significación, por lo delicado de la relación del
criminólogo con el crimen, la criminalidad y el criminal. La observación puede ser individual o
colectiva, extensiva o intensiva, provocada o espontánea. Finalmente, antes de pasar a la
experimentación, recordemos que el experimento se basa, en todo caso en la observación, que en
las ciencias del hombre requiere particulares característicos de "fínesse" para saber distinguir los
hechos con rigor, a fin de poderlos interpretar después cualitativa y cuantitativamente sin
generalizaciones apresuradas.
2.4.2 LA EXPERIMENTACIÓN
Experimentar es probar y examinar prácticamente las virtudes y propiedades de una cosa. La
experimentación viene siendo una observación provocada y dirigida, en la que se reproduce el
fenómeno tratando de controlar sus variables. En la experimentación hay pues la modificación
deliberada de algunos factores, el objeto de experimentación se somete a la aplicación de
estímulos controlados.
Hay autores que han negado la posibilidad de experimentación en Criminología, así VON
HENTIG ha dicho que experimentar con delincuentes y situaciones criminógenas parece una
aspiración utópica. En el mismo sentido se ha expresado EDUARDO MIMBELA DE LOS
SANTOS.
DON CONSTANCIO BERNALDO DE QUIRÓS seguía esta corriente: "La Criminología es
ciencia de observación, puramente, de observación directa, en que la experimentación desaparece
por una necesidad moral, pudiendo hablarse sólo en ella, de experimentos, en sentido figurado,
cuando los hace ante nosotros la propia naturaleza, en forma de hechos extraordinarios o
anómalos".
Efectivamente, no en todas las ciencias se puede experimentar, tenemos por ejemplo la
Astronomía, en la que la modificación del universo es, por lo pronto, imposible. Sin embargo, el
experimento no es ya un monopolio de las ciencias naturales, en las ciencias sociales se ha
introducido la experimentación, obviamente en las ciencias socio naturales es también posible.
Lo importante en la ciencia fáctica es la comprobación de la hipótesis, lo que puede hacerse con
la selección, individualización y clasificación de los hechos, para pasar a la interpretación de los
mismos.
Si para algunas ciencias la experimentación es indispensable, en otras tiene serias limitaciones.
En efecto, en muchos aspectos de la Criminología es imposible experimentar; no podemos matar
a alguien para saber qué siente un criminal, es decir, no tenemos acceso a la experimentación
directa, no podemos repetir el fenómeno para constatarlo. No es necesario el intervenir
personalmente en un fenómeno para conocerlo; no es necesario drogarse para conocer lo que es
la marihuana, ni se necesita tener relaciones homosexuales para estudiar la homosexualidad; sin
embargo, hay algunos fenómenos de la Criminología que sí son experimentables, principalmente
en lo referente al tratamiento y "re" adaptación de los delincuentes, así como en Criminalística y
en Política Criminológica.
Las limitaciones éticas, jurídicas y prácticas de la experimentación criminológica saltan a la vista.
En más de una ocasión se han cometido barbaridades a título de experimentación criminológica,
así, los criminales han sido castrados, torturados física y mentalmente para probar cierta teoría,
para experimentar cierto tratamiento.
Es lógico además que nuestros límites son marcados por funciones prácticas, pues ciertos
experimentos podrían provocar una cantidad de crímenes de los que resultaríamos directamente
responsables. Se han realizado experimentos altamente comprometidos, por ejemplo, apagando
los semáforos de una ciudad durante un tiempo determinado, o retirando la policía de una zona
dada, para conocer si hay aumento o disminución de conductas antisociales. Hasta ahora los
resultados han sido positivos, es decir, el aumento de criminalidad no fue notable, pero, ¿y si lo
hubiera sido? ¿Estamos autorizados en nombre de la ciencia a poner en peligro a un número de
víctimas potenciales? La experimentación criminológica ha sido una cara aspiración, desde los
orígenes de la Escuela Positiva, pero es indudable que debe realizarse en forma restringida, con
gran precaución de no lesionar los elementales derechos del hombre, y planteando con gran
claridad los sistemas de evaluación. (De la que hablaremos en el capítulo de Política
Criminológica).
2.4.3 LOS NIVELES DE INTERPRETACIÓN
Es necesario distinguir tres distintos niveles de interpretación criminológica, pues del nivel en
que estamos trabajando depende el método que utilizaremos. Nos dice BUNGE que “Toda teoría
abstracta o estructura, puede interpretarse de varios modos, parcial y plenamente. A la inversa, si
se despoja a una teoría de las reglas de interpretación que le confieren un contenido, queda un
esquema puramente sintáctico"
La precisión en los niveles de interpretación nos evitará las inconsistencias semánticas, es decir,
la utilización de un lenguaje ambiguo. Es indudable que muchas de las imprecisiones y errores en
Criminología se deben a la confusión de los niveles de interpretación. Al utilizar correctamente
el nivel de interpretación llegaremos mejor a la significación material o naturaleza de las cosas
que se quieren comprender.
Muchos autores (por no decir la mayoría) no se preocupan por distinguir los niveles de
interpretación, otros (quizá sin usar este término) los manejan desde hace tiempo. Así, por
ejemplo, Ruiz Funes dice que: "El delincuente puede ser un ser inferior, biológica o socialmente
considerado. El delito, un síntoma o una enfermedad. La delincuencia, en su morfología, el
residuo de una moral superada o el anticipo de una moral futura: lo atávico o lo evolutivo.
El delito, la obra de la fuerza o el fraude, de la violencia o de la astucia, de lo muscular o de lo
intelectual. La personalidad del delincuente, normal o patológica. Su moral antitética con la moral
social o parcelaria. Todas estas variedades conducen a interpretaciones distintas del criminal y de
su acción". Y por su parte LAVASTIGNE Y STANCIU distinguen los niveles en la forma
siguiente: "El crimen, que es el acto del individuo, al chocar con los intereses de la sociedad, pone
siempre en discusión, por un lado la libertad del individuo, y por otro la defensa de la sociedad,
las anomalías de la personalidad y los del medio social, al libre albedrío y el determinismo, la
pena y el tratamiento del delincuente. Se puede estudiar el crimen como un acto antisocial y,
después, el criminal ser estudiado por el médico, cuya competencia esté acrecentada por la de un
filósofo y de un biólogo.
Estudiar la criminalidad de un país o de una región, como un capítulo de Sociología, teniendo en
cuenta las correlaciones proporcionadas por las estadísticas, es muy posible. Pero inmediatamente
surgen las dificultades. Se trata de poder discernir en las diferentes circunstancias las
correlaciones concluyentes de las simples coincidencias
2.4.4 EL MÉTODO Y LOS NIVELES DE INTERPRETACIÓN
Es pues indispensable distinguir tres niveles de interpretación a saber:
a) Nivel de interpretación conductual (el crimen), en el que se estudia la conducta antisocial
propiamente dicha, aquí el método a utilizar es múltiple, y pueden ser de gran utilidad las técnicas
de la criminalística para conocer las peculiaridades del hecho concreto y de ahí pasar a
explicaciones antropológicas, sociológicas, etc., hasta llegar a la síntesis criminológica. Para
Pinatel este nivel constituye el enfoque criminológico por excelencia, ya que en él debe realizarse
el máximo esfuerzo por aprehender la convergencia de factores y de mecanismos biológicos,
sociales y psicológicos que conducen al paso al acto. Para la explicación total del crimen es
necesario llegar a la síntesis criminológica, en este campo la víctima toma un papel de gran
importancia, así como los testigos y todos los que toman parte en el drama del hecho antisocial.
Dentro de este nivel es necesario distinguir a su vez dos formas de análisis: un crimen concreto,
realizado en un momento y lugar determinado, y una forma criminal en particular. Es diferente el
estudio del robo de Juan a Pedro, del estudio del robo en general, como conducta antisocial, de
sus formas de comisión; la reacción social que genera, los efectos que produce, etc. No debe
confundirse este estudio con el de la totalidad de los robos en un tiempo y lugar determinados,
pues entonces estaremos en otro nivel de interpretación: la criminalidad. En mucho la descripción
de la conducta antisocial y de sus características (nivel conductual) es previo al estudio de la
criminalidad contra el patrimonio (nivel general).
b) Nivel de interpretación personal (el criminal), en el que se analiza al autor de la conducta
antisocial, aquí el método es indudablemente el clínico, y se busca llegar a diagnóstico, pronóstico
y proposición de tratamiento. En este nivel, el hecho cometido es tan sólo un indicador de la
personalidad y características del sujeto antisocial. En realidad, debe hacerse un esfuerzo por
separar al autor de su hecho, para no estar predispuestos al elaborar el dictamen criminológico.
Lo anterior no implica, desde luego, que no debe tomarse en cuenta la conducta, sino tan sólo que
debe concentrarse el criminólogo en lo que el sujeto es, y no en lo que ha hecho. Es útil recordar
la frase que el coronel Montesinos mandó escribir en la entrada de la cárcel de Valencia: "La
prisión sólo recibe al hombre, el delito queda a la puerta.
La interpretación en este nivel es individual, y no pueden obtenerse conclusiones generales, es
decir que los resultados sólo tienen aplicación para el caso concreto, y no pueden extenderse a la
generalidad. La Criminología nació con Metodología Clínica, en análisis de caso individual, y
llegó a grandes desarrollos en los últimos años. Actualmente se está poniendo gran atención en el
nivel de interpretación general, desarrollando métodos sociológicos y estadísticos en lugar de los
tradicionales antropológico-individuales. c) Nivel de interpretación general (la criminalidad), en
que se estudian en conjunto las conductas antisociales y sus características en un lugar y tiempo
determinados.
A este nivel la metodología debe ser básicamente estadística, y las interpretaciones genéricas,
manejando probabilidades, es decir no es válido el deducir consecuencias sobre casos particulares.
La gran preocupación actual por los factores políticos, económicos y socio-culturales de la
criminalidad, han conducido a este nivel a una gran jerarquía, estudiando el fenómeno en conjunto
y no tanto a las conductas o a los autores aislados. La demografía, la etnografía, la ciencia política,
la economía, se han revelado como instrumentos eficaces para lograr una más completa síntesis
criminológica en el estudio de la criminalidad.
2.4.5 MEDIOS DE INVESTIGACIÓN
Mencionaremos a continuación algunos de los medios que, con piayor frecuencia, se utilizan en
la investigación criminológica.
1) Estadístico, ya mencionado en el apartado anterior.
2) Biológico, que puede ser grupal o individual. Resaltan los genéticos y familiares.
3) Biotipológico, con estudios corporales para determinar una tipología determinada.
4) Antropológico, que puede ser antropométrico, físico o cultural (arqueológico, etnológico o
lingüístico).
5) Psicológico, por medio de entrevistas, tests, encuestas, etc.
6) Psiquiátrico, que puede incluir entrevista, exámenes, electroencefalograma, etc.
7) Médico, con auscultación, anamnesis, exploración por aparatos, análisis, etc.
8) Sociológico, con observación y experimentación de laboratorio o de campo.
9) Criminalístico, tanto con estudio del lugar de los hechos como análisis de laboratorio.
10) Clínico, haciendo la "historia clínica" de la vida antisocial del sujeto.
11) Biográfico, con el análisis de la biografía o autobiografía de criminales.
12) Documental, estudiando documentos públicos, o privados (epistolarios, diarios) (informes,
memorias, censos, expedientes).
13) Bibliográfico, con el uso de publicaciones científicas (tratados, compendios, textos, artículos
en revistas).
14) Hemer o gráfico, acudiendo a los archivos de los medios de información (periódicos, revistas,
noticiarios filmados, etc.).
15) Artístico, es el acercamiento a las obras de arte, con la interpretación criminológica de la
literatura, la pintura, la escultura, la música, etc.
16) Follozv-up, es el seguir a un delincuente, o grupo de delincuentes y a un grupo control, durante
un largo tiempo (años). Entiéndase que la lista presentada es ejemplificativa, y en forma alguna
exhaustiva.
2.4.6 LA ESTADÍSTICA
Considerando antes coma el método clave en Criminología, ahora sabemos que su utilización
depende en mucho del nivel de interpretación usado. Decía GIBBENS que los números son
buenos servidores, pero malos maestros, y Sotirof comparaba las estadísticas con la minifalda,
que es más lo que sugiere que lo que enseña. No podemos olvidar que ya Descartes había dicho
que "Los matemáticos se han sujetado tanto a ciertas reglas y a ciertas cifras que han hecho de
ella un arte confuso y obscuro, que confunde el espíritu, en lugar de una ciencia que lo cultive.
Hay que tener cuidado, pues a veces se puede mentir con estadísticas, pues la precisión de éstas
depende en mucho de la terminología usada, de la tipificación legal, de los cambios de edad legal,
de los criterios políticos, etc. Así, un aumento en la cifra oficial de crímenes, puede representar
un aumento de criminalidad, o un aumento de eficacia policiaca, o el considerar como delitos a
conductas que antes no lo eran, o una disminución en la edad penal.
La estadística, cuyos pasos de recopilación, organización, presentación, análisis e interpretación,
deben ser meticulosamente seguidos, es una importante herramienta en el trabajo criminológico.
Los resultados estadísticos no representan conocimientos causales. No podemos pasar
impunemente de un nivel de interpretación a otro, ni confundir los conceptos operacionales. Los
resultados estadísticos se refieren a la generalidad, y no son aplicables al caso particular, no
explican sino probabilidad.
Para una mejor interpretación estadística, se reconocen en Criminología tres tipos de cifras
estadísticas:
a) Cifra oficial. Es el número de infractores que aparecen en las estadísticas oficiales (policiacas,
judiciales, de menores), pueden ser de casos denunciados, de sujetos arrestados, de procesos, de
procesados, de sentenciados.
b) Cifra negra. Es el volumen de delitos que no llegan al conocimiento de las autoridades. En este
caso son las acciones criminales que no aparecen en la estadística criminal.
c) Cifra real. Sería el resultado de la suma de la cifra oficial y de la cifra negra. Son las infracciones
que efectivamente se han cometido. La estadística criminológica está todavía excesivamente atada
a conceptos jurídicos (delito, delincuente), y es necesario lograr estadísticas más generales, que
abarquen no sólo categorías delimitadas jurídicamente, sino conductas antisociales en general.
Por esto es tan valioso el concepto de "cifra dorada" de SEVERÍN CARLOS VÉRSELE, el gran
maestro belga recientemente fallecido, que expresó en el Congreso de la ONU en Ginebra;
"Aparte de la cifra negra de delincuentes que escapan a toda detección oficial, existe una cifra
dorada de criminales que tienen el poder político y lo ejercen impunemente, abandonando a los
ciudadanos y la colectividad a la explotación de la oligarquía, o que disponen de un poder
económico que se desarrolla en detrimento del conjunto de la sociedad.
Se trata, esencialmente, de convivencias político-económicas, de colusiones político-financieras,
de sutiles peculados, de concusiones disfrazadas y de abusos reales, favorecidos por las lagunas
de la ley más o menos deliberadas, como por las complacencias más o menos conscientes."