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LOS TRES PEREZOSOS

NARRADOR:

Había una vez en la que un padre, al borde de la muerte, decidió realizar un testamento
para repartir sus bienes entre sus tres hijos. Al llegar el notario, el viejo enfermo le pidió
que le entregara su único bien, un burro de carga, al más holgazán de sus hijos, aunque
le advirtió no sería esta tarea fácil.

Cuando el anciano murió finalmente, el notario decidió revelar la herencia, pero al ver
que los hijos no aparecían decidió esperar un poco más. Meses después, los hijos del
viejo seguían sin aparecer, por lo que el notario salió en busca de aquellos perezosos, y
al encontrarlos exclamó:

NOTARIO: ¡Tú! El más grande de todos. Dime cuan perezoso eres.

PEREZOSO 1: Es que me canso mucho, buen señor – murmuró el joven con lentitud.

NOTARIO: No me interesa, habla o te llevo a prisión

NARRADOR: dijo el notario.

PEREZOSO 1: Está bien. Hubo una vez que mi casa se incendió por completo, y
aunque me estaba ahogando del humo y me quemaba con el fuego, me costaba tanto
levantarme, que mis amigos tuvieron que entrar a rescatarme.

NOTARIO: ¡Vaya! Eso sí que es ser perezoso

NARRADOR: contestó el notario y se dirigió al segundo de los hermanos

NOTARIO: Ahora sigues tú jovenzuelo, cuéntame algo.

PEREZOSO 2: Pues no quiero ir a la cárcel, así que le contaré de la vez que caí al mar,
y aunque me estaba ahogando me sentía tan cansado que unos pescadores tuvieron que
entrar al agua para salvarme.

NOTARIO: ¡Qué nivel de pereza!

NARRADOR: mencionaba asombrado el notario.

Finalmente, correspondía el turno para el más joven de los hermanos.

PEREZOSO 3: Pues a mí me da igual, señor notario. Yo no tengo ganas de hablar, así


que puede llevarme preso y quedarse con el burro de mi padre.

NOTARIO: Entonces tú serás el que reciba la herencia, pues no he visto semejante


pereza como la tuya.
THE THREE SLOTHS

NARRATOR:

Once upon a time a father, on the verge of death, decided to make a will to divide his
assets among his three children. When the notary arrived, the sick old man asked him to
give his only possession, a donkey, to the most lazy of his children, although he warned
him that this would not be an easy task.

When the old man finally died, the notary decided to reveal the inheritance, but seeing
that the children did not appear, he decided to wait a little longer. Months later, the old
man's children still did not appear, so the notary went out in search of those sluggards,
and when he found them, he exclaimed:

NOTARY: You! The greatest of all. Tell me how lazy you are.

PEREZOSO 1: It is that I get very tired, good lord - murmured the young man slowly.

NOTARY: I'm not interested, talk or I'm taking you to prison.

NARRATOR: the notary said.

PEREZOSO 1: All right. There was a time when my house burned down completely,
and although I was drowning in smoke and burning with fire, I had such a hard time
getting up that my friends had to come in and rescue me.

NOTARY: Wow, that's being lazy.

NARRATOR: the notary answered and went to the second of the brothers

NOTARY: Now you're next, young man, tell me something.

PEREZOSO 2: Well, I don't want to go to jail, so I'll tell him about the time I fell into
the sea, and even though I was drowning I was so tired that some fishermen had to go
into the water to save me.

NOTARY: What a level of laziness!

NARRATOR: the notary mentioned in astonishment.

Finally, it was the turn of the youngest of the brothers.

PEREZOSO 3: Well, I don't care, Mr. Notary. I don't feel like talking, so you can take
me prisoner and keep my father's donkey.

NOTARY: Then you will be the one to receive the inheritance, for I have not seen such
laziness as yours.