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INDICE

1. EL CAPACITADOR........................................................................................................... 2
1.1. ESTRUCTURA DE CAPACITACIÓN DE LA LEY DE CONCILIACIÓN 26872
Y SU REGLAMENTO ........................................................................................................... 2
1.2. FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN DE LOS CONCILIADORES ...................... 4
2.2.1. TEORÍA DEL CONFLICTO SOCIAL .................................................................. 5
1.2.2. TEORÍA DE LA NEGOCIACIÓN Y TÉCNICAS DE NEGOCIACIÓN ........... 6
1.2.3. MECANISMOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS ......... 7
1.2.4. MODELOS CONCILIATORIOS............................................................................ 7
1.2.5. TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN ....................................................................... 8
1.2.6. CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL, PROCEDIMIENTO Y TÉCNICAS DE
CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL .............................................................................. 8
1.2.7. MARCO LEGAL DE LA CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL ..................... 11
1.2.8. ÉTICA APLICADA A LA CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL .................... 11
1.3. MODIFICATORIAS Y SUGERENCIAS A LA LEY DE CONCILIACIÓN Y
SU REGLAMENTO EN LA PARTE DE CAPACITACIÓN ....................................... 13
1. EL CAPACITADOR

A partir de que se dio la Ley de Conciliación 26872 en noviembre de 1997, se legisla la


conciliación institucionalizada que crea una categoría cuasi-profesional denominada conciliador,
instituciones como los centros de conciliación para brindar servicios de conciliación y los centros
de capacitación para formar conciliadores. Estos tres actores son los ejes centrales sobre los cuales
descansará la oferta de servicios de conciliación que se pondrá a disposición de los ciudadanos de
manera “obligatoria” a partir del 14 de enero de 1999.

En tanto que las personas encargadas de brindar los servicios de conciliación son los centros de
conciliación y más directamente sus conciliadores, resulta de suma importancia discutir la forma
cómo se viene realizando la capacitación de estos nuevos “profesionales” y ver los alcances de la
estructura de capacitación normada en el reglamento de la Ley de Conciliación —el Decreto
Supremo 001-98-JUS—, señalar algunos de los problemas que se han venido manifestando en
torno a la capacitación de conciliadores y dar algunas pautas para su modificación dentro de la
coyuntura actual en la que se están discutiendo un conjunto de propuestas de modificatoria a la
ley de conciliación y su reglamento.

1.1. ESTRUCTURA DE CAPACITACIÓN DE LA LEY DE CONCILIACIÓN 26872 Y


SU REGLAMENTO
Si bien la Ley 26872 menciona como requisito para ser conciliador el haber recibido capacitación
en técnicas de negociación y medios alternativos de resolución de conflictos, esta norma
únicamente señala en el punto de la capacitación —artículo 25— que la responsabilidad de la
capacitación corresponderá a los centros de conciliación en los cuales se encuentren inscritos los
conciliadores Pareciera ser, por lo tanto, que los centros de conciliación son los encargados de
realizar la capacitación de conciliadores, sin embargo, la norma que presenta la estructura de
capacitación de conciliadores se encuentra en el reglamento de la Ley 26872, en los artículos 34
al 37

La estructura de capacitación se caracteriza por establecer las siguientes pautas:

1. La capacitación puede ser adquirida en los cursos que organicen para este efecto el
Ministerio de Justicia o en otras entidades autorizadas por el ministerio para este fin.
2. La capacitación requiere de un componente lectivo a modo de curso no menor de 40 horas
(art. 35 Regl.) en la que se viertan como contenidos temas relacionados a la negociación
y en medios alternativos de solución de conflictos (art. 22 Ley), y un segundo componente
basado en la experiencia que podrá satisfacerse a través de una evaluación práctica de
habilidades que permita calificar sus habilidades conciliatorias en Audiencias de
Conciliación simuladas (art. 34 y 37 Regl.).
3. Existe una segunda vía para satisfacer los requisitos de capacitación para acreditarse
como conciliador la cual consiste en que la capacitación lectiva y práctica se haya
adquirido en entidades reconocidas en la materia (art 34 Regl.) —nacionales o
extranjeras— siempre y cuando ésta se haya obtenido con anterioridad a la Ley de
Conciliación (art. 35 Regl.).
4. La especialización en conciliación familiar requiere de horas de capacitación extras—(8
horas al menos— con materias adicionales propias del tema (art. 36 Regl.).

El reglamento, entonces, ha optado por una metodología de capacitación que se centra en el logro
de las habilidades necesarias para el manejo del proceso de mediación/conciliación; es decir, se
utiliza un criterio de capacitación basado en la performance práctica de los candidatos a
conciliación. Lo cual es confirmado puesto que para ser conciliador no se requiere títulos
universitarios o solamente haber aprobado cursos lectivos, sino contar con la “experiencia”
suficiente para manejar adecuadamente audiencias de conciliación. Este tipo de metodología fue
sugerida por la Sociedad de Profesionales en Resolución de Disputas (Society of Professionales
in Dispute Resolution-SPIDR) a través del reporte de la Comisión sobre Calificaciones de SPIDR
para calificación de neutrales en 1989, con el ánimo de incidir en el logro de ciertas habilidades
que todo mediador/conciliador debe de poseer para desarrollar una adecuada intervención,
tomando como punto de partida una fase lectiva donde se desarrollen aspectos sustanciales y
prácticos sobre la mediación/conciliación.

Esta explicación resulta de trascendental importancia para la capacitación de conciliadores pues


nos dice directamente que los cursos no pueden ser estructurados únicamente a través de charlas
“magistrales” puesto que deben de enriquecer a los participantes con habilidades y capacidades
que le permitan posteriormente conducir audiencias de conciliación.

Creemos que no podría ser de otra manera, puesto que el conciliador tiene que estar listo a
entender un sinnúmero de variables que a la larga afectarán a las partes protagonistas de realidades
tan críticas como las conflictivas. No resulta ocioso, por tanto, trabajar técnicas para el manejo
adecuado de la comunicación, situaciones de desbalance de poder, emociones fuertes, situaciones
de impase, replantear los problemas, trabajar a nivel de las relaciones entre las partes, cómo lidiar
con los asesores de las partes, cómo influir sin persuadir y cómo conducir adecuadamente las
audiencias de conciliación entre otros temas.

Esta visión se confirma por cuanto la sicología del aprendizaje ha descubierto que el proceso de
aprendizaje se efectiviza a través de tres canales y que las personas difieren en cuanto al canal de
aprendizaje que prefieren utilizar para aprender. Estos canales son:

• visual
• auditivo y
• táctil.

La implicancia práctica de este hallazgo nos permite señalar que no podemos incidir en un único
canal de aprendizaje para la capacitación —por ejemplo, en las charlas se privilegia
predominantemente el canal auditivo— como única o predominante técnica metodológica, puesto
que estaríamos evitando que aquellos que prefieren otros canales de aprendizaje se beneficien de
los conocimientos que se quieren impartir en el curso.

Tal cual lo señala el Manual del Formación Básica de Facilitadores en Metodología CEFE:

(...) el ser humano retiene o asimila informaciones o materia entregada en menor

grado que lo que lee y oye; la retención aumenta sobre lo que ve y dice sobre nosotros

mismos, logrando la mayor asimilación sobre lo que hace por sí mismo (…)

1.2. FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN DE LOS CONCILIADORES

Los cursos de formación y capacitación de Conciliadores autorizados podrán ser dictados sólo a
través de la Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial o los Centros de Formación y
Capacitación, debiendo constar de una fase lectiva y, posteriormente, de una fase de
afianzamiento de habilidades conciliatorias.

Los Centros de Formación y Capacitación y la Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial


deben evaluar la vocación, habilidades, actitudes de las personas que aspiren a ser parte de los
cursos de formación y capacitación de Conciliadores. Ellos son responsables de la selección,
formación y evaluación de los futuros Conciliadores de acuerdo al perfil del Conciliador que será
aprobado por la Secretaría Técnica de Conciliación del Ministerio de Justicia.

La fase lectiva de los cursos de formación y capacitación de Conciliadores tendrá una duración
no menor de ciento veinte (120) horas. La evaluación de la fase electiva se efectuará a través de
exámenes teóricos y prácticos distribuidos a lo largo del curso, conforme al programa del Curso.
El alumno deberá aprobar la fase lectiva para proseguir con la fase con la fase de afianzamiento
de habilidades conciliatorias, la cual será previamente aprobada por la Secretaría Técnica de
Conciliación.

La fase lectiva deberá contar con un enfoque pedagógico orientado hacia la comprensión y
desarrollo de actitudes y habilidades en el ejercicio de la función conciliadora. La organización
de los contenidos debe generar un proceso de aprendizaje óptimo a través de la elaboración de un
programa académico conforme a una secuencia didáctica y una estrategia de aprendizaje
coherente.
En la fase lectiva, se dictarán talleres prácticos y simulaciones de audiencia, que permitan a los
alumnos un entrenamiento efectivo en la función conciliadora.

Los contenidos, que en forma obligatoria, deben ser incluidos en la fase lectiva son los siguientes:

2.2.1. TEORÍA DEL CONFLICTO SOCIAL


Conflicto significa chocar entre sí, se tiende a entender con ella algo negativo, algo desagradable
en algunos casos el conflicto puede ser vistos de distintas formas:

La visión negativa del conflicto: su lado conocido

Si revisamos detalladamente nuestra visión, y las visiones de las personas que conocemos,
descubriremos que el conflicto por lo general está asociado a experiencias negativas, a la
destrucción y la maldad; lo entendemos como enfrentamiento, violencia, guerra o muerte.

Es fácil encontrarnos atrapados en la visión negativa del conflicto. Por ejemplo: El enfrentamiento
Perú – Ecuador, la guerra EE.UU. – Afganistán, son historias de daño y muerte, en donde
podemos apreciar el sufrimiento y destrucción que acompañan al conflicto. Estas historias o
experiencias son las que nos llevan también a identificar al conflicto con la violencia y viceversa.

La visión positiva del conflicto: el Conflicto como una oportunidad para el crecimiento.

Aunque no lo creamos, existe otro lado en esta historia: el conflicto puede ser positivo y muy útil.
El conflicto es parte del proceso de cambio, y se encuentra en la raíz de la evolución de la
humanidad. Nos ayuda a examinar los asuntos con más cuidado, a madurar y a superarnos.

El conflicto como fenómeno social, contribuye a establecer una identidad personal y social. Es
un desafío en la búsqueda de respuestas y soluciones creativas, constituyéndose en algunos casos
en una experiencia agradable e inclusive emocionante.

El conflicto es importante porque nos ayuda a reconocer las diferencias y los distintos puntos de
vista que existen entre nosotros. Este lado no tan fácilmente reconocido del conflicto, se
constituye como una oportunidad y un reto que puede transformarnos, es potencialmente un
proyecto de vida que trae en sí, soluciones beneficiosas para todos los involucrados.

La visión neutra del conflicto: sólo pasa.

El problema del conflicto no radica en él, sino en nuestras dificultades al momento de enfrentarlo.
Por tanto, el conflicto no es ni positivo ni negativo, inclusive podríamos decir que es neutro, como
el tiempo, porque simplemente pasa. Lo que debemos tener en cuenta es cómo reaccionamos ante
él, porque dependiendo de ello, se dan los resultados que llevan a calificarlo de positivo o
negativo.
“El conflicto tiene la capacidad para transformarnos, pero también puede destruirnos”
(Muldoon, 1998), depende de cómo se manifieste: Destructiva o constructivamente.

el conflicto según este esquema no es ni bueno ni malo, depende únicamente de su


manifestación. A su vez la manifestación depende de nuestras reacciones, de nuestras respuestas
ante el conflicto (diálogo, enfrentamiento, peleas, guerras, etc), y que por ende, lo importante es
reconocer que el conflicto puede generar resultados tanto beneficiosos (positivos) como
perjudiciales (negativos).
1.2.2. TEORÍA DE LA NEGOCIACIÓN Y TÉCNICAS DE NEGOCIACIÓN
La negociación no se limita a una actividad en la cual debemos sentarnos formalmente en una
mesa, para discutir uno frente al otro una agenda ya establecida. La negociación es una actividad
sin ceremonias que desarrollamos cuando se trata de conseguir algo que necesitamos o deseamos
de otra persona.

Factores que influyen en una negociación

En la estructura de una negociación nos encontraremos con tres elementos:

a) Actores o partes
Son factores fundamentales en una negociación. Debemos entender que en el proceso de
negociación se relacionan personas que intervienen con todas sus características
personales.
La negociación no se inicia con el primer contacto que tenemos con la contraparte sino
antes, en la mente de las personas que van a negociar (como en el caso de los hermanos).
b) La divergencia (conflicto)
Es el desacuerdo, el litigio, lo contencioso, el conflicto declarado que separa a los actores
cuando se presenta una percibida oposición de pretensiones. Un negociador debe poder
identificar cuál es el origen de las divergencias que se plantean, hemos visto que pueden
originarse debido a diversas fuentes como datos, estructura, relación, etc.
c) Voluntad o Búsqueda de acuerdo
La negociación vincula a dos o más actores interdependientes que enfrentan divergencias,
y que en lugar de evadir el problema deciden enfrentarlo, en una búsqueda conjunta de
acuerdo, solución o arreglo.
La negociación es un proceso de resolución de problemas en el cual dos o más partes
discuten voluntariamente sus diferencias, intentando alcanzar un acuerdo o arreglo
conjunto sobre ellas.
El propósito de la negociación no siempre es llegar a un acuerdo. Porque acuerdo es sólo
un medio, y el fin es alcanzar intereses. El propósito de la negociación es explorar si
podemos satisfacer nuestros intereses por medio de un acuerdo, en lugar de hacerlo por
medio de nuestra mejor alternativa a un acuerdo negociado
1.2.3. MECANISMOS ALTERNATIVOS DE SOLUCIÓN DE CONFLICTOS
Los conflictos que se generan deben ser resueltos de forma eficiente, reduciendo costos y
previniendo la aparición de nuevos conflictos.

Con el objeto de alcanzar el objetivo antes indicado el sistema jurídico ha incorporado ciertos
medios cuyo propósito es solucionar los conflictos sin generar mayores antagonismos entre las
partes.

Los medios de solución de controversias más difundidos son los siguientes:

a) Negociación
b) Mediación
c) Conciliación
d) Arbitraje
e) Proceso judicial

Estos medios se distinguen entre sí por la intervención de terceros en la solución del conflicto.

1.2.4. MODELOS CONCILIATORIOS


a) Modelo Harvard:
Este modelo toma en cuenta el aspecto de contenido del conflicto. En este modelo, las
partes se comunican tratando de descubrir sus intereses y eliminando las diferencias entre
ellos. El objetivo de este modelo es la solución del conflicto, es decir, lograr un acuerdo.
“El método de negociación según principios desarrollados en el Proyecto de Negociación
de Harvard, consiste en decidir los problemas según sus méritos…Sugiere que se busquen
ventajas mutuas siempre que sea posible, y que cuando haya conflicto de intereses debe
insistirse en que el resultado se base en algún criterio justo, independiente de la voluntad
de las partes” (Fisher, Ury y Patton, 1995).
b) Modelo Transformativo
A diferencia del Modelo Harvard, este modelo le pone atención al aspecto relacional del
conflicto, lo que se busca es transformar las relaciones entre las partes, que las personas
tomen conciencia de su rol y su responsabilidad frente al conflicto, es decir, transformar
la relación entre las personas, al margen de si se logra un acuerdo o no. “En la mediación
transformadora, se alcanza éxito cuando las partes como personas cambian para mejorar,
en cierto grado, gracias a lo que ha sucedido en el proceso de mediación” (Bush y Folger,
1996).
c) Modelo Circular Narrativo
Este modelo pone especial atención a la comunicación, tanto en su aspecto de contenido
como de relación. El objetivo es lograr un acuerdo, pero para ello será necesario que las
personas transformen su narrativa (forma de ver el conflicto). Para este modelo, el
conflicto se encuentra en la historia que traen las partes, lo que se busca es crear una
historia distinta, en las cuales los protagonistas se encuentren ubicados de manera tal que
les permita salir de sus posiciones y buscar vías de solución.

1.2.5. TÉCNICAS DE COMUNICACIÓN


Técnicas de la comunicación aplicadas a la conciliación:

 Escucha Activa
 Parafraseo
 Preguntas
 Replanteo
 Asertividad: Mensaje Yo simple, Mensaje Yo complejo.

Técnicas procedimentales:

 Sesión Privada
 Agente de la Realidad
 Lluvia de Ideas
 Conciliación
 Pregunta en Base a Intereses para la Generación de Opciones

1.2.6. CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL, PROCEDIMIENTO Y TÉCNICAS DE


CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL
PRIMERA ETAPA: PRE CONCILIACIÓN:

Se inicia cuando una de las partes o ambas solicitan la conciliación. Se tienen que realizar cinco
pasos:

1. La presentación de la solicitud.
2. Evaluación de la solicitud para determinar si es materia conciliable.
3. La designación del Conciliador.
4. Invitación.
5. Preparación.

1. Presentación de la solicitud de conciliación:

Se presenta ante un centro de conciliación autorizado por el Ministerio de Justicia. Debe ser por
escrito y contener la información y documentación detallada en los artículos 12° y 13° del
Reglamento de la Ley de Conciliación (ver anexos 1 y 2).

2. Evaluación de la solicitud para determinar si es materia conciliable


Se conoce también como “Consulta de Casos”. Este paso es importante y debe ser efectuado antes
que la solicitud sea formalmente ingresada y registrada por el centro de conciliación.

El Reglamento de la Ley considera la siguiente clasificación:

a) Materias conciliables obligatorias.


b) Materias conciliables facultativas o voluntarias.
c) Materias no conciliables.

3. Designación del conciliador.

Recibida la solicitud de conciliación, el centro de conciliación designa en el día al conciliador. La


designación debe ser efectuada por escrito.

4. Las invitaciones

Las invitaciones se efectúan en forma escrita por el conciliador designado al caso. Para este efecto
el conciliador tiene cinco días útiles a partir del día siguiente de su designación para cursar (hacer
llegar) las invitaciones a la primera sesión.

En caso de inasistencia de una de las partes debe formularse una segunda invitación, cuidando de
no exceder el plazo de diez días útiles contados a partir de la primera invitación para la realización
de la audiencia de conciliación. Si ninguna de las partes asiste a la primera sesión no se cursa
nueva invitación y se da por concluido el proceso de conciliación.

Si la solicitud es presentada por ambas partes, el conciliador puede realizar la audiencia de


conciliación en el día, siempre y cuando, verifique la certeza de la documentación adjuntada a la
solicitud y no exista posibilidad de afectarse derechos de terceros.

5. Preparación de la audiencia.

Incluye las siguientes actividades:

a) Estudio del expediente.


b) Preparación de la sala de audiencias.
 Sala de reuniones conjuntas.
 Ambiente para reuniones privadas (caucus).
c) Mobiliario y enseres.
 Mesa.
 Sillas.
 Evitar distractores (cuadros, adornos, etc.).
 Otros.
d) Materiales
 Papeles para que hagan anotaciones las partes
 Lapiceros
 Impresos.

SEGUNDA ETAPA: AUDIENCIA DE CONCILIACIÓN.

La audiencia de conciliación tiene cuatro fases, las cuales se llevan a cabo mediante reuniones
conjuntas y, de ser necesario, reuniones privadas con cada una de las partes por separado:

Fase 1: Reunión Conjunta:

1. Bienvenida y presentación.
2. Discurso de apertura o monólogo.
3. Presentación de hechos por las partes; y
4. Preparación de la agenda.

Fase 2: Reunión privada (Caucus) o reunión conjunta.

1. Búsqueda de intereses.
2. Redefinición del problema.
3. Búsqueda de opciones.
4. Definir EL MAAN.
5. Cierre de la sesión.

Fase 3: Reunión conjunta

1. Redefinición del problema.


2. Evaluación conjunta de opciones.

Fase 4: Reunión conjunta

1. Acuerdo.
2. Cierre de la audiencia de conciliación.

TERCERA ETAPA: POST CONCILIACIÓN

En esta etapa se llevan a cabo las siguientes acciones:

1. Registro, archivo del acta y del expediente

 Concluida la audiencia de conciliación se debe entregar a Secretaría General el expediente


completo del caso concluido, conteniendo los siguientes documentos:
 Solicitud y anexos.
 Cargos de las invitaciones efectuadas.
 Constancias de asistencia / inasistencia.
 Actas de suspensión de sesiones.
 Acta conciliatoria.
 Cargo de entrega de la copia certificada del acta.
 Secretaría General procederá a registrar en el “Libro de Registro de Actas” el acta suscrita
y entregada por el conciliador.
 Se recomienda que el original del acta se pegue en un “Libro de Actas” debidamente
foliado, del cual se extenderán todas las copias certificadas que se requieran.

2. Seguimiento de Casos

 Es llevado a cabo por el conciliador con apoyo del centro de conciliación. Es importante
para verificar el grado de cumplimiento.
 En caso de incumplimiento total o parcial, determinadas las causas, puede promoverse
reuniones de evaluación con las partes a fin de que ellas determinen las acciones futuras
que se emprenderán y, de ser el caso, que puedan decidir la realización de un nuevo
proceso conciliatorio.
 Es parte del servicio de conciliación. Sirve para evaluar la eficiencia del servicio de
conciliación que se brinda.
 Puede efectuarse personalmente o por teléfono.

1.2.7. MARCO LEGAL DE LA CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL


La Ley la define como el mecanismo alternativo de solución de conflictos, a través del cual se
asiste a las partes en la búsqueda de una solución a su conflicto. Es decir, que como mecanismo
autocompositivo, las propias partes son las que resuelven su conflicto, y no es el tercero quien
resuelve. No hay que confundir, el tercero actúa de manera más activa que el mediador, porque
propone fórmulas de arreglo a las partes, pero no reemplaza la decisión final, que es exclusiva de
la voluntad de las partes.

De aquí, también se desprende que el acuerdo de conciliación, constituye un acto jurídico aunque
la ley no lo exprese taxativamente, ello en el sentido que el acto jurídico como lo señala el Código
Civil (art. 140º y ss.), implica la manifestación de voluntad destinada a crear, regular, modificar
o extinguir relaciones que implican derechos y deberes entre ellas (entre familiares, entre acreedor
y deudor, entre arrendador y arrendatario, etc.) dentro de un marco legal, con respeto al orden
público y a las buenas costumbres.

1.2.8. ÉTICA APLICADA A LA CONCILIACIÓN EXTRAJUDICIAL


El artículo 45º del reglamento señala que la libertad de acción a que hace referencia el Artículo
21º de la Ley tiene como límites naturales el orden público, las buenas costumbres y la ética en
el ejercicio de la función conciliadora. Esta libertad de acción es una clara atribución de los
conciliadores encaminada a un desarrollo idóneo del procedimiento conciliatorio en el marco de
la Ley.

La ética del Conciliador en el ejercicio de la función conciliadora implica:

a. El respeto a la solución del conflicto al que deseen arribar voluntaria y libremente las partes.
b. El desarrollo de un procedimiento de Conciliación libre de presiones, con participación de
las partes, y el comportamiento objetivo e íntegro del Conciliador, dirigido a facilitar la
obtención de un acuerdo satisfactorio para ambas.
c. El respeto al Centro de Conciliación en el que presta sus servicios, absteniéndose de usar
su posición para obtener ventajas adicionales a la de su remuneración

Se deberá dictar un módulo previo de Conceptos Legales Básico, para aquellos alumnos que no
cuenten con formación legal superior. Dicho módulo deberá contener temas legales como:
Estructura del Estado, Conceptos y Principios Generales del Derecho, Sistema Judicial Peruano,
Acto Jurídico, y otros relacionados con la aplicación e interpretación de la Ley de Conciliación y
su Reglamento. Este módulo previo deberá ser dictado por un capacitador con grado académico
superior en Derecho.

La capacitación adquirida en el extranjero podrá ser convalidada por el Ministerio de Justicia, con
el objeto de otorgar la acreditación correspondiente al Conciliador, de ser el caso. Para ello, el
aspirante, deberá tramitar su expediente de acuerdo a las exigencias que establezca la Secretaría
Técnica de Conciliación para estos casos, de acuerdo a los criterios de evaluación que señale la
Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial.

La Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial deberá proponer las políticas y medidas


complementarias que sean necesarias para el diseño y actualización de los programas,
metodologías, didáctica y evaluación más conveniente al perfil del Conciliador.

Las metodologías contenidas en los programas académicos de los Cursos de Capacitación de


Capacitadores en Conciliación Extrajudicial, así como los referidos a los Cursos Básicos,
Especializados y de formación continua para Conciliadores, serán actualizados por la Secretaría
Técnica de Conciliación, a propuesta de la Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial.

Artículo 35.- De la fase lectiva y la fase de afianzamiento de habilidades conciliatorias

Los alumnos que hubieren aprobado el examen escrito con el que concluye la fase lectiva, podrán
proseguir con la fase de afianzamiento de habilidades conciliatorias.

Las inasistencias a la fase lectiva del curso, sólo proceden en los supuestos de caso fortuito o
fuerza mayor, debiendo acreditarse tales circunstancias ante el Centro de Formación y
Capacitación de Conciliadores. En ningún caso, las inasistencias podrán exceder del diez por
ciento (10%) del total de la fase lectiva.

La fase de afianzamiento de habilidades conciliatorias, consiste en la práctica simulada de


conducción de audiencias conciliatorias, que concluye con una evaluación. Esta fase, se desarrolla
de forma individual, con un mínimo de tres audiencias simuladas por alumno, cada una, con una
duración mínima de una hora lectiva.

El Ministerio de Justicia a través de la Escuela Nacional de Conciliación Extrajudicial podrá


sustituir esta fase con un programa de pasantías, bajo la supervisión de Conciliadores acreditados
que actuarán como tutores.

Los Centros de Formación y Capacitación de Conciliadores que cuenten con Centros de


Conciliación, podrán iniciar el programa de pasantías, previa autorización de la Secretaría Técnica
de Conciliación, contando con la opinión favorable de la Escuela Nacional de Conciliación
Extrajudicial.

1.3. MODIFICATORIAS Y SUGERENCIAS A LA LEY DE CONCILIACIÓN Y SU


REGLAMENTO EN LA PARTE DE CAPACITACIÓN
El establecimiento de cualquier sistema de conciliación es una misión sumamente difícil puesto
que uno de los presupuestos sobre los que descansan los sistemas conciliatorios
institucionalizados es la buena fe y ética de los actores participantes en el sistema. Cuando nos
referimos a los actores del sistema estamos hablando de todos aquellos que tienen un impacto en
él: el ente rector del sistema (Ministerio de Justicia), los conciliadores, los centros de conciliación,
los centros de capacitación, los usuarios de los servicios de conciliación y toda aquella entidad
que participe del mismo. Por lo tanto, cualquier conducta que afecte al sistema conciliatorio —
como por ejemplo una inadecuada capacitación de los conciliadores— propiciará el surgimiento
de capacitadores improvisados, la acreditación de conciliadores mediocres, comportamientos que
desdicen justamente aquello que predica la conciliación, la satisfacción de intereses personales y
mezquinos, la afectación de los derechos del consumidor de estos servicios y finalmente el
desprestigio de la conciliación.

Se sugiere que se normen un conjunto de medidas en las que se determine clara y detalladamente:

• Los requisitos que deben tener los capacitadores de conciliadores, sean nacionales o extranjeros.
En este último punto, si bien se reconoce que es importante beneficiarnos del intercambio de
experiencias foráneas, los capacitadores extranjeros deben de contar con sólidas calificaciones
como especialistas en conciliación en sus respectivos países. No dudamos que la autorización a
que participen puede enriquecer la capacitación a través de la transferencia de conocimientos y
experiencias. Caso contrario, la presencia de expositores internacionales se convierte únicamente
en una astuta estrategia de marketing que no satisface más que necesidades distintas a las de
capacitación.

• Las normas para regular los aspectos metodológicos de los cursos. Probablemente una
explicación detallada del tipo de metodología que debe utilizarse para la capacitación de
conciliadores tanto en la fase lectiva como en las audiencias de conciliación simuladas resulte
necesaria.

• La forma cómo debe realizarse la publicidad de los cursos de conciliación y la imposición de


fuertes sanciones contra cualquier publicidad engañosa o incorrecta.

• Un reglamento de sanciones a los centros de capacitación de conciliadores y a los capacitadores


en tanto que en la actualidad sólo existe un Reglamento de sanciones a los conciliadores y centros
de conciliación.

• Un Código de Etica para las entidades de Capacitación con la finalidad de evitar cualquier tipo
de conducta que afecte a otros centros de capacitación, a conciliadores, a los capacitadores o a la
institución conciliatoria.

• Un sistema de supervisión por parte del Ministerio de Justicia para velar claramente con el
cumplimiento de los cursos tal cual han sido autorizados y publicitados, evaluando la opinión de
los participantes y supervisando por la infraestructura en la cual éstos se desarrollan.

• Los capacitadores deberían satisfacer un proceso de acreditación —al igual que los
conciliadores— previa demostración de sus habilidades de capacitación en conciliación.

• La obligación que todo centro de capacitación tenga un centro de conciliación. Resulta


doblemente paradójico el hecho que existan actualmente más centros de capacitación de
conciliadores que centros de conciliación, y peor aún que existan centros de capacitación que no
tengan un centro de conciliación donde puedan trabajar la parte de las audiencias simuladas de
conciliación con los participantes de los cursos o donde sus capacitadores puedan afinar sus
habilidades prácticas.

• Un número máximo de participantes por cursos de capacitación. Mi sugerencia es porque este


número no sea superior a 35 personas.

• El dictado de cursos de formación de capacitadores — a través de la Secretaría Técnica del


Ministerio de Justicia— como una forma de establecer ciertos criterios metodológicos en la
capacitación de conciliadores y evaluar a los candidatos a capacitadores.

• Una disposición sobre acreditación de los capacitadores que debería incluir no sólo requisitos
para la acreditación sino exigir la revalidación de la acreditación al cabo de un tiempo previa
satisfacción de requisitos adicionales.