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Recepción y entrega de la obra

La finalización de la obra y la entrega de la infraestructura


están muy interrelacionadas. Es la última etapa del trabajo realizado por la empresa constructora y por la
dirección de obra, previa a la aceptación de la infraestructura por el promotor. Normalmente se lleva a cabo
coordinadamente entre la dirección de obra y el constructor.

En primer lugar, el constructor comunicará por escrito a la dirección de obra la fecha prevista para la
terminación de los trabajos de construcción, de modo que se pueda realizar la recepción de la infraestructura.
Esta es una de las principales tareas a llevar a cabo por la dirección de obra, a la que también debe acudir el
representante del promotor y el propio constructor. Su consecuencia es un documento denominado Acta de
Fin de Obra (en edificación) o Acta de Recepción (en ingeniería civil).

Si se encuentran las obras en buen estado y de acuerdo con las prescripciones previstas, el técnico
designado por el promotor las da por recibidas, levantándose la correspondiente acta. Cuando las obras no se
hallen en estado de ser recibidas se hace constar en el acta y el director facultativo señala los defectos
observados y detalla las instrucciones precisas, fijando un plazo al constructor para que solvente los defectos.
Si transcurrido dicho plazo continúan los defectos detectados, puede concedérsele al constructor un nuevo
aplazamiento improrrogable o declarar resuelto el contrato. En cualquier caso, pueden firmarse actas de
recepción parciales.

La firma del acta supone un punto de inflexión, dado que transfiere la responsabilidad de la infraestructura del
constructor al cliente. La dirección de obra debe cerciorarse de que el cliente dispone de las garantías y de las
medidas de seguridad necesarias antes de dar este paso.

Una vez firmada el Acta de Fin de Obra (o Acta de Recepción), sin ningún tipo de reparos, se inicia el plazo de
garantía. El plazo de garantía se establece en el contrato atendiendo a la naturaleza y complejidad de la obra.
Las fianzas (o garantías) empleadas desde el principio de la obra suelen mantenerse hasta la finalización del
plazo de garantía. Estas fianzas son fundamentales en el caso de que exista algún tipo de reclamación
posterior, puesto que le garantizan al promotor una mínima compensación económica.
Se debe tener precaución con la recepción
tácita, sobre todo cuando hay inauguraciones con obras no acabadas.

Durante el plazo de garantía, el constructor se encarga de la conservación y policía de las infraestructuras,


con arreglo a lo previsto en los pliegos y a las instrucciones que da el director de la obra. Dentro de un plazo
predeterminado, anterior al cumplimiento del plazo de garantía, el director facultativo redacta un informe sobre
el estado de las obras. Si éste es favorable, el constructor queda relevado de toda responsabilidad,
procediéndose a la devolución o cancelación de la garantía y a la liquidación, en su caso, de las obligaciones
pendientes. En ese caso puede firmarse un Acta de Fin de Contrato o un Certificado Final.

En el caso de que el informe no sea favorable y los defectos observados se deban a deficiencias en la
ejecución de la obra y no al uso de lo construido, durante el plazo de garantía el director facultativo procede a
dictar las oportunas instrucciones al constructor para su debida reparación. Para ello se le concede un plazo
durante el cual continúa encargado de la conservación de las obras, sin derecho a percibir cantidad alguna
por ampliación del plazo de garantía.

Transcurrido el plazo de garantía, si el informe del director de la obra sobre el estado de las mismas es
favorable, se formula por el director facultativo la propuesta de liquidación de los trabajos realmente
ejecutados; se toma como base para su valoración las condiciones económicas establecidas en el contrato.
La propuesta de liquidación se notifica al constructor para que preste su conformidad o manifieste los reparos
que estime oportunos. Dentro del transcurso del plazo establecido para tal fin, el promotor debe aprobar la
liquidación y abonar, en su caso, el saldo resultante de la misma. El saldo de la liquidación es, por lo tanto, la
diferencia entre el importe total líquido y el importe certificado a origen. En el caso de que se haya certificado
todo el presupuesto líquido vigente, ambas cifras coinciden, y el saldo de liquidación es nulo.

Os paso a continuación un vídeo de la Escuela de Edificación Roberto de Molesmes donde se explica este
procedimiento. En el vídeo que se ofrece se expone información útil para gestionar el proceso de recepción de
obra.

Fases de la recepción
Autor: Francisco Martínez Mas
Cargo del Autor: Abogado

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1. LA VERIFICACION DE LA OBRA
1.1. Concepto
Antes de aprobar y, en su caso, recibir la obra realizada, lo prudente y lo lógico, es que el
promotor la examine con minuciosidad, con la finalidad de comprobar si la misma es o no
conforme a lo estipulado en el contrato y a las reglas del arte de la construcción. En este
sentido, podemos señalar que la verificación es una actividad material de carácter técnico,
integrada por un conjunto de operaciones que tiene por objeto comprobar la idoneidad de la
obra realizada.
SANCHEZ CALERO, define la verificación de la obra como “el conjunto de operaciones
materiales y técnicas en cuya virtud la obra es inspeccionada, con el fin de que el comitente
pueda comprobar su buena ejecución y forme su voluntad en orden a la aceptación de la
obra”.97
Por nuestra parte, entendemos que la verificación de la obra es “el conjunto de operaciones
materiales y técnicas que tiene por objeto examinar y comprobar si la obra ha sido ejecutada
correctamente con el fin de obtener los elementos necesarios para formar la voluntad en orden
a la aceptación de la obra”.98
A tenor del concepto dado, podemos señalar como notas que caracterizan a la verificación de
la obra las siguientes:

1. Se trata de un conjunto de operaciones materiales, en cuanto que se examina la obra


cualitativa y cuantitativamente y el funcionamiento de sus instalaciones, y técnicas, en
cuanto a la estructura y solidez de la obra.

2. Tiene por objeto comprobar si la obra es o no conforme a lo pactado y a la lex artis.

3. Se trata de una fase anterior a la aprobación de la obra.

1.2. Naturaleza jurídica

Con anterioridad a la entrada en vigor de la LOE, y en orden a la determinación de la


naturaleza jurídica de la verificación, se habían formulado las siguientes teorías:

1. Teoría de que la verificación de la obra es una obligación del comitente

Según esta tesis, la verificación de la obra es una obligación del comitente, puesto que el
constructor tiene derecho a que la obra sea verificada y, en su caso, aprobada y recibida,
pues de esta manera se libera de ulteriores responsabilidades.

2. Teoría de que la verificación de la obra es una facultad del comitente.


Para los seguidores de esta teoría, la verificación de la obra no constituye una obligación
del comitente, sino una facultad.

En este sentido se pronuncia SANCHEZ CALERO, al señalar que el comitente tiene el


derecho de verificar la obra, porque la verificación constituye el medio mediante el cual
forma su voluntad en orden a la aceptación; sin embargo, la verificación no es un requisito
previo para que la aceptación pueda producirse, ya que el comitente puede aceptar la
obra sin haberla verificado, en cuyo caso, perderá su derecho a reclamar por los vicios y
defectos aparentes existentes en la obra. Por consiguiente, “la verificación no es una
obligación del comitente que puede exigirle el contratista, sino un derecho que opera
como una carga para el comitente, pues constituye el presupuesto indispensable para el
ejercicio de su derecho de garantía por vicios o defectos aparentes” y “solo en el caso de
que la verificación haya sido prevista en el contrato, su realización constituir para el
comitente no solo un derecho, sino también una obligación, a cuyo cumplimiento podrá ser
constreñido el contratista”.99

En la misma línea, se pronuncia CABANILLAS SANCHEZ al afirmar que se trata de una


facultad del comitente que forma parte del contenido del derecho de crédito que ostenta,
puesto...

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Pasos a seguir para la recepción de una


obra ejecutada por administración directa
Una de las primeras referencias normativas para la recepción de las obras por administración
directa es la Resolución de Contraloría N°195-88-CG, que teniendo cierta antigüedad (1988)
se mantiene vigente para esta modalidad de ejecución. La resolución no abunda en detalles
respecto a la recepción de obras, en la práctica, solo propone que al concluir la obra se
constituya una Comisión que se encargue de dos tareas específicas:

1. La recepción de la obra y,
2. La elaboración de la liquidación técnica y financiera en un plazo de 30 días luego de la
recepción.

Ante la ausencia de mayores detalles, se recomienda que las municipalidades y entidades


públicas en general, emitan una Directiva Interna complementaria a la Resolución de la
Contraloría, en la cual se consignen con mayor detalle los pasos a seguir para la recepción de
la obra, tales como:
 Los integrantes a la Comisión
 Los plazos para la recepción, para el levantamiento de las observaciones, etc.
 Formato del acta de recepción

Esta directiva puede utilizar como analogía lo que dispone el Reglamento de la Ley de
contrataciones del Estado (artículo 210°) sobre recepción de obras en lo que sea aplicable y
pertinente ya que este reglamento no alcanza a las obras por administración directa,.

En el marco de estas pautas, se recomienda los siguientes pasos para la recepción de obra:

1. Concluida la obra, el residente debe solicitar la recepción de la obra a través del cuaderno
de recepción de obra para lo cual presentará la documentación técnica de la ejecución de la
obra: expediente técnico, informes mensuales de avance de obra, expediente técnico de obras
adicionales, contrato suscrito y sus adendas si las hubiere, documentos de ensayos de
calidad, inventario de equipos y herramientas, cuadro de saldo de materiales, y otros que
permitan conocer el proceso seguido para la ejecución de la obra.
2. La Municipalidad designará una comisión que podría estar integrada por 3 funcionarios o
servidores, uno de los cuales necesariamente deberá ser ingeniero/a o arquitecto/a. Si todo
está en orden la comisión formula el acta de recepción de los trabajos y la suscribe en la
fecha. En caso se encuentren observaciones, se procederá a suscribir un acta de verificación
de trabajos, consignando en él un pliego de observaciones. El residente, en coordinación con
el responsable de obras de la entidad, deberán subsanar en un plazo de 15 días las
observaciones o presentar los descargos técnicos, administrativos y contables.
(Al no estar regulados los plazos, cada entidad debe proponer uno que más se adecue a su
entidad. Sin embargo se puede proponer un plazo de 15 días como máximo)
3. Subsanadas las observaciones en el plazo previsto, el residente solicitará nuevamente la
recepción de la obra en el cuaderno de obra y se coordinará con la Comisión de Recepción la
fecha adecuada para la entrega. Si todas las observaciones se han levantado, entonces la
Comisión dará por recibida la obra. Si las observaciones realizadas aún se mantienen, la
Comisión presentará como máximo en 3 días luego de la verificación, un informe
pormenorizado a la Alcaldía para que este despacho ordene las correctivos pertinentes.
La comprobación que realice La Comisión, o Comité de Recepción se limitará a verificar la
subsanación de las observaciones formuladas en el Acta, no pudiéndose formular nuevas
observaciones.
4. Una vez culminada la recepción de la obra, la Comisión asumirá su siguiente tarea: la
elaboración de la liquidación de la obra.
Base legal:
Resolución de Contraloría 195-88-CG
Por analogía: Artículo 210 del reglamento de la ley de Contrataciones, Decreto Supremo N°
184-2008-EF