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UNIVERSIDAD NACIONAL ABIERTA

CENTRO LOCAL PORTUGUESA

ENSAYO IV
REFLEXIONES

Autor: Antonio Marcano


C.I:V-11596117

Araure, Noviembre 2015


El trabajo de Armando Morles consiste en un estudio sobre “¿Por qué
algunos estudiantes venezolanos no leen?”. Morles presenta una diversidad
de factores que interactúan en el problema, aplicando la taxonomía en el que
se consideran categorías y orden (1-2-3) con el fin de agrupar las razones
de no leer esgrimidas por los estudiantes de la muestra. El autor selecciona
la frecuencia de las respuestas que permiten inferir las razones de no leer,
las cuales dan por resultado que hay un motivo afectivo. Finalmente presenta
la necesidad de considerar cuatro dimensiones como actitud, interés,
motivación y valores.
Este trabajo de Morles busca un plano de explicación al problema del
porque los jóvenes no leen. Es un estudio valido por su selección de
categorías y sub categorías.
Puede decirse que como en tantos estudios, se repite la existencia de un
problema que ha sido difícil de eliminar o al menos de hacerlo más leve. Se
demuestra una vez más, que existe la repercusión en la práctica, ya que la
lectura es una fuente de enriquecimiento personal de nuestra vida afectiva e
intelectual.
Desde esa perspectiva, se tiene que en nuestra época los múltiples
avances científicos en el ámbito de la lingüística, la literatura y la
comunicación se han abierto nuevos campos para estudios que permitan el
aprender por si solos a través de libros, medios telemáticos, educación a
distancia que incentiven al sujeto a seguir formándose por medio de la
lectura.
En consecuencia, se ha convertido en el objeto básico de la escuela
inicial, enseñar al alumno, el camino para aprender a leer bien.
El hombre actual debe seguir formándose durante toda su vida si quiere
mantenerse en un nivel cultural medio. El manejo de los métodos de
información es la adquisición más importante para el perfeccionamiento
futuro que aquellos constituyen los pilares de la educación permanente en la
vida del hombre. Así, se deberá incentivar el aprender a leer un artículo de
un periódico, de una enciclopedia, de una revista, a interpretar y analizar
textos cortos; es necesario aprender a discriminar cuando acudir a cada una
de esas otras fuentes.
Todas estas actividades son “lecturas” porque exigen análisis e
interpretación de documentación escrita, pero estas aspiraciones,
compartidas por los docentes, lamentablemente por razones muy complejas,
no se concretan en la mayoría de los casos.
Actualmente se ha perdido el hábito de lectura, y con eso se ha disminuido
las posibilidades de la juventud estudiantil de tener contacto con otras
realidades, con otras perspectivas distintas de las conocidas. Se ha
empobrecido el mundo interior por falta también en la expresión escrita.
A la escuela, según el sistema educativo se le asigna multiplicidad de
funciones, entre las cuales está la enseñanza y la práctica de la lecto-
escritura; sin embargo, según estudios diferentes, muchos estudiantes
apenas si dominan el lenguaje y tienen pocas habilidades en estos dos
campos, siendo que juegan un papel primordial como la producción,
conservación y difusión del conocimiento. Esta tarea, un tanto menguada en
nuestro país por causas diversas, se ha hecho más notoria en las dos
últimas décadas debido al uso inadecuado de las redes sociales.
La acción comunicativa desempeñada en la lecto-escritura (ya que son
inseparables) dependen de variadas situaciones: lugar, época, estado social,
oficios, creencias, intenciones, propósitos, valores, preparación, etc.
Sin embargo, para efectos del presente trabajo, partiremos de reconocer
el papel de la lectura en la construcción del conocimiento y en la formación
del individuo.
La lectura es el proceso de decodificación del lenguaje escrito que
requiere del conocimiento de las estructuras mentales organizadas, de modo
que hagan posible la comprensión de los mensajes allí implícitos. La lectura
se va adquiriendo a través de un proceso y no puede asumirse como un
hecho mecánico logrado a través de informaciones sueltas.
La lectura implica la percepción, el estimulo, el análisis rápido, la
interpretación hasta llegar a la comprensión que dará respuestas acertadas.
Por otra parte, la lectura hace posible hacer registros mentales ,
comunicarse , controlar o influir en la conducta propia del individuo, así como
en la de otros, porque permite trascender las condiciones inmediatas ,
prefigurar y modificar la acción, ayuda al cuestionamiento y a la
universalización de condiciones de validez, rectitud y sinceridad de lo que se
dice , así también como a construir una identidad cultural , al buen uso
lingüístico, al conocimiento del mundo , a la efectiva comunicación de
desenvolvimiento social, al conocimiento de la cultura y a la comprensión de
las ideas sin errores ni tergiversación, además de una expresión oral y
escrita con propiedad.
Mucho se ha escrito sobre la indiferencia hacia la lectura que tiene la
juventud hoy y es más, no solo los jóvenes sino los adultos a todo nivel
incluyendo a profesionales.
No leer es un mal extendido en muchos países, en lo que respecta al
nuestro, se sabe que hay muchas influencias al respecto: desde la
despreocupación en la escuela, la falta de tiempo de los padres para
monitorear a sus hijos, la adicción a la TV y a los medios informáticos, a los
juegos de video, la calidad de las lecturas, el costo de los libros, a la
influencia verbal de compañeros, etc.
Mas, puede decirse que la falta de la lectura, como las deficiencias
lectoras (mala interpretación, velocidad, tergiversaciones, omisiones) sumado
a la apatía, se evidencia en la pobreza lingüística, en la incapacidad para
transcribir mensajes, al contar una noticia o información, al expresarse oral o
por escrito, al desconocimiento gramatical, ortográfico y sintáctico; es un
cúmulo de desperdicios de la habilidad natural del individuo para
comunicarse con propiedad y soltura.
Dentro de la vida moderna la lectura ocupa un lugar importantísimo. Las
exigencias de la vida profesional, el deseo de una mayor información cultural
o las necesidades de estar al tanto de las últimas novedades en el ámbito
nacional o mundial, exigen de nosotros horas de dedicación a la lectura en la
prensa, libros, informes o documentos. Así, saber leer más y mejor es una de
las habilidades más importantes que puede adquirir el hombre moderno.
Desde este ángulo, muchos no se dan cuenta hasta que punto sus
lecturas son deficientes y mal aprovechadas; otros, no piensan que pueden
mejorar y superar las deficiencias de la lectura, mientras muchísimas
personas apenas leen, lo hacen mal o ni siquiera lo intentan porque prefieren
oír a otros en los medios de comunicación o repiten lo que les dicen sin ir a
fuentes reales de la información.
En mi caso personal, comenzare por contar como fue mi inicio en la
lectura.
Nací en una familia de educadores seguidores de tradiciones
magisteriales tradicionales, preocupadas y exigentes, lo que me valió de
adolescente, pero la influencia más cara de mi historia fue mi maestra del
primer grado de nombre Albania Cadenas a quien rindo honores, por
dedicada amorosa y profesional.
Yo tenía 6 años, cuando ella nos enseñó a leer y a escribir con el método
mixto del alfabeto y global al comparar y asignar nombres y significados a las
imágenes que por otro lado, tenían relación a los hábitos de higiene, de
ciudadanía y de buena educación, leía pequeñas historias ilustradas en
carteleras hechas por los niños con su ayuda. Así aprendí mis primeras
lecturas. Dos años pasaron y fue en 3 tercer grado cuando volvió a ser mi
maestra, allí leía conocimientos de otras asignaturas mientras en Castellano,
leía siempre cuentos cortos amenos y luego los alumnos interpretábamos y
opinábamos de forma oral y otras por escrito. Nosotros también debíamos
leer para el resto del salón, cuentos e historias de nuestra vida en familia.
Llevaba periódicos, revistas, folletos, afiches, tarjetas y era nuestro trabajo,
interpretar y contar lo que decían.
Ya graduado de ingeniero, marché a la Isla de Trinidad a estudiar inglés y
tuve que ahondar en la gramática española para comprender diferencias
lingüísticas; me asignaban largas traducciones sobre temas de ciencia,
tecnología, filosofía y de educación; lo que se me hacía fácil gracias a mi
hábito de lectura.
Toda esta historia tiene un fin y es que no soy conocedor del lenguaje ni
de los vericuetos profundos de la lectura como proceso mental, pero si soy
un preocupado por aprender más y me gusta y disfruto de un libro. Me
agradan los textos de ciencia en cuanto a fenómenos, inventos, noticias al
respecto, me gusta coleccionar las revistas de GEO y National Geographic.
Tanto la familia como la escuela son importantes influencias en la
formación lectora del individuo, lamentablemente con la complicación de la
vida, las diferentes exigencias modernas, hacen que estas dos instituciones
no vayan de la mano pero aún así, hay formas de encauzar al individuo
hacia la buena lectura hasta que ya consciente pueda comprender que leer
le hará un ser completo y capaz para un mundo de cambio acelerados.