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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid

1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

CASO ATAQUE DE PÁNICO CON AGORAFOBIA


T: Terapeuta; P: Paciente; CoT: Coterapeuta; M: Mujer

Primera sesión

CoT: ¿Cuál es el problema que le trae aquí?


P: ¡Soy yo el problema! Desde hace 13 años sufro ataques de pánico; éste es el problema,
que ha evolucionado en diversos... en diversos... tipos de ataque. Es decir, en efecto,
durante un tiempo he tenido miedo de... otras cosas; durante un tiempo tenía miedo de
algo diferente, pero el resultado siempre es el mismo: ataques de pánico. Escapar del lugar
donde estás... los clásicos ataques de pánico.
T: Ah, Ah. Bueno, pero... ¿puedes empezar?
CoT: ¿Qué le pasa concretamente?
P: Concretamente me pasa que me viene una fuerte agitación.
T: ¡Ah!
P: Una fuerte agitación...
CoT: ¿Taquicardia, sudor...?
P: Sí, en efecto; últimamente, por ejemplo, me siento la cabeza ligera...
T: ¿Qué quiere decir “la cabeza ligera”?
P: ¿Qué quiere decir...?
T: ¿Como si le volase la cabeza?
P: Como si...
T: ¿Se separa del cuerpo y vuela?
P: ¡No!
T: ¡Ah!
P: Pero... como si volase, como si tuviera vértigo…
T: Ah, ok.
P: ... y miedo de este vértigo y, que decir...
M: ¡Que pueda suceder algo más!
T: Ok. Pero el miedo es, ¿miedo a que ocurra algo por lo que pueda morirse de repente, se
encuentra mal, o...
P: Sí, ¡exactamente que pueda morirme!
T: … o bien el miedo es miedo a perder el control y a enloquecer?; ¿cuál es el miedo en el
momento en que tiene los ataques de pánico?
P: No, más que enloquecer es miedo a que pueda tener algo que pueda...
T: Morir
P: Morir.
T: Ok, muy bien. Bien, y... en esas fases en las que entra en este túnel...
P: Si.
T: Antes de tener el ataque, ¿son habitualmente en situaciones en que se puede prever o
puede suceder en cualquier parte, en situaciones imprevisibles?
P: Últimamente me ocurre ante cualquier cosa que he de afrontar.
T: ¡Ahú!... Pongamos un ejemplo.

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P: Un ejemplo... un ejemplo (mira a su mujer).


T: Por ejemplo en la oficina.
P: En la oficina; tenemos una autoescuela; por la mañana hay que ir... a registrar a la
oficina de tráfico y a hacer prácticas...
T: Si.
P: Últimamente no consigno ir a la oficina, ¡así que me viene una profunda agitación!
T: En este caso, en este caso, si no me equivoco, ¿el miedo es a exponerse?
P: Sí.
T: ¿Por el hecho de relacionarse o es el miedo a estar en una oficina cerrada? ¿Cuál es el
miedo?
P: Miedo... ¡a que puede encontrarme mal!
T: ¡Ok! Pero, en este caso lo que le da miedo es la relación con las personas, o el tener que
estar allí y esperar sin poder ir... ¿Cuál es? (gesto).
P: Quizás las dos cosas.
T: Y las cosas que le dan miedo, las situaciones que le dan miedo, ¿las evita o las afronta?
M: ¡Las está evitando...!
P: Últimamente las estoy evitando, pero he de decir que todas las veces que las he
afrontado y superado...
T: ¡Ahú!
P: ... estoy de maravilla. ¡Estoy realmente bien!
CoT: ¡Lo creo...! (risas).
P: Tengo ganas de ir otra vez a aquel lugar, de volverlas a afrontar para...
T: Pero al mismo tiempo las evita...
P: Sí, últimamente sí. ¡No lo consigo!
T: Por lo tanto, si no lo he entendido mal, usted es una persona que tiene estos ataques
connotados por el terror a tener una especie de descarga eléctrica que le mata.
P: Sí, en efecto... ¡sí!
T: Y sucede en determinadas situaciones que usted descubre, y una vez que ha descubierto
estas situaciones tiende a evitarlas...
P: Sí.
T: Aunque sabe que si las afronta, y ya le ha sucedido, después... se encuentra realmente
bien.
P: Sí.
T: ¿Es más la tendencia a evitar las situaciones, o es más la tendencia a hacerse ayudar; no
sé, a hacerse acompañar... por ella?, ¿cuál es?
P: Ehm… quizás “hacerme acompañar por ella”...
T: ¡Ok!
M: Pero…
P: Pero, a veces...
M: Pero como yo no puedo acompañarlo siempre porque tenemos dos niñas...
T: ¡Ahú!
M: Ehh, digamos que hemos... superado, es decir evitado este problema, al menos en el
campo del trabajo. Estos... estos favores es mi hermano que los hace ahora.

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P: O sea que... ha contratado a su hermano para poder ir a estos sitios y yo hago otras
cosas.
T: ¡Fantástico! ... Están bien organizados, ¿eh? (risas).
P: El individuo tiende a crearse su... su mundo para... Aunque no es cierto, es para
protegerme, pero en efecto no es nada cierto, más bien...
T: ¡Ahú!
P: … peor, porque ahora precisamente lo sé, ¡lo entiendo!
T: Ok, pero dice: no soy capaz, así pues qué tengo que hacer, lo entiendo, pero no soy
capaz y por tanto estoy aún peor.
P: Es decir, en efecto, hay... “yo consigo” afrontarlas, y he estado también un mes, un mes
y medio, bien... pero luego recaigo otra vez, no consigo...
T: ¡Ok!
P: ... encontrarme bien siempre. Éste es el problema.
T: Ok. Bueno. Antes de venir aquí, ¿había ya intentado otras terapias o no?
P: Durante trece años he hecho una sola sesión.
M: ¡Dos!
P: ¡Dos sesiones! Con... ¿cuál es el neurólogo? Abajo, en S... luego le vi a usted lo en C.,
leí su libro y ¡me he convencido de acudir aquí!
T: Ah, ok. Por tanto en trece años nunca ha hecho terapia.
P: ¡No!
T: ¡Solamente se ha organizado!
P: ... Sí.
T: ¡Bravo! (Risas).
T: ¡... Se ha organizado tan bien...!
M: Pero…
T: ¡Por favor!
M: Digamos que... no sé... pero justo por...
T: ¡Ahú!
M: Bueno, creo que todo empezó... cuando éramos novios y él se fue a M.
P: ¡A trabajar!
M: ¡Allí, en efecto, empezó la historia!
P: ¡Allí empezó!
M: Fue ingresado con la tensión a doscientos y el médico le hizo ver que con la tensión a
doscientos podía sufrir un ictus cerebral. ¡Todo surgió de ahí!
P: “Vete con cuidado que dentro de poco te da un derrame”... y de ahí, la muerte. He
estado precisamente...
M: Entonces bajó. Y volvió a bajar, a bajar... digamos que desde que empezó esta historia,
hasta ahora, creo que he visto alguna mejoría. Porque antes cerraba la oficina y venía a
casa, y ahora esto no lo hace. Es decir, si se encuentra mal y está solo, consigue... bueno,
consigue a ir adelante.
P: Aunque no estoy bien, ¡eh!
T: Ok. Por tanto, si hay un lugar seguro, como la oficina, y le llega el miedo consigue
controlarlo.
P: Sí.

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T: Pero si se encuentra, cómo se dice, en las situaciones que le dan miedo... no lo consigue.
P: No. No lo consigo, ni tampoco si tengo que hacer cola en algún lugar... ¡aunque sea
tomar un café en el bar! ¡Exacto, no lo consigo!.
M: Le doy un ejemplo: hemos venido aquí, primero hemos hecho...
T: Umh.
M: Hemos ido a una juguetería, teníamos que elegir unos juguetes.
T: Umh....
M: No los hemos elegido. ¡Los hemos cogido a voleo!
P: Le he dado prisa. ¡No podía más! ¡Ea, ea!
M: Hemos salido y hemos venido aquí.
T: Ok. En esos momentos, cuando dice: “no puedo más”, ¿ok? usted... ¿tiende a escuchar
su cuerpo, sus síntomas, o bien se siente observado por los demás?
P: No, no empiezo a... , en ese momento siento que la cabeza va...
T: O sea “entre las nubes”. Metafóricamente usted es una especie de marioneta rota, con
los ojos vueltos hacia dentro: mira siempre hacia dentro.
P: Sí.
T: Y el que busca, encuentra.
P: ¡Y el que busca, encuentra! Me invento los males... la extrasístole, todas estas...
T: Bien.
P: ...estos síntomas que me crean miedo.
T: Bueno, bueno. He de decirle que, por todo lo que nos ha dicho, creemos que es un caso
de nuestra competencia. Es más, como ha oído y ha leído, es el tipo de problema al que,
desde hace años, más nos enfrentamos; por tanto, creo que tenemos los instrumentos para
ayudarle muy rápidamente, pero no sabemos si será capaz de seguirnos en el tratamiento.
Usted ha leído el libro y ha visto que el tratamiento se basa en el hecho que se prescriben
cosas para hacer o para pensar, que la mayor parte de las veces pueden parecer banales, o
aparentemente ilógicas o... pero que se han de seguir al pie de la letra.
P: Sí.
T: ¿De acuerdo?
P: ¡De acuerdo!
T: La otra regla, que en el libro no aparece con claridad aunque está implícita, es que
nosotros nos damos un tiempo limitado: nos daremos sólo diez sesiones, ni una más si no
vemos resultados. ¿Qué significa? Que si al alcanzar la décima sesión nosotros no
hubiésemos visto ningún cambio, interrumpiríamos; no queremos convertirnos en cómplices
de su problema si no somos capaces de ayudarle a resolverlo, aunque he de decirle – como
habrá leído – que en este tipo de problemas no ocurre casi nunca.
P: ¡Sí!
T: Es más, en la mayoría de casos el problema se resuelve mucho antes, pero no sé si será
su caso... ¡Ya veremos!
P: ¡... Esperemos!
T: Bien, bien. Veamos si conseguimos transformar la marioneta rota en una marioneta
arreglada, que mire al exterior en lugar de hacia dentro. Ok?. Tenemos dos tareas para
usted. Una se la sugerirá la doctora, la otra yo.
P: Sí.
T: Mientras le doy el esquema que sirve para la explicación que le dará la doctora.

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P: Si.
T: El diario...
CoT: Bueno, lo que vamos a pedir es que nos haga una auténtica fotografía de lo que le
sucede en estos momentos críticos. En el preciso instante en que sienta que está teniendo
esta reacción, que se está encontrando mal, en aquel momento coge el papel y escribe:
cuáles son las sensaciones...
T: El esquema que tiene ya. Lo ha de transcribir a una libreta, ¿ok?
CoT: ¡Ok!
T: ¡Venga!
P: Sí. La fecha, el lugar y las personas, situaciones y pensamientos, síntomas y reacciones.
T: ¡Bien!
CoT: Síntomas y reacciones. Todas estas cosas las escribirá precisamente en el momento
en el que sienta que está teniendo una crisis. Hemos de tener una fotografía. No en el
momento siguiente, porque sería únicamente una reconstrucción...
P: Cuando note que dentro de poco entraré en pánico. ¡Uh!, en aquel momento...
T: Bien.
P: ¡... me paro y escribo!
T: Y escribe. ¡Lo primero que debe hacer!. De tal forma que nosotros dentro de dos
semanas tendremos la imagen fotográfica de todos los momentos. Esto nos ayudará a
entender “cómo funciona” y lo que tenemos que hacer para cambiarlo. Por consiguiente,
cuanto más preciso sea más nos ayudará a ayudarle.
M: Discúlpeme, en el caso que sucediese... por ejemplo, en la oficina estando con un
cliente...
T: Le dice: “discúlpeme, he de anotar algo del trabajo”.
M: Ok.
T: Inventa.
T: Si no sabe lo que hacer, se disculpa.
P: ¡Cierto!
T: Se prepara una buena libreta; nosotros lo llamamos “diario de a bordo”. Téngalo siempre
consigo, en el bolsillo, listo para usarlo. ”Discúlpeme, sabe, he de anotar algo, si no se me
olvida”. Sabe, yo lo hago siempre, digo: “Oh, he de apuntarlo, ¡si no se me olvida...!
P: ¡Y lo apunta!
T: Lo apunto en el momento exacto. Bien.
P: Sí.
T: La otra cosa importante, que hace referencia a los dos, es que desde ahora hasta cuando
nos volvamos a ver en relación a este problema, han de realizar lo que nosotros llamamos
“la conjura del silencio”, o comenzar a pensar que mientras más se habla del tema más se
alimenta. El miedo es una de estas cosas que construimos de la que hablar no sólo no va
bien, sino que la aumenta. En cambio, la mayoría de las personas piensan que mientras
más habla más se descarga. Por el contrario, es como echar un fertilizante especial en una
planta: la hacer crecer de manera desmedida. Por tanto, han de asumir la “conjura del
silencio”, ¿de acuerdo?
P: O sea, ¡no hablar de ello!
T: Evitar hablar de ello.
P: Evitar hablar.

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M: O sea, si yo me doy cuenta...


T: Tener miedo de hablar. Si habla de ello lo alimenta.
M: O sea, si yo me doy cuenta que él... debo hacer como si nada.
T: Exacto, “observar sin intervenir”, muy bien. Exactamente así... ¿de acuerdo? Además,
quiero que usted (al paciente) se haga una pregunta cada día. La pregunta es esta, sé que
es rara: “si usted quisiese voluntariamente empeorar sus trastornos, en lugar de hacerlos
mejorar, ¿cómo lo haría? ¿Qué tendría que hacer, qué no tendría que hacer... qué tendría
que pensar, qué no tendría que pensar para empeorar voluntariamente sus síntomas?
P: O sea, ¡yo quiero estar mal!
T: Pero mentalmente, ¿cómo podría programar un empeoramiento?... ¿Qué tendría que
hacer, que no tendría que hacer? ¿Qué tendría que pensar, qué no tendría que pensar para
empeorar voluntariamente?
P: ¿Me lo está pidiendo?
T: Sí. Es la pregunta que ha de hacerse todos los días, y traerme las respuestas. La lógica
de la pregunta es: “si queremos enderezar una cosa, primero aprendemos todas las
maneras de torcerla más”.
P: Sí.
T: Obviamente, la pregunta es teórica y las respuesta serán teóricas; ya ha sido usted
bastante bueno en complicárselo, ¿ok?
P: Sí.
T: Así que solamente respuestas teóricas, ¿ok?. Por tanto, preguntarse “cómo empeorar”,
la “conjura del silencio” y el “diario de a bordo”, ¿de acuerdo?
P: ¡Sí!
T: Nos vemos dentro de dos semanas.

Segunda sesión

T: Bueno, ¿cómo van las cosas?


P: Las cosas van... tirando.
T: ¿Qué significa?
P: Significa que, en efecto..., después de estas cosas nuevas que estoy haciendo, el hecho
de escribir en un papel apenas sé que me va a dar este ataque de pánico...
T: ¡Ah!
P: Eh... pues no me ha venido ninguna vez un ataque de pánico.
T: ¿No le ha venido ninguna vez un ataque de pánico?
P: ¡Ningún ataque de pánico!
T: ¿Ni tan siquiera una vez?
P: ¡No!
T: No. Menos mal.
P: Por tanto...
T: ¡Por tanto estamos contentos!
P: ¡Bien!
T: Y, ¿qué tipo de vida hemos hecho? ¿Ha continuado evitando algunas situaciones?

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P: Eh, digamos que sí.


T: Oh, ¡pero nadie se lo había pedido!
P: Especialmente los primeros días, desde que nos hemos visto he estado algo más
sereno... interiormente.
T: Umh.
P: Después, el trabajo, el estrés... ha aumentado; ha disminuido la serenidad interna, sin
embargo…. en esos momentos que he tenido, he conseguido encontrarla... ¡escribiendo!
T: Ah. Por tanto ha habido momentos críticos, pero no ataques de pánico.
P: Ataques de pánico no.
T: ¡Oh! ¡Veamos!
P: Dos o tres veces, después de haber escrito he estado realmente bien.
T: ¡Oh! Bien, bien, ¿me los ha traído, los escritos?
P: Sí, sí, se los he traído.
T: Por lo tanto, al escribir también aquellos momentos un poco críticos se deshacían...
P: Sí. La ansiedad permanecía, ¡eh!
T: No hemos de creer demasiado en la Providencia… ¿no?
P: Sí, pero... antes no me ha venido nunca.
T: Ah, ok. La Providencia nos ayuda, pero sabe, no podemos pedir demasiado si no,
seríamos avariciosos...
P: Disculpe la caligrafía.
T: Por favor, nada... (suspiro). Bien, bien, bien, así que todas las veces que escribía, las
cosas se pasaban.
P: Sí.
T: Bien, por lo tanto se habrá dado cuenta que esta pequeña tarea no era sólo diagnóstica,
sino que ya era algo terapéutico.
P: ¡Cierto, cierto! Como un pequeño desahogo...
T: Como un “ajustar cuentas”-
P: ¿Cómo?
T: Como un “ajustar cuentas” con aquel miedo.
P: Ah, sí, sí, sí.
T: El miedo mirado a la cara...
P: ¡Mirado a la cara!
T: ... ya no es miedo, se transforma en valor, el miedo evitado se transforma en pánico.
P: ¡Sí!
T: Bien, bien, yo lo he obligado, lo he obligado a ajustar cuentas, a mirarlo a la cara, a
anotarlo.
P: Sí.
T: ¡Muy bien! Pero momentos de pánico auténticos no ha tenido nunca...
P: No, cuando iban a venir... los he bloqueado. Prácticamente.
T: Bien, bien, ¿y usted qué dice?
M: Oh, yo a veces me he dado cuenta y a veces no.
T: ¡Verdaderamente ni se ha dado cuenta!
M: A veces no.

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T: Bien. ¿Y usted ha continuado estando siempre tan presente, protectora... con él?
M: No, no, he evitado el tema como él le ha dicho.
T: Ah. ¿Por tanto han evitado hablar de ello?
P: Sí, sí, sí, por lo menos hasta ahora sí.
T: ¿Ha sido difícil o ha sido fácil?
M: No.
P: No, sólo un cierto... pero ¿qué hay de malo? Yo le he dicho, se lo he preguntado: “pero...
qué, ¿cómo me ves?”. En el sentido que... que... justo para...
M: ¡Lo que pensaba!
P: O sea, para saber lo que, como... si había cambiado... ¡no lo sé!
T: ¡Ajá!, ¿qué le ha contestado?
M: Le he dicho que yo me dado cuenta alguna vez, pero... notaba que él... es decir que él
reaccionaba de manera diferente a lo habitual.
T: Ok, ¡bien!. Bien, estoy muy contento, bien. Bueno, ¿le ha ocurrido alguna vez que haya
hecho algo que le hubiera producido pánico y en cambio ahora no le haya venido?
P: No. Es decir, en el sentido que...
M: Creo que, de todas formas, ha ido al peluquero.
P: Sí, he ido... ¡lo he afrontado!
T: ¡Ok!
P: Lo he afrontado, y...
T: Por tanto ha evitado evitar ciertas situaciones.
M: Sí.
P: Sí, pero no siempre. Otras veces he evitado...
T: ¡Cierto! Nadie le ha pedido que se ponga a prueba, ¿no?
P: Pero cuando he hecho las últimas cosas...
T: ¡Cierto! Muy, muy bien...
M: Por ejemplo, él al barbero no iba...
T: ¿Nunca?
M: No, es decir, no iba por gusto, o sea que trataba de evitarlo, en cambio...
T: ¡Ajá!
M: ¡Ha ido!
P: Bien. Aunque dos o tres veces. Pero...
M: ¡Pero ha ido!
T: ¿Y cuáles han sido las respuestas que me ha traído a la pregunta que le habíamos
propuesto? La segunda tarea...
P: La segunda tarea era no hablar de ello y luego pensar al menos una vez al día...
T: En “como empeorar”.
P: En... eh, o sea las cosas que me habrían producido durante el día el ataque de pánico.
No he logrado pensar todos los días, en el sentido que a veces he olvidado pensar en esto.
Oh, ehm… lógicamente sólo lo he olvidado algunas veces, pero cuando lo he pensado
digamos que he afrontado aquello de forma distinta.
T: ¿Ah, si?
T: ¿Cuáles son las ideas que le han venido a la cabeza para empeorar voluntariamente la
situación? ¿Qué habría podido hacer para estar peor?

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P: Ir a determinados lugares...
T: Ok, bien.
P: Ehm, hacer determinadas cosas en la oficina. O bien... vah, sobretodo ir a determinados
lugares.
T: Ok.
P: Y el hecho que yo tengo que ir solo...
T: ¡Ahm!
P: Es ahí que me bloqueo.
T: ¡Ahm!
P: Y por tanto... pero digamos que en esto días he estado en varios lugares, pensando en el
trabajo, lo he conseguido...
T: ¡Ah! Por tanto ha hecho cosas que antes había evitado hacer.
P: Sí, sí, sí. ¡Las he hecho! Incluso estaba... contento de...
T: ... De hacerlas.
P: De hacerlas, porque estaban, han sucedido, no estaban en el programa, y he estado
contento que hayan sucedido precisamente porque tenía manera de afrontarlas...
T: Bien, bien, bien. Por tanto, en realidad no sólo no ha vuelto a tener pánico, solamente
cuando ha tenido ansiedad, miedo, ha desaparecido escribiendo, sino que también ha hecho
algunas cosas que antes había evitado hacer.
P: Algunas...
T: Bien.
P: Pero, no es que haya desaparecido toda la ansiedad, ¿eh?
T: ¡Despacio, despacio!
M: Los primeros días, es cuando se siente siempre más cargado.
T: Sería demasiado, si no habría venido aquí a pedir un milagro, y yo aún no estoy junto al
buen Dios, ¿ok?
P: Sí.
T: Bien, bien, bien. Creo que en este caso hemos, como se suele decir, desbloqueado un
mecanismo obstruido, ahora tenemos que hacerlo funcionar...
P: Sí.
T: Para hacer esto hemos de utilizar una técnica aparentemente “contraria”. Así que quiero
que continúe llevando el diario y anotando todos los momentos críticos.
P: Sí.
T: Quiero que siga evitando hablar del problema, porque si habla de él lo alimenta.
P: Ahm, sí.
T: Luego quiero que todos los días, después de comer, se vaya a su habitación, coja un
despertador, lo prepare para que suene media hora más tarde, baje la luz, se ponga
cómodo y voluntariamente, deliberadamente, deberá dejarse caer en sus peores fantasías,
en las peores imágenes... que se encuentra en medio de la gente, que le viene el pánico y
que está lejos y que no hay nadie y que... no puede escapar, y que le viene una sensación
de ataque; se deja caer en todas estas cosas lo mejor que pueda, dejándose llevar por todo
lo que se le ocurra hacer: si quiere gritar, llorar, saltar; haga todo lo que quiera. Cuando
suene el despertador, lo para y se acabó. Se va a lavar la cara y vuelve a sus tareas diarias,
pero lo que le pido es que mientras no suene el despertador tiene que permanecer allí
buscando estar lo peor posible voluntariamente, imaginando las peores cosas, dejándose

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llevar por todo lo que sucede. Cuando suena el despertador, lo para, y se acabó todo. Media
hora de pasión al día. ¿Ok? ¡Tendrá que evitar pedir ayuda!
M: Así que, disculpe.
T: Por favor.
M: Durante la media hora, si quiere gritar, grita...
T: Que haga todo lo que se le ocurra, usted se mantiene aparte.
M: Cuando suena...
T: Lo para.
P: He de estar a oscuras
T: Sí, así se imagina mejor. ¿Bien?
P: ¡Muy bien!
T: Nos vemos dentro de dos semanas.
P: ¡Muy bien!

Tercera Sesión

P: Como usted me ha dicho que hiciera…


T: ¿Qué ha sucedido?
P: Sucedió que en efecto, tenía que hacer la media hora al día después de comer…
T: Ah.
P: … para invocar.
T: Perdonen, ¡me he equivocado de agenda! He cogido aquella…, usted me había dicho…
(Marido y mujer hablan entre ellos.
M: Dile que has dejado de fumar, ¡díselo!
P: ¡Pero lo importante es que he pensado en la media hora!
T: Bien, aquí estoy… estábamos diciendo…
P: Estábamos diciendo que he hecho lo que debía hacer, la media hora al día… invocar lo
peor que me pudiera suceder.
T: Ajá.
P: Nada, en efecto… los primeros días…
T: Uhm.
P: Quedé un poco maravillado porque me daba miedo que al invocar estas sensaciones
pudieran ocurrir de verdad, pero por el contrario, paradójicamente…
T: Exactamente, “paradójicamente”.
P: Paradójicamente, si… sentía exactamente lo contrario, en aquel momento me relajaba,
precisamente me sentía relajado.
T: Por lo tanto, el miedo que se mira de frente deja de ser un miedo.
P: No, no es más un miedo.
T: Ha sido un gran descubrimiento, ¿verdad?
P: Sí, ¡un gran descubrimiento!
T: ¿Sabe? Desde la antigüedad se conoce el dicho “Si el miedo se mira de frente se
transforma en coraje”. Si aumentas un poco el miedo, si lo aceleras… deja de ser miedo.

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P: Deja de ser miedo. De hecho, ehm… tampoco en los momentos en los que sabía que
podían venir ataques de pánico sentía miedo.
T: Ajá.
P: He realizado este experimento: prácticamente lo he invocado.
T: ¡Ah! Entonces ha dado un paso adelante.
P: ¡He dado un paso adelante!
T: ¡Muy bien!
P: Prácticamente lo he invocado: me venía la ansiedad, “¡sí quiero la ansiedad!”.
T: ¡Ah! ¡Como en la media hora!
P: ¡Como en la media hora!
T: ¿Qué sucedía?
P: No es que haya estado muy bien… pero no he tenido pánico.
T: Entonces, ¿en ningún momento ha tenido pánico?
P: ¡No!
T: Entonces no ha escrito nada en el…
P: He escrito. Porque de todas formas me he dado cuenta de que me habría venido, que me
podía…
T: ¿Pero el pánico le ha venido en algún momento?
P: ¡No!
T: Ha dado un paso adelante en el programa pero de todas formas debemos hacerlo bien,
¿ok?
P: Sí, sí, sí, lo hice a veces porque sentía el bienestar…
T: Cierto.
P: En aquel momento…
T: Cierto, cierto, cierto, de hecho, era eso lo que yo quería que experimentara. Lo que ha
descubierto es exactamente esto: que en la media hora yo quería que el efecto fuera
exactamente este, evocar los fantasmas, tocarlos y hacerlos desaparecer. Evocar los
fantasmas, tocarlos y hacerlos desaparecer… cuanto más los quiero evocar, menos vienen a
mí.
P: Sí.
T: Exactamente como le ha sucedido.
P: Exactamente como me ha sucedido.
T: Descubrir entonces que el único modo verdaderamente eficaz para combatir el pánico es:
cuando comienza a aparecer el miedo, se debe alimentarlo, hasta que el miedo se atenúa y
el pánico ya no existe.
P: Sí
T: Bien, bien, entonces lo ha hecho.
P: Hay miedo de alimentar el miedo…
T: Cierto, pero ha hecho un descubrimiento concreto, real e inequívoco.
P: Sí
T: Que si yo veo un fantasma y lo toco, desaparece. Si escapo me persigue y así el miedo
se convierte en pánico. Debe tener presente estos dos conceptos: si el miedo se mira a la
cara se transforma en coraje; el miedo evitado, se transforma en pánico.
P: Sí

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T: Entonces ahora debemos adentrarnos en este camino. Ahora, quisiera comprender mejor
si en su vida personal el haber tenido esta experiencia lo ha llevado a superar un poco sus
límites o ha permanecido igual.
P: ¡Algo sí! Es el espíritu el que…
T: ¿Qué significa algo?
P: Significa… he ido a hacer… algo que debía hacer, a nivel profesional y también a nivel
personal…
T: Ajá…
P: … que en efecto quería afrontar… odio el no… (ríe).
T: ¿Esto significa que ha hecho algo que antes hubiera evitado hacer?
P: Sí.
T: ¡Ah! ¿Y qué ha sucedido?
P: Ha sucedido que prácticamente… ¡salía! Pero igualmente sentía el temor, el
presentimiento que me hubiera podido venir el ataque de pánico.
T: Ahu…
P: Y entonces… en el momento en el que se ha desencadenado esa sensación, he
reaccionado invocándola.
T: Muy bien, muy bien, exactamente eso…
P: Y he conseguido hacer lo que debía hacer.
T: Esto es lo que deberá aprender a hacer mejor cada día… estoy muy contento.
T: (A la mujer) ¿Usted qué opina?
M: Nada… (ríe).
T: ¿Qué cosas ha observado en su marido?
M: No… Ahm todo… normal, digamos que todo normal.
T: Sí, y ¿no se ha vuelto a lamentar? ¿No le ha pedido ayuda?
M: ¿Conmigo? No, no.
T: ¿Lo ha visto más emprendedor o lo ha visto igual de…
M: No, no, ha salido frecuentemente.
T: … limitado?
M: ¡Ha salido más que antes!
T: Ha salido más que antes, ¿ha hecho cosas por sí mismo?
M: ¡Sí, sí!
T: ¡Ah! ¿Y qué efecto ha tenido en usted esto?
M: ¡Me ha gustado! (ríe).
T: No le ha dicho en ningún momento: “¿a dónde vas, ve con cuidado, podrías tener miedo?
M: ¿Yo? No, no… no hay posibilidad.
T: ¡Ah, ah, ah!
M: Yo soy lo opuesto… no tengo… es decir, me gusta hacerlo…
T: Además porque con el tiempo usted se sentirá aliviada, de tener…
M: Cierto, a mi… me gusta.
T: … todas estas responsabilidades, ¡qué él también se responsabilice…!
M: ¡Eha! (ríe).
T: Bien, bien, bien. Ahora nosotros sólo debemos continuar con el programa.

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Sí.
T: Ahora usted ya ha dado un paso adelante, aplicar directamente en los momentos de
miedo la técnica paradójica de “apagar el fuego añadiendo leña” hasta ahogarlo,
normalmente se llega a este punto un poco más adelante, ¡usted lo ha hecho muy bien!
P: Sí, pero de todas formas ¡hagámoslo…
T: ¡Gradualmente! Esto significa que…
P: … profundamente!
T: Sí, sí. En el momento en el que sienta que podría venir el miedo de afrontar una cosa, la
técnica que debe usar es esta, pero… hecha de mejor forma. De esta manera: quiero que
“la media hora” se convierta por entrenamiento mental de 5 minutos; 5 minutos cada tres
horas, desde las nueve en adelante: a las nueve, a las doce, a la las trece, a las quince, a
las dieciocho, a las veintiuna. Donde se encuentre y con quien se encuentre, mirará su reloj
y durante 5 minutos evocará sus fantasmas, los tocará para hacerlos desvanecer, los
evocará y exactamente por que los evoca no vendrán. ¿De acuerdo? A las nueve, a las
doce, a las quince, a las dieciocho, a las veintiuna. ¡Es un juego mental! Se puede hacer en
cualquier momento, en cualquier lugar y con cualquier persona presente.
P: Sí, pero si estoy trabajando no conseguiré pensar en las dos cosas.
T: Sí que lo conseguirá, lo conseguirá. Somos capaces de tener contemporáneamente más
pensamientos que acciones, ¿bien? Estos 5 minutos a lo largo del día sirven para adiestrar
la mente y hacer espontáneo el fenómeno de mirar de frente al miedo para transformarlo
en coraje.
P: ¡Sí!
T: Cada vez que sienta que el miedo está llegando, debe mirar el reloj y durante 5 minutos
evocar el miedo, normalmente no son necesarios los 5 minutos, basta con mirar el reloj y
comenzar a decir “aumenta, aumenta el miedo” como ya lo ha hecho con éxito…
P: Sí, sólo que lo debo mirar durante 5 minutos…
T: Bien. Y de aquí a la próxima vez que nos veamos quiero que haga una especie de escala
actualizada, una clasificación de las cosas que todavía evita hacer por miedo: de la más
aterradora a la segunda, tercera, cuarta… ¡veamos cuantas habrá!
P: S, muy bien, entonces el día antes de venir aquí debo hacer esta escala.
T: No, debe pensarlo toda la semana y piensa si de verdad esas cosas todavía le dan tanto
miedo, ¿ok?
P: ¡Ah!
T: Pero mi recomendación, la regla es “evitar ponerse demasiado a prueba”…
P: ¡Sí!
T: … pero “evitar evitar”.
P: Ah.
T: Esto quiere decir que cada vez que la vida le proponga alguna cosa, debo ir al despacho,
debo hacer esto, debo hacer esto otro… evite evitar, de todas formas, ya sabe cómo
afrontar el miedo.
P: ¡Uh!
T: Pero una vez haya identificado aquello que todavía le da miedo, evite de ir demasiado
rápido, lentamente, llegaremos gradualmente, ¡ok?
P: Sí.
T: Estamos andando demasiado rápido precisamente porque estamos andando lentamente,
¿ok?

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Entonces, recapitulando, cada tres horas…


T: Cada vez que sienta que puede suceder, aumenta para reducir, ¿ok? Toca el fantasma
para hacerlo desvanecer.
P: Sí.
T: ¡Ah! Y “evite evitar”
P: Evito evitar y además hago la escala.
T: ¿De acuerdo?
P: Muy bien.
T: Nos vemos dentro de dos semanas.
P: Muy bien, de acuerdo, ¡gracias!

Cuarta Sesión

T: ¡Por fin nos volvemos a encontrar todos aquí!


P: Sí, ¡como… el primer día!
T: Sí, porque la vez pasada ella llegó retrasada y yo la castigué (a la coterapeuta). Bien…
CoT: Bien, ¿cómo le ha ido con el entrenamiento mental?
P: Bien, ehm… estás dos últimas semanas, no, no han sido como esperaba. De hecho… no
sé si me he equivocado en algo.
T: Cuidado con ilusionarse, porque después se convierte en una decepción, y después… se
deprime, ¿ok?
P: ¡Muy bien!
T: La actitud de una persona ilusionada siempre es peligrosa. Y está claro que una persona
que –me sucede hace mucho tiempo, ¿vale?- después de la primera sesión se desbloquea,
después de la segunda va bien, después de la tercera se espera ¡quién sabe qué! ¡Calma!
Para mi es bastante usual ver a personas que mejoran muy rápido en las primeras sesiones
pero después deben consolidar la mejoría, cuidado con querer correr demasiado.
P: ¡Ah! Sí.
T: ¿Ok? Ahora debemos ir despacio porque sino corremos el riesgo de perder la ruta.
P: Bien, de todas formas…
M: No ha conseguido respetar...
P: De hecho… la mayoría de las veces he respetado esta cadencia de tres horas, pero otras
veces… me las he saltado porque… ¡el trabajo! A veces cuando miro, veo que faltan diez
minutos para las tres y después sin darme cuenta ya son las tres y media y entonces…
T: Y ¿qué sucedía cuando hacía los famosos 5 minutos?
P: ¿Los 5 minutos?
T: Sí
P: Eehhm…
T: ¿Cómo en la media hora o diferente de la media hora?
P: No, para ser sincero talvez en la media hora he tenido más beneficios.
T: Porque cuando uno se permite meterse dentro…
P: Puede ser que… ¡quizás sea eso!
T: ¡Ah!

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Por el contrario, durante los 5 minutos esto no ha sucedido jamás.


T: Ok, entonces ¿ha conseguido evocar los fantasmas y asustarse?
P: No, asustarme no, pero…
T: ¿Pero venía el miedo y después tocaba el fantasma y se desvanecía o por el contrario, el
miedo no venía?
P: De hecho, cuando ha venido el miedo, un par de veces he llegado a sentir el pánico.
¡Debo ser sincero! Claro que otras veces conseguía frenarlo.
T: Pero qué significa “sentir el pánico”: ¿perder el control o mantenerlo?... tener tanto
miedo que…
P: No he vuelto a repetir las escenas que hacía antes.
T: ¡Ah! Ok, las palabras son muy poderosas, hay que medirlas. Si yo digo “pánico” significa:
“he perdido el control”… “he tenido que pedir ayuda… he tenido que acudir a alguna
persona… me he bloqueado”. Si digo “miedo elevado” entonces puedo sentir el miedo pero
no estoy perdiendo el control.
P: Porque por otra parte, no sé si será la cervical pero he tenido un poco de… Sí, pudo
haber sido eso. Fue eso lo que me ha hecho estar un poco en el…
M: Sí, no ha estado bien…
T: Bien, ok.
P: Esto ha pasado, pero…
T: Pero, ¿ha tenido momentos reales de ataque de pánico?
P: Ataque de pánico, no...
M: Se siente peor en estas dos semanas..
P: Pero no he conseguido “no evitar”
T: Entonces la regla “evitar evitar” no ha sido seguida al pié de la letra.
P: No.
T: ¿En que porcentaje ha sido aplicada?
P: Sí, en realidad lo he aplicado al inicio, de hecho cuando he acompañado a B. al colegio,
prácticamente me ha venido allí y he hecho los cinco minutos, pero no he logrado
bloquearlo. Luego he ido a acompañar a B. y al volver estaba mal.
T: Ok.
P: Después, no he conseguido evitar otras…
T: Ok, entonces, si no me equivoco, ha surgido algo que habíamos dicho que debíamos
evitar. La vez pasada habíamos dicho “evitar evitar” pero también habíamos dicho: “evitar
ponerse a prueba”… Haber acompañado a las niñas…
M: No, no es no podía , pero las ha acompañado porque ha habido una situación.
P: Ella no podía y he dicho voy yo.
M: No podía bajar, para acompañarla, porque eran las 3 de la tarde y tenía a la otra niña,
entonces no podía bajar yo. El tenía que ir a la oficina…
P: Tenía que ir al despacho, ¡Por Díos! De todos modos la he acompañado y todo ha estado
bien,
T: Bien… pero ha sentido que había algo que podía tambalear, ¿verdad? No ha estado del
todo sereno y tranquilo…
P: No me encontraba bien por dentro.
T: ¡Pero lo ha hecho!
P: Sí, pero lo he hecho.

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

M: Y yo no me he dado cuenta de que el no estaba bien, me he dado cuenta cuando el otro


día con las cervicales…
P: El otro día.
T: Lo que me está diciendo es que desde ese día acompaña a las niñas.
P: Sí.
T: Aunque la marea no estaba del todo calma y había ciertas olas amenazantes, ha
conseguido cabalgarlas, ha comenzado a acercar el barco al puerto sin salir…
P: Digamos que sí.
T: ¡Ok!
T: Entonces, si no me equivoco, la ilusión era: Como he sido muy bueno hasta éste
momento, debo hacer las cosas sin cometer el más mínimo error.
P: Sí.
T: ¿Se da cuenta? Imaginar metafóricamente que el barco ha salido a la superficie después
de que haber naufragado en una tempestad, con el mar en calma… ¡Bella ilusión! (todos
ríen)… y ante la primera ola amenazante ha surgido otra vez la idea: “¡Ah!, puedo hacerme
daño de nuevo, así que me refugio en el puerto…”.
P: ¡Dios!... no exactamente refugiarme, pero casi.
T: Pero…
P: Pero…
T: La idea, la ilusión es: Me he mejorado, el barco ha vuelto a un lugar seguro, puedo salir,
el mal desaparece. Ésta es una perspectiva completamente arriesgada, amenazante y
patógena. Es como si yo esperase que el mundo funcionara bien porque yo quiero que
funcione bien.
P: Y es al contrario.
T: Las personas deben ser buenas porque yo soy bueno… es decir, yo debo ser capaz de
cabalgar las olas, no debo pretender que el mar no tenga olas,
P: Sí pero si puede ocurrir que algún día no las haya, va bien.
T: ¿pero la ilusión de que no existan las olas es? es una ilusión devastadora, porque cuando
las tengo… me ilusiono, me decepciono y después me deprimo. Por esto la otra vez insistí
en decir que habíamos avanzado muy rápido hasta este punto, ¡ahora tenemos que ir más
despacio! Debemos adiestrarlo para cabalgar las olas, a tocar los fantasmas cuando vienen
para después hacerlos desaparecer… pero necesitamos de un entrenamiento para ser
capaces.
P: Sí.
T: No se aprende a cabalgar las olas saliendo. Nadie es Jesucristo que camina sobre el
agua… se necesita aprender.
P: Cierto.
T: ¡Ok! Entonces diría que esto es importante, el hecho que de ahora en adelante, y esto
parece paradójico respecto a aquello que hemos hecho las tres primeras sesiones, el trabajo
se convierte en algo muy molesto porque si procediera exactamente como hemos hecho
hasta este momento, usted sería el objeto de cierta “magia” que no depende de usted.
Ahora, el hecho de que usted deba conquistar todos los pasos con un poco de esfuerzo y de
temor, le hará sacar todos sus recursos y tener confianza en sus propias capacidades, no
en las capacidades de dos presuntos “magos” que le han dado un toque con la varita
mágica de Merlín, ¿ok?
P: Uhm.

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: Bien, se anticipó la otra vez, ¿no?


P: ¡Sí!
T: ¡Paso a paso!
P: ¡Paso a paso!
T: ¿Bien? Ok, ahora…
CoT: ¿Ha conseguido hacer la escala de las cosas que evita hacer?
P: Si, he conseguido hacerlo.
CoT: Sí.
P: La he hecho y… está en orden ascendente, de menos a más.
CoT: Ajá. Entonces del menos aterrador… entonces salir solo es lo que más le asusta.
P: Sí.
T: ¿Hacer un viaje solo?
P: Sí.
T: ¿La segunda?
P: Hace tiempo yo viajaba solo, antes, cuando era…
CoT: Lo recordamos, lo recordamos…
P: Eh… desafortunadamente…
CoT: Luego ir al despacho solo, salir con las niñas solo, dar un paseo… Esto lo ha hecho.
M: Sí, lo ha hecho.
T: Con temor.
P: Sí… no… lo hacía cuando las niñas eran recién nacidas y estaba bien; es últimamente que
estaba…
T: ¿Últimamente, solo cuando las has acompañado o has salido otras veces?
P: No, No.
T: Como la otra vez.
P: No, no, con una niña no con las dos.
CoT: Así que en octava posición salir de casa con las niñas… es algo que asusta bastante.
Salir solo en coche, salir en coche… salir con los demás… salir con las niñas… quedarse solo
en la oficina, en casa…
T: Bueno, estas cosas, más allá de lo que se ha propuesto porque ella no podía, ¿ok?
P: Sí.
T: ¿Qué otras cosas ha hecho?
P: ¿En estas dos semanas?
T: Sí
P: Uhm… qué hemos hecho en estas dos semanas, ¡hemos ido al cine!
M: Sí fuimos, pero fuimos…
T: ¿Tuvo miedo?
P: No tuve miedo, es siempre eso de…
M: Que puede sentirse mal.
T: El barco que sale… que como fue envestido por una ola y partido en el momento, ahora
está mirando todas las ola.
P: Todas las olas que pueden… eh, eh…
M: No, pero también porque…

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: Hiper-vigilante, ¿ok?
M: Porque él tiene miedo que los otros se den cuenta... y que por esto después cambien de
actitud con él…
T: Ok, bien.
M: … en este caso sus padres…
T: ¿Se han dado cuenta de algo?
P: No.
T: ¿En el despacho? Lo estoy diciendo al contrario.
P: Lo sé, ha sido mi error, yo debía hacerlo…
T: ¡Ok, perfecto! ¡Ha estado en casa solo…!
P: ¡Sí!
T: Bien, ¡ha estado en el despacho solo…!
P: Sí.
(Suena el teléfono)
T: Salir con otras personas no lo he hecho tanto, sólo a tomar café con algún amigo, pero
salir…
CoT: Además salir en coche es diferente de salir solo en el coche.
P: Sí, en coche quiero decir cuando salgo con otras personas y… “solo” cuando estoy yo
solo.
CoT: Solo en el coche.
P: ¡Ah! Solo en el coche es algo más…
CoT: … Menos seguro.
P: Menos seguro.
T: Ok, pero si no me equivoco…
P: ¿Si?
T: … los primeros 4 escalones ya no son evitaciones porque ya los está haciendo… “los
hago”… ¿bien?
P: Sí, los he añadido a la escala porque de todas formas… de todas formas he
experimentado las sensaciones, pero las hago, son cosas que…
T: Entonces después de las cosas que ha hecho hasta aquí el próximo escalón será salir en
su coche solo…
P: Sí.
T: El próximo…
P: ¡El próximo!
T: Perfecto.
P: ¡Uh!
T: Muy bien, entonces… digamos que nosotros debemos continuar el entrenamiento, ¿de
acuerdo?
P: Sí
T: Entonces, habrá una evolución de las técnicas que hemos usado hasta ahora y de
aquellas nuevas, ¿ok? Entonces la técnica de los 5 minutos…
CoT: Sí, hasta ahora se ha entrenado, ha hecho este entrenamiento mental. Ha conseguido
imaginarse, dedicarse en estos 5 minutos, 5 veces al día a la peor fantasía…
P: Sí.

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

CoT: Todo lo peor que le podría suceder…


P: … todo lo peor.
CoT: Ahora le pedimos que haga la peor fantasía cuando lo necesite, en el momento en el
que… es algo que usted ya ha hecho, ¿lo recuerda?
P: ¡Sí!
CoT: La otra vez.
P: Apenas sentía que podía llegar una sensación que podía… que podía…
T: Exasperaba
P: ¡Exasperaba!
CoT: Ha dado un paso adelante en nuestro programa, ahora le pedimos que
voluntariamente en el momento que sienta que está entrando en este estado de ansiedad…
P: Ajá.
CoT: … le pedimos que aumente para reducir la ansiedad, de meterse totalmente en este
estado de malestar físico y mental.
P: Sí.
CoT: Cuando lo necesite.
P: Es decir, esto es lo quería preguntar, ¿apenas advierta estás sensaciones?
T: ¡Exacto!
P: No después de algún minuto.
T: ¡Apenas lo empiece a sentir…!
P: Apenas lo advierto porque tal vez es esto lo que yo…
T: También si se trata de un miedo anticipatorio. Es decir: tengo que hacer algo pero sé que
todavía tengo miedo, en ese momento, antes de hacerla, mira el reloj e inmediatamente
evoca el fantasma para tocarlo y hacerlo desvanecer.
P: Ajá.
T: ¿Ok?
P: ¿Durante cinco minutos?
T: Lo que sea necesario para hacerlo desvanecer.
P: Ah, cuando…
T: Cinco minutos son el límite habitual, ¿ok? Normalmente se necesita menos, pero lo
importante es que cuando note las sensaciones amenazantes, mire el reloj e intente
aumentar para disminuir. ¿Sabe? Los chinos en la antigüedad describían esta técnica como
“apagar el fuego añadiendo leña”.
P: Lo he leído en…
T: … porque se sofoca.
P: … en su libro.
T: ¿Ok? ¿Bien? Entonces digamos el paso siguiente del entrenamiento.
P: El siguiente.
T: El paso siguiente como práctica está la idea de que tiene que “evitar evitar” aquello que
la vida le propone, pero también evitar ponerse a prueba, ¿ok? Porque ponerse a prueba
sería como si cuando la marea está alta yo igualmente salgo y pruebo cabalgar las olas sin
estar preparado todavía, sin ser capaz de hacerlo, ¿ok? El resultado será que sólo probará el
fracaso. ¡Así que debemos ir despacio! ¿Ok?
P: Sí.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: Bien. Para hacer bien esto, usando la escala que nos ha traído, debe hacer exactamente
lo que le vamos a pedir, tal como se lo vamos a pedir, ¿ok?
P: Sí.
T: Bien, desde hoy hasta la próxima vez que nos veamos, todos los días, usted irá y cogerá
su coche y un mapa de su ciudad, lo tiene, ¿no?
P: Sí, sí, sí.
T: Entonces cada día tomará una dirección diferente: norte, sur, este y oeste, ¿de acuerdo?
Se monta en el coche y comienza a conducir hasta el punto donde comience a sentir el
miedo. Debe evitar seguir adelante. Es decir, aunque solo sean 50 metros, si siente miedo,
se detiene.
P: Y me vuelvo…
T: Espere. Señale en el mapa dónde se encuentra. Después da la vuelta al coche y antes de
regresar debe superar aquel límite marcha atrás, unos 50 metros… lo puede ver en el
cuentakilómetros, ¿ok?
P: Sí.
T: Entonces, cada día, a la misma hora, se organiza. Sale, coge su coche y va en una
dirección cualquiera de los puntos cardinales: norte… y va rotando las direcciones, norte,
sur, este y oeste… y llegará a su límite, ¿ok? Cuando llegue al límite, donde comience a
sentir miedo, sin forzarse a ir más allá, se detiene, anota el punto donde se encuentra en el
mapa, gira el coche, retrocede 50 metros y después vuelve hacia atrás ¿ok?
P: ¡Sí!
T: Como nos veremos en dos semanas, repetirá esto tres veces, veamos si los límites
permanecen igual…
M: Es decir, ¿sólo debe hacerlo tres veces en dos semanas?
T: No, todos los días debe hacer los 4 puntos cardinales.
P: Tres veces.
T: Tres veces, ¿ok? Entonces serán doce veces.
P: Doce veces…
T: ¿Bien?
P: Bien.
T: Queremos que traiga el mapa la próxima vez, ¿de acuerdo?
P: Ok, entonces recapitulemos: apenas note la sensación, aumento la ansiedad…
T: Bien.
P: …hasta que me pase.
T: Sí.
P: Después esto…
T: Después esto, ¿de acuerdo?
P: Y después debo, debo evitar ir…
T: Debe evitar ponerse a prueba en otras cosas.
M: Pero… perdone… en el caso que tuviera que ir en coche, por ejemplo, ¿debe ir?
T: Si, cierto, en este caso “evitar evitar”.
M: ¡Debe ir!
T: Ya ha hecho estas cosas, ¿de acuerdo?
M: No, está bien, pensaba…

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: ¿Ok? Bien, entonces…


P: Gracias profesor.

Quinta sesión

CoT: Bien, ¿Cómo han ido las cosas estas dos semanas?
P: Digamos que han ido bien, porque he hecho aquello que tenía que hacer con mucha
serenidad y todo ha salido… prácticamente bien. De hecho tenía que hacer este recorrido
con el coche, el de los 4 puntos cardinales.
CoT: Antes de eso…
P: ¿Si?
CoT: Le quería preguntar: ¿ha conseguido “evitar evitar”?
P: No. Es decir… lo he conseguido, prácticamente he hecho lo que tenía que hacer. Pero no
es que… tal vez mi vida estaba funcionando en un modo particular, no es que ahora no se
presenten aquellas ocasiones porque, le repito, tengo un cuñado que…
CoT: ¡Porque no se pone a prueba!
P: … pero algo sí que he hecho… he ido a…
M: Ha ido…
T: Entonces cuando ha sido necesario lo ha hecho.
P: Sí, sí, sí.
T: Entonces ha conseguido evitar evitar.
P: He conseguido evitar evitar.
T: Muy bien, muy bien, muy bien.
CoT: Entonces ha conseguido evitar evitar aquello que la vida le propone.
P: Pero no todos los días, es decir, en efecto, aquellas veces que ha sucedido…
M: Por ejemplo dos días, ¡dos días!
P: … ha sucedido dos días.
T: Cuando la vida le ha propuesto hacer algo que antes evitaba.
P: Sí.
M: Ha hecho, ha hecho, lo que… el mínimo, es decir, no es que… ¡pero lo ha hecho!
T: Ok.
M: Es decir, ha hecho las cosas urgentes.
P: Sí, ¡no he exagerado!
T: Ok, bien, bien, pero ¿ha evitado hacer aquellas pruebas que eran demasiado peligrosas?
P: Sí, sí.
T: Ok.
CoT: ¡No se ha puesto a prueba!
P: No, ¡no me he puesto a prueba!
CoT: ¿Cuántas veces ha hecho la peor fantasía?
P: Eh… varias veces.
CoT: ¿Qué significa?
P: Varias veces, pero no es que… no es que haya caído en el pánico.

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

CoT: Entonces, ¿ha conseguido evocar el fantasma, tocarlo y hacerlo desvanecer?


P: Sí, se ha desvanecido a pesar de que he sentido una fase de, digamos, ansiedad…
CoT: ¿Si?
P: … sin embargo, he continuado con normalidad… No, ¡no he entrado en pánico!
T: Ok, entonces, podríamos decir que usando la técnica de “tocar el fantasma para hacerlo
desvanecer”…
P: Sí.
T: Ha sentido miedo pero no pánico.
P: Pero no pánico, exacto.
T: Esto es muy importante.
P: Sí.
T: Sentir miedo es sano, porque el miedo es una reacción adaptativa que nos permite
afrontar mejor la realidad.
P: Cierto.
T: Tener pánico es cuando nos sentimos paralizados y ¡no podemos hacer nada!
P: ¡Ah!
T: Entonces, ¿podríamos decir que comienza a confiar en la técnica de mirar el miedo cara a
cara para transformarlo en coraje?
P: Sí, sí, sí, comienzo a... Comienzo a afrontar bien el… el miedo,
T: Entonces si tuviéramos que resumir los resultados, en estas dos semanas no ha tenido
ningún episodio de pánico.
P: No, pero de todas formas he estado al límite un par de veces.
T: Bien.
P: Nadie se ha dado cuenta de nada… me lo he guardado todo para mí.
T: Entonces, en realidad ha tenido miedo, ansiedad, pero usando la técnica lo ha bloqueado.
P: Sí.
M: Sí.
T: Bien, estamos muy contentos, muy contentos. Ahora veamos el mapa.
P: De hecho el mapa, es que yo viviendo en S. no es que…
CoT: La costa amalfitana.
P: Prácticamente lo he hecho…
T: ¡Ah, con flechas! (todos ríen).
P: Con las flechas, además donde está el dos, es el segundo…
T: Sí, el segundo recorrido.
P: Sí, el segundo recorrido, de hecho tendría que haber hecho tres pero no lo he
conseguido…
T: Sí, ¿pero ha viajado?
P: Eh… ¡sí!
M: Él se ha tenido que detener, mejor dicho, él ha decidido detenerse porque no tenía…
P: A posta, ¿eh? Fui yo, dije: “basta”, porque ¿a dónde voy? Fui yo.
T: ¿Pero a dónde fue?
P: ¡Eeeh!
CoT: Se fue tan lejos que tuvo que parar…

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Tenga en cuenta que no son carreteras tan buenas como estas… ¡con mucho tráfico!
M: ¡Sí, sí! Había que parar porque de lo contrarío ¡a dónde llegaba!
CoT: ¡Claro¡
P: Es la segunda vez.
T: Así que… disculpe, entonces por lado llegó a H.– P., si no me equivoco.
P: Sí.
T: Y por otro casi a A.
P: Casi a A.
T: ¿Y por la otra parte qué hay?
P: ¡Batta - Eba!
T: Bien… ooohhh ¿a Eba??
P: Eba.
T: Eba. “Cristo se detuvo en Eba”.
P: “Cristo se detuvo en Eba”. ¡Precisamente ahí!
T: Y también usted se paró ahí (risas)… por motivos obvios… ¡si Cristo se paró (risas)…
usted no podía hacerlo de otro modo!
P: ¡No podía hacerlo de otro modo! Y luego fui a P…
T: En realidad el mapa que trae también marca los kilómetros… así que ha hecho ¡más de
30 kilómetros en tres direcciones!
P: Sí, sí, sí.
M: Sí, pero… como le dije a la doctora, porque él quiso se detuvo, no porque le cogiera…
P: Pero, dónde tenía que llegar, no sé, ¿a C.?
T: Bien, bien, bien. ¿Y cómo se ha sentido con estos viajes?
P: ¡Tranquilo! Tranquilo, además hubo un par de veces… ya sabe, la autopista S.- R…
T: ¿Si?
P: A la vuelta, en las dos direcciones… todos parados… estaba entrando un poco, pero con
la técnica conseguí calmarme y…
T: ¡Muy bien! ¿Y a usted qué efecto le ha hecho saber que su marido se aventuraba… al
descubrimiento del nuevo mundo?!
M: Me esperaba que… ¡no me esperaba que fuera tan tranquilo con el coche!
T: Ok.
M: Porque a él le gusta conducir, pero para mí no es una de las cosas que…
P: Bah, ¡pero iba solo! Aquí, sin embargo, todavía era algo…
M: No… ¡por eso!
P: Pero… salió bien.
T: ¿Pero habría esperado algo más arriesgado para su marido?
M: ¡Oh, no!, porque luego hablado él dijo que, dijo que en efecto se olvidó de decir algo,
como caminar solo…
T: ¡Ahora llegamos!
M: Quizás más eso…
T: Llegaremos, llegaremos.
M: … del coche, porque creo que el coche…

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MASTER EN TERAPIA BREVE ESTRATÉGICA 4ª Edición - Madrid
1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: No, tiene usted la razón, no es casualidad que empecemos con el coche, ¡porque es más
fácil! Bien, bien, bien, lo ha hecho muy bien de verdad.
M: Sí, sí.
T: Entonces diría, sencillamente, que hemos de mantener todo lo que está haciendo; lo más
importante, lo más importante es que ha aprendido que el miedo se supera mirándole a la
cara…
P: Mirándole a la cara.
T: … porque así se transforma en coraje. Ovidio escribió: “Fue el miedo lo que les hizo
audaces”, hablando de los guerreros romanos. Cuando afronto el miedo se convierte en el
impulso que nos hace ser valientes; si lo evito se convierte en pánico. Así que ahora ha
aprendido que si llega el fantasma, basta con tocarlo para que desaparezca.
P: Desaparece.
T: Bien. Y también ha aprendido que tener miedo es sano. Tener pánico es lo que no sano.
¡Pero tener miedo es sano!
M: ¡Cierto!
T: Bien. Por tano, tendrá que mantener estas cosas, mantener la actitud de hacer lo que la
vida le propone, ¿ok?
P: Sí.
T: Hacer de aquí a las próximas semanas un solo viaje en coche en las cuatro direcciones,
¿ok? Una sola vez, mientras que las otras dos veces saldrá cada día de su casa a la misma
hora e irá al norte, sur, este y oeste caminando hasta donde empiece a sentir un poco de
miedo. Cuando comience a sentir malestar, se para y se da la vuelta para regresar, pero
antes de regresar dará diez pasos hacia atrás más allá del límite. Luego regresa a casa, ¿de
acuerdo?
P: De acuerdo.
T: Obviamente el paseo lo dará dos veces. El primer paseo de los puntos cardinales los hace
a pié, el segundo en coche, el tercero a pié, ¿de acuerdo?
P: Sí.
T: Hará un mapa. En este caso nos traerá dos mapas. El de la provincia y el de la ciudad.
P: Me parece…
M: (ríe).
T: Sí, veamos cuáles son sus límites, ¿de acuerdo?
P: Sí, una pregunta.
T: Adelante.
P: Con el coche ha sucedido que no me ha venido el pánico, así que llegué a cierto punto y
regresé. De cualquier modo, hice los 50 metros marcha atrás…
T: Cierto. Es un ritual útil. Divertido, ¿no?
P: ¡Uuuuuuh… divertido!
T: Conoce a estos: “¡¡baahh, baah, baah…!!» (gestos y risas); además les gusta tocar la
bocina ¿no? ¡Creo que les dan lo coches con las bocinas más potentes!
P: De todas maneras…
T: Bien.
P: Gracias por todo.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

Séxta Sesión

CoT: ¡Otra vez por aquí!


P: ¡Otra vez por aquí!
CoT: ¡Nos hemos encontrado!
P: ¿Usted de dónde viene?
CoT: de R.
P: Ah, de R… nos hemos encontrado en el tren.
T: Sí, ya le decía que podía hacer la sesión directamente ahí, así al llegar aquí ya estaba
todo hecho. Sabe, ocurrió en… los años anteriores a la primera guerra mundial. Un famoso
colega que se llamaba Franz Alexander, que vivía en Chicago y tenía su gabinete allí, abrió
otro en Los Ángeles y, por lo tanto, viajaba en tren de Chicago a Los Ángeles, pero con los
trenes de aquella época…
P: De aquella época…
T: … pero estaban equipadísimos, eran verdaderos hoteles –eran caros e interesantes-, y él
pasaba consulta dos días en Chicago, dos días en Los Ángeles y pasaba tres días viajando.
P: Ah, sin embargo… ya entiendo…
T: En cierto momento tuvo una idea genial y pensó: podría hacer venir a los pacientes al
tren y en un viaje veo a los de Chicago y en otro a los de Los Ángeles. ¡Él llegaba a Los
Ángeles y a Chicago y descansaba!
P: Pero…
T: Y así desarrolló su vida profesional en el tren.
P: En el tren.
T: Estaba cuatro días en el tren, se lo tomó con calma, recibía a los pacientes en su
compartimento y descansaba los otros tres días…
P: Cierto que…
T: Llegaba a Los Ángeles y se iba a la playa; llegaba a Chicago y se iba al lago… ¡tranquilo!
P: ¿Es una propuesta?
T: Bien…
P: ¡Mi felicitación por su intervención en C.!
T: ¡Pequeñas cosas!
P: Pequeñas pero importantes… importantes. Entones, nada…
CoT: ¿Cómo han ido las cosas estas semanas?
P: Han sido más costosas que las anteriores. Me lo esperaba porque ir a pié, ir a pié solo…
hubiera sido más…
T: ¡Uy!
P: De hecho ha sido así… de todas formas he… lo he hecho.
T: ¿Tiene el mapa?
P: Sí, lo tengo (risas). He puesto en una única hoja…
T: Bien.
P: … ciudad y provincia.
T: Oh, ¿lo ve? ¡Fantástico! Bien organizado, como debe ser.
P: Bien, “P” es el punto de partida.
T: Ok.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: De donde yo salí, “X” y… “X2” es el segundo paseo.


T: El segundo paseo.
CoT: Así que… ha ido a los cuatro puntos cardinales.
P: Más o menos sí, porque tengo el mar por el oeste, así que no puedo ir más allá.
CoT: Y en el segundo paseo ha logrado ir más allá, si no me equivoco.
P: Sí…
CoT: Siempre, ¿verdad?
P: Siempre. Entonces me ocurrió algo que nunca me pasó la primera vez, por el lado norte…
CoT: Uhu…
P: … di un buen paseo, al regresar estaba un poco…
T: Ah, a posta.
P: Entonces me frené un poco, para evitar…
T: … tener miedo.
P: Tener miedo, cualquier cosa.
CoT: Ajá. Así que llego hasta la plaza F.
P: Sí, más o menos… de todas maneras superé la segunda prueba.
T: Muy bien, muy bien. ¿y durante esta aventura nunca tuvo realmente miedo?
P: ya se lo he dicho… ¡la primera vez!
T: Al volver porque pensaba: ¡Oh Dios mío, he ido demasiado lejos!
P: Eh, pensaba…
T: Como los que nadan, que van lejos y luego se asustan y dicen “ya no puedo volver”, y
piden ayuda.
P: ¡Hacía mucho calor…!
T: ¿Pidió ayuda?
P: No, no la pedí a nadie, ¡caminaba…!
T: Ve, le pongo también así en buena forma física. ¡Le hacemos caminar!
P: ¡En efecto!
T: Bien, bien, bien… ¿y qué significa esto para ti?
P: ¡Qué significa esto! que de todas formas…, como se suele decir, “ha roto el hielo…”.
T: Bien, porque viendo las distancias, por lo menos un par de veces ha estado fuera un buen
rato…
P: Sí.
T: ¿Cuánto tiempo?
P: Tres cuartos de hora… como máximo; otras veces he durado menos.
M: Riesgos del oficio.
P: ¿Cuáles? De todas formas…
P: Máximo tres cuartos de hora más o menos.
T: Ok, el haber sido capaz de alejarse, estar solo durante tres cuartos de hora por la ciudad,
a pié…
P: Sí, sí, sí.
T: … ¿qué significa?
P: De cualquier manera… era difícil hacerlo antes, ahora ya no lo es. He pasado por un
turista.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: ¿Ah sí?
P: En cierto momento, porque me veían por la calle anotando, “ya le ayudo yo, mire aquí”…
Fue algo irónico, divertido.
T: Bien.
P: Pero…
T: Así que afrontó su miedo divirtiéndose…
P: Sí, sí, sí, algunas veces fue divertido.
T: ¿Y en coche?
P: En coche he cambiado. Ahora las distancias son mínimas porque no he cogido carreteras
principales sino carreteras secundarias…
T: Las que asustan más, ¿eh?
P: Las que asustan más, pero todo tranquilo. Incluso vi un campo de golf y ¡me he inscrito a
un curso!
T: ¿De golf?
P: De golf. En efecto, he hecho de la necesidad una virtud.
T: También allí se anda, se aleja…
P: Y por lo tanto también se ven cosas que antes no veía.
T: Bien.
P: En definitiva, me he convertido en un emprendedor.
T: ¡Diría que sí! También, en realidad, como dijimos la otra vez, el miedo le ha vuelto audaz.
P: Sí. Tengo que ser honesto, interiormente no es que me sienta como dueño de… Quizás,
no lo sé, porque siempre tengo necesidad de desafíos.
T: ¿Ha tenido que utilizar los 5 minutos de la peor fantasía?
P: Esta semana menos que las otras veces.
T: Bien.
P: Lo he utilizado, pero menos que las otras veces.
T: ¿Recuerda en qué ocasiones empezaba a tener miedo hasta el punto de necesitar de
esto?
P: Cuando llegaba a cierto punto de distancia en el que tenía que volver, comenzaba a
agitarme un poco. O porque tenía que regresar… o porque… no sé el porqué. En estos
trances lo utilicé, los 5 minutos, y el miedo desapareció enseguida.
T: Uhmm.
P: Y además, ehmm… cuando…. Ahora no recuerdo cuándo los tuve. De todas formas,
¡menos que las vences anteriores!
M: Dile… cuando notaste la presión…
P: Siempre está esto que siento…
M: Dile… Él se agita cuando nota una presión en el cuello.
P: No sé, en el cuello. Así que creo que…
M: Piensa que…
P/M: (al unísono) ¡Hipertensión!
P: Bien, en ese momento me viene estos pensamientos.
T: Lo importante es ese momento es mirar el reloj y aumentar, aumentar…
P: … aumentar. Sí, sí, porque además a los 5 minutos nunca he llegado.
T: Porque la cosa se apaga antes, ¿verdad?

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: ¡Sí, sí!
T: Uhu, bien, bien, bien.
M: Pero este hecho de que nota la presión, doctor, siempre es un síntoma…
P: ¡Inventado!
T: ¿Usted qué dice?
P: Creo que sí, pero viene siempre.
T: Bah, creo que como hace tantos años que trae este problema, antes de eliminar
completamente cualquier pequeña señal, hace falta el ejercicio reiterado de este nuevo
guión, hasta que está completamente automatizado. Ahora nos moveremos en esta
dirección, ¿ok? Así que lo que en este momento me interesa valorar es: hoy, en una escala
de 0 a 10, 0 cuando nos conocimos y 10 cuando podrá decir que ha resulto todos sus
problemas, ¿qué puntuación se daría hoy?
P: Un cinco.
T: Bien, bien. ¿Y cuál es la diferencia entre 5 y 10, qué debe cambiar completamente?, ¿Qué
debería cambiar ahora?
P: Bah, tendría que saber hacer aquellas cosas que escribí, aquella lista que dije para mí.
T: Sí.
P: Aquella lista que escribí, o sentirlo interiormente, es decir, no tener límites para hacer las
cosas.
T: ¿Nota todavía muchos límites?
P: Muchos no, algunos sí. De cualquier manera, no siento que pueda hacer de todo… ¡en fin!
T: Ok ¿Y el punto 9 cuál sería?
P: ¿El punto 9…?
T: Ajá, si del 5 al 10 es no tener límites, sentirlo interiormente, ¿cuál sería el punto 9?,
¿cómo lo describiría?
P: O sea, ¿qué… podría hacer?
T: ¡O poder sentir!
P: ¿O poder sentir?
T: Ajá.
P: Casi el punto 10, casi la máxima seguridad en mí.
T: Casi, pero…
P: Casi
T: Pero queremos ser muy claros, ¿cuál sería? ¿Qué cosas tendrían que cambiar en
comparación a hoy, exactamente qué cosas tienen que cambiar para estar justo por debajo
de diez?
P: ¿En la vida práctica? ¿Las cosas que tendría que hacer?
T: Sí, sí, sí.
P: En este momento tendría que… no evitar, en el sentido de… querer hacer las cosas para
ver si consigo hacerlas sin huir, las cosas que tendría que hacer…
T: Uhm.
P: Es decir, lo primero las cosas que tengo que evitar para ponerme a prueba; tendría que
ponerme a prueba, creo.
T: Y así estaría en el punto 9.
P: … ¡Quizá!

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T: ¿Y el punto 8 cuál sería? Me parece que nos estamos confundiendo un poco, ¿verdad?
P: ¿Pero usted acepta los puntos que he dicho? Diez, nueve, ocho… ¿o es a nivel imaginario?
T: No. Las cosas que ha evitado son otras cosas. Ahora usted me está respondiendo
utilizando la escala de miedos. Nosotros, en cambio, le decimos: la escala del éxito.
Imaginemos. El punto 10 equivale a haber superado del todo mis problemas.
P: O sea, dentro de mí me siento precisamente como dueño de mi mismo.
T: Bravo. Entonces, ¿qué tendría que cambiar respecto a hoy para poder decir que estamos
en 10? Intentémoslo desde el principio porque estamos un poco confusos.
P: Entonces, respecto a hoy…
T: Ajá. Respecto a estas semanas, ¿qué tiene que cambiar todavía?
P: No sé qué tendría que cambiar todavía.
T: Ah, no lo sabe. ¡Qué interesante!
P: Y no sé contestar.
T: Bien, ahora… (risas). Imaginemos. Usted mañana por la mañana se levanta y tiene la
plena sensación que no tiene ningún límite, ningún miedo ¿ok? ¿Cómo haría para saberlo?
P: No lo sé, quizás no… bah. No sé cómo haría para saberlo (risas).
T: ¿Realmente es una cosa casi impensable?
P: En este punto la duda no… precisamente ésta es la duda: ¿cómo hago para saberlo?
T: Uhm, bien. Sin embargo, usted en estas semanas nos ha dicho que solamente algunas
veces ha tenido este “impulso”, por lo tanto…
P: La cabeza rara…
T: Los cinco minutos nunca han sido necesarios del todo y qué casualidad, se ha soltado y
se ha alejado a pié durante cuarenta y cinco minutos, ha dado muchos paseos. Y en coche
aún más sin tener momentos de pánico, miedo o limitación.
P: Sí.
T: Ok.
P: Pero de todas formas…
T: Y sin embargo, en una escala del 0 a 10 usted se puntúa con “5”. Ahora hemos de llenar
el vacío del 5 al 10.
P: ¡Cierto!
T: ¿Y cuáles son esos pasos?
P: Eh, no lo sé.
T: ¡Ah! ¿Cuáles son? Si no parece que se da una puntuación al azar.
M: En mi opinión porque aún no se sienten satisfecho con lo que hace.
T: Ok, bien. Ayúdenos usted. Por tanto…
M: Creo que él quiere llegar al punto de ser como era antes, en el sentido de que todo lo
que se proponía lo hacía sin pensarlo dos veces.
T: Ajá.
M: Le pongo un ejemplo, para él, volviendo al clásico problema de la oficina, el problema de
la conducción no se le plantea porque hay una sustitución, así que evidentemente al no
tener la exigencia de ir y no hacerlo, no se siente satisfecho, porque quizá no se ve capaz
de… es decir, seguramente lo supera, pero tal vez…
P: Oh, yo de todas formas lo he hecho esta semana ¿eh? No para buscar…
T: ¿Has ido a la oficina?

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Si, si si, lo he hecho.


T: ¡Lo has hecho!
P: Si, si.
T: Entonces mi pregunta es cómo es que se puntúa con un 5.
P: No lo sé, ¿seré un poco exigente con las puntuaciones?
T: Un poco exigente.
P: Quizás es eso, en el sentido de que no me siento seguro al 100 por 100.
T: Ok. Bien, ya me ha dicho que ha de estar al 100 por 100.
P: ¡He de tener más valor!
T: Bien, pero entre el 100% y el 50% que me ha declarado hoy…
P: Sí.
T: … ¿cuáles son los niveles intermedios? El punto 9, el 8, el 7, el 6… (a la mujer) ¿Usted
qué cree?
M: Creo que hay algunas cosas que aún no hace.
T: ¿Cuáles?
M: Ehmm, qué sé yo, por ejemplo, con las niñas él solo no sale. No porque no… es decir, no
se presenta la ocasión pero él tampoco la propone. Además… no sé…
P: Bah, en realidad las cosas de la lista.
T: La lista de intenciones: el viajar solo…
M: ¡El viajar solo! Sin embargo esta mañana que ha salido, estaba feliz, ha dicho: “¡pero
bueno, tengo que ir solo!”, (al marido) ¿eh? Esta mañana estabas diciendo…
P: ¡Ayer!
M: Ayer.
T: Ah, pero por viajar se entiende viajar lejos.
P: Eh, ¡viaje!
M: Hablaba del viaje aquí a Arezzo.
T: Ajá.
M: Estas cosas, porque se trata de estas cosas.
T: Uhm.
M: Las cosas,… no, ahora ya hace un montón de cosas… ¡muchas más cosas!
T: Ok. Nos lo ha dicho ahora; de hecho mi curiosidad es: ¿cómo es tan severo con el voto?
¿Es propiciatorio, en el sentido de miedo a decir mucho, porque si digo algo después quizá
me suceda? O… ¿es una evaluación basada en no sentirse todavía seguro?
P: Puede ser lo segundo.
T: ¡Uhu!
P: Ehh ... pensando en ello, aunque hay cosas, ahora puedo hacer un montón de cosas..
T: Ajá…
P: Pienso más positivamente, ¡es bonito! Pero está… éste…
T: Ok, Ok. Preste atención, lo único que tenemos que hacer en este momento es
sencillamente hacerle tener más experiencias de forma gradual, más experiencias, más
experiencias… de modo que continúan todas las prescripciones, exactamente las mismas.
Sin embargo, tendrá que añadir cada vez alguna cosa, cada día un pequeño riesgo más en el
aspecto profesional, ¿de acuerdo?
P: Sí.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: Así que ahora en vez de pasear con el coche o a pié con el mapa, esto lo evitamos, ya ha
habido suficiente.
P: Sí.
T: Ahora tendrá que incluir este tipo de actividad en su vida diaria. En realidad volvemos a
la regla de evitar evitar, ¿de acuerdo?
P: Sí.
T: Una vez que haya evitado evitar todo lo que la vida le propone, incluso sacar a las niñas
usted solo…
P: Uhm.
T: … si queda todavía la incertidumbre de hacer viajes largos, se los haremos hacer, pero
ahora queremos dos semanas como si el problema ya no estuviera para nada. Por tanto, por
la mañana al levantarse se pregunta: ¿qué haría hoy como sí el problema no existiera?
P: Uhm.
T: Bien, planee su día como sí el problema no existiera. Totalmente, ¿ok?
P: Sí.
T: Ésta es su tarea. Si nota que llega el miedo, hace los 5 minutos, ¿de acuerdo?
P: Sí, por lo tanto… ¿puedo preguntar algo? En efecto, ehm… ¿tengo que eximir a la persona
de la oficina puesta en mi lugar y sustituirla yo?
T: No le he dicho que tenga que hacerlo, pregúntese: ¿Qué haría hoy como si hubiera
superado mis problemas? ¿Qué haría como si los hubiera superado totalmente?
P: No, no lo soportaría tampoco yo, así que haremos como hacíamos antes por la mañana,
porque…
T: Usted conteste a la pregunta cada mañana y planee el día en este sentido, ¿de acuerdo?
P: Sí.
T: Esta es la única tarea nueva, ¿de acuerdo?
P: ¡Sí!
T: Nos vemos dentro de dos semanas.
P: Bien.

Séptima Sesión

P: Hoy estamos con las niñas.


T: ¡Ah! ¿Han hecho una excursión?
P: Queríamos dar un bonito paseo, sólo que con este calor ha sido demasiado...
T: ¡Madre mía!...
P: Retraso del tren... hoy ha llegado a las dos y cuarenta y tres, ¡en punto! entonces…
CoT: ¿Cómo han ido estas tres semanas?
P: ¡Han ido francamente mejor!
CoT: ¡Ajá!
P: Mejor en el sentido que…
CoT: ¿Se las arregló para “tener experiencias"?
P: ¡Sí! Ehhhm.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

CoT: ¿Experiencias diferentes cada día?


P: Siempre diferentes cada día… más o menos exitosas aunque, tengo que decirlo, con una
fuerte ansiedad... Es decir, en el sentido que tenía... tensión, pero lo he hecho.
T: La ansiedad cuando alcanza cierto umbral en el que, cómo decir, más allá de ese umbral
se convierte en algo que bloquea, pero debajo de ese umbral el estado de agitación y
ansiedad es constructivo, es una excelente reacción de adaptación.
P: Sí.
T: La ansiedad se trasforma en patológica más allá de cierto umbral, como la culpa. Pero
dentro de ese umbral nos permite gestionar mejor la realidad, ¡cuidado si no existiese!
P: Porque la ansiedad me hace ser un poco más pesimista, entre comillas. Me refiero a que
apenas tengo ansiedad, es como si tuviese... como si no estuviese curado, digamos.
CoT: ¿Lo suficientemente seguro?
P: ¡Lo suficientemente seguro!
T: Bastante dueño de sus propios…
P: ¡Sí! Esto es lo que me hace pensar la ansiedad, es decir, esto pienso después de haber
tenido ansiedad, que me hace un poco menos... ehmm, digamos que de uno a diez, es decir
teniendo en cuenta las puntuaciones de uno a diez, el diez todavía no lo puedo dar…
CoT: Y hoy, ¿cuánto se da?
P: ¡Digamos que ocho!
T: Ocho, ¡caray!
P: ¡Sí, ocho!
T: ¿Qué ha sucedido?
P: Sucedió que... no he renunciado a nada. No es que quizás no lo haya hecho, pero las
pocas cosas... las he hecho: no darme por vencido, evitar evitar... tranquilamente.
T: ¿Entonces podremos decir que ha vivido “como si” el problema ya no existiese?
P: “Como si el problema ya no existiese”; pensaba por las mañanas si no hubiese tenido el
problema, ehhh… le repito, he hecho como si no el problema no existiese.
T: (Pausa) ¡Bien!
P: Siempre con esta ansiedad que…
T: Sin embargo, le acabo de decir que la ansiedad es constructiva, porque es algo que
activa el organismo, a la persona, en dirección a un objetivo. Cuidado si no existiera… y las
personas que como usted han estado bloqueadas tantos años por el pánico, trasladan el
miedo a la agitación ansiosa constructiva en algo que irá más allá del umbral y le llevará…
P: El pánico lo tuve la primera vez que empecé su terapia.
T: Eh…
P: Luego… desbloqueado.
T: Pero si piensas, ¿Cuánto tiempo hace que no tienes un ataque de pánico?
P: Desde hace mucho
T: ¿De cuánto?
P: ¡No tengo ataques de pánico!
T: ¿Y en estos tres meses cuántas cosas ha hecho que antes evitaba hacer?
P: Muchas.
T: Muchas…
P: Sí.

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: Y en estas semanas ha hecho como si el problema ya estuviera superado.


P: ¡Sí!
T: Bien. Y además esta vez se ha dado un 8, entre 0 y 10.
P: Sí.
T: Así que ha recorrido mucho camino…
P: Ciertamente.
T: Ahora tenemos que evitar tener prisa. Ralenticemos, ¿ok? Estos dos últimos escalones
vendrán lentamente, lentamente, sin prisa…
P: Vendrán, sí.
T: … sin prisa.
P: Porque es este miedo que ahora… Como si… quizás son muchos años… como si no me
pareciera cierto que pueda conseguirlo.
T: Precisamente así: ¡“cómo si no me pareciese cierto” de poder llegar a diez! Sin embargo,
¡a ocho ya ha llegado!
P: A ocho sí.
T: ¿Le habría parecido cierto hace tres meses ser capaz de todo lo que ha hecho en estos
tres meses?
P: No. Objetivamente, no.
T: Uh. Bien.
P: Por tanto…
T: Y además ha hecho toda una serie de cosas que evitaba hacer sin miedo alguno y esto es
más importante…
P: Sí, sí, sí. Digamos que lo he afrontado. Tenía un poco de miedo, pero lo he afrontado.
T: Ahora está claro cómo ha aprendido que el miedo mirado a la cara ya no es miedo sino
que se transforma en coraje…
P: Sí.
T: … bien, hemos de continuar en este sentido, evitando añadir cualquier otra cosa. Usted,
por la mañana ha de preguntarse cómo me comportaría si como si ya hubiera superado del
todo mi problema. Y continúe planteándose la vida de esta manera.
P: Sí.
T: Si nota la agitación más allá de un cierto límite ya sabe lo que hacer, mira el reloj y
aumenta para reducir.
P: Sí.
T: ¿Ok?
P: Sí.
T: Desde ahora su entrenamiento ha de ser siempre este, ¿ok?
P: ¡Continuar!
T: Esto significa que no hay ninguna necesidad de introducir cada día un riesgo más, sino
hacer todo aquello que haría como si el miedo no sólo ya no existiese, ¡sino como si nunca
hubiera existido! Esto es un pequeño añadido.
P: ¿Puede repetirlo?
T: Qué haría como si ya hubiera superado el problema, en el sentido que, no sólo el miedo
ya no existe, sino como si nunca hubiera existido.
P: ¡Uhm!

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

T: Por la mañana, tiene que planear el día en esta dirección y tenga presente que la
ansiedad en este momento es algo útil. Cuándo va mas allá de un cierto nivel es un muro
en el que uno se golpea la cabeza y no logra superar. Cuando está dentro de un cierto nivel,
y en su caso lo está, es un motor que le empuja hacia delante.
P: ¡Así que es positivo…!
T: ¿De acuerdo?
P: ¡De acuerdo!
T: Esta vez nos vemos dentro de un mes.
P: Sí, dentro de un mes.
T: Hemos de ralentizar para dar más espacio a que la corriente coja su curso.
P: Sí.
T: ¿De acuerdo?
P: Dentro de un mes. Hasta Julio.
T: A final de Julio. Bien.
P: Gracias.

Octava Sesión

P: Doctora...
CoT: Buenos días.
M: Buenos días.
T: Aquí estamos.
M: Nos volvemos a ver.
CoT: ¡Después de un mes!
P: ¡Bueno, después de años! ¡Casi! Algo más de un mes.
T: ¿Cómo ha conducido su vida?
P: La vida la he conducido normalmente, es decir, no he renunciado a lo que tenía que
hacer, ¡ni siquiera me lo he preguntado!
T: (Risas) Dice: “¡la vida exige por sí sola… ¿para qué ir a buscar?!”
P: ¡¿Para qué ir a buscar!?
T: ¡Ah!
P: Esto es en teoría… en términos generales, la situación.
T: ¿Y la vida qué le ha propuesto?
P: La rutina normal de todos los días: trabajo… Pero en efecto... umhhh... al principio, al
poco de nosotros haberlo acordado, dos o tres veces casi tengo un ataque de pánico, ¿eh?
Fue una... dos o tres ocasiones, quizás el calor... ehhhh... ¡y desafortunadamente sucedió!
T: En ese caso ¿qué hemos hecho? Los famosos cinco minutos…
P: Hice los famosos cinco minutos, pero... ¡fue un poco difícil!
T: ¿Qué sucedió exactamente: acabó por pedir ayuda o acabó escapando de la situación y
siguió adelante?
P: A ver: la primera vez he pedido… eh… ayuda… umh…
M: No, bueno, ¡me lo ha dicho!

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Le digo a ella que estoy…


M: Me lo ha dicho. O sea, no hemos hecho… o sea, ¡yo hago pinta de no saber nada!
P: Y entonces, le digo: pasó aquí en Arezzo, cuando regresábamos…
T: Ah.
P: En la estación hacía un calor tremendo,
T: ¿Ajá?
P: No se respiraba y tuve… caí en el pánico.
T: Ah, ¿Cuánto duró el episodio?
P: Duró una media hora, es decir, “segundos” que… que estuve mal, después se lo dije a
ella… después pasó, de todos modos…
T: ¡Ajá! ¿Cómo era el malestar?
P: ¿El malestar?
T: Sí.
P: ¡Físico!
T: Sí.
P: Sí, físico, en efecto… sería que vi un termómetro a 40 grados… y me impresionó: ¡qué
temperaturas desérticas, ¡ehh!… la cabeza se me fue un poco...
T: Pero en ese momento tuvo miedo: “oh, Dios, me desmayo, me muero,... me da un
colapso…”
P: Miedo de, eh, de tener… un colapso…
T: Bien.
P: … de tener un colapso.
T: Este es un episodio, ¿y después?
P: Este es un episodio; después la segunda vez me sucedió...
T: Poco después…
P: Sí, siempre la primera semana.
M: Durante los primeros días ha sucedido más que otros.
P: Mientras estaba en correos haciendo una cola...
T: Ajá.
P: … bastante larga, en el período de junio que hizo mucho calor.
T: ¿¡Ajá!?
P: Ehh, fui al banco, ¡les llamé…! (risa avergonzada). Sin embargo, después volví, después
he...
M: Lo hizo..
P: Lo hice yo mismo. Fui capaz de hacerlo.
T: Bien. ¿Y la tercera vez?
P: La tercera no, ¡fueron dos veces!
M: No, quizás dos veces. Bah, después alguna cosita. Tal vez no algo como eso…
T: Ahm.
P: Pero no…
T: Nada de... no eran como las veces anteriores. Bien, muy bien. Y después ¿todo ha ido
bien?

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1ª sesión, octubre 2011 – Mauro Bolmida

P: Sí, sí, todo ha ido bien. Siempre… ¡siempre tengo esta ansiedad mientras hago las cosas!
Eso es, si voy a algún lugar yo siempre voy con la ansiedad, pero consigo superarla...
bastante...
T: Cuando ha dicho casi... “casi normal” ¿qué significa casi?
P: El casi porque querría hacer las cosas y estar bien…
M: ¡No estoy satisfecho, no estoy satisfecho!
P: … no pensar en esto… el pánico, la ansiedad, querría estar bien, es que…
M: por ejemplo, cuando se sale por la noche... cuando se sale con los amigos, cuando nos
encontramos... quisiera pasear sin pensar.
P: ¡sin embargo no lo hago! ¡Eso es! Está siempre salpicando.
M: Por ejemplo, a principio de año..., estaba realmente mal, pero cuando dijo que estuvo
durante una semana bien, ¡estaba realmente bien!
P: ¡Con la ilusión de que no me iban a creer!
M: Oh. Pero ahora, todo es…
P: Ahora… hago una vida mucho más normal que antes, ¿eh?
M: Sí, sí.
P: Esto es importante… Pero estoy siempre con que... ¡tal vez porque tengo que mejorar
gradualmente con la práctica! Será esta la…
T: Esta es la explicación que se da.
P: Esta es la explicación que me doy… ¡Pienso!
T: (Ríe) Entonces, la primera pregunta es: ¿Desde hace cuánto tiempo que tenía ataques de
pánico antes de venir aquí?
P: Los ataques de pánico… ¡hace años…!
M: Comenzaron desde...
P: Hace doce, trece años.
M: … desde el noventa.
P: Eh, ¡desde el noventa!
T: Ok. ¿En cuántos meses ha lo grado bloquear los ataques de pánico?
P: ¡En pocos meses!
T: Bien.
P: Sí, sí.
M: No, pero…
T: Entonces, ¿cuál es la idea de que pueda olvidar todo?
P: ¡La de seguir adelante de todos modos!
T: Es decir, intento darle una explicación... Cuando una persona ha tenido demasiados
problemas durante tanto tiempo, en el momento en que todo está superado, nuestra mente
sigue teniendo ciertos mecanismos como si todavía hubiera algo más. No se libera del todo,
continua cada cierto tiempo asociando alguna cosa. En el momento que ha tenido un gran
desbloqueo durante la terapia, el entusiasmo le hace ver, como usted ha dicho, la ilusión de
ni siquiera pensar más en ello, pero en realidad es algo que va…
P: ¡Eran buenos momentos!
T: Sí, ¡pero creo que llegarán mejores! Ahora no: ¡ahora tiene que sudar un poco! Y deben
convertirse en una conquista suya. ¿Me explico? Es decir, lo que tiene que pensar es que
hasta ahora ha vivido una relación con su realidad bajo una especie de modelo basado en el
miedo, en la evitación, en la solicitud de ayuda. En el momento que ha cambiado

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radicalmente la situación actual, tiene que sustituir en su mente el modelo antiguo por un
nuevo modelo. Pero este nuevo modelo sólo sustituirá al viejo a través de la práctica
reiterada del mismo. Los mecanismos automatizados no se inhiben como algo que se borra
con un borrador, sólo a través de un nuevo mecanismo automatizado sobre ellos. Ahora
tenemos que construir el nuevo mecanismo automatizado.
P: Sí.
T: Usted lo sabe bien: evitando evitar, evitando pedir ayuda, afrontando las cosas utilizando
las técnicas que ha aprendido… llegará en pocos meses a olvidarlo todo pero sin un esfuerzo
voluntario.
P: Sí.
T: Entonces el entusiasmo será mayor simplemente porque no será un cambio rápido y
basta, sino una adquisición de confianza en sus propios recursos.
P: ¡Eso es profundo!
T: Exacto. Así que ahora, simplemente siga… Y si hay momentos críticos: mire el reloj y
haga los cinco minutos, evite hablar de ellos, ¿ok?
P: Sí.
T: Como “evitar evitar”. Para mi esta fase es una fase prevista.
P: Así que era…
T: Forma parte del guión.
P: Sí.
T: Y forma también parte del guión el hecho de que si una persona llega aquí, después de
una sesión, de dos sesiones… está semanas sin ataques de pánico... ¡está como en una
nube! Es una experiencia maravillosa, pero tenemos que poner de nuevo los pies en el suelo
y adquirir la capacidad de tener confianza en sus propios recursos. ¿Está claro?
P: Sí, sí, sí.
T: Así que ahora se trata sólo de repetir el nuevo modelo de funcionamiento que hemos
construido para que la automatización sustituya al viejo.
P: ¡Sí!
T: ¿De acuerdo? (a la mujer) También es importante que ella lo recuerde cada vez, esto por
supuesto evitando la interacción en la que hemos trabajado desde el principio. ¿Ok? ¿Está
bien? Nos vemos dentro de un mes, seguiremos viéndonos una vez al mes hasta que
hayamos sustituido el viejo modelo por el nuevo modelo. ¿De acuerdo?
P: Cierto. ¡Hasta principios de septiembre!
T: Exacto, ¿está bien?
P: De acuerdo.

Novena sesión

P: Buenos días.
CoT: ¿Cómo va yendo su vida?
P: Bastante bien. Este mes me ha ido bien.
CoT: ¿Me ha ido bien significa que ha tenido algunas experiencias?
P: He tenido algunas experiencias.
CoT: ¿Arriesgadas?

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P: Arriesgadas... porque en realidad empecé a hacer lo que estaba haciendo tempo atrás.
He estado haciendo mis cosas, la oficina... no he renunciado a nada y lo hice. Aunque
últimamente tenía un poco de ansiedad que me acompañaba, pero lo hice… serenamente.
CoT: ¿Tuvo necesidad de hacer los cinco minutos?
P: Los cinco minutos sí, pero hace ya unos veinte días que no lo hago.
CoT: ¡Fantástico!!!
P: Últimamente… pero un par de veces en cuatro o cinco días, intenté no hacerlo, pero
tengo que decir que no fue… No recuerdo bien, lo que significa que no es mucho.
CoT: Ha constatado, por tanto, que ‘aumentando’ el miedo disminuía.
P: Sí, de hecho me di cuenta que debo hacerlo todos los días, que debo… porque mi miedo
es este: después unos días, ¿no tendré que hacer nada o tendré que volver a comenzar o
me acostumbraré a ello?
CoT: Tal como está haciendo está bien: automatizar, repetir de manera que el nuevo
modelo sustituya al viejo, hasta que finalmente sea algo natural.
P: De hecho es como sintiese que tengo que hacer el último escalón, esta es mi sensación…
T: Este último pequeño paso, respecto a los nueve precedentes, ¿ok? El pasito de nueve a
diez, ¿ok?
P: ¡Sí!
T: Tendrá que pensar qué será lo que le requerirá más tiempo. Porque tiene que ser
cualquier cosa que le venga espontáneamente, no que tengamos que esperar como un
“maná del cielo”, sino que vendrá espontáneamente como sensación, gracias al ejercicio
reiterado del nuevo modo de comportarse como si el miedo nunca hubiera existido.
No como si no estuviera; como si nunca hubiera existido; ahora es distinto. Hoy el siguiente
paso es éste: ¿cómo me comportaría como si nunca hubiera existido esta evitación causada
por mi miedo? Y planificar sus jornadas como si nunca hubiera existido. Comportándose en
esta dirección, experiencia tras experiencia... experiencia tras experiencia... se olvidará.
P: Ahm, o sea, ¡que es cuestión de tiempo!
T: Sí, es como le he dicho, comportándose de un modo distinto de cómo se ha comportado
durante tanto tiempo, víctima de su miedo.
P: Sí.
T: En otras palabras: tenemos que eliminar la idea de estar atado con un hilo fino a
nuestros temores, títere y titiritero, víctima de sus expectativas. Hoy tiene que convertirse
en el artífice de sus éxitos como si el miedo nunca hubiera existido. O sea, que la indicación
ahora es que todas las mañanas me pregunto: ¿Qué haría como si el miedo nunca hubiera
existido? Y empieza a organizar su jornada de este modo, hasta que después vaya sola. Al
repetirse este nuevo modelo de interacción con la realidad, como decía la colega, llegará a
vivir totalmente en serenidad y este es el último pasito.
P: ¡Ajá!
T: Bien. O sea que ahora es necesario un tiempo más prolongado entre nuestras citas.
P: Sí.
T: Y nos veremos en dos meses, ¿de acuerdo?
P: Sí, de acuerdo.
T: Buen trabajo.
P: Gracias.

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