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PARA UNA CRÍTICA DEL PODER BUROCRÁTICO

CARLOS PEREZ SOTO

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Tercera edición: Enero 2014


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Para una crítica del


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poder burocrático
Carlos P�rez Soto

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Si se entiende, como ya está dicho más arriba, que no se trata de garantía en guerra, sino que de vivir, además, mediocremente. La voluntad puede poner
teórica alguna, creo que sí se pueden responder ambas cuestiones de manera potencial político en esta contradicción. Es necesaria una teoría que ayude a la
verosímil y razonable. En cuanto al primer problema, creo que no tendría porqué voluntad a ver ese potencial político posible. Y eso es lo que llamo "marxismo de
haber ningún privilegio metafísico de la realidad de la enajenación por sobre la po- nuevo tipo", y es en ella que el problema de la felicidad es, como nunca antes en
sibilidad de su superación. Este pesimismo algo masoquista me parece el perfecto la historia, efectivamente central.
inverso, decadente, del optimismo triunfalista, que siempre tiende al totalitarismo,
de la afirmación contraria. Tal como no hay garantía para la felicidad humana, no
3. El Comunismo
veo porqué tendría que haber algo del mismo tipo para la infelicidad permanente.
a. Pensar el comunismo
Quizás algún filósofo invoque en este punto el "descubrimiento" de la finitud
humana. Sin embargo no veo porqué la idea de felicidad tenga que ser asociada Pensar en la ruptura posible del continuo represivo no es sino pensar en la
a alguna infinitud, o un estado de transparencia perfecto, de conocimiento total, verosimilitud y en la viabilidad del comunismo. Es necesario pensar una vez más
o de telepatía que haga innecesaria las mediaciones. Tanto la "finitud", que se en el comunismo. El socialismo, y sus fórmulas de transición, ha resultado ser una
lamenta como inevitable, como la "infinitud" que se critica como imposible, en de las formas del nuevo dominio de clase. El radicalismo vanguardista, más allá
estos casos, no son sino categorías del universo conceptual filosófico moderno, de su progresiva fragmentación, no hace sino moverse en las coordenadas que
incapaz de cualquier sutileza que sugiera ambigüedad, o mezcla, y que prefiere la este nuevo dominio de clase hace posible, y maneja mejor. Un horizonte revolu-
resignación al imposible antes que el riesgo de poner a la voluntad a hacer posible cionario exige, en cambio, volver a pensar tanto el concepto como la posibilidad
lo imposible. Es cierto que el mundo podría empeorar cada día más, como de hecho efectiva del comunismo. Tanto su fundamento, como los indicios en la realidad
parece ocurrir. Pero no es menos cierto, para la teoría, que podría ser también que lo hacen imaginable para la voluntad. Pero tanto ese fundamento, como esa
radicalmente mejor. Lo que ocurre, justamente, es que el problema no es teórico viabilidad posible exigen a su vez pensar desde una nueva lógica, que vaya más
o, no se puede resolver en la teoría, es, "simplemente", un problema político. allá de las dicotomías simples que presiden tanto al pensamiento ilustrado como
al romanticismo y, más allá, tanto a los neo romanticismos como a las nuevas
Pero, más directamente, la ruptura del continuo de la enajenación y la re-
formas, radicalmente desencantadas, de la Ilustración.
presión, aún en sus formas de enajenación confortable y tolerancia represiva,
puede romperse perfectamente cuando el delicado equilibrio entre lo que esta La primera condición para pensar hoy en el comunismo es ir más allá de las
sociedad promete, lo que da efectivamente, y lo que podría dar se derrumbe hacia nociones de homogeneidad consumada, o individualidad consumada, entre otras
el encuentro entre la desesperación de los que realmente no consumen nunca cosas, y no la menor, porque el sistema mismo ya ha ido más allá de ambas, ridi-
con la desesperación de los que no logran del consumo lo que humanamente culizándolas, o vaciándolas de contenido. Clásicamente la oposición se ha movido
esperaban. El mismo hecho de que la comunicación social prometa la apariencia en el horizonte de lo que el poder puede dar, pero no ha dado aún. Ante un poder
de la felicidad, bajo la forma del consumo, o de la enajenación directa, pura y homogeneizador, capaz de subir sustancialmente los niveles de vida de grandes
simple, contiene una contradicción, pues establece un horizonte respecto del sectores de la población mundial, lo que se pedía era igualdad, mayor acceso al
cual toda realidad establecida, cotidiana y global, aparece como frustrante. Es el consumo, casa, comida, educación para todos... homogeneidad. Cuando este
hecho de que prometan tanto, de que hagan una ostentación tan escandalosa, poder reveló sus aspectos totalizantes, su abrumadora monotonía, sus técnicas
de que afirmen que es posible cualquier imposible, justamente el que los pone en de disciplinamiento científicas, lo que se pedía era el reconocimiento de las dife-
peligro. El peligro de la delincuencia, de la guerra general, fragmentaria, extendida rencias, el derecho a la individualidad real... anti homogeneidad.
y microscópica, de los excluidos contra los integrados, es un mero síntoma de lo Aún es posible hoy poner el énfasis en los enormes sectores de la población
que podría ocurrir si los mismos integrados terminan por cansarse no sólo de vivir mundial que no acceden al mejoramiento de sus niveles de vida, y parecen alejarse

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cada vez más de ello. Y ciertamente es posible aún el reclamo contra la totalización comunismo como un estado de universalidad diferenciada, en que lo particular es
y el disciplinamiento. Es cierto que el reverso de la abundancia de unos sectores es producido, y sin embargo conserva su diferencia como negatividad irreductible.
la espantosa pobreza de otros. Y es cierto que el reverso de la diversidad aparente Si se observa la secuencia que va desde “objetivación” hasta “enajenación”,
es su administración y vaciamiento. Sin embargo, hay que ver más allá. Hay que se verá que hay una especie de “agravamiento” del problema, que culmina en la
ver los nuevos poderes que se mueven en las posibles, o aparentes, soluciones enajenación. La objetivación, básica, esencial, es nada menos que la forma activa
de estos problemas. Y hay que proponer una perspectiva que vaya más allá de lo del Ser, en una ontología, por cierto, poco convencional. El extrañamiento es una
local y lo reivindicativo. Una perspectiva revolucionaria. dimensión esencial a la objetivación, sin la cual la diferencia interna no sería una
La humanidad cuenta hoy con más recursos técnicos y productivos que en diferencia real, sino que podría ser reabsorbida por lo universal homogeneizador.
ninguna otra época histórica. La productividad del trabajo crece constantemente. La alienación y la cosificación son dimensiones intersubjetivas, que derivan de
La producción efectiva, la suma de los bienes crece, por mucho que se destruya situaciones históricas, que no tendrían porqué ser esenciales. La enajenación es
en el despilfarro y en el consumo suntuario. La diversidad manipulada contempla la forma de la historia de la sociedad de clases, la forma activa de la prehistoria
ahora, más que nunca, un espacio para los mecanismos democráticos, por mucho humana.
que hayan sido sectorizados y vaciados de contenido. Esta es, creo, la amplia base Puestas las cosas en estos términos sostengo que el comunismo es un estado
material que hace posible y consistente una política reformista. Podemos salvar el de la historia humana en que la enajenación, la alienación y la cosificación, han sido
medio ambiente, podemos llevar la abundancia a todo el planeta, podemos hacer superadas. Pero sostengo que es también un estado que conserva la dimensión
que la vida en las ciudades sea más humana. El asunto de fondo, sin embargo, esencial del extrañamiento, de la diferencia real, del conflicto. El comunismo no
es si la humanidad está realmente en juego en todas estas operaciones, o si no es un estado de felicidad general y homogénea, sino uno en que la felicidad es
resulta, en cambio, que no hacemos otra cosa que vehiculizar y funcionalizar un posible. No es una sociedad en que no hay problemas, sino una en que los proble-
nuevo dominio, nuevas formas de enajenación. mas pueden resolverse. No es una sociedad en que los particulares se hacen uno
Un horizonte comunista permitiría resignificar la dirección y el contenido de con lo universal, sino una sociedad en que lo particular puede reconocerse en el
toda política reformista, allí donde estas políticas son, evidentemente, necesarias. universal que lo produce y le da sentido.
Se trataría de dar un contenido auténticamente humano a los cambios, sean estos Dos cuestiones, entonces, son necesarias. La primera es establecer bajo qué
radicales o no. La cuestión, por lo tanto, cuando se trata de poner nuevamente condiciones técnicas, bajo qué formas del trabajo, una situación como esta es po-
el problema del comunismo en discusión, es qué forma tendría una sociedad au- sible. La otra es qué contenidos pueden darse a ese reconocimiento posible entre
ténticamente humana. los particulares producidos. Creo que Herbert Marcuse fue uno de los muy pocos
Sostengo que una clave importante para esto es la idea de universalidad inter- pensadores marxistas que se atrevió a plantear ambos problemas, y desarrollo,
namente diferenciada. Se trata de pensar más allá de la homogeneidad consuma- en lo esencial, sus proposiciones.
da, que supone la felicidad general sin diferencias, y más allá de la individualidad Marcuse planteó seriamente, por primera vez, que una consecuencia subversi-
consumada, que supone a los individuos como los sujetos de la felicidad posible. va del trabajo altamente tecnológico era la progresiva disminución de la jornada
Es necesario distinguir, en términos lógicos, la mera diversidad, susceptible de ad- laboral socialmente necesaria para mantener la reproducción del sistema. Un
ministración, la diferencia pura, en que la relación es exterior a los términos, de la problema que en los años sesenta no se veía, y que apenas treinta años después ya
diferencia interna, en que una totalidad se realiza en la acción de los particulares es visible: el aumento potencial del tiempo libre, debido a los aumentos revolucio-
que produce, y a los que da sentido. Es necesario distinguir “totalización”, en que narios de la productividad. También sabemos hoy cómo el sistema ha tratado de
los particulares son homogeneizados por lo universal, de “totalidad”, en que la evitar las consecuencias explosivas de esta situación. Una forma es simplemente
universalidad consiste en el operar de una diferencia interna. Propongo pensar al marginando de la producción a enormes y crecientes sectores de la población,

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manteniendo lo que podría llamarse un “pleno empleo neo keynesiano”, es decir, abstractos, puede llamarse negatividad. La cuestión aquí es de tipo lógico: la vo-
una política de pleno empleo, con jornada completa entre los integrados a la luntad no se caracteriza por poseer una negatividad intrínseca, o por el que esa
producción moderna, combinado con la cesantía crónica y absoluta de enormes negatividad sea de tipo erótica, sino que, de manera esencial, es eso. La voluntad,
sectores marginados. La otra es el crecimiento estratégico de la industria del es- la negatividad, el erotismo generalizado, son la misma cosa. Y el mérito de ese
pectáculo que administra ese tiempo libre, controlándolo de manera confortable matiz que llamamos erotismo es que refiere el núcleo de la voluntad a experiencias
entre los integrados, y a duras penas entre los marginados. intuidas, experimentadas, cotidianamente. A menos, claro, que no hayamos sido
El aumento de la productividad es, sin embargo, una cuestión permanente, completamente anestesiados por la vida mediocre. Y es a esa coincidencia activa
y de fondo, en un sistema industrial altamente tecnológico. De tal manera que entre negatividad, voluntad y erotismo, a la que se puede llamar propiamente, de
la presión sobre el tiempo de trabajo sigue y aumenta. En una sociedad comu- nuevo en una lógica no convencional, “sustancia”: una sustancia que es sujeto,
nista, con un altísimo desarrollo tecnológico, la jornada de trabajo socialmente como lo ha pensado Hegel.
necesaria para reproducir el sistema se reducirá radicalmente, tanto en términos La presión sobre el tiempo de trabajo socialmente necesario, y la vinculación
cuantitativos como cualitativos. Por un lado el tiempo de trabajo socialmente profunda entre el agrado administrado, por muy frustrante que sea, y el erotismo
necesario será sustancialmente menor que el tiempo de trabajo libre. Por otro el que constituye a la voluntad, son las fuerzas materiales que hacen que el comu-
tipo de trabajo socialmente necesario será sustancialmente más humano que el nismo sea una idea verosímil. La locura de la voluntad comunista no es, ni más ni
actual. La reducción cuantitativa hará posible que el espacio del reconocimiento menos, que la que el poder decreta para los que sospechan las claves de su supe-
y auto producción, el espacio de intercambio auténticamente humano ocupe la ración. Una revolución anti capitalista y anti burocrática es posible. No soñamos
mayor parte de nuestras vidas. La reducción cualitativa hará que el espacio del sino aquellas cosas para las que, de una u otra forma, ya existen las premisas ne-
trabajo socialmente necesario sea también un espacio de reconocimiento de los cesarias de su realización. Toda reivindicación reformista, toda iniciativa radical,
particulares con el género que los hace posibles. Se puede concluir este razona- puede inscribirse en el horizonte de la revolución comunista. Y yo creo que los
miento así: por primera vez en la historia humana el comunismo es técnicamente que creen que el comunismo es posible deberían rescatar este nombre, antiguo
posible, nuestra responsabilidad, por tanto, se hace, por primera vez también, y noble, del estigma burocrático, o de la sonriente dominación que lo ridiculiza.
completamente política.
El último problema es quizás el primero, y el más grande. Es el problema de qué b. El comunismo es necesario
contenido dar al movimiento del reconocimiento humano e, incluso, si se puede
Puestas las cosas en los términos anteriores, podemos hoy decir por qué una
hablar de un contenido semejante, es decir, de si hay propiamente un contenido
revolución es necesaria, y no simplemente una perspectiva reformista. Y por
que realizar. Sigo a Marcuse otra vez en la idea de que un erotismo generalizado,
qué la revolución es posible, en el sentido de indicar qué aspectos de la realidad
receptivo, pacífico, puede ser pensado como sustancia de la negatividad especí-
apuntan hacia su posibilidad.
ficamente humana.
Clásicamente la necesidad de la revolución se enunciaba a través de las que se
Es necesario sostener que una sustancia así es posible y realizable. Y hay dos
llamaban "contradicciones fundamentales" del sistema. Hoy también es posible
palabras en esta afirmación que deben ser enfatizadas: “necesario” y “sustancia”.
ese ejercicio. En primer lugar, como ya he indicado más arriba, la revolución
“Es necesario” significa que no es para el saber que habría una sustancia tal, sino
es necesaria, por la guerra no convencional, permanente y soterrada, entre los
para la voluntad, que, en su realización, se confirma a sí misma. El impulso de un
integrados y los excluidos del sistema de la producción moderna, contradicción
erotismo generalizado pacífico no es una constatación de la voluntad, sino su
esencial, respecto de la cual los reformistas siempre llegarán atrasados con su
misma esencia. Es, con las connotaciones sexuales que esa expresión implica,
filantropía, mientras sigue, sin tregua, el exterminio de los pobres más pobres
el ser y motor a la vez, de una voluntad que, en términos lógicos, meramente

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del planeta. Es decir, para decirlo en los términos que he definido en el apartado en Inglaterra, o del automóvil en Alemania.
anterior, la enajenación en la pobreza se agrava como nunca antes en la historia En quinto lugar, hay una contradicción entre el aumento radical de la
humana. intensidad del trabajo y las posibles pérdidas por fallos en la cadena productiva
desagregada, articulada a nivel internacional. Esto genera dos cuestiones graves.
En segundo lugar, hay una contradicción profunda entre el aumento de la Una es que el sistema de la producción se hace tan complejo que es cada vez
calidad de vida a nivel particular y la degradación general del ambiente, es decir, más inmanejable, y los más simples errores redundan en fallos catastróficos, con
de las condiciones en que esas vidas se desarrollan. Cada vez es más cómodo vivir enormes pérdidas de capital. El caso de las centrales nucleares es ejemplar. El
en un mundo en que ya no vale la pena vivir. Cada vez es más fácil tener auto en caso de los sistemas de tránsito, o de teléfonos, o de agua potable, en las grandes
un mundo en que es cada vez más frustrante viajar en auto. Cada vez nuestros ciudades, es cotidiano. Las pérdidas gigantescas de capital financiero generadas
sistemas de ventilación hogareños son mejores, y cada vez procesan más smog. por errores, voluntarios o simplemente inesperados, que se propagan por un
sistema altamente interconectado, son cada día más comunes. Los colapsos en
Esto encuentra, a su vez, su fundamento, en la contradicción, más profunda,
los sistemas computacionales que manejan la información en los aeropuertos, en
entre la posibilidad creciente de acceso al consumo y la frustración que produce el
los bancos, en los sistemas de noticias, son cosa de cada día.
consumo, aún cuando es gozado. Es decir, encuentra su fundamento en el hecho
de que el agrado que produce el consumo es frustrante, se traduce en mediocridad Pero, por otro lado, la altísima intensidad del trabajo y, en general, de
de la vida, en fragmentación, en stress. Y este es un punto crucial en que estamos la vida diaria, genera un nuevo tipo de cansancio, no simplemente físico, muy
muy lejos de los cálculos de Marx: hoy es perfectamente posible la enajenación, distinto al cansancio clásico. Un cansancio neuro muscular, que se expresa en
y el dolor de la enajenación, en medio de la abundancia. enfermedades psicosomáticas endémicas, que afectan directamente a medios de
producción que requieren del involucramiento subjetivo del trabajador en la tarea
En cuarto lugar, hay una contradicción a gran escala entre la reducción pro-
de producción. Al respecto quizás conviene recordar en este punto la idea muy
gresiva del trabajo socialmente necesario, por la alta tecnología, lo que produce un
clásica, del marxismo clásico, de que habría una contradicción principal entre las
sistema de altísima productividad, que genera enormes cantidades de productos,
muchas contradicciones del sistema. Esa era, por cierto, la contradicción burgue-
y que requiere, en cambio, cada vez menos trabajadores, que serían, al menos
sía - proletariado. Hoy creo que la contradicción principal sería entre los grandes
en principio, los que, a través de sus salarios, podrían comprar todos esos bienes.
burócratas, administradores del mundo, y los productores directos. Sin embargo,
Esto obliga al sistema a mantener la capacidad de compra a costa de crear trabajos
esa vieja idea tenía, en realidad, dos componentes. Por un lado se apuntaba al
improductivos o suntuarios, trabajos inútiles, cuya única funcionalidad económica
hecho objetivo de la contradicción de clase, pero, por otro lado, se apuntaba a
es que permiten la capacidad de compra que hace posible realizar el capital inver-
una cuestión subjetiva: a la burguesía como representante de un modo de vida. Se
tido. Empleos estupidizantes, autolegitimados, inerciales, en los que hay que estar
podía criticar a alguien por “ser burgués”, y eso connotaba individualismo, egoísmo,
constantemente levantando el ánimo para que no aflore la mediocridad general,
falta de cariño real por los demás. Si se me preguntara, en el mismo plano, cual
la tautología del sin sentido, sin más racionalidad que la irracionalidad del mundo.
es hoy la contradicción principal subjetiva en el sistema de la dominación buro-
No hay que olvidar, sin embargo, en este punto, que la capacidad para generar crática, yo diría que es la mediocridad de la vida. Pueden tener sus autos, pueden
empleo improductivo tiene límites o, en la práctica, es muchísimo más lenta que tener sus computadores y sus equipos de sonido, pueden sentirse buenos y vivir
lo que los reformistas quisieran, de tal manera que un efecto inmediato de esta cómodamente, pero de todas maneras viven como perros, y los saben, en el fondo
contradicción es que cada día se incrementan, al menos en sentido absoluto, nu- lo saben. Unos viven como perro Fifí, faldero, servil, disponible para los cariños
méricamente, los excluidos de la producción moderna, sobre todo en las regiones y las patadas aleatorias del poder. Otros simplemente como perros callejeros,
de industrialización clásica, lo que ha generado la aparición de enormes bolsones juntando cartones, o pidiendo eternamente trabajo, por mucho que los alcaldes
de tercer mundo en lo que era el primer mundo, como en las ciudades del acero de derecha los hayan convencido para votar por ellos.

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El cansancio de nuevo tipo, no sólo entre los que trabajan frente a interfases La revolución es posible porque ya existe la capacidad tecnológica suficiente
de enorme intensidad productiva sino, incluso, entre los que no trabajan, y viven como para repartir el trabajo socialmente necesario, reduciendo sustancialmente la
el cansancio permanente de ver día a día como los otros consumen, hace que la jornada laboral socialmente obligatoria para mantener la productividad moderna,
industria del espectáculo adquiera un carácter estratégico. Sólo un enorme circo, y aumentando sustancialmente el tiempo libre de los ciudadanos. Y existe la capa-
llevado directa y eficientemente casa a casa, una enorme feria de variedad ilusoria cidad tecnológica suficiente como para hacer sustancialmente más humano ese
y de olvido, puede mantenernos amarrados a la torpeza de la vida mediocre, y lo trabajo socialmente obligatorio, que ocupará una parte menor en nuestras vidas.
hace, y lo hace con mucha eficacia. Y existen los técnicos, los trabajadores altamente cualificados que pueden hacerlo.
Es importante notar que todas estas, a las que he llamado “contradicciones La revolución es posible porque ya es posible la completa articulación del mer-
básicas” del sistema, tienen relación directa con la subjetividad o, más exacta- cado mundial, a través de la extensión masiva y revolucionaria de los estándares
mente, intentan ligar datos estructurales “objetivos” con los efectos subjetivos de vida más avanzados hasta cubrir a todos los sectores de la población humana.
que se seguirían de ellos. Este procedimiento es esencial, tanto teórica como Existe la tecnología adecuada como para democratizar radicalmente las comuni-
políticamente. Desde un punto de vista teórico el punto es que nunca, ninguna caciones y la educación, el acceso a la cultura y a la salud, el acceso a la vivienda,
contradicción que pueda llamarse “objetiva”, puede convertirse en fuerza social de y la construcción de ciudades a escala humana, en que se pueda vivir realmente
cambio si no es por los efectos que produce sobre la subjetividad. Si se trata de la cara a cara, sin estar por ello desconectados del sistema mundial de producción
revolución, no simplemente de la ceguera del automatismo histórico enajenado, altamente tecnológica.
el efecto de la dominación sobre la subjetividad es esencial. Y, por lo mismo, este La revolución es posible porque existe la capacidad tecnológica como para
es también un punto esencial desde un punto de vista político. Se trata, en una contraponer a la diversidad simple, y manipulada, una universalidad del género,
sociedad altamente tecnológica, de encontrar las contradicciones que puedan diferenciada, de particulares autónomos, que adquieren sentido en su pertenencia.
mover a la voluntad sobre todo en sectores sociales en que la pobreza “objetiva” Estos tres primeros puntos se pueden resumir así: la revolución es hoy, desde un
no es necesariamente apremiante. punto de vista técnico, plenamente posible.
Esto implica una visión claramente definida de lo que puede ser el comunismo.
c. El comunismo es posible Es una sociedad en que el tiempo de trabajo socialmente necesario para mantener
Cuando digo que la revolución es posible no quiero referirme a las circunstan- el sistema de la producción altamente tecnológica a nivel mundial ha sido reparti-
cias políticas concretas que la acercan o la alejan de nuestro horizonte cotidiano. do, a partir de una amplia democratización del saber, haciendo que la jornada labo-
Tampoco Marx sacó cuentas tan contingentes. No podía hacerlo, no necesitaba ral socialmente obligatoria sea sustancialmente menor que el espacio del tiempo
hacerlo. Lo que necesitamos es mostrar que ya están dadas en el mundo las con- libre. Es decir, que habrá superado las compulsiones que creaba la división social del
diciones que hacen posible el comunismo, y que existe, en la realidad, un horizonte trabajo en la prehistoria humana. Una sociedad en que el trabajo obligatorio será
para la política, por mucho que la tarea aparezca como lejana y enormemente sustancialmente más humano de lo que es hoy día, y en que el tiempo libre estará
difícil. No vamos a la revolución porque creamos que vamos a ganarla, vamos ocupado por el trabajo libre, y no por la industria del espectáculo. Una sociedad en
simplemente porque creemos que es necesaria, y creemos que es preferible correr que es la belleza, y no la verdad, el centro de su forma ideológica. Una sociedad en
el riesgo que seguir amarrados a esta libertad ilusoria que es la tolerancia repre- que la erotización general de las relaciones sociales permitirá el reconocimiento
siva. Los oportunistas, los políticos, y los canallas, sólo dan las peleas que pueden humano sin más mediación que el trabajo libre, y en que el sexo reerotizado es
ganar. Los caballeros, en cambio, los revolucionarios, y los ingenuos, damos las una opción, más que un dato de la dominación, naturalizado por el poder. Una
peleas que debemos dar. sociedad en que habrá desaparecido la enajenación, y en que el extrañamiento
y la alienación son plenamente restaurables, aunque aparezcan una y otra vez.

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Una sociedad en que los productores directos controlarán democráticamente la Para poder pensar en la posibilidad de distinguir a la felicidad como un estado,
producción social. Una sociedad de seres humanos libres. o modo del ser distinto de la enajenación, es necesario recurrir, en el plano de la
Sin embargo la posibilidad sólo puede hacerse real si hay una voluntad que la teoría, a una idea fuertemente no cartesiana de sujeto, en que se pueda distin-
promueva. Para poder creer que esa voluntad es posible es necesario creer que el guir claramente entre placer y agrado. Si esto huele a Freud y a Hegel, si huele a
cansancio, el hastío, el gris sofocante de la vida mediocre, la guerra permanente Marcuse, no es, desde luego, mera coincidencia. Estas filiaciones, sin embargo,
con los excluidos, la degradación general de los estándares globales de vida, le no me importan en absoluto, salvo como "cantera de ideas", más allá de la cual
ponen un límite a lo que la industria del espectáculo pueda administrar. Que la voy a interpretar los conceptos simplemente como crea que son más adecuados
enajenación del agrado frustrante tiene un límite. Y que ese es el fundamento para que la voluntad pueda tener ojos y palabras.
desde el cual esa voluntad revolucionaria puede formarse. Existen las condiciones Es perfectamente posible, desde un punto de vista teórico, hacer una distinción
objetivas, puede existir la vida política concreta que la realice. entre placer y agrado, y mostrar, ahora con evidencias prácticas, que el agrado
Para que esa voluntad revolucionaria sea posible es necesario, en primer térmi- es frustrante. Es posible relacionar tanto el placer como el agrado con el deseo,
no, ir más allá de la derrota, y de las infinitas secuelas de desencanto, académico, pero es posible también mostrar que sólo el placer realiza a la humanidad de esa
cotidiano, político, que nos ha dejado la derrota. Dar un salto hacia el futuro, manera que puede llamarse "felicidad" y que, en cambio, el agrado tiene un límite,
abandonar esas experiencias que no son sino nuestros fracasos, inventar, empe- tanto interno como externo.
zar de nuevo. La cuestión filosófica de fondo aquí es la consideración de que el erotismo es
Es necesario dar una batalla en el campo de la subjetividad, que es el campo en constitutivamente humano. Y es necesario, para especificarla, distinguir entre
que actualmente se consuma el dominio, por debajo de la consciencia. Y esa batalla formación y producción o constitución. Cuando se dice que algo se ha formado,
se puede dar a través de una radical erotización de la vida política y cotidiana. supone que hay un material y que se le dio forma. Cuando se dice que algo se ha
Una erotización que llene de vida a la sexualización cosista y manipuladora, una constituido, no se supone que hay un material, sino que apareció algo. El erotismo
erotización que ponga a la belleza en el centro de nuestras luchas. Una batalla es constitutivamente humano en el sentido de que no es que los seres humanos
en que se reconozca, más allá de la diversidad manipulable, a la gran humanidad, tengan erotismo, sino que los seres humanos son erotismo. Una manera de decir
que es el universal que nos congrega. Erotización y universalidad, dos cuestiones eso es decir que el sexo no es natural. Si el sexo fuera natural, entonces los seres
de fondo que el sistema no puede dar. humanos tienen sexo. En cambio, si el sexo no es natural, los seres humanos son
el sexo. Pero es necesario, a la vez, conciliar esa afirmación con otra, que es que
el sexo es una especialización del erotismo.
4. Un antiguo concepto nuevo de subjetividad
Hacer esta especificación es importante porque, en rigor, no hay placer sin
a. Placer y agrado agrado, no hay erotismo sin sexo. De lo contrario estaríamos hablando de esas
Pero si se trata de una batalla en el campo de la subjetividad, éste mismo tér- aberraciones platónicas a las que suele llamarse "placeres espirituales" o, peor
mino no puede quedar sin especificación. Es necesario hoy, como nunca antes, aún, de un horizonte de "pobreza evangélica", tan típico del buen corazón de los
establecer bajo qué condiciones específicamente subjetivas se puede hablar de socialistas utópicos. No hay placer sin agrado. Es decir, no hay placer sin mediación.
felicidad, y de qué manera es posible distinguir esa felicidad a la que aspiramos Y el cuerpo, que es el lugar del sexo, aunque sólo sea la sede del erotismo, es la
de la que se nos presenta cotidianamente como logros y posibilidades dentro principal mediación, la más directa.
del sistema de dominación. De manera inversa y correspondiente, no podremos La diferencia, al revés, es que perfectamente puede haber agrado sin placer,
especificar en todo su vigor qué es lo que entendemos por enajenación sino por
es decir, una mediación, en el cuerpo, con el objeto, que promete y no realiza.
referencia a un concepto positivo de felicidad respecto del cual contraste.
Para que haya placer lo implicado en el intercambio debe ser la sustancia eróti-

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ca, lo específicamente humano, debe haber reconocimiento humano, es decir, placer es la universalidad del género, éste agrado no conduce sino a la frustración.
reconocimiento de mi deseo en el deseo del otro. Sin este reconocimiento de la No se logra encontrar en el la aspiración a ser el todo que es constitutiva de la
presencia de mi deseo en el otro el agrado es frustración, y queda diferenciado universalidad. El deseo ha sido coartado hasta reducirlo a la pura mediación, en
claramente del placer. que se detiene, la frustración conduce a la compulsión de repetir la experiencia
Es necesario, sin embargo, establecer qué es lo que se desea en el deseo que que promete, y que no logra producir lo que promete. La repetición de la expe-
esperamos convertir, o expresar como voluntad. Esta es una idea que se ha dicho riencia dolorosa de la frustración del deseo de totalidad, es el síntoma de un es-
muchas veces: si el placer es pensado bajo la lógica del deseo, es decir, si se en- tado social en que los seres humanos no pueden encontrarse como tales, en que
cuentra la satisfacción en el deseo del otro, ser en ese deseo, más que aniquilarlo, han enajenado mutuamente la humanidad que querían realizar. No es imposible
sería la satisfacción. El placer está interesado en conservar el objeto del deseo. ser feliz. Las condiciones de la posibilidad o la imposibilidad de la felicidad son
El deseo no anula al otro en la unidad del placer aniquilándolo sino que, precisa- puramente históricas.
mente, conservándolo como un sí mismo en la unidad. No es lo mismo aniquilar Pero ¿se le puede decir a alguien que vive su agrado que no es feliz? El principio
la otredad del otro que aniquilar al otro mismo. Pero, para hacer esta diferencia, de esta pregunta es erróneo. Es una pregunta que supone que el lugar en que la
es necesario conceder que el otro no está constituido sólo como otredad, como felicidad puede realizarse es el individuo. Se pregunta entonces por la experien-
finitud externa, en último término trágicamente inaccesible, como ocurre en cia privada, individual, y se la usa como parámetro. Pero los individuos no son ni
ciertos discursos "post". Es necesario conceder que hay un sí mismo en el otro que reales, ni relevantes, en la experiencia que se puede llamar felicidad. Lo que es real
permite su conservación en la unidad, es decir, que el otro es un ente de nuestra es siempre el particular que es producido en la relación, no la supuesta existencia
misma clase, que el deseo que lo constituye es el mismo que me constituye, o que previa de un individuo que ha entrado en esa relación ya entero, como si su exis-
el deseo es un espacio común, o deriva de un espacio común. O, que la diferencia tencia fuese autónoma, previa y por sí misma. Nunca los particulares humanos
entre el yo y el otro es una diferencia interna en la unidad, la unidad del género, existen de esta manera. Siempre son, completamente, particularización de las
que es la historia humana. experiencias que los constituyen. De la felicidad, sobre todo, no se puede decir
Podemos hablar de felicidad, entonces, en los siguientes términos: cuando lo que sea un estado, o una cualidad que un individuo pueda tener o no tener. Es,
que ocurre es un intercambio propiamente humano, en que se realiza el deseo por excelencia, una relación, y una relación constituyente.
de ser el deseo del otro, en que el cuerpo actúa como mediación reconocida Y, aún así, ¿se le puede decir a una pareja que vive su agrado que no es feliz?
como humana, en que se constituye un espacio de universalidad que remite a la Nuevamente la pregunta es conceptualmente errónea. Una pareja lo es sólo en
universalidad del género. Nadie puede ser feliz solo. Porque la misma ficción a la relación con el resto de los seres humanos. Su experiencia no es sino una más
que llamamos individuo no es sino un resultado. Pero nadie puede ser feliz “en amplia particularización de la misma humanidad que se constituye en cada uno de
parejas” si su experiencia no remite al reconocimiento universal que las constituye los que la forman. La felicidad de una pareja alude, ciertamente, de manera más
como pareja humana. Nadie puede ser feliz sino en la mediación constituyente cercana a la universalidad que la produce. Pero sólo en una sociedad reconciliada
que es el placer, y no puede haber placer sino en la mediación potencialmente se puede ser auténticamente feliz.
constituyente que es el agrado. Pero ¿es que nadie es feliz realmente en una sociedad de clase? No es necesario
Pero sí puede haber, en cambio, agrado sin placer y, en esa medida, un agrado plantear las cosas de esta manera extrema. Para lo que quiero establecer basta
cuyo resultado no sea la felicidad, ni remita a ella. En el agrado sin placer lo que con indicar que toda felicidad particular está incompleta sin el universal del que
ocurre es que el cuerpo ha sido cosificado, el cuerpo propio y el cuerpo del otro, proviene, y bajo el cual tiene sentido. La plenitud de cada hombre no puede ser
que puede aparecer incluso como un mero cuerpo, como una cosa, o simplemente sino su plenitud en la experiencia humana como conjunto. Y cada uno puede
como una cosa, como un objeto sustitutivo. En la medida en que la sustancia del

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acercarse a ella, pero sólo hay plenitud en un marco social en que los hombres social, que se vería en peligro con la liberación erótica. De la abundancia y hu-
son libres, en que producen libremente sus vidas. manización libidinal reichiana puede surgir una política no represiva, en que la
liberación sexual puede ser el vínculo material del reconocimiento.
b. La condición social e histórica del placer y el agrado La diferencia entre Reich y Marcuse es relevante, sin embargo, en este punto.
La sexualidad reichiana está siempre al borde de la naturalización, sobre todo
El punto político, desde luego, es de qué manera se puede ligar el deseo, y el
si es entendida como genitalidad generalizada. La preocupación por establecer
placer, a la voluntad revolucionaria. O, de manera más técnica, el punto es de
criterios objetivos, casi cuantitativos, de orgasmo satisfactorio llevó naturalmente
qué manera la unidad del placer alude o no a la realidad de lo político, es decir, a
al naturalismo de Reich a la sustancialización abstracta de la libido, en la figura del
la historicidad humana. O, de otra manera, el punto es la relación posible entre
orgón. Esto, y la crítica de Marcuse al carácter represivo de la liberalización de la
el deseo y la voluntad: la posibilidad de que la voluntad sea la realidad social e
genitalidad, muestran la necesidad de radicalizar la humanización de la libido, y
histórica del deseo.
de vincularla más activamente a la voluntad, como su contenido. Es decir, es ne-
Al respecto es necesario distinguir: los individuos son deseo, pero pertenecen cesario establecer una diferencia entre liberación sexual y erotización del mundo.
a una voluntad. Los individuos están constituidos de su deseo (en su deseo) en la
Una política de erotización del mundo, consiste en concebir al erotismo como
medida en que el deseo es el momento particular, y eficaz, de la voluntad que los
sustancia ética, es decir, como contenido material de la voluntad, y a la voluntad
constituye. Se hace política revolucionaria cuando este deseo se expresa como
como espacio en que la individualidad es producida como deseo.
voluntad, es decir, como ley moral concreta, que expresa un concepto en actos
sociales. El deseo es el vínculo material entre la universalidad de la humanidad y El deseo está condenado a la repetición mientras la unidad que produce sea,
los individuos. En los individuos la voluntad se constituye como deseo. Reconocer efectivamente, una unidad vacía. Es decir, una unidad que no reconoce el espacio
a la voluntad en el deseo, reconocer al deseo como momento de una voluntad: del que proviene y en el que se despliega como momento particular. En esa re-
en eso consistiría la erotización del mundo. petición aparece como necesidad la otredad que no se reconoce, ni se satisface.
Aparece como necesidad la sustancia enajenada, que se despliega como otredad
¿Qué clase de unidad es la que podría producir el placer que se reconoce como
pura inabarcable, sin mostrar la mismidad que hace posible la unidad.
momento particular de una voluntad? O, incluso antes, ¿puede el placer reco-
nocerse como momento particular de una voluntad? La discusión entre Freud y La libertad es la necesidad reconocida como propia. Es lo que surge del reco-
Reich, leída hegelianamente, puede aclarar esta cuestión. La postura de Freud nocimiento de que somos nosotros mismos los productores de la ley, o el recono-
contiene dos determinaciones características: el placer es un incentivo natural cimiento de la materialidad de la sustancia ética que, en clave actual, podría ser el
para la función biológica de la reproducción, y, una pareja que ejerce libremente reconocimiento mutuo entre voluntad y deseo. Se podría pensar en la unidad de
el erotismo tendería a concentrarse sobre sí misma, y a debilitar los lazos sociales esos momentos de individuación y pertenencia, en la postulación de una nueva
que la unen a la sociedad. A pesar de la sutileza de la construcción freudiana, en virtud, una moralidad, en que el lazo ético de las individualidades reconocidas sea
el momento decisivo, Freud asimila el deseo a la inmediatez de la apetencia. En la materialidad del erotismo generalizado.
Reich, en cambio, el placer es legítimo por sí mismo, y propiamente humano, y, Si es así, entonces la virtud no sería necesariamente el ámbito palabrero de la
la energía libidinal desplegada en el ejercicio libre del sexo abunda: alcanza para presunción del individuo moderno, ni el auto sacrificio, real o ficticio, de la indi-
contagiar a los objetos, al ambiente, y reforzaría los lazos sociales. No es raro que vidualidad ante los ideales, sino el mandato de una moralidad erótica enraizada
Reich haya creído en una política sexual, y haya pensado (1922-1932) los lazos tanto en el deseo individual como en el espacio de la voluntad en que se expresa
sociales como arraigados en la sexualidad. un pueblo.
De la escasez y naturalización libidinal freudiana sólo puede surgir una política En este contexto es necesario especificar de qué manera estoy usando la no-
represiva, que legitime a la cultura como represión necesaria para la estabilidad ción de erotismo, sobre todo cuando se la conecta con las ideas de individuo y de

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energía libidinal o Ello. La palabra "energía", desde luego, es una metáfora. No es de sí. En términos ontológicos es un siendo, que coincide con la voluntad de ser
que haya una energía, hay algo así como una energía. Es una metáfora que a veces humano, una voluntad anterior, más fundamental que la voluntad que formula la
se presta a confusiones. Lo único relevante, desde un punto de vista filosófico, es consciencia. Voy a decirlo en términos filosóficos: una sustancia que es negatividad
que Ello es o sea, que tiene ser. La índole ontológica de ese ser ya es una cosa más pura, una sustancia que es más estética que ética, porque tiene que ver con el
complicada. Algo hay allí que constituye, esa es la idea básica. Por otro lado, hay erotismo generalizado, como configurador de la ética, una sustancia que, desde
que pensar que Ello no está en los individuos, los individuos están en Ello. Y eso luego, es más ética que epistemológica. Y esta sustancia negativa, estética, es la
tiene que ver con una cuestión que también es bastante rara, desde un punto de que puede operar como límite interno del agrado.
vista lógico muy extraña, que es la noción de transindividualidad. Desde el punto de vista teórico, lo que hay que mostrar es que puede haber
La diferencia es que cuando se dice: "lo inconsciente", lo que quiere decir es una sublimación no represiva. Una sublimación que consista en erotizar, más que
que hay un espacio en el cual hay Yo. Pero no hay individuos que tengan este in- en desplazar la energía libidinal que el objeto propiamente erótico contiene. La
consciente, el otro inconsciente y el otro inconsciente. La relación entre el espacio energía libidinal en realidad se expresa en un ejercicio de satisfacción que circula
"inter" y el espacio "individual" se invierte. En términos clásicos hay individuos que y es diverso. Entonces el asunto es si la sublimación es un mecanismo de des-
se relacionan, en cambio, en estos otros términos, hay un espacio en el cual los plazamiento que cosifica a la satisfacción en un objeto, o es un mecanismo de
individuos se constituyen. Ello debe ser entendido como un campo transindividual erotización del ambiente. Podría haber un ejercicio placentero de la sublimación.
real. Gracias a lo inconsciente puede haber individuos. Esta posibilidad debe ser conjugada con la idea de que hay una distinción entre
Hay algo que, cuando tiene forma, se llama "Yo". Pero que no depende de esa agrado y placer, entre la representación mental del equilibrio biológico o fisiológi-
forma. Algo que es, en términos lógicos, previo a esa forma. En términos lógicos, co (agrado) y entre el ejercicio propiamente humano y conceptual del erotismo.
no en términos temporales. Hay una palabra filosófica para decir esto: Ello es una Que no haya placer sin agrado, pero que pueda haber perfectamente agrado sin
sustancia. El problema es cómo distinguir entre una noción de sustancia, como la placer, es lo que ocurre en la situación de des-sublimación represiva en la cultura
res cogitans cartesiana, y una noción de sustancia no cartesiana. Porque el Ello del consumo.
que aquí interesa es muy poco cartesiano, es lo que desde la dominación, o desde Puesto en esos términos, la pregunta ¿puede haber bienestar cultural? apunta
la impotencia histórica, consideramos como irracionalidad. Se puede formular la a si se puede tener una experiencia placentera en la cultura, no sólo una expe-
noción de sustancia de manera no cartesiana y se podría pensar a Ello de esa forma. riencia agradable. Lo que hay que sostener es que, en la medida que las pulsiones
Se podría pensar, de acuerdo a las tradicionales interpretaciones pre freudia- son realidades históricas y no naturales, se puede construir un erotismo que sea
nas de Freud, que estoy hablando aquí de biología. No he dejado de hablar, sin conciliable con la cultura.
embargo, en ningún momento, de historia humana, de humanismo radical, para el Para que esto sea posible es necesaria la postulación de una sustancia estética
cual la naturaleza no es sino una extensión de lo propiamente humano. Marcuse negativa, que pueda ser convertida en una voluntad libre de belleza, que pueda
planteó la necesidad de resistir la totalización que ejerce la sociedad unidimen- actuar como centro de una crítica al mundo establecido. Y eso por supuesto re-
sional arraigando la subversión en la “biología”, en la estructura pulsional. Pero lo quiere una metafísica muy particular, de la que al menos se puede decir que está
“biológico”, en Marcuse, es un término profundamente historizado. Marcuse está radicalmente fuera de la moda. Una metafísica que ponga al centro de lo real la
pensando más bien en la biología en el sentido del romanticismo alemán que en belleza y la vida y la posibilidad de luchar por ellas. O, más sinceramente, una
el sentido de la neurofisiología. metafísica auto conferida, no descubierta, sino puesta por la voluntad.
En términos de una lógica hegeliana, eso que se esconde en lo que llamamos
lo biológico no es propiamente un ser, sino una actividad, o como se podría decir
en lenguaje hegeliano, una potencia negativa, algo que es continuamente otro

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c. Del agrado frustrante a la política es lo suficientemente poderosa como para que, no sólo los que consumen, sino
Toda la discusión anterior es políticamente relevante porque a partir de ella se incluso los que no consumen se comporten como si consumieran.
hace posible esta idea esencial: el agrado tiene un límite interno. Al distinguir Entonces el problema teórico y político es si ese agrado que mantiene esa
claramente entre placer y agrado se pueden criticar las formas de la satisfacción ligazón libidinal con el sistema de dominación tiene límite o no. Pero, por otro
enajenada. Si es cierto que hay un límite interno para el agrado puede ser cierto lado, hay que conectar estas críticas, que operan en el ámbito de la subjetividad,
también que se puede obtener satisfacción hasta hartarse de ella. Y el que la con las muy objetivas y visibles contradicciones que pueden verse en la gestión
satisfacción que el sistema de dominación altamente tecnológico ofrece tenga de conjunto del sistema. Tal como hay un límite interno al agrado que proviene
un límite es, desde un punto de vista teórico, ciertamente una sorpresa para la de una sustancia estética, negativa, que constituye a lo humano, hay también un
consciencia de la izquierda actual, apabullada por el aparente éxito de masas del límite externo, que tiene que ver con la degradación general de la calidad de vida,
consumismo moderno. como he apuntado más arriba, al especificar las necesidades objetivas que nos
Si consideramos el panorama de la crítica de izquierda hoy, la idea de que el llevan a luchar por un horizonte comunista. En general, la contradicción entre el
agrado tiene un límite interno resulta indispensable para romper el callejón sin hecho de que mientras la calidad de vida particular va creciendo, la calidad global
salida a la que ha sido llevada por sus prejuicios ilustrados. La izquierda clásica de vida va empeorando.
está notoriamente sorprendida por la manera en que se impone actualmente la Es de la combinación de este límite interno, que podemos vislumbrar teóri-
dominación. En particular por la enorme anomalía que supone el que haya cada camente a partir de una teoría de la subjetividad, y estos límites externos, que
vez más información y no haya un aumento correlativo de la consciencia, de la podemos especificar empíricamente, desde dónde se hace pensable convertir la
disposición de lucha. Eso tiene que desconcertar a cualquier mentalidad ilustra- frustración acumulada social, e históricamente, en voluntad política. Lo que im-
da. En los tiempos de Marx se podía decir; “cuando la gente conozca la realidad, porta en este punto no es que éste individuo, o aquel, digan, de manera subjetiva
entonces habrá consciencia, y las condiciones objetivas se juntarán con las con- y privada, que son felices, que el consumo llena completamente sus expectativas
diciones subjetivas”. Hoy todo el mundo conoce la realidad, no hay nadie que no y sus vidas. Lo que importa, políticamente, es la fuerza que puede surgir de la
sepa que en Zaire hay setecientas mil personas muriéndose, no hay nadie que no acumulación de la frustración reiterada y forzosa bajo las condiciones imperantes.
sepa que el 30% de los chilenos es perjudicado de manera directa y profunda por Lo que importa no es que una pareja de suecos digan que son felices (ahora que
un modelo económico que aumenta cada vez más su miseria y marginación. La se fueron a vivir al Caribe), sino el hecho social de que en Suecia hay altos índices
información funciona, la consciencia funciona, y la gente sistemáticamente vota de suicidios, de drogadicción, de integrismo religioso.
por la derecha, actúa conformada por el sistema de la dominación. El límite en que las frustraciones sociales empiezan a convertirse en voluntades
Ante esto los comunistas clásicos no tienen más alternativa que recurrir a las políticas es muy variable, y puede expresarse de muchas maneras, no convencio-
viejas teorías de la modernidad; “lo que pasa es que la gente es egoísta” o, peor nales para la consciencia marxista clásica. La tarea de la oposición radical es saber
aún, “la gente es manipulada ideológicamente”. Están desconcertados porque el reconocer esas fisuras en el aparente agrado imperante, es poder ligarlas con los
sistema de la dominación ha pasado por sobre la consciencia, y carecen de herra- dolores de los sectores sociales que sufren de maneras más directas y “objetivas”
mientas teóricas para abordar la situación. la opresión, es convertir en movimiento social y político lo que puede aparecer
Desde el punto de vista de esa mentalidad ilustrada, el agrado podría admi- sólo como disconformidad difusa y malestar soterrado.
nistrar eternamente a la humanidad, porque la gente siempre va a tener una No hay, por cierto, garantía teórica alguna de que esto pueda hacerse. Las
complicidad, si se quiere, libidinal, con el sistema de la dominación mientras con- garantías del éxito posible de toda lucha política no son más que las que se cons-
suma, o incluso, mientras el sistema de la comunicación social pueda mantener truyen en la propia lucha. Esa es, propiamente, la condición fundante de lo políti-
la expectativa del consumo. Porque la dominación por debajo de la consciencia co. Pero la voluntad puede construir una teoría que le ayude a ver los lugares en

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que ella misma puede hacerse posible de manera viable y verosímil. En la teoría no es sino la que va entre una relación corporal en que la humanidad se realiza, y
marxista esos elementos teóricos se han relacionado siempre con el intento de otra en que lo único que encuentra satisfacción es el cuerpo, como cuerpo cosifi-
encontrar las contradicciones sociales e históricas en que un sistema de produc- cado. Y es también por eso que el agrado puede ser frustrante: se puede consumir
ción de la vida muestra sus precariedades, y sus posibilidades estructurales de objetos, incluso seres humanos como objetos, sin llegar a reconocer o captar en
ser superado. Para el marxismo de nuevo tipo que propongo es central que esas ellos la humanidad y la vida que contienen. Es decir, sin que se logre satisfacer lo
contradicciones radiquen en la estructura misma del sistema de producción. Y que realmente es deseado.
es esencial también que puedan ser expresadas en términos de las teorías de la Pero esto significa también que TODA necesidad humana es histórica, y se
enajenación y de la subjetividad que estoy usando como fundamentos. Este pro- da en la vida del género. Ninguna necesidad es natural. Ninguna necesidad tiene
blema, que es propiamente “económico” es, en la teoría marxista, el problema carácter fundante o limitante. Las necesidades, como los sujetos, y en la misma
central de la explotación. medida, son producidas.
Pues bien, llamo valor en general al valor que el objeto tiene para el que lo
produce y lo intercambia por la humanidad que contiene. Con esto lo que estoy
haciendo es ampliar la noción de valor para incluir en ella lo “valorable” en general,
5. Una teoría de la explotación
como medida cualitativa de los intercambios en que la humanidad se constituye.
a. La idea de valor y la explotación
Al separar la noción de valor de toda objetividad natural cosificada ya no estoy
Pero todo el marco conceptual hasta aquí, en que he enlazado enajenación, pensando en la utilidad, o en el rendimiento técnico del “uso” sino, en general, en
erotismo y comunismo, sólo tiene un sentido específicamente marxista si se puede el valor como aquello que circula de mano en mano cuando los seres humanos
ligar a la idea de explotación, es decir, a la crítica directa y explícita de las relacio- producen y se producen mutuamente. “Valor” es otra palabra, ahora de conno-
nes sociales imperantes. tación económica, para la idea de humanidad misma.
Con esto los mismos conceptos pasan de sus matices puramente filosóficos o Por la misma razón, cuando sostengo que el valor de uso es una medida cualita-
subjetivos a sus aspectos específicamente sociológicos y económicos, desde los tiva de los intercambios constituyentes de humanidad; la noción de “intercambio”
cuales se puede articular más directamente el discurso de la política. no tiene porqué implicar la otra noción, mucho más acotada, de “intercambio
Desde luego el problema económico fundante es el del valor, y lo que propongo equivalente”. En realidad en el intercambio de valores de uso las medidas de lo
es relacionar primero este concepto con la teoría de la enajenación, para llevarlo intercambiado son simplemente inconmensurables y, en la medida en que lo que
luego a sus consecuencias más técnicamente económicas. está en juego es una acción constituyente, más que el traspaso de realidades
Sostengo que se puede afirmar que hay valoración, en general, cuando hay ya dadas, la valoración que ambas partes hagan de lo que dan y lo que reciben
producción de humanidad, en la objetivación. Se valoriza el objeto subjetivándolo, está entregada más bien a la gratuidad con que cada uno acepta constituir y ser
confiriéndole humanidad. Se auto valoriza el sujeto constituyéndose como tal al constituido desde un otro.
objetivarse y reconocerse en su producto. En rigor, más que “intercambio”, y más que “traspaso”, el juego simple de los
En principio, cuando intercambiamos productos los intercambiamos por lo que valores de uso es más bien una producción mutua de regalos, de dones libremente
hay de humanidad en ellos. Cuando deseamos un producto lo que deseamos es la entregados y recibidos. O también, para decirlo más crudamente, la posibilidad del
humanidad que contiene. Siempre lo deseado es humanidad. “Una autoconciencia intercambio de valores de uso es lógicamente previa e independiente de la consti-
sólo encuentra su satisfacción en otra autoconciencia”, dice Hegel. tución de un mercado. Esto puede constituir un horror para los economistas, pero
es políticamente crucial para una voluntad comunista. Es perfectamente pensable
Desde luego no hay autoconciencias puras. Se encuentra a la autoconciencia
una relación humana, no ya solamente inter subjetiva, sino propiamente social, sin
en la mediación corporal y, por eso, la diferencia profunda entre placer y agrado

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