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Silvio
Rodríguez

Trova a un trovador.

Sus entrevistas por


Latino América,
Sus comentarios, criterios
Y sus palabras.

Silvio Rodríguez Domínguez

Trova a un trovador.

Esneider Marín Torres.


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La nueva trova cubana, simbolizó


El esfuerzo de una cultura en
Un pueblo que supo luchar
Para así defender sus logros y
Principios, de todo esto surgieron
Grandes creadores de la fantasía
Y de la critica, que por medio de sus guitarras
Y la formación revolucionaria
Supieron combinar el compromiso
Político con el romanticismo
De la canción y la poesía,
De esta combinación hace
Parte Silvio Rodríguez...
Como uno de los fundadores
De la nueva trova Cubana.

Esneider Marín Torres


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Silvio Rodríguez
Trova a un trovador
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Esneider Marín Torres

Silvio Rodríguez
Trova a un trovador

Sus entrevistas por


Latino América,
Sus comentarios, criterios
Y sus palabras.

Pereira - Colombia
5

Agradecimiento

Agradezco a todos los amigos músicos y artistas


que me han hecho ver que la música y el arte es un
estilo de vida, agradezco los conciertos en los que
he podido compartir el escenario con ellos,
compartir momentos en sus casas ubicadas en las
diferentes ciudades de este país, a los
intercambios de canciones viejas de Silvio y de
mas artistas del movimiento de la nueva trova, en
especial… a José “el gordo” Nieto, William “el cura”
Aristizabal, Pilar Pugliesi, Oscar Huerta, Karen
Prichotny, Mauricio Palau, Andrea Botero, Viviana
Trujillo, a los Chilenos del grupo Trapananda Pepe
y Mario, a Luis Alberto “Luchito” Ortiz, a Genaro
López, , a Esteban “Tim” Corrales, al dúo Utopía, a
Mauricio Cardona Ramírez, al ya desaparecido
Francisco Javier Gutiérrez… y a tantos amigos que
me han colaborado en mi carrera como músico y
como hijo del arte.

A mi hijo, Sebastián que al igual que yo le gusta el


Papalote de Silvio.

A ellos muchas gracias.


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Este libro se realizo bajo el pretexto de que el


público que gusta de la música de Silvio, tuviese la
oportunidad de tener en sus manos el propio
criterio del artista sobre su carrera, para esto conté
indirectamente con los seguidores de Silvio por el
mundo, ellos son: La tropa cósmica, que se han
encargado de generar un espacio por la Internet
muy fuerte en donde desarrollan una tesis sobre
este gran cantautor, está también los compañeros,
de la pagina “PlayaGiron.com” que de igual
manera han realizado un magnifico trabajo sobre la
vida de Silvio Rodríguez, además agregar que
Silvio ayudo un poco por medio de su pagina Silvio
Rodríguez.com… y también a la gente de
trovacub.com que de una manera profesional,
buscan mostrar con su pagina Web la historia de
cada uno de los trovadores cubanos. Los otros
textos fueron obtenidos por medio de documentos
que estaban bajo el poder de mi amigo Francisco
Javier Gutiérrez, algunos sin publicar y otros
tomados de su libro Silvio Rodríguez el elegido
de 1999 publicado en la ciudad de Cali. Y además
la trascripción del documental Que levante la mano
la guitarra, del periodista cubano Víctor Cazaus
realizada en el año de 1984, y que también se
publico en un libro que lleva el mismo nombre, la
entrevista que se encuentra en este, fue tomada
por un documental de 30 minutos realizado por el
ICAIC y dirigida por el mismo Víctor Casauz. En
realidad, este es un trabajo colectivo alrededor de
un hombre más alto y menos viejo, Silvio
Rodríguez.
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Las fotografías fueron a la vez tomadas de estos


mismos medios, las letras de las canciones que en
su mayoría son inéditas, hacen parte de la
colección musical de Esneider Marín Torres.

A ellos y a Silvio gracias por permitir llevar a un


público constante una parte de las miles
entrevistas y escritos que aun se desconocen…
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Silvio Rodríguez Domínguez


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Esneider Marín (Colombia) Febrero 2004


Silvo cordial saludo y un abraz fraterno. Soy
Esneider Marín músico, gran amante de la nueva
trova y de tu trabajo. En verdad tengo muchas
preguntas para hacerte pero como solo es una
intentare ser puntal. De todo este proyecto de la
nueva trova y de la Revolución, en algún momento
tú dijiste que te habían votado de Cuba, aunque
aclaraste eso me gustaría saber:
¿Qué significan actualmente Cuba y el gobierno
cubano para tu trabajo como artista? No sobra
decir que tú eres un artista que para muchos te
presentas como referente de una revolución que
aún da esperanza a una América sufrida.

Silvio: Estimado Esneider: cuando dije que una


vez me botaron de Cuba, contaba algo que de
verdad me sucedió. Este fue un funcionario que en
el año 1968, acalorado en una discusión, me dijo
que a partir de aquel momento yo no podría
trabajar “en nada de la Revolución” [sic]. Pero
afortunadamente yo tenía claro que la Revolución
no era propiedad privada de nadie y seguí
trabajando donde me correspondía, como he
seguido haciendo hasta el sol de hoy.
Con los años he llegado a ser visto (según dices)
“como referente de una Revolución que aún da
esperanzas a una América sufrida”. Vaya paradoja,
podría pensar alguno. Y, sin embargo, eso se
explica porque ni en 1968 (ni nunca) he mantenido
una relación incondicional con las instituciones o
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las medidas oficiales, ni siquiera ahora que soy


diputado a la Asamblea Nacional. He defendido a
este gobierno porque creo que encarna lo mejor de
nuestras esencias como país y como historia. No
soy más abiertamente crítico porque tengo más
que claras las manipulaciones que inmediatamente
aparecerían. Aunque creo que la autocrítica
comprometida es imprescindible para avanzar, no
me gusta la idea de trascender como un vicioso
buscador de manchas. Y aunque tenga milímetros
de desacuerdo, más bien prefiero correr la suerte
de la Revolución que apostó por los desposeídos e
hizo una obra social por la que está pagando el
precio del martirio. Es lo más parecido a la leyenda
cristiana que conozco.
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INTRODUCCIÓN

De Silvio Rodríguez se ha dicho que es el elegido,


el poeta de la nueva trova cubana, pero lo que sí
es claro es que Silvio es uno de los fundadores del
movimiento de la nueva trova. Es probable que
Silvio alcance todo esto y más dentro de su
carrera como trovador, sin embargo Silvio
simboliza en parte el gran esfuerzo revolucionario
de muchos jóvenes Cubanos que en su momento
dieron mas que sus fuerzas por hacer de Cuba un
territorio libre y ejemplar, es el caso de Noel Nicola,
Pablo Milanés, Vicente Feliú, Pedro Luis Ferrer,
Sara González, Rita del Prado y Augusto Blanca…
entre otros, ellos con su voz y con su guitarra
demostraron que la nueva canción Latino
Americana estaba en el filo del éxito, y no de un
éxito comercial, si no, de un éxito social en donde
todos ellos y todos los exponentes de la canción
comprometida ligaban las necesidades de los
pueblos para hacer de eso una historia. Muchos de
ellos fueron vetados hasta en su propio país,
fueron vetados en diferentes lugares del mundo por
su contenido, por su compromiso pero sin embargo
se mantuvieron; mantuvieron las ganas de luchar y
de cantarle a lo que ellos querían, su patria, o
mejor dicho su continente. Silvio Rodríguez como
lo han denominado, el poeta de la nueva trova
cubana, es hoy un referente para los jóvenes de
América, tal como él lo dijo en una ocasión, “a mi la
niñez me abandono, pero yo nunca abandone la
niñez” eso incluso podría ser la respuesta al
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porque, el publico que escucha a este cantautor; es


joven.

En verdad es un gusto escuchar las canciones de


la nueva trova y en especial de Silvio Rodríguez, es
importante y gustoso además, conocer su
discográfica, porque ahí se ve reflejado la
fascinación del hombre por la vida y por lo natural,
ahí, se refleja el crecimiento de un hombre que aun
cree que debe aprender el oficio de la música…

Aquí encontraran sus relatos, algunas de sus


entrevistas más famosas, y algunos comentarios
por el mismo cantautor… espero que lo disfruten
tanto como yo lo disfrute investigándolo y
editándolo para ustedes...

Esneider Marín Torres


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ALGO DE LA BIOGRAFIA DE SILVIO RODRIGUEZ

Silvio Rodríguez, por parte de padre, y Domínguez,


por parte de madre, nace el 29 de noviembre de
1946 en San Antonio de los Baños, una provincia
ubicada en un valle muy fértil en La Habana y zona
fundamentalmente tabacalera, en el seno de una
familia campesina. Su abuelo fue tabaquero y
conoció a José Martí, cuando Silvio tan sólo tenía
12 años. Su padre, Víctor Dagoberto Rodríguez
Ortega, fue campesino, y siempre fue un hombre
liberal y de ideas socialistas. Su madre, Argelia
Domínguez León, fue peluquera. Silvio ha
manifestado en diversas ocasiones que su afición
por la música le viene por parte de su madre, que
se pasaba el día cantando boleros y sones
santiagueros.

Ha sido estudiante, alfabetizador, empleado


gastronómico, dibujante, soldado, cantante y
padre. Fue empleado de la televisión cubana y
trabajo con el grupo de experimentación sonora del
ICAIC (Instituto Cubano de las Artes y de la
Industria Cinematográfica), donde grabo sus
primeros discos y canciones. Actualmente, Silvio
tiene una compañera, pero no esta casado, pues,
según ha manifestado parafraseando a Pablo
Milanés, él no necesita rubricar su firma en papeles
para amar. Empezó a escribir poemas a los siete u
ocho años. En la revista Mella dibujaba una
historieta que se llamaba el Hueco, una historia
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muy profunda, con textos de Norberto Fuentes.


Cuando trabajaba allí, aprendió los primeros
acordes de guitarra con su compañero Lázaro
Fundora. A los 16 años recomenzó los estudios de
piano, pero tuvo que volver a dejarlos cuando, el 4
de marzo de 1964, fue llamado al Servicio Militar
Obligatorio -SMO-, de las Fuerzas Armadas
Revolucionarias -FAR-. Silvio partió rumbo a la
región más occidental del país. Tenía 17 años
cuando le enviaron primero a una unidad en Pinar
del Río durante tres meses. Después desarrolló un
primer periodo de doce semanas de entrenamiento
en la Unidad 3234, de Infantería, en Artemisa, y fue
trasladado a la Unidad 1087, de Servicios de
Retaguardia del Ejército Occidental.
Posteriormente, ubicado en la 2107, de
Comunicaciones, en El Calvario, el joven recibió un
curso de Telegrafía y desarrolló la labor de
ayudante del operador de radio en la tanqueta del
Jefe del Estado Mayor, experimentando, además,
la difícil tarea del liniero. Entonces se compró una
guitarra. En el ejército conoció a Esteban Baños,
con quien aprendió mucho de la guitarra. A partir
de ese momento, no abandonaría más el
instrumento. En todo ese tiempo nunca dejó de
escribir poemas y compuso algunos relatos. Entre
1964 y 1965 compuso sus primeras canciones. En
1967 debutó en el programa de televisión Música y
Estrellas, el aun llevaba sus botas militares que,
según aclaró mas tarde, era lo único que tenia para
ponerse. Su primera actuación fue en el Museo de
Bellas Artes. Por esa época hizo dúo con Luis
López, cantaban sus canciones y se presentaron
en dos ocasiones a festivales de Aficionados de la
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FAR. No resultaron premiados, pero fueron


felicitados. En 1975, cuando llevaba ocho años de
profesional y había compuesto cientos de
canciones, hace su primer disco en solitario, Días y
Flores.

NOTA: Ya el resto se su vida y de sus experiencias nos la


cuenta Silvio mismo en esta compilación de entrevistas y de
textos realizados por el cantautor Cubano.

Silvio Rodríguez

“Viva el harapo señor y la mesa sin mantel”


“Canción en harapos”
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Que levante la mano la guitarra

Por Víctor Casauz.


Documental del ICAIC

Me veo claramente, marchando a campañas de


guerra entre todos, y yendo a otras guerras
privadas también, me claramente en la primera
noche con una guitarra tan pálidamente como
cuando fue mi primera mujer, me veo tan atento a
los ruidos internos feliz tristemente queriendo
deveras ser mucho mejor me claramente buscando
palabras que puedan dar vida y dar muerte al
amor, me veo claramente.
Silvio Rodríguez.

(Mujeres)

Me estremeció la mujer que empinaba a sus hijos


Hacia la estrella de aquella otra madre mayor
Y como los recogía del polvo teñido
Para enterrarlos debajo de su corazón

Silvio: La relación con la música la tengo, parece


que desde muy pequeño, ¿no? la tengo por que
¡bueno ! me cantaban todo el tiempo, yo creo que
desde que me dormían; desde que nací me
dormían imagino que ahí empezó la relación con la
música, y la familia de mi madre muy musical, mi
madre siempre cantaba, mi abuela también
siempre cantando canciones muy antiguas y
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también tenia un tío que tocaba el bajo que


también murió, y quien fue quien me introdujo en la
cosa de la percusión por que el me regalo una
tumbadora pequeñita, cuando yo era un niño.

(Pioneros)

Los pioneros Angolanos tuvieron que luchar, para


liberar a su país, y era a veces además de
dramático era simpático también verlos tan
pequeños y con unos fusiles muy grandes casi mas
grandes que ellos, y entonces yo hice esta canción
dedicada a ellos que se llama pioneros y que ahora
se las canto a ustedes por que también son
pioneros.

El domingo me fui a la censada,


Me puse las alas, me sentí mejor
Por que oyendo un cantar de pioneros
Me sentí mas lleno de patria y amor
Fue como regresar al lugar, donde guardo
Raíces y luceros, fue como si mi niña cantara
Y más me abrazara en aquella canción
Fui papa de un pionero de guarra aquí en esta
tierra cantándole al sol.

Quería decirles que la razón justa por la que estoy


aquí además por que a mi me gusta cantarle a los
niños, es por que en esta misma escuela, yo
cuando era muy pequeñito estudie.
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(Guajirito soy)

Llegue por san Antonio de los baños


Donde me fue imposible no vivir
Por el que detalle universal en mi como tan natural
Fue el hombre abriendo trillo en el reloj
Por ese trillo viene mi canción.

Presentación en Casa de las Américas

Silvio: Ahora viene esta breve interrupción si


tienen alguna incógnita, si quieren hacer algún
comentario, si quieren bailar, bailar va hacer difícil,
por que no hay espacio. ¿Nadie quiere hacer
preguntas?

Publico: Hay una canción del disco mujeres, que


se llama ya no te espero, que a mi me gusta ¡valla!
mucho esa canción sin embargo aveces no soy
partidaria que tus canciones sean ni entendibles,
por que en definitiva tu las haces para que cada
cual las entienda a su forma, pero en esta canción
de verdad que no. Yo quiero explicarte que no me
expliques que significa, ni de que trata por que eso
es imposible ¿no?

Silvio: ¿Entonces que es lo que tu estas


preguntando?

Publico: Una cosa, bueno, en que circunstancias


la escribiste, que quiere decir, que quieres
expresar.
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Silvio: A bueno, en una circunstancia en que ya no


esperaba mas.

En su casa.

Silvio: Siempre digo mitad en broma y mitad en


serio que soy un pintor frustrado, siempre me
gusto mucho la pintura, quizás por eso también lo
he dicho, un poco aveces hago imágenes en las
canciones, pinto un poco cantando ¿no?, y también
me gustaría hacer otras cosas, empezando, me
gustaría estar ahí donde estas tu, eso es una cosa
que hace años que me gustaría hacer, dirigir una
película, en realidad me interesan muchas zonas
así del arte, también la música sola, sin texto,
también la poesía sola, sin música, de todo eso lo
único que no he logrado hacer en alguna medida
es estar ahí donde estas tu.

Víctor: Pero bueno estas ahí donde tu estas, ¿y ya


que estas ahí para que se canta?

Silvio: Chico, se canta para, yo creo que, en lo


mas profundo se canta para hacer feliz a la gente
chico.

(Viven muy felices)

Viven muy felices, no digo yo


Los que repiten la lección como aprendices
Los que no buscan mas allá de sus narices
Viven muy felices, no digo yo.
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Silvio: Claro esa ayuda a la felicidad, por que eso


es una canción contra la burocracia y contra los
marcos mentales, para citar al comandante en jefe,
los marcos mentales, y yo creo que si, cuando se
elimina la burocracia y los marcos mentales vamos
hacer muy felices.

(Días y flores)

Si me levanto temprano, fesco


Y curado, claro y feliz
Y te digo voy al bosque para
Aliviarme de ti, sabes que dentro tengo
Un tesoro, que me llega a la raíz.

Víctor: ¿Y como es que tu compones?, ¿como es


que se hace una canción?

Silvio: Bueno una vez te dije que sufriendo, hace


muchos años, ahora al cabo del tiempo, te lo
repito, si sufriendo, sufriendo en el sentido en que
uno tiene una necesidad de expresar algo ¿no?, y
hay una especie de agonía, en todo ese momento
del parto de la creación, una necesidad de revelar
o de develar esa angustia, esa angustia que por
otra parte puede ser también muy alegre, por que
aveces son canciones muy alegres.

Casa de la Américas Silvio: Por ejemplo: yo no


sabia que hacia canciones raras hasta que me lo
dijeron, para mi eran muy normales, pero de pronto
alguien me dijo, que raras son tus canciones, y yo
dije, ¿son raras? y después me lo volvió a decir
otra, ¡son raras!, afortunadamente ya hoy no son
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raras ni las mías, ni las del movimiento de la nueva


trova, el caso es que hice esta canción producto de
la reflexión de esa que les hable.

(Hay un grupo que dice)

Hay un grupo que dice, que lo haga reír,


Dice, que mi canción no es así juvenil,
Que yo no me debiera poner a cantar
Porque siempre estoy triste muy triste…

Silvio: Unicornio ya viene, no se, por haya habían


unos compañeros que querían…

Publico: Me han dicho con certeza que eres el


poeta de los fundadores de la nueva trova, ¿fue un
propósito consiente llegar a la poesía a través de
las canciones?

Silvio: No, en primer lugar yo no creo que soy el


poeta de los fundadores de la nueva trova, yo creo
que la nueva trova en general esta llena de poesía.
Debe haber gente que sea mas poético, gente que
sea menos poético pero, yo creo que toda la nueva
trova esta llena de poesía, igual que toda la trova
tradicional, por que poesía de su tiempo, de su
circunstancia, de su cosa, hay otra circunstancia
que tu la conoces perfectamente, y que desde muy
joven, desde que empece, desde antes de
empezar incluso a cantar yo estoy vinculado a
jóvenes intelectuales, a jóvenes poetas, a jóvenes
escritores en general, plásticos, entonces el
contacto con esos jóvenes, el escuchar las
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inquietudes de esos jóvenes, tal libro que se leyó,


que lo comentan depronto uno no se lo ha leído,
eso lo impulsa a uno a ir a leerse ese libro, y
cuando uno viene a ver tiene creado un habito de
lectura un habito sin darse cuenta de rigor
intelectual y así se ha producido todo, osea, yo no
pretendí nunca, no fue mi propósito llegar a la
poesía a través de la canción, osea, yo he
pretendido llegar a la poesía de cualquier forma
hasta en los actos diarios si se puede.

(Unicornio)

Mi unicornio azul ayer se me perdió


Pastando lo deje, y desapareció
Cualquier información bien la voy a pagar
Las flores que dejo no me han querido hablar.

Silvio : Para mi los mas interesante que tiene esta


canción, no es que es para mi el unicornio azul, si
no haberme podido dar cuenta de que para cada
uno es una cosa diferente, yo creo que es la
posibilidad de la imaginación, yo creo que es la
posibilidad del amor, por que en todas la
interpretaciones que he escuchado, en todo este
tiempo, que la gente me las dice, por que pa´ mi es
tal cosa, por que bueno cuando a mi me agreden y
me dicen que es para ti, ¡por que me paran en
todas partes!, en todas partes me paran pa´
preguntarme eso, pero bueno después que me
preguntan y que yo doy mi respuesta yo también
hago mi pregunta, y bueno, pa´ti que es la canción
y cada gente me dice una cosa diferente, pero
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todas son cosas que tienen que ver, entonces yo


creo que es la posibilidad de que la gente sueñe
chico, de que la gente ame, de que la gente y de
pronto se pierde un sueño, no quiere decir que
para siempre, pero que la gente sueñe, que la
gente sueña, la gente le gusta la fantasía, la gente
le gusta la imaginación, por que la mente humana
esta hecha de imaginación, ni mas ni menos que
por eso.

Chalena: Para mí, como para otros compañeros,


que han venido a casa de las Américas es una
experiencia buenisima estar acá, y yo quiero
aprovechar también para hacer preguntas, por que
nosotros en el Perú también escuchamos a la
nueva trova; por lo menos en algunos círculos
estudiantiles, y de músicos jóvenes, pero hay una
pregunta que siempre nos ronda, ¿Por que la
nueva trova, no utiliza mas formas musicales, el
lenguaje musical del son, la guajira, el danzón, las
formas tradicionales?

Silvio: Mira, disculpa, esa reacción quiere decir


que a ustedes les falta información, solamente eso,
es que la nueva trova justamente se caracteriza por
utilizar todo eso.

En casa de Silvio

Silvio : Lo que a mi me identifica con la trova


cubana, lo que me hace sentir un trovador, y no
otra cosa; es Cindo Garay, eso lo debo confesar,
cuando yo conocí el trabajo de Cindo Garay halla
por 1966 aproximadamente a través de un disco,
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fue que yo me sentí identificado, depronto oí


sonoridades que tenían que ver con mis
sonoridades, y quizás tenían que ver por todas
aquellas cosas que había escuchado en mi
infancia, mi abuela, mi madre, mi familia materna
sobre todo...

Pablo y Silvio

Pablo es uno de las personalidades artísticas, que


yo mas admiro en todos los ámbitos, no solo
Cubano, si no, universalmente y no solo de este
tiempo, si no, de todos los tiempos, hay una cosa,
que yo creo que es cardinal en el problema de
Pablo y mío, y es que, hicimos trincheras juntos, la
cavamos juntos y luego la defendimos juntos, y eso
es una cosa importante para nosotros, combatir en
una misma trinchera.
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Publico: ¿Como el latino americano o el Carlos


Marx?

Silvio en casa de las Américas: Que es lo que


pasa, que este recital, se quiso hacer aquí, por el
vinculo histórico, que tenemos con casa de las
Américas y entonces quizás hayan locales, mas
amplios, pero es probable, es probable no, es
seguro, que no haya un local mas cálido para la
nueva trova que la casa de las Américas.

Silvio en casa: Yo le debo a Haydee, por ejemplo,


una comprensión mas cercana, menos mística, de
la revolución, por que Haydee, nos hablaba de
Abel, del Che, de todos esos héroes, como si
fueran personas como uno, y eso nos daba una
dimensión muy diferente de lo que era una
revolución, de lo que era una epopeya, era como si
uno mismo fuera capaz de realizar la epopeya.

(Por quien merece amor)

Mi amor no precisa fronteras


Como la primavera, no prefiere jardín
Mi amor el más enamorado es el más
Olvidado, en su antiguo dolor…
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No se crean que es majadería


Que nadie se levante aunque me ría
Hace rato que vengo lidiando con gente
Que dicen que yo canto cosas indecentes.

Fragmento “debo partirme en dos”


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Silvio Rodríguez

Como una gota fui de la marea


La playa me hizo grano de la arena
Fui punto en multitud por donde fui
Nadie me detecto y así aprendí
Cuando creí colmada la tarea
Volví mi corazón a Casiopea.

Fragmento de la canción “Casiopea”


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Entrevista Silvio Rodríguez en casa, al cuarto


de siglo de la revolución Cubana

Silvio: Yo soy un cantor de la revolución, y como


tal todo lo que emana de la revolución Cubana,
crea una expectativa. Escuchado, visto, degustado,
palpado, sentido con interés, en todas partes del
mundo y especialmente, en América Latina. El
éxito significa entre otras cosas. El éxito de un
artista es la tesis sobre la cultura que ese artista
argumenta en su trabajo, que esta teniendo éxito,
por que todos los artistas en nuestro trabajo
sustentamos una tesis cultural, es probable que no
todos los artistas lo sepan, que sustentan una tesis
cultural, pero todos defendemos algo, todos
defendemos una filosofía, todos defendemos una
ética, todos defendemos una conducta en la vida, y
para mi el éxito significa eso, que mi tesis que no
es la mía sola, si no que creo que es la tesis de
muchos artistas revolucionarios.

Una canción tiene muchas formas de ser polémica,


hay canciones que son polémicas por ser
demasiado claras, otras por que aparentemente el
mensaje esta dado con cierta metáfora, con cierto
símbolo y se puede crear cocción al que escuche,
yo soy partidario de ese tipo de arte, siempre lo he
sido, no por que prefiera algo así, pero si soy
partidario de ese tipo arte, por que me parece que
una arte de participación es un arte que ayuda a
que se muevan las ideas, y yo creo que esa es una
función real, que se muevan las ideas, que la gente
piense, que la gente polemice con sigo mismo y
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con el arte y que todo eso del arte sea un


instrumento de ayuda a revolucionar lo estático, o
lo que puede haber de estático en la mente
humana, un arte de participación, esto lógicamente
que siempre sea en un sentido constructivo, no se
trata de estar haciendo truculencias y adivinanzas
constantemente para volver loca a la gente, no se
trata de eso, si no sencillamente una cosa como
cuando hay un propósito de tras, y cuando el
resultado de esa polémica con el arte y con sigo
mismo sea positivo, y conduzca a un desarrollo.
Hay otras canciones que también pueden ser
polémicas, otras formas de polémicas : Unicornio,
le gente me pregunta que quiero decir con la
canción, yo creo que la canción es bien clara, yo
creo que la canción no tiene una redacción como
en otras canciones mías que hay una redacción un
poco mas compleja y el sentido se puede quizás
diluir un poco a lo largo del discurso, pero en esta
canción me parece que es super objetiva se trata
de un unicornio azul que se perdió, no habla de
otra cosa que no sea de eso, y que solo se quiere
él, si, es igual que la canción aquella de la señora
Santana, por que llora el niño, por una manzana
que se le ha perdido, yo le daré una, yo le daré
dos, es lo mismo ¿no?, yo no quiero una, yo no
quiero dos, yo quiero la mía que se me perdió, y
eso lo cantan los niños, entonces nadie se ha
preguntado ni han hecho polémica, de ¿porque ese
niño quiere precisamente esa manzana?, !es que
hay tiene la de él¡
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Silvio Rodríguez ofreciendo un recital


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Acerca de Expedición
Por Silvio Rodríguez
La Habana, 12 de mayo, 2002.

Ya una vez dije que había empezado a componer


porque quería escuchar canciones que no se
habían escrito. Eso es estrictamente cierto. Yo era
un recluta en un remoto campamento militar, solo
con la noche y sus deseos. Puede que por eso
aquellas primeras canciones me parecieran los
partos más dolorosos de mi vida. Porque, como
apenas había aprendido un par de notas, veía que
mi saber era tan pobre que ni remotamente
alcanzaba las voces que me cantaban los deseos.

Esta insuficiencia me llenaba de pesar y entonces


me decía: cuando sepa un poquito más, lo voy a
conseguir. Luego pasaba que, cuando aprendía
algo nuevo, volvía a repetirme lo mismo… Así fue
que sin darme cuenta, pero también queriendo, la
necesidad del balance autocrítico se me fue
volviendo indispensable luego de cada paso. La
escasez, el apremio que produce el vacío es como
una forma de adquirir noción de menester.

Cuando salió mi primer disco, hacía ya 8 años que


había adoptado el oficio de cantor y al menos 10
que componía. Por entonces en una placa cabían
muy pocos surcos, demasiado pocos para la
necesidad de mostrar que yo acumulaba. De varios
cientos de canciones empecé por reducirme a
media docena, que me parecían imprescindibles.
Después, en la medida en que las iba grabando y
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constataba que una forma de expresarme había


quedado expuesta, fui sumando canciones que
ejemplificaban mis otras cuerdas expresivas.
Cuando llegué al número de 11, todavía me faltaba
una para tener un muestrario ideal, para cubrir,
pensaba yo, el diapasón de emociones que la
música que yo hacía era capaz de sugerir.
Entonces, una vez más, tuve que hacer la canción
que me faltaba.

Mi única certeza era que debía ser para cuerdas,


pero no tenía la música y mucho menos las
palabras. Entonces, basándome en el siempre
noble patrón de la habanera, empecé a estructurar
―en mi menor― una atmósfera romántica lo
suficientemente extensa como para poder narrar
una historia. Primero expuse el tema con un piano,
porque tenía la suerte de tener a Emiliano Salvador
como amigo, y una vez terminada la grabación me
di cuenta de que “En el Claro de la Luna” era lo
que completaba mi primer disco. Respecto a la
letra, desde el inicio había esbozado algunas ideas,
pero todas acabaron siendo un picotillo de
papelitos. El texto que se conoce lo escribí al lado
del micrófono, a la hora de cantar.

Así que por necesidad, por carencia, a finales de


1974 inauguré una nueva forma de hacer mis
canciones. Desde entonces he grabado más de
una decena de discos y siempre las estructuras de
las obras guiaron las orquestaciones, sin
excepción. Unas veces concebí los arreglos
completamente y las veces que otros músicos
orquestaron mis temas, tuve la suerte de contar
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con sensibilidades hermanas o cuando menos con


profesionales muy sagaces y respetuosos de la
música original. Creo que los colegas que han
colaborado en este sentido conmigo no se han
sentido arreglistas, incluso porque así lo han
manifestado. Por mi parte después de “En el Claro
de la Luna” nunca más se me ocurrió componer un
tema expresamente para un disco y mucho menos
en aquella forma: la orquestación primero y las
palabras después. Lo de guiarme por la música
para escribir las letras sí ha sido más o menos un
patrón fijo. Ya he dicho que me resulta muy
trabajoso componer a partir de un texto y, aunque
en alguna ocasión lo haya hecho, no creo que los
resultados se sumen a mis canciones mejor
equilibradas.

En “Expedición” la insuficiencia volvió a jugar su


papel motivador. Porque “Expedición” es la
necesidad de continuar explorando lo comenzado
aún antes de mis primeros discos. Me refiero lo
mismo a escribir canciones como a mis primeros
pasos orquestales con el GES, línea de trabajo a la
que traté de dar continuidad en la poca música
incidental que pude hacer posteriormente. Entre
ellas, por sus resultados, recuerdo siempre la
música que compuse para la teleserie “Cabinda”,
de Jorge Fuentes. Sin embargo todas estas
colaboraciones fueron muy aisladas y no pudieron
resultar una suma formadora, ni adentrarme, con
un pulso sostenido, en las riquezas del oficio de
componer para orquesta.

La verdad es que he pasado prácticamente la


34

mitad de mi vida sobre un escenario; eso me ha


impedido poner a prueba mis viejos deseos de
orquestar porque, entre otras cosas, para llegar a
hacerlo bien hay que estudiar y para eso se
requiere dedicación. También puede que haya
tenido pocas oportunidades de componer sólo
música por el hábito generalizado de verme como
autor de textos, por la costumbre de darle más
relieve al aspecto literario de mis canciones. Creo
que la rapidez con que transcurre la vida en el
escenario facilitó que ni yo mismo me percatara de
que algunas de mis inquietudes musicales todavía
esperaban por mi. Pudiera resumirlo diciendo que
me había aprendido un nuevo par de notas y no
me daba cuenta de que ya era hora de usarlas,
aunque sólo fuera para el consabido “cuando sepa
un poquito más, lo voy a hacer mejor”.

En una ocasión dije que luego de 6 años con


Afrocuba deseaba quedarme a solas con mi
guitarra. Pero después me llegó hora de decir que
luego de 5 discos con guitarra, estaba loco por
quedarme a solas con una orquesta. Para hacerlo
primero pensé en invocar a Leo Brouwer, porque
con él llevaba 30 años hablando de un proyecto
así. Sin embargo mi larga amistad con Leo me
aconsejó no interrumpirlo. A Leo hay que dejarlo a
merced de sus musas, interferir en eso es
sacrilegio y preferí seguir esperando. Después de
esa estoica conclusión, hice el intento de confiar
las orquestaciones a otro gran músico. Recibí una
respuesta muy afectuosa, incluso agradecida, pero
también es una persona muy ocupada y, luego de
esperar algunos meses, caí en cuenta de que me
35

encontraba en una coyuntura muy parecida a la de


mis inicios, cuando escribí yo mismo las canciones
que tenía deseos de escuchar. Fue entonces que
decidí arremangarme la camisa y enfrentar el
trabajo, por lo que acabé quedándome a solas con
una partitura de orquesta en blanco.

Cuando creí que ya iba a poner manos a la obra


tuve que frenarme en varias ocasiones por
diferentes tipos de reclamos. Estos eventos me
hicieron posponer durante casi un año el inicio de
mi aspiración. Por aquellos días, unas veces
dormido y otras despierto, sentía como si una
caldera fuera subiendo de presión dentro de mí. De
pronto algo hacía explosión, pero en vez de oír una
fuga de vapor escuchaba un acorde distribuido en
una orquesta sinfónica, una armonía estática, sin
ritmo, una especie de muestra, y me daba cuenta
de que algún dispositivo interior estaba llamando
mi atención sobre cierto tipo de sonoridad.
Mientras esto me sucedía yo trataba de complacer
solicitudes y necesidades e intentaba parecer
sereno, sin hacerle ver a nadie que mi único e
imperioso deseo era trabajar en mis ideas.

En la madrugada del 7 de mayo del 2000 se me


ocurrió un tema que sonaba entre rock sinfónico y
épico. Hacía años que la música no lograba
levantarme a esas horas. Desde el primer bosquejo
supe que lo que estaba haciendo con la guitarra en
realidad debía ser formulado por un piano y que
debajo de ese piano debía sonar una vigorosa
cuerda de violonchelos. Desde las primeras notas
empecé a escribir con la ayuda de un viejo
36

programa de música. Por alguna razón aquel tema,


que ahora se llama “Tiempo de ser Fantasma” y
que concluye el disco, como una Celestina
amorosa abrió ventanas al vendaval de temas que
llegó después. Cuando creí tener el trabajo
terminado se lo mostré a Andrés Alén, quien me
aconsejó escribir los segundos violines, que yo
había omitido en su totalidad. Siguiendo su consejo
transcurrieron otros 60 días. José María Vitier,
Ernán López-Nussa, Eduardo Ramos, Amaury
Pérez, Enrique Pérez Mesa, Frank Fernández y
hasta el mismísimo Leo hicieron audiciones críticas
que me fueron muy útiles. Debido a mi pobre
formación académica muchas veces tuve que pedir
ayuda a Niurka González ―mi compañera―, para
desentrañar aspectos estructurales. Su ayuda en
todo momento me ha sido capital.

Estuve componiendo durante unos 11 meses


seguidos. Sólo me detuve por las inevitables
interrupciones fastidiosas ―entre ellas subir a
algunos aviones y trenes, aunque en cuanto
llegaba a mi destino continuaba trabajando en una
note book—. En ese lapso emprendí cerca de 20
temas, pero algunos sólo serán bocetos para el
futuro. Así que de pronto me vi con 14 piezas en la
mano, 12 de las cuales lograron integrar
“Expedición”. Las exclusiones fueron, sobre todo,
por razones de tiempo: el disco que hoy les
proponemos dura 51 minutos.

No puedo terminar sin aludir agradecidamente a


los músicos, artistas y técnicos, ya que todos se
sumaron a este esfuerzo con entusiasmo. Aunque
37

los créditos del disco son extensos, nunca llegan a


estar todos los que se lo merecen. Sin dudas ésta
también ha sido una expedición a la identidad y a
la armonía entre un gran número de personas.

Por mi parte, desde que me hice expedicionario, la


música de las esferas trajo un sortilegio desde lo
profundo y lo infiltró. Pero quiero hacer ver algo
más que un aletargado equilibrio cósmico, pretendo
que hablen las singularidades. Como dicen la física
y las matemáticas, en lo peculiar reside lo que nos
salva del bostezo en medio de la interacción de los
imanes. En el vasto universo de la música ¿qué
equivale a una estrella de neutrones? Tan sólo
esta pregunta y ya dan deseos de emprender un
nuevo viaje donde texturas, amalgamas y otras
perspectivas conformen un entramado gravitatorio
capaz de sujetar la luz. Por ahora tendré que
conformarme con la agógica pronunciada de
“Expedición”.

Sé que hay amigos que dicen que es mi mejor


disco. Yo reconozco que he trabajado en él con la
misma intensidad con que hacía canciones en la
década de los 60, como si cada una fuera la última
de mi existencia. Pero no creo que todavía alcance
las voces que cantan mis deseos. Sólo les prometo
que la próxima vez intentaré estar más cerca.
38

Silvio Rodríguez

Me quieren enterrar los asesinos,


Las comidas con sal y los espejos
Ya me han querido sepultar los viejos
Y algún que otro brioso nuevo pino.

Fragmento de la canción “me quieren”


39

De su polifacética carrera, Silvio manifestó, que la


poesía sola, sin música, era una más de sus
facetas, aquí hay un poema escrito por el en 1967

María
Silvio Rodríguez

Te pareces al viento,
A ese viento que pasa
Por entre las casas
Y vuela la tranquilidad
Hacia el mar.

María,
Es tu nombre un misterio
Porque amas las cosas
Que no tienen dueño:
El cielo, la luna y el mar,
La ciudad, el cristal.

María
Tienes pocos amigos,
Ay María, porque entiendes los ríos:
El tiempo pasara y no te importara
Seguir diciendo amor
Frente al primer dolor,
Pero los años van a desgarrarte a ti
Como le pasa a el
Como me pasa a mí,
María.

María
No hace tanto jugabas
Con muñecas y casas,
Pero ya ves: el tiempo pasa
40

Como si alguien fuera tras el


A correr.

María,
Que no llegue el momento
En que mil juramentos
Lanzados al viento
Te hagan tu mundo dejar:
No podrás regresar.

María
Tienes pocos amigos,
Ay María, porque entiendes los ríos:
El tiempo pasara y no te importara
Seguir diciendo amor
Frente al primer dolor,
Pero los años van a desgarrarte a ti
Como le pasa a el
Como me pasa a mí,
María.
41

EL MUNDO REAL (Cuento)

Por Silvio Rodríguez

Desde que tengo uso de razón se que el mundo


es un escenario irreal, puesto ahí para que me
lo crea. Delante de mi siempre hay un corre-
corre de preparativos para tener dispuestos los
lugares que se me ocurra visitar. Si voy a casa
de mi abuela Isabel, que queda a unos 200
metros de la mía, siento el alboroto que se
forma a lo largo de su calle, mientras me voy
acercando a la esquina, de forma que cuando
llego y doblo, mi vista se posa en un panorama
habitual: Panchita contando papas rellenas, el
Guacara saltando a su yegua esquelética, Cuca
tendiendo sabanas a través de una rendija del
portón y, un poco mas allá, aparentemente al
azar, algunas personas entrando y saliendo de
las casas misteriosamente, quien sabe con que
fin. Total, lo que se ve en cualquier calle de
cualquier pueblo, en cualquier lugar.

Los animales y el monte son los únicos que no


disimulan. Ellos son como son. El río es hondo
y lleno de biajacas, y esta encajado entre dos
lomas larguísimas que van culebreando durante
kilómetros, llenas de pelo verde. La cabellera de
la loma es el monte, y yo soy un piojo curioso
que no va por los trillos, sino por donde esta la
maraña en que se arrastra el jubo, donde las
lagartijas son gordísimas. Yo voy a donde hay
pájaros que no se ven, pero se oyen. Hay uno
que dice tirecaratiti y otro que dice cocorióco.
42

En ese lugar hay jicoteas montadas en los gajos


que rozan la corriente. Si pasa un bote, ellas se
zambullen; pero si vengo yo, se quedan y me
miran. A veces hasta sacan en un buen tramo
la cabeza y me hacen señitas, saludándome. A
mi no me gusta molestarlas y ellas a mí
tampoco.

Luego me voy al ojo de agua, donde hay una


laja blanca y ancha, sumergida una cuarta bajo
la superficie, en la que me siento y me deslizo
hasta el chorro que viene del fondo. El
manantial es potentísimo: desde la orilla se ve y
parece que hubiera un tropelaje de peces, pero
uno se para en la laja, casi arriba del borbotón,
lo mira y no hay más que un tembleque de
aguas transparentes. La primera vez daba
miedo meterse, porque estaba aprendiendo a
nadar y allí tapa a dos hombres, pero me agarre
del bordecito de la piedra y me fui escurriendo
hasta que sentí que la fuerza del chorro me
aguantaba. Que cómico, no sabia nadar, uno se
acostaba y era como si en aquel punto el río
hubiera perdido su maña de tragagente. Yo no
sabía que el río tuviera un ojo, y mucho menos
que fuera de esa forma.

A veces allí, como una cruz mirando al cielo,


soy la pupila del ojo de agua, y allá arriba, en la
última lejanía de las alturas, veo pasar auras
tiñosas perforando las nubes. Esos pájaros
lucen muy bien a esa distancia, pero cerca
tienen una cocorotina de marañon que da
repugnancia. Dicen que son útiles, porque se
43

comen la carroña, pero a nadie le gustan


porque son feas y de mal agüero. Sin embargo,
nada vuela mejor que una tiñosa, como si el
aire fuera de ellas. Suben y bajan todo el
tiempo y pasan horas sin mover un ala, como
bailando en el vacío. Por eso, a veces dan
ganas de ser aura, aunque la gente luego te
repudie.

Las nubes son otra historia, aunque tampoco


ponen al personal de acuerdo. Periquin ve un
barco donde el Chentu ve un conejo, y allí
mismo es donde Mingo ve una mujer
escarranchada. Yo, tratando de ver lo que ellos
dicen, veo una jaiba en una bandera de piratas.
Las nubes son de lo más curiosas. El problema
de las nubes es de donde vienen y hacia donde
van, que han visto y cuantas cosas se las pasan
saboreando. Porque esas aguas que han
subido y bajado tantas veces, deben ser las
mismas de toda la vida. La nube que se
descarga sobre el río de mi pueblo seguro se
lleno en el Amazonas, y las góticas que el sol
me chupa del ombligo van a llover sobre una
pirámide de Egipto. Yo creo que las nubes
enseñan tantas formas porque les gusta contar
las extrañezas que conocen, pero por más que
uno las mire nunca llegan a saber tanto como
ellas, tan solo se lo puede imaginar.

Cuando tengo que ir a la escuela -una de las


cosas más horribles del mundo obligatorio- o
cuando ya es por la tarde y no me dejan salir
solo, yo tengo mi manera de regresar al mundo
44

real. No tengo ni que cerrar los ojos, solo me


quedo quieto y me voy, lo visito pensando. A
veces hasta resulta mas entretenido que ir a
pie, porque me atrevo a hacer cosas que
cuando estoy allí me dan escalofríos. Por
ejemplo, cruzar nadando la curva del Paso del
Soldado. Eso solo lo hacen los más grandes; es
una distancia tremenda y allí dicen que el río
tapa una palma real. Yo sé que algún día lo voy
a hacer en carne y hueso, pero mientras tanto
practico con la cabeza. El único problema que
tiene la cabeza es que cuando voy braceando,
a mitad del camino, puedo ver el lecho del río,
donde siempre hay algunos ahogados
envueltos en el limo del fondo, riéndose y
llamándome. Otras veces veo el lomo
escamoso de una serpiente marina que me
pasa rozando.

Hoy vamos a La Habana, a donde dicen que


nos vamos a mudar, porque mi padre encontró
trabajo allá. Le pregunté a mi tío Angelito, el
que más habla conmigo, como es la Habana.
Creo que no me va a gustar demasiado. Dicen
que es como el pueblo, pero diez veces más
grande. Ya me parece estar viendo a diez
Panchitas contando papas rellenas, a diez
Guacaras con una yegua flaca cada uno, a diez
Cucas tendiendo ropa limpia, y a diez de todo lo
demás, incluyendo el teatro. La vida obligatoria
será diez veces más truquera y habrá diez
veces más gente corriendo de un lado para otro
y cuchicheando: «apúrense que ya viene»
mientras yo me acerco a una esquina y la doblo
45

para ver lo que estaré diez veces más aburrido


de mirar. Lo único que me llama la atención es
ese mar del que hablan. Dicen que es diez
veces más grande que el río y que la orilla del
frente no se ve. No me explico como, pero si
fuera cierto, el mundo real de La Habana debe
tener que ver con ese mar. ¿Cuantas jicoteas y
biajacas andarán por allí?... Pero igual me
pregunto quien sabrá el nombre de los pájaros,
dónde habrá un patio con granadas y si estará
Mirita en el de al lado. No sé nada, comprendo.
Como tampoco me imagino la cantidad de
noticias que cargarán las nubes, que tamaño
podrá tener el ojo de agua de un río tan grande,
ni con cuantos ahogados y serpientes querrá
meterme el miedo cuando no tenga más
remedio que visitar el mar con la cabeza.
Fin
Silvio Rodríguez en el parlamento Cubano
46

Sir. George Martin y familia;


Amigos presentes de la Gran Bretaña;
hermanos, compañeros, colegas,
seres que nos escuchan:
Silvio Rodríguez Domínguez
La Habana, Cuba, 1º de noviembre, 2002 .

Lo primero que me nace decir es la razón que


tenemos cuando sentimos gratitud por los que
hacen la música. Todavía más por los que logran
hacer un aporte a lo que se pudiera llamar la Gran
Música, aquella no sólo capaz de hacernos silbar
sino que logra convertirse en arquetipo, en el
sonido que caracteriza a una época. Por esa razón
nos hemos reunido aquí a dar gracias a un hombre
que durante casi toda su vida ha estado
respondiendo de distintas formas y en disímiles
circunstancias, al llamado del arte y de la música;
un hombre que un buen día tuvo no sólo el
privilegio sino además la valentía de formar parte
de una vanguardia musical que después ganó el
reconocimiento no sólo de la historia de un país,
sino de esa gran Historia que compromete al
mundo entero. Mencioné la palabra valentía porque
hay que reconocer que George Martin entró en
nuestra Historia en el instante en que creyó en
cuatro jovencitos que entonces no significaban
nada de lo que hoy significan; cuando aquellos
muchachos sólo eran sueños por realizar y
ansiedad porque alguien les diera la oportunidad
de demostrar lo que valían.

Ahora, al llegar hasta aquí, me doy cuenta de que


47

debo modificar lo primero que me nació decir.


Porque en la misma medida en que es natural la
gratitud por quienes hacen la música, lo es por
quienes creen en los jóvenes. Por lo tanto también
estamos dando gracias a George Martin por
demostrar lo que sucede cuando se cree y se le da
una mano al talento bisoño. Por cierto, quede
incluido en esa dimensión de gratitud el Instituto
Superior de Arte, a quien hoy toca el buen papel de
honrar.

De pronto me viene a la memoria que en los


primeros días de 1968, estrenando 21 años, perdí
mi empleo de conductor de un programa de
televisión por elogiar precisamente la música que
en ese entonces ayudaba a elaborar el Sr. Martin.
Es una coincidencia. A pesar del tiempo
transcurrido, recuerdo con bastante nitidez lo que
aquella noche comenté ante las cámaras: "los
Beatles son admirables porque han borrado la
frontera entre la música popular y la música
sinfónica". A mi no me habían gustado mucho las
primeras grabaciones de The Beatles, pero me
empezaron a interesar a partir de Rubber Soul y
sobre todo de Revolver. Yo dije aquello porque
acababa de escuchar Sargent Pepper, hoy día un
disco de culto, un paradigma sonoro de aquellos
chicos de Liverpool y, sin dudas, de su productor
musical, el Sr. George Martin. Entonces no podía
imaginar que, 34 años más tarde, iba a tener la
oportunidad de dar gracias, personalmente, a uno
de los autores materiales de aquella proeza que
todavía se celebra.
48

George Martin nació en Holloway, al norte de


Londres, en una humilde familia. Cuentan que
aprendió a tocar el piano solo y que desde muy
joven organizó grupos musicales. A él y a su
generación le tocaron durezas ejemplares: siendo
un adolescente prestó servicios de observador para
la Fuerza Aérea británica, durante la Segunda
Guerra. Ya entonces el joven George era un
amante de las iniciativas y soñaba con inventar
algo digno de presentar al mundo, quizá un avión
aún más rápido que el Spitfire frente a los nazis.
Sin embargo me parece que cuando continuó
escuchando el llamado de la música, después de la
guerra, estaba fundando verdaderas maravillas, ya
que así pudo convertirse en uno de los seres
humanos que puso al mundo de acuerdo respecto
a lo que es la calidad musical.

Es de suponer que todos somos capaces de


disfrutar de una buena grabación, y por supuesto
de la música, pero se conocen pocos detalles de lo
compleja que puede ser una buena producción
discográfica. Se trata de un trayecto que empieza
por saber escuchar, analizar y escoger el material
sonoro. Después a veces hay que construir sobre
lo virgen, pero es un pecado desvirtuarlo. Siempre
he escuchado decir a grandes músicos que ellos
no son arregladores sino orquestadores, que la
materia prima original contiene implícitas las ideas
para su desarrollo.

Puede ser que la maestría en este sentido consista


en saber distinguir los contracantos y otras
sonoridades que son inherentes a un tema,
49

elementos que permiten proyectar una


orquestación. Creo que en el caso del productor
integral que es George Martín, o sea que no sólo
aporta ideas sino que además orquesta y
compone, la palabra Maestro está muy bien
empleada. También pienso que hay que ser sabio
y lúcido para introducirse en la esencia de una
música ajena, incorporar riquezas y salir
limpiamente, sin que esa incursión parezca
intromisión. No hay dudas de que Yesterday es una
de las canciones más bellas que se recuerdan,
pero la eficacia del cuarteto de cuerdas sugerido
por el Sr. Martin está también viajando la eternidad.
Lo mismo sucede con la atmósfera, entre evocativa
y misteriosa, lograda en Strowberry Fields, también
con la Inauguración (con mayúscula) que significa
A Day in a Life y gran parte del trabajo que realizó
con The Beatles. Aún sin conocer las interioridades
de ese trabajo de tantos años y de tantas
canciones, cabe conjeturar que una de las
funciones del Sr. Martin consistió en favorecer la
caracterización que seguramente ya traía consigo
cada tema compuesto por aquellos talentos. Esto
sin dudas contribuyó a diferenciar tanto los discos
como las canciones entre sí. Por eso resulta
verdaderamente ejemplar como la formación de
este músico fue puesta al servicio de una
trayectoria musical que es un arquetipo de
diversidad y al mismo tiempo de coherencia.

Luego de su servicio militar, Martín estudió


composición y orquestación de música clásica en la
Escuela de Música Guildhall, de Londres. Su
primer trabajo, después de graduarse, fue en la
50

biblioteca de música de la BBC, donde es de


suponer que continuó engordando su aprendizaje.
Entró en la industria musical como asistente en
1950, en EMI Parlophone Records, y pronto lo
hicieron responsable de las grabaciones de la
producción clásica. Trabajó con artistas como Stan
Getz y Judy Garland, estableciéndose, además,
como productor de música de jazz y ligera.
Siempre inquieto buscaba hacer aportes, en un
esfuerzo por mejorar lo que entonces se conocía
como el sello junk, de la EMI, y entonces logró
producir una triunfante línea de grabaciones de
comedias, con actores de primera línea, que fue
conocida como The Goon Show. George Martin ha
realizado con mucho éxito música para cine, ha
fundado estudios de grabaciones y ha trabajado
con los cantantes, actores, directores y músicos
más célebres y prestigiosos del mundo occidental.
Ha producido 700 grabaciones de las que al menos
30 temas resultaron número 1 en Gran Bretaña. La
última de ellas, cuando anunciara su retiro, resulto
ser el sencillo más vendido de toda la historia
discográfica, dedicado a Lady Di.

Un disco es un viaje emocional donde podrá haber


todo tipo de paisajes, pero donde la dramaturgia
siempre nos debiera invitar a seguir escuchando.
Por eso un buen disco es semejante a un
argumento, a una exposición, a una tesis, a una
historia bien contada. Haciendo esta labor para su
propio goce y para el disfrute de todos, siendo
ejemplar en ella, el joven George Martin, que
deseaba inventar algo digno del mundo, se
transfiguró en revelador de maravillas, en mago, en
51

sabio, en alquimista, en duende del traspatio que


sabe los nombres secretos, desarma cerrojos y nos
presenta a ese susto encantado que solemos
llamar belleza.

Estamos ante un hacedor, ese es el signo de esta


vida, y esa causa sabemos que merece alabanza,
sobre todo cuando existen fuerzas muy poderosas
empeñadas en deshacerlo todo. Por eso el Sr.
Martin ha recibido premios y distinciones, por eso
lo aman en todas partes, por eso lo queremos
nosotros, los cubanos.

Entonces ahora, con respeto ¡pero sin almidón!,


como tributo a la gloria de una dimensión humana
dedicada a crear el bienestar de la belleza y a
regocijarse y a regocijarnos con ello, quiero que
todos los presentes me ayuden a improvisar una
canción para nuestro querido amigo. La
orquestación debe ser la de nuestras voces. Sólo
es necesario que coronen estos nombramientos
con una palabra.

George Martin, señor de los sonidos.


George Martin, encendedor de estrellas.
George Martin, abridor de caminos.
George Martin, curador de soledades.
George Martin, cómplice de enamorados.
George Martin, sembrador de recuerdos.
George Martin, compañero del canto.
George Martin, amigo de la audacia.
George Martin, hijo de los humildes.
George Martin, barredor de fronteras.
52
53

Hermano Proletario

Por Silvio Rodríguez


Habana, 5 de mayo de 1995.

El motivo de estas letras es la preocupación


que como hombre y como cubano me motiva el
proyecto de ley Helms-Burton, nueva
humillación que los políticos más obcecados del
gobierno norteamericano pretenden imponer a
nuestros pueblos. Para todo el planeta la
intención de esa ley es insoportablemente
ofensiva, porque ya no sólo se quiere fiscalizar
y restringir la libertad de los cubanos, sino
someter a sanciones y represalias a todo el que
por cualquier razón se relacione con nosotros,
sea Estado, empresa o persona. Para el pueblo
norteamericano, viejo soñador de libertad y
democracia, es una especial degradación que
hombres de su gobierno emprendan semejante
ultraje contra el derecho y la dignidad.

El proyecto de ley Helms-Burton supone una


vuelta de tuerca extrema al staff de medidas
coercitivas que desde 1959 se vienen aplicando
contra Cuba. Entre la gama de artificios de esta
nueva variante se destaca que, aun después de
derrocado el gobierno cubano, habría que
continuar el bloqueo hasta que se hubiera
indemnizado o devuelto a sus antiguos
propietarios los bienes que les fueron
nacionalizados a principios de la revolución.
Este asunto, que hasta hace algún tiempo sólo
se refería a las ex propiedades de quienes eran
54

naturales estadounidenses, ahora se amplía a


los cubanos que desde el triunfo revolucionario
emigraron y adquirieron esa ciudadanía. Pero
según parece, este proyecto de ley no sólo
preconiza la devolución del país a sus antiguos
dueños; además legaliza la guerra civil que se
desataría cuando se intentara desalojar a los
obreros de sus fábricas, a los campesinos de
sus tierras, a los enfermos de sus hospitales, a
los niños de sus escuelas, al pueblo de sus
viviendas y en general de sus conquistas.

Por otra parte, la inmensa mayoría de los


norteamericanos de origen cubano no fueron
dueños de centrales azucareras, latifundistas o
esbirros de la tiranía Batistiana, sino pueblo
trabajador, y la experiencia de los últimos años
demuestra que aspiran a que las relaciones
entre Cuba y Estados Unidos se normalicen
para poder visitar sin trabas a sus familiares. No
parece casual que el proyecto de ley Helms-
Burton, además de proponer recrudecimiento y
la prolongación del bloqueo, disponga también
de dolores extras para la ya sufrida familia
cubana.

Cuba es un país pobre, con problemas, pero


soberano. La mayoría de los que vivimos en la
isla somos conscientes también de nuestras
deficiencias, e inconformes con ellas
trabajamos cada día para superar errores;
prueba de ello es que, desde hace años,
aunque sin renunciar a nuestros logros y
convicciones, nos empeñamos en adecuar
55

nuestra sociedad a las realidades del mundo


actual. Es evidente que Cuba no amenaza a
nadie, que no agrede a nadie, que sólo aspira a
que la traten normalmente, a que la dejen
trabajar en paz. El único peligro que representa
es el de demostrar que se puede vivir en este
mundo y en este hemisferio de otra manera. El
único pecado que hemos cometido es el de no
renunciar a nuestra independencia, el de
intentar nuestras propias soluciones, el de
asumir el costo de querer ser diferentes. El
bloqueo al que ha estado sometido nuestro
pueblo durante más de tres décadas no sólo es
obsoleto a la luz de las condiciones políticas del
mundo sino inmoral, porque además de limitar
vínculos con países y personas nos impide
adquirir recursos, alimentos, medicinas. Esto lo
sufren día tras día nuestros enfermos, nuestros
ancianos, nuestros hijos. La nueva acción
anticubana pretende crecer y legitimar esta
injusticia, e imponer una complicidad a todos
los gobiernos y seres de la Tierra.
El proyecto de ley Helms-Burton, y todo lo que
representa y lo sostiene, es una vergüenza y un
atraso, y no sólo intenta descalificar a la
revolución cubana sino a Cuba como nación.
Se inscribe en las pretensiones más viejas y
bochornosas de absorción de nuestro país
como colonia, y mancilla espantosamente el
sentido de la vida y la obra de José Martí, de
cuyo holocausto este año se cumple un siglo.
Pone a la legislación, y por ende a la moral y a
la inteligencia de Estados Unidos y del mundo,
ante la disyuntiva de legalizar o no el terrorismo
56

de Estado. Lo hace en desafío a las corrientes


democráticas que cada vez se pronuncian con
más sensatez y claridad en favor de soluciones
al diferendo entre Estados Unidos y Cuba; lo
hace en los momentos en que los dos
gobiernos, con mesura y paciencia, han logrado
encontrar un punto de diálogo en las cuestiones
migratorias y acaban de firmar un acuerdo que
los coloca en un nuevo estadio de perspectivas,
en un paso más alto desde donde observar,
comprender y actuar en beneficio colectivo.

El tiempo, los recursos, y sobre todo la sangre y


los sufrimientos que conforman la ardua
pirámide sobre la que ambos gobiernos
consiguen dar este paso, no pueden ser
desdeñados. Es una responsabilidad
verdadera, de todos y cada uno de los que
aspiramos a la comprensión y la paz entre
nuestras naciones, que cada cual, siempre y
dondequiera que podamos, juntos o en solitario,
nos pronunciemos y actuemos en favor de la
normalización de las relaciones entre Estados
Unidos y Cuba.

Se sabe que no va a ser fácil. Pero hace


algunos años, para algunos, no sólo era difícil
sino inconcebible. Hoy estamos más cerca que
nunca de un diálogo que, sin obviar los
principios que nos separan, pueda llevarnos de
la mano de las afinidades, que también existen,
a la consideración mutua y la convivencia.
57

Deberemos ser vecinos mientras exista nuestro


planeta, mas no sólo por ello llevarnos bien es
una aspiración encomiable. El respeto, la
comprensión, el verdadero sentido de la
armonía, por encima de diferencias y
características, puede ser una conquista del
género humano, y es una fortuna que debemos
sumarle al Universo.

Por el diálogo y contra el bloqueo, hasta el amor


siempre.

Discurso de Silvio en la asamblea de cuba

*La Habana.- El cantautor cubano Silvio Rodríguez, fundador


de la nueva trova, intervino este miércoles en la Sesión
Extraordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular
(Parlamento) de Cuba, para dar su opinión sobre la reforma
constitucional aprobada por ese órgano que declara
irreversible el socialismo en la Isla.

Refiriéndose a las opiniones que se han vertido


sobre su condición de diputado al Parlamento
cubano dijo que:

"tendría que decirles a esas ilustres


personalidades que, desde que fui elegido diputado
en virtud de la democracia —como nosotros la
entendemos—, pienso que soy un signo viviente de
la pluralidad de esta Asamblea, ya que he sido un
hombre cuestionado por conflictivo, por criterioso,
por libretero, o cuando menos por imprevisible
(como puede que estén demostrando estas
palabras)".
58

"Sin embargo estoy aquí como parte de mi pueblo,


de mi historia, de mi Revolución y de mi amigo y
hermano Fidel, haciéndome partícula de esta
aventura, de esta expedición realista y surrealista
que dirigimos y protagonizamos todos con él, para
decir que voto por mi Patria socialista perfectible;
para decir que cierro filas como cuando era un
milicianito de catorce años, mojándose a la noche
con un máuser viejo, esperando la bomba atómica
que le tocaba por la mañana. Y porque esto
sucede ya no soy sino el hijo de Dagoberto y
Argelia, un enamorado más escribiendo en el
tiempo —y a pesar del tiempo— en una larga rama
que nos llega desde gloriosas profundidades,
donde muchos conocidos y desconocidos,
hacedores e hijos del pueblo, han grabado bellezas
de todos los tamaños y significados".

Agregó que "Es rara la entrevista en la que no me


preguntan sobre mi condición de Diputado, a veces
con admiración, otras con reproche, pero siempre
con curiosidad. A mí, como soy cubano
acostumbrado a la Revolución, no me sorprende
que el hijo de dos familias pobres esté formando
parte de la Asamblea, pero como nunca tuve
vocación de político siempre me sobrecoge el
privilegio de hablar en nombre de muchos".

"Puede ser que expresiones como: yo me muero


como viví no parezcan lo suficientemente devotas
de la poesía y el arte, y hayan incordiado a
algunos. Este tipo de estigma malamente velado
que quieren endosarnos, cuando menos significa
una lectura mediocre de la relación que hemos
59

tenido con los pueblos. Porque decir que la gente


nos quiere a pesar de nuestras ideas políticas es
querer meter un forro que nadie que haya estado
en un concierto nuestro se lo traga. Compañeros,
permítanme un rincón donde dejar estos mínimos
versos:

Puede que algún machete


se enrede en la maleza;
puede que algunas noches
las estrellas no quieran salir;
puede que con los brazos
haya que abrir la selva,
pero a pesar de los pesares,
como sea, ¡Cuba va!"
Silvio Rodríguez: "Soy
60

Entre Gigantes
Silvio Rodríguez habla de Rubén Martínez
Villena

Entrevista publicada en El Caimán Barbudo, a propósito del


centenario de Rubén

CB: Es común entre los creadores de la Nueva


Trova haber musicalizado textos de conocidos
poetas. Este no es tu caso. Por lo que sé, solo lo
has hecho con poemas de Rubén. ¿Por qué?

Silvio: He puesto música a pocos poemas porque


suelo hacer las canciones a partir de la música.
Este hábito me ha dificultado construir "al revés"
una composición. Aún así, si mal no recuerdo,
musiqué versos de Martí, para el teatro, y, en otra
ocasión, la emprendí con fragmentos de "Elegía II",
de Miguel Hernández, dedicada a Pablo de la
Torriente Brau, para un documental. Rubén
Martínez Villena y sus poemas son para mí
excepcionales, si es que se los puede separar, y
los conocía desde niño. Mi padre me leía "Canción
del sainete póstumo" antes de 1959. Uno de los
sonetos más bellos e ingeniosos que haya leído
jamás es "Insuficiencia de la escala y el iris". Estos
versos me impresionaron por su misterio y, al
mismo tiempo, por su transparencia. En ellos hay,
a la vez, un vuelo poético y un análisis científico
sobrecogedores. Después de leerlos y releerlos me
quedé paralizado por un tiempo. Era como si
alguien lo hubiera dicho todo. Por eso les puse
música hace años y a lo peor un día los grabo.

CB: ¿Por qué escogiste precisamente "La pupila


61

insomne" y "El anhelo inútil" para hacer "Tonada


para dos poemas de Rubén"?

Silvio: Porque esos versos decían precisamente lo


que yo necesitaba decir. Rubén los escribió más o
menos con la misma edad que yo tenía cuando los
musiqué. Puede ser que, formalmente, también
haya influido la sonoridad cantarina de sus
alejandrinos.

CB: ¿Qué crees del olvido en que han caído, en los


últimos años, algunas figuras de nuestra literatura
que, como Rubén, hicieron del compromiso social
el sentido de sus vidas?

Silvio: Eso pudiera ser una especie de "venganza",


más o menos consciente según el caso, por la
tendencia que hubo hace algunos años de mostrar
como valiosa preferentemente la literatura que
escribieron los más comprometidos socialmente o,
si se quiere, los más cercanos a las luchas y a las
ideas socialistas. Aquello fue una profunda
injusticia. Pero esto de hoy no lo es menos. Pienso
en Guillén y sé que ahí estará siempre para su
redescubrimiento cíclico, como sucede, o debiera
suceder, con los grandes. El caso de Rubén es
más curioso porque hizo muy poca poesía política.
Fue un hombre político, un revolucionario, pero de
esas características, la única que plasmó con
insistencia fue algo así como una rebeldía
sustancial. Como se sabe, Rubén "dejó" la poesía
literaria para dedicarse en cuerpo y alma a la
poética de la reivindicación civil. Incluso dijo que le
interesaban sus versos tanto como a la mayoría de
62

los escritores la justicia social. Tras esa bofetada


se sumergió en la vorágine que derrocó a Machado
y acabó con su salud y con su vida.

Uno de los más sugestivos poemas de Rubén --y


perdona que me entusiasme un poco-- es "El
gigante". Y es que todos los hombres y mujeres
nacen con ese titán, aunque algunos salgan a su
encuentro y otros le huyan espantados. Martí, en
su juventud, también dejó constancia de su
compenetración con el coloso que le tocaba, en
"Yugo y estrella". Tanto el loco enfebrecido de
Martí como el melenudo delirante de Rubén, le
dieron pecho. Fidel dijo una vez --hablándoles a los
jóvenes-- que el vicio era espontáneo y que la
virtud había que cultivarla. Hoy, cuando el vicio a
veces no es tan espontáneo, haciendo un arco de
inmensidades, podría decirse que lo que separa a
los humanos de sus caricaturas es el valor de
someter el ocio, de incendiarse la frente con la
estrella que corresponda y de recibir en su puesto
entrañable al gigante que en este sufrido mundo
parece reclamar.
63

Al inicio de este viaje en la vida

Por. Silvio Rodríguez.


La Habana Junio de 1994

En Septiembre de 1969, cuando me en role en el


moto pesquero, <Playa Girón> llevaba dos años de
terminar mi servicio militar activo. En las unidades,
jugando, había descubierto mi última manía por
entonces, inventar canciones. Aquellas primeras
criaturas se me habían aparecido para
entretenerme las interminables noches de
campamento, y para mi sorpresa luego resulto que
también se las mejoraban a mis compañeros.
Cuando me licenciaron en Junio del 67, mis
familiares y amigos estaban acostumbrados a que
les guitarreara lo último que se me había ocurrido
aunque en la escena acumulaba un modesto
quehacer trovador; el de mis opacas incursiones en
los festivales de aficionados del ejército. Por eso
me fue pavoroso verme cantando en un estelar
programa de televisión, justo al día siguiente de
haber firmado el documento que me libraba del
uniforme.

O sea que cuando aborde el <Playa Girón> llevaba


27 meses de <artista profesional> aunque más
bien me veía como un huésped de aquel mundo
fabuloso. Me precedía un trayecto tan gregario que
al principio me sentía una especie de <ceniciento>
salvo de las sombras por un sortilegio. Pronto se
me borro aquella ilusión; me daban pánico las
luces y las cámaras – cosa que me sucede todavía,
además cuando estaba entre celebridades no
sabia que decir; mis ademanes, mis palabras,
64

algunas de mis ideas tenían poco que ver, cuando


menos en apariencia, con el ambiente que
estrenaba.

Mi vida había sido la de unos tantos, un hijo de


obreros agrícolas devenidos pequeños propietarios
y peluquería; un niño entre tantos niños
concurrentes al triunfo revolucionario; un
adolescente alfabetizador junto a cien mil, un
depredador común de plantones de caña en
aquella orgías del estropicio que fueron las zafras
populares, un aprendiz de miliciano como muchos,
cuando la invasión por la bahía de cochinos. Por
último, un recluta más del primer llamado al
servicio militar obligatorio. ¿Qué rayos hacia yo
allí, entre tanta gente importante?

Cuando decidí partir en el <Playa Girón>, sin


embargo, habían sucedido cosas suficientes como
para estimar que mi aventura ante cámaras y luces
podía considerarse un éxito. A las pocas semanas
de mi debut, la televisión cubana proponía
incluirme en la plantilla. Breve tiempo después, por
iniciativa de su administrador general, se estrenaba
un programa seriado que yo nerviosamente
conducía y aun así también decían que en cierta
medida por eso mismo llego a tener una notable
televidencia.

Mis invenciones cantables, base de todo, corrían


fortuna similar, “La era esta pariendo un corazón”
interpretada prístinamente por Omara Portuondo
había recorrido el país de punta a cabo “Fusil
contra fusil” era una referencia al Che, “Canción del
65

elegido”, un enigma en debate, “la canción de la


trova” conseguían que los venerables maestros me
invitaran a sus festivales en Santiago de Cuba.
“Viven muy felices y “epistolario del subdesarrollo”
desataban sospechas y devociones así mismo
entusiastas. Pero sobretodo ya había
experimentado la inefable sensación de escuchar
mis canciones en los labios del pueblo.

La historia de mi llagada a aquel buque se


remontaba a unos meses atrás, cuando le pedí a
Alberto Rodríguez Arufe- por entonces secretario
de cultura, deportes y recreación de la UJC- que
me ayudara a hacerme a la mar, ya que desde mis
lecturas de adolescencia me corroía el bicho del
viaje aventurero. Además, argumentaba yo, cuanta
falta le hacia a aquellas tripulaciones el apoyo de
gente que les amenizaran las noches de vaivenes y
nostalgias… Pero yo sabia, y posiblemente
también Arufe, que no solo Simbad, Melville,
Conrad, London y Poe, -además de mi vocación
solidaria- me inspiraban aquel deseo navegante; en
los últimos dos años había trepado a una montaña
rusa vivencial que me había conducido casi a la
locura, y el hilo del que dependía mí existencia se
tensaba peligrosamente.

La vida se encargo de demostrar que no me


escabullía de la isla, como sentencio alguna que
otra voz oficial, ni escapaba mal trecho ni
espantado, como se relamían los del frente. Aun
entonces hubo humanos que comprendieron que
yo solo necesitaba un respiro, y que prefería
tomármelo como lo concebía: siendo útil.
66

Recuerdo los primeros contactos con los


funcionarios de la flota, en le puerto pesquero. Un
gordo inmenso, cuadro juvenil, era mi introductor
en aquel ambiente de oficinas, donde entre bellas
secretarias trasegaban lo mismo guayaberas que
atuendos de faena. Me decían que esperara
afuera, -yo no preguntaba por que- mientras aquel
compañero hablaba un rato a puertas cerradas con
las autoridades. Luego me hacían entrar y me
daban las manos, sonrientes, yo acostumbrado a
desconfiar, imaginaba las paternales pláticas
acerca de mi díscola conducta y de lo formadora
que podía ser esa experiencia para mí. Yo sabia, o
pensaba, que a mi no había nada que formarme,
que lo deformado era la burocracia y el
oportunismo, los dirigentes que decían una cosa y
hacían otra, los cuadros, los que desconfiaban de
los jóvenes, los acomodados, los enemigos de la
cultura, los asentidores y medrosos que echaban a
perder la revolución que yo llevaba a dentro, que
yo soñaba, que yo intentaba hacer furiosamente.

Por entonces tenia un amigo en el ICAIC con quien


me comunicaba a menudo, era Francisco León, un
trabajador de relaciones internacionales que había
vivido en Francia y que Alfredo Guevara había
reclutado para el nuevo cine Cubano. León es el
mas directo responsable de que este libro pueda a
parecer, ya que cuando supo de que me iba de
viaje me ofreció una grabadora Phillips –la primer
de casete que veía en mi vida- mas tres cintas
vírgenes de 90 minutos. Cuando me la entrego yo
no podía creérmelo. Desde mis comienzos había
67

perdido algunas docenas de mis canciones por no


tener como grabarlas. Viajar con aquel artefacto
maravilloso, era una inesperada culminación de
mis anhelos, y me propuse dejar registrado cuanto
se me pasara por la cabeza, manos y garganta.

Ese gesto de amigo hizo posible las miles de


repuestas que desde entonces han provocado, en
tiempos y lugares disímiles algunos de los cantos
que se me aparecieron en los cuatro meses de
travesía. Digo algunos, por que solo 14 de aquellas
composiciones han sido editadas, por una especie
de selección natural, primero expuse las que mas
me gustaban, las que me parecían mas dignas de
audición, y luego, con el tiempo, e ido dejando
escurrir algunas cosas, al ritmo en que la tierra me
ha reclamado las palabras que el mar me regalo.
De las 62 veces que me dije “esto es una canción o
cuando menos un boceto avanzado” , solo en 7
conté mi realidad circundante. En las otras 55 me
lance al pasado o al futuro, cuando no deje aflorar
lo que algunos persistían en llamar fantasías. Claro
que refiero al asunto visible inmediato; por que hoy,
cuando al cabo del tiempo reviso el espíritu de
aquellos 120 días, se sobrecoge la extraña
coherencia que hay de principio a fin en este
cúmulo de textos. Aun así no pretendo crear
ilusiones respecto a la continuidad temática y
mucho menos estilística. Supongo que se sabe que
nunca anduve a la cabeza de un estilo. Es cosa
que el Océano no permite.

Por aquel viaje desfilo por mi cabeza La corte de


los Milagros. Vociferaba temas que van desde lo
68

que entonces podía llamarse comprometidos hasta


lo desenfrenadamente iconoclástico, tampoco
faltaron reflexiones “trascendentales” –seguro para
regocijo de los posmodernistas- , que no eran solo
resonancia de mi cercana adolescencia si no de
1969, que fue el año mas largo de la historia de
Cuba. Duro 18 meses. Y la vida nacional se
desbordo en un solo propósito, en un solo lema, en
un solo destino; producir 10 millos de toneladas de
azúcar. Por supuesto que se descuidaron otras
muchas cosas. Por eso la noche que entre en el
puerto de la Habana llore abrazando a la bandera
de estribor, viendo pasar la ciudad mas oscura,
más inmóvil que nunca y sin embargo, para mi,
prometedora y amorosa como jamás.

Tres semanas antes de aquella entrada tan poco


triunfal por la boca del moro, los reyes Magos, con
dos días de retardo, me habían hecho quizás el
mejor regalo de nuestra difícil relación. Yo había
bajado sin pasaporte al puerto de las palmas en
gran Canaria con el viejo Goyo, contra maestre del
“océano Pacífico”, quien había asumido la
responsabilidad por mi persona ante el mando del
barco que me llevaba de regreso a Cuba.
(Transcribo de mi bitácora personal)

8 de Enero de 1970 (jueves)


Entramos a (puerto) después de almuerzo
Fue bueno, pero no tanto como ver la isla de lejos
Hubo el dimequetediré sobre si yo bajaba o no
A la seis de la tarde bajamos Gregorio y yo nos
fuimos la ciudad
69

Lo que me imagine, colores, vitrinas, turistas, etc…


Seguí pensando en Cuba ahora obsesivamente
(sic)
Estuvimos en la oficina de Cuba aquí, hablamos
con algunos cubanos en la calle,
Caminamos como camellos
(…)
Llegamos al barco a la 10 y media, tengo los pies
ampollados de tanto andar.

Algo que no consigne en mi diario, pero recuerdo,


es que entré el hormigueo de turistas y
tripulaciones que suelen haber en los alrededores
del parque de Santa Catalina, en las palmas hubo
un momento en el que me extravié de mis amigos.
Entonces me sentí desamparado, sin orientación, a
punto de dar a gritos, sabiendo que no podía acudir
a las autoridades por que carecía de documentos.
En medio de mi angustia distinguí a mis
acompañantes, confundidos en el tumulto de la
acera del frente, buscándome y sin verme, cuando
de pronto caí en cuenta del poder que acababa de
otorgarme el azar: podía elegir mi destino,
dicotomía que ya entonces gravitaba sobre quien
tuviera contratiempos en Cuba. En mi caso, en
cierta bronca nada memorable, incluso me habían
calificado como fuera de lugar en la revolución.

Dicen que en el último instante de una existencia


los recuerdos, como una película acelerada, pasa
la mente del que expira. Yo agrego que puede
suceder de otra manera. Del vértigo de imágenes
de aquel segundo de lucidez, sobrevive un
flechazo: las satisfechas mascaras de los que
70

esperaban mi deserción y los serenos rostros de


quienes me creían.

En aquel viaje de cuatro meses y dos días –en uno


de los cuales cumplí 23 años- además de
aprender rudimentos de navegación y otro tantos
de técnicas de pesca, de participar lo mismo en
campeonatos de ajedrez que de resistencia
alcohólica, de transmutarme en barbero por
venganza contra quienes querían desmocharme a
toda costa la melena, en fotografiar el ramadán en
Agadir y luego una procesión de cachelotes, de
trabajar en la fabrica de congelar pescado en la
barriga de mi barco, de fingirme cadáver para
embromar sin querer a un capitán, a ser lanzado al
agua el día que cruzábamos el Ecuador (el mismo
día que vi. a Moby Dyck) , de hacerme tatuar la
diestra donde se marcaron “con la mano” , de
constatar maravillado que el resto del mundo
realmente existía, de casi perder un dedo robando
comida, de ofrecer mas de 50 conciertos en
diferentes navíos, y ver entre rabioso y
desconcertado como un medico blanco
abofeteaba a un trabajador negro en la bahía de
Walbis, de asistir a un funeral marino de un ruso
infartado, de escuchar el trágico SOS del petrolero
que partía en dos la galerna con la que nuestro
barco también se batía, de hacerme amigo de
delfines, gaviotas y leones marinos, de escuchar
por primera vez a Elvis cantar In the Ghetto y a
Lenon Come together, lleve un minucioso y
delirante diario (extraviado entre otros papeles
durante mucho), escribí un cuadernillo de poemas,
alguna narración, estas canciones, y devore más
71

de treinta títulos que fueron desde Maria Luisa


Bombal, hasta cien años de soledad que
saboreaba por tercera vez.

Pero esto son solo unos avatares de este viaje en


la vida. De semejante Mare mágnum.

Fui un trovador errante sombra por camino sin


alma
Mis riquezas/ fueron aquellos sitios
Donde aprendí mis canciones/ quienes me las
mostraban/ Vagabundos alrededor de sus
hogueras/ Iluminaciones de cirqueros y perros

Fragmento “Canción del trovador errante”


72

Fragmentos de entrevistas a Silvio Rodríguez

Este texto fue conformado por respuestas de Silvio aparecidas en el


libro la canción de la Nueva Trova, de Antonio López; entrevista
publicada en el periódico mexicano La Jornada, domingo 5 de enero
de 1997; conversación con Eduardo Valtierra Torres en la Habana y
entrevista (nunca publicada) para El Nuevo Herald, de Miami,
también en 1997.

*A pesar de que el público de la radio es más local,


y el del Internet es más universal, el tipo de gente
que está ahí es muy joven. ¿Pasa algo similar aquí
en Cuba? ¿Cómo es tu público aquí?

Silvio: Asombrosamente mi público receptor


siempre ha sido de jóvenes. Cuando empecé
lógicamente; yo también era un joven, y en la
medida en que me han ido pasando los años, es
como si ese público se hubiera detenido: yo
transcurro y el público no. El público sigue siendo
preferentemente un público de entre adolescentes
y jóvenes de veintitantos años. Pero eso me pasa
en Cuba, eso me pasa en Argentina, en Chile, en
España, en Colombia, en todas partes, y para mí
es un milagro ¿no? A mí me lo han preguntado:
"¿Por qué?". Yo mismo no tengo una respuesta
certera, verdadera ¿no? Yo puedo hacer conjeturas
como cualquiera, y deduzco que, en primer lugar,
que yo he procurado no abandonar la niñez, pero
parece también que la niñez de alguna forma ha
procurado no abandonarme a mí... y cuando te
digo la niñez, te digo la juventud, te digo la
adolescencia, te digo esa etapa de la vida en que
uno mira asombrado al mundo y se hace
preguntas. (...) Yo creo que se debe a eso... se
73

debe a esa condición, que me parece que es más


una condición que una actitud; yo pienso que es
una característica: hay personas que somos así,
hay personas que en eso no cambiamos nunca y
yo soy una de ellas, y me tocó hacer canciones y
me comunico a partir de esa característica que
tengo, y por eso lo que hago le interesa a la gente
como yo; que casi siempre es gente joven.

*Se habla de que el período de los finales de los 60


y los 70 estuvo matizado por diversas pugnas y
hostilidades hacia los trovadores y su obra. Con
algo de mito y varios algo de verdad, usted ha
trascendido como uno de los que más sufrió esa
hostilidad. ¿Cuáles eran esas fuerzas o personas
hostiles a los trovadores? ¿Por qué esa hostilidad
si los trovadores, incluso cuando abordaban la
crítica, no se manifestaban en un sentido de
ruptura u oposición hacia el proceso social
cubano?

Silvio: Es cierto que hay anécdotas más o menos


tristes en nuestro repertorio. Y digo nuestro porque
en aquella época, desde que agarrabas una
guitarra y decías cualquier cosa que no se
entendiera, podías estar en la mirilla. Esa mitología
con visos de "leyenda negra" de la que hablas,
plantea que entonces éramos políticamente
diferentes. Los que se oponen abierta o
veladamente a la Revolución lo han repetido para
desacreditarnos. Otros también lo han hecho. Lo
cierto es que si nosotros protestamos por algo fue
justamente porque no había toda la revolución que
nos hubiera gustado.
74

*Su forma de vida, de un tiempo a esta parte, ha


cambiado, en cuanto a carencias materiales se
refiere. ¿Es posible que haya caído en la tentación
de acomodarte mentalmente?

Silvio: Supongo que he tenido todas las


tentaciones, las de Cristo y las de Silvio Rodríguez.
Pero si uno no tuviera tentaciones sería fácil, no
existiría el mérito. El mérito es el triunfo del espíritu
sobre las tentaciones. Pero el hombre tiene
memoria, y habrá que ser un desmemoriado, pero
no todos los hombres lo son. Si yo estuviera
interesado en convertirme en un beneficiario
absoluto de mis conquistas, no viviría en Cuba, y
he tenido la posibilidad de ganar mucho dinero,
pero tengo otras cosas en las que pienso, por las
que siento, con las que estoy comprometido,. Yo
no puedo echar mi vida por la borda haciendo todo
lo que me da la gana, porque carecería de
significado todo lo que hasta ahora he vivido, y
para mí eso es inconcebible. En los años sesenta,
una época tan chocante y tan jodida, varias veces
me sorprendí dándole vueltas a la idea de irme de
Cuba, entre otras cosas, porque me botaron. A mí
me botaron del país.

*¿Le dijeron que se fuera?

Silvio: Me dijeron que no podía trabajar en nada


que tuviera que ver con la Revolución. Y cuando
protesté ("Pero si aquí la Revolución lo es todo"),
con la mejor de las sonrisas me dijeron que lo
interpretara como quisiera. Con esas palabras, a
75

mí me botaron de Cuba. Pero ni siquiera en ese


momento tan nefasto, la tentación fue irme para
cantar y hacerme rico, sino por apartarme de
aquellos hombres tan imbéciles, despreciables y
absurdos. No me cabe la menor duda de que, aun
dentro de Cuba, yo podría vivir muchísimo mejor
que como vivo. Y si no lo hago es por vergüenza.

*En esos años difíciles, ¿llegó a hacer canciones


para molestar?

Silvio: Si... "Debo partirme en dos", por ejemplo,


fue una canción hecha para joder, o "Resumen de
noticias", una canción muy desgarradora. Yo
estaba suspendido por la radio y la televisión, con
toda la mitología de un niño malo detrás. Era algo
que me dolía muchísimo, que me laceraba
realmente.

*De la música cubana que se hacen en el exilio de


Miami... ¿hay alguna que prefiera, que le guste
escuchar?

Silvio: Siempre he admirado a Celia Cruz. Me


parece una cantante tremenda. Me gusta Gloria
Estefan, tiene una voz muy linda y es una mujer
hermosa. Willy Chirino es un buen sonero, autor de
excelentes canciones, aun cuando en algunos
casos yo no coincida con sus contenidos. Y Carlos
Gómez, que vive allá, siempre he pensado que es
un gran trovador, un fino guitarrista y un hombre de
espíritu exquisito.
76

*En la década 1960 y 1970, usted fue parte de lo


que se llamó la canción protesta. ¿Contra qué era
la protesta? ¿Por qué dejó de usarse ese término
entre los compositores de su generación?

Silvio: Es obvio que se nos etiquetó como


"protesteros" por aparecer convocados por el
Centro de la Canción Protesta de la Casa de las
Américas conste que gracias a Haydée
Santamaría; En verdad, en ese momento nuestras
canciones consideradas "de protesta" se movían
más o menos en las temáticas reconocidas: la
guerra contra Vietnam, la discriminación racial y el
antiimperialismo. Pero a nosotros nunca nos gustó
el término de cantores de protesta porque era muy
estrecho, porque no reflejaba, en un amplio y más
profundo sentido, lo que queríamos, lo que
intentábamos y, por supuesto, lo que creíamos
hacer. Y esto no era otra cosa que seguir la
tradición trovadoresca cubana en su diversidad de
formas y contenidos. El término cantores de
protesta nos parecía chato, incluso hasta burdo,
porque nosotros sentíamos, además, un fuerte
compromiso con toda la trova, con la libertad de la
poesía y la belleza, y nos parecía que esa
aspiración no se podía encasillar, que no tenía
límites, que estaba mucho más allá de un slogan
circunstancial. Por otra parte, la Casa de las
Américas, durante un tiempo, fue casi el único
lugar donde podíamos exponer los fuegos iniciales.
Allí tuvimos lo que necesita un joven: comprensión
y respeto, sentirse atendido y apoyado. Pero
nosotros jamás usamos el término de cantores de
protesta para autodefinirnos. Siempre hemos dicho
77

que somos, sencillamente, trovadores. O sea que


fueron otros los que nos llamaron cantantes de
protesta y también fueron otros los que así nos
dejaron de llamar.

*Una generación de cubanos vio en su imagen y en


sus canciones una respuesta a la oficialidad.
¿Usted se considera ahora parte de la cultura
oficial, reconocida?

Silvio: Creo que mis canciones, en cierto sentido,


siempre han sido una especie de grito; con pocos
decibelios, porque la bulla no me gusta. Creo que
todo el que tiene algo que decir, lo hace desde su
propia conmoción. Casi todas mis canciones llevan
implícita alguna queja y creo que no hubieran
podido ser de otra manera. Querer atrapar la vida
conlleva una angustia tremenda y estoy seguro de
que los que hicieron las pinturas rupestres la
sintieron. En mi caso, ser parte de un país y una
época como en los que transcurrió mi adolescencia
y luego mi adultez (a regañadientes), también fue
experiencia poco ordinaria. Aquella etapa, la
primera, fue la de darle nombre al mundo. Yo
estaba ensimismado entre el asombro y los signos
con que dibujarlo. No era fácil, era una realidad
vertiginosa, por momentos caótica, y yo llevaba en
mí mismo mucho de vértigo y de caos. ¿Qué era
"la oficialidad" por entonces sino puros proyectos,
tanteos, búsquedas, caídas y puestas en pie? Pero
para mí la Revolución no era quienes desacertaban
con nosotros, aún cuando errar es humano.
Entonces todo lo veía más drásticamente, más
contrastado, y para mí la Revolución la
78

representaban los revolucionarios comprensivos,


que sí, discutían con nosotros, pero nos
escuchaban sin querer taparnos la boca. Aquellos
años fueron, en definitiva, los de aprender que la
Revolución estaba hecha por hombres y mujeres, y
que algunos podían tener defectos a veces
bastante feos, y que aquello era así porque
algunos seres humanos eran así, no porque la
Revolución lo fuera. Se dice rápido, pero esa
simple ecuación que he formulado a veces hay que
aprenderla a sangre y fuego. Sin embargo, ni
entonces ni ahora he pensado en "la oficialidad"
para hacer o para dejar de hacer. Muchas de las
canciones que por algunos fueron vistas como
"sospechosas", luego fueron editadas. Personas,
de aquí y de allá, que antes me creían de una
manera, ahora me creen de otra. Y yo soy el
mismo hasta cierto punto, porque nada es lo
mismo ni siquiera de un segundo a otro. Por último
me permito agregarle que eso de cultura "oficial
reconocida" es ponerle apellidos a lo que no lo
merece: la cultura. Y, sinceramente, yo me siento
premiado tan solo porque se me considere como
parte de ella, a secas.

*¿Qué papel ha jugado la Revolución en su obra?

Silvio: Creo que esta es la pregunta más ardua de


todo el cuestionario, porque, cuando trato de ver;
suelo ver las ideas antes de ser palabras, mis ojos
se enfrentan a una vastedad, y describir esas
dimensiones de pronto parece trascender las
posibilidades de una explicación. Habría que
79

empezar por discernir el papel que ha jugado en


mí, porque sin hombre es difícil que haya obra; y,
ya empezando, cabe decir que me creo mejor
persona que la que fuera de no haber existido la
Revolución. La Revolución, como se sabe, no es
solo asunto de convicciones, sino también de fe.
Cuando miro a mi vida, con sus altibajos, sus
sombras y sus luminosidades, la distingo, casi en
su totalidad, envuelta por la Revolución. Cuando
miro a mis canciones y percibo a este hombre
imperfecto, asediado por demonios externos e
internos los peores, no puedo dejar de ver una
correspondencia entre lo que soy, lo que canto y la
Revolución. Creo que hay un interminable juego de
espejos en ese triángulo que menciono, el que
conforma un ademán de estrella, un íntimo,
modesto resumen de grandezas, iluminación y
muerte que a cada uno, a su manera, puede
corresponder. No hace mucho vi a Fidel, en la
televisión, diciéndoles a los jóvenes que cada cual
podían llegar a sentir que era, en sí mismo, la
Revolución. Para mí no fue revelación sino
memoria, porque la fe que reconquisté por sobre la
agonía la adquirí una joven noche, a principios de
1968, cuando la ignorancia me desterró de mi
pasado y mi futuro, o sea de mi vida, de mi
Revolución, abandonándome en el presente más
desesperado de mi existencia. Salí de aquel recinto
con la cabeza en brumas y caminé en silencio
hasta mi casa, presintiendo lo que aquel extraño
juez ignoraba y yo tampoco conseguía atrapar, allí
en la punta de mi espíritu. De pronto, tocado por un
rayo, me detuve y grité, en medio de la calle: "Y
¿quién coño le habrá dicho a ese que la
80

Revolución es propiedad privada de nadie? ¡Yo soy


la Revolución!" Así de simple.

*¿Su obra ha sido censurada alguna vez en Cuba?

Silvio: Ocasionalmente he sido censurado en


Cuba, en España, en Chile, en Argentina y en otros
países, pero nunca tanto como en Miami. Tengo
entendido que en Miami mi música se vende
bastante, pero en secreto, y que quienes la
escuchan lo hacen con audífonos o muy bajito. Me
han dicho que a quienes me oyen los pasan
automáticamente a la lista roja. En Cuba, con los
artistas de allá, incluso con los que hablan mal de
la Revolución, no pasa igual. Quizá no los pongan
en la radio, pero en sus casas la gente pone a toda
voz la música que prefiriere, sea cual sea.

*¿Ha valorado alguna vez presentarse para el


público cubano y Latinoamericano de Miami?
¿Aceptaría una invitación para actuar en Miami?

Silvio: No es la primera vez que dialogo con "la


cultura oficial" de Miami, para usar su lenguaje.
Recuerdo que cuando terminaron las dos horas
que le dediqué a Openheimer, apagó la grabadora
y me dijo, ante testigos: "Me cuelgan, si publico
esta entrevista allá". Usted me hace ahora esta
pregunta sin el más mínimo compromiso: qué haría
yo. Cabría preguntarle qué haría usted, qué
escribiría, cuán profundamente sentiría la
responsabilidad de su influencia en lo que hagan
otros, en el mal o en el bien que liberen sus
comentarios. Siempre he sentido una gran
81

curiosidad por Miami y estoy seguro de que algún


día haré esa visita. De hecho Pablo y yo estuvimos
tratando de ir, en 1979, cuando hacíamos
conciertos por ciudades de la costa del este, pero
la brigada Venceremos, nuestra anfitriona, nos dijo
que el Departamento de Estado no lo permitía. Ya
habíamos tenido amenazas de bombas; nuestra
presencia agregaba trabajo al diario fogueo de la
policía norteamericana. Hace algunos años dormí
una noche en el aeropuerto de Miami, en tránsito
hacia Puerto Rico, y al día siguiente mi guitarra,
que llevaba en el forro una pegatina donde se
veían Fidel y la bandera cubana, llegó destrozada a
su destino (eran coterráneos los del aeropuerto).
La Eastern tuvo que pagarla. Ya en Puerto Rico,
escuché un día por la radio a un comentarista que
acusaba a la contrarrevolución de floja y decaída,
ya que en otros tiempos, según él, hubieran barrido
las calles de Miami con nosotros. Esa y otras
anécdotas, así de pintorescas, me inspiraron más
tarde "El Necio". "Tiempo después, cuando canté
con Juan Luis Guerra en Montecristi,
conmemorando el encuentro de Martí y Gómez, fui
testigo de las injurias y amenazas que sufrió Juan
Luis, desde Miami, por atreverse a subir al mismo
escenario que yo (ni siquiera juntos), en su propio
país, República Dominicana. Hablaban de quemar
sus discos y hasta un supuesto apartamento que
tenía en Miami. A Rosa Fornés, una señora que es
una institución en el mundo de las tablas, la que
jamás ha estado vinculada, que yo sepa, a lo
político, por el único delito de vivir en Cuba, la
amenazaron con bombas. Pero voy a agregar tan
sólo lo ocurrido hace poco, en Puerto Rico, con
82

Andy Montañez, y que ha despertado una cabal


respuesta de los artistas puertorriqueños. Parece
que algunos en Miami ni siquiera admiten que otros
me saluden en su propia casa. Y vuestros
divulgadores tienen bastante responsabilidad en
ese y en muchos otros atropellos. Yo sé que todo
Miami no es así. Y sé también que incluso la
mayoría no es así. Sé, por ejemplo, que los
pequeños grupos que fomentan el odio lo hacen
por su poder económico, porque controlan los
medios de difusión en español y por su capacidad
de aterrorizar a la gente. Sé que en Miami no se
pueden expresar con libertad algunos sentimientos
y opiniones. Pero sé que, incluso en la Calle 8, hay
quienes piensan que de dar un concierto habría
mucha concurrencia favorable. Sé que los artistas
que llegan a Miami, para que no les cierren las
puertas, tienen que pagar el tributo de "las
declaraciones". Y sé que hay quienes tienen la
suficiente entereza como para no hacerlas. Sé,
además, que algunos muy afamados dicen una
cosa públicamente, y que en privado se portan
como son y no como los obligan a ser para
sobrevivir. La doble moral, como se ve, no es
patrimonio del socialismo. Cabe preguntarse ¿qué
necesidad hay de todas esas máscaras? ¿Qué tipo
de "dirigentes" pueden ser los que alimentan el
odio y la falsedad? ¿Es esa "la oficialidad cultural"
que merece la comunidad cubana de Miami?"
83

Ojalá

«Ojalá yo la compuse a una mujer que fue,


podríamos decir, mi primer amor. Fue un amor que
tuve cuando estuve en el ejército haciendo mi
servicio militar. La conocí cuando tenía 18 años,
fue mi primer amor importante en el sentido de
que fue el primer amor que me enseñó cosas. Era
una muchacha mucho más evolucionada que yo,
mucho más inteligente, más culta. Me enseñó, por
ejemplo, a César Vallejo. Después nos tuvimos que
separar, estaba estudiando medicina y en fin, no le
cuadró. No sé por qué estudió medicina, cosa loca
de ella, en realidad siempre fue de letras. Después
estudió letras, se fue a su pueblo Camagüey, a
estudiar eso y yo me quedé solo aquí en la
Habana, totalmente desolado. Pasaron los años y
el recuerdo de aquel amor tan bonito, tan
productivo, tan útil (ojo, no confundir con utilitario)
enriquecedor, de aporte a uno... pues, estaba
obsesionado yo con esa idea. Y porque fue un
amor frustrado, tronchado por las circunstancias,
por la vida, no fue una cosa que se agotara, pues
se me quedó un poco como un fantasma y por eso
Compuse esta canción en un momento quizás de
delirio, de arrebato, de sentimiento un poco
desmesurado: ojalá esto, ojalá lo otro...»
84

Silvio Rodríguez en su casa hace algunos años


85

1. Diario del Espectador Bogotá Febrero de


1984. (Colombia)

“Yo creo que para hacer político, o artista, o


leñador, hay que ser primero ser humano y tener
una visión del mundo y tomar partido por una u otra
cosa. Yo primero fui ser humano, y esto me
permitió ver, conocer, vivir, amar, sufrir, en fin,
todos esos verbos infinitivos horribles –en el
sentido de la literatura no de la vivencia
fundamental- , y me permitió tomar partido por
cosas en la vida, tome partido políticamente por la
revolución de mi pueblo, y tome partido
profesionalmente por la trova. Y eso soy, un ser
humano que tiene ideas como ser humano y que
tiene una profesión como ser humano. Creo que la
diferencia esta en que soy producto de una
sociedad que me ha permitido tomar conciencia del
papel del artista en el mundo y, seguramente, en
otras sociedades los artistas no han tenido ese
privilegio que tengo”

“La canción además de entretener, como todo


buen arte, es una forma de hacer que el hombre se
mire así mismo como es y se enfrente a sus
problemas, no con amargura más de lo que está, si
no con realismo y optimismo. Yo lo veo como un
todo, no separo canción política de otro tipo de
canción. Creo que lo que hay son seres humanos
que tienen una óptica y un compromiso con el
mundo y hay otros que tienen otra óptica y otro
compromiso con el mundo…”
86

“En la medida que uno va trabajando va


adquiriendo responsabilidades y sectores cada vez
mas amplios que requieren del trabajo de uno,
piden la presencia de uno en veinte mil lugares,
entonces hay que administrar muy bien la vida, por
que prácticamente uno no tiene tiempo ni para
rascarse la nariz, y de no poder rascarse la nariz
no es lo peor, lo mas dramático es que no quede
tiempo para hacer canciones, pues la gente te
quiere por que haces canciones y por que hiciste
canciones te quiere y te reclama, pero se te
reclama demasiado y tu te dejas arrastrar, dejas de
hacer canciones y por esto te deja de querer la
gente”

“Se ha derrumbado el campo socialista, que era


nuestra retaguardia económica, cada vez les es
mas difícil cumplir con los acuerdos que tienen con
nosotros. Al no tener ese tipo de protección, entre
comillas, los que se atrevían un poco a estar mas
cerca de nosotros se han mosqueado más todavía,
o sea, en que cierto sentido, nos hemos quedado
un poco mas solos, cosa que es mala, por una
parte, por que eso no es grato, pero tiene su buena
parte, a mi modo de ver, Por primera vez nos
estamos enfrentando a nosotros mismos, a
nuestros problemas y a nuestras deficiencias.
Estamos tomando dimensión de esto, y pienso que
estamos adoptando medida para hacernos mejores
dentro de las dificultades… Con frecuencia, utilizo
los míos como referencia para tratar estados
comunes”
87

2. Periódico el Heraldo, Barranquilla 9 de


Marzo de 1995 (Colombia)

“Temo repetir, soy enemigo de esto, cuando


comencé a componer me dije, yo no puedo
hacer dos canciones iguales… Trato de
componer canciones en todos los estilos
diferentes y hago canciones con armonías
impresionistas, barrocas, clásicas o románticas
e incluso cuando escribo las palabras procuro
no guiarme por un problema estilístico si no
más bien por el aliento, por decir lo que
realmente quiero expresar. Si, tengo fama de
pesado, pero que se va hacer.”

“La angustia siempre ha estado en mis


canciones pero nunca han sido ofuscante, pues
como buen sagitario soy un incorregible
optimista; sin embargo, la mayoría la mayora de
mis canciones las he compuesto en plena
angustia.”

3. Periódico el Tiempo Bogotá, marzo 15 de


1995 (Colombia)

“Siempre trate de no hacer panfleto. Desde que


comenzamos a cantar había una tendencia en la
canción llamada comprometida, a polemizar
mucho, pero en la trova tradicional, la que me
inspiro, en las que las cosas están dichas con
mucha suavidad. Esa aptitud la adopte, ¡me gusta
más!”
88

4. Cuba internacional, Enero de 1985


(Cuba)

“Yo empiezo a componer absolutamente desligado


de influencia directas, sin estar adscrito a un estilo,
a una tendencia. Es decir, estaba en blanco y solo
arbitrariamente podía proveerme de lo que me
interesase. La música que hacia –de alguna
manera hay que llamarle- podía tener tanto de un
bolero como de cualquier forma musical. Era
silvestre, primitiva, muy ingenua y dotada, por
tanto, de toda ingenuidad que la libertad es capas
de dar.”

5. La Bohemia Nº 46, Noviembre 18 de 1983


(Cuba)

“El secreto de imagen… esta justamente el no


haberme propuesto tener una imagen alguna…
Hay gente que le gusta el satín; que les gusta las
lentejuelas; que les gusta los velos; que les gusta
las bufandas. Yo he visto gente cantando con
bufanda. A nadie se le ocurre poner que hace una
bufanda en un país tropical como este… Yo
entiendo que las bedette que van a exhibir su
belleza la adornen aun más, por que, bueno, tiene
que hacer algo deslumbrante, pero yo no soy
vedette, ni soy bello, ni quiero deslumbrar a nadie.
Yo nada mas quiero cantar o que se me escuchen
mis canciones, por que ni cantar quiero tampoco.”
89

“Soy un deudor de la trova tradicional, de Sindo


Garay su genio mas superlativo a principios de
siglo tenia una contemporaneidad actual
impresionante. Fue muy osado al plantearse
búsquedas de posibilidades armónicas y en la
construcción de canciones. Quizás por eso quise
parecerme a él.”

“A mi trabajo se ha incorporado un aspecto que


antes no tenia: mi confrontación con el mundo.
Antes esa confrontación era únicamente con mi
realidad y con mi entorno, y mis problemas
inmediatos y con esa cotidianidad, Pero ahora
demás de esa, es también cotidiano coger un avión
y apearme en cualquier parte del mundo y empezar
a ver otras realidades; chocar con otros problemas;
ver otras necesidades que no son solamente las
nuestras; necesidades de otros pueblos, de otra
realidad. Eso me compromete también por que
siento que debo hacer una canción dirigida a eso
ya que mi proyección ya no es solamente local –no
te voy a decir universal, seria demasiado- pero si
internacional, Ejemplos: Canción urgente para
Nicaragua, por quien merece amor”

“Creo que el 82 es un año en que trabaje mucho,


un poco que se resume el trabajo de muchos años,
que vengo trabajando con mucha intensidad. Mas
que el año de mi consagración es el de mi difusión
en Cuba, creo que nunca se había difundido tanto.”
90

“Para mi cantar profesionalmente es una tortura, es


decir, cantar para vivir. Me gusta cantar por placer,
no por salario. Me gusta cantar cuando tengo
ganas, cuando estoy reunido con mis amigos.”

“Tengo enemigos que se han dedicado


sistemáticamente a detractarme, mas bien por mis
ideas. Yo pienso que es una lucha de ideas
disfrazada con mala difamación… Yo no he sido un
dilátante de la vida, he hecho cosas de mucha
responsabilidad, que había que asumirlos muy
bien, me e metido en líos, me los he buscado,
entonces, no solo he sido un bohemio, si no,
también consecuente.”

6. La gaceta de Cuba, Junio de 1989 y de


Noviembre de 1993.
(Cuba).

“Quizás haya gente que sufra tanto sus


sufrimientos, -y valga la redundancia- que en la
desesperación intenta despojarse de todo vestigio
de la niñez, pero yo dudo que lo consigan, cuando
menos totalmente, por que la juventud tiene vida
propia y es ella la que no quiere abandonarnos.
Habrá quien viva en esa guerra absurda; pero
pobre de él, por que es como querer arrancarse el
corazón.” Junio de 1989.

“… Trato se ser respetuoso con la idea, pero a


veces las canciones empiezan a decir cosas ella
91

solas, sin consultar con migo… me entero de lo


que quieren decir cuando han terminado de
manifestarse a su antojo” Junio de 1989

“Cuando uno critica algo que quiere, el amor


también se sale. Por eso cuando nosotros
hablábamos, en los primeros años, de nuestras
canciones criticas, siempre decíamos que eran
canciones autocríticas… implican un
desgarramiento, una aflicción”. Noviembre 1993

“No creo que sea muy fácil hacer una revolución,


un cambio tan radical tan profundo, en el que
participa tanta gente, sin que hayan injusticias, sin
que haya atropellos, incomprensiones. Justamente
por comprender esto, yo no me quebré. Yo sabía
que no era la revolución la que me ponía los
obstáculos en el camino. Yo sabía que eran
personas que tenían una manera muy particular el
poder que la revolución había puesto en sus
manos. Otra gente no lo entendido así. Entonces
se produjeron las amarguras, las huidas, los
enconos, las separaciones” Noviembre de 1993.

“Estoy seguro de que he seguido haciendo este


tipo de canciones cuestionadotas de la sociedad,
sólo que, tanto en aquella época como ahora, he
usado un lenguaje mas bien sugestivo, insinuante,
de Ninfa Egerea, y sobre esos presupuestos lo
critico es más difícil de detectar. Me parece que en
los últimos años he escrito bastantes canciones
donde tomo partido por cosas importantes,
polémicas, partido por la acción, y por no hacer
canciones neutras y pasivas. Sucede que, dada
esa condición elusiva del lenguaje, alguna gente no
92

se da cuenta, o se da cuenta y no lo interpreta de


esa manera, no ve lo critico, lo polémico, que
también puede ser. Ahora mas que nunca siento la
responsabilidad de investirme como defensor de la
revolución, y no como su abogado del diablo, sin
renunciar por su puesto al abogado del diablo.

Hay quienes piensan que si fuera consecuente con


aquel Silvio, no solamente ya no fuera
revolucionario, si no, yo no fuera revolucionario, por
que mucha gente pienso que aquel Silvio a lo que
se oponía, con aquellas canciones, era a la
revolución. Yo pienso que soy consecuente con
aquel Silvio, por que en estos momentos
dramáticos, cruciales, que vive mi país, pongo por
delante justamente lo que ponía en aquel
momento, el amor a la patria. Conozco el caso de
profesores de la facultad de letras de la universidad
de la Habana, que les han enseñado a sus
alumnos que yo soy un traidor de mi generación.
Conozco que se han hecho tesis musicológicas
para destruir o desacreditar el valor de mis
canciones” Noviembre de 1993
93

7. Entrevista de Silvio Rodríguez con


Astrid E. Vargas

“hacer algunos viajes, grabar algunos disco y tratar


de hacer una contribución un poco menos espiritual
y mas material a la cultura Cubana por que el
loqueo lo afecta todo”

“Dicen que los temas de mis canciones antes eran


de oposición, a lo mejor cuando son de oposición
es ahora. A lo mejor ahora estoy en la minoría,
pero bueno, yo soy así, pienso así, siento así…
Quizás ahora la gente espera que yo critique a
Fidel, pero eso es imposible por que soy su amigo,
cero en él y le debo muchas cosas. Yo prefiero
tener estas dificultades y tener dignidad.”

8. Comunicación. Caracas Nº 35 y 36 Nov. Dic.


De 1981
(Venezuela)

“Sentir es un acto intelectual también, no es


solamente un acto afectivo a raja tabla. Cuando
uno razona y comprende, la comprensión es un
enorme ayudante del sentimiento, uno no puede
sentir si no comprende, y yo hago esas canciones
por que las comprendo, que es una manera de
sentir; otra las siento más que las comprendo, pero
no siempre la que siento más son las mejores.”

“El sentido polisémico con pretensiones artísticas,


lejos de ser un defecto puede ser una virtud. Claro,
no hasta el limite en que la gente, sencillamente
entre en el “laberinto de creta”… por que si no ahí
94

estamos ante el caos y ante el desconcierto. Hace


poco me preguntaban de lo que yo veía en mis
canciones cuando pasa el tiempo, y entonces yo
decía que uno a veces escribía cosas que supo,
otras veces que sabe y otras veces que va a saber,
por que leyendo a veces textos míos de hace
algunos años he descubierto cosas que están ahí
en ese texto y que yo no pensé en ellas cuando las
dije; hay cosas nuevas que me sugiere ese texto.
Si a mí mismo que las hago son capaces de, al
cabo del tiempo, sugerirme cosas nuevas, a los
pobre oyentes, -vaya- yo los compadezco”

“Yo siempre he leído –y releído una cantidad de


veces- por mas de poetas que admiro, y este
mismo sentido múltiple de poesía, de los versos de
un poema, de un verso a veces de una sola
palabra, es una de las cosas que mas me han
maravillado, y cundo me he sentido participando de
ese escrutinio, llegando a esa verdad que quiso el
artista, es cuando me he sentido verdaderamente
haciendo participar a la obra de arte de una de sus
utilidades que es desarrollarme la imaginación, que
es la de sugerirme, tentarme, provocarme”.
95

9. El Granma, 1 de Enero de 1984 y 1987


(Cuba).

“Me enamoro casi a cada instante, de todo. De los


objetos, de las ideas, de la acciones, de las
personas, de los conceptos, lo que me cuesta
trabajo es odiar.” 1984

“Con más facilidad hacia antes una canción, no se


si he perdido numen creativo y que lo estoy
sustituyendo por la maldad, entendida en el sentido
de la experiencia y el oficio, o si es que cada vez
soy mas exigente, Es probable que haya parte y
parte.”

10. La Bicicleta, 1981


(Santiago de Chile)

“Creo que soy, por encima de todo, trovador. Me


parece, que por un problema vocacional que por
otra cosa, siempre me gustaron los juglares del
medioevo, la Grecia antigua y esas cosas; por eso
es que me gusta hacerme a la idea de que escribo
algo así como versos y los canto.”
96

12. El caimán Barbudo, Enero de 1989.


(Cuba)

“Yo no he vivido para decir cosas que llamen la


atención. Lo que pasa es que lo que digo llama la
atención y he sido bastante criticado por quienes
no han comprendido y por enemigos que no tiene
intención alguna de comprender. La canción al
menos la yo siempre he estado interesado en
hacer, es la que sirve para esclarecer ideas, para
reflejar contradicciones y reflejarla contradicción.”

Eliades Ochoa y Silvio Rodríguez


97
98

13. Clara Días, Hay quien precisa, editorial


música mundana. 1995
(España)

“En aquella época habían determinados criterios:


por ejemplo; no se permitía pasar música de los
Beattles en la radio, y ese tipo de cosas, era la
época de andar con los discos de los beattles
envueltos en periódicos… Por su puesto, yo como
joven en aquel momento, no entendía por que no
se podía escuchar a los beattles, y, bueno, cada
vez que tenia la oportunidad, decía lo que era
cierto, que mi música o mi forma de hacer las
canciones le debía muchas cosas a la música de
los Beattles, y que yo los consideraba una
vanguardia musical en el mundo y ese tipo de
cosas. Entonces por esas razones, por ese tipo de
opiniones, por otras cosas que pueden parecer
absurdas, como por ejemplo, el hecho de que
siempre yo anduviera con aquellas botas militares
–en realidad no tenia otro par de zapatos- ; mis
pantalones que parece que eran un poco más
estrechos, que en aquel momento se consideraba
de buen gusto, mi tendencia a n pelarme –mientras
nunca mientras estuve en la TV, llegue a estar
realmente peludo, por que si no, me hubiera sido
imposible salir en la TV- , todo aquello provoco una
serie de criticas y de señalamientos que me fueron
creando una imagen de conflictivo o de alguien
que no estaba haciendo lo correcto. De ahí que en
esas escasas circunstancias, ideólogos de la
reacción y disidentes Cubanos en el exilio,
intentasen desvirtuar la imagen bien ganada del
99

trovador, imputándole el cargo de”mercenario de la


cultura oficial castrista” ,así como en otros casos, y
por el contrario, aprovechando la polisemia de su
lenguaje figurado, le inculparían ideas de las más
burda reacción.

De tal modo canciones como Ojala, Resumen de


noticias, Jerusalén año 0, Playa Girón o Unicornio,
entre otra posibles, serian blanco de interés por la
manipulación ideológica por parte de los
desafectados a la revolución Cubana. Yo podré
tener todas las posibilidades, en lo individual de un
músico con éxito etc… y todas esas cosas, pero yo
te garantizo que voy a morir aquí en la primera
trinchera, defendiendo la soberanía de nuestra
patria al lado de Fidel, contra el imperialismo, eso
te lo garantizo.

La responsabilidad muchas veces es una cosa


que la gente no tiene, y que el mundo le exige a
uno. Yo no creo que sea tan responsable como
obligado que he estado a hacerlo en el sentido de
que hice canciones y las canciones llegaron a la
gente, y ahí se crea ya un nivel de exigencia muy
alto.”

“Jerusalén año 0, es un tema compuesto hace


dieciocho años, y que yo cante en esa época,
recuerdo que por entonces conocí a Ernesto
Cardenal, a quien le gusto mucho.
…Plantea un poco de Cristo revolucionario, ¿no?
Se entronca específicamente con las
especulaciones mas recientes con la teología de la
liberación, todo eso.”
100

“Cuando yo empecé en ICR (Instituto Cubano de


Radio difusión), me dieron una tarjeta para ir a
comprar ropa especial y zapatos. En una tienda en
la que compraban ciertos artistas, por que se
suponía que los artistas salían vestidos de una
forma especial. Yo no lo entendía, y sobre el
mismo buró donde me entregaron la tarjeta, ahí
mimo la dejé y dije: “Chico, yo no entiendo esto, yo
no veo por que yo tengo vestirme distinto a la gente
de la calle”. Mucho más cuado eran los años 67 y
68 con las condiciones económicas que estábamos
atravesando en aquel momento. El artista padece
de muchas taras, de muchos estereotipos legados
de la vieja sociedad, de la propaganda, del
profesionalismo, aunque yo entiendo como tal que
el profesionalismo no debe eliminarse puesto que
en determinada medida implica la calidad. Lo que
si debe eliminarse es el vedettismo, ese ser
omnipotente, esa insuficiencia, esa falsedad, esa
cosa irreal y falta de respeto que conservan
muchos artista actuales en sus relaciones con el
pueblo / / tratar que se le mire como un ser
humano más. Lo irreal limita mucho la
comunicación del hombre con el hombre”

“Cuando conozco a toda esta gente, se me abre


una perspectiva tremenda, por que no es lo mismo
andar solo, a ver las cosas que hacia otro.

Pablo tiene dos o tres (canciones), y yo tengo otras


dos o tres, así directamente políticas, y con seis
canciones no se hace un concierto, entonces
dijeron, pero bueno canten otras cosas… esta bien
101

vamos a cantar otras cosas, pero, por que ni


invitamos a alguien más.

Como teníamos que hacer uno o dos conciertos al


mes, eso nos obligo también a unirnos más, a
ensayar canciones juntos, o crear un grupo que
nos acompañara a buscar mas gente que cantaran
las canciones nuestras; y eso empezó a crecer de
esa manera, a partir de febrero de 1968, que fue
cuando hicimos el primer concierto Pablo, Noel y
yo, y que para algunos significo el estreno, entre
comillas, de la nueva trova como movimiento.”

14. Entrevista con Carmen Valdez, La música


nos rodea, editorial arte y literatura, 1984
(Cuba)

“El pueblo no solamente es la fuerza creadora de


todos los valores materiales, es, la única e
inagotable fuente de los valores espirituales. Por
ejemplo, la belleza y la genialidad de sus
creaciones, es el filoso y poeta que ha creado los
grandes poemas, todas las tragedia de la tierra y la
más grandiosa de ellas, la historia de la cultura
universal.”
102

Fidel castro y su ejercito de guerrilleros

“Que tiemble la injusticia cuando lloran los que no


tienen nada que perder, que tiemble la injustita
cuado llora el aguerrido pueblo de Fidel”
Silvio Rodríguez
103

LA ANGUSTIA ES EL PRECIO DE SER


UNO MISMO
Por. Camilo Venegas

Camilo: Dentro de cien años lo más probable es


que se te recuerde como un trovador, un gran
trovador, como lo fueron Aristide Bruant, Violeta
Parra o Sindo Garay; sin embargo, la mayoría de
las entrevistas que se te hacen no empiezan
hablando de música o de arte poética, sino de
política. ¿A qué crees que se deba esta constante?

Silvio: En el exterior de Cuba, creo que se debe


precisamente a que vengo de donde vengo. Al
parecer quieren saber cómo piensa uno que vive
aquí adentro. Tomando en cuenta que la
periodicidad de mis visitas, cuando he estado en
apogeo de giras, ha sido una vez al año, supongo
que se quieren enterar de cómo va esto, o de cómo
va uno con respecto a esto. Es curiosidad, por una
parte, y a veces también morbo. Hay países en que
la prensa juega un papel como de bambalinas, los
periódicos compiten, los periodistas se afilan al
máximo tratando de sacar algo espectacular.
También sucede que en esos países, cuando la
prensa opina de nosotros, generalmente es en
negativo. Luego llega uno y dice cosas que no son
muy habituales. En el fondo, sea por la razón que
sea, Cuba sigue siendo un asunto muy interesante.
Aquí, en la isla, generalmente son los periodistas
jóvenes los que más interesados parecen en mis
opiniones políticas. Algunos me tiran de la lengua a
lo descarado, para que diga cosas picantes; otros
se van creyendo que efectivamente me he dejado
104

provocar, los dejo. Me da una especie de ternura


eso. Revela necesidades. Y te puedo decir que en
ocasiones me comporto imprevisiblemente, hasta
para mí. Las opiniones políticas no sólo son fruto
de la maduración exhaustiva de las ideas, a veces
hasta los estados de ánimo influyen en ellas. Para
ilustrarlo me remito a aquellos versos de Cardenal
que decían algo así como «Claudia, el día que me
dejaste escribí el manifiesto contra el gobierno por
el que estoy preso».

Camilo: En “Reino de Todavía” aseguras que


«nadie sabe qué cosa es el comunismo y eso
puede ser pasto de la censura, (...) de la
ventura...» En ese desconocimiento, ¿qué ha
primado, la censura o la ventura?

Silvio: Me refiero a que las aspiraciones del


comunismo, aparte de la imagen de las sociedades
que lo han intentado, también pueden despertar
temor y por ello censura. Algo así como lo que hizo
la iglesia con Cristo, que en realidad era un hombre
muy violento, por la envergadura del cambio moral
y social que proponía. Hay que recordar que
expulsó a los mercaderes del templo, dicen que
incluso a latigazos. Y aquello de que “si no estás
conmigo estás contra mi”, es fuertísimo, sobre todo
hoy en que la intolerancia es un pecado peor visto
que el incesto. Cristo, si existió, tiene que haber
sido una suerte de vagabundo furioso y delirante,
con un carisma avasallador, posiblemente un
hombre que inspiraba hasta miedo. Por otra parte,
la ventura de no saber qué es el comunismo es lo
105

que puede seguir dando ganas de intentarlo. Me


refiero a que el fracaso del “socialismo real” puede
dar ganas de hacerlo mejor que lo que hayan
resultado las diversas experiencias, aunque lo más
simple sea el deseo de olvidar el tema. Hoy día hay
confusiones y frustraciones bien basadas, pero la
opción radical sigue siendo una tentación y a veces
el único recurso para los marginados, que son
mayoría.

Camilo: En la nota a “El necio” que aparece en tu


disco Silvio, aclaras que «es una canción de
marketing, de precios»; y dejas muy claro que el
tuyo es «el levantamiento del bloqueo a Cuba y la
entrega incondicional del territorio cubano que
E.E.U.U. usa como base naval en Guantánamo».
Seis años después, al menos el bloqueo parece
insostenible, hay incluso optimistas que aseguran
que su desaparición es cuestión de tiempo, de muy
poco tiempo. ¿Cuáles son para ti los pro y los
contra de esta situación?

Silvio: Para empezar, te aclaro que no soy de los


que piensan que si normalizamos las relaciones
con Estados Unidos, estamos perdidos. Creo que
puede ser una etapa difícil, pero a mi me parece
necesaria; en definitiva hay que acabar con esta
situación absurda de vecinos que sólo se miran
para sacarse los dientes. Es verdad que sería
preferible que por nuestros propios medios
saliéramos antes del período especial, ya que en
mejor situación económica, estaremos en mejores
condiciones espirituales para la maraña que puede
armar ese contacto. Pero si la normalización se
106

diera antes, habrá que asumirla, tanto nosotros


como ellos. A nuestro favor tenemos lo alcanzado,
“las conquistas del socialismo”, como se diría en el
lenguaje especializado -por cierto que hasta Clinton
ha reconocido algunos logros-. A favor está, sobre
todo, la calidad humana conseguida gracias a la
Revolución, proceso que considero profundamente
libertario. No quiero decir que hemos tenido o que
tengamos todas las libertades necesarias. En ese
sentido falta por andar, aunque en todas partes
siempre falta libertad en algún sentido. Y cuando
hablo de la calidad del cubano, me refiero también
al cubano que emigra. Algunos de ellos usan el
argumento político de una falta de libertades, pero
no creo que ellos se sientan completamente libres,
vivan donde vivan -estoy hablando de personas
inteligentes-. Sufren discriminaciones económicas,
raciales y de otros tipos; son manejados por estos
o por aquellos hilos; salen de lo que consideran
una jaula para entrar en otra. Pero sobre todo
sufren la mala calidad de las relaciones humanas
de otros países, e inevitablemente comparan
aquello con Cuba... Y eso que nuestras relaciones
humanas no están en su mejor momento. Pero en
general confío en lo que ha hecho de nosotros esta
experiencia social en que hemos vivido. Eso me
parece algo que siempre tendremos a favor.

En contra tenemos algo así como el ocio,


olvidarnos del espíritu de hormiga que se ha
tratado de sembrar en parajes de cigarras; en
contra, en definitiva, creo que tenemos el pasado,
lo peor de nosotros mismos queriendo aflorar una y
otra vez –no sé si es la bestia, pero hay absurdo y
107

caos–... Y también tenemos en contra a una


especie de corriente de abulia, dejadez e
irresponsabilidad que parece predominar en las
nuevas generaciones de todo el mundo –sobre
todo según las personas mayores–: esa especie de
desencanto de grandes zonas de los jóvenes, que
aquí está matizado por nuestra realidad
económica. Parece ser una tendencia que se ha
acrecentado gracias a la unipolarización, que
tiende a pintar una perspectiva más chata y
aburrida del futuro. Es como decir: de ahora en
adelante todo será así, y punto. Cuando veo cómo
reaccionan algunos jóvenes, a veces me parece
escuchar a Rubén Martínez Villena, cuando se
preguntaba: “¿Y que hago yo aquí, donde no hay
nada grande que hacer...?”

Camilo: ¿Crees que el desencanto, al menos en


esa parte de la juventud cubana, tenga cura?

Silvio: Si ese desencanto tiene causa, también


debe tener cura. Todas las generaciones deben
tener su Moncada, y si no lo tuvieran deberían
inventarlo. Es probable que algunos incluso lo
encuentren en la aventura de la diáspora, por
contradictorio que parezca. Otros no, otros son
capaces de fajarse con la cotidianidad, como
gigantes del silencio, y ahí encuentran la cuota de
gloria necesaria para sentirse vivos. Pero creo que
no ha habido generación sin traumas. Todas las
generaciones tienen zonas marchitas, aún las más
vivas. Emprender un proyecto social transformador,
ambicioso, con ansias de plenitud, como la
Revolución, es justamente un intento de que las
108

oportunidades se generalicen. Pero el devenir


puede ser sorprendente. Siempre recuerdo aquello
del viejo Roa, que decía que “la imaginación de la
realidad suele ponerle rabo a la realidad
imaginada”. Pensando en esas cosas hice “Causas
y Azares”.

Camilo: Últimamente se insiste que el viejo exilio


de Miami -el de los Batistianos y ultraderechistas-
agoniza; las nuevas generaciones de emigrantes
no guardan tantos rencores ni cicatrices. Si
pudieras hacer un concierto en la Florida para
muchos de los que te oían y seguían en La
Habana, ¿qué dirías antes de empezar a cantar,
qué canciones no podrían faltar esa noche?

Silvio: Lo primero sería saludar, o lo segundo,


porque suelo cantar una canción siempre, antes de
saludar, para que me salga la voz. Conociéndome,
sé que trataría de no pensar demasiado en
magnitudes o trascendencias, para que todo fuera
como cuando hago un concierto en cualquier parte,
ocupándome de escoger un programa equilibrado,
de tocar lo mejor posible, de cantar
aceptablemente, en fin, de hacer ni más ni menos
lo que siempre trato de hacer. No podría ver ese
contacto como algo exótico. Para mí, creo que por
mi edad y después de haber vivido con tanto
compromiso, sería algo muy fuerte, muy verdadero.
Date cuenta de que yo no he sido nada veleidoso,
que no he andado con ningún tipo de coquetería;
por eso mismo pienso, siento, que puede ser
intenso, porque seríamos cubanos demostrando
109

que somos capaces de discrepar y encontrarnos en


la misma plaza, sin tener que insultarnos o
hacernos pedazos. Tengo familiares y amigos muy
queridos en la Florida; y tengo antecedentes, en
hoteles del mundo, donde he coincidido con
cubanos de allá, y guardo algunas cartas que me
han pasado por debajo de la puerta. No son cartas
donde me dicen que piensan como yo, todo lo
contrario, han querido dejar bien claras sus
diferencias conceptuales. Pero son mensajes sin
odio, mensajes a un comunicador que tiene zonas
con las que se identifican, señales humanas de
gratitud y de esperanza, sustancias que también
me conforman. Sinceramente, me gustaría mucho
tener esa oportunidad, atravesar por esa prueba
espiritual, y me parece que, pasara lo que pasara,
sería positivo.

Por un problema de naturaleza, sin ánimo de


desafío, creo que no podría dejar de cantar “El
Necio”, como también “Días y flores”, “Rabo de
nube” y “Reino de Todavía”.

Camilo: Durante los últimos diez años,


fundamentalmente, la UNEAC -a cuyo Consejo
Nacional tú perteneces- ha jugado un papel de
indiscutible importancia en la cultura cubana. ¿En
qué medida crees que esto ha ayudado a enfrentar
prejuicios dentro y fuera de la Isla?

Silvio: Siempre ha existido una corriente de


artistas revolucionarios que han estado contra las
cuadraturas, eso ha pasado toda la vida. En la
misma UNEAC han estado algunos, y durante
110

años, pero antes era más difícil hacerlo sentir en su


justa medida. Yo creo que en esta nueva era tiene
muchos méritos Abel Prieto --y espero que no
pienses que le estoy guataqueando al ministro o al
miembro del buró político--. El caso es que creo
que él ha continuado un espacio que en otros
tiempos Haydee Santamaría y Alfredo Guevara
inauguraron. A ellos, además de su humanidad tan
respetada y de la inteligencia con que trataban
asuntos delicados de la cultura, los asistía una
trayectoria insurreccional y la cercanía histórica con
el Comandante. Abel, a quien no escatimo
integridades, tiene la frescura de otra hornada,
también coherente con la revolución, pero ha
ganado parte de su prestigio entre los intelectuales
por conseguir ese espacio, por ser decidido en
temas peliagudos como emitir y publicar opiniones
que anteriormente no tenían cabida.

Creo que eso ha sido consecuente con los niveles


de complejidad que los tiempos cambiantes
plantean, pero eso no nos pone al día, porque la
UNEAC genera ese intercambio, pero entre pocos.
Estoy convencido de que la ausencia de una
prensa más polémica ha frenado el auge de una
posible cultura de debate, cosa que siempre es
beneficiosa, más pensando en los tiempos que al
parecer se avecinan. Todos seríamos más diestros,
por no decir más inteligentes. Mi experiencia
personal, ante la prensa y en diferentes debates
internacionales, me ha mostrado lo necesario, lo
enriquecedor de la confrontación. Es muy difícil
cuando te hablan de un tema que la prensa cubana
111

no ha tocado, porque ahí uno tiene que pasar la


vergüenza de decir que se está desayunando.

Camilo: Al principio de tu carrera estuviste muy


vinculado al ICAIC esta institución, fuiste fundador
de su Grupo de Experimentación Sonora y
realizaste la música de varios documentales y
películas de ficción. ¿Te complace el cine cubano
actual?

Silvio: No estoy completamente al día, lo confieso.


No asisto a los Festivales, porque hay demasiado
ruido y parafernalia, y lo que hago es que poco a
poco voy encontrando las películas y viéndolas en
mí casa. En general podría decirte que ahora no
veo aquel pulso novedoso que hubo en los 60,
pero eso tampoco existe en otras artes. De lo que
yo he visto, la última película de peso que encontré
es Fresa y Chocolate. Me gustó Hello, Hemingway,
la vi más de una vez.

Camilo: ¿Qué película cubana puedes ver una y


otra vez?

Silvio: Vampiros en La Habana.

Camilo: ¿Todavía te interesa hacer música para


cine?

Silvio: Siempre, Camilo, siempre me interesará.

Camilo: ¿Qué cineastas han influido en ti como


creador?
112

Silvio: Disney, Chaplin, Bergman, Pasolini y


Tarkovsky. Hay otros, como Kurosawa, Fellini,
Buñuel, Forman, Wells, Herzog, incluso Spielberg y
algunos más, que me han hecho descubrir cosas,
pero creo que quienes más me han marcado son
los cinco primeros.

Camilo: ¿Qué música es la que más escuchas


ahora? De la música realizada en los noventa,
¿cuál es la que prefieres?

Silvio: Bueno, mi compañera es flautista. De ahí


que en los últimos dos años me he ido convirtiendo
en un asiduo de ese repertorio. Pero lo cierto es
que la flauta siempre fue uno de mis sonidos
preferidos. Escribí bastante para las maderas
cuando estaba en el Grupo de Experimentación;
llegamos a tener una cuerda casi completa. En
general podría decirte que en los últimos años he
seguido adentrándome en el repertorio
instrumental, que es la música que más he
escuchado en toda mi vida. Desde hace
aproximadamente una década hay una corriente,
sobre todo en Europa, de rescate de la música
antigua. Diversas escuelas se disputan autoridad
en el perfeccionamiento interpretativo de esos
estilos. De ahí que hayan proliferado los
encuentros corales en monasterios y abadías, así
como el rastreo y ejecución de la música
renacentista y barroca. He ido siguiendo todo eso,
en la medida de mis posibilidades, y he disfrutado
mucho el trabajo de agrupaciones como PAN
(Proyect Ars Nova). También hay zonas del New
Age que me han tocado, sobre todo la música de
113

orígenes célticos. Cuando comencé a ir a España,


hace ya más de veinte años, empecé a prendarme
de la dulzura de esa música, andando por Galicia.
De lo realizado en los noventa he escogido cosas
salteadas, como perlas. No creo que esta década
se caracterice por un movimiento musical
excepcional, en cuanto a aportes. El acceso a la
nueva música está estancado, y fíjate que no culpo
a la música o a los músicos. El estancamiento es
afín a las comunicaciones que se aceleran. En la
medida en que los monopolios del espectáculo se
consolidan, van limitando cada vez más el gusto,
buscando lo reiterativo, lo homogéneo que propicie
la producción en gran escala. Es una especie de
trampa de lo masivo que deja poco espacio para lo
revolucionario. Por eso creo que la música de la
próxima centuria probablemente ya esté hecha, lo
que no la ha dejado aflorar. A mi me parece que
los agentes que destapen el futuro, quizá hasta sin
querer, pueden ser las compañías locales
pequeñas, casi fantasmas. O tal vez un grupito de
amigos metidos en un cuarto, en un estudio
casero, con una distribución artesanal.

Camilo: Hace poco reconociste que escoger las


canciones para un disco, decidir cuáles entran y
cuáles se quedan fuera, te cuesta mucho trabajo;
sin embargo hay canciones inéditas muy
superiores a algunas que ya tuvieron la suerte de
atravesar el pórtico. ¿Esto se debe a alguna razón,
digamos, dramatúrgica del disco en sí o
sencillamente a caprichos?
114

Silvio: Eso se debe a un poco de todo lo que


mencionas. Pero también a que olvido mis
canciones y a que a veces me las encuentro
cuando menos lo espero. Por otra parte, ciertas
reacciones del público no son lo que parecen, y te
lo voy a explicar. Casi desde que comencé, estoy
escuchando frases como «¿por qué ya no cantas
las viejas?», «me gustaban más las de antes», y
cosas así. Lo cierto es que cuando grabé mi primer
disco, en 1975, ya mi flujo de producción había
bajado sensiblemente. Pero puedo garantizarte
que en absolutamente todos he puesto “canciones
de antes”, porque entre 1967 y 1973 compuse
cientos de canciones. Claro, también porque el
ritmo disquero siempre ha sido más lento que el
composicional. Sin embargo seguí escuchando las
mismas frases respecto a “las viejas”, y me daba
risa, porque parte de las canciones que editaba
eran “viejas”. Entonces me dije: ¿Qué querrán,
realmente? ¿Las canciones aquellas o al Silvio de
entonces? Pero un día también me pregunté si
aquella añoranza se refería a mis canciones y a mí,
o a ellos mismos. Y creo que cuando menos hay
algo de razón en esto, porque alguna gente lo que
desea realmente es revivir lo que era cuando
escuchó aquellas canciones, cuando escuchó por
primera vez a aquel Silvio. Pareciera que hay una
especie de anhelo de “volver a los 17”, de revivir
tiempos de juventud, falta por la que sin querer me
culpan –aunque conste que los perdono porque los
comprendo–. Algo que también he observado, es
que la calificación de “las viejas buenas” engorda.
Equis tiempo después de un estreno, que a veces
pasó sin pena ni gloria, resulta que la canción entra
115

en la categoría de “las de antes”. Hace poco, en


México, cuando fui a estrenar el trabajo con Rey
Guerra, que es una antología entre los 60 y los 80,
un agudo columnista decía, comentando que el
público gritaba títulos de “las clásicas”: «el año que
viene le vamos a pedir las de este año». Por mi
parte sólo me queda confesar que espero que así
sea.

Camilo: Háblame más del trabajo con Rey Guerra.

Silvio: Bueno, Rey y yo somos viejos amigos.


Desde hace tiempo nos estábamos amenazando
con hacer algo juntos y al fin lo estamos
cumpliendo. Yo tenía, y todavía me quedan,
canciones que había ido dejando aparentemente
olvidadas en el camino. Y una de las razones es
que, cuando empecé a componer, afinaba la
guitarra en cualquier tono, generalmente más bajo,
lo que me permitía remontarme a notas agudas
que en la afinación correcta no me es posible dar.
También la voz se me ha bajado con el tiempo y el
mal uso, y hay canciones antiguas, a las que
entonces apenas llegaba, y ahora menos. Para
volver a ellas debía transportarlas de tonalidad.
Pero la guitarra es un instrumento que por su
conformación no suena igual en todos los tonos.
No suena igual una cuerda pisada que al aire,
cosas de ese tipo. O sea que necesitaba no sólo
transportar las canciones sino replanteármelas.
Eso no es imposible, lo he hecho con “La era...”,
con “Rabo de nube” y con otras, pero es un trabajo
para el que no siempre estoy dispuesto. Ahí entró
Rey a tirarme un cabo. Y es que Rey, además de
116

un excelente guitarrista, es un gran músico, es


compositor, tiene una fuerte imaginación, y resulta
que también, para rematar, tiene cierta afinidad
estética conmigo. Posiblemente eso se debe a que
tenemos una serie de referencias comunes, entre
ellas que los dos hemos aprendido de Leo
Brouwer.
Lo primero que hice fue grabarle un par de
cassettes con temas, para que él escogiera lo que
más le interesara trabajar. Como imaginé, las
primeras canciones que escogió fueron
marcadamente líricas, con armonías más ricas.
Pero eso nos llevó a tener que equilibrar el
repertorio, la segunda etapa, y ahí fue que
empezamos a introducir temas más calientes. Por
último, y también por necesidad de equilibrio,
hemos tenido que introducir algunos temas que ya
estaban grabados, que la gente conociera, para
que no se nos durmieran en el teatro. Entre col y
col.

Todavía estamos montando cosas, todavía


estamos cambiando las primeras que montamos.
Sé que esto último nos va a seguir pasando,
porque todo es perfectible, pero me siento muy
satisfecho porque realmente ha aportado, ha
enriquecido todo lo que se ha abordado. Es un
trabajo muy divertido y aprendo mucho de él,
aunque en ningún momento trata de dárselas de el
que más sabe. Esa es la gente que más enseña. O
más bien de la que más fácilmente aprendo. Los
maestros que quieren apabullar son insoportables.
117

Camilo: Volvamos a tus canciones; ¿cuál de ellas


ha corrido peor suerte?

Silvio: Creo que en primer lugar las olvidadas,


algunas que no grabé o que se borraron. Esas
volvieron a su dimensión natal y quien sabe si
andan felices, retozando como monstruos en el
anonimato. También hay canciones incapturables,
como “Mariposas”. Es que es precisamente eso:
una mariposa. ¿Qué sucede cuando tocas una
mariposa? Se deshace, se acabaron el vuelo y los
colores. Debe ser por eso que no ha querido entrar
al estudio de grabación, porque sabe que cada vez
que he intentado tocarla la mato. Hay muy pocas
versiones en que “Mariposas” ha volado: la primera
que hice, en un concierto del Grupo de
Experimentación Sonora, en 1971. La había
compuesto esa misma tarde y alteré el orden del
programa para soltarla. Recuerdo otra, en México,
a fines de los setenta, en un concierto de
solidaridad con Uruguay. No es la que está editada
en ese disco mexicano, fue otro día, y sé que salió
y revoloteó porque esta es una mariposa muy
inteligente: no se asoma cuando hay grabadoras,
es como si tuviera miedo escénico. Ahora, entre
Rey Guerra y yo, estamos haciéndole la corte,
estamos tratando de conquistarla, de convencerla.
Todo está en que ella esté segura de que no la
queremos tocar, sólo soltarla para verla y ser
felices.

Camilo: ¿Hay alguna canción que te guste mucho


y que estés decidido a no incluirla nunca en un
disco?
118

Silvio: Eso jamás me ha pasado por la cabeza. Lo


que si ha sucedido es que algún amor ha requerido
un poco de tiempo, antes de cantarlo, por pudor.

Camilo: ¿Las canciones de Descartes fueron las


que menos te gustaron de todas las grabadas para
la trilogía de Silvio, Rodríguez y Domínguez?

Silvio: Menos una nuevecita que grabé, llamada


“Rosana” y dedicada a Francisco Repilado, las
canciones de Descartes son las que me sobraron
de los tres discos anteriores, por razones de
dramaturgia, o porque el sonido de tal grabación no
lograba empastar con el sonido general del disco.
Pero como ya aclaré esto, ahora me tomo la
libertad de hacer un trabajo menos homogéneo,
desde puntos de vista técnicos. Te voy a decir más:
incluso en Descartes he tratado de guardar cierta
coherencia. Por ejemplo, hay una canción que
quité porque es tan diferente que no puedo
conectarla con nada. Se llama “Tartufo” y la hice
para la obra de Moliere. Por último te agrego que –
según Argelia, mi madre, que suele tener una
puntería escalofriante–, Descartes es el mejor
disco de la tetralogía familiar. Hay muchos discos
que se quedaron en el camino, el volumen dos de
Rabo de nube, otro sobre la pintura cubana para el
cual Wilfredo Lam hizo el dibujo de la portada, otro
con Juan Formell y los Van Van, dos con Afrocuba,
uno con Diákara...

Camilo: ¿A qué se deben tantos naufragios?


119

Silvio: A diferentes razones. Al cabo de tantos


años puede que no valga la pena retomar la
segunda parte de Rabo de Nube. En definitiva a
ese disco le puse volumen uno porque se me había
quedado un montoncito de canciones grabadas,
que no cupieron sobre todo por la sacrosanta
dramaturgia. Luego las usé en los trípticos,
después de editar Unicornio. Obviamente, al disco
Unicornio no podía ponerle Rabo de Nube,
volumen dos. El trabajo con Van-Van no se
concluyó porque un día prendí la radio y escuché
las cuatro canciones que acabábamos de grabar.
Incluso las voces mías son las de referencia, para
mi no era algo terminado. Luego se fueron de viaje
y ahí se quedó todo. Los otros discos que
mencionas están pendientes. El único que me falta
por componer y grabar es el homenaje a los
pintores cubanos; a los demás sólo les queda
ponerle la voz y mezclarlos. Supongo que en algún
momento encontraré sosiego para eso.

Camilo: Una vez terminados todos esos proyectos,


¿qué vendrá?

Silvio: Parece la pregunta de un niño. Te voy a


responder igual: dije búho, mijito, dije búho.

Camilo: He oído decir que el rescate de


compositores como Compay Segundo es una
trampa de los vendedores de la música, que esa
trova ya está muerta; por otra parte, algunos
aseguran que el Grammy de Buenavista Social
Club es una escaramuza, una cortina de humo
para no reconocer la nueva música cubana, la que
120

se baila en las cuatro esquinas del mundo. ¿Qué tú


opinas de esto?

Silvio: Hace unos pocos años vi afirmar en la


televisión, por un cantante de una orquesta de
salsa, que la música de Leo Brouwer, entre otras,
no era cubana. Nada es nuevo en este mundo, y
mucho menos eso de creerse LO CUBANO, con
mayúsculas y luces de neón intermitentes, o lo
popular, lo mejor, y demás no es que la vanidad
quiera agregar. Pero yo coincido con aquella
canción memorable que dice “la trova no ha
muerto, no”, aunque también entiendo a los pícaros
que al final decían: “no ha muerto, pero la estamos
matando”… ¿Qué iluso puede sostener que lo que
hace es lo único válido, y mucho más en un país
con la riqueza musical de Cuba? Es como ver el
arte como una competencia de quítate tú que
ahora me toca a mi. Puede haber quien piense que
el único éxito justo es el que le toque a él, puesto
que tiene la llave sagrada y suprema de la
cubanidad. Pero no me quiero meter en teorías
sobre la cubanidad. Sólo te diré que el que no vea
lo cubano como algo diverso y enriquecible, por
mucha clave que toque, no sólo no conoce a Cuba,
sino que ni siquiera se conoce a sí mismo. A mi me
parece maravilloso que la vida le haya dado a
Compay, y a otros maestros como él, el premio del
éxito internacional. Lo que no me parece justo es
que haya sido a estas alturas. Y respecto a esas
rivalidades de almas enanas, siempre he pensado
–y practicado– que hay oxígeno para todos.
121

Camilo: ¿Qué piensa Silvio Rodríguez de José


Luis Cortés?

Silvio: Bueno, a José Luis lo conozco desde que él


era un adolescente, estudiante de la Escuela
Nacional de Arte. El Grupo de Experimentación
trabajó mucho con jóvenes de la ENA; los
llamábamos como sustitutos cuando nos fallaba
algún músico. Algunas flautas de nuestras
orquestaciones de entonces las puso El Tosco -y le
llamo así por afecto, por familiaridad, porque ya
entonces le decían de esa manera-. Recuerdo que
cuando se iba, entre nosotros nos reíamos
diciendo: «¡qué tosco tan raro, si toca como un
ángel!» Para mi es uno de los más sólidos músicos
de la actualidad; la banda le suena monolítica, no
hay dispersión. Cuando improvisa con la flauta es
cuando más me atrapa, recuerdo un video de un
concierto en Japón que me puso los pelos de
punta. Lo hemos invitado a grabar muchas veces,
desde siempre, porque además de su vertiente
creadora es un gran músico de atril.

Camilo: ¿Si alguna vez se diera la posibilidad, te


gustaría hacer un disco con él?

Silvio: La verdad es que no se me había ocurrido


esa idea. Habría que ver si a él le interesa, aunque
no debe ser fácil, dados sus compromisos. Por
cierto, hace ya bastantes años me llamó a la salida
de la EGREM y me haló hasta el estudio en que
estaba trabajando, para ponerme una linda versión
de “Por quien Merece Amor”. Luego me dijo:
«Silvio, esto es para que algunos no hablen tanta
122

cáscara de que no me interesa la canción con


letra». Mira, otro detalle que puede ser interesante
para los curiosos, es que la flauta de la grabación
de Unicornio la puso él.

Camilo: En su disco Como los peces, Carlos


Varela hace dos referencias a tu obra. En una, por
ejemplo, pone al obrero que noblemente te sumaba
su estatura, a traficar con turistas. ¿Cómo ve Silvio
esas apropiaciones, ese trueque de metáforas?

Silvio: No me parecen mal, cuando está hecho con


ingenio. Carlos es adicto a la paráfrasis. Recuerdo
que cuando usó parte de la letra de “Lagrimas
Negras” le protesté, cariñosamente, por no usar el
final de la frase, que es la que revelaba el amor y el
perdón: «en vez de maldecirte con justo encono,
en mis sueños te colmo de bendiciones». Sobre
esta otra apropiación te diría que ese obrero que
ahora trafica con turistas, y que según la versión de
Carlos es el mismo que me brindaba su estatura,
es también aquel pescador del Playa Girón, que
robaba comida y después daba la vida. ¿Te
acuerdas? Y bueno, afortunadamente no se me
ocurrió hacer una diatriba por aquello, sólo
significar que los hombres eran los protagonistas
de la historia y que precisamente por eso la
escribían. En definitiva, que el mismo personaje
aparezca en dos tiempos tan distantes, en dos
canciones, pudiera tener un valor hasta
antropológico. Podríamos concluir en que tanto el
obrero actual de Carlitos, como mi remoto
pescador, no son perfectos –y vamos a ver quien
tira la primera piedra en eso de la perfección–, lo
123

que dudo mucho es que esa similitud demuestre


que hayan dejado de ser capaces del sacrificio.

Camilo: En uno de tus últimos conciertos en La


Habana invitaste al canario Pedro Guerra. ¿Te ha
sorprendido su obra?

Silvio: Pedro es un tío con talento, es una de las


nuevas voces más importantes de España. Sí, me
gustan sus canciones, sus letras, hace mucho que
las escucho. Bueno, y que las comparto, porque en
los ochenta puse una voz a una canción suya,
cuando estaba con el grupo Taller Canario.

Camilo: Si Silvio no hubiera nacido en el campo;


¿qué se habría perdido de él?

Silvio: ¿Me dejas leerte un fragmento de una


cosita que escribí una vez sobre eso?.. Lo pones
en la entrevista, si tú quieres o si cabe: «Los
animales y el monte son los únicos que no
disimulan. Ellos son como son. El río es hondo y
lleno de biajacas, y está encajado entre dos lomas
larguísimas que van culebreando durante
kilómetros, llenas de pelo verde. La cabellera de la
loma es el monte, y yo soy un piojo curioso que no
va por los trillos, sino por donde está la maraña en
que se arrastra el jubo, donde las lagartijas son
gordísimas. Yo voy a donde hay pájaros que no se
ven, pero se oyen. Hay uno que dice tirecaratití y
otro que dice cocorióco. En ese lugar hay jicoteas
montadas en los gajos que rozan la corriente. Si
pasa un bote, ellas se zambullen; pero si vengo yo,
se quedan y me miran. A veces hasta sacan un
124

buen tramo de cabeza y me hacen señitas,


saludándome. A mí no me gusta molestarlas y ellas
a mí tampoco.
«Luego me voy al ojo de agua, donde hay una laja
blanca y ancha, sumergida una cuarta bajo la
superficie, en la que me siento y me deslizo hasta
el chorro que viene del fondo. El manantial es
potentísimo; desde la orilla se ve, y parece que
hubiera un tropelaje de peces, pero uno se para en
la laja, casi arriba del borbotón, lo mira y no hay
más que un tembleque de aguas transparentes. La
primera vez daba miedo meterse, porque estaba
aprendiendo a nadar y allí tapa a dos hombres,
pero me agarré del bordecito de la piedra y me fui
escurriendo hasta que sentí que la fuerza del
chorro me aguantaba. Qué cómico, no había que
saber nadar: uno se acostaba y era como si en
aquel punto el río hubiera perdido su maña de
tragagente. Yo no sabía que el río tuviera un ojo, y
mucho menos que fuera de esa forma.
«A veces, allí, como una cruz mirando al cielo, soy
la pupila del ojo de agua, y allá arriba, en la última
lejanía de las alturas, veo pasar auras tiñosas
perforando las nubes. Esos pájaros lucen muy bien
a esa distancia, pero de cerca tienen una
cocorotina de marañón que da repugnancia. Dicen
que son útiles, porque se comen la carroña, pero a
nadie le gustan porque son feas y de mal agüero.
Sin embargo, nada vuela mejor que una tiñosa,
como si el aire fuera de ellas. Suben y bajan todo
el tiempo y pasan horas sin mover un ala, como
bailando en el vacío. Por eso dan ganas de ser
aura, aunque la gente luego te repudie.
125

«Las nubes son otra historia, aunque tampoco


ponen al personal de acuerdo. Periquín ve un
barco donde el Chentu es un conejo, y allí mismo
es donde Mingo ve una mujer escarranchada. Yo,
tratando de ver lo que ellos dicen, veo una jaiba en
una bandera de piratas. Las nubes son de lo más
curiosas. El problema de las nubes es de dónde
vienen y hacia dónde van, qué han visto y cuántas
cosas se la pasan saboreando. Porque esas aguas
que han subido y bajado tantas veces, deben ser
las mismas de toda la vida. La nube que se
descarga sobre el río de mi pueblo seguro se llenó
en el Amazonas, y las góticas que el sol me chupa
del ombligo van a llover sobre una pirámide de
Egipto. Yo creo que las nubes enseñan tantas
formas porque les gusta contar las extrañezas que
conocen, pero por más que uno las mire nunca se
llega a saber tanto como ellas, tan sólo se lo puede
imaginar.
«Flotando abandonado sobre el ojo uno se puede
pasar horas, y de mirar mucho a los celajes puede
quedarse ciego y llegar a su casa chocando con las
cosas, y contestando todo menos lo que la gente te
pregunta. Empacharse de cielo en el ojo de agua
es peligroso para la paz de la familia...»
…¿Te imaginas qué sería de mi, Camilo, si no
hubiera nacido en San Antonio de los Baños?

Camilo: Nunca en este país -al menos que yo


recuerde- se han registrado tanto las canciones de
un compositor como las tuyas; la gente las vira al
derecho y al revés en busca de entresijos, de
verdades o mentiras; cuando encuentran lo que
buscan, te hacen responsable de la verdad o de la
126

mentira que ellos querían y recibes un sinnúmero


de halagos; de lo contrario, de no hallarse la
metáfora deseada, te maldicen y hasta llegan a
acusarte de traidor a ti mismo. ¿Eso se ha reflejado
en el Silvio compositor, has llegado a
autocensurarte para evitar contratiempos con los
adivinadores de tu obra?

Silvio: Hay incluso teorías que afirman que mi


lenguaje es producto de la represión política, que
yo me inventé un idioma metafórico para decir lo
que no me atrevía a las claras. Todo eso es
interesantísimo. Se puede aprender mucho de la
gente, escuchándola opinar sobre terceros. Ese
escrutinio me lo aplican desde el principio, cosa
que me llevó a escribir canciones paranoicas como
“Nunca he creído que alguien me odia”, “Debo
partirme en dos”, “Defensa del trovador”, “Derecho
humano” y algunas más. Sufrí mucho eso, creo
incluso que a veces se me fue la mano en el dolor.
Me costó entender que la agresión podía ser parte
de una especie de juego amoroso y me rebelaba,
paré en un siquiatra, me monté en un barco y me
bajé, estuve bastante caótico. Pero te puedo jurar
que yo empecé con una pureza no absoluta pero sí
desconcertante; era radical como un arcángel, pero
sin Papá Dios a mis espaldas. A veces ni siquiera
mis amigos me soportaban y acabé volviéndome
contra mi mismo. Fue un duro aprendizaje. Pensar
que uno es bueno siendo de una manera, creerlo
ciegamente, como si fueras íntimo del Espíritu
Santo, y luego constatar que otros te ven como un
engendro, te hace escribir cosas como «la angustia
es el precio de ser uno mismo». Pero nunca he
127

llegado al extremo de escribir para estar al día o


para complacer. Siento algo extraño en el
estómago ante esa especie de jineteo de la
celebridad.

Camilo: Ahora, cuando tocas fondo; ¿te vales de


un batiscafo para salir a flote, o todavía lo haces a
pulmón limpio?

Silvio: Recuerdo que una vez me pidieron una


colaboración para El Caimán Barbudo y algo de lo
que propuse tenía un tono que podía sacar alguna
chispa, entonces alguien me dijo: «Esto tú lo haces
porque eres Silvio Rodríguez». De lo que había que
inferir que la valentía de un famoso no valía tanto
como la de un incógnito. Cuando me pateaban, me
botaban y me calumniaban algunos me concedían
la gracia de ser un rebelde simpático. Claro,
después de la fama y los “millones” quién o qué te
toca. No puedes ni siquiera tocar fondo tú, en paz,
o más bien en guerra. Algunos no te creen la
guerra, o hacen todo lo posible para que no te la
crean. Generalmente son gente que no le han
tirado un gollejo a un chino y uno, sin querer, les
hace el efecto de la soga mentada en casa del
ahorcado. Esas cositas pasan, no creas que no me
doy cuenta. Siempre me acuerdo de una amiga
que tuve, Adita Santamaría, un ser hermosamente
difícil, que cuando en 1973 canté El Mayor en la
plaza de San Juan de Dios, con Fidel ahí sentado,
me decía que ahora tenía que aflojar, que a partir
del reconocimiento tenía otra responsabilidad. En
cierto sentido tenía razón, pero ni ella ni yo
sabíamos hasta dónde eso podía ser complicado.
128

Me acuerdo cómo me fajaba con ella –que ya se


nos murió–, que era una gran iconoclasta, pero que
trataba de protegerme. Yo me reía y le decía:
«Adita, ¿así que haz lo que yo digo y no lo que yo
hago?» La mala leche de los que sólo saben
destilar veneno, y que suelen morir envenenados
de sí mismos, me recuerda aquella canción que
dice: «Me matan si no trabajo/y si trabajo me
matan.»

Camilo: Silvio, ¿es verdad que tú eres millonario?

Silvio: No, pero me gustaría. Y ¿sabes una de las


cosas que haría con mis millones? Comprar toda la
buena pintura cubana y en general las obras de
arte que se llevan de Cuba. También compraría
una mansión y haría un Museo de Rescate. Creo
que las generaciones venideras me lo iban a
agradecer, pero si no lo haría igualmente.
Recuerdo que hace unos años, a principios de los
noventa, se rumoró que había comprado la
EGREM por cuatro millones de dólares. Creo que
eso fue cuando comenzamos a trabajar para
construir los estudios Abdala. Hace menos de un
mes, delante de mi hermana, dos personas decían
que yo le había vendido Abdala a Cimex por tres
millones. Si todo eso fuera cierto no creo que
habría hecho un buen negocio. Que carezco de
talento como comerciante es la única verdad que
hay detrás de esos comentarios, y en eso salí a mi
padre, que según mi madre botaba el dinero.
Gracias a ese tipo de cotilleo he tenido algunas
buenas y también muy malas experiencias. Las
buenas es llegar de pronto a un lugar y que te
129

traten como a Gregory Peck en El hombre del


millón de dólares. Esta es una película en que dos
banqueros hacen una apuesta y le entregan a un
pordiosero un cheque por un millón. Luego aquel
hombre llega a todas partes y la gente no lo deja
pagar y le dan todo tipo de atenciones, a crédito
del prestigio que le da el cheque. La parte lúgubre
es tener una amistad, o a equis persona que
habías creído una amistad, que de pronto te mira y
le ves en los ojos un signo de dólar, e
inmediatamente empieza a tratarte como si fueras
su mina de oro que alguna vez le robaste. No te
recomiendo esa experiencia.

Camilo: ¿Se puede considerar “Casiopea” un


autorretrato?

Silvio: Esa es la canción de un exiliado, de alguien


que no puede regresar por sí mismo a su lugar de
origen, alguien que espera una señal de los suyos.
Para admitir que es un autorretrato tendría que
preguntarme si me siento exiliado de algo. Pudiera
responder, sólo por poner un ejemplo, que de la
infancia. Pero, en ese caso, todos estaríamos
condenados a cierta dosis de exilio. Entonces
cabría responderte que más bien es un intento de
retrato.

Silvio: Hubo una o dos generaciones que


recibimos una influencia tuya muy directa, desde lo
más sustancial hasta lo más frívolo de nuestras
actitudes. Si hubieras podido inculcarnos una virtud
y un defecto tuyo para que los mantuviéramos
130

hasta las últimas consecuencias, ¿cuáles hubieran


sido?

Silvio: Cada vez que noto que me están mirando,


me dan escalofríos, imagínate cuando me dicen
que soy ejemplo de algo o que dé un consejo. Es
muy incómodo todo eso. Uno sabe que tiene
defectos, como decía aquella canción de Noel,
“Detrás de esta guitarra”. Sólo por complacerte, voy
a mencionar algo que creo una virtud: ser móvil,
como el universo. Y el defecto en el que valdría la
pena insistir, puede ser enamorarse.
Imitemos a Bertolt Brecht y hagamos aquí un
círculo de tiza para volver al principio, es decir, a la
política. Apenas faltan unos meses para que
empiece el nuevo milenio y Cuba entrará en él en
un momento decisivo de su historia.

Camilo: ¿Cómo quiere Silvio que sea su país en


esa nueva marcación del tiempo?

Silvio: Sin bloqueo, y mejor que lo que es. Cuando


uno piensa en su país, en lo que piensa es en sus
personas, en el pueblo, en toda la gente, más que
en el paisaje. Me gustaría que fuéramos mejores
en el sentido de que todo el mundo tuviera
oportunidades, se sintiera orgulloso y se quedara
aquí a trabajar por esto. Para eso haría falta
mejorar la perspectiva de lo que puede conseguir
cada cual con su trabajo. Ver que si uno se
esfuerza y labora honradamente, no sé, puede
aspirar a vivir siempre un poquito mejor. Eso
estimula los deseos de luchar y esforzarse.
También me gustaría que el egoísmo no se
131

desbocara, que hubiera una fórmula contra eso,


que se despertara aún más el sentido de la
solidaridad. Espero que cuando vayamos a entrar
al 3000 no tenga que responderte lo mismo, pero
más alto.

Camilo: Supongamos que encuentras a la lámpara


de Aladino y puedes pedirle tres deseos; solo que
el Genio, en su estrecho encierro, se ha leído a
Borges y desde entonces gusta también de jugar
con el tiempo, el primer deseo será para el Silvio
niño, el segundo para el de veinte años y el último
para el que eres ahora mismo.

Silvio: «Eso es una bicoca», como diría Meñique.


El niño pide ser el de veinte, el de veinte pide ser
un sueño y el sueño pide ser el niño.

Camilo: Una última pregunta: cuando seas un


señor muy viejo, sin unas alas enormes y sin
fuerzas para hacer una canción y cantarla, ¿a qué
te dedicarás?

Silvio: No lo sé, pero si me tocara una vejez


apacible, lo más probable es que la muerte me
encontrara leyendo, tocando la guitarra en un
rincón, haciéndome preguntas, sacándole la
lengua.
132

Silvio Rodríguez y su modo de cantar

Por: Ana María Radaelli

Silvio: Creo que los críticos han exagerado un


poco en cuanto a la influencia de Vallejo en mis
composiciones, sin que esto quiera decir que yo
niegue esa influencia. Lo que sucede es que la
poesía de Vallejo tiene un acento tan peculiar, es
tan especial en su manera de tratar la metáfora,
por ejemplo, que cuando deja una estela, una
semilla en cualquier autor, salta a la vista. Digamos
que es una influencia sumamente “detectable”. Y
aunque sigo considerándolo, junto a Neruda, la
cúspide de la poesía latinoamericana, creo que hay
otras influencias en lo que hago. Martí está
tremendamente presente en mis canciones. Y
Guillén y Lorca; y, si seguimos escarbando, hablaré
entonces de Quevedo, de Whitman, de Poe –
pienso en ese poema mayor, uno de los más bellos
que jamás se haya escrito, “El cuervo”-, y también
mencionaré a poetas cubanos como Eliseo Diego y
Cintio Vitier, sin olvidar a José Zacarías Tallet, que
me reveló, con “La semilla estéril”, una forma de
escribir que yo no imaginaba siquiera…

Silvio: Es natural que me sienta muy identificado


con Guillén, que nos revela cosas que uno está
descubriendo desde que nace, ese nuestro sentido
del ritmo, nuestra manera de decir, nuestra manera
de cantar, nuestra manera de vivir. Hay cosas en
las que se distingue perfectamente la sombra de
Guillén. Y, a propósito, con él me pasó algo muy
simpático. Con motivo de su cumpleaños, se había
133

organizado, en la sede de la Unión de Escritores y


Artistas de Cuba, un pequeño homenaje a Guillén.
Se cantaron poemas suyos, se recitaron textos
suyos, y cuando llegó mi turno, yo le expliqué que,
aunque nunca había musicalizado ninguno de sus
poemas, iba a cantarle dos o tres canciones que, a
mi modo de ver, eran muy “guillenianas”. A lo que
me respondió con la celeridad de un rayo: “Cada
cual tiene las influencias que se merece…”

Ana: Silvio sonríe divertido y se lleva la mano a la


boca en un gesto muy típico de él. Y ya no dice
nada, esperando la próxima pregunta. No parece,
al principio, muy locuaz, y a simple vista tiene un
no se qué que recuerda a un adolescente, sentado
en esa silla y con los ojos llenos de sueño. Me
siento un poco culpable de haberlo despertado: la
víspera había dado un concierto, junto a Pablo
Milanés, en la Universidad de La Habana, donde
miles y miles de jóvenes se dieron cita para
escuchar a sus trovadores favoritos. Fue un
espectáculo hermoso ver la escalinata, que culmina
en él Alma Mater, abarrotada de un público
entusiasta y feliz que coreaba esas canciones que
le hablan de Revolución y de solidaridad, que es
también –y sobre todo- amor.
¿Tú llegas fácilmente a los jóvenes?

Silvio: Por lo menos a algunos, sí. En cuanto a lo


de fácil, no lo debe ser tanto cuando me costó casi
20 años llegar a ellos. Claro, es muy relativo esto
de fácil y difícil, depende de un cúmulo de factores,
desde los hábitos auditivos del público hasta la
falta de eficacia del creador para encontrar y saber
134

utilizar un lenguaje apropiado a fin de establecer


esa comunicación a la que todo artista aspira. Pero
el caso es que ahora mi público es
mayoritariamente joven, y diría que cada vez más
joven, lo que no sé si debe alegrarme o alarmarme.
En todo caso me sorprende, aunque yo tengo mi
teoría al respecto. Pienso que la adolescencia es el
momento de la vida en que uno tiene más tiempo
para asistir a espectáculos, escuchar música con
los amigos, leer, en fin, un momento en que
todavía no se tienen responsabilidades mayores
como trabajar, educar a los hijos, etc. Creo que
siempre se tiene tiempo para soñar, pero es en la
niñez y en la adolescencia cuando se sueña con
más intensidad. Quizás por eso mis canciones
tienen aceptación entre los niños.

Ana: Yo también tengo mi teoría al respecto, pero


quisiera que fuese el propio Silvio el que explicase
la otra razón, o la razón fundamental, de ese
fenómeno.

Silvio: Bueno, sucede que muchas de las cosas


que yo narro en mis canciones se inspiran en mi
infancia, incluso el lenguaje que utilizo es muchas
veces de poemas infantiles. No hay que olvidar que
el primer vistazo que echamos al mundo lo
hacemos cuando somos niños, y que esa primera
visión, esa primera mirada que luego la vida tiende
a modificar, no sé si para suerte o desgracia, es
tremendamente importante para todos los que
estamos en esta aventura de crear y de vivir.
Picasso dijo una vez que en diez años había
aprendido a pintar como los clásicos, pero que
135

llevaba una vida tratando de pintar como los niños.


Ahí tienes El pequeño príncipe, uno de esos libros
que solo se puede escribir una vez, porque no
dejan espacio para otros, un libro para todas las
edades, con diferentes niveles de lectura, en el que
un no se cansa de descubrir cosas nuevas a
medida que pasan los años. Yo lo llamo un libro
interminable.

Ana: La mañana ha ido avanzando y de la avenida


suben los ruidos de la ciudad. En la pequeña sala
del apartamento, llena de cuadros, afiches, discos
y guitarras, la silueta menuda de Silvio se recorta
contra la luz del sol que entra a raudales por el
ventanal abierto. Sobre el diván, en el librero, en
cualquier parte, libros de poesía. Gelman,
Cardenal, Benedetti, pero también El libro azul, de
Ho Chi Minh. En definitiva, ¿eres un poeta que
canta?

Silvio: No sé, en realidad no lo sé. Creo que soy


un trovador, y los trovadores tradicionales se
llamaban a sí mismos poetas, y pienso que lo eran.
En esa dirección, entonces, respondería
afirmativamente a tu pregunta. Soy un poeta que
canta porque soy trovador. Incluso te podría decir
que mi formación literaria es más antigua que mi
formación musical. De niño, mi padre me leía
poemas, fundamentalmente de Martí, y como todo
niño, era un lector apasionado. El triunfo de la
Revolución significó, entre otras cosas, una
profusión fenomenal de libros de todos los
géneros, de autores que nos eran hasta entonces
desconocidos… Y esos libros, a precios
136

increíblemente baratos, fueron, como es lógico, a


parar a mis manos. Era, y sigo siendo, un
enamorado de la literatura. Tuvo también mucha
influencia en mi posterior carrera el hecho de que
muy joven comenzara a trabajar en la revista Mella,
de la juventud comunista. Entonces yo me
empeñaba en ser dibujante y quería hacer
periodismo. En esa etapa de mi vida estaba
rodeado de jóvenes que, como yo, leían a manos
llenas y se iban forjando como escritores. Ese
ambiente propició un acercamiento mayor a las
letras. El canto vino después, o mejor dicho, el
componer canciones.

Por quien merece amor

Ana: Silvio Rodríguez (San Antonio de los Baños,


provincia de la Habana, 29 de noviembre de 1946)
evoca con ternura no disimulada sus años de
infancia, cuando ya cantaba, como cualquier niño
cubano, todo lo que oía cantar a su madre, a su
abuela, en la radio… Muy pronto descubrió la
música clásica gracias a una película de dibujos
animados, Fantasía, de Walt Disney, y desde ese
momento comenzó a frecuentar la Biblioteca
Nacional, en donde pasaba horas escuchando a
Beethoven, Mozart, Vivaldi… A los siete años
estudiaba piano y a los ocho o nueve, no recuerda
con exactitud, compuso su primer poema después
de haber visto, en el cine también, El Príncipe
valiente. A los 17 años, estando en el servicio
militar, se encontró con la guitarra, y desde
entonces, va con ella al hombro, de canción en
canción, de país en país, llenando el aire de
137

nostálgicos sabores a paraísos perdidos –la


infancia, la adolescencia-, de coplas rebosantes de
amor por los hombres –los grandes héroes y los
anónimos, cotidianos-, de versos que hablan de
solidaridad, que le cantan a la vida y a la
Revolución, su gran amor. Parece como si todos
los temas que abordaras en tus canciones tuvieran
un denominador común: el amor. ¿Tú lo ves así?

Silvio: Es posible. Mira, en 1981 escribí una


canción cuando el gobierno de los Estados Unidos
inició una serie de maniobras navales alrededor de
Cuba. El pretexto era entonces impedir nuestro
supuesto apoyo material al pueblo en lucha de El
Salvador. En una nota que acompaña al disco,
escribí: “En el hipotético caso de que nuestra
solidaridad hubiese sido cierta, ¿cabría explicar el
sentimiento que la alentaba? De cualquier forma
“Por quien merece amor” intenta eso”. Y es una
canción de amor, efectivamente, pero el amor
asumido de una manera más amplia, porque
merece amor quien da amor, quien lucha por amor
y con amor, quien trabaja y construye con amor.
Somos internacionalistas y no hay, no habría
solidaridad sin amor, sin ese sentimiento de
entrega total que hace asumir el sacrificio con
alegría, como si realmente no se tratara de un
sacrificio… Es amor lo que lo lleva a uno a sentir
en su propio rostro la bofetada en rostro ajeno.
Existen, sin embargo, otros temas en mis
canciones, un poco más reflexivos o que invitan a
la reflexión. Pienso en “Fábula de los tres
hermanos”, una parábola sobre la conducta
humana, pero escrita igualmente desde una óptica
138

amorosa, porque el que canta es una persona que


ama, que cree que el canto, la poesía, el arte en
general, digamos, puede y debe mejorar al
hombre.

Ana: Y está el héroe, siempre tan importante en tu


canto…

Silvio: Sí, claro, y te voy a explicar por qué. La


Nueva Trova nació en la década del 60 entre un
grupo de jóvenes muy identificados con el devenir
histórico. Éramos adolescentes o recién graduados
de la adolescencia y el Che era nuestro héroe
preferido, el que encarnaba todas las virtudes que
uno quería tener, todas las actitudes que uno
quería un día asumir. En ese espíritu comenzamos
a hacer canciones, soñando quizás un poco que
sería la canción del hombre nuevo, o mejor dicho,
la canción para el hombre nuevo. Entonces sí, está
el héroe, el Che en primer lugar –“Fusil contra
fusil”, “La era estás pariendo un corazón”-, y Abel
Santamaría –“Canción del elegido-“, y Salvador
Allende, Y onoraza , el de nuestras guerras de
independencia. Y es posible también que si
siguiéramos escarbando, encontraríamos de nuevo
esa óptica infantil de la que hablábamos hace un
rato. Los héroes son muy importantes para los
niños, y por eso lo son después para los hombres.

Ana: Hay una etapa en la vida artística de Silvio


que vale la pena recordar. Su paso por el Grupo de
Experimentación Sonora del ICAIC. La meta era
ambiciosa para ese grupo de jóvenes que allí se
nuclearon: encontrar, desentrañar, desarrollar, en
139

una palabra, “una visión sonora del nuevo mundo


cubano”.
¿Lo lograron?

Silvio: Tanto como lograrlo… no, no lo creo;


muchas cosas quedaron en el tintero, quizá porque
no profundizamos todo lo que pudimos o debimos.
Pero hay cosas importantes que quiero señalar: allí
encontramos todo lo que necesitábamos para
estudiar, experimentar, libres de cualquier tipo de
presión, es decir, componíamos música para una
película solo si nos identificábamos con la
temática, nadie nos imponía hacer un tipo de
música… Yo creo que eso nos ayudó a cada uno
de nosotros a encontrar su propio camino, sin
olvidar, repito, que pudimos estudiar a nuestras
anchas y disponer de toda una serie de equipos
técnicos y de estudios de grabación, por medio de
los cuales a cada uno de nosotros le era posible,
por ejemplo, exponer sus criterios de orquestación.
Fue un verdadero taller experimental, que
desempeñó un importantísimo papel en nuestro
desarrollo. Ahora bien, para contestar a tu
pregunta, si a simple vista puede parecer que
teníamos una meta muy ambiciosa, te puedo
asegurar que el grupo trató siempre de no ser
pretencioso. El nombre mismo de la agrupación
corrobora lo que digo. Y si bien es cierto que el
grupo como tal no dio todo lo que podía dar, sí
sentó las bases para un nuevo sonido o sonar de la
música popular cubana. Creo que fuimos los
primeros en plantearnos programáticamente esa
cuestión. Y estoy convencido de que la influencia
del grupo trascendió las fronteras del cine e
140

impregnó, diríamos, todo el ámbito musical cubano.

Ana: ¿Recuerdas con especial cariño algunos de


los filmes que musicalizaste? ¿Sigues escribiendo
música para cine?

Silvio: Recuerdo, sí, La nueva escuela, El hombre


de Maisinicú, No tenemos derecho a esperar, Al
sur de onoraza … Me resultó particularmente
grato trabajar en esos filmes. Ahora estoy
nuevamente componiendo para cine. Se trata de la
primera película de ficción de Víctor Casauz, en la
que tiene una participación muy destacada el
Grupo de Teatro Escambray. Pienso entonces que
mi labor, en cierto sentido, es como un homenaje al
trabajo artístico y revolucionario de esos
compañeros. Y además, se trata de una película de
Víctor, poeta y amigo. Como verás, dos grandes
razones para trabajar con gusto.

EL UNICORNIO AZUL
Ana: Silvio asegura no tener método para
componer; piensa que el día que lo tenga será el
artista absoluto… o habrá dejado de ser artista.
Pero escarbando un poco, como diría él, llegamos
a desentrañar, aunque someramente por supuesto,
los mecanismos internos que lo llevan a
emborronar cuartilla tras cuartilla o a inaugurar de
pronto una nueva canción.

Silvio: Las canciones llegan a mí o yo a ellas de


muy diversas maneras. Algunas me ha llevado
años componerlas; tenía la idea, pero no veía el
modo, la forma de hacerlas. Hasta que un día,
141

retomando viejas notas que andaban por ahí, un


poco abandonadas, he visto con toda claridad lo
que quería. Así me pasó con “Rabo de nube”. La
llevaba en mente desde tiempo atrás, que sé yo,
años… Y un día, estando en Ciudad de México, la
vi y me salió de un tirón. Existen otras canciones
que me he propuesto hacer y para las que he
estudiado mucho. Es el caso de “El Mayor”, sobre
la figura legendaria de Ignacio onoraza , uno de
los grandes héroes de nuestras guerras de
independencia. Leí libros de historia, biografías,
materiales de estudio del Partido…, hasta que dije
¡basta!, pues a mayor información, mayor dificultad
en lograr lo que uno se ha propuesto. Eso me pasa
casi siempre. Y hay también una tercera forma.
Mira, ayer mismo, por la mañana, cuando me
estaba despertando, empecé a soñar con una
melodía, y en la medida en que salía del sueño,
más la escuchaba, y así, de repente, comenzaron
a asomar las palabras… Cuando me desperté
totalmente, ya tenía toda la canción en la cabeza.
Me levanté y la escribí de un tirón.
Algo un poco mágico, no?

Bueno, por lo menos se presenta como mágico, o


mejor dicho, de una manera mágica… Pero con
eso te quiero decir que no todas las canciones
nacen de una misma forma. Lo mismo sucede con
el tema de la canción. Algunos saltan así, de
pronto, con urgencia; otros vienen a mí porque los
busco, porque se trata de algo que quiero decir o
porque considero que es necesario decir… Como
verás, no tengo método alguno, solo puedo tratar
de explicarte las distintas maneras por las que llego
142

a una canción.

Ana: Estocolmo, Luanda, Ciudad de México,


Madrid o Buenos Aires. Silvio y su guitarra han
recorrido ya bastante mundo. En Cuba, un público
siempre fiel lo acoge con entusiasmo cálido y
desbordante en los más diversos escenarios.
Quizás hoy sea en un teatro de la capital, pero
mañana puede ser en una fábrica, en una
escuela…
¿Te molesta la popularidad?

Silvio: Si te contestara sinceramente, te diría que


no, porque para mí la popularidad significa el éxito
de la tesis cultural que yo sustento: lo que hago no
va encaminado a lograr un beneficio material, y por
ende personal, sino a materializar una idea. Creo
en la cultura de mi pueblo, creo que el trabajo mío
y el de todos los artistas revolucionarios, sirve en
gran medida para mejorar al hombre. Si vamos al
un plano un poco más íntimo, es obvio que la
popularidad moleste un poco, ya que te escamotea
la privacidad, pero se trata de un ingrediente
inevitable para el logro de un objetivo mayor. Y, en
definitiva, uno lo acepta. Me resigno, por así
decirlo…

Ana: La cara se le ilumina cuando habla de la gira


que le llevó por primera vez a la Argentina. Silvio y
Pablo Milanés dejaron en Buenos Aires, pero
también en Córdoba y en Mendoza, una estela
inefable, un recuerdo que se mantiene vivo en el
corazón de la gente.
143

Silvio: La sorpresa comenzó desde el propio


aeropuerto de Ezeiza, en donde nos esperaban
con carteles y pancartas de bienvenida. Luego
fueron las funciones, el estadio repleto y todos
coreando nuestras canciones, las viejas y las más
recientes… Todo el mundo sabía cantarlas, vaya
uno a saber cómo, después de tantos años de
dictadura militar, de una represión tan salvaje…
Nunca nos había pasado algo así. Es verdad que
siempre hemos tenido éxito en el extranjero, pero
puedo asegurarte que no cayó del cielo, fue el
resultado de años de trabajo, de visitar
frecuentemente un país hasta hacerse conocer,
aceptar y querer.

Pero en Argentina no sucedió así. Nos estaban


esperando, nos conocían como a viejos amigos. Y
eso es inolvidable, ese cariño de la gente… Claro,
nosotros nos dábamos cuenta de que ese
acercamiento del público a nosotros, ese amor que
nos demostraban, era acercamiento a la
Revolución cubana, era amor a la Revolución
cubana después de tantos años de silencio. La
gente nos veía como representantes de Cuba, y
entonces yo pregunto: ¿no es hermoso que
nuestro trabajo pueda servir para que la solidaridad
se manifieste de una manera tan formidable? Es lo
que te decía hace un rato: en momentos así, uno
comprende, realmente, la utilidad de lo que hace.
No sé, podría contarte tantas anécdotas de cosas
que nos pasaron allá, en tu tierra, del contacto tan
amoroso que tuvimos con ese público que durante
años, en medio de una represión brutal, hacía
circular “subterráneamente”, como dicen ellos,
144

cintas grabadas con nuestra música.

Ana: Yo también quiero contarle a Silvio algo que


pasó en mi tierra, como él dice, cuando por fin
pude volver. Y sucedió en San Carlos de Bariloche,
un punto minúsculo de la vasta geografía de la
Patagonia, una pequeñísima ciudad acurrucada
entre lagos y glaciares. De manera fortuita entré a
una hostería de montaña buscando protegerme de
una intensa nevada. Al principio no reaccioné, lo
confieso; después, bueno, después fue tan grande
la emoción que no atinaba a nada: un grupo de
jóvenes, arrimados al calor de la inmensa
chimenea, guitarra en mano, entonaban con
dulzura las estrofas de “El unicornio azul”, ese que
se le perdió a Silvio y cuyo fantasma o recuerdo
andaba ya trotando por las riberas de los lagos
australes o paseando tranquilamente por los
senderos perfumados de los bosques de alerces…
La escena, hay que reconocerlo, era bastante
irreal, y mi lejanía de este cielo azul y de este mar
opalescente se me antojaba un sueño. O un delirio.
Por eso, desde entonces, no puedo imaginar al
unicornio azul, con su trotecito menudo y alegre, en
otros parajes que no sean aquellos, pegaditos a la
cordillera de los Andes… Sin embargo, él ya
decidió donde está. Y me lo cuenta.

Silvio: No puedes imaginar la cantidad de placeres


y sorpresas que me ha causado “El unicornio azul”,
el montón de cartas, cables, mensajes y dibujos de
todo tipo diciéndome por dónde andaba mi
caballito, lugares increíbles en que jamás iría a
pastar no solo el mío, sino cualquier otro… Por
145

eso, en la nota que acompaña el disco escribí esto.


Escucha:
”Quiero acusar públicamente recibo de una noticia
sumamente legítima. Todo comenzó por un amigo
muy querido que tuve, un salvadoreño llamado
Roque Dalton, quien, además de haber sido un
magnífico poeta, fue un gran revolucionario,
compromiso que le hizo perder la vida cuando era
un combatiente clandestino. El caso es que Roque
tuvo varios hijos: entre ellos Roquito –el que hace
tiempo se encuentra prisionero y del que no se
sabe su suerte- y Juan José, que jovencito y
delgado como es, fue guerrillero, herido, capturado
y torturado. A este último fue a quien encontré
hace poco y me contó que allá en El Salvador,
andando por la aguerrida tropa de los humildes,
trotaba un caballito azul con un cuerno.
”Quiero agradecer la ternura, el sostén y la
esperanza de todos los que, en los últimos
tiempos, han procurado ayudarme en la búsqueda
de lo extraviado. Pero ahora anuncio que casi
estoy tranquilo y que si lo desean ya pueden parar
de enviar noticias. Porque al fin sé en qué parajes
pasta mi unicornio, porque en prados semejantes
ningún amor está perdido”.

Ana: ¿Silvio, qué es para ti la Revolución?

Silvio: Ver crecer a los niños, por ejemplo, a todos


esos miles y miles de niños que no le temen al
futuro… La Revolución es la causa de que yo esté
aquí, con este micrófono en la mano, contestando
a tus preguntas. Sin la Revolución, no sé qué
camino hubiera emprendido, pero sí sé que sin ella
146

no hubiera tenido sentido cantar. La Revolución le


ha dado sentido a mi canto. Y, por supuesto, al
darle sentido a mi canto, le ha dado sentido a mi
vida.

Cuando salgo del edificio, con mi grabadora en


ristre, y me enfrento a la luz ardiente de esta
mañana habanera, recuerdo una estrofa del
“Martín Fierro” que recito para mis adentros: Yo he
conocido cantores / que era un gusto el escuchar/
mas no quieren opinar/ y se divierten cantando;/
pero yo canto opinando,/ que es mi modo de cantar
147
148

El arte verdadero es crítico

Por. Mario santucho


Prensa latina (el colombiano 31 de Diciembre 2000)

Mario: Hablando de la actualidad de cuba,


comparado con cuatro o cinco años, vemos a la
gente y la vida cotidiana mucho mejor, los
problemas materiales mas o menos resueltos, pero
vemos una situación nueva. Cosas raras y cosas
nuevas que tocan particularmente a los jóvenes, y
creo que ahí hay una gran diferencia con lo que
viviste tu y tu generación.

Silvio: Totalmente. Yo pienso que lo que se está


viendo es la opción que se tomó entre esto y una
actitud numantina, es decir, de cerrarnos a cal y
canto, y aquí nos morimos. Esta actitud fue muy
criticada por que cuando empezó la crisis parecía
que Cuba iba a adoptar esa actitud y fue súper
criticada en el mundo por mucha gente que decía
que cuba debía abrirse. Es curioso, por que
muchos de los que criticaron a cuba por aquello,
son los que la critican ahora por esto, es un poco
de lo que le ha tocado a cuba también por ser-
aunque yo no creo que cuba sea el ombligo del
mundo- uno de los centros mas focales del planeta
en estos momentos, y lo lleva siendo durante
muchos años. Por el papel que le a tocado jugar,
de ser el único país socialista del hemisferio
occidental y a las careadas noventa millas.

Mario: te ves como prototipo para las generaciones


nuevas, de una unidad, una complementación
149

fuerte entre poesía y política, entre música y


política.

Silvio: Yo siempre he creído que la política se


puede abordar de otra manera y creo muy
firmemente en esa opción. Creo que la política se
puede abordar muy bien desde un punto de vista
ético, desde un punto de vista humano, por que
para hacer discursos políticos están los políticos,
los teóricos. Creo que los artistas aunque no
condeno ningún tipo de arte que sea efectivo, no
soy sectario ni nada de eso, debemos estrujarnos
un poquito el cerebro y hacer arte, por que si no, no
es arte, y hacemos otra cosa.

Mario: ¿Cómo ves la relación entre el arte y la


política, es decir, la relación entre el arte y lo
social? ¿Es posible escindir ambas esferas de la
producción humana?

Silvio: Es posible por que el artista es un ser


social, generalmente primero somos hombres y
mujeres, y después tenemos o descubrimos la
vocación, ya tenemos una serie de razones
instaladas en nuestra cabeza, y una noción del
mundo, una preferencia, un discernimiento, una
elección, o varias, y creo que imposible desvincular
el arte de lo social. Pero si creo que hay diferentes
formas de abordarlo, por que si no, todo fuera
igual. Si todo el mundo dijera lo mismo, cantara lo
mismo, sobrarán muchos, bastaría con uno. Ahí
esta un problema que nos parece central, que tiene
que ver con algo que creemos, es constitutivo,
esencial, tanto en el arte como en la política, y que
150

es la critica. Es que todo arte verdadero es


esencialmente crítico. A mi me parece que hasta el
arte abstracto, todo nace de un grito del ser
humano, de una inconformidad del ser humano, de
una aspiración y prometeo que tenemos todos. Yo
creo que es esencial, un poco lo que hacia Hauser,
que toda obra de arte es una provocación, y eso es
verdad, tiene que ser así, tiene que ser parte de la
condición misma. El arte es riesgoso, como todo lo
que se hace en la vida, es riesgoso.

Mario: ¿Y que relación tiene eso con la liberación,


la realización, con la posibilidad de vencer la
enajenación, de vencer la dominación, de que no te
determinen…?

Silvio: Bueno, según Marx, el socialismo, o el


comunismo más bien, iba a ser aquella sociedad
en la que el trabajo no enajenara al ser humano.
Que difícil. Por que hasta los que trabajamos
gozando, hasta a los que nos pagan lo que nos
gusta, como los músicos o los cantores, también
estamos enajenados. Enajenados por nuestra
realidad que tira de nosotros, enajenados por
nuestra conciencia que se debate entre lo correcto
y lo incorrecto. Y estamos enajenados por otro
debate que ocurre entre, si yo no tengo ganas de
hacer una canción patriótica hoy, pero es lo que
tengo que hacer, ¿qué hago?. Si lo que tengo es
ganas es de cantarle a una florecita. No, pero voy
a cumplir con mi deber y a hacer una canción
patriótica.
151

Mario: ¿Eso también no es una forma de


enajenación? ¿eso también no es una forma de
traicionar algo muy puro que uno tiene dentro?
Todo eso es muy complejo.

Silvio: Yo creo que esquematizar eso no conduce


sino a confusiones y desaciertos. Pienso que la
vida de todo creador, como la de cualquier ser
humano no termina hasta que acaba. Por eso a mi
las medallas, los honores y esas cosas nunca me
han gustado, porque realmente los homenajes
deberían ser frente a la tumba de cada gente.
Hasta que no termina todo, no se sabe realmente
qué fuimos, qué íbamos a ser. Es una pretensión
del hombre, bastante infantil por cierto, eso de los
homenajes. Un poco eso se enlaza con una idea
que era obsesiva en Martí, que decía que había
que vivir bien la vida para ganarse el derecho a la
muerte, que había que hacer bien en la vida para
ganarse el privilegio de la muerte. Eso es
profundo”.

Mario: ¿Ves un conflicto entre libertad individual, tu


creación individual y la pertenencia a un proyecto
colectivo, mucho más amplio que tú? Por lo que
decías de la relación entre tu deber y tu querer.

Silvio: El papel del arte debe ser sincero y ser arte.


Y si tú estas motivado por lo que sea, vas a ser un
artista de eso, y no de otra cosa que te inventen y
te quieran meter en la cabeza. Yo creo en eso,
realmente creo en eso. Claro, yo siempre he sido
un poco espíritu de contradicción. Era muy difícil
cantar lo que nosotros cantábamos en la década
152

de 1960. El mundo estero apoyaba a la revolución,


el país entero prácticamente la apoyaba, éramos
como bichos raros. Eh, decían, esta gente como
que quieren buscarle manchas al sol, que mal
agradecidos. Ahora esta de moda todo lo contrario.
Yo dije una vez que nunca iba a ser cantor de la
derrota, y eso lo voy a mantener toda mi vida. No
me da la gana. Quizás por esa cosa de espíritu de
contradicciones que tengo, y voy a sumir los
riesgos que eso implica.

Mario: En 1970 tus canciones significaban algo


fuerte para mucha gente… pero tu las lees ahora
dices: ven acá, ¿Dónde esta la crítica en esto? .
Era aquel momento lo que las hacia críticas, era
aquel momento lo que las hacia extrañas… Lo que
queremos decir es que también reconocemos en
tus últimos trabajos un valor crítico impresionante.

Silvio: Ah, pero la gente no quiere ver la crítica que


yo hago. Hay mucha gente que lo que quiere es
que yo hable mal de Fidel y de la revolución, así de
plano. Hay gente que lo que quiere es que yo
cantara: la revolución ya no es lo que era, vamos
para el capitalismo, me siento engañado, me han
traicionado. Esas son palabras que alguna de esa
gente quiere escuchar. Pero, en primer lugar, yo no
pienso así, y en segundo lugar, si lo pensara,
primero muerto que cantarlo. No por miedo, por
que yo no tengo ni siquiera que vivir en Cuba para
vivir decorosamente. A mi nadie me persigue. El
tema es que yo tengo un compromiso con Martí,
Con Fidel, con el Che, con la libertad de este país
que todavía esta en juego. Más que con el
153

comunismos – el comunismo ya veremos si algún


día se alcanza-, ese no lo voy a ver yo, ni tu ni mis
hijos lo van a ver. Ojalá algún día se alcance el
comunismo, pero eso no es mi problema ahora. Mi
problema es de supervivencia, de la supervivencia
de este mundo, de este proyecto. Yo no voy a
traicionar esto, no que me den candela como al
macao, prefiero cortarme la lengua. Por que si hay
algo que me han enseñado estos cincuenta y dos
años que yo he vivido, es que todos los hombres
tienen un nivel de responsabilidad, unos más y
otros menos.

Mario: La canción el necio es como una


declaración de estas cosas en un momento peor
que esté. Eso ha causado distintas sensaciones en
la gente.

Silvio: Eso es otra de las cosas. Por ejemplo, eso


que ustedes decían, de que en los últimos tres
discos ustedes ven muchas cosas criticas. La
gente ve un poco la cosa de la crítica por el lado
del riesgo: tú no te arriesgas, ya no corres riesgos,
ya estas acomodado. Pero ese otro tipo de
canción. El necio, ¿eso no es un riesgo también?.
Yo creo que es más riesgo que lo otro, cuando el
mundo entero está en contra de esto. Yo creo que
hay que tener más valor para escribir el necio que
para escribir una canción contrarrevolucionaria.
154

Entrevista a Silvio Rodríguez en el programa


“Esto no tiene nombre” de Radio Progreso,
Cuba, 1988.
Por: Jaime Almiral

I. Cuando yo era un enano…

No hay diferencia entre ser niño y ser rebelde; diría


que es casi una redundancia. Sobre todo porque
nos educan bastante mal. Nos meten muchas
ideas: niño, no hagas esto, no hagas lo otro, esto
es malo, esto es bueno; y el niño se rebela cuando
ve una contradicción entre lo que le han contado
de cómo deben ser las cosas y como ve cómo es
la gente. Ahí nace la rebeldía, y por eso te digo que
no es nada contradictorio esto. Cuando uno es niño
es cuando se enfrenta a las contradicciones por
primera vez. Y ese germen de las contradicciones
comienza a convertirse –por elementos de carácter
o genéticos–en cosas que te aplastan o que te
impelen. Afortunadamente –aunque yo también
tuve mis dosis de represión–estas me llevaron a
rebelarme. Yo no fui un niño maldito,
extremadamente rebelde, contestatario. Sí fui un
niño con muchas inquietudes. No fui un niño
especialmente rebelde. Me empecé a rebelar ante
las contradicciones que iba descubriendo. Me hice
un poco aficionado a los juegos de la imaginación.
Quizás porque mi imaginación no me mentía.
Quizás por todas esas contradicciones, por
problemas familiares, yo fui más bien un niño
introspectivo. Jugaba mucho conmigo mismo, con
mi imaginación. Y con los niños que tenían afinidad
conmigo en este sentido. Eran mis mejores
155

amigos. Así fui escogiendo mis amistades.

Ayer estuve en la casa de mi más viejo amigo. Este


hombre fue por primera vez a la escuela el día que
yo fui. Yo recuerdo ese día. Bajando la loma de la
mano de mi madre y él de la mano de la suya. Y
recuerdo cuando llegamos a la escuela. Lo
recuerdo porque se me fue preparando para ese
día y para mí fue un día muy importante. Entre
otras cosas porque hice mi primera amistad, que es
Giraldo Alayón, un biólogo especialista en
arácnidos (ahora está escribiendo un libro sobre
todos los tipos de arañas que hay en Cuba,
imagínate tú!). Eso fue en la Escuela pública #5, en
1951. Giraldo, a pesar de que se dedicó a la
Biología, es una gente con una enorme
imaginación. Yo recuerdo los juegos que teníamos
de niños. Actuábamos, descendíamos al fondo del
mar, subíamos a las montañas más altas, nos
encontrábamos con las bellezas y los horrores más
grandes, íbamos a otros planetas, al cosmos. Más
bien, bajábamos de vez en cuando a la Tierra.
[…] El pequeño príncipe lo leí por primera vez en la
adolescencia, tendría unos 16 años.

II.…pero cantar es difícil…

Yo no creo que sea tan cortante con el público


cubano o con cualquier otro público. Yo creo que
ha habido momentos (algunos desafortunados) en
que ha habido conflictos con el público cubano y
con otros públicos también. No son los momentos
que yo recuerdo con más felicidad. Son los malos
156

momentos. No hay ninguna valoración especial


para con el público extranjero. Para nada. El
público que yo prefiero es el público que escucha,
que sabe escuchar, con cierto sentido de disciplina
en el teatro. Quizá porque no me es fácil
presentarme ante el público aunque lleve tantos
años haciéndolo. Eso se puede llamar timidez o
limitación yo no creo que sea tan tímido. Pero
tengo mis limitaciones en cuanto a la facultad
escénica. Me es muy difícil estar delante de tanta
gente y siendo el objeto de tantas miradas y tantos
oídos. Si solamente te vieran me hubiese dedicado
a moverme, a pintarme, a hacerme bonito; pero el
problema es que también me escuchan y yo creo
que a lo que van es a escucharme. He concentrado
mi atención profesional en que yo sé que me están
escuchando porque yo no tengo otra cosa que
expresar que no sea lo que canto.

Me siento mejor con el público que atiende, que


sabe que va a escuchar una forma de expresión de
la vida, la historia o lo que sea, ha denominado un
arte, y el único sentido que tiene es exponerlo. Y se
expone para ser recibido. Y la forma plena de
recibirlo es poniendo una buena parte de los cinco
sentidos en lo que se está haciendo. En la medida
en que ha ido avanzando mi trabajo, no solo soy yo
y mi guitarra, sino que ahora también está el
trabajo de otros músicos, los arreglos de Oriente
[López], el sonido de Maikel. Uno trabaja y se
afana durante meses preparando un espectáculo,
puliendo los detalles, maldiciendo, buscándose
problemas, angustias y se puede dar el caso de
que, en un rato, todo ese trabajo de meses se eche
157

a perder por razones extra-artísticas, subjetivas.

A mí me gustaría hablar más con la gente en mis


conciertos pero a veces no puedo ni cantar. A
veces no me dejan ni cantar. Yo salgo aterrado a
escena. Y en el concierto que hice en la plaza de la
Catedral tenía que abandonar la canción que
estaba cantando para sacar a un desmayado del
público. No siempre es así, ese fue un concierto
especialmente crítico en ese sentido.

Lo que pasa es que siempre va más gente de las


que cabe en el lugar. La gente va desde muy
temprano. Eso va creando un clima subjetivo, una
cosa que se va convirtiendo en un frenesí. Cuando
al fin comienza el concierto ya la gente está en un
estado frenético. Uno recibe eso como una
avalancha de sensibilidad que se desprende de la
gente y que te rodea, te envuelve, te mantiene y
hasta te enreda la lengua. No es fácil tener un nivel
de diálogo mesurado, tranquilo, con el público en
ese ambiente. Muchas veces uno se va
preparando psicológicamente para un tipo de
enfrentamiento que resulta totalmente otro. Yo no
soy un actor, soy de carne y hueso.

III.….para si mortifico...
.
Yo no nací con vocación de mortificador. En esa
canción los años pasan si me refiero al derecho
que uno tiene, cuando sienten las cosas
profundamente, a cuestionar la vida y las cosas
que no marchan bien. Porque todos somos
158

mortificados por la vida. Y eso nos da derecho a


tratar de cambiarla.

IV.…la canción, compañera…

No he tomado la canción solo como goce estético


(gozo mucho la parte estética) sino que también es
una forma de expresar mis inquietudes, mis
interrogantes, mis inconformidades, mis soluciones
o mis preguntas sin soluciones o mis
proposiciones.

V.…un gran bulto de canciones…

No sé cuántas canciones he hecho. Puedo haber


hecho cinco mil. Cuando empecé a cantar
profesionalmente hace 21 años, dejé de contarlas.
Calculo que deben ser varios cientos de canciones.
Se han grabado bastantes, algunas que no se
deberían haber grabado. Creo que todas las
canciones que he compuesto no merecen
grabarse. Ojalá todas lo merecieran. Quizás
hubiera luchado con más fuerza por grabarlas
todas. Aun así hubiera sido un problema, porque
casi no le hubiera dejado espacio para grabar a
otra gente. Yo no soy el único que hace canciones
en este país. Y hay un solo estudio [EGREM]. Yo
grabo un disco aproximadamente cada dos años
porque el flujo y reflujo de mi trabajo no me permite
dedicarme constantemente a la grabación. Me
encantaría poderme dedicar a componer y a grabar
nada más. Ese es el estado especial e inmejorable
159

para mí. Ojalá yo tuviese un estudio a mi


disposición cada vez que se me ocurriera una idea.
Pero no lo tengo. Es imposible. Las grabaciones
que he hecho en otro país han sido coordinaciones
empresariales entre la EGREM y otras empresas.
Las matrices de esas grabaciones son mías,
grábese donde se graben. Uno graba en otro lugar
por intereses y negocios que tienen las compañías,
pero esas matrices vienen todas para acá. Por
ejemplo, hace un año grabamos Oh! Melancolía.
Bueno, yo traje hasta las multipistas, no solo las
mezclas terminadas. Yo me encargué
personalmente de recoger cinta por cinta y de no
dejar ni una sola copia en sonora. Porque esto es
una forma de defender los intereses económicos
de Cuba. Aunque Al final de este viaje fue grabado
en España en 1979, esa matriz es patrimonio de
Cuba, y si no hay discos es porque la cantidad que
se hizo se agotó y no se ha reeditado.

VI.…la canción de este barco…

Este viaje tuvo muchas razones. Se remonta a mis


sueños de la niñez. Comenzó a gestarse en las
primeras películas de piratas, en mis primeras
lecturas (Moby Dick, Jack London, Joseph Conrad
y todos esos escritores que han escrito sobre el
mar). Ahí empezó a gestarse todo eso. Y también
porque soy un isleño y porque una de las
fundamentales ocupaciones de los isleños es ver el
mar y disfrutarlo. Y hacerse preguntas sobre lo que
hay más allá del horizonte.
160

Aquella época era un poco turbulenta, había


muchos problemas, los problemas casi me venían
a tocar a la puerta. Un día hablando con un
compañero que dirigía el Dpto. de cultura de la
Juventud –que ahora está en el Partido-: Alberto
Rodríguez Arufe (nos fajábamos mucho, pero
éramos muy amigos) comenzó la parte concreta de
este viaje.

Había un barco que se iba a su segunda campaña,


y era el Playa Girón. Yo inmediatamente dije: Sí,
me voy en ese barco. Yo estuve embullando a
algunos amigos a ver si se querían ir conmigo,
pues siempre pensé que a lo mejor me sentía un
poco solo (de socios afines, del ambiente, de cosas
que quizás no pudiera hablar con otros, o de
afinidades, de llevarse un amigo a un viaje como
ese). Bueno, nadie se quiso ir conmigo. Pero no
desistí. Me fui solo. Aprendí en ese viaje que no
estaba solo para nada. Hice enormes amigos.
Prácticamente me hice amigo de todo el barco.
Hasta de sus hierros.

Aquel barco que aparentemente iba a Terranova,


Groenlandia, resultó que a última hora le dicen que
tomara rumbo este y que fuera para los pesqueros
que estaban entre Dakar y Cabo Verde. A mí me
decepcionó un poco porque me dije: pero no voy a
ver los icebergs ni las ballenas azules, ni las orcas.
Pero vi otra gran cantidad de cosas en ese viaje. Vi
ballenas, vi orcas. No las vi en el norte, sino en el
sur. Hicimos tres campañas. Estuve cuatro meses
y medio aproximadamente. Viví experiencias
tremendas. Pisé por primera vez tierra que no era
161

de mi país. Estuve en Las Palmas de Gran


Canaria, en la isla de Lanzarote –otra de las siete
islas canarias. Y estuve en la zona de Namibia
donde pude ver en un momento dramático y
terrible lo que era el apartheid.

Nosotros teníamos [en el barco] a un soviético


infartado y llamamos a Welbis Bay, y entonces nos
mandaron un médico. Pude ver cómo a un
trabajador del barco que se nos acercaba (al que
se le tiró un cabo para que se acoderaran los dos
barcos) se le cayó y un blanco le pegó una
bofetada. Imagínate, la negrada nuestra quería
linchar a aquel hombre que era nada más y nada
menos que el médico que venía a buscar a nuestro
compañero infartado. Costó trabajo calmar a la
tripulación para que dejara subir a aquel hombre.

Y así, me encontré cosas realmente maravillosas.


Tuve la oportunidad de ver una larga cola de
cachalotes que nos detuvo a mitad del Atlántico
casi medio día. ¿Te imaginas un barco detenido
porque hay una travesía de cachalotes que no lo
deja caminar? Si miras a un punto del horizonte,
ahí se pierden los cachalotes que están llegando; y
si miras al otro punto, ahí se pierden los cachalotes
que se están yendo.

Y los leones marinos en Sudáfrica que son muy


curiosos. A veces íbamos de noche, de un barco a
otro. Hacían una coraza en un barco (había 4 o 5
pescando en la zona), pedíamos permiso al capitán
y tomábamos un bote (con un frío tremendo,
neblina). Había que ir con una linterna haciendo
162

señales para llegar al barco y no perdernos. En esa


zona el mar es un poco bravío y de pronto en
medio de la oscuridad y la neblina uno veía una
cabeza al lado de uno y pensaba que era la cabeza
de un compañero y cuando se acercaba era un
león marino que estaba mirando para adentro del
bote, esperando que uno le arrojara algo.

Realmente son esas cosas que uno espera ver. Vi


una ballena blanca el día que cruzamos la línea del
Ecuador. Una ballena blanca nos siguió desde
lejos. La vimos todos, a veces a través de
prismáticos. Yo me imaginé que era Moby Dick,
aunque no le vi los arpones y muchísimo menos al
capitán Ajab aferrado a ella. Fueron tantas cosas!
Ese viaje fue extraordinario.

Trabajé (un poco, no demasiado, no me quiero


hacer el héroe del trabajo ni mucho menos) en las
salas de proceso, o sea, procesando el pescado.
Ayudé a sacar a cubierta unos cuantos chinchorros
(bastantes, por cierto). Ese trabajo sí me
apasionaba porque era muy activo, muy peligroso y
motivador para mis 22 años. Hice 70 y tantas
canciones en esos cuatro meses. Escribí un libro,
llevé un diario y recibí ciento y tantos telegramas.
El telegrafista del barco se volvía loco. Además,
eran telegramas rarísimos; todos mis amigos
escribían telegramas muy raros. Eran telegramas
en clave, parecían cosas de espías, no parecían
cosas de gente normal. Yo los tengo por casa.
Algún día voy a publicar algunos. El libro es de
poemas. No me acuerdo cómo se llama. Por ahí
está. Es publicable, todo es publicable aunque no
163

todo tiene interés.

VII.

Este fue un grupo que fundó Martín Rojas, el actual


guitarrista de Omara Portuondo. Fue un grupo que,
en el momento en que yo me incorporo a la vida
profesional –en el año 67--, estaba “interrupto”. No
sé qué tipo de problema tenía. En realidad, eran
jóvenes que hacían una música un poco distinta a
lo que se esperaba, a la expectativa oficial en
cuanto a la cultura en aquel momento. No era un
grupo nada desdeñable. Estaba formado por
Martín Rojas, que era su director, arreglista y
guitarrista; Eduardo Ramos, que también tocaba la
guitarra y el bajo; Carlitos del Puerto, tocando el
bajo; Enrique Plá en la batería; Changuito en la
percusión cubana; Carlos Averoff en el saxo. Era
“casi nada” ese grupo. Era “grandes ligas”. No
quiero dejar de mencionar a Aurelio, que era
trombonista. Nunca más lo he vuelto a ver pero me
han dicho que anda por ahí, por una orquesta. El
tocaba el piano porque no había quien lo tocara.
Ese era el grupo.

VIII....con su cuerno de añil…

Esa canción no tiene ningún misterio, en realidad.


Ese es un tema musical que me salió. O sea, toda
la música de la canción Unicornio me salió en
determinado momento y era una música que a mí
me sugería mucho; yo me identificaba mucho con
164

ella. Y no encontraba las palabras. Estuve


bastantes años sin encontrar las palabras. Traté de
escribirle distintos textos, pero era como si no…,
como si no. Casi dolorosamente, cuando ya me
había quitado de la mente o cuando ya no estaba
angustiado por encontrarle las palabras a esa
música (yo me decía: va a suceder como otras
tantas músicas que tengo, que son músicas sin
palabras), un día llegué a mi casa y, sin
proponérmelo, siguiendo la línea melódica que
tenía en la cabeza, escribí de arriba abajo el texto
de Unicornio, como está hoy.

IX.… ¿quién se comió mi africana?...

Hay una onda entre los silviófilos de cómo yo hago


una canción así, pero nunca sustentada con un
criterio específico de confección. En este caso,
impugnan el texto. El texto es llano, no tiene ningún
tipo de pretensión, es absolutamente narrativo, casi
de crónica. Pienso que la intención se anuncia en
el mismo título: El extraño caso de las damas de
África. Es una broma y yo creo que no hay que
perder el sentido del humor. Es una canción
infantil, para los niños. No habría que olvidar
cuando uno fue niño y tuvo ilusión de comerse un
dulce que tenía guardado, y cuando lo fue a buscar
no lo encontró. No habría que olvidar ese instante
de la niñez. Esa frustración: ¿quién me comió
esto?! Además, la canción no es inventada. Es una
de mis pocas canciones que no es inventada.
Porque gran cantidad de las cosas que narro en
mis canciones son invenciones (recreaciones).
165

Pero en este caso hay poca recreación.

X.…le debo una canción…

Testamento la hice unos días antes de marchar a


Angola, en el año 76. Por si no regresaba.
Rápidamente, a pincelazos, dije ahí las canciones
que me parecía que yo debía en aquel momento,
como si no fuera a tener tiempo después para
hacerlas y quería dejar dicho que las debía, que las
tenía que hacer. Es para mí una canción de una
tremenda significación. Por otra parte, cuando la
retomo al paso del tiempo, aquellas cosas que yo
pensaba que iba a dejar sin hacer, me doy cuenta
de que muchas de ellas son muy difíciles de hacer.
En este sentido, es una canción que yo valoro
mucho. Me anticipé a los acontecimientos.
Hablando en plata, yo no la canto porque, como
regresé, no me considero con el derecho a
cantarla. Esto lo digo con una sinceridad
desgarrada.

XI.…hoy los he vuelto a juntar en el estante…

Aunque siempre he leído y he manifestado mi


gusto por la literatura fantástica, la ciencia ficción y
todo esto, no es que la prefiera por encima de otras
formas de literatura. En realidad, leo de todo. Creo
que será un poco largo decir qué escritores
prefiero. Los hay de los que no me pierdo nunca
nada. Por ejemplo, Gabriel García Márquez. Pienso
que me he leído todos sus libros.
166

Casi hasta los que está escribiendo. Porque soy un


seguidor y un admirador profundo de su talento, de
su arte y de su forma de narrar la vida. Hay otros
escritores que, por distintas razones, tocan zonas
de mi sensibilidad. Mario Benedetti me parece que
es un poeta fundamentalísimo. Es un escritor
extraordinario porque ha logrado crear una
comunicación entre la letra impresa y las preguntas
del espíritu humano, quizás como ningún otro
escritor de Latinoamérica en nuestros tiempos. Hay
otras cosas que nos acompañan siempre: Martí.

Hace poco respondía un cuestionario que


preguntaba cuáles son los escritores a los cuales
recurro. A Martí, en realidad, no recurro; a Martí
prácticamente lo estoy visitando no todos los
meses del año, sino casi todas las semanas. Es
casi como un vicio. Es que Martí es extraordinario.
Es que, sencillamente, no hace falta ni conocer la
obra martiana. Tú coges un tomo de Martí, lo abres
y, en la página que lo abras, empiezas a leer un
párrafo que te dice una cantidad de cosas que
tienen que ver contigo, con lo que pasa, con lo que
pasará, con lo que pasó, con tu problema (tanto
social como personal, político…). son de esas
gentes que, yo no sé de qué manera, han
conseguido, para siempre, describir el mundo
como es y como lo soñamos, además. Son tantos
los escritores… Todavía tengo el ejemplar de
Vallejo que me envió una chica de Camagüey
(hace tiempo que no sé de ella).

Es una de las cosas que tengo que agradecerle.


167

Fue una pequeña antología que editó la Editora del


Pueblo, que dirigía Alejo Carpentier y que tanto
bien hizo para la divulgación de la literatura
nacional y universal. Vallejo escribe desde las
entrañas mismas del ser humano y entonces
cuando uno es un adolescente y da con Vallejo, es
como si las propias entrañas estuvieran hablando.
La identificación con Vallejo fue visceral y aun hoy
se me sale Vallejo. Y no me avergüenzo, sino todo
lo contrario. Creo que más que una influencia es
una identificación.

XI.…la familia, la propiedad privada y el amor…

En realidad, he compuesto muchas canciones


donde mi hija ha estado rondándome. Muchas.
Entre ellas Mujeres que le da título a un disco.
También, muy señaladamente, ha estado en
canciones como Pioneros. En muchas otras
aunque no se vea, aunque no se note, está Violeta.
Violeta es mi hija. Ella es mi primer hijo. Tengo
cuatro hijos en total (creo). Tres varones y Violeta.
Son Silvio Lian, José Ernesto y Omar. No soy
casado. Estuve casado una vez, a los 21 años.
Duré cinco meses de matrimonio. No quiero decir
que no haya tenido relaciones hermosísimas. Que
las tenga. Eso es normal, por supuesto.

XII.…yo hablo sencillo, como todo el mundo…

La pura verdad es que yo nunca he compuesto


para la gente. Ni cuando he hecho las cosas más
168

raras ni cuando he hecho las cosas más obvias.


También pienso que hay un resultado de un trabajo
a través de los años. Yo me acuerdo que cuando
empezábamos a cantar existía todo ese mito, lo de
las canciones que tenían un lenguaje un poco
complicado. Nosotros, en aquella época (digo
nosotros no por modestia, sino porque realmente
era una tesis sobre todos nosotros, los de la Nueva
Trova, en aquel momento) pensábamos que era un
problema de divulgación. Entre otras cosas porque
la misma trova tradicional demostraba que no era
un problema de hacer un lenguaje más o menos
poético –y en algunos momentos hasta bastante
barroco y complicado. Para citar un solo ejemplo te
voy a hablar de Convergencia (Aurora de rosa en
amanecer, / nota melosa que gimió el violín, /
novelesco insomnio donde vivió el amor / así eres
tú mujer: principio y fin de la ilusión…). Es una
canción con una redacción realmente muy
complicada.

Mucho más complicada que la canción más


complicada que cualquiera de nosotros escribió.
Sin embargo, han sido canciones populares en
otros momentos (luego Pablo la retomó y la
regresó a la popularidad). Siempre pensamos que
era un problema de divulgación, más que de otra
cosa. Esos prejuicios que había con la Nueva
Trova eran porque nosotros nos ubicamos en que
nuestros conflictos eran de ideas. También en ese
sentido, nuestros enemigos tenían conciencia de
que era un problema de ideas. Y se creó un mito
de ciertas supuestas intenciones elitistas o algo de
eso. Sencillamente éramos jóvenes que estábamos
169

estrenando nuestras posibilidades y estábamos en


la exuberancia del estreno, de la juventud. En mi
caso, muy especialmente, yo me las quería gastar
todas en cada canción. Cada una la quería hacer
más compleja y más poética, y más tremenda, más
trascendental. Así uno vive la juventud y así hace
las canciones cuando es joven.

Después uno como que se lo toma más tranquilo y


empieza a mirar las cosas con otros ojos y empieza
a ver las posibilidades de experimentación con
determinado tipo de lenguaje. Explora zonas del
lenguaje, de la canción. Por ejemplo, en una sola
canción, hacía una obra de teatro como en Los
cazabrujas de Dores. Son exploraciones que uno
va haciendo. El año pasado, en Oh! Melancolía,
hice algo exploratorio también: crear una atmósfera
a partir de cierta forma barroca, de mover la
redacción, las imágenes como están utilizadas. O
cuando quiero explorar en zonas de lo que
tradicionalmente ha sido la música bailable. Lo he
hecho en Cántalo, pero báilalo. Lo he hecho en
Canción urgente para Nicaragua; en Imaginada.
Aunque esta conserva todavía un vínculo con cierto
barroquismo del lenguaje.
170
171

SILVIO RODRÍGUEZ: Su música, sus gustos y


disgustos, sus ideas.

Entrevista para el diario Reforma de México


Yolanda Martínez /Corresponsal

El artista.

Yolanda.- Le encontré fotografiando a Fabelo en el


Museo Nacional de Bellas Artes, mientras el pintor
firmaba catálogos rodeado de admiradores el día
que inauguraba su exposición "Un poco de mí"
Parecía usted entusiasmado ¿Hasta dónde llega
su afición a la cámara? ¿Se trata de otra
herramienta de expresión que se suma a la
guitarra?

Silvio: Congelar el tiempo para observarlo, fascina.


Más si en esa imagen hay algo o alguien que
tienes en alta estima, como en este caso mi amigo
Fabelo. La cámara fotográfica, a estas alturas,
viene a ser como mi "violín de Ingres". Digamos
que soy un perfecto ejemplo de la masificación que
ha tenido la fotografía, ya desde el siglo XX.

Yolanda: Después de una larga carrera como


trovador a guitarra pura, ¿qué pasó para entrar tan
apasionado en la música sinfónica (Expedición)?.

Silvio: La música sinfónica y de cámara, los


conciertos y las obras para diferentes formatos me
172

han acompañado desde la niñez. Es el tipo de


música que suelo escuchar más a menudo. Sin
embargo mi formación musical está llena de
lagunas, cosa que siempre he lamentado. Por eso
ha sido un reto enfrentarme a mayores
complejidades orquestales. Es estimulante ese tipo
de desafío.

Yolanda: ¿Qué significado tienen hoy el escenario,


el aplauso y los focos para usted? ¿sigue
necesitando del reconocimiento del público o le
hace más falta la soledad y el silencio?

Silvio: Hoy me siento a ver un espectáculo y lo


disfruto mucho. Como conozco algunas
interioridades de la escena, me angustio cuando un
instrumento pierde la afinación o cuando las
bocinas emiten un ruido indeseable. También sé
que cuando todo queda bien, persiste la angustia
por hacerlo todavía mejor. Ese es uno de los
precios de la fugacidad de un concierto y parte
también de lo maravilloso, lo irrepetible. Pensando
en ese tipo de zozobra, a veces desde la seguridad
de las sombras me digo: "qué lindo es, pero que
bueno que no estoy allí".

Yolanda: ¿Cómo lleva las críticas el agudísimo


crítico que usted tiene fama de ser, ahora que ya
ha vivido más de medio siglo? ¿Qué le agradece a
sus 50? ¿Se imaginaba usted así?

Silvio: Yo jamás pensé tener tanta suerte con mis


canciones. Incluso empecé a hacerlas cuando ya
estaba bastante avanzado en el oficio de dibujar.
173

Ni me pasaba por la cabeza subirme a un


escenario, sin embargo me alegro de haber
incursionado en esta otra forma de comunicación y
de haber servido de comunicador. Respecto a mi
relación con la crítica, la verdad es que no me
importa mucho. Lo que me importa es dar todo
cuanto puedo, no dejar esfuerzo por hacer en mi
trabajo.

Yolanda: ¿La edad le ha enseñado a administrar


emociones como la rabia y cualidades como la
paciencia o aun siente que hay cosas que le
desbordan? ¿Cuáles?

Silvio: Yo nunca fui muy explosivo en cuanto a


contrariedades personales. Siempre fui un tipo más
bien reflexivo y observador, sin excluir, por
supuesto, algún exabrupto excepcional. Las cosas
que más me han molestado son los prejuicios, las
injusticias, las ofensas a la condición humana en
sí. La crueldad y el abuso me disgustan mucho,
sean contra personas, contra animales o contra la
naturaleza. He escrito canciones sobre todos esos
temas. Siempre me ha parecido necesario tocar
ese tipo de cosas.

Yolanda: ¿Sus inquietudes musicales más


profundas (orquestar, estudiar más) siguen
esperando su atención o ya está resueltamente
dedicado a ello?

Silvio: Me puse a estudiar para hacer Expedición y


vuelvo a la carga cuando se me presentan
dificultades de cualquier tipo. Así que siempre
174

estoy analizando algo, siempre estoy tratando de


superar mis limitaciones.

Yolanda: ¿Qué ha supuesto para usted, desde el


punto de vista personal y profesional, la unión con
su actual compañera Niurka González? (Silvio, te
agradecería me pasaras dos o tres líneas con
información sobre ella, de lo último que haya hecho
en Cuba y fuera, así como lo próximo que tenga en
agenda, para citarla con todo)

Silvio: Bueno, luego de siete años de dueto,


hemos llegado a trío con la bendición de la
pequeña Malva. Niurka es graduada de música y
flauta, con las más altas notas, en el Conservatorio
Superior de París (CNR) y también en el Instituto
Superior de Arte de La Habana, donde ahora es
profesora de su instrumento. También es
concertista invitada de la Orquesta Sinfónica
Nacional y realiza variada y numerosa labor de
cámara con diversos intérpretes. Todo esa
trayectoria brillante quiere decir que quien primero
me corrige la plana es ella, por suerte para mi.

Yolanda: ¿Alguna vez ha escrito canciones para


molestar a quien le estaba hiriendo o excluyendo?
¿Cuándo? ¿Cuáles?

Silvio: En mis inicios hice algunas canciones


irónicas, que aludían a forcejeos con la burocracia,
sobre todo la del mundo de las artes en Cuba. Pero
nunca se me ocurrió dedicarlas a una persona en
específico. Siempre supe que las limitaciones
venían de ideas, de conceptos erróneos y de
175

prejuicios, y que daba lo mismo una persona u


otra, ya que lo importante era superar las
mentalidades con atraso. "Debo partirme en dos"
es una de aquellas canciones. Otra es "Resumen
de noticias".

Yolanda: Dicen que es muy difícil escucharle una


carcajada, incluso ver su sonrisa ¿de qué se ríe?

Silvio: Ni más ni menos que de lo que me provoca


risa.

Yolanda: ¿Es cierto que su canción más


melancólica ("De la ausencia y de ti") fue inspirada
por una mujer mexicana en 1969?

Silvio: ¡Como no!: Velia Ramírez. Fue y es una


muy buena amiga. Primero compartimos algunas
inquietudes de juventud y más tarde terminamos
intercambiando preocupaciones sobre nuestros
respectivas familias.

Yolanda: ¿Según sus propias palabras, "el


arraigado impenitente" que es usted, la única vez
que imaginó la posibilidad de vivir fuera de Cuba
fue en los 70 cuando visitó Guanajuato, por
primera vez? ¿Qué le embrujó del lugar? ¿Qué le
fascina de México?.

Silvio: Lo que más me gustó de Guanajuato fue la


gente. Una familia cuyos hijos eran jóvenes
estudiantes, que me brindaron su techo por unos
días. También la llegada a través de los antiguos
canales de desahogo de las aguas. Y, claro, la
176

arquitectura colonial. Creo que por esto último se


me emparentaba un poco con la Habana vieja y se
me hacía entrañable.

Yolanda: ¿Al creador hay que dejarle a merced de


sus musas o hay que implicarle en los asuntos
terrenales?

Silvio: Las mejores musas suelen ser las más


terrícolas.

El político

Yolanda: Qué influencia mantiene la revolución


cubana en la inspiración y la creación de su obra?

Silvio: La Revolución es el proceso que se iniciaba


en Cuba cuando yo llegaba a la adolescencia. En
medio de combates e inauguraciones me fui
haciendo hombre y se me fue formando el carácter.
Las actividades sociales, como alfabetizar, o las de
la defensa, como hacerme miliciano para defender
a mi país, son vigas de mi arquitectura como
persona. Después, cuando vino la vocación, fue
lógico que tomara mis experiencias como materia
prima de mis historias.

Yolanda: Cuando votó como diputado en la


Asamblea por su "patria socialista perfectible" dijo
que cerraba filas "como cuando era un milicianito
de catorce años", pero usted ha visto y ha vivido
mucho desde entonces. ¿Cómo hace un hombre
de su edad para mantener tan alta la esperanza a
pesar de los errores evitables, que son los que más
177

duelen, y las frustraciones inevitables, de las que


nadie se libra?

Silvio: Debo aclarar que los hay más viejos que yo


y aún más esperanzados. Puede que haya otra
forma de vivir, pero es más triste, tanto para los
demás como para uno mismo. El optimismo me
parece un principio útil para la supervivencia
colectiva y personal.

Yolanda: ¿Qué decisión le fue más difícil:


enfrentarse a solas con una partitura de orquesta
en blanco o apoyar sin fisuras al presidente Fidel
Castro en los últimos y polémicos sucesos?

Silvio: Fidel es un libertador y un hombre que


merece respeto, por la transformación que ha sido
capaz de concebir y llevar a cabo. Es una persona
que le ha entregado a nuestro país cada segundo
de su existencia. Es un extraño presidente que no
tiene ni un sólo dólar en banco extranjero alguno.
Creo que merece nuestra confianza, aún cuando
pueda equivocarse, porque ha demostrado ser un
hombre desvelado sobre todo por ayudar a los que
menos han tenido históricamente.

Yolanda: Muchos poetas en la historia han sido


desastrosos en su vida personal: grandes
provocadores, heterodoxos, transgresores y, con
todo, necesarios por no decir imprescindibles. ¿Le
duele al disidente perpetuo de tantas cosas que
reconozco en usted (corrígeme si estoy
equivocada) y al revolucionario comprometido que
es, el hecho de que Raúl Rivero haya sido
178

condenado a 20 años de cárcel?

Silvio: Me hablas de un talento literario, de un


poeta. Fuimos cercanos, sobre todo cuando él era
estudiante universitario y publicó sus primeros
libros. Un alto por ciento de su obra es
representativa de una ética revolucionaria. Pasó
por una crisis personal profunda y, en medio de
esa confusión, cambió y se puso a escribir al revés
de sí mismo. Cuando sacó la cabeza del caos, ya
era otro. Como podrás imaginar, rechazo
totalmente sus vínculos con los enemigos de la
Cuba martiana. Aún así, y porque me entristece la
trampa en que cayó, me he interesado por su
suerte. Sinceramente, no creo que vaya a cumplir
esos 20 años.

Yolanda: Los artistas y los intelectuales de Cuba y


de medio mundo han levantado la voz contra la
agresiva prepotencia del gobierno de Estados
Unidos y a favor y en contra de la política defensiva
empleada por el gobierno cubano. ¿Considera
usted que la fuerza de la voz y la palabra se
pueden llegar a imponer a las armas y a los
intereses económicos? Y en este sentido ¿ve con
optimismo el futuro de su país?

Silvio: Martí decía, más o menos, que una verdad


en el fondo de una cueva valía más que todos los
ejércitos. Siguiendo esa línea de pensamiento, mi
país ha llegado a ser una tierra muy optimista (creo
que eso está más que demostrado). Ser así nos da
ventajas para enfrentar no sólo cualquier futuro,
sino también los diversos presentes que hemos
179

tenido (y tenemos todavía). Es ventajoso luchar por


un sueño, a pesar de que a veces la realidad lo
descascare, como el de hacer un mundo mejor.
Sabemos que la sociedad cubana actual no ha sido
lo soñado por la Revolución, sino una distorsión de
aquel anhelo, resultado de un combate constante
contra enemigos muy poderosos, beneficiados a
veces hasta por nuestros propios defectos. Por eso
ya nada nos puede sacar de adentro la preguntita
de ¿cómo sería si…? Y con ella lo digno de un
ideal que sigue dando ganas de intentarlo.

Yolanda: ¿Como diputado no militante del PCC,


qué opina de la unanimidad que se da en el
Parlamento unipartidista cubano?

Silvio: Hay que recordar que es el Parlamento de


un país asediado desde hace mucho por colosales
poderes, ahora por unos locos facistoides y casi
unánimemente por la prensa mundial. La verdad es
que ese hostigamiento, que cada vez es más
concentrado, nos deja poco margen para exhibir
discrepancias.

Yolanda: Usted ha dicho otras veces que el


balance entre lo bueno y lo malo de la revolución
se inclina hacia el lado bueno. Puede precisar
¿qué ama y qué no le gusta de ella?

Silvio: Amo todo lo que proclamamos con orgullo,


como los logros en la salud, la educación, el
deporte, la cultura, la ciencia. Amo las
oportunidades a los millones de seres que sin la
Revolución no hubieran tenido historia. Amo el
180

factor humano de nuestra sociedad. Son verdades


incuestionables, más si se nos compara con otros
países, tanto pobres como ricos… No me gusta
que casi medio siglo de defensa ante el imperio
mayor de la historia nos inhiba de ser más
normales, nos haga ver el intercambio crítico como
algo tan tensionante. No me agrada que seamos
rehenes de nuestra necesidad de supervivencia.
Pero digamos que fue la vida que elegí y la asumo,
siempre tratando de mejorarla (aunque sea un
tilín), cada vez que encuentro oportunidad.

Yolanda: ¿En qué condiciones actuaría usted para


los cubanos que viven en Miami, que le escuchan
en sus casas por lo bajito o con auriculares?

Silvio: Para empezar, hace casi 4 años que no


hago conciertos en ninguna parte. Hace 6 hice uno
en Puerto Rico, con mi amigo Roy Brown, y de la
Florida enviaron agentes para sabotearnos. Infiero
que cuando haya condiciones para que yo cante en
Miami, llevaré años bajo tierra.

Yolanda: ¿El bloqueo y el gobierno de Estados


Unidos es el responsable de la escasez de
recursos que padecen muchos cubanos?

Silvio: Es la situación creada, que pareciera no


tener salida. Cada vez que hay una vislumbre de
normalización se desata una avalancha
incandescente de odio. En esto tiene gran
responsabilidad el mecanismo electoralista
norteamericano y la importancia de la Florida,
estado en el que mandan ocho o diez cubanos muy
181

poderosos y muy sinvergüenzas. A la Casa Blanca


le interesa que todo siga así, porque la zanahoria
de Cuba es carta de triunfo en las elecciones
presidenciales.

Yolanda: Sin confundir los deseos con la realidad


¿puede la revolución cubana mantener su vigencia
en un mundo cada vez más globalizado, sometido
a sofisticadas guerras?

Silvio: Sin confundir los deseos con la realidad


¿has sacado cuenta de los años que llevan
anunciando el derrumbe?

Su lugar preferido en La Habana: mi hogar


Su lectura: eso es variado
Su música (como oyente): la música para
instrumentos
Su bebida: el agua fría
Su tabaco: hace dos años y tres meses que no sé
de eso
Su oficio: la amistad
Su inspiración: Malva
Su devoción: el trabajo
El mayor de sus desprecios: el odio, sin duda
alguna.
182

Algunas de las canciones de Silvio Rodríguez

Balada de las ratas.

Me place contemplar, como


Después del fuego salen a
Lucir, las ratas de salón,
Con maquillaje de aguerrido
Mal vivir, me place por que se
Que todo el verdadero amor
También Blas fe, me place
Por que son espuelas para
La razón, me place ver así
Como el hocico se le hincha
De chillar, después que queda
Bien, la discrepancia en la polémica
Opinada, me place mucho ver
Cuanto se hunde la ratita en su quehacer.
En su propio pregón que hiere como
La traición.

No es la primera vez que ocurre


Cuando ha pasado la candela,
Siempre hay quien de su hueco surge
Para jugar que se desvela, y la bondad
Y la confianza de quien el fuego
Esperanzado le da lugar y semejanza
Mientras descubre los costados,
Y en nombre de mayor pureza, haré
En las ratas disfrazadas, que con
Paciencia y con destreza quieren trocar
El agua en baba, quien no conoció un buen
ejemplo
183

Quien no ha pasado por sus dientes,


Quien no ha soñado a echar del templo
A la codicia sonriente.

Me place contemplar como una vez


Y otra, vuelven a salir, las ratas de
Salón que en la limpieza diseñaron el jabón,
Me place por que se, que esto le perfecciona
El músculo a la fe, me place por que son,
Espuelas para la razón.
184

Blanco

Todos lo días se pinta de blanco


Sale a la calle llena de colores, y
A cada minuto recibe un brochazo
En la piel, su espalda, sus manos
Su rostro, van siendo invadidos
Por luces y sombras, se le van encendiendo
De fiebre y de frió, de forma que cuando
Regresa y se mira, no esta, mal vive bajo
Su avalancha.

Ahora estas sin salir, casi nadie


Merece tu amor, pero saldrá cuando
Valla al poder, ahora te espera en
Su tumba ambulante llena de color,
Hasta que tú las deshagas de amor,
Ahora te espera de noche en su cuarto,
Hasta que quieras entrar y salvarlo,
De lo que nunca ha elegido y arrastra con él
Tu que de un beso lo configuraste, que le
Echaste mas blanco y lloraste eres la vieja
Navaja que espera su piel.

Quiere blasfemar con tigo, de dios, de los


Hombres y de él, quiere llegar más allá de
La luz, quiere destruir las flores con que se
Engañaron los dos, quiere arrancar de
Su tierra una cruz.

Quiere olvidar que ha crecido educado,


Quiere a tu hijo para empinarlo, como
Un papalote invencible, vencedor del sueño,
185

Quiere decirle a cada vecino, que salgan


De sus miserables paredes, que tomen
La vida de ustedes que no hay escondrijos,
Y esperas que vallas por el.

Tierno te espera a que vayas mujer a hacer


El amor, más bien la guerra es lo quiere hacer,
Con veintipico, de fechas respalda su sana
elección, con veintipico de muertes su amor.
186

Como si tú fueras el comunismo.

He llegado a la casa y he tenido la impresión…


De que tardo un siglo en llegar, de que tardo
Un año en subir, de que tardo una hora en entrar
Y un segundo en vez de ir y reír, siempre tengo
Esa prisa y no se, si será que te quiero
Contar como el libro el pellejo
Del día absorbiéndole el agua a la sal.

Creo que el colmo de la vida es contar


Lo que nos pasa, hacer la fábula florida
De nuestra tragedia, unos no arriesgan a los
Hombres para ir a la luna, y se acecinan palestinos
por tandas de miles ya yo no se que
Decir, es el colmo de la vida contar lo que
Nos pasa, mientras los viejos errores reclaman
Silencios, y yo soy solo un hombre que pasa
Un hombre que vende su cuello en la calles,
Cual todos aquí.

Todos los años me pongo ropa limpia y salgo a ti,


Como si tú me lavaras las mentiras y salgo a ti,
Como si tú me lavaras la sangre y salgo a ti,
Todos lo años yo llego a mi casa y salgo a ti,
Como si tú fueras el comunismo y salgo a ti,
187

De la vida

Salgo con un pan y un credo,


Un rifle, una melodía, salgo
Dispuesto a mi día y al tiempo de
Mi sendero.

Coro.
Caramba yo llego, caramba yo llego

Flor del camino que llevo


La fuerte flor del trabajo
Naciendo de más abajo
Cuando el camino es más nuevo

Coro.
Caramba yo llego. Caramba yo llego

Por este camino nuevo


Si llego, llego, llegando
Con migo va caminando
Mi hermano, mi compañero.

Coro.
Caramba yo llego. Caramba yo llego

El pie del futuro es nuevo,


Por eso tarda en llegar,
Por eso salgo a buscar
A tu camino el viajero.

Coro.
Caramba yo llego. Caramba yo llego
188

Creo

Como en el día que


Adolescente, salgo y te
Entrego mi adiós para siempre,
La despedida que fue nuestra vida
Más fundamental, no veo la espera,
No veo hace tiempo, de hablar
Atado por un juramento que si
Se cumple esa fuerza y se rompe
La mentira mortal, soy optimista
Creo en las horas que nos hicieron
Saltar sin demoras, creo en el beso de lluvia
Nocturna que nos vio nacer,
Creo en palabras que nos dijimos,
En el lenguaje secreto que hicimos,
Creo en la estrella con prisa en que amándonos
Vimos caer, no descubro cosas de
Principiantes, por que he soñado la gente
Es gigante, pero el momento
De hacer el tiempo te da tu lugar,
Tendría presente en paz y en guerra
Tu línea envuelta llena de tierra
Cariño extraño que sigo años me hará recordar
Creo en ese tiempo y en su manera de hacerse
Buscar.
189

El hombre de maissinicu

El hombre llena una copa ancha


Aunque no cave el peso de
Su extraña gracia y brinda por
La muerte de su abril, después
Se sube a un sitio inexpugnable
Y canta un canto que suena agradable,
Mientras por dentro vuelve a maldecir,
El hombre niega de su rica tierra
Es un su propio enemigo de esta nueva
Guerra, el hombre vio su rostro sucumbir,
Que se habrá bien la casa de la historia
Que se revise el trono de la gloria,
Por que un hombre sin rostro va a morir,

¡Oh! Que sensación no tener


Rostro y contemplar el mundo
Con ojos tan profundos, como
Con ojos de guardián del sol,

¡Oh! Que sensación no tener rostro


Al enfrentar la muerte, correr la doble
Suerte de rastreadores y de perseguidos
Teniendo tanto de estrella escondido
¿Cuanto millón de rostros no tendrá
El que nos regalo la claridad?
190

Los cazabrujas de dores

(Primer Acto)
Los cazadores salen,
Los cazadores bailan,
Los cazadores sueñan
Con un planeta
De brujas por quemar.
Los cazadores miran,
Los cazadores buscan,
Los cazadores prenden
Una candela
Para salvar a Dios.

(Segundo Acto)
Ahora sale una niña
Bien correcta,
Y aunque la niña
Se ha cortado las trenzas,
Los cazadores tiemblan
Ante aquella belleza.
Pero uno tiene
Cara de aberrado
Y grita dónde está
Su cinturón de castidad,
Y se le tiran
Para quemarla en la hoguera
-por brujita-,
Para quemarla en la hoguera
-pobrecita-,
Para quemarla en la hoguera
-ay-.
191

(Tercer Acto)
Pero entra nuestro héroe
Seguido de una pila de mujeres
Que le dicen canciones y poemas,
Viejos, niños, todos agradecidos.
El héroe está a la moda:
Pantalones con pliegues,
Zapatos de dos tonos,
La patilla cortada
Y el pelito bien cortó.
Y se ríe al ver los cazadores
Con sus pelos tan largos
Y sus mallas estrechas,
Arrastrando a la niña
A morir en la hoguera
En nombre de Dios.

Entonces los cazadores enfurecidos


Sueltan a la niña y se abalanzan sobre nuestro
héroe
Que ya espera en guardia y desarmado.
Nuestro héroe se mueve rápido, esquiva los
Espadazos
Y responde con sus puños limpios y les da:
Uno, dos, tres, cuatro,
Cinco, seis, siete, ocho,
Nueve,
Diez piñazos bien dados,
Y todos se derrumban.

Mientras todos lo aclaman


Como es natural,
Va y recoge a la niña
Que ya está desmayada,
192

De un beso la despierta,
Y se van muy felices,
Sabiendo que no quedan
Cazadores de brujas.

Los cazadores salen,


Los cazadores bailan,
Los cazadores sueñan
Con un planeta
De brujas por quemar.
Los cazadores miran,
Los cazadores buscan,
Los cazadores prenden
Una candela
Para salvar a Dios.
193

Josáh, la que pinta

Sucedió que una vez, hace tiempo,


Hubo un militar
Y el ejército fue una cadena
De descubrimientos.
No podía perderse un amanecer,
Pues la diana era antes que la claridad
Y se hizo costumbre una forma
Distinta de ver.

Sucedió que una noche


Llegó al universo Josáh,
Como una aparición de figuras
En el sentimiento.
Vino de la ciudad donde viven los magos
Y llegó con el alma colgada del cinto,
Sin saber que un soldado en el pecho
No tiene fusil.
Encantó, revolvió, disgregó los aplomos,
Puso tiendas gitanas en todos los templos
Y era solo una niña jugando
A persona mayor.

"Josáh, la que pinta, déjate ver"


Decía el soldado, decía el viento
Y la naturaleza con lenguaje
Que aún se podía oir...

Sucedió que se hizo tristeza


El semblante del tiempo:
Cada día era un Nudo Gordiano
Sin pies ni cabeza.
194

Las mañanas dejaron de significar,


En más de una ocación no se cumplió el
Deber:
Cada pase era un Día de Reyes
En el curso de un mes.
Todo era Josáh, que bailaba a la noche
Una orgía pagana estallando en la piel;
Todo era Josáh, la que pinta,
Bailando el amor.

Pero el mundo da vueltas


Y todo regresa a su cauce:
Ya no era soldado, y Josáh
Se escondió en su país.
El que fuera soldado volvió a carpintero,
A ingeniero de minas o quizás boxeador,
Aunque nunca regresa completo
El soldado a su casa.
Entre días y ruidos se hallan recuerdos,
Se revuelven gavetas, se sonríe al ver objetos
Como un tiempo que se ha repartido
En papeles y fotos.

"Josáh, la que pinta, déjate ver"


Decía el soldado, decía el viento
Y la naturaleza con lenguaje
Que aún se podía oír...
195

El rey de las flores

Al Rey de las Flores lo conocí


Por la tarde, hace algún tiempo.
Me llamó la atención su tono
De arcoiris en la piel
Y su corona de papel.

El Rey de las Flores tiene su pueblo


En un bosque muy remoto,
Dos pulgadas detrás del sol.
Cada inquilino en una flor
Y en cada piso está el amor.

El Rey de las Flores tiene lagartos


Que cantan de salto en salto;
Tiene batallones de abejas chiquitas
Y arañas, babosas y aves bonitas.

El Rey de las Flores trabaja y trabaja,


Su pueblo también trabaja.
Derrumba los bosques de hierba, tan altos.
Navega en los charcos de agua del campo.

El Rey de las Flores tiene


Sus fábricas dentro de la tierra.
Cada obrero hace una flor
Que en primavera crecerá;
Si no, una mosca los lloverá.

Sobre los floridos campos


Del Rey de las Flores veo a mi hijo
Y llamándolo hay una voz:
Quedó partido en dos mitades
Por una bomba que cayó.
196

Emilia

Emilia, tus ruinas las leí con buena voz,


Tienen puertas como tú, que ridículas
Mis cartas, que ridículas las sombras
De mi sueño, que bien te recuerdo llorando,

Emilia. Has ido junto con cada canción


Escondida en un baúl, con un signo
Inevitable y hay anécdotas tirándome
Del seño, que bien te recuerdo llorando,
Que dirá tu instinto cuando sienta esta
Canción, y que dirás tu, que te acercas a la
Máxima distancia entre nosotros, quien conoce
Que un soldado, moribundo te cantaba
Que hay olores de una selva, que había
Cines que llovían, vallejo a si nos descubrió,
Bairon estaba en su lugar, todo pasaba
Con nosotros.

Emilia, que horrible mente hermoso era aquel


Tiempo,

Emilia… ¿Qué pasa? Tu aresaca no llego,


Al silencio al recordar algún viento nos
Ha dado, y en sus puntas discutimos
Con la muerte, que no te convenza llorando,
Emilia…
197

Blanca Nieves

Dedicada a la fundación del nuevo cine


Latino americano y a Alfredo Guevara…

Mi alma creció silenciosa y normal


Hasta cuando cumplí 5 años,
Crecía yo en mi pueblo natal,
Alelando lo nuevo y lo extraño,
Fue entonces cuando hubo domingo,
Para una maquina infantil, era marzo
Era abril, era a color, y era una luz del
Asombro ilustrando al amor.

Soy de provincia y por eso tal vez,


El seguro de mi alma es tan leve,
Confieso que bien pasado los días
Hoy fui al cine tras mi blanca nieves,
Aun me estremece inmaculada, frente
A la infamia y al horror, fue mi primer
Amor, y fue también, la única excusa
Para un amo y loza que mientras vivió
Yo blanca nieves su leve su primer amor.
198

Discurso Fúnebre

Ayer mataron a un lobo, en la puerta


De mi casa, con la cabeza vencida
Sobre la acera soñada, observaba la
Bodega donde peleaba y dormía, con
La pupila vidriosa miraba pasar el día, y los
Niños de su mundo hablaban en voz muy baja,
De su mirada, para el resto de la tierra, allí había
Un perro muerto, un perro que en una horas
Estaría descompuesto, había que limpiar la acera,
De aquella mancha oscura, para el resto de la
tierra
Un perro muerto es basura, todos los niños
jugaban
Y volvían a su lado, siempre callados.

Lobo yo si te recuerdo echado al camino,


Con el sol curándote el ojo deshecho, de andar
A la noche batallando con tus enemigos, lobo yo si
Te recuerdo yo también sabia donde como
Y cuando dormías tus sueños, para esos asuntos
No he crecido mucho todavía.

Como no iba a recordarte, si estas ahí desde mi


Niñez, en un paisaje diferente, pero igual,
Si a todos nos paso una vez, como no iba a
Recordarte si tu misterio es más feliz, que muchas
Cosas que tenemos que contar a costa
De una cicatriz, como de un hierro caliente,
Que deja la memoria ardiente, sin la nobleza
De tu muerte, y sin un verso con más suerte,
Que no sea la de maldecir.
199

Una canción de amor esta noche

Una canción de amor esta noche,


Es lo que yo te quiero entregar,
Para que solo tú la retoces,
Para romper ha luego de amar.

Una canción de amor esta noche,


Y esperar atar a mi voz,
Una canción de amor y de goce,
Una canción de amor de los dos,
Una canción que no diga noche,
Una canción.

Una canción que no diga noche,


Una canción…
Una canción que no diga noche
Una canción…

Una canción de amor no es difícil,


Cuando se viene de maldecir,
Los dos idiomas viven felices,
Y hacen familia para vivir,
Una canción de amor que se mueve,
Para del odio al miedo al quizás,
Será de amor, por si tú me quieres,
Será canción por si tú te vas,

Una canción que no diga noche


Una canción…
Una canción que no diga noche.
200

Acerca de los padres.

Cuando venia de la escuela,


Y alguien le quitaba un medio al niño,
Su padre le pegaba haciéndolo salir,
¡Tenia que romperle la cara señora!,
Si se ponía a dibujar, sus casa y soles le hacia
Trisas, ¡los machos juegan a las bolas y a pelear!
Buscaste un papalote y deja de soñar.

No pudo decir que tuvo miedo,


No pudo decir que le dolía
No pudo decir que era salvaje lo
Que hacia,
No pudo llorar como pensaba
No pudo pedir ayuda alguna
No pudo si no tragar en seco su amargura.

¿Quién, quien tiene un hijo en


Las entrañas, quien le esta dando el
Desayuno, para cobrárselo mañana?
¿Quién, quien, quien, quien?
¿Quién juguetea con la alquimia?
¿Quién quiere fabricar cerebros?
Si solo esta sembrando muertos

Y la erosión le trajo un sexo


Y una presencia ante la vida,
Sellados por un fuerte cordón
Umbilical, pues por su inclinación
Sexual le juzgan. Hoy los archivos
201

Se desbordan de psicopatías y
Prejuicios, de mutiladas fantasías
Del horror, de remendados en la frente
Y el amor.

De nada le sirve ser amigo,


De nada le sirve ser hermano el
Sexo es el hueso universal
Del ser humano, y si eres
Mujer no pidas ni agua, si
Cambias de hombre por
Semana, el odio te sigue inevitable
Cama a cama.

¿Quién, quien tiene un hijo en


Las entrañas, quien le esta dando el
Desayuno, para cobrárselo mañana?
¿Quién, quien, quien, quien?
¿Quién juguetea con la alquimia?
¿Quién quiere fabricar cerebros?
Si solo esta sembrando muertos

¿Quién, quien, quien, quien?


202

1ra canción de la tetralogía

Apología de mujer sin sombrero

Yo no vine aquí viniste tú,


Yo no te esperaba y te bese,
Se supone que debo callar,
Se supone que debo seguir,
Se supone que no debo protestar,
Se supone que eres un regalo
Que se me rompió enseguida y
Ahora nada lo defiende,
Se supone que eres el sombrero
De una la fiesta, de esos de cartón
Para la ocasión.

¡Ho! mujer si supieras lo breve


Que entraba la luz, en la casa de un
Niño en un alto edificio, y que era
La hora esperada del día, no me
Hubieras tocado en el hombre
Una vez.

¡Ho! Mujer! Si supiera lo breve


Que entraba esa luz, en una casa
Que se llamaba la noche, en una casa
En la que no había más puertas,
Que la de la razón de aquel niño
Sin fe.
203

Ahora se supone y nada más,


Yo también quisiera suponer,
Que la cobardía no existió,
Que es un viejo cuento de dormir,
Pero quedo yo, en medio de mí.

Y en medio de la mismas paredes


Sonriendo a los amigos, yendo
A ya desayunando, pero te Dolió
Aquí aplaudiendo una vez más
A los fantasmas de las tres.

¡Ho! Mujer, ojala que contigo


Se acabe el amor, ojala hallas
Matado mi última hambre, que
Ridículo acabo implacable con migo,
Y yo de perro fiel lo transformo en
Canción.

¡Ho! Mujer, no te culpes la culpa


Es un juego de azar, nadie sabe
Lo malo que puede ser riendo, y
Lo cruel que pudiera salir un regalo,
No te asustes del día que va a terminar
No te asustes los puentes que caigan al mar
No te asustes de mi carcajada final.
204

2da canción de la tetralogía

Óleo de mujer con sombrero.

Una mujer se ha perdido


Conocer el delirio y el polvo
Se ha perdido esta bella locura
Su breve cintura debajo de mí,
Se ha perdido mi forma de mar
Se ha perdido mi huella en su mar.

Veo una luz que vacila, y promete


Dejarnos a oscuras, veo a un perro
Ladrando a la luna
Con otra figura ladrando a la luna que
Recuerda a mi, veo más veo que no
Me hallo, veo más creo que se murió.

Una mujer innombrable huye


Como una gaviota, y yo rápido
Seco mis botas, blasfemo una nota
Y apago el reloj, que me tenga
Cuidado el amor, que le puedo
Cantar mi canción.

La cobardía es asunto de los


Hombres, no de los amates, los
Amores cobardes no llegan amores
Ni a historias se quedan allí, ni el
Recuerdo los puede salvar, ni el
Mejor orador conjugar.
205

Una mujer con sombrero con un


Cuadro del viejo chagal
Corrompiéndose al centro del
Miedo y yo que no soy bueno
Me puse a llorar, pero entonces
Lloraba por mí, ahora lloro
Por verla morir.

Pero entonces
Lloraba por mí, ahora lloro
Por verla morir.
206

3ra canción de la tetralogía

Detalle de mujer con sombrero.

Nací cuando las nebulosas aun eran


Polvo con mi loca prisión, cuando
Ni el bis abuelo de este universo había
Conocido la, luz, nací mucho antes
Y aun soy lo mismo que fui, lengua de fuego,
Estrella remotas, cuerpos volando y
Buscando la vida, breves tormentas de millones
De años, ojos en el cielo azul.

Que comenzó hoy, ¿que me dará la vida?


¿Que me dará la vida? ¿Qué me dará el amor?
Me hice universo, galaxia, planeta, en mí
Lomo crecieron animales y selvas, y la inteligencia
Fue haciéndose rienda para mí
Nerviosa emoción, nací mucho
Antes y aun soy lo mismo que fui,
Un semimono cazador de venados,
Pirámides, tumbas de arena del hombre,
Dioses y héroes, imperios caídos,
Guerras de la religión, pero
Que comenzó hoy, ¿que me dará la vida?
¿Que me dará la vida? ¿Qué me dará el amor?.

Me brotaron colonias, más tarde, republicas,


Y países enormes en revolución,
Nació quien me puso nombres y apellidos
Y profetas con pies de león, nací mucho antes
Y aun soy lo mismo que fui, sueños
Armados de ideas preciosas, mil enemigos
Con banderas atómicas, elementales
207

Y viejas miserias, fiel corazón de un fusil,


Pero, Que comenzó hoy, ¿que me dará la vida?
¿Que me dará la vida? ¿Qué me dará el amor?.

Aun me paseo robándole al aire,


Cualquier esperanza que ablande
Mis guerras, soy enemigo de mí
Y soy amigo de lo que he soñado
Que soy, nací mucho antes y a un
Soy lo mismo que fui, un embutido
De ángel y bestia, la democracia
Y el templo hermanado, hombres,
Mujeres, niños y viejos y algo para
Una mujer, Pero,
Que comenzó hoy, ¿que me dará la vida?
¿Que me dará la vida? ¿Qué me dará el amor?.

Cuando me beses, cuando me acaricies,


Vas a sangrar vas a iluminarte mi anatomía
De espuma y granada, hiere y canta por mi,
Y es que nací mucho antes y aun soy lo mismo que
fui, cuando me dejes cuando me rechaces,
Estarás destruyendo, negando a mis padres
Y a todos mis hijos, a lo que me hizo,
Y a lo que yo vine a hacer.

Pero, Que comenzó hoy, ¿que me dará la vida?


¿Que me dará la vida? ¿Qué me dará el amor?

Que comenzó hoy, ¿que me dará la vida?


¿Que me dará la vida?.
208

Y se que me arrastraran por sobre rocas


Cuando la revolución se venga abajo

“Fragmento de la canción el necio”


209

4ta Canción de la tetralogía

Mujer sin sombrero.

Si un funcionario y un poeta,
Amaran la misma mujer, que
Nueva implicación tendría
La guerra astuta que padecen,
Y en fin donde se posaría la
La victoria y el amor, el funcionario
Con funciones, el poeta cambiando de voz,
Los dos haciéndose pedazos contra
El temible amor, los dos haciéndose pedazos
Contra el temible amor.

Si les pregunto a los presentes ¿a cual


De los dos le va?, los despeinados al
Poeta, y los peinados al suicidio,
Y solo yo lo apuesto todo a la
Mujer.

Hicimos el amor en la ventana


Y el vecino de en frente se quejo,
Eso no lo sabias, no lo dije,
Que ventana mejor se humedeció,
No llegue a ir al mar pero fui al
Pueblo, y en el lugar donde iba tu
Voz, siempre se hizo silencio
Un gran silencio, nadie ocupo tu silla
Tu canción.

Hay que salvar esos recuerdos


De todo lo que fue Erlin, hay que salvar
210

Esos recuerdos para salvarte a ti,


Hay un amor que va a lo diario,
Que te va a comprender, y otro que
Canta y eterniza que te hace trascender,
Cada cual da de lo que tiene, unos dan
Necesidad, y otros regalan las palabras
Vemos que duran más.

Hay el amor, omnipotente


El amor desesperado, que descorazona
Las piedra, que es mas semilla, que se milla
Que es más arado, que el arado, hay el amor,
De amor, de amor, hay el amor como una tumba,
Hay el amor de laberinto, mas complicado que
Un sombrero, hay el amor cercano a cristo,

Mi amor, no ha sido tan tremendo,


Ni tan ancho, ni tan bello,
Ni tan triste, ni tan sabio,
Ni tan solo, ni tan loco
Ni tan todo, ni tan nada
Pero canta…
211

¿Que niño luce un barco en el océano?

El más profundo mundo


En todo esta devuelta,
Las normas se adelantan
Destrozan la miseria,
Montañas van abajo,
Las aguas se almacenan
Amanecido el ser humano,
En la corriente, llueven las
Manos, ¿Qué niño luce un
Barco en el océano?
Que nada es.

Por otras partes llueven


Los fuegos del infierno,
Gritan lloran y huyen
Escapan del momento,
Y aquí se esta regando
Segundo por segundo,
Una canción del todo el mundo
En la corriente, llueven las
Manos, ¿Qué niño luce un
Barco en el océano?
Que nada es.

¿Y cuantos hijos no
Tendrán sus mejores padres?
Cuantas escuelas se llenan de
Su sangre, en cuales muros
Cabrán sus destinos,
Entre los muros del patio
Más grande, no
212

Tiene hojas la historia


Para contarlo todo,
No hay negro en el espacio
Más negro que este lodo,
Que va barriendo el tiempo
Con sangre hierro y viento,
El universo esta despierto,
En la corriente, llueven las
Manos, ¿Qué niño luce un
Barco en el océano?
Que nada es.
213

Y Mariana
(Del DC Silvio)
Siempre hay quien quisiera ser
Distinto, nadie esta conforme
Con lo que le toco, el de edad
Quisiera ser un niño y el rapaz
Se raspa sus pelusas en flor,
Los que tienen nada quieren algo,
Los que tienen algo quieren todavía
Más, para pretender el mundo es largo
Para conformarse se ha inventado el jamás.

Un señor quisiera ser mujer y


Una chica quieres señor, hasta Dios
Sueña que es un poder, y mariana
Y mariana, y mariana quiere ser canción.

La tolerancia es la pasión de los


Inquisidores, el buen ladrón no quisiera
Tener que robar, le deben al silencio
La voz los ruiseñores, la eternidad no es
Más que un truco para continuar.

La libertad solo es visible para


Quien la labra, y en lo prohibido
Brilla astuta la tentación, nacer a veces
Mata y ser feliz desgarra ¿a quien acusaremos
Cuando triunfe el amor?

Un señor quisiera ser mujer y


Una chica quieres señor, hasta Dios
Sueña que es un poder, y mariana
Y mariana, y mariana quiere ser canción.
214
215

Nace una comunidad.

Así, cambiando nuestra tierra,


En una nueva guerra, todo el
Amor se encierra debajo de este sol,
Aquí, bajo el sol de este mundo,
Cambiar la vida juntos, cambiar la vida
Juntos, la vida y su canción.

Es la canción de los viejos


Recuerdos, esa canción de
Los tiempos tan viejos, por
Una nueva voz, por este nuevo amor,

Aquí, bajo el sol de este mundo,


Cambiar la vida juntos, cambiar
La vida juntos y cantar esta canción.
216

Eliades Ochoa, Silvio Rodríguez y Compay Segundo

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