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Cerca de las tres de la tarde del 3 de mayo de 1887, un potente terremoto, seguido de una

erupción volcánica sorprendió a los vecinos del distrito de Sahuaripa. El evento fue tan
fuerte que no solo se sintió en la sierra alta, sino que también se pudo percibir hasta los
estados de Arizona y Sinaloa. Según reportaron diversos testigos, las campanas de las
iglesias de Fronteras y Bavispe empezaron a tocar solas para luego derrumbarse por
completo. Luego se vieron arder los campos, los animales relinchaban y corrían asustados,
la gente salía a la calle corriendo ensangrentada y las casas “se derrumbaban como si fueran
de arena”, sobre sus habitantes.

Según el periódico La Constitución “En Moctezuma se observó que después del primer
temblor se repitieron otros aunque más ligeros; al oriente de la población se vieron arder los
campos, quizá por efecto de alguna erupción, y además se ha notado que en general las
aguas aumentaron. En Cumpas hay un manantial conocido con el nombre del Ojo de Agua,
con el cual fecundaban sus tierras aquellos vecinos. Hace algún tiempo que se había secado
y con motivo del temblor brotó en abundancia. En donde los estragos han sido
verdaderamente terribles es en el pueblo de Bavispe pues según las noticias recibidas en la
Secretaría de Gobierno, en los momentos de la catástrofe se calculaba en ciento cincuenta
el número de personas sepultadas bajo los escombros de las casas.”

Según relató un testigo que se hallaba en las cercanías de Bavispe al momento del
terremoto se escuchó “de repente un ruido subterráneo y se cimbró toda la tierra, todas las
casas se vinieron abajo al mismo tiempo, una viga prensó la pierna derecha de uno de mis
compañeros, apenas alcanzó a salir, era la media tarde. De las casas del camino salió una
mujer gritando como loca, iba completamente desnuda. (…) La casa de enseguida se cayó,
lo mismo que la de nosotros (…). La casa de Don Cosme, uno de los pudientes del pueblo,
se derrumbó y mató a toda la familia, entre ellos una hija que se acababa de casar, ahí
quedó bajo un montón de escombros con todo y marido. Don Cosme muró con la cabeza
prensada bao un pilar. Parecía el fin del mundo. Luego pasó un hombre corriendo a caballo
como loco, y apenas pudo decir que Bavispe y La Galera habían desaparecido. Todo en
esos lugares se había derrumbado. Fue algo terrible, todavía al otro día la gente no hallaba
que hacer”.

AARG

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Fuentes: Néstor Fierros Moreno, “El temblor de 1887”, en Boletín de la Sociedad


Sonorense de Historia, no. 4, julio-agosto de 1982; La Constitución, Hermosillo, viernes 13
de mayo de 1887.

Imagen: Bavispe River, Oputo. Carl Lumholtz, 1890. Princeton University Library.
Department of Rare Books and Special Collections.. (WA) WC064, M1543.