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El pacto lírico

Caracterización

“El pacto lírico articula la puesta en forma afectiva del padecer/ sentir humano. Su
efecto global consiste en hacer sentir y re-experimentar las relaciones afectivas con el
mundo. La formación sensible posee una importancia singular en este pacto ya que el
sentir y lo afectivo están fuertemente anclados en la constitución de la materia
significante. (…)
De la configuración general resulta una forma afectiva general que el lector puede
asociar, por la formación subjetiva, a una voz específica o a uno o varios sujetos o a un
aire empático sin sujeto explícito, pero figurado, por ejemplo, en los paisajes, las cosas
o en temáticas tradicionales. La enunciación lírica se plantea tanto mediante un estatuto
de ficción como mediante uno factual. (…)
En cuanto a la formación referencial, la estrategia de la evocación guía las dimensiones
de la predicación y de la “referencia desdoblada”: hay una suerte de autoreferencia - un
subrayado del texto mismo - y a la vez la muestra de los lazos del sujeto con el mundo.
La lírica pone en forma el experimentar/ sentir humanos: por eso remite a las
dimensiones del sentir y de la afectividad del ser-en-el mundo”.

Lo afectivo

Suelo en el que se apoyan la percepción, la acción, el conocimiento, la formación de los


valores morales y religiosos.
Es el espacio primero de encuentro con el sí mismo, con los otros y con el mundo.
Se sustenta en nuestra condición de sujetos con cuerpo en un mundo físico y en la
mediación de esa corporalidad en la relación del sujeto con los otros y con su entorno.
Corresponde a la dimensión empática de la existencia, tal como la concibe la
fenomenología.
Filtra las experiencias reflexivas tales como la percepción, los sentimientos, las acciones
o las ideas.
La dinámica de la emoción, como ‘puesta fuera de sí’, corresponde a un movimiento de
desestabilización de la reflexividad del ego y coloca al sujeto en un abismo empático.
Es una experiencia radical que remite a nuestra disposición en el mundo.

 Ciertas dimensiones afectivas implican la continuidad, la duración y las


transformaciones en el tiempo.
 Las dimensiones de persistencia, transformación y progresión de la vida afectiva
permiten captar las posibilidades compositivas sintagmáticas de lo lírico.

Tonalidades afectivas (humores):

 Estados afectivos que se extienden desde minutos a días, sin factores


desencadenantes o de finalización precisos, sin intencionalidad.
 Se despliegan en las dimensiones pre-reflexivas de la existencia y su
manifestación difusa los coloca en una continuidad de situación en la relación
con el mundo.
 Comprometen ritmos específicos, relaciones con el tiempo, con el espacio y una
afectividad característica que se manifiestan en las estrategias de textualización
lírica.
 Desarrollan una duración temporal significativa y pueden combinarse con otros
humores, por ejemplo, conducir a transformaciones momentáneas para recobrar
o no su estado inicial.

Emociones:

 Las emociones como la alegría, la tristeza, la cólera, han sido largamente


diferenciadas de los humores por su brevedad, la intensidad de sus apariciones,
la posibilidad de aparecer en función de factores desencadenantes o de acciones
que asociadas a esos factores.
 Están en correlación con intenciones, con tendencias a la acción y con
evaluaciones.
 Implican rasgos comportamentales-expresivos, fisiológicos, cognitivo-
experienciales y socio-interactivos.
 De este modo, la aparición de una emoción implica el pasaje de un estado inicial
a un estado final con una transformación.

Episodio emocional:

 Actualmente se cuestiona la idea de la brevedad de la emoción. Se prefiere la


categoría de episodio emocional. Numerosas formas emocionales no se fundan
en un pico fulgurante. Por el contrario, implican un proceso de resolución que
supone una duración y una transacción.
 El episodio emocional extrae su unidad de una referencia a un acontecimiento
particular (accidente, resultado de un examen, etc.); puede extenderse varias
horas generalmente, e incluso por días, sin confundirse con el humor. Se inicia
con la reacción emocional a un cambio de situación y se acaba con la resolución
o el abandono de la transacción.
 La unidad del episodio emocional conduce al compromiso afectivo del individuo
en relación a un mismo tema ligado a un acontecimiento.
 Sin embargo, esta unidad no impide las transformaciones, y sucede incluso que
el episodio emocional ofrece fases sucesivas: ascenso, apogeo, meseta,
descenso.
 Mientras que en el relato, el episodio emocional es conformado en una intriga
con secuencias narrativas y será configurado según los componentes del actuar,
en el pacto lírico serán los efectos de encarnación textual, las referencias
metafóricas y la lógica del padecer las que predominarán.

Forma afectiva general

Es la piedra angular de la configuración del poema. El lector recorre una serie de


incidentes, de continuidades o de rupturas del texto y extrae conclusiones parciales o
definitivas que redistribuyen de manera inteligible los acontecimientos de sentido y sus
relaciones.
Determina el ordenamiento de todos estos acontecimientos de sentido y guía al lector en
su recorrido interpretativo. Incide en todos los niveles de configuración del texto,
especialmente en los referidos a la formación sensible.
Se distingue del tema que se constituye especialmente en función de los componentes
semánticos.
Engloba los signos pertinentes para darles una orientación de sentido precisa.
Está siempre en formación y que se reorganiza con cada lectura.
Da orientaciones pero no cierra nunca el sentido.
Es un filtro que cubre todos los constituyentes textuales.

La formación subjetiva. ¿Quién?

Sujeto escritor: individuo que produce el texto, empírico, histórico, existente en el


mundo real.

Voz lírica: instancia virtual principal que produce la enunciación.

El paciente: conjunto de indeterminaciones que se completan parcialmente de atributos


mediante la interacción de la lectura con apoyo de las reglas del género, el mundo de las
creencias, el repertorio y los contenidos de la vida afectiva. Ocupa una función en la
estructura que produce un efecto de “ser que siente”.

Sujeto lírico: instancia que une efecto personaje, voz lírica y paciente principal.
Responsable y origen de la enunciación, organizador de la perspectiva y sujeto que
siente. La constitución del sujeto lírico no implica necesariamente el uso de marcas de
primera persona en la enunciación.

La formación subjetiva.

Difracción afectiva

La afectividad del paciente se reparte en los elementos evocados en el poema e implica


un juego con objetos, oponentes y destinatarios.
a) Personificaciones o animizaciones.
b) Difracción en el paisaje: con sujeto lírico marcado; no marcado (tercera persona)

Situaciones de comunicación.

 Situación factual: situación empírica del sujeto que escribe (durante la escritura)
y del que lee (durante el acto de lectura).

 Situación virtual: situación virtual del locutor principal y de sus interlocutores en


el mundo del texto.

Grados de ficción:

El poema articula diferentes elementos factuales y ficcionales que determinan distintas


reglas interpretativas.
+ factual: con reglas de pacto autobiográfico
+ ficticio
El empleo de elementos ficcionales no implica que el texto no pueda tener soportes
factuales.
El escritor puede generar un efecto de distanciamiento al transformarse en personaje.
Pronombres personales

a) “Yo” como asunción de una máscara: la voz enunciadora asume la máscara de


un personaje histórico o ficticio reconocible por el lector.
b) “Yo” como marca de sujeto lírico: hace coincidir el origen de la enunciación,
la función de un personaje “paciente” en tanto sujeto del enunciado. Por ello la
marca de primera persona produce instantáneamente el efecto de un sujeto lírico.

Primera persona del singular


 Casilla vacía.
 Más que un significado da una serie de orientaciones o reglas de lectura.
 El llenado de esa casilla con elementos de una situación factual depende al
menos de tres instancias:
a) Los grados de ficcionalidad presentes en el texto
b) Las determinaciones de la situación virtual
c) Los conocimientos y proyecciones del sujeto lector
 esa virtualidad no es un defecto sino un elemento de gran poder: sirve para
enunciar y dar a sentir una forma afectiva.

Segunda persona del singular


Personajes interlocutores tradicionales: ausentes o presentes.
Destinatarios total o parcialmente previsibles.
Tú como yo desdoblado.

Tercera persona del singular


Un sujeto paciente inicialmente distinto de la voz lírica

Forma verbal y temporalidad afectiva

En el caso de la dimensión empática de la existencia, la temporalidad se organiza en un


devenir que se actualiza constantemente en el ahora de la presencia ante sí mismo y ante
el mundo.
Este ahora está en estrecha relación con el yo y, desde el punto de vista de la
espacialidad armoniza perfectamente con el aquí.
Este tiempo de la presencia es la forma dominante en el pacto lírico. No se confunde
con el presente verbal.
Por presencia se entiende una remisión a la existencia, a la apertura del ser en el mundo.
Este tiempo de la presencia permite interactuar con la temporalidad del acto de lectura,
transmitir esa empatía, revelar, por el juego de las formas verbales, la intensidad de la
experiencia y mediante ese mismo juego, poner en evidencia determinadas tonalidades
afectivas.

Accidentes del verbo en español

Aspecto del verbo: cómo se ve la acción:


 En forma concluida o no concluida: canté/ canto
 En forma durativa o momentánea: cantaba/ canté.

Lírica: privilegia el aspecto imperfectivo; la experiencia de lo afectivo se representa en


su durar y en forma no concluida como un modo de hacer sentir al otro. Articula lo
vivido y lo esperable en esa dimensión. Es el elemento fundamental de la determinación
de la forma afectiva.

Modo del verbo: expresa actitud del hablante con respecto a lo dicho:
 Oposición en español:
 a) Imperativo: apelación para que se ejecute la acción: cantá/ cante.

Modo del verbo: expresa actitud del hablante con respecto a lo dicho:
Los otros modos se diferencian por el nivel de virtualidad/ efectividad que el sujeto de
la enunciación atribuye a las acciones referidas
b) Indicativo: el hablante entiende que la acción es real o que su realidad no se
cuestiona: cantó, canto, cantaba.
c) Condicional: el hablante estima que la realización está sometida a una serie de
condiciones o factores que la harán posible: cantará, cantarías.
d) Subjuntivo: se usa para expresar el carácter no efectivo o ficticio de las acciones
referidas; es el modo de expresión de los deseos, ruegos, dudas: No creo que cante;
Ojalá cante, por favor cante; Si usted cantase, me alegraría el día.

 En la poesía lírica el indicativo se emplea par articular el tiempo en épocas a


partir de la situación de enunciación. Los otros modos expresan movimientos de
la voluntad del locutor.

El uso de los tiempos verbales está en relación con las tonalidades afectivas de la unión
y de la separación; con subgéneros determinados (el uso del pretérito en determinadas
secuencias como la elegía); con el horizonte de la visión (poemas en forma de
formulación utópica o profética); con efectos especiales de determinados autores
concretos.

Frases nominales

En la frase nominal, el elemento asertivo nominal implica una falta de determinaciones


en cuanto a las modalidades temporales y personales.
Efectos:
a) Los enunciados nominales dan una idea de presencia absoluta, esencial, a veces
fuera del tiempo, como una puesta en primer plano

Los deícticos y la definición del espacio

Ejes del yo y el ahora: hacen que el espacio esté captado en la dimensión empática
alrededor del aquí de la situación. Los deícticos marcan la posición del sujeto o del
personaje paciente con respecto al mundo del texto.
Permiten evocar la presencia o la ausencia de un objeto.
A través de ellos el locutor intenta comprometer al lector en su punto de vista y ancla la
comprensión en sus movimientos o desplazamientos.

La formación subjetiva. ¿A quién?

Instancia receptiva:
Sin función de alocutario.
Con función de alocutario: destinatario directo. En estos casos el locutor lo concibe
explícitamente como su contraparte en la situación comunicativa.
 Personajes estereotipados.
 Ser inalcanzable
 Alocutario factual elegíaco
 Alocutario factual en situación de dedicatoria.

La formación sensible

Se refiere a los rasgos de estilo que estructuran el discurso lírico. Si bien es una
característica de cualquier discurso adquiere en el lírico una importancia capital. Para
hacer sentir mediante el texto experiencias afectivas son necesarias estrategias que
favorecen las dimensiones de la puesta en página, del ritmo y de la eufonía en la
constitución del significado empático.

Ritmo

Ritmo:
Configuración particular del movimiento, manera particular de fluir en función de
estados emocionales particulares.
No es reducible a un sistema de referencia totalmente estable ni calculable de manera
objetiva.
Es una configuración en acto, una forma en formación.
Articula en una dinámica específica, la puesta en página, los juegos fónicos, la
motricidad de las imágenes, los rasgos que marcan continuidades y cortes en el
discurso.

 Aceleración/ desaceleración:

1) Quién tuviera tal ventura


sobre aguas de la mar

2) Quién tuviera tal ventura sobre aguas de la mar

3) Quién tuviera
tal ventura
sobre aguas
de la mar

La longitud del verso, los acentos que implica y el encadenamiento sintáctico


determinan un ritmo diverso de enunciación.

 Encadenamiento/ ruptura:
 Intensidad de las unidades lingüísticas y gráficas/ dispersión de las unidades
lingüísticas y gráficas:

Espacialidad y rasgos gráficos.

Puesta en página
Es el primer indicador de la forma afectiva general.
1. blanco/ negro
2. bloque/ fragmento
3. lleno/ vacío
4. concentración/ dispersión
5. continuidad/ discontinuidad
6. línea extensa/ línea corta
7. línea o grupo regular/ línea o grupo irregular.

El blanco
Medio que rodea y delimita las palabras.
Espacio que da lugar al discurso.
Encarna ese fondo originario silencioso sobre el que emerge el poema.
Cobra un valor expresivo cuando una forma contrastiva lo pone en evidencia.
La forma textual ocupa el blanco de manera dinámica.

Efectos de respiración
El blanco desempeña además ciertas funciones semejantes a las de la puntuación.
El elemento que aparece suspendido en el blanco incita a la caída hacia el elemento
siguiente.
Esta forma gráfica y los efectos que induce generan sensaciones de discontinuidad en la
continuidad y permiten resaltar sensaciones y significaciones en función del elemento
léxico ponen en relieve.

Los rasgos fónicos se perciben sin la necesidad de enunciación en voz alta.


Interesan cuando intervienen en el cuadro de una significación relacionada a ciertas
orientaciones empáticas

Versificación y dinámica acentual.

La estrofa, el verso y la rima participan en la constitución de la voz enunciadora y de las


orientaciones afectivas.
Tradición métrica: opera como un horizonte de expectativas en los lectores de allí que
toda recreación o modificación provoca efectos particulares de sentido.
La operatividad de estos elementos está ligada al la ambivalencia entre la sorpresa y la
expectativa.

 Versos: unidad rítmica que se caracteriza por un patrón acentual, un inicio y un


fin que marca una pausa en acuerdo con una disposición gráfica determinada que
sirve de pauta al lector.
 Estrofa: ordenación de los elementos rítmicos del verso con arreglo a un patrón
estructural de simetría que se repite a lo largo de todo el poema. Sonetos leídos:
dos cuartetos y dos tercetos. Romance: serie de versos con rima asonante en los
versos pares. En la poesía a partir del modernismo toda agrupación de verso con
mayor o menor regularidad en función de la cual se ordena el material del
poema.
 Rima: Igualdad o equivalencia de sonidos entre palabras a partir de la vocal
acentuada. La igualdad o equivalencia puede darse entre todos los sonidos o
entre algunos. La realización normal de la rima es en el final del verso.
Estructura en parte la estrofa y el poema y posee lazos con la construcción
semántica. Establece una dialéctica entre los esperable y la sorpresa.
Efectos de la sintaxis.

a) La contraposición uso de marcadores del discurso / sin uso de marcadores del


discurso.
b) La longitud de la frase y su marcación mediante signos de puntuación en
combinación con la organización de las estrofas y de los versos.
c) La puesta en relieve de determinados elementos mediante la alteración del orden
frecuente de la frase (hipérbaton).
d) La reiteración de un mismo orden sintáctico en una secuencia (paralelismo).

Organización retórica

Aliteración
Paralelismo
Juegos de palabras
Antítesis
Metáfora
 La metáfora es esencialmente un fenómeno de naturaleza conceptual expresado
mediante distintos lenguajes de manifestación (verbal, icónico, gestual,
audiovisual).
 Se trata de un fenómeno omnipresente, no sólo en el lenguaje de la literatura,
sino también en el científico y en el lenguaje cotidiano. Las metáforas del
lenguaje cotidiano revelan concepciones culturales del mundo.
 La metáfora consiste en la proyección o superposición de dominios
conceptuales: la de un dominio conceptual fuente sobre un dominio conceptual
meta.
 La proyección no es arbitraria y suele realizarse sobre experiencias cotidianas,
basadas en nuestro modo de percibir el mundo en cuanto sujetos encarnados en
un cuerpo.
 En la proyección de dominios conceptuales no se vinculan sólo entidades en
forma puntual, sino más bien en forma estructural. Los constituyentes de una
estructura conceptual (el dominio fuente), se emplean para representar los
constituyentes de otra (el dominio meta).
Formas lingüísticas de la metáfora
a) Forma comparativa:
“Juan está enojado como un tigre hambriento y furioso de quien no se salva ninguna
presa”.
b) Forma judicativa A es B (asimilación o metáfora impura)
“Juan es un tigre hambriento y furioso de quien no se salva ninguna presa”.
c) Metáfora
 “El tigre se me largó encima y no alcancé ni siquiera a explicarle porqué había
llegado un poco más tarde”.
Formas lingüísticas de la metáfora
d) Estructura apositiva:
“Juan, el tigre furioso”, “El tigre de Juan” o “Juan: el tigre”.
e) Sustantivo con adjunto circunstancial de materia:
“Juan trae un ánimo de tigre hambriento y furioso”. (Construcción muy común en frases
hechas metafóricas como “Un susto de Padre y Señor nuestro”, “Una bolsa de gatos”,
“Un atado de nervios”, etc.).
f) Palabra compuesta, portmanteau:
“Ahí viene don Juan-tigre, refunfuñando”.
Formas lingüísticas de la metáfora
g) “Juan me largó un zarpazo de lo enojado que estaba”.
f) “Cuando Juan ruge de esa manera significa que el horno no está para bollos”.

h) “Juan está caliente”.


i) “Juan tiene el ánimo medio hervido, no lo molestés”.

La formación semántico-referencial

Se refiere a la relación entre la puesta en forma y la experiencia, entre el discurso y la


realidad, entre el sentido semántico y la referencia, entre la predicación y la verdad.
Para lograr que un lector reviva una experiencia afectiva se debe pasar necesariamente
por una estructuración semántico-referencial que determina en gran parte la constitución
de la forma afectiva general y del tema.

Evocación: efecto de presencia y encarnación.

La evocación es el mecanismo básico de la formación referencial en el pacto lírico.


La evocación juega así con una dialéctica de determinaciones e indeterminaciones
graduadas en función de los efectos pretendidos y en función de la competencia del
lector que está en condiciones de llenar los espacios vacíos.
La evocación se orienta a generar un “efecto de presencia” (mientras que en el pacto
fabulante se pretende un “efecto de realidad”).
Se hace cargo de la debilidad y la fortaleza del lenguaje.

La referencia empática desdoblada.

Pacto lírico: propone una redescripción de lo real en términos de un ver como…


Esta nueva manera de ver y de sentir no se hace en forma directa, sino a través de una
ejemplificación en la que participan lo afectivo pero también lo cognitivo.
Las direcciones de la formación sensible encarnan en el espesor del lenguaje y en el uso
especial que de él realiza cada autor.

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