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LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL DERECHO DE FAMILIA

RESUMEN

Sabemos que la tecnología del siglo XX no es la misma que la del siglo XXI, la que se utiliza
actualmente en campos de diversa índole, según sea requerido. Tanto como ello o similar, ocurre
en el caso de la estructuración de las familias en la actualidad, ya que el concepto de familia ha ido
variando en el tiempo y ello lo ha ido advirtiendo el legislador, ello podemos verlo plasmado en la
constitución de 1933 y la de 1993, puesto que su estructura tradicional, no es la misma actualmente
pues ha ido evolucionando, donde se han introducido nuevos conceptos, que en realidad no son tan
nuevos, ya que nuestra carta magna de 1993 prescribe en su capítulo II de los Derechos Sociales y
Económicos, en su artículo 4.- Protección a la familia. Promoción del matrimonio La comunidad y el
Estado protegen especialmente al niño, al adolescente, a la madre y al anciano en situación de
abandono. También protegen a la familia y promueven el matrimonio. Reconocen a estos últimos
como institutos naturales y fundamentales de la sociedad, todo ello con el fin de dar una protección
que si se quiere llevar en términos de jerarquía, pues superaría al instituto del matrimonio, puesto
que sin prescindir de ello, lo que se busca es la prevalencia de la familia como núcleo básico de la
sociedad moderna. En esa misma línea también señala el nobel 1992 en economía Gary Becker, la
familia es el fundamente de la economía.

Así también el Dr. Javier Orlando Peralta Andía señala , la familia es “una institución natural, social
y jurídica, en primer lugar, porque se refiere a un organismo espontáneo anterior al Estado y a la
ley, luego, porque no puede dejar de reconocerse que es célula social básica e irreductible de la
sociedad y, por último, porque la familia se organiza jurídicamente y es objeto de una regulación
legal, es mas, las relaciones familiares inciden en actos jurídicos como el matrimonio, el divorcio, el
cambio de régimen patrimonial, la filiación, el reconocimiento de hijos, el deber de corrección de
los mismo, adopción, los alimentos, etc. Los cuales tienen repercusión en el Derecho.

Así mismo podemos señalar que ante un conflicto de intereses o una separación de una pareja que
no estuvieses matrimoniada sino regida por la conformación de la unión de hecho, ante la petición
de alguna de las partes que busca accionar la demanda, lo que debe probar es la vida en común,
que se constituye por un plazo de 2 años continuos, como expresa el artículo 326 del código civil,
mantenida de manera pública y notoria, que conformaría una comunidad de hecho y a la que se le
reconoce una comunidad de bienes que deberá sujetarse a la regulación de la sociedad de
gananciales, así también la ley no presupone de lo que deriva su derecho a participar por partes
iguales el patrimonio común, sin que tampoco tenga que probar la ayuda y colaboración prestada
porque se presume por razón de la vida en común, así lo expresa el tribunal constitucional “el
reconocimiento de la comunidad de bienes, implica que el patrimonio adquirido durante la unión
de hecho pertenece a los dos convivientes”, con ello se aseguraría la terminación de la relación y se
erradicaría el enriquecimiento ilícito.

Por todo lo esgrimido sucintamente la constitución actual, consagra la protección de la familia por
encima del matrimonio, sin prescindir de ella.

En relación a la familia se debe señalar que por el principio de protección especial de la infancia y
adolescencia los estados partes en los tratados internacionales de derechos humanos tienen la
obligación de adoptar medidas positivas para asegurar la protección de todos los derechos del niño
(CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS), opinión consultiva, Agosto de 2002.

ANALISIS

En la constitución actual en su artículo 4 en concordancia con el código civil en su artículo 326 y


afines donde se desprende la protección de la familia está por encima incluso del instituto del
matrimonio, sin necesariamente prescindir de ello, toda vez que en la actualidad la estructura de la
familia peruana en su gran mayoría se constituye por las vías de la unión de hecho y no
necesariamente por el matrimonio, situación que difiere o que cambio en las últimas décadas. Y que
el estado lejos de ser ajeno a ello, lo advirtió y así podemos ver que se legislo en pro de la protección
del bien superior de la sociedad como es la familia, la célula básica de la sociedad.

Por otra parte y respecto al principio de promoción del matrimonio, paradójicamente en su


contraparte como lo es el divorcio podemos comentar que el divorcio debe tener por objeto
reforzar, mas no debilitar, la estabilidad del matrimonio, toda vez que ha de ser visto como una
solución ante los conflictos irremediables y la falta de entendimiento entre las parejas. Por ello no
se puede decir que el divorcio sea una causa de ruptura del matrimonio, puesto que este vínculo ya
estaba dañado, trastocado o roto, por tanto no tiene sentido la negativa del divorcio basada en la
defensa de la familia. A la familia la deshacen mucho antes varios factores como pudiesen ser el
desamor, el abandono, el adulterio, el desamparo, etc. El divorcio no pretende destruir a la familia,
sino dar una solución a aquellos matrimonios que estén dañados y hayan sufrido una quiebra
irremediablemente en su existencia. Nuestro Tribunal Constitucional ha advertido el referido
conflicto y ha propuesto su ponderación. Así en la STC 018-96-I del 29 de Abril de 1997 expone:
“…en consecuencia, nos encontramos ante dos valores reconocidos como constitucionales y
legítimos: la defensa y la conservación del vínculo matrimonial, finalidad del artículo 337 del código
civil, y la defensa de algunos derechos fundamentales de la persona individual, este o no casada…Por
tanto que si bien la finalidad de la conservación del matrimonio que contiene el artículo 337 del
código civil es legítima, no debe preferirse ni sacrificarse a la consecución de esta, otras finalidades
también legítimas y constitucionales, referidas a la defensa y desarrollo de la persona humana como
tal, pues, a juicio de este tribunal, los derechos humanos citados se refieren a los derechos
personales a la dignidad, a la integridad física, psíquica y moral, al libre desarrollo y el bienestar, al
honor y buena reputación, a la vida en paz, al goce de un ambiente adecuado, al desarrollo de la
vida y a no ser víctima de violencia ni sometido a tratos humillantes, tienen mayor contenido
valorativo y constituyen finalidades más altas y primordiales que la conservación del matrimonio. El
tribunal no considera legítima la preservación de un matrimonio cuando para lograrla, uno de los
cónyuges debe sufrir la violación de sus derechos fundamentales, derechos que son inherentes a su
calidad de ser humano.

En referencia al principio de protección especial de la infancia y adolescencia, es válido preguntarse,


por qué la infancia merece un trato diferente, que no puede ser considerado como discriminatorio,
en el marco constitucional y de la convención sobre los derechos del niño. No es admisible crear
diferencias de tratamientos entre seres humanos que no se correspondan con su única e idéntica
naturaleza (CORTE INTERAMERICANA DE DERECHOS HUMANOS), opinión consultiva, Enero de 1984.
De acuerdo a ello no se podría introducir en el ordenamiento jurídico regulaciones discriminatorias
referentes a la protección de la ley. Sin embargo, no toda distinción de trato puede considerarse
ofensiva, por sí misma, de la dignidad humana. Por lo que sólo es discriminatoria una distinción
cuando carece de justificación objetiva y razonable. En ese mismo sentido “los niños poseen
derechos que corresponden a todos los seres humanos. Pero en la atención a la particular situación
de vulnerabilidad y dependencia en la que se encuentra el ser humano en tales fases de la vida,
justifica objetiva y razonablemente el otorgarles un trato diferente que no es per se discriminatorio,
sino, por el contrario, sirve al propósito de permitir el cabal ejercicio de los derechos especiales
derivados de tales condiciones.