Está en la página 1de 15

El parque pino

Está ubicado en el centro de la ciudad, a pocas cuadras de la plaza de armas y unida a esta por
el pasaje peatonal Lima. En la parte central se encuentra el Monumento al Dr. Manuel Pino,
héroe de la guerra con Chile; fue construido en 1901 por el pueblo de Puno.
En este parque que está ornamentada con árboles de diferentes diseños, se puede apreciar
también la iglesia San Juan y el monumento al Dr. Manuel Pino, héroe de la guerra con Chile y
tiene como entrada principal al brillante pasaje peatonal Lima.

Parque Pino

Antes de 1668 ya existía el templo de San Juan, después se instaló el Glorioso San Carlos por
disposición del libertador Simón Bolívar en 1825, y ambas edificaciones enmarcan las fachadas
Este-Oeste del Parque Pino

Esta ubicado en el centro de la ciudad, a pocas cuadras de la Plaza de Armas y unida a esta
por el pasaje peatonal Lima. En la parte central se encuentra un monumento de mármol y bronce
a la gloria del Dr. Manuel Pino, héroe de la Guerra con Chile (1879-1884) en cuya parte inferior
se encuentran los bustos de otros puneños que participaron en esta "Guerra del Pacifico". El
monumento fue construido en 1901 por el pueblo de Puno.

Ocupando la fachada este de esta plaza, el "Glorioso Colegio Nacional de San Carlos", primer
colegio del Departamento fundado en 1825 por el Libertador Simón Bolivar; la construccion de
la obra, de estilo colonial de doble planta, fue terminada en 1854.

Descripción:

Construida a inicios del siglo XX, fue construida después de la guerra con Chile y en honor a
esta guerra lleva el Monumento al Dr. Manuel Pino, héroe de dicha guerra. El parque Pino es
una de las plazas de mayor concentración peatonal en la ciudad de Puno, lugar de distracción
de muchas personas, entre ellas turistas nacionales e internacionales, también es el centro de
concentración de los habitantes de la ciudad.

Atractivos:

En este parque que está ornamentada con árboles de diferentes diseños, se puede apreciar
también la iglesia San Juan y el monumento al Dr. Manuel Pino, héroe de la Guerra con Chile y
tiene como entrada principal al brillante pasaje peatonal Lima.
El parque está rodeado por sitios como el Colegio Nacional San Carlos que fue fundado por
Simón Bolívar en 1825, el Santuario de la Virgen de la Candelaria, siendo la primera quincena
de febrero sus festividades con la presencia de danzas autóctonas y luces.

Tal es así que este lugar es el principal centro de reunión, de tránsito y de referencia para
turistas nacionales e internacionales, asimismo es el centro de concentración de niños, jóvenes
y adultos.

parque pino 1914


z
Alcalde de puno Ing. Javier Humpiri yucra
En medio de halagos y ovación de sus seguidores, juramentó ayer Javier
Humpiri Yucra, como flamante alcalde de la Municipalidad Provincial de
Puno, que en adelante tendrá el reto de complementar el periodo de gestión
municipal 2011-2014, que fenece el 31 de diciembre.

“Hoy es un día que marca un nuevo rumbo en mi vida, la emoción me invade


en el reto de conducir la Municipalidad Provincial de Puno”, fueron sus
primeras palabras, luego de juramentar, en reemplazo de su líder Luis Butrón
Castillo, quien renunció para postular a la presidencia regional.
El primer regidor Javier Humpiri Yucra juramentará hoy como nuevo alcalde de Puno. Reemplaza
en el cargo a Luis Butrón Castillo, quien renunció para postular al Gobierno Regional de Puno, por
el Frente Amplio para el Desarrollo de Puno (Fadep) 7 de mayo del 2014.

Cabe recordar que el inicio de la obra fue a fines del mes de Julio y su culminación inicialmente se
anunció en un plazo de 4 meses, luego para mediados de diciembre, también para el 26 de dicho
mes y, finalmente para el día de ayer.

El inicio de este proyecto estaba programado para el 21 de julio último; sin embargo, diferentes
circunstancias, prorrogaron la puesta en marcha de los trabajos, para hoy 30 de julio.

El funcionario anunció que las vías adyacentes se convertirán en peatonales, para descongestionar
el tránsito en esta parte de la ciudad.

Son varios inconvenientes que se han presentado, para por fin iniciar los trabajados esperados
por toda la población. El Ministerio de Cultura, bajo Resolución Directoral N° 084-2014-DGPC-
VMPCIC/MC, había autorizado la restauración del parque Pino, antes sin este documento la
intervención era imposible.

Dentro de las alteraciones más notorias de la “remodelación” referida tenemos la erradicación de


la vegetación que existía (cipreses, grass, kantuta, rosas y otras) y cuya función era de protección
climática –de las personas y del mismo parque-- contra el asoleamiento y las precipitaciones.
En la historia social y urbana de la ciudad de Puno, el Parque Pino es (o ha sido) el espacio público
y urbano de apropiación, e intercambio, social de los mejores valores, en primer lugar cívicos,
éticos, estéticos, de recreación y culturales que, cual gota de agua, reflejan la espiritualidad
puneña y puneñista de toda la región. Por ello, no es casual que dentro del entorno físico de dicho
parque se encuentre precisamente el santuario del ícono religioso que trasunta la riqueza
espiritual y cultural puneña que últimamente alcanzó el nivel y el reconocimiento por la Unesco
como “Patrimonio Cultural Intangible de la Humanidad”.

Fue el Intendente Quimper quien, en el siglo XIX, hizo construir la Plaza de San Juan como
complemento de la Iglesia del mismo nombre en cuyo santuario descansa la Virgen de La
Candelaria. Posteriormente, en los albores del siglo XX, los ciudadanos de la Ciudad del Lago,
principalmente los vecinos y colindantes de la Plaza San Juan, motivados por su espíritu cívico
apoyaron pecuniariamente la decisión prefectural de construir el Parque dedicado a Manuel Pino
Bedregal y los héroes puneños caídos en la Guerra con Chile.

Desafortunadamente, los ciento tres años de existencia del “lugar más preferido por la sociedad
puneña” —al decir de Emilio Romero Padilla en su Monografía del Departamento de Puno— se
aniquilaron en cinco meses de una burda remodelación generada, hay que expresarlo claramente,
por un burgomaestre ignaró que no por haber nacido en la misma ciudad de Puno (y haber
estudiado en el Colegio de San Carlos) demostró ser un citadino a carta cabal. La historia de Puno,
si tiene que referirse a este ingrato hecho, lo estigmatizará siempre como a la autoridad que, entre
otras imputaciones de orden político y hasta jurídico que se le pueda imputar, destruyó el Parque
Pino.

Sí, se destruyó el Parque Pino al haberse quebrado el contenido y la esencia histórica, funcional y
estética que le dio origen. Como bien lo ha dicho algún dirigente de la sociedad civil. El parque,
mencionado, se ha convertido en una canchita de futbol pueblerino. En el presente, hay plazas y
parques de distritos y centros poblados que ofrecen mejor presentación arquitectónica y
justificación funcional, y que dignamente se ubican, muy por encima del horrendo resultado de la
gestión del alcalde Butrón y los funcionarios que le secundaron.

En cuanto a la pésima reposición del busto del héroe puneño en la Guerra del Pacífico, el Coronel
Buenaventura Aguirre, también es culpable el alcalde de marras por no hacerse asesorar por
personas conocedoras del arte. El busto repuesto no ofrece el parecido, ni siquiera aproximado, al
original arrancado por las turbas de la noche negra del mes de mayo del 2011. Su dimensión, de
menor volumen, no armoniza con los otros tres bustos dentro del conjunto monumental y hasta
su matiz purpurina desentona con el bronce ya añoso de los bustos y de la estatua ecuestre de
Manuel Pino Bedregal. Cualquier artista plástico, principalmente escultor, sabe muy bien que
existen recursos para “envejecer” cualquier broncínea obra nueva. Eso no ha sucedido. Es posible
que el autor, incluso, sea un artista reconocido, pero al parecer lo trabajó a distancia, como por
control remoto, porque seguramente se encuentra lejos de Puno y este trabajo por encargo,
generó una ridícula caricatura de mal gusto. Total, a la larga, lo barato siempre cuesta caro.

ónica y justificación funcional, y que dignamente se ubican, muy por encima del horrendo
resultado de la gestión del alcalde Butrón y los funcionarios que le secundaron.

En cuanto a la pésima reposición del busto del héroe puneño en la Guerra del Pacífico, el Coronel
Buenaventura Aguirre, también es culpable el alcalde de marras por no hacerse asesorar por
personas conocedoras del arte. El busto repuesto no ofrece el parecido, ni siquiera aproximado, al
original arrancado por las turbas de la noche negra del mes de mayo del 2011. Su dimensión, de
menor volumen, no armoniza con los otros tres bustos dentro del conjunto monumental y hasta
su matiz purpurina desentona con el bronce ya añoso de los bustos y de la estatua ecuestre de
Manuel Pino Bedregal. Cualquier artista plástico, principalmente escultor, sabe muy bien que
existen recursos para “envejecer” cualquier broncínea obra nueva. Eso no ha sucedido. Es posible
que el autor, incluso, sea un artista reconocido, pero al parecer lo trabajó a distancia, como por
control remoto, porque seguramente se encuentra lejos de Puno y este trabajo por encargo,
generó una ridícula caricatura de mal gusto. Total, a la larga, lo barato siempre cuesta caro.

El problema es que el altísimo costo —no solamente económico


sino también moral, de lo que significa la destrucción del mejor parque de Puno, precio que no
será pagado por ninguna autoridad ruralizada del departamento y de la ciudad de Puno— tiene
que ser cubierto por la ciudadanía de las nuevas generaciones que se verán obligadas a restaurar,
del actual maldito presente, al Parque Pino tal y como debiera haber sido siempre.

El propio Colegio Nacional “San Carlos” se ha visto afectado al habérsele erradicado el Busto de su
creador: el Libertador Simón Bolívar y la fila de astas para las banderas bolivarianas que se
ubicaban ante el frontispicio de la casona carolina; como una muestra clara del cretinismo
albergado en la concepción de los remodeladores que han devenido en demoledores. Del mismo
modo, se han visto perjudicados los vecinos de las arterias adyacentes al parque, cuyas calles han
sido también remodeladas para convertir esta parte del centro de la ciudad en uno de los lugares
acaso más antiestéticos de Puno.

Acaso el problema emergió al preferirse una remodelación antes que una refacción. El primer
concepto denota transformación —que puede ser amplio, en el sentido de modificar estructuras
generales, o solamente algunas partes o componentes—; el segundo alude a cambios que no
alteran lo general, como una restauración. Las autoridades locales prefirieron el extremo, pero en
su sentido nihilista; es decir, optaron por deshacerse de los componentes esenciales y simbólicos
de índole tradicional que no debieron alterarse. Mucho tiene que ver la concepción filosófica y el
profesionalismo del arquitecto. El Parque Pino no debía encargarse a un arquitecto que entiende
por nuevo la ruptura total con lo viejo, con lo permanente y tradicional. Lo nuevo es mucho mejor
cuando contiene en su esencia lo mejor de lo viejo. Y el parque público que menos debió haberse
alterado, en su estructura general, y tradicional, era el Parque Pino.

Dentro de las alteraciones más notorias de la “remodelación” referida tenemos la erradicación de


la vegetación que existía (cipreses, grass, kantuta, rosas y otras) y cuya función era de protección
climática –de las personas y del mismo parque-- contra el asoleamiento y las precipitaciones. El
mobiliario urbano que tenía el parque constaba de bancas con respaldares que permitían el
acomodamiento de las personas que preferían asolearse de frente o de espaldas. El actual
mobiliario no permite esa comodidad. Se ha querido justificar que la desaparición de la plataforma
de losas, el cambio de la vegetación por otra de menos volumen, y las demás alteraciones
conformantes de la remodelación, ha sido para permitir a propios y extraños una mejor visión del
paisaje urbano; pero al costo de sacrificar otras funciones más vitales. En suma, la remodelación
ejecutada es una clara muestra de un trabajo realizado por mentalidades no solamente ajenas,
sino contrarias, a Puno.

La llamada “remodelación del Parque Pino” no es sino la muestra de la mutilación citadina por
parte de gente que no se ha desarrollado en una ciudad y piensa que desarrollo es,
principalmente, el lenguaje del cemento y los fierros de construcción; la demolición de lo poco que
queda de la arquitectura urbana puneña. Por ese camino de la demolición y la mutilación se puede
erigir otra ciudad sobre los escombros de la que la precedió; pero ya no será Puno.

Así mismo, son corresponsables de la destrucción del Parque Pino las autoridades y funcionarios
que tiene que ver con los sectores estatales de la cultura; quienes con su aquiescencia permitieron
la comisión del atropello a la dignidad e identidad de la sociedad puneña.

Parece que no está lejos el día en que la propia ciudadanía organizada se decida por revertir el
resultado de la brutal demolición que generó el llamado proyecto: “Mejoramiento del Servicio de
Recreación Pasiva del Parque Manuel Pino de la Ciudad de Puno, Provincia de Puno”: verdadera
inscripción lapidaria en la historia de la arquitectura urbana de nuestra ciudad lacustre.

Nació el 25 de diciembre de l827 en Puno, siendo su padre Don Manuel Pino, antiguo minero y
visitador de minas en la época del coloniaje de este rico asiento y de Doña María Josefa Bedregal.
Habiendo perdido a su padre cuando apenas contaba con catorce años de edad.

Durante la Guerra del Pacífico, entre 1879 y 1883, los estudiantes carolinos y ex estudiante
carolino Manuel Pino se enfrentan contra el ejército chileno que invadió la ciudad de Puno, luego
las fuerzas chilenas tomaron el local del parque pino, saqueando el lugar y convirtiéndolo en
cuartel. Esto obligó a la cuarta clausura del colegio, el cual fue reaperturado en 1885 por el
Presidente Andrés Avelino Cáceres, comenzando las labores académicas en 1889.

Bibliografía

http://visitasguiadashistoricas1879.blogspot.com/2017/01/manuel-pino-bedregal-el-deber-y-el-
amor.html

http://www.losandes.com.pe/oweb/Sociedad/20150104/85034.html

También podría gustarte