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"LA HORDA"
de Rodolfo Santana
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PERSONAJES:

BERNARDO

ALEJANDRA

PAULINA

ENRIQUE
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Es un refugio. Gruesas vigas de hormigón sostienen el techo.


Pequeñas ventanas con mirillas. Un telescopio en una de ellas. Una
puerta de acero. Muebles funcionales. Dos puertas que conectan a
recintos interiores.
Hay cierto descuido en el refugio. Se nota que las personas que viven en
él no están habituadas a cuidarse a sí mismas. Bernardo está sobre una
banqueta con un rifle en la mano. Apunta frente a él, por una de las
mirillas. Alejandra toma notas recostada en uno de los muebles.

ESCENA I
BERNARDO Es un tipo gordo con las manos en los bolsillos, lentes negros, franelilla
sucia, shores y sandalias…Feo. Barbudo, greñudo(Deja de amenazar
con el rifle. A Alejandra)Una maza grande en una mano… Casi puedo
olerlo. Está podrido. No tiene clase….

ALEJANDRA Pedir “clase” en estos días, es así como loco….

BERNARDO --Bueno, no sé. Es la opinión de un cuerdo. (Apunta de nuevo con el


fusil) El carajo camina como una morsa y debe pensar en todos los in-
convenientes de su obesidad en estos tiempos…

ALEJANDRA ¿Por qué?

BERNARDO Ha pasado a ser una pieza de caza…En estos tiempos de carestía su


gordura le abre el apetito a muchos…

ALEJANDRA De nuevo tú y tus pesadillas de canibalismo…

BERNARDO ¿Pesadillas?

ALEJANDRA Uno,,,,dos casos extremos…No creo que sea la norma, que caigamos
tan bajo.

BERNARDO (Apunta con el fusil)¡Coño, mira hacia acá!...¡Mierda, se escondió tras un


buzón!

ALEJANDRA ¿Qué profesión tendrá?

BERNARDO (Sorprendido. Mira a Alejandra)¿Profesión?...Uno más de la Horda…

ALEJANDRA Me refiero a…”antes”…cuando las cosas…eran normales….

BERNARDO Nunca fueron normales…

ALEJANDRA Bueno, cuando no nos comíamos unos a otros….

BERNARDO (Deja de apuntar. Piensa) Ingeniero…o contador…La mujer le ponía


cuernos con un chiquito perverso de dieciséis años y su amante, que era
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muy delgada, también se los ponía. (A Alejandra) Cornudo por partida


doble. Casi es un favor matarlo. (Apunta) Todos detestaban comer con
él.

ALEJANDRA ¿Por qué?

BERNARDO Lo hace como un cerdo

ALEJANDRA ¿Comen realmente los cerdos como unos cerdos?

BERNARDO Todo el mundo lo dice y yo soy democrático . . . (Pausa corta) ¡Carajo,


Alejandra, me distraes y por poco pierdo al gordo. (Apunta. Busca a su
víctima.Dispara. Un sonido fuerte. Observa por la mirilla) Uno menos….
(Indica la mirilla) ¿Te das cuenta? ¡Mira, mira!

ALEJANDRA ¿Ahora qué?

BERNARDO ¡Lo arrastran al centro comercial!

ALEJANDRA Llevas ocho…. ¿No te cansas?

BERNARDO ¿Te ocurre a ti cuando te maquillas?

ALEJANDRA El colorete es distinto al asesinato

BERNARDO Olvida esas sutilezas y dale un rápido vuelo a lo desarrollado hasta el


momento.

ALEJANDRA (Lee) Revisas las alarmas, los sistemas de seguridad del refugio …Todo
parece estar bien….No es una mañana muy movida para la
Horda….Examinas los monitores…Todo aparenta estar como un
domingo….

BERNARDO ¿Dije “como un domingo”?

ALEJANDRA Si, señor… (Bernardo efectúa un gesto de aceptación)…Te comes un


sandwich de chorizo español un poco pasado. ¡Qué gusto!

BERNARDO A ti te gustan las ancas de rana

ALEJANDRA Me gustaban…las ancas eran un plato de gourmets.

BERNARDO ¡Y el chorizo también!

ALEJANDRA (Continúa leyendo) Sacas el rifle de su funda. Lo revisas y acaricias. Te


sientes excitado y estás a punto de masturbarte, pero razonas y deduces
que luego vendrían los sentimientos de culpa y eso estropearía los
planes. Abandonas la idea y observas el panorama a través de la
mirilla . . .
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BERNARDO Todo eso lo inventaste….

ALEJANDRA ¿No se me permite crear?

BERNARDO No, maricona. ¡Son mis memorias con la horda!

ALEJANDRA Lo lamento, todos estos escritos están repletos de comentarios míos


sobre tus imbecilidades asesinas…

BERNARDO ¿Imbecilidades?( Viendo por la mirilla.) Allí están. Todos. Ellos.

ALEJANDRA Está bien. (Escribe. Pausa. Lee) Terrible dolor en el corazón. Es una
intolerable sensación de poder y amor. Tomas el rifle y lo apuntas contra
varios miembros de la horda, uno tras otro y les gritas, sin
dispararles . . .
BERNARDO "Te perdono". "Te perdono". "Te perdono". ¡Increíble! ¿No era Dios? ¿No
era el amor por excelencia? Pude matarlos, Alejandra, pude. Y les di la
vida. ¿Te imaginas? La posibilidad de andar, comer, amar…

ALEJANDRA Comerse entre ellos…Te asalta una borrachera mística. Cantas loas a ti
mismo. La torre del campanario penetra en lo más profundo del universo.
Las galaxias se abren a tu paso. Cuentas la vida en miles de planetas y
les permites vivir. Llegas al centro del cosmos, a la oscura nova donde se
expandió todo lo que fue y será y cantas en lo alto del campanario. Te
duele el peso de la muerte y, de pronto, sientes la tentación de arrojarte
al vacío. Regresan de nuevo tus miedos, las paranoias de empresario en
una factoría de chorizos…Tomas el rifle y comienzas a disparar….

BERNARDO Intensa la mañana.

ALEJANDRA ¿Es todo?

BERNARDO Por los momentos.

ALEJANDRA Mañana serán otras experiencias.

Alejandra suelta la libreta y ve a Bernardo.


Enciende un cigarrillo.

BERNARDO ¿Qué opinas?

ALEJANDRA Me resulta imbécil y de mal gusto, como la mayoría de las cosas que
haces.

Bernardo ríe.

BERNARDO Nunca entenderás.


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ALEJANDRA Crees que eres una personalidad fuerte, que usa al mundo como le da la
gana y, la verdad, eres elemental, chato y débil.

BERNARDO Llevas años acostándote conmigo. Eso es lo que te hace creer que no
reservo sorpresas.

ALEJANDRA Hace tiempo que no me entero de las escaseces de tu cuerpo, querido.

BERNARDO Eres una tundra. Las flores no germinan en la tundra.

ALEJANDRA Tu flor no germina ni en un laboratorio.

BERNARDO Todo te molesta de mí, por lo que veo. Hasta la manera en que me
divierto.

ALEJANDRA Hay multitud de hobbies mucho más saludables, Bernardo: ruleta rusa,
Hara-Kiri, coleccionar tarántulas y cobras.

BERNARDO La forma en que deseo dejar testimonio y defenderte…

ALEJANDRA ¿Defenderme?

BERNARDO ¡De todos esos hijos de puta que te quieren poner la mano encima!
¡Esa horda maldita!

ALEJANDRA ¿y quién te dijo que me defendieras?

Pausa. Bernardo estudia a Alejandra.

BERNARDO Alejandra.. . .

ALEJANDRA (Se dispone a copiar) Vamos, dime algo divertido . . .

BERNARDO Tienes un amante.

ALEJANDRA (Pausa corta: ve a Bernardo) ¿Te extraña?

BERNARDO Un buen amante, quiero decir.

ALEJANDRA (Sonríe)¿Sí? ¿Cómo lo sabes?

BERNARDO Ha cambiado rasgos en ti. ¿Te has escuchado? ¡Sutilezas! ¡Has dicho las
primeras sutilezas en años!

ALEJANDRA Siempre fuiste un sordo irremediable.

BERNARDO (Ríe) Tienes que presentármelo. Haremos una cena en toda la línea.
Buenos vinos y tú misma prepararás la comida, por supuesto.

ALEJANDRA Sabes que detesto la cocina.


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BERNARDO ¿Cómo se llama?

Pausa.

ALEJANDRA Enrique.

BERNARDO ¿Lo conozco?

ALEJANDRA ¡Claro!

BERNARDO (Tras hacer memoria) No conozco a ningún Enrique capaz de nutrirte el


sentido del humor.

ALEJANDRA Ya sabrás a quien me refiero.

BERNARDO ¿Cuándo?

ALEJANDRA Pues. . . Si te portas bien. . .

BERNARDO Lo haré.

ALEJANDRA Este mismo día.

BERNARDO ¿Hoy? (Pausa muy corta) ¿Enrique? ¿Mi amigo?

ALEJANDRA ¡Aja!

BERNARDO ¿Mi socio?

ALEJANDRA El mismo.

BERNARDO (Incrédulo) ¿Nuestro invitado a cenar?

ALEJANDRA Ya “casi” adivinas de quien se trata.

BERNARDO No te creo.

ALEJANDRA Lo sabía. Eres demasiado acartonado.

BERNARDO ¡Me sorprende!


.
ALEJANDRA Somos amantes desde hace un año.

BERNARDO ¡ Enrique no tiene ningún sentido del humor!


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ALEJANDRA Opino lo contrario.

BERNARDO Es el fastidio con zapatos. Frío, distante, conservador.

ALEJANDRA Caliente, cercano, liberal.

BERNARDO Respetuoso con las mujeres casadas.

ALEJANDRA Un salvaje corrompido cuando está en la cama con una mujer casada.

Pausa.

BERNARDO ¿Por qué me lo dices?

ALEJANDRA Lo preguntaste. ¿No? Nunca te he mentido.

BERNARDO Muy cierto. Nadie puede venir con chismes, pero ¿Enrique? No, no...
Definitivamente no. (Toma el rifle y encañona a Alejandra) ¡Mujer cínica e
intrigante acostada en un sofá!.

A LEJANDRA ¿Anoto?

BERNARDO Claro (Pausa) No espera una bala en medio de sus cejas calculadoras.

ALEJANDRA Es el aporte de Helena Rubinstein.

BERNARDO Incapaz de imaginar que su manipulación, sus juegos sucios, tendrán un


final tan ridículo.

ALEJANDRA (Seria) Aparta el rifle.

BERNARDO ¡Te asusta!

ALEJANDRA ¡Las armas cargadas se disparan, y más si las manejan estúpidos!

BERNARDO Tiemblas.

ALEJANDRA ¿Por qué no sales y te tiroteas con los de afuera?

BERNARDO Soy muy listo para eso.

ALEJANDRA (Ríe) Dispara, huevón. ¿Ah? ¡Ridículo! ¿Qué esperas?

BERNARDO Ahora sonríes. Pobre y lamentablemente sonríes.

ALEJANDRA (Asombrada)No me digas que estás celoso.

BERNARDO ¡Pam! ¡Pam!

ALEJANDRA ¿Muerta?
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BERNARDO Muerta estás, doncella de soldadesca. Virgen de los muelles.

ALEJANDRA ¿Puedo seguir anotando en mi nueva condición de cadáver?

BERNARDO Increíble, Alejandra. ¡Estás irreconocible!

ALEJANDRA ¡No pierdas de vista a los de fuera!

Bernardo se alerta. Se asoma a la mirilla. Dispara.

BERNARDO ¡Vengan a la fiesta, malditos culos sucios!....(Pausa. Gira lentamente y


ve a Alejandra)Es la primera vez en años que me haces sentir . . .

ALEJANDRA ¿Sentir?

BERNARDO Odio, dolor, celos, no lo sé, pero siento. Te estoy agradecido.

Disparos en el exterior. Suena un timbre agudo.

ALEJANDRA Primera vez que agradeces algo.

BERNARDO Son tiempos de cambio.

ALEJANDRA Nunca cambiarás.

BERNARDO Lo hago, aunque no quiera. Era dueño de una fábrica de embutidos.


¿No?...Ya no lo soy…

ALEJANDRA Se acabaron las fábricas. Eso no es ningún cambio. Tu mierda interna es


la misma.

Suena de nuevo el timbre agudo. Disparos en el exterior. Suena un


teléfono celular.
Alejandra se levanta normalmente. Bernardo no se altera.

BERNARDO He cambiado totalmente. Y cambiaré más….

Gritos afuera. Otros disparos. Alejandra toma el celular. Escucha. Se


alerta. Toma una pistola que se encuentra sobre una mesa cercana.
Pierde toda distracción y se transforma en una felina vigilante.

ALEJANDRA ¡Son ellos, Bernardo!

BERNARDO (Apretando el rifle.Con calma) ¿Ellos?¿Quienes ellos?

ALEJANDRA ¡Enrique y Paulina!


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Golpes violentos en la puerta de metal.


Voz de
ENRIQUE ¡Abran pronto, pronto, coño!¡Mierda, Paulina, dispara!

ALEJANDRA (A Bernardo. Mientras apunta)¡Abre la puerta!

Bernardo se dirige con calma a la puerta. Tiros y gritos ululantes.

BERNARDO No hay que apresurarse. La calma ayuda a preservar la vida.

Bernardo abre varios cerrojos y desarma un complejo dispositivo de


barras. Golpes a la puerta.

Voz de
ENRIQUE ¡Hijos de puta, abran, que los tenemos encima!

ALEJANDRA ¡Abre esa puerta o te mato, Bernardo!

Bernardo eleva las manos. Calmo.

BERNARDO Estoy en eso, ¿no?

Voz de
ENRIQUE ¡Rápido, carajo! ¡Rápido, que vienen, los hijos de puta, coño!

Bernardo abre la puerta. Entran Paulina y Enrique. Enrique dispara a un


enemigo en el exterior del refugio. Bernardo cierra la puerta tras él.
Corre todos los cerrojos.

ESCENA II
Los recién llegados se arrojan en cualquier lugar respirando con
agitación, aterrorizados. Ulular y gritos en el exterior. Bernardo toma el
rifle y situándose ante una mirilla dispara una y otra vez. Paulina aprieta
una cartera sobre el pecho.

PAULINA (Alteradísima)¡Son horribles!….son horribles…

ALEJANDRA Los esperábamos más tarde….

BERNARDO (A los de afuera)¡Maricones, les voy a reventar el culo! (Paulina grita al


oírlo, aterrorizada. Bernardo ríe)¡ No se escondan!¿No son guapos?¡Den
la cara, caníbales de mierda!

PAULINA ¡No son caníbales! ¿Verdad, Alejandra?

ALEJANDRA (A Paulina) Si no quieres fastidiarte permanece en la ignorancia.


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Enrique se adhiere a la puerta y escucha.

ENRIQUE Están ahí…..


Golpes a la puerta desde afuera.

ALEJANDRA (A Paulina)La puerta es sólida, no te preocupes.

Alejandra toma la libreta y escribe. Se escuchan disparos. Metralla.


Bernardo se oculta.
BERNARDO -Coño, el Alcalde.

PAULINA No les dispares…así se calman.

Alejandra se ríe cortamente ante el comentario de Paulina.

PAULINA ¡Coño, quiero un poco de paz!

Bernardo busca por la mirilla.

BERNARDO Un momento, a ver si veo al alcalde y lo mato.

PAULINA ¡Quédate quieto!

ALEJANDRA (A Paulina) Déjalo que mate al alcalde.

ENRIQUE ¡Pues claro! ¿Qué otra cosa puede hacer en una mañana como esta?
¡Matar al alcalde!

ALEJANDRA ¡Es en serio!….El que fue alcalde de esta ciudad, ahora conduce la
horda….

PAULINA ¡No me jodas!

ENRIQUE ¿El doctor George Walker?¿El fino caballero, alcalde querido por los
niños y las señoras gordas?

BERNARDO (Se asoma por la mirilla. Apunta)¡ Ahora se las devora, el puto!
(Dispara.Observa)¡Coño, le di, le volé los sesos!

Alejandra se asoma por otra mirilla. Aplaude. Grita.

ALEJANDRA ¡Qué bien!

Se acerca a Bernardo y le da un beso rápido. Enrique yPaulina los


observan. Ya se han tranquilizado un tanto.
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ENRIQUE (Casi furioso) ¡Por poco nos matan allá afuera y ustedes no nos
abrían…. . .!

BERNARDO No se abre la puerta hasta estar seguros. Ustedes conocen esa regla…

ENRIQUE ¡Éramos nosotros, cabrón! Un poco más y nos atrapan…

BERNARDO Calma…Ya están a salvo. En el hogar.

PAULINA ¿Hogar? (Se ríe) ¡Hogar una mierda!...¡No me hables de esa mierda,
Bernardo!¡De ninguna mierda de esas tuyas!¡Mierda!

Bernardo mira a Enrique que con un gesto le indica que hay que andarse
con cuidado con Paulina.

BERNARDO De acuerdo, Paulina. Cero hogar y cero mierda.

PAULINA Anoche maté a un hombre.

BERNARDO ¡Coño!

Alejandra mira a Paulina. Se le acerca.

PAULINA Como lo oyes, Alejandra. Le clavé un cuchillo en la barriga.(Ríe medio


histérica) En el mondongo. Así le dice Enrique, que es tan poeta….”¡Le
clavaste el cuchillo en el mondongo!”- Así me dijo.

ENRIQUE No tienes que hablar de eso.

PAULINA ¿Por qué no? Es mi tema favorito.

ENRIQUE El hijo de puta se coló por los barrotes de una claraboya en el techo del
refugio…Era delgadísimo…Paulina lo encontró en la cocina comiendo
unas galletas de perro…

PAULINA ¡Y lo maté! (Pausa corta) Por comerse mis galletas de perro…¡Eran


mías, mías mis galletas de perro!...El tipo estaba tan hambriento….comía
y comía…se dio cuenta de mi presencia solo cuando le clavé el
cuchillo…en el mondongo…me miró y murió….

Alejandra aplaude. Paulina sonríe y afirma. Aparenta estar orgullosa.

ENRIQUE (Simulando orgullo)¡Lo hizo!¡Se defendió, coño! (Abraza a Paulina) Ya


veras, amorcito. Saldremos de esta y las que vengan

Paulina ríe. Igual Enrique.

ALEJANDRA ¿Tuvieron dificultades para llegar?

ENRIQUE Las normales. (Se acerca a la puerta y escucha) Aún están ahí . . .
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Paulina se acerca a Bernardo. Lo abraza.

PAULINA Me gusta estar aquí, contigo, Bernardo.

Bernardo la abraza. Luego la separa. Le ve el rostro.


Alejandra y Enrique los ven.

ENRIQUE Bello rostro, ¿no?

BERNARDO ¡Hum! (Estudia el rostro de Paulina) Un poco desquiciado para mi gusto

. PAULINA (Sonriendo) Me siento bien.

BERNARDO (Estudia a Paulina) Es un cuerpo a punto de reventar.

PAULINA ¿Te parece?

BERNARDO Ahora la mirada es dura, pero cuando entraste vi en ellos el pánico de


los animales indefensos.

ENRIQUE Era natural. Nos perseguían.

ALEJANDRA Todos sentimos el pánico, Bernardo. ¿O aún en eso eres una brillante
excepción?

BERNARDO (Camina por el refugio) Mantengo mis arquetipos bien engrasados.


Puedo regresar a la edad de piedra sin mayores dificultades.

PAULINA Todos lo hacemos.

BERNARDO No. Ustedes no.

PAULINA ¡Yo sí, cabrón!

BERNARDO (Se acerca a la puerta) Esos tipos de allá afuera me gustan.

ALEJANDRA ¡Mentira!

Enrique ríe.

BERNARDO Mientras todo era normal, fui una buena expresión de hombre civilizado.
Ustedes tienen esa imagen de mí. ¿Me equivoco? (Nadie responde)
Ahora todo ha cambiado. Ellos están afuera correteando desde hace
meses por las calles. Han convertido el mundo en otra cosa, y me estoy
adaptando. Y me gustan.

PAULINA ¡A mí también me gustan!


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BERNARDO Y mientras más me gusten y sea como ellos, mejor sobreviviré.

PAULINA ¡y yo!

BERNARDO (Se asoma a la mirilla) ¡Yujuuu! ¡Bonitos!


ALEJANDRA Teorías.
BERNARDO Razones.

ALEJANDRA ¿Ves? (Ríe) Razonas, estás muerto.

PAULINA Yo. . . no puedo dejar de pensar….

Enrique se acerca a Paulina. La besa con ternura y la conduce a una


silla

ENRIQUE Venga, mi cariñito…(A Alejandra y Bernardo)Bueno, dejemos el maldito


tema de la horda…Cierta pareja nos invitó a disfrutar de unas botellas
de Valdepeñas…¿Dónde están?

ALEJANDRA (Señala el bar) En el bar…Las de vino blanco, en la nevera….

PAULINA La verdad, no sé hasta dónde puedo llegar.

ENRIQUE Llegarás más lejos que nosotros, Paulina….

Enrique se traslada al bar. Busca las botellas. Las encuentra.


Toma una. La observa.

ENRIQUE ¡Qué maravilla!....

Alejandra se dirige al bar.

ALEJANDRA Déjame hacer los honores.

ENRIQUE (Se aparta) Con gusto (A Paulina) ¿Es que no recuerdas tu hazaña de la
semana pasada?

PAULINA Pura suerte.

ENRIQUE ¿Suerte?...Ni yo lo habría hecho mejor.

ALEJANDRA (Preparando las copas) ¿Qué hizo?

PAULINA Estaba con terror hasta los pelos. Inclúyelo en el relato.


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ENRIQUE ¿De dónde nace el valor?

BERNARDO De los cojones.

ENRIQUE A veces del miedo.

BERNARDO Eso es desesperación.

ENRIQUE No vamos a entrar en filosofías. Lo cierto es que Paulina salió a efectuar


unas compras. . .

ALEJANDRA ¿Compras? (Ríe) ¿Aún hay gente que vende cosas?

ENRIQUE Más de las que te puedes imaginar…Claro, no venden ni compran…


Intercambian…

PAULINA Un jodido trueque, Enrique…

BERNARDO Hay ciudades en que todavía abren las grandes tiendas….

Enrique ríe. Igual Alejandra.

BERNARDO ¡En Europa!…Amsterdam…Budapest…Lo comentan por la radio…

ENRIQUE Hay algunos pequeños comerciantes, medio locos, que se muestran


obstinados. Y hasta aceptan oro, joyas……

PAULINA Eso sí, nadie acepta papel moneda. Y si muestras un dólar, te matan…

BERNARDO Hay que tener cojones para intentar pagar algo con dólares…

ALEJANDRA En Europa muchos creen que solo es una mala racha.

PAULINA ¡Me asaltaron! (Todos la ven. A Enrique) Sigue contándoles, quiero saber
qué piensan.

ENRIQUE (Retomando el relato con entusiasmo un tanto falso)Yo estaba en el


garaje revisando el motor del Jeep y ésta loca salió a la calle, sin
avisarme…

PAULINA A un mercadito de trueque, casi frente al refugio…

ENRIQUE ¡Como sea, coño, tenías que avisarme!

PAULINA ¡Le vi los melones al tipo¡¡Tenía que salir enseguida!

ALEJANDRA ¿Melones?

ENRIQUE ¡La asaltaron!¡Podían haberte matado, necia de mierda! ¡En qué mundo
vives! (Pausa. Se calma) La asaltaron….llevaba unos zarcillos de
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esmeraldas para intercambiar y un malandro intentó quitárselos….Un


vecino me dijo que Paulina se defendió como una gata boca arriba…Le
dio un patadón al sujeto, que huyo….

PAULINA Conseguí un melón…

ALEJANDRA ¡Qué fortuna!

PAULINA El hombre me quitó los zarcillos y luego huyó..….

ENRIQUE ¿Cómo? Me dijiste que lo cambiaste por el melón…

ALEJANDRA Te mentí.

ALEJANDRA (Alarga un vaso a Paulina) Toma.

Paulina toma el trago. Enrique se sitúa tras Paulina. Le acaricia el pelo.

ENRIQUE Cálmate, bella. (Le besa la cabeza. A Alejandra y Bernardo) Poco a poco
ella descubre su fuerza…¿Qué te robaron los zarcillos? ¿Y? Lo
importante es que no te dañaron…. Lo valioso es tu reacción instintiva…
Por ejemplo, tu reacción cuando veníamos….

PAULINA ¡Lo arrollaste, hijo de puta!

ENRIQUE ¡Claro que lo arrollé, estaba preparando una trampa!....

BERNARDO ¡Hey, un momento!

ALEJANDRA Echen el cuento con calma…

ENRIQUE ¡Bueno, coño, manejar es relativamente seguro mientras lo haces en


algunas zonas de la ciudad!....

BERNARDO (Hace gestos de apaciguamiento) Paz, Enrique, paz…

ENRIQUE (Respira hondo. Prosigue en tono más bajo) Digo que…en la ciudad…las
hordas se mantienen alejadas….todos van armados, y dispuestos a
responder cualquier ataque. Por eso reina algo de paz . . .

BERNARDO A menos que aparezca cualquier loco clavando puñaladas a ciegas o


disparando con un revólver en cada mano. Los he visto.

ALEJANDRA Arrojando granadas en los mercados.

ENRIQUE A pocos kilómetros de aquí un hombre intentó detenernos y tuve que


atropellarlo.

PAULINA El hombre sólo quería cruzar la calle.


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ENRIQUE ¡Hizo señas, se interpuso!.

PAULINA No nos veía. Prestaba atención a una mujer que lo despedía desde la
puerta de una casa.

ENRIQUE: ¿Mujer? ¡No vi a ninguna condenada mujer!

PAULINA ¡Yo sí!

ENRIQUE ¡Era campo abierto!

PAULINA ¡Sonreía y le lanzaba besos al hombre! ¡Era morena, regordeta y vestía


una bata blanca!

ENRIQUE ¡Deliras! Ese tipo formaba parte de una trampa. ¡Era el señuelo de una
horda!

PAULINA ¡Era una pareja de amantes!

ENRIQUE - ¡Cuentos!

Paulina se levanta y se arroja con suma violencia sobre Enrique. La


detiene Bernardo.

PAULINA (Tratando de soltarse de Bernardo) ¡Conozco la mirada de esa mujer, hijo


de puta, no me contradigas!

ENRIQUE (Se acerca a Paulina, intentando calmarla) Está bien, Paulina. Fue una
apreciación falsa de mi parte…Supuse que nos atacaba….

Pausa corta. Paulina se calma. Bernardo la suelta.


Paulina se sienta en una silla, cerca del lugar donde se encuentran las
botellas.
Alejandra le alarga un trago a Paulina.

PAULINA Quizá era un matrimonio que aún se amaba. Raro, ¿verdad? (Pausa
Corta) Este hombre sólo tenía ojos para ella. Le hacía muecas como un
niñito. Se ve que bromeaban. (Lanza una risa nerviosa) Habían estado
en la cama hacía poco. Lo digo por la bata que vestía ella (Pausa corta.
Ve a Enrique) Y entonces llegó Enrique. Enrique con el poderosísimo
Ford y el tanque casi vacío de gasolina. Tonelada y media de chatarra
conducida por un idiota. Por un cobarde gusano bien vestido, bien
comido y bien bañado. Te arrojaste sobre él. (Se va acercando poco a
poco a Enrique) Giraste el volante en dirección al hombre que decía
"Espera, ya vuelvo", y lo volviste papilla, masa de huesos partidos,
vísceras, ojos reventados y manos extendidas.
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Paulina queda a pocos centímetros de Enrique. Luego se dirige a una


butaca y abandonando el trago en el suelo, se sienta rodeando las
rodillas con los brazos. Pausa corta.

ALEJANDRA (A Enrique) ¿Lo hiciste?

ENRIQUE No resistí ver tanta felicidad y la destripé con el auto.

Bernardo ríe.

PAULINA Lo siento.

ENRIQUE Por nada (Se acerca a Paulina ) En adelante te ofreceré mejores


aspectos de mi sádica personalidad. Con niños, por ejemplo. Sé que te
gustan los niños.

BERNARDO ¿Fritos o a la cacerola?

PAULINA Ya está bien….Me calmo…sé que estoy alterada…

ENRIQUE Bebés descuartizados, al salmorejo…

PAULINA ¡Cállate, coño!

ENRIQUE ¿Piensas detener con palabras a un criminal consumado, huevona?

ALEJANDRA Está bien Enrique…

Paulina se levanta y se acerca a Alejandra. La sigue Enrique.

ENRIQUE Veré como te devoran, sin mover un dedo, formando parte de la horda.
Siendo uno más de ellos.

Enrique agarra a Paulina y la arroja al piso. Levanta el brazo con


intención de pegarle y Alejandra se interpone. Le agarra el brazo

ALEJANDRA ¡Quieto, Enrique!

Enrique se calma. Se percata de la situación. Afloja la ira.

ENRIQUE (Le extiende la mano a Paulina) Supongo que no aceptas que ayude a
levantarte.

Paulina se levanta sin prestar atención a la mano extendida y se traslada


a un sillón alejado. Enrique va en busca de su copa.

ENRIQUE Por lo que veo esta será una deliciosa velada.


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BERNARDO Es la crisis de guerra, Enrique.

ENRIQUE ¿Crisis de guerra?

BERNARDO Te lanzas contra los tuyos. Es la primera reacción del soldado vencido:
asesinar a los suyos para congraciarse con el enemigo.

ALEJANDRO ¿Cuál ilustre prócer dijo semejante mierda?

ENRIQUE Nunca le haría daño a Paulina y ella lo sabe.

PAULINA No. . . No lo sé….Ni me importa…

BERNARDO Hay que alegrar el ánimo, Paulina.

PAULINA La única alegría que siento es que pronto todos desapareceremos…

BERNARDO ¡Coño, espero que alguna herencia permanezca.

ALEJANDRA A los que queden no les interesará lo que dejemos.

BERNARDO ¿Todo perdido, entonces? ¿Seis mil años de basura?

ALEJANDRA Son diferentes.

BERNARDO Son hombres.

ALEJANDRA Otro tipo de hombres. Hombres que piensan vivir sin nada de aquello que
a nosotros nos resulta necesario.

ENRIQUE Pienso igual que Alejandra.

BERNARDO ¡Ah, piensas igual! ¡Qué cuchi! ¿Qué te parece, Paulina?

PAULINA ¡Me importa un carajo!

BERNARDO No me negarás que hacen una magnífica pareja, allí, defendiendo sus
posturas ante el resto del mundo.

ENRIQUE (A Bernardo) ¿Qué te pasa?

BERNARDO Deberíamos estar furiosos por no formar parte de tan extraordinario


cónclave.

PAULINA Me importa un carajo el cónclave.

BERNARDO ¿No te provoca llorar?


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PAULINA No. Y me. . .

BERNARDO (Interrumpiéndola) ¡Te importa un carajo! Pero, abandona la originalidad


un momento y siente la desolación . . .(Cierra los ojos y extiende los
brazos y tantea con los dedos el aire) ¿No lo sientes? ¿Estar separados
de una gesta tan maravillosa?

PAULINA Pueden compartir lo que se les ocurra. ¡Me importa un carajo!

Pausa corta.

BERNARDO Cierto. Cierto.

ALEJANDRA (A Paulina) Bernardo quiere hacerte ver otras cosas.

BERNARDO Gracias, Alejandra.

PAULINA ¿Qué cosas?

BERNARDO La grata noticia que recibí poco antes de que llegaran.

PAULINA ¿Noticia?

BERNARDO (A Enrique) ¿No se lo has dicho?

ENRIQUE ¿Qué cosa?

BERNARDO (Reprendiendo buenamente) Has hecho mal en no decírselo. ¡Hum! …


Toca los límites de la deshonestidad.

ALEJANDRA (A Enrique) Que tú y yo cogemos como unos locos.

ENRIQUE (Ríe)¿Cómo?

ALEJANDRA Ociosos y viciosos.

PAULINA No lo creo.

ENRIQUE (A Alejandra)¿Que tú y yo. . .?

ALEJANDRA Nos entendemos, como dicen las beatas.

ENRIQUE (Rie) ¡Qué cómico!.

BERNARDO (Grave) Alejandra defiende tenazmente la relación, Enrique.

ENRIQUE (Tomándolo a broma) Claro, a capa y espada. O mejor dicho, a sábana y


colchón.
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BERNARDO (Acentuando la gravedad) Enrique, creo que un caballero debe defender


las sábanas que mancha. Y más si son ajenas.

ENRIQUE (Con la misma gravedad. Coloca su mano sobre el hombro de Bernardo)


Tienes razón, no lo haré más, amigo mío.

ALEJANDRA Me disgusta que lo tomes a broma.

ENRIQUE (Ve a Alejandra con duda) Espera... ¿Qué es todo ese cuento?

ALEJANDRA Si acostarte conmigo fue un cuento, a mí no me ocurrió igual.

ENRIQUE ¿Yo?¿Cuándo?

ALEJANDRA ¡En muchos momentos!

ENRIQUE ¿En qué lugar hemos. . .?

ALEJANDRA Aquí mismo. En ese mueble donde se sienta Paulina. ¡En el dormitorio!

Paulina se levanta del mueble. Se dedica a ver a Enrique, al mueble y a


Alejandra mientras toma vino.

BERNARDO ¡Mi dormitorio!

ALEJANDRA ¡En la alfombra y en la cocina!

BERNARDO - ¡Mi alfombra y mi cocina!

ENRIQUE ¡Pero tú estás loca de remate!

ALEJANDRA La verdad es que nunca nos deteníamos a pensar en la comodidad de


los lugares.

ENRIQUE Ya está bueno de chistes.

ALEJANDRA Cualquier postura era excitante.

PAULINA Lo creo.

ENRIQUE ¿Tú? ¡Imbécil! ¡Entérate, también mantengo relaciones con la gorila del
zoológico!

ALEJANDRA Sin hacer comparaciones desagradables, por favor.

ENRIQUE (A Alejandra) ¿Qué te pasa?


22

ALEJANDRA ¿Le tienes miedo a Bernardo?

ENRIQUE Déjate de juegos, ¿Si? (Toma el trago de un envión) Prepárame otro


trago.

ALEJANDRA (Apartándose del bar) Es privilegio de los cobardes que ellos mismos se
sirvan.

ENRIQUE (A Bernardo) Por supuesto que no creerás toda esa mierda.

BERNARDO La creo. Y apoyo a Alejandra en su decepción. Eres una gallina.

ENRIQUE (Pausa corta) Te ves muy tranquilo con los cuernos. ¿No te hacen peso?

BERNARDO Ella puede hacer lo que le venga en gana.

ALEJANDRA Sin tu permiso.

BERNARDO Yo también me divierto, a mi manera.

ENRIQUE (A Alejandra) Y tú, puta suculenta. ¿Qué sacas de todo esto?

ALEJANDRA Nada.

ENRIQUE ¿Nada?. . .

ALEJANDRA Me dio por decir las cosas que hago.

ENRIQUE Me da mucha alegría una decisión tan valiente, pero no me metas en


ella. ¿Sí? ¡Sácame de tu maraña neurótica!

ALEJANDRA ¿Si?

ENRIQUE No me gustas.

PAULINA ¡Que mal gusto!

BERNARDO Una mentira del tamaño de un tren.

ENRIQUE (A Bernardo y Paulina) Uno tiene sus troqueles. Ella no es mi tipo. (A


Alejandra) Jamás podría acostarme contigo.

ALEJANDRA ¿Y por qué lo hiciste tan repetidas veces? ¿Con tanta furia?

ENRIQUE Me resultas frígida, seca, calculadora, insensible…

Bernardo ríe. Y Alejandra. Y Paulina, tontamente.


23

BERNARDO- ¡Increíble!

Pausa corta. Paulina se desentiende y comienza a observar el exterior a

través de la mirilla.

ENRIQUE (Escucha las risas. Cree que se trata de una broma) Sí, estuvo buena.

(Ríe suavemente) i Muy buena! (Se enseria) No me gustan esas bromas

perversas.

BERNARDO No quise decir que fuera una broma. La actitud de Alejandra es lo que

me tiene cautivado.
ALEJANDRA Te permito que me beses la mano.

Alejandra alarga la mano a Bernardo en un gesto irónico.


Bernardo acepta de buena gana y la besa.

ENRIQUE (A Bernardo)¿Te cautiva que te ponga los cuernos? ¡Esa sí es una buena
noticia!

Paulina se aparta de la mirilla con un gemido. Tomándose el estómago,


se tambalea mientras avanza unos pasos y cae al suelo. Alejandra se le
acerca.

BERNARDO ¿Qué te pasa?

ALEJANDRA ¿Te hizo mal el vino?

PAULINA ¡Entraron!. . . en la casa del frente.

Bernardo se asoma a la mirilla.

BERNARDO ¿La casa del frente?

Enrique se acerca a Paulina. Se inclina cerca de ella.

PAULINA Un hombre escribía en el primer piso, sobre un escritorio. Y cayeron


sobre él…

BERNARDO ¿Quiénes?...No distingo a nadie…Y es raro…Esa casa está


abandonada…
24

PAULINA La horda descuartizó al hombre sobre el escritorio…

Bernardo mira por la mirilla.

BERNARDO Veo el escritorio y no hay señales de lo que dices.

PAULINA Y en la entrada de la casa. . . Una mujer salió por un momento, con


cuidado a recoger el diario . . .

ALEJANDRA Ya no hay diarios. . .

PAULINA ¡Recogió un diario!

Alejandra observa por otra mirilla. Enrique toma la mano de Paulina. La


escucha.

BERNARDO No hay nadie frente a la puerta.

PAULINA Un hombre. . . vestido con trapos y pieles … Le cortó la cabeza con una
espada….

BERNARDO ¡Ni la más puta señal de sangre!.

ENRIQUE (A Paulina) Cálmate, cielo…

PAULINA La cabeza rodó por las escaleras y la mujer avanzó dos pasos. Rígidos.

ALEJANDRA No se ve nada.

PAULINA Sabían que los veía. Uno de ellos envió un mensaje.

ENRIQUE ¿Mensaje?

Enrique se acerca a ver por la mirilla.

PAULINA Escrito sobre un cartón. En el primer piso. Tras él, una pareja mutilaba al
hombre sobre el escritorio. Tomaban trozos sanguinolentos y se los
llevaban a la boca (Gime y se aprisiona el estómago) Lo . . . lo comían.

ENRIQUE (Deja de ver por la mirilla) Paz absoluta en la casa del frente.
25

ALEJANDRA ¿Qué decía el mensaje?

ENRIQUE "Estás loca de remate". Eso decía. ¿Ah, Paulina?. . Excelente momento
para que se te aflojen los tornillos. (Toma a Paulina por los hombros y la
zarandea) ¡Recupérate, tarada de mierda! (La abofetea) ¡Recupérate!
¡Estúpida!

Alejandra coloca la pistola cerca de la cabeza de Enrique.

ALEJANDRA Un golpe más y te reviento la cabeza.

Enrique se separa de Paulina.

ENRIQUE ¡Me produce mucha angustia!

BERNARDO Eres un bruto de mierda.

Alejandra guarda la pistola.

ENRIQUE (Tranquilo, a Paulina) Recupérate, pequeña. Nadie podrá detenerte si


caes.

PAULINA No te estoy pidiendo ayuda.

ENRIQUE Es por tu bien. No puedes perderte así, tan neciamente .

PAULINA ¿Desde cuándo te preocupas por mí?

ENRIQUE Siempre lo hago.

PAULINA Deja de hacerlo. En una de esas me matas.

Risa de Bernardo.

ENRIQUE Ya verás, saldremos de ésta.

PAULINA ¡No me hagas reír!

ENRIQUE Tenemos que apoyarnos.

PAULINA Aunque yo quiera salvarme a tu lado, me abandonarás como a un trapo


viejo a la menor oportunidad.
26

BERNARDO Perdonen. . . (Pausa corta. Paulina y Enrique se calman) No es que el


suspenso sea algo irresistible para mí, pero. . ¿Qué decía el mensaje?

ENRIQUE No hubo ningún mensaje. ¿No te das cuenta? No está en sus cabales.

BERNARDO Quiero saber hasta qué punto le llega la locura. (A Paulina) ¿Qué
decía?

PAULINA Nada.

BERNARDO ¿Cómo?

ENRIQUE La oíste.

PAULINA No hubo ningún mensaje.

ENRIQUE (Toma a Paulina por los hombros) Muy bien, chiquita. Ya verás, todo
marchara . . .

PAULINA (Se desprende de Enrique) ¡Suéltame, coño!

ENRIQUE (Bajo) ….sobre ruedas. . . (Más alto) Nos iremos a la selva. A la selva
más profunda.

PAULINA ¿Qué selva de mierda? ¡Estás más perdido que yo!

BERNARDO ¿El hombre que devoraban? ¿La mujer con la cabeza cortada?

PAULINA Todo es falso (Pausa corta) Tengo una depresión espantosa. (Pausa.
Pasa su mano por la cabeza. Se acerca a Enrique. Lo abraza) Tienes
razón, mi amor. Debo sacarme estos monstruos de la cabeza. (Ríe).
¡Qué pesadilla! . . .Una horda rodeando con ojos hambrientos la parrilla
donde se cocina un hombre. Niños devorando lagartijas. . . .

BERNARDO Todo eso ocurre.

PAULINA He creído que estaba entre ellos. ¿Entiendes, Enrique? Disputando las
lagartijas con los chicos. Me uní a un hombre fuerte, bárbaro, cruel, para
que me lograra buenos trozos del hombre que se cocinaba en la parrilla.

ALEJANDRA (Observando por el telescopio) Tienes razón, Paulina.

ENRIQUE ¿Razón? ¿Qué razón?


27

Bernardo se acerca a la mirilla.

ALEJANDRA Veo al hombre. Leo el mensaje.

Bernardo se asoma por una mirilla. Alejandra se aparta.

PAULINA ¡Cabrona!¡Eres una mentirosa podrida!


BERNARDO (Mirando por la mirilla) ¡Nada!
ALEJANDRA Estás ciego o el hombre ha desaparecido.

PAULINA ¡No lo vi! ¡No lo vi!

Enrique se encima sobre Alejandra y la toma por los brazos.

ENRIQUE ¿Qué buscas, puta de mierda?

ALEJANDRA ¡ Suéltame!

ENRIQUE i Di que mientes! ¡ Dilo!

ALEJANDRA ¡Lo vi, debilucho! ¡Cobarde!

ENRIQUE ¡Perra! (Tuerce el brazo de Alejandra) Te diviertes. ¿No?

Bernardo golpea a Enrique con la culata del rifle, separándolo de


Alejandra.

ENRIQUE (Adolorido)¡Coño!¿Por qué me pegaste tan duro?

BERNARDO Lastimabas a mi querida esposa.

ENRIQUE No ha hecho sino mentir…


28

Bernardo se sienta en uno de los sillones. Alejandra se sitúa cerca de


Paulina.

BERNARDO A veces la sangre fría es un buen ingrediente. Nos hace ganar tiempo.
Nos corta palabras inútiles e impide que saltemos a ciegas sobre
aquellos que están a nuestro lado.

Pausa.

ENRIQUE Tú….¿Viste el mensaje?

BERNARDO No.

ENRIQUE Paulina tampoco. Lo que indica, con la mayor sangre fría, que Alejandra
miente de nuevo.

BERNARDO (Tras una pausa. A Alejandra) Bueno. ¿Qué decía?

ENRIQUE "Saludos a todos" "¡Buen apetito!" " ¡Diviértanse!"

Risas.

ALEJANDRA Nada de eso.

PAULINA “Iremos por ustedes. Más tarde”.

Todos ven a Paulina.

ENRIQUE ¿Vas a seguirle el juego? (Toma a Paulina del brazo y la arrastra tras él
en dirección a la puerta) ¡Vámonos de aquí!

BERNARDO Ya viene la noche y es peligroso.

ENRIQUE Menos que Alejandra. O que yo mismo. No quiero asesinar a nadie.

Enrique comienza a descorrer los cerrojos.


29

PAULINA ¡No voy a salir!.

ENRIQUE ¡Vendrás!

Enrique no ha soltado a Paulina. Paulina forcejea.

PAULINA ¡Suéltame!

BERNARDO Es posible que estén tras la puerta.

Enrique detiene sus movimientos.

ALEJANDRA (A Enrique) El mensaje de Paulina es el mismo que yo leí.

ENRIQUE- ¡Basura!

ALEJANDRA Quieres marcharte porque sabes que vendrán en cualquier momento

ENRIQUE Salir es preferible a permanecer en esta ratonera.

BERNARDO Bien protegida, a pesar de todo.

PAULINA Yo no he dicho aún lo que leí en el mensaje.

ALEJANDRA "Iremos por ustedes. Más tarde" Eso decía.

PAULINA Yo no leí eso, amiga.

ALEJANDRA - ¡Claro que lo leíste!

BERNARDO Nada lograrán saliendo fuera.

PAULINA (Entre risas) Es Enrique, que quiere ser la cena de la horda. ¡Sueña con
que le chupen los huesos!.

ALEJANDRA La situación es la misma en todas partes.


30

PAULINA No debimos venir.

ENRIQUE Nuestro barrio es más tranquilo.

ALEJANDRA ¿Tranquilidad? Suena bonito….¿Qué es?

PAULINA ¡Enrique me protege!

ALEJANDRA ¡Felicitaciones!

PAULINA Yo misma me protejo. Siempre lo hice. (A Enrique) Nunca he necesitado


a nadie para llevar mis muletas. (Pausa corta) ¡Lo leí! ¡Sí que leí el
rejodido mensajito! (Se acerca al bar y se prepara un trago) Vendrán y
aquí estaré, esperándolos.

BERNARDO (Elevando su rifle) Y yo. (Pausa corta) ¿Creerán esos cabrones que todo
será fácil? ¿Qué abriremos la puerta cuando toquen?

ENRIQUE (Irónico) "Abran, es la horda y tenemos hambre".

Risas nerviosas.

BERNARDO (Por la mirilla)¡Me encanta una buena batalla, hijos de puta!.

ENRIQUE (Toma su pistola y la observa. Le agrega proyectiles) Y a mí.

Bernardo toma su fusil.

BERNARDO Tenemos buenos ingredientes. (Palmotea el fusil) Hachas y cuchillos en


la cocina.

ENRIQUE ¿Gasolina?

BERNARDO Un poco. . .

ENRIQUE Para quemar unos cuantos.

BERNARDO (Ve a los demás) ¿Qué hacen de pie?


(Todos se van sentando) La noche es larga y tendremos que vigilar hasta
la mañana. Ellos se marcharán como vampiros y trataremos luego de
funcionar normalmente. (A Enrique) Hasta podríamos ir a la compañía...
31

ENRIQUE ¿Y eso? ¿Estás loco?

Alejandra y Paulina ríen.

BERNARDO Ver cómo está la fábrica…

ENRIQUE ¡Esa cagada la saquearon!

ALEJANDRA (Muerta de risa, al igual que Paulina) ¡Van a la fábrica!

PAULINA ¡A ver cuales empleados van y cuáles no!

ALEJANDRA ¡A leer algunos memorandos!

BERNARDO Hay secretarias fieles. Quizás vaya alguna.

ENRIQUE - (Riendo)¿Qué vas a dictarles?(Risas) ¿Te las vas a sentar en las


piernas?

BERNARDO (Tras una pausa) Coño, somos demasiado pesimistas.

ALEJANDRA ¿En qué forma?

BERNARDO Vivimos una crisis, cierto. Quizás la más grave en la historia de la


humanidad. Pero no somos brutos. No somos bestias. Es posible que se
encuentre una salida distinta a la horda.

ALEJANDRA Ninguna.

Paulina niega.

BERNARDO El ejército y la policía aún están funcionando.

ENRIQUE Se matan entre ellos. También son hordas. Más brutales, por lo que he
oído.

BERNARDO ¿Y entonces? ¿Cómo podemos ser parte de la horda, si esa es la moda?


Si esa es la escritura de la historia, ¿cómo formamos parte de esa tinta?
(Se levanta. Enarbola el rifle. Se asoma por la mirilla) ¡Pueden enviar los
mensajes que quieran!. ¡Agotar la literatura si les da la gana, hijos de
puta!. ¡No podrán entrar!(Se vuelve) Vamos a pasarla bien, entonces.

PAULINA Gran idea esa de pasarla bien. Hacer cosas.(Se levanta) ¡Tengo hambre!

ALEJANDRA (Incorporándose y acercándose a la cocina) Preparemos unos


bocadillos…

BERNARDO De salami…

ENRIQUE ¿Tienen alguna otra cosa?


32

ALEJANDRA Salami con salami.

BERNARDO Con salsa de salami.

ENRIQUE Estoy harto de comer embutidos.

ALEJANDRA Eso y las sopas enlatadas es lo que nos mantiene con vida.

PAULINA También podemos intercambiar.

BERNARDO ¿Qué cosa?

PAULINA Parejas.

Pausa corta. Paulina ríe. Todos ríen.

PAULINA Ah, pero es en serio que lo digo!

Pausa corta e incómoda.

ALEJANDRA No te atreverías.

PAULINA ¿No?

BERNARDO Me considero halagado, Paulina. Y acepto.

PAULINA ¡Bravo, querido!

BERNARDO Me encantará vengarme de tu marido.

PAULINA Eso está mal. Se trata de un intercambio sin resentimientos.

ENRIQUE (A Bernardo) Te repito que yo no. . .

BERNARDO ¡Por Dios, tienes una falta de humor insoportable!.

PAULINA ¿Lo hacemos o no?

ENRIQUE Cuando no te da por la locura, la agarras con la ninfomanía.


33

PAULINA Eso me hace bastante divertida, ¿no?

ENRIQUE Me muero de la risa.

PAULINA Me quiero acostar con Bernardo.

Paulina ve a Bernardo. Pausa.

BERNARDO Las mujeres, definitivamente, son superiores a los hombres. Menos mal
que no se han dado cuenta.

ALEJANDRA ¿Por qué lo dices?

BERNARDO Por la forma en que muchas veces abordan las cosas. Directamente,
como si asaltaran un barco.

ALEJANDRA Por mi parte no acepto la sugerencia de Paulina.

BERNARDO ¿No?

ALEJANDRA No me quiero acostar más con Enrique.

ENRIQUE ¿Intercambio? Pues, ¡bienvenido el intercambio! Siempre quise participar


en una orgía desenfrenada. (Pausa corta. Se acerca a Bernardo y lo
abraza) Yo contigo y Paulina con Alejandra.

Bernardo trata de soltarse del abrazo de Enrique quien, además, pugna


por besarlo.

BERNARDO Me salió maricón, el socio…


34

ALEJANDRA ¡Esta sí es una noticia!

PAULINA De primera plana.

Pausa corta. Las damas sacan galletas y un trozo de salami.


Se dedican a preparar tristes bocadillos.

ENRIQUE Bésame, primor…¡Quiero sentir tu bigote!¡Méteme la lengua!

BERNARDO No te conocía esas inclinaciones. ¡Que me sueltes, coño!

Bernardo empuja y golpea a Enrique que ríe.

ENRIQUE ¿Y qué dices ahora que las conoces?

BERNARDO Como homosexual te morirías de hambre.

ENRIQUE Siempre me has gustado.(Enrique toma la mano de Bernardo) Te amo.

Paulina y Alejandra ríen nerviosas.

BERNARDO Deja de joder con la mariquera…

ENRIQUE (A Paulina y Alejandra) ¿Y ustedes de que se ríen, putas?

BERNARDO Está bien. Tu humor sube varios puntos.

ENRIQUE No se trata de humor, querida. Es amor, no humor.

BERNARDO ¿Querida?

ENRIQUE Es una noche terrible. ¿No crees?

BERNARDO ¡Aja!
35

ENRIQUE Con todos esos forajidos rondando por las calles. La humanidad
volviéndose mierda de rata y los dos aquí.

BERNARDO - ¿Los dos?

ENRIQUE También nuestras mujeres, pero ellas entienden. ¿No es así?

ALEJANDRA Perfectamente.

PAULINA Les deseamos que sean muy felices.

ENRIQUE (A Bernardo) Vámonos a la alcoba, preciosa.

BERNARDO ¿A la alcoba? (Ríe) ¡Está bueno eso!. . . Prefiero a Paulina.

ENRIQUE Ella no te hará ver las delicias del paraíso. ¿Ves? (Lleva la mano de
Bernardo a su brazo) Estos brazos fuertes te apretarán mientras te parto
el culo.

BERNARDO ¿Tú a mí? O sea ¿No seré yo el que te...?

ENRIQUE No, preciosa. Yo a ti.

Bernardo ríe. Paulina Y Alejandra también, débilmente. Enrique,


inmutable, abraza a Bernardo.

BERNARDO (A Enrique, empujándolo) Me repugnas.

ENRIQUE Mentiroso. Tus ojos siempre me buscan la bragueta.

Bernardo retira el brazo de Enrique.

BERNARDO Búscate un burro con una paloma negra.

ENRIQUE No veo de qué se ríen. Nerviosismo, me imagino.

ALEJANDRA Y sorpresa.

PAULINA El bromea.
36

ENRIQUE (A Bernardo) ¿Por qué mi propuesta te parece repugnante?

BERNARDO Es obvio.

ENRIQUE Siempre fuiste un maricón solapado.

BERNARDO ¿Sí?

ENRIQUE Deberías descubrirte. Contar tus aventuras con Fernandillo, el office boy,
con Eleazar, el chofer de la zona norte.

ALEJANDRA ¿Cómo es eso?

ENRIQUE ¿No te lo ha dicho? (En tono de reproche) ¡Bernardo!

BERNARDO (Imitando a una marica) ¡Es que me daba una pena!

ENRIQUE Un día entré al baño y lo vi en actitud más que sospechosa.

ALEJANDRA ¿Más que sospechosa?

ENRIQUE Metiéndosela al office boy, a Fernandillo.

BERNARDO (A Alejandra) Entérate.

ALEJANDRA Eres una mina de sorpresas.

BERNARDO (Con tono afeminado) ¿Verdad que sí, encanto? Y eso que no conociste
a Eleazar, el chofer... Te hubieras muerto de la envidia ¡Fuerte! ¡Bello!
¡Negro, con unos brazos velludos como King Kong!

Alejandra ríe.

PAULINA El mundo reventando y nosotros fabricando mentiras.

ALEJANDRA El mundo no reventará.

PAULINA ¿No?
37

ALEJANDRA Nosotros somos los que reventaremos. Las ranas y las hormigas
seguirán de lo más felices.

PAULINA Yo creo…Bueno, algunas veces pienso que es malo creer que todo
se ha perdido. ¿No? Es posible que en algún lugar del planeta existan
seres humanos que….que no sean como nosotros….

BERNARDO ¿Qué tenemos de malo?

ENRIQUE Somos buenos, Paulina.

PAULINA No somos… No respetamos…no amamos…

BERNARDO ¿Amor?...Prefiero una ametralladora pesada.

PAULINA (A Enrique) Pon tú el caso nuestro…cuando nos amábamos éramos


capaces de cualquier cosa…

BERNARDO El Tiranosaurio Rex amaba a la Tiranosauria. Y no se salvaron…

PAULINA Nada me importaría un carajo si sintiera de nuevo.

ENRIQUE Esa es una declaración de desamor.

PAULINA Más sincera que tu cinismo.

ENRIQUE ¿Ya no me amas?

PAULINA No.

Alejandra ríe.
38

ENRIQUE ¿Cuál es tu último chiste?

ALEJANDRA ¡Te torturabas tanto! (Ríe) "Se volverá loca si le digo que ya no la amo"
"Que no se entere, no quiero dañarla" Y es ella quien dice que no te ama.
(Chasquea los dedos) Así, suavemente.

ENRIQUE No sabía que tenías tanto veneno adentro.

BERNARDO Bueno, bueno, bueno . . Creo que deben enterarse de algo. Noche
extraña, ¿no? (A Enrique y Alejandra) Paulina y yo somos amantes
desde hace algún tiempo.

PAULINA Mentira.

ALEJANDRA ¡Qué ridículo! ¡Qué ridículo!

ENRIQUE Es el número más gastado del circo.

BERNARDO Uno no puede ganarlas todas. (A Enrique) Lo que es una gran verdad es
que estás en la ruina.

ENRIQUE ¿Quién no?

BERNARDO Otro tipo de ruina, además de tu natural ruina espiritual.


Económicamente estás hundido.

ENRIQUE (Burlón) ¡Qué catástrofe!

BERNARDO Sin un miserable centavo.

ENRIQUE TÚ también lo estarías.

BERNARDO ¿Yo? (Sonríe) ¿Nunca escuchaste historias sobre hombres de negocios


que destripaban a sus socios?

ENRIQUE Algunas.
39

BERNARDO Yo soy uno de ellos. Y tú eres el socio.

ENRIQUE ¿Así que me destripaste?

BERNARDO No tienes ni un miserable agujero donde meterte.

ENRIQUE ¡Qué miedo!...No has tenido oportunidad de hacer lo que dices.

BERNARDO Eres un inocente. ¿Acaso has olvidado que el capital es algo muy fácil de
transferir? ¡Trasferencias por aquí, trasferencias por allá!

ENRIQUE (Amenazante) No lo he olvidado.

BERNARDO Te esperan muchas sorpresas cuando revises las cuentas.

ENRIQUE No puedes haberme liquidado. Es mi negocio.

BERNARDO Te verás en una oficina que no te pertenece.

ENRIQUE Le he dedicado los mejores años de mi vida.

BERNARDO Ahora todo es mío.

ENRIQUE ¡Si es cierto te mato!

BERNARDO (Ríe) Sentado en un sillón ajeno y hasta con el traje empeñado.

ENRIQUE ¡En esa fábrica está todo el fruto de mi vida, hijo de puta!

BERNARDO Te descuidaste mucho y yo aproveché.

ENRIQUE Mis ilusiones. El futuro de mis hijos…

PAULINA ¿Hijos?

Paulina ríe con escándalo.

ENRIQUE ¡Cuando los tenga!

BERNARDO Demasiada visión del nivel ejecutivo y yo serruchándote el piso.

ENRIQUE ¡Mi manera de vivir!

BERNARDO Falta de agudeza para vigilar los libros de cuentas.


40

ENRIQUE ¡No descansaría hasta picarte en tiras!

BERNARDO (Cantandito)Arruinado. . . arruinado. . .

ENRIQUE (Amenaza a Bernardo con la pistola) ¿Me estafaste?¡Di que es mentira!

BERNARDO ¡Es la ley de la selva: Ya vivimos en ella, pobretón.!

ENRIQUE ¡Dilo!

PAULINA (A Enrique) ¡Estúpido! ¡Estúpido!

Enrique al escuchar a Paulina parece despertar de un sueño.

ALEJANDRA Ya no hay oficinas, Enrique…

PAULINA ¡No hay negocios!¡No existen las trasferencias!

Enrique deja de encañonar a Bernardo, que ríe.


Golpes violentos a la puerta.
Todos reaccionan. Buscan las armas.

BERNARDO ¡Cuidado!

Bernardo toma el rifle. Se dirige a una de las mirillas. Abre. Rugidos al


otro lado de la puerta. Tambores. Enrique actúa sobre la otra mirilla.
Disparan.

PAULINA (Encogida) ¡Que no entren! ¡Que no entren!

Paulina se refugia en un rincón. Alejandra toma una pistola que se halla


sobre el bar y se dirige a una de las mirillas . Dispara.
41

ENRIQUE ¡Tomen, cabrones!

BERNARDO (Grita como si domara un potro salvaje) ¡Yajaiii! ¡Vengan a recibir su


parte, maricones!

PAULINA ¡Déjenlos entrar! ¡Déjenlos!

ENRIQUE (Disparando) ¡Toma, sucio! ¡Toma!

Bernardo, Alejandra y Enrique disparan. Gritan.

PAULINA ¡Una bandera blanca! ¡Una bandera blanca!

BERNARDO ¡Huyen!

ENRIQUE ¡Fuera! ¡Fuera!

BERNARDO ¡A correr, ratas rabiosas!

Disminuyen los disparos. Pausa. Abandonan las mirillas. Tensos.


Impactados.

ENRIQUE ¡Por lo menos cuatro!

BERNARDO Y varios heridos.

Alejandra se asoma a la mirilla. Cuenta.

ALEJANDRA Se ven seis cuerpos. Los arrastran….

Se escuchan disparos. Alejandra se oculta. Todos se alertan.


42

ENRIQUE Deja que se llevan los cadáveres.

BERNARDO De algo tienen que comer, los pobres…

ENRIQUE (Toma una botella del bar y la eleva) ¡Seis, coño!¡Seis!

Enrique bebe. Se acerca a Bernardo y lo abraza,


Alejandra permanece vigilante en la mirilla.

BERNARDO (Recibe la botella que le alarga Enrique) ¡Somos los mejores!

Nuevo abrazo.

ENRIQUE ¡Nadie puede con nosotros!(A Paulina) Tú, estúpida, pidiendo


banderitas blancas.

BERNARDO ¡De paz!

ENRIQUE Una estaca por las nalgas es lo que podemos lograr si abrimos la puerta
agitando banderitas.

PAULINA No puedo seguir encerrada.

ENRIQUE Pues te acostumbras!

PAULINA Con miedo a todo. No se puede vivir así. Yo no puedo . .Mi vecino
tampoco pudo…..

BERNARDO ¿Vas a sacar de nuevo el cuento del vecino?

PAULINA (Nerviosa, casi al borde del colapso) ¡Me importa un carajo!. . . Además,
ahora recuerdo cosas que nunca he dicho. Era viejo. . .

ALEJANDRA Entre cincuenta y cinco y sesenta años.


43

PAULINA Vivía con Ricarda, su mujer, que era tan gorda. .


.
ENRIQUE Y amable como él. . .

PAULINA El señor Esteban Fagúndez. "Hola, señor Fagúndez" -Todas las


mañanas. Trabajaba en una compañía de seguros y le cayeron los
acontecimientos. ¡Mierda, nadie quiso asegurar nada más!

BERNARDO ¿Para qué asegurar?

PAULINA Todo el mundo dejó de tener miedo a la vida o a la muerte. La vida y la


muerte comenzaron a valer tan poco que nadie quiso perder nada
asegurándolas. El mundo comenzó a detenerse. ¿Hace cuánto?

ALEJANDRA Unos pocos meses. Parecen siglos. ¿Verdad?

PAULINA (Se toca la cara) Siento que he envejecido. . . (Pausa corta) Las
compañías de seguro cerraron. Y los bancos. Y los Ministerios.
Montones de papeles que días antes valían millones fueron sacados de
las cajas de caudales y usados como combustible por los desesperados.
El señor Fagundez comenzó a participar en las hordas que asaltaban los
supermercados y las tiendas. Se volvió un desesperado. Llegaba a su
casa, en la madrugada, cargado con los objetos más inverosímiles:
maniquíes, decenas de latas sin etiqueta, docenas de vestidos que no
podía usar doña Ricarda. En el día cavaba trincheras alrededor de la
casa o vigilaba desde la ventana del dormitorio. Un día mató a Ricarda y
salió a la calle. Intentó entrar en nuestra casa para asesinarnos y un
soldado que montaba guardia en una esquina cercana le dio muerte.
Después, el soldado se volvió loco. Lástima, era joven. ¿No? Mató a
varios que se acercaron a curiosear y paró de matar cuando fue muerto a
su vez. ¿Por qué tenía que pasar todo eso? Fagúndez era un hombre
bueno. Creo que mató a su mujer y salió a matar y a que lo mataran
porque no quiso mentirse más. El era decente. ¿Cómo podía alguien
decente como él sentirse a gusto con una horda? Vigilando desde la
ventana como un criminal. Era demasiado...Yo creo que hay que optar.
¿Sí? Somos los decentes que se extinguen. Afuera está la horda, lo
nuevo... ¿Por qué no salimos y nos unimos a ellos?

ENRIQUE Buenísima idea.

BERNARDO Podríamos salir cantando un himno salvaje.


44

Enrique y Bernardo saltan y aúllan alrededor de Paulina que permanece


quieta, la cabeza baja. Ríen. Se calman.

BERNARDO Nos recibirían con los brazos abiertos.

ENRIQUE Y la boca hambrienta.

PAULINA O buscar. . . Buscar algo muy fuerte. . . El amor, por ejemplo.

ENRIQUE (Burlón, remedando a un declamador) ¡El amor!

BERNARDO (Imitando a Enrique) ¡El amor!

Enrique y Bernardo unen sus manos y se miran con arrobo, mientras


repiten burlonamente "el amor", "el amor" y se dan cachetaditas y
chocan sus culos.

ALEJANDRA Ya está bien.

BERNARDO ¡No me comas, bésame las tetas!

ENRIQUE ¡No me devores, mámame!

ALEJANDRA (Se asoma a una de las mirillas) ¡Vienen, coño!

Enrique y Bernardo se arman y corren a las mirillas. Paulina se encoge


y gime. Bernardo y Enrique observan por las mirillas. Ven a Alejandra.

ENRIQUE Nadie.

BERNARDO (Amenazante) No vuelvas a hacerlo.

Paulina, al ver que era una falsa alarma, se recupera Sonríe. Arregla su
pelo. .
45

PAULINA Bestias. Son unas bestias.

BERNARDO Nos defendemos, pequeña. Sólo eso.

ENRIQUE No tenemos tu pasta de mártir.

PAULINA (Intentando ser cruel, lo que no logra) Los destrozarán a todos. (Pausa
corta) ¡Ojalá!...¡Ojalá pudiera verlo!.

ENRIQUE Eres la más débil. Primero se arrojarán sobre ti.

BERNARDO No caeremos, Paulina. Y mejor cierras la estúpida boca, que ya me


tienes harto…

ENRIQUE Tenemos armas y un poquito de cerebro.

PAULINA No les servirá de nada.

Pausa Se miran.

BERNARDO Por lo menos venderemos caro el pellejo.

ENRIQUE ¡Tú lo darás gratis!

ALEJANDRA Yo no pienso venderlo.

BERNARDO ¿No?

ALEJANDRA Me salvaré. (Extiende sus piernas) Tengo las mejores armas.


46

BERNARDO ¿Tus piernas?

ALEJANDRA Hay cosas que no cambian en los hombres.

BERNARDO Las lamerán y luego las comerán sin preguntarte.

ALEJANDRA ¿Sí? Yo creo que me salvaré.

ENRIQUE Es el ideal que todos perseguimos.

ALEJANDRA Ustedes no llegarán a ninguna parte. Están marcados. Han perdido el


instinto. Yo no. (Pausa corta) Cuando entren, sonreiré. (Sonríe) A ustedes
los despedazarán y yo sonreiré. (Pausa corta) Accederé a todo lo que me
asalte. Sonreiré a medio centenar de hombres, si es preciso. Seré la
favorita de la horda. La reina.

PAULINA ¡Así, Alejandra!(Eleva la mano de Alejandra) ¡Jode a esos cabrones!

BERNARDO La favorita….

ALEJANDRA (Toma un trago) Ajá.

Paulina queda cerca de Alejandra, admirándola.

BERNARDO Te llevarán los trozos más suculentos.

ALEJANDRA Administraré mis favores, manipularé, provocaré rivalidades. Gozaré todo


el horror que se presente.

PAULINA Yo también tengo buenas piernas.

ALEJANDRA Las buenas piernas piensan y tú estás demasiado aterrorizada para


pensar.

PAULINA Te ves muy segura, zorra.

ALEJANDRA Mierda, será difícil.

PAULINA Me resulta asqueroso que sonrías mientras nos matan.


47

ALEJANDRA Sobrevivir es la única experiencia que me importa.

ENRIQUE Yo y Bernardo somos más fuertes que tú.

ALEJANDRA Ustedes se han apegado demasiado a los objetos, al pasado. Yo no.


Ustedes insisten en vivir en un circuito que ya fue tragado por la selva.
Parecen rinocerontes.

BERNARDO Esta es una noche donde dejas ver talentos ocultos.

ALEJANDRA Los he utilizado. Muchos de ellos cuando no estabas.

BERNARDO ¡Brillante! ¿Y qué? ¿Consideras que tus privilegios te salvarán?

ALEJANDRA ¡Unjú!. . . No he perdido el instinto. Ustedes dicen lo mismo, pero se


equivocan. El instinto es algo más que la creencia de poder alternar con
el salvajismo. ..Algo más. Pequeños detalles como abandonar todo
esquema y esperar con apetito a que un hombre termine de asarse en la
parrilla.

Pausa corta.

PAULINA Bernardo. ¿Qué tal mis piernas?

Paulina exhibe sus piernas.

BERNARDO (Ríe) Bien, bien. . . son bellas piernas.


PAULINA (Tratando de ser insinuante en medio de su nerviosismo) ¿Te gustan?
BERNARDO (Se adelanta en la silla donde se encuentra sentado.)Me parecen divinas.
PAULINA Muchos hombres piensan igual. (Se acerca a Bernardo) Tócalas.
(Bernardo duda) Puedes opinar. ¿No? ¿O prefieres preguntar a Enrique
sobre las piernas de Alejandra?

BERNARDO Sé como son las piernas de Alejandra.

Paulina se sienta en las piernas de Bernardo que le acaricia las piernas.


Paulina le acaricia el pelo.
48

PAULINA ¡Hum!. . . Tienes buenas manos.

BERNARDO Eléctricas.

PAULINA Vámonos al dormitorio.

Bernardo mira levemente a Enrique y a Alejandra.

BERNARDO ¿No crees que es una descortesía con nuestras parejas?

PAULINA (Lo besa en la boca)No tienen nada que ver. Ella es la reina de la horda y
él es o fue su amante.

ENRIQUE Estúpida.

PAULINA No lo amo y no me interesa.

Pausa. Bernardo abraza a Paulina. La besa. Se dirigen al dormitorio.

ALEJANDRA (Con media sonrisa) Creo que estamos soltándonos…entrando en


calor…

ENRIQUE Ya no tendré que ocuparme más de ella.

ALEJANDRA Siempre te has ocupado de ti mismo. Paulina ni nadie te importa.

ENRIQUE Se fueron a. . .

ALEJANDRA A la cama. Algo fuera de lo común. O común. La pelea es por romper


esquemas.

ENRIQUE (Toma el rifle) Soltar la furia que uno tiene en el pecho.

ALEJANDRA ¿Y el rifle?

ENRIQUE (Ve el rifle) No sé. (Abandona el rifle) La muy puta, delante de mis
narices.

ALEJANDRA Y las mías.


49

ENRIQUE ¿Rompiendo esquemas? La debí arrojar por la ventana desde hace


tiempo. (Pausa corta) Todos lo están haciendo. ¿No? (Se dirige a
Alejandra. Le manosea el cuerpo torpemente) Podríamos coger un
ratico…. . .

ALEJANDRA ¡Por favor!...

ENRIQUE Ellos lo hacen. Están tirando.

ALEJANDRA Que lo gocen.

Enrique toma el rifle y se dirige al dormitorio.

ALEJANDRA ¡Imbécil!

Bernardo aparece en la puerta del dormitorio.

ENRIQUE ¿Y qué? ¿Un polvo rapidísimo?

BERNARDO Llora. Imposible hacer el amor con una mujer que llora mientras te
mama.

ENRIQUE (Ríe, cruel) Así que lloró. . . ¡Cursi! Siempre fue una cursi amante de
flores y poemas. De esas que guardan pétalos en los libros.

BERNARDO ¿Por qué me apuntas?

ENRIQUE (Se da cuenta) ¡Ah!. . . (Pausa corta. Baja el rifle) Creo que iba a
matarlos. . .Nada de celos. (Suelta el rifle) Reflejo de los tiempos.

Aparece Paulina. Se dirige al bar.

ENRIQUE (A Paulina, al verla pasar) Adiós, Dama de las Camelias.

PAULINA (A Alejandra) Debe haber sido muy duro para ti vivir tantos años al lado
de Bernardo.

ALEJANDRA Algunas veces.


50

PAULINA Es de una impotencia desesperante.

BERNARDO ¿Impotente?

Enrique ríe.

PAULINA (Ve a Bernardo) Sí, impotente. Eso ocurre siempre con los fanfarrones.

ALEJANDRA Conmigo nunca falló.

PAULINA Conmigo sí y eso me basta.

BERNARDO Si hubieras llorado menos.

PAULINA Cuando hago el amor todas mis glándulas funcionan. A ti te ocurre todo
lo contrario, por lo visto. Se te encogen.

Golpes tremendos a la puerta.

BERNARDO ¡Pronto!

Enrique, Bernardo y Alejandra se dirigen a las mirillas. Disparan. Se


escucha un canto primitivo. Un ulular monocorde acompañado de
tambores.

PAULINA Déjenlos entrar de una buena vez!

Disparan por las mirillas.

BERNARDO ¡Tomen, tomen, bestias!

ENRIQUE ¡Hijos de puta!

Paulina se arroja sobre la puerta y comienza a descorrer los cerrojos.


51

PAULINA ¡Entren! ¡Un momento más! ¡Entren!

ENRIQUE ¡Loca de mierda!¡Puta del coño! (Enrique extrae un puñal. Se arroja


sobre Paulina y la hiere.) ¡Ibas a abrir, pedazo de perra!

BERNARDO (Disparando) ¡Son muchos, Enrique!

Tras herir a Paulina, Enrique se dirige a la mirilla y continua disparando.


Paulina se desliza frente a la puerta. Enrique prosigue disparando por la
mirilla. Alejandra ayuda a Paulina y la lleva con dificultad a uno de los
muebles.

BERNARDO ¡Corran! ¡Corran!

ENRIQUE (Aulla) ¡Recojan a sus muertos podridos!

Pausa. Ven por las mirillas. Bernardo se vuelve. Enrique se deja caer al
suelo, cerca de la puerta. Paulina constata la importancia de la herida
junto a Alejandra que ha tomado unas vendas de un botiquín cercano..

PAULINA El. El fue. . .

ALEJANDRA Cálmate.

PAULINA Por poco abro la puerta. . . Ahora seré yo sola. . . ¡Y por él! ¿Dónde
estás? (Eleva la cabeza, ve a Enrique encogido) Ven para que veas.

ALEJANDRA Descansa.
52

Enrique se incorpora. Avanza hasta colocarse cerca de Paulina. La


observa.

PAULINA ¡Suéltame! (Empuja a Alejandra con violencia) Déjenme. . .sola.

BERNARDO (Acercándose) Deja que te revise la herida.

PAULINA (Se encoge) No necesito a nadie. . .(Pausa corta) Enrique. . .¿Qué tal
ese orgullo, Enrique?...(Con dificultad) El...el gran cazador de la selva.
(Sin moverse) ¡Quiero salir de aquí! (Manotea) Pueden dejarme. ¿No? Lo
último que quiero es verlos. . .Prefiero a los de afuera. .

Paulina muere. Pausa. Alejandra se acerca y la examina. Mira a los


otros. Enrique se manosea la cara.

BERNARDO (A Enrique) No te sientas mal.

ENRIQUE No. No me siento.

BERNARDO Si llega a abrir la puerta todos estaríamos liquidados.

ENRIQUE Lo sé.

BERNARDO Estaba loca.

ENRIQUE Sí. Como una cabra.(Ríe) ¡Una cabra loca!

Pausa.

BERNARDO (Se asoma a la mirilla) Lo hicimos bien. Si seguimos así no quedará uno
solo.

ENRIQUE Aja.

BERNARDO (Cuenta) Seis más, por lo menos.

ENRIQUE Yo tumbé a cuatro.

BERNARDO Hay dos soldados. ¿Los notaste?


53

ENRIQUE Un coronel.

BERNARDO ¿Coronel?

ENRIQUE Le vi los galones.

BERNARDO Espero que no haya sido el ejército el que tocaba.

ENRIQUE No tocaba. Intentaban derrumbar la puerta.

BERNARDO Sí. (Pausa corta) Era una horda.

ENRIQUE Y si era el ejército me importa un kilo de mierda. Para lo bien que hacen
las cosas…. (Se levanta. Ve a Paulina. Pausa) Desde hace tiempo
pensaba matarla. Imaginaba pretextos, pero no me atrevía. . .puñal, ve-
neno. . . Siempre me contuve. (Pausa corta) Fue fácil.

BERNARDO ¿Seguro?

ENRIQUE No siento nada. (Se acerca a Paulina. La estudia) Parece dormida.

ALEJANDRA Está bien muerta.

BERNARDO ¿Ningún dolor?

ENRIQUE ¿Dolor?

BERNARDO Vivió mucho tiempo a tu lado.

ENRIQUE Demasiado.

BERNARDO Era tu pareja.

ENRIQUE Mi grillete.

BERNARDO Estabas acostumbrado a su presencia.

ENRIQUE Un mal hábito.

BERNARDO Seguías sus palabras y gestos. Uno establece patrones afectivos.

ENRIQUE Quizá más adelante lo sienta. Ahora no.

Enrique se dedica a beber vino.

BERNARDO (A Alejandra) ¿Te das cuenta? (Toma el rifle. Encañona a Alejandra) Bella
mujer aspirante a reina de la horda. La gran prostituta. La misteriosa
deidad nacida de un ama de casa modelo. . .
54

ALEJANDRA No me apuntes…

BERNARDO Puedo matarte. (Pausa) ¿Recuerdas nuestras reuniones sociales? (Deja


de encañonarla) Has cambiado mucho. . .

ALEJANDRA Un poco, nada más.

BERNARDO Desapareció tu eterna sonrisa. . .

ALEJANDRA Sonrisa social.

BERNARDO (La encañona y grita) ¡ Hipócrita de mierda! (Pausa. Baja el cañón) Se te


esfumó el trato discreto, la exactitud de modales. Los peinados que
realzaban tu rostro altivo.

ALEJANDRA Tú sí que no has cambiado.

BERNARDO Soy un asesino, igual que todos.

ALEJANDRA Falso.

BERNARDO ¿Por qué no te asomas a la mirilla y observas?

ALEJANDRA Estás más atado a mí de lo que supones.

Pausa. Bernardo sube un poco el cañón de su rifle.

BERNARDO Enrique no sintió nada al matar a Paulina.

ALEJANDRA Eso es lo que él cree.

ENRIQUE ¡No siento un coño, maldita perra!

BERNARDO No sabes las ganas que tengo de volarte la cabeza.. . .

ALEJANDRA ¿Y por qué? No tienes ningún motivo. No te amenazo ni intento abrir la


puerta.

BERNARDO Sí. (Reflexivo) Es posible que llegues a ser reina de la horda. (Ve a
Alejandra) Raro, nunca lo hubiera creído. (A Enrique) La naturaleza
55

humana está cambiando. ¿No crees? (Enrique no responde)


¿Recuerdas a Pom-Pom? (Enrique esta abstraído) ¡Enrique!

ENRIQUE (Recobrándose) ¿Qué quieres cara de culo?

BERNARDO Hablaba de Pom-Pom.

ENRIQUE ¿El portero de nuestro edificio.? ¿Y qué coño tiene que ver ese mama
guevo en todo esto?

BERNARDO (A Alejandra) ¿Lo conociste?

ALEJANDRA Bajito, fuerte y silencioso.

ENRIQUE ¿Por qué mierda preguntas y luego no me respondes?

BERNARDO Ese mismo.

ALEJANDRA Siempre silbando una canción y recogiendo colillas.

ENRIQUE ¿Cómo? ¿Qué pasa? ¿Están jodiéndome?

BERNARDO Escrupuloso hasta la exageración. En una oportunidad me dijo que el


mundo sería bueno y normal cuando todos lanzaran sus desperdicios en
las papeleras.

ENRIQUE ¡Qué teoría tan huevona!

. BERNARDO Medía el equilibrio del universo por el mayor o menor número de colillas
que eran arrojados en los ceniceros.

ENRIQUE Tenía las mejillas rojas como remolachas. Por eso le decíamos Pom-
Pom.

BERNARDO Pacífico. Filósofo de las colillas. . .(Pausa corta) Comandó la horda que
atacó al Congreso y masacró a los diputados y senadores. . . No permitió
que los sepultaran. "Debemos conocer el olor que tiene la legislación en
este país" -sentenció. . .

ENRIQUE No pidió clemencia.

BERNARDO (Tras una pausa corta) ¿Quién?

ENRIQUE No le di oportunidad.
56

BERNARDO ¿Paulina?

ENRIQUE Me maldijo. ¿Tendrá eso algún efecto?

BERNARDO El que quieras darle.

ENRIQUE (Más para sí) Ni lo pensé. Le clavé el cuchillo con naturalidad. . . ¿Puedo
retroceder tanto? (A Paulina) Yo te dije que sí. Todo eso de ser civilizado
es recubrir a Cro-Magnon de fibras sintéticas.

BERNARDO (A Alejandra)Podríamos aliarnos…Tratar de salir juntos de este peo. . .

ENRIQUE (A Paulina) Marica, a ti te preocupa más lo sintético. El sombrero y los


gestos que provienen de su uso. Los zapatos. Lo correcto de una
vivienda moderna.

BERNARDO (A Enrique) ¿Quieres un trago?

ENRIQUE (A Paulina)Eres incapaz de vivir en un tugurio o regresar a las cavernas.


Estarías empeñada en bañarte todos los días. Provocarías las sospechas
de todos. Fíjate en Alejandra. ¡Fíjate! ¡Deberías tomar ejemplo! Ella
quiere ser reina de la horda.

BERNARDO (En tono de burla) ¡La reina, por unas horas, hasta que se la devoren en
el desayuno!

ENRIQUE (A Alejandra) ¿Crees que esta tonta puede pensar siquiera en esa
posibilidad?

Pausa corta.

ALEJANDRA Lo dudo. Está muerta.

ENRIQUE Lo sé. (Pausa corta) ¿Crees que podría llegar a algo si yo le faltara?

ALEJANDRA Creo que no.

ENRIQUE (A Paulina) Y tendrías que pasar por el horror de una docena de hombres
despedazándote sin ningún miramiento. Serías tan bruta que pedirías
piedad. . .(Remeda burlón) ¡Piedad! ¡Piedad! (Ríe) ¿No crees, Bernardo?

BERNARDO Mejor te tranquilizas. Estás. . .


57

ENRIQUE ¡Como me da la gana! (Amenaza a Bernardo con el revólver) Bésale el


culo a la rana. . .

BERNARDO Está bien.

ENRIQUE (Señala a Paulina) ¿No crees que lo más piadoso fue meterle una
puñalada a esta chiquilla melindrosa?... Como si viviera en otro planeta,
Bernardo. Esta mañana se recortó y pintó las uñas. (Toma la mano de
Paulina y la exhibe) Míraselas. ¡Rojas!

Bernardo se aparta del punto de fuego de Enrique y se coloca a sus


espaldas.

ENRIQUE (A Paulina) Yo le decía: ¿Qué crees que haces, putica? (Da un empujón
a Paulina) Déjatelas sucias y largas, quizá eso te salve la vida. (Pausa
corta) Y días atrás me atormentaba por la falta de Champú. ¡Champú!
(A Alejandra) ¿Te lavas el pelo?

ALEJANDRA No tengo Champú.


ENRIQUE ¿Te cepillas los dientes?
ALEJANDRA Algunas veces.

ENRIQUE Ella se empeña en limpiárselos cada mañana, después de cada comida y


antes de acostarse. ¡Ridicula! (Empuja el cuerpo de Paulina) ¿Te
atormenta no tener toallas cuando te viene la menstruación?

ALEJANDRA No.
ENRIQUE Ella quiere lechugas frescas, tomates, pollos tiernos. . .

Bernardo se arroja sobre Enrique. Lo retiene con una estranguladora y lo


despoja de la pistola.

ENRIQUE ¡No!¡No!¡No!
58

BERNARDO ¡Cálmate, Enrique! ¡Ya estás desvariando!

ENRIQUE ¿Qué quieren? Nos iremos en la mañana.

ALEJANDRA ¡Ella está muerta!

Pausa. Enrique ve a Paulina, desesperado.

ENRIQUE Lo sé, puta. ¡Me la llevaré en la mañana! ¿Crees que la voy a dejar en tu
sala? (A Paulina) Te metiste en la cama con él, roñosa. Y no pudiste. (Se
va acercando imperceptiblemente a Bernardo) Nos largamos al amanecer.
Durante el día la horda descansa. ¿Tendrán complejo de vampiro? Eso de
ocultarse durante el día. . . Al principio el ejército los aniquilaba fácilmente.
Después, el ejército también se pasó.

ALEJANDRA (A Bernardo) ¡Cuidado!

Enrique saca el cuchillo e intenta arrojarse sobre Bernardo. Bernardo lo


apunta con la pistola.

ENRIQUE Sólo intentaba defenderme.

BERNARDO Suelta el cuchillo.

ENRIQUE ¿Si, papá? ¿Me vas a desarmar con todos esos amigotes de
fuera?.... Dame mi pistola.

BERNARDO No. Estás mal.

ENRIQUE ¿Y si vienen ellos?

BERNARDO Ya veremos.

ENRIQUE Estamos en el mismo saco.

BERNARDO Guarda el cuchillo.

ENRIQUE ¿Por qué no matas a Alejandra? La van a despedazar.


59

BERNARDO (Pausa corta. Ve a Alejandra) Mala suerte.

ENRIQUE O quizá se salve mientras a ti te revientan. ¿No te molesta eso? Dicen


que las mujeres se salvan al principio, hasta que cometen una
imbecilidad o se niegan a conceder sus favores.

BERNARDO ¿Eso dicen?

ENRIQUE ¿Quieres que llegue a ser la reina?

BERNARDO No creo que lo logre.

ENRIQUE Tiene todo planeado. Manipula bien a los hombres.

BERNARDO Correrá mi suerte.

ENRIQUE Ella te desprecia. En todo te desprecia. Se burla de tus ínfulas de macho.


Se caga en tu arrogancia.

Bernardo ve a Alejandra con sospecha.

ALEJANDRA (Saca su pistola y amenaza a Enrique) Guarda el cuchillo y cierra la


boca.

BERNARDO (Pausa. Ve a Enrique) Guárdalo.

ENRIQUE Dame mi arma, la necesito para defenderme. (Ve el cuchillo. Lo guarda.


Luego, refiriéndose a Alejandra) Te quiere poner en contra mía.

ALEJANDRA No caigas en el juego, Bernardo. Está loco.

ENRIQUE ¿Loco? ¿Qué quieren? ¿Qué me siente buenamente sin mover un


dedo? (Se dirige al sillón y se sienta) Somos sus prisioneros. Están en la
obligación de defendernos. Veamos si pueden contra toda la horda

BERNARDO Te duele Paulina…

ENRIQUE ¡A la mierda, Paulina! ¡Deberías reventar a esa ramera


que dice ser tu esposa! ¡Fue mi amante!

ALEJANDRA Falso.

ENRIQUE ¡Te jodí por todos los agujeros!

ALEJANDRA Fue una broma.


60

ENRIQUE Hasta por las narices. ¿Vas a negarlo? Decías que Bernardo no tenía
imaginación.

ALEJANDRA (A Bernardo) Nunca me acosté con él.

BERNARDO Cuando lo dijiste sonabas muy convincente.

ENRIQUE Me hiciste todas las porquerías. (A Bernardo) Créeme, socio…Me mamó,


me metía el dedito en el culo, para excitarme…(A Paulina) ¿No te
molesta? Es un momento en que se pueden decir muchas cosas.
¿Entiendes, verdad?

ALEJANDRA (A Bernardo) Y tú, guarda el revólver. No puedes andar así, amenazando


constantemente.

BERNARDO (Receloso) Los estoy vigilando.

ALEJANDRA Serénate. . .

ENRIQUE (Indicando a Bernardo) ¿Qué, Alejandra? ¿Le cuento de tus aullidos?

BERNARDO (Situando la boca de la pistola cerca del rostro de Enrique) ¡Si vuelves a
abrir la boca te la cierro con plomo! (Se aparta. Los ve) ¿Creen que
pueden burlarse de mí?

ALEJANDRA (Suave) Nadie hace eso, amorcito.

BERNARDO i Los quemo! ¡ Los reviento!

ENRIQUE ¿Te vas a poner violento? Eso es lo único que faltaba.

ALEJANDRA (A Bernardo)No dejes que te provoque.

BERNARDO ¡Cállate, zorra!

ENRIQUE (Risita) Tiene los senos un poco caídos. Como si tuviera plomo en los
pezones.

BERNARDO (Ve a Enrique. Ríe) Mentira. (Ríe) Alejandra no tiene los senos caídos.
61

ENRIQUE A mí me lo parece.

BERNARDO ¡Nunca te acostaste con ella, huevón!

ALEJANDRA ¡Nunca!

Bernardo ríe. Abraza a Alejandra que se le ha acercado y luego


se separa.

ENRIQUE De cornudos complacientes está lleno el mundo.

BERNARDO ¿Quieres que te saque de aquí? ¿A ti y a tu muerta? ¿A esta


hora de la noche?

ENRIQUE Eso sería una descortesía perra.

BERNARDO Pórtate entonces como un huésped correcto.

ENRIQUE Hacemos todo lo posible. Paulina está muy quieta. ¿No? Yo


también. La que está molestando es Alejandra.

BERNARDO No te metas con mi mujer.

ENRIQUE Estaremos hasta mañana. Nos marcharemos y más nunca


pisaremos esta casa,.

Pausa. Bernardo se sitúa cerca de Alejandra. La ve.

ALEJANDRA Guarda la pistola.

Bernardo la ignora. Mantiene agarrada el arma, fuera de la


visión de Alejandra.

BERNARDO Eres fuerte. Más de lo que suponía. (Le acaricia el cabello) Y


bella. (Ríe cortamente) Claro que puedes ser reina de una
horda. (Pausa corta) Te quedarás a mi lado.

ALEJANDRA Estoy a tu lado.

BERNARDO En los días que vienen, los difíciles. Tendremos que salir y
confundirnos con los de afuera. Tú y yo.

Pausa corta.

ALEJANDRA Hace tiempo que cada uno ve por sí mismo.

BERNARDO Por eso se matan como gusanos.

ALEJANDRA Matan para no estar atados.


BERNARDO Dos mentes afines pueden superar mejor las situaciones
difíciles.

ALEJANDRA Se acabaron las mentes afines, Bernardo. Esa era una


cualidad sedentaria.

Pausa

BERNARDO Eres dura.

ALEJANDRA Dejo que mis atavismos fluyan con naturalidad.

BERNARDO Yo. . . Yo. . . ¿Para qué negarlo?. . . Te necesito.

ALEJANDRA No lo creo.

BERNARDO ¿Tú a mí?

ALEJANDRA (Pausa corta) No. Entiende, Bernardo…Todo ha cambiado…

BERNARDO Eso lo dices porque te sientes protegida. ¿Y quién te protege?


¡Yo!

ALEJANDRA Gracias.

BERNARDO Todo es muy cómodo para ti. ¿No? Allí, tomando tragos,
mientras yo mato a los bárbaros.

ALEJANDRA También yo maté a algunos.

BERNARDO Encerrada en el mundo de tus bellas piernas. (Le agarra las


piernas. Alejandra no se inmuta) Tus bellas piernas. Capaces
de satisfacer cualquier montón de salvajes.

ALEJANDRA Exageras.

BERNARDO ¿Y yo?

ALEJANDRA (Pausa corta) ¿Tú?

BERNARDO Te he protegido. Te protejo.

ALEJANDRA Por ahora. Y lo haces porque quieres.


Pausa corta.

BERNARDO Me necesitas.

ALEJANDRA No.

BERNARDO ¡Me necesitas!

ALEJANDRA (Ve la mano de Bernardo engarfiada en su pierna. Pausa


corta) ¡Contrólate!.

Bernardo intenta abrazar a Alejandra y esta lo evita y se sienta


en uno de los sillones. Enrique lanza una risita. Bernardo le
quita la pistola a
Alejandra.

BERNARDO Puedo asumir mi derecho, entonces.

ALEJANDRA Todos los que quieras. Pero dame mi pistola….

BERNARDO (Guarda la pistola de Alejandra) Sobrevivir. De eso se trata,


¿no? Arrojar los impedimentos por importantes que hayan
sido. A la mierda convenciones, afectos, compromisos.

ALEJANDRA El lenguaje de la época.

Bernardo toma el rifle y amenaza a Alejandra.

BERNARDO ¡Vas a salir de aquí!

ALEJANDRA Estás demasiado tenso…

Bernardo se levanta. Amenaza a Alejandra. Señala la puerta.


BERNARDO ¡Sal de aquí!

ALEJANDRA Lo que quiero hacerte entender es que una necesidad, en


este momento, es una debilidad fatal.

Bernardo se asoma por las mirillas. Observa. Descorre los


cerrojos y abre la puerta.

ENRIQUE ¿Qué pasa?

BERNARDO ¡Sal, puta, sal!

ENRIQUE (Encogiéndose) ¡Cierra esa puerta!¡Ciérrala!

ALEJANDRA ¡No puedes sacarme, Bernardo!

BERNARDO ¡Sal o te mato!

ALEJANDRA ¡No puedes!

BERNARDO ¡Si puedo, perra arrogante!

ENRIQUE ¡Mata a esa mierda manipuladora!¡Mátala!

Deja a un lado el rifle. Toma la pistola y se acerca a Alejandra.


La golpea. La toma por el brazo y la arrastra a la puerta.

ALEJANDRA ¡No puedes, Bernardo!


Bernardo la arroja fuera. La patea.

ESCENA III

BERNARDO ¡Anda, ve y conviértete en faraona, hija de puta!

Bernardo cierra la puerta. Luego se asoma por la mirilla.


Pausa. Enrique ríe.

ENRIQUE ¡Muy bien, socio!

BERNARDO ¿Cómo está allá afuera, Alejandra? . . ¿Mucho frío?


(Ríe) ¿Quieres una manta? (Ríe) ¿Dónde estás? Me ne-
cesitas. ¿Verdad que sí? Necesitas a tu buen Bernardo. . .Dílo.
(Pausa corta) Dímelo y te dejo entrar. Siempre te he
complacido en todos los caprichos. ¿No? (Pausa corta) Habla,
pues. ¿Te gusta estar a la mano de los salvajes? (Pausa cor-
ta) ¡Habla!. . .Sólo dos palabras: te necesito. (Pausa corta)
¡Maldita orgullosa de mierda! ¡Te necesito! ¡Dilo! ¡Dilo!

Abre la puerta Alejandra no está. Pausa.

BERNARDO (Suave) Alejandra. (Pausa corta) Déjate de tonterías.

ENRIQUE ¡Cierra la puerta, estúpido! ¡Deficiente mental!

BERNARDO Ya está bien de jugar al gato y al ratón.

ENRIQUE ¡Ciérrala!

Bernardo avanza tras la puerta. Desaparece por un instante.


Enrique se incorpora y avanza en dirección a la puerta,
dispuesto a cerrarla.. Bernardo retorna y cierra con rapidez.

BERNARDO ¡Vienen!.
Enrique retrocede lentamente contrastando con la celeridad de
Bernardo que toma el rifle y observa por la mirilla.

BERNARDO ¡Alejandra!

ENRIQUE (Preparándose un trago en el bar) La echaste fuera, a la


cabrona...

BERNARDO ¡Su maldita suficiencia!... Sólo la saqué para comprobarle que.


..

ENRIQUE Te necesitaba.

BERNARDO i Aja!

ENRIQUE Y se marchó.

BERNARDO La atraparon.

ENRIQUE Ni tú mismo crees eso.

BERNARDO Estaban emboscados y la apresaron. . .

ENRIQUE Fue hacia ellos. . .

BERNARDO Por poco entran aquí, también.

ENRIQUE (Bebe) ¡A su salud! (Pausa corta) ¿Cuál será su destino?


(Bebe) Para lo que me importa. (Se sienta cerca del cuerpo
de Paulina. Le habla) Un carajo, como dices tú. (Se acuesta)
Estoy cansado.

BERNARDO Mejor te avivas.

ENRIQUE ¡Qué va! Esa es una puerta sólida y quiero dormir. Además, tú
estarás vigilando.

BERNARDO ¡Alejandra! ¡Alejandra! (Enrique ríe) Sólo pretendí asustarla.

ENRIQUE Sí, fue un sustico sin importancia. (Pausa corta) No importa.

BERNARDO Me tenía harto con sus aires. ¿Qué se habrá creído? (Por la
mirilla) ¡Bien merecido te lo tienes! (A Enrique) El mundo es
un burdel lleno de camorristas donde ella llegaría a ser la gran
ramera. (Pausa corta) El apocalipsis... ¡Mierda! ¿Figura o no la
gran ramera en el Apocalipsis?

ENRIQUE El Apocalipsis no es un libro pornográfico.


BERNARDO ¿Será ella?. . . Nunca la vi leyendo la biblia.
ENRIQUE Murió y no importa.

Pausa.

BERNARDO Cuando amanezca nos vamos.

ENRIQUE ¿A qué lugar?

BERNARDO Al campo.

ENRIQUE Se supone que estamos en el campo.

BERNARDO A la montaña.

ENRIQUE Demasiado frío.

BERNARDO A un sitio inaccesible.

ENRIQUE Hay mucha gente buscándolos.

BERNARDO Lo intentaremos juntos. ¿Qué tal?

ENRIQUE Ya no me importa ni mierda lo que pase.

BERNARDO (Se levanta, erguido) ¡Animo! ¡Ánimo! El pesimismo es lo peor


en un momento como este. (Pausa. Se desinfla) Puede re-
gresar de un momento a otro. (Se acerca a la mirilla) Ella es
lista.

ENRIQUE Y Paulina resucitará de entre los muertos y haremos la gran


fiesta.

Pausa.

BERNARDO ¿Fuiste su amante?

ENRIQUE No importa.

BERNARDO A mí sí.
Bernardo se asoma por la mirilla.

ENRIQUE No nos acostamos.

BERNARDO (Llama por la mirilla) ¡Alejandra!...(Pausa. Ve a Enrique) ¿Lo


dices para
tranquilizarme?

ENRIQUE Para atormentarte. Así te dolerá más haberla echado.

BERNARDO Te equivocaste en lo de los senos. Ella los tiene duros como


piedras.

ENRIQUE Me acosté con ella.

Pausa corta.

BERNARDO Violaste la amistad.

ENRIQUE Terrible. ¿No?

BERNARDO Eras como un hermano para mí, te lo juro.

ENRIQUE Te creo.

BERNARDO Ahora te desprecio.

ENRIQUE Tú me arruinaste en los negocios.

BERNARDO ¿Qué negocios? Han quemado todo lo que huele a comercio.

ENRIQUE ¿Qué Alejandra? Está difunta.

Pausa.

BERNARDO No creo…(Se asoma por la mirilla) ¡Alejandra!...Ella es


fuerte….(Pausa
corta)Pude acostarme con Paulina y no lo hice.
ENRIQUE (Señalándola) Aún estás a tiempo. Aprovecha.

Pausa. Enrique empuja a Paulina en el asiento. La acomoda


de manera que él pueda sentarse a su lado.

BERNARDO ¿Qué haces?

ENRIQUE (Pausa corta) No me gustaba la postura que tenía….(Se


sienta al lado de
Paulina. Le pasa el brazo sobre los hombros) Siempre
recuerdo el día en
que la conocí…

Pausa. Bernardo toma la libreta donde Alejandra tomaba


notas.

BERNARDO Estoy. . .Estaba escribiendo un libro que narraba todo lo que


ocurre. Lo que ocurrió…Alejandra me ayudaba….

ENRIQUE ¿Quién lo leería?

BERNARDO ¿Quién sabe? Las generaciones futuras.

ENRIQUE Las ratas inventarán su propia escritura...

BERNARDO Lo que pasa es que asesinaste a Paulina y estás quebrado.

ENRIQUE ¿Yo?

BERNARDO Aja. Quebrado. Ya nada te importa. (Pausa corta) Viéndolo


bien serás un obstáculo más que una ayuda en el camino a la
montaña.
ENRIQUE No te acompaño.

BERNARDO Irás. (Pausa corta) Si te sobrepones. ¡Si eres optimista! (Ruge


como un león y lanza un zarpazo. Se ríe) ¡Vamos, ruge como
un león, coño!.

ENRIQUE Miau.

Pausa. Habla y se asoma por las mirillas, de manera


obsesiva.

BERNARDO Te gustará la montaña, ya verás. Ahí todas las cosas son


diferentes. Tengo una cabaña bien oculta en el bosque….
(Grita por la mirilla) ¡Alejandra! (Pausa) La mandé a construir
en un arranque de amor por la naturaleza. Fui varias veces
pero siempre, al segundo día, estaba aburrido de los pajaritos
y regresaba al concreto, la polución, los montones de gente.
(Pausa corta) Hoy es distinto. Iremos allá y el bosque nos
proporcionará alimentos. En las noches haremos una hoguera
y conversaremos.

Ruidos tras la puerta.

ENRIQUE (Casi indiferente) Están cerca de la puerta.

Pausa. Bernardo se tensa pero no se mueve.

BERNARDO He visto conejos, perdices. Hay un río.

ENRIQUE Nunca podría vivir en un bosque, socio.(Besa la cara de


Paulina)Siempre me pareciste hermosa, Paulina…

Bernardo aprieta el rifle y se para frente a la puerta.

BERNARDO Voy a buscarla…A ver qué le ha pasado ….De pronto ya es la


reina de la horda….
Bernardo descorre todos los cerrojos de la puerta. La abre en
plenitud. Una luz brillante lo cubre desde fuera. Bernardo
sonríe con los labios apretados y avanza fuera del refugio con
el rifle en sus manos.
Enrique, bajo la luz intensa, le dice cosas por lo bajo al
cadáver de Paulina. Ignora completamente que las puertas se
encuentran abiertas. No le importa. Se escuchan tambores
que van creciendo en fuerza. Pasos que se acercan. Y el grito
ronco y colectivo de la horda.

GRITO DE
MUCHAS
VOCES ¡Yaaaa!¡Yaaaa!¡Yaaa!

Las luces disminuyen lentamente. Enrique no abandona su


monólogo sordo con Paulina. Es lo único que le queda.
Oscuridad. Resuenan los gritos y tambores.

Fin de “La Horda”

Escrita en 1972.
Revisada en 2008 y 2010