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LEY PENAL EN BLANCO.

Cuando hablamos de ley penal en blanco nos referimos a casos en los cuales la
prohibición o el mandato de acción se encuentra en disposiciones distintas de la ley que
contiene la amenaza penal (en este caso, en disposiciones distintas al Código Penal).
Esto es compatible con la Constitución si existe una concreción de la conducta
constitutiva del hecho delictivo en otra disposición, de manera que quede asegurada la
función de garantía de la norma que contiene la amenaza penal, aunque se tenga que
acudir a otra disposición adicional. La justificación de esto, de la existencia de la ley
penal en blanco, es la de evitar que la norma penal se estanque en ámbitos cambiantes.

Un claro ejemplo de esto, lo constituye el artículo 325 CP, relativo a los delitos contra los
recursos naturales y el medio ambiente, en el que se afirma lo siguiente: “Será castigado
con penas de prisión de seis meses a cuatro años [...] el que, contraviniendo las Leyes u
otras disposiciones de carácter general protectoras del medio ambiente...”.

Esto deja en evidencia que dentro de Código Penal no se recoge todo, porque puede
darse que una ordenanza de un Ayuntamiento sea la que establezca la cantidad de
residuos máxima que se puede verter en cierto río, o el nivel máximo de contaminación
acústica en determinada población,...

Analizando todo esto podemos formular una cuestión: ¿quebrante el principio de


legalidad la utilización de la ley penal en blanco?, o más concretamente, ¿quebranta
el principio de legalidad la utilización de una norma, que no es ley orgánica, como
complemento de la ley que contiene la amenaza penal?.

En principio, no, si dicha complementación está prevista en la ley orgánica que da cuerpo
a la conducta incriminativa básica. Esto es así porque el principio de legalidad implica el
precepto de lex certa, es decir, que la ley debe ser exhaustiva y no debe dar lugar a duda;
cuando no queda claro el valor de la conducta en el precepto penal y además se está
utilizando una ley penal en blanco, aquí sí que se está quebrantando el principio de
legalidad.

Este problema se plantea en el antiguo artículo 343 bis CP de 1973, relacionado con los
delitos contra la salud pública y el medio ambiente. Este artículo dice: “Los que
expedieren medicamentos de cualquier clase o medios anticonceptivos sin cumplir las
formalidades legales o reglamentarias serán castigados...”. Este precepto legal plantea
una duda sobre el valor que intenta proteger, ¿la salud u otro?. Esta cuestión se plantea
porque en el artículo se mezclan los medicamentos con los anticonceptivos (¿qué tendrán
que ver?); por ello se dice que hay multiplicidad de valores para proteger. Es evidente que
las normas administrativas deben complementarlo pero no queda claro qué debe ser
complementado.

Las llamadas leyes penales incompletas, en blanco o vacías, se definen como aquellas
donde hay que recurrir a normas no penales o norma de carácter administrativo para
completar y poder establecer el acto socialmente peligroso que es sancionado. Es decir,
el hecho descrito como delito no se encuentra explícitamente precisado, sino para poder
definir ello tenemos que acudir a normas extrapenales o de carácter no penal.
Precisamente, nuestro Código Penal (CP) acoge una diversidad de tipos penales en
blanco en sus diferentes capítulos. Constituye un claro ejemplo, el delito de Homicidio
culposo agravado, pues sin mayor problema notamos que es una norma penal en blanco
cuando, en una de sus agravantes consigna: "el delito resulte de la inobservancia de
reglas técnicas de tránsito". Pues, nos indica que dicha agravante se encuentra recogida
en una Ley distinta a la penal. Pero, tenemos delitos que siendo en blanco no son tan
claros. Es así, que a lo largo de nuestro CP podemos observar las repetidas expresiones
de "ilegítimamente", "ilícitamente" o "ilegalmente"; como parte des-criptiva del hecho.
Consideramos que estos condicionamientos son indicadores de Leyes penales en blanco.
La razón consiste en que para verificar si una conducta se adecua a un tipo penal que
regule cualquiera de las citadas calificaciones, previamente y en forma necesaria tendrá
que acudirse a normas extrapenales o normas administrativas. Dicho de otra manera,
para saber el significado de tales condiciones configurativas, hay que conocer primero la
definición de su sentido inverso o contrario y ello se encuentra en las normas
administrativas de permiso, licencia o autorización expedidas por la administración
pública, y no en la norma penal. Además, en estos casos, podrá analizarse una conducta
desde la óptica penal cuando en un primer momento se haya incumplido la norma
administrativa, por ser ésta la que nos va ayudar a determinar si el hecho se adecua al
tipo penal establecido. En resumen, cuando una figura penal prescriba como parte de su
descripción típica cualquiera de las expresiones antes referidas, no cabe duda que se
trata de una norma penal en blanco.

En Derecho penal, se conocen como leyes penales en blanco o leyes necesitadas de


complemento a aquellos preceptos penales principales que contienen la pena pero no
consignan íntegramente los elementos específicos del supuesto de hecho, puesto que el
legislador se remite a otras disposiciones legales del mismo o inferior rango.

La utilización de leyes penales en blanco puede suponer una vulneración del principio de
legalidad en Derecho penal. El principio de legalidad penal conlleva cuatro exigencias:lex
scripta, lex certa, lex previa y "lex stricta". A saber: ley escrita, cierta, previa y estricta. Las
dos primeras exigencias pueden verse afectadas por la existencia de las normas penales
que hacen un reenvío a normas de rango menor.

Por otra parte, también implica una vulneración del principio de separación de poderes,
puesto que habilita al poder ejecutivo para que instituya prohibiciones penales, lo cual
debería estar reservado al poder legislativo.

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