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MONOGRAFÍA:

ESQUEMA COMPARATIVO DE LAS TEORÍAS DE LA


CAUSALIDAD

UN PAR DE VUELTAS POR LA REALIDAD (introducciones forzadas):

He visto a Causa y Efecto / Ir


de la mano por las veredas de
abril/Besarse en el bosque de
la tarde /Asomarse por la
ventana de luz /He visto a
Causa y Efecto /Evitar los
murmullos de las fórmulas
/Escapar de la presión de los
números /Luchar contra su
propia causa y efecto /He
visto a Causa y Efecto
/Adentrándose en el mar
/Para hacerse uno /En el sol
/Causa y Efecto han muerto
/Ahora el universo es
inexplicable
En la intrahistoria que nos acompaña a la humanidad; encontramos al sistema
penal bajo la teoría del reproche como una necesidad de ajusticiar el sistema y
buscar el origen del incumplimiento de los roles sociales en materia penal y claro
nos acongojan y de manera azarosa y punzante nos alumbra nuevas teorías en aras
de constituir explicaciones dogmáticas penales en nuestra sociedad.
En ese sentido intrahistórico encontramos a los filósofos alemanes que nos hablan
de la teoría de Causalidad que viene a ser la realidad fáctica según la cual a toda
causa le sigue un resultado y por lo tanto, EL NEXO QUE LES UNE ES LA
RELACIÓN DE CAUSALIDAD.
Al Derecho Penal le interesa atribuir resultados perniciosos a una determinada
conducta, por lo que es necesario, en primer lugar, establecer
Si entre la acción humana penalmente relevante y
resultado existe una relación de causalidad desde una
perspectiva natural.
Dicho vínculo debe trascender al derecho penal, por lo que el segundo paso, en
consecuencia, es un juicio normativo, conocido como juicio de imputación
objetiva
El autor Gunter Jakobs1 nos dice que en ese sentido, la causalidad es la condición
mínima de la imputación objetiva del resultado; pero no la única, ya que a ella
debe añadirse aún la relevancia jurídica de la relación causal entre la acción y
el resultado. Naturalmente, la relevancia de los cursos causales no se limita sólo
objetivamente, sino que también la exigencia de un aspecto subjetivo del hecho,
tiene un efecto limitador.
En ese sentido, hablar sobre los inicios de las teorías penales alemanas resulta de
gran importancia el estudio de la causalidad dentro de la teoría de la imputación
objetiva, ya que todo comportamiento delictivo es imputable como fenómeno
físico.
En ese sentido, nos proponemos a describir a grandes rasgos lo que se ha dicho
doctrinalmente sobre la causalidad en materia penal, para que en otra ocasión
con la finalidad de construir un acercamiento intuitivo y descriptivo de los aportes
de CAUSALISMO a la explicación del delito dual en su momento (acción y
tipicidad); entendiendo que este proceso evolutivo ha constituido a lo largo del
tiempo un severa incremento explicativo (acción típica, antijurica, culpable y
punible), la evolución de las categorías penales son construcciones sociales y
explicaciones dialecticos como en su momento apunto Hegel y en consecuencia
se desprendió el FINALISMO Y FUNCIONALISMO Y EL METODO LOGICO.
Con este preámbulo anunciamos una historia de investigación arraigada en
diferentes autores alemanes y peruanos que han contribuido a la exacta dimensión
de lo que el casualismo nos aporte como lucha constante por delimitar y explicar
los comportamientos humanos y sus acciones contrarias a las normatividades
vigente a la época que se aplicó.

1
JAKOBS, Los pormenores del tipo objetivo mediante la acción, en Imputación objetiva y antijuridicidad,
Estudios de Derecho Penal, Editorial Jurídica Bolivariana, 2002, Pág. 107
I. EVOLUCIÓN DE LA TEORÍA DEL DELITO.

Históricamente el delito no era concebido como lo es en la actualidad. Por ejemplo, en


1822, época de la tercera edición de los "Elementos de Derecho Criminal" de Giovanni
Carmignani, el entonces profesor de la Universidad de Pisa, enseñaba que:

"En cierto modo todo delito consta de dos elementos, a saber, de un acto
de la voluntad, por el cual el agente quiere un efecto contrario a la ley,
y de un acto físico, del cual resulta la infracción de la ley social ya
promulgada. El primer elemento del delito emana de la intención del
agente; el segundo de la materialidad del hecho nocivo a la sociedad.
Para poner a plena luz la intención de la acción delictuosa, es necesario
contemplar dicha acción por un doble aspecto; es decir, en cuanto a la
intención del agente, y en cuanto a la ejecución, de donde se deriva el
daño social"2.

Además, Carmignani, consideraba el delito como acción moral o como acción política.

El precedente más remoto de la actual construcción se remonta a la teoría del delito


común, desarrollada bajo los auspicios de la ciencia italiana de los siglos XVI y XVII, a
la luz de la concepción del derecho natural entonces imperante; se trataba de una
estructura bipartita que distinguía entre imputatio facti ( imputación objetiva ) e imputatio
iuris ( imputación subjetiva ), entre una parte externa al delito y otra interna.

En esa misma línea Villavicencio Terreros3, señala: “la Evolución de derecho penal se
han presentado diversos sistemas que definen al delito y que constituyen cada uno un
modelo de análisis diferente y que han sido construidos sobre lavase del modelo anterior
con las perspectivas de superar sus carencias4. La dogmática jurídico penal ha
desarrollado dos grandes sistemas: los sistemas teóricos antiguos o bipartitos y los
sistemas teóricos contemporáneos o tripartitos”

Los sistemas teóricos antiguos o bipartitos. - Se basaban principalmente en la distinción


entre el sujeto (esto es, el autor del hecho) y objeto del delito (es el hecho cometido por
el autor). Estos sistemas examinan la idoneidad del sujeto de delito (con ello, para tales
sistemas se hace forzoso tomar la teoría de imputabilidad como base del sistema: solo es
capaz de actuar un autor imputable). El objeto del delito aparece recién en el debate sobre
la causalidad del autor, y este esta constituido por el ilícito típico. (Villavicencio Terreros,
2013)

Los sistemas teóricos contemporáneos o tripartitos. Fundamentan el delito a través de la


acción. En ese sentido, es capaz de cometer una acción toda persona, sin consideración

2
Righi Esteban. "Derecho Penal, parte general". Lexis Nexis. 1era edición. Buenos Aires- Argentina. 2007
3
Villavicencio Terreros Felipe A. "Derecho Penal Parte General". Editorial jurídica Grijley. Lima-Peru.
2007
4
Crf. Bustos. 2004, I. p.623.
de su capacidad de imputabilidad; de tal modo, esta pasa de ser un presupuesto de la
acción a uno de culpabilidad.
En la moderna dogmática del Derecho Penal, existe en lo sustancial, acuerdo en cuanto a
que toda conducta punible supone una acción típica, antijurídica, culpable y que cumple
otros eventuales presupuestos de punibilidad. Por tanto, toda conducta punible presenta
cuatro elementos comunes (acción, tipicidad, antijuridicidad y culpabilidad), a los cuales
puede añadirse aún en algunos casos un ulterior presupuesto de la punibilidad. Las citadas
categorías básicas le dan ya a la materia jurídica, en principio no preparada, un
considerable grado de orden y de principios comunes.
Daremos a continuación una explicación sucinta de estos conceptos, de momento de la
forma más elemental, y como se explican mayoritariamente en la ciencia y en la praxis.
Cabe señalar, que según la doctrina dominante en la actualidad. "Los distintos elementos
del delito están en una relación lógica necesaria. Sólo una acción u omisión puede ser
típica, sólo una acción u omisión típica puede ser antijurídica y sólo una acción u omisión
antijurídica puede ser culpable"5
Para la doctrina más extendida, acción es una conducta humana significativa en el mundo
exterior, que es dominada o al menos dominable por la voluntad. Por tanto, no son
acciones en sentido jurídico los efectos producidos por fuerzas naturales o por animales,
pero tampoco los actos de una persona jurídica. No son acciones los meros pensamientos
o actitudes internas, pero tampoco sucesos del mundo exterior que - como p.ej. los
movimientos reflejos o los ataques convulsivos – son sencillamente indominables para la
voluntad humana. Esa acción ha de ser típica, o sea, ha de coincidir con una de las
descripciones de delitos, de las que las más importantes están reunidas en la Parte Especial
del Código Penal. Por tanto, quién por ejemplo mediante una determinada acción "sustrae
una cosa o mueble ajena con el ánimo de apropiársela antijurídicamente", realiza el tipo
del hurto. La estricta vinculación a la tipicidad es una consecuencia del principio nullum
crimen sine lege, por consiguiente, no es posible derivar acciones punibles de principios
jurídicos generales y sin un tipo fijado, como ocurre en algunas consecuencias jurídicas
civiles6
La acción típica ha de ser antijurídica, o sea prohibida. Por regla general lo será ya con
la tipicidad, puesto que el legislador sólo incorporará una acción a un tipo cuando la
misma usualmente deba estar prohibida. Pero ese indicio puede ser contradicho, ya que
una conducta típica no es antijurídica si en el caso concreto concurre una causa de
justificación. Tales causas de justificación proceden de todo el ordenamiento jurídico.
Así, p.ej. si el padre le da una bofetada al hijo por razones educativas, realiza el tipo de
las lesiones, pero el derecho de corrección admitido por el Derecho de Familia le
proporciona una causa de justificación. Pero también se contienen causas de justificación
en el Código Penal, sobre todo el Derecho extraordinariamente importante a la legítima
defensa y el estado de necesidad justificante. Ante una acción típica y antijurídica se habla
de "injusto" penal, concepto que comprende por tanto las tres primeras categorías7
Por último, la acción típica y antijurídica ha de ser culpable, es decir ha de poderse hacer
responsable de ella al autor, la misma se le ha de poder, como mayoritariamente se dice,

5
Cerezo Mir. op.cit. p. 381
6
Roxín, 194, 195
7
Roxín. p. 195
"reprochar". Para ello es presupuesto la imputabilidad o capacidad de culpabilidad y la
ausencia de causas de exculpación, como las que suponen p.ej. el error de prohibición
invencible o el estado de necesidad disculpante. La diferencia entre falta de
antijuridicidad y falta de culpabilidad, entre justificación y exculpación, consiste en que
una conducta justificada es reconocida como legal por el legislador, está permitida y ha
de ser soportada por todos, mientras que una conducta exculpada no es aprobada y por
ello sigue estando no permitida y prohibida; únicamente no se castiga, pero por regla
general no tiene por qué ser tolerada por quien es víctima de una conducta antijurídica.
Ahora bien, una acción típica, antijurídica y culpable es por lo general punible. Pero
excepcionalmente, es decir en algunos preceptos penales concretos, han de añadirse aún
otros presupuestos de punibilidad para desencadenar la punibilidad. Tales presupuestos
son las llamadas condiciones objetivas de punibilidad y la ausencia de causas de exclusión
de punibilidad. Una condición objetiva de punibilidad es p.ej. la garantía de la
reciprocidad en la protección penal de representantes y símbolos extranjeros, y una causa
de exclusión de la punibilidad es p.ej. la indemnidad en caso de injurias parlamentarias.
La falta de garantía de la reciprocidad no modifica en nada el hecho de que p. ej., los
daños producidos en signos de la soberanía extranjera son típicos, antijurídicos o
culpables; únicamente quedan sin castigo. E igualmente el insulto de un diputado a otro
es también una injuria típica, antijurídica y culpable, aunque tenga lugar en el parlamento
(alemán) sólo que no puede ser penada

La imputación personal (culpabilidad), en palabras de Villavicencio Terreros8 se


orienta, por un lado, desde la óptica del Estado, en los fines preventivos de la pena ( no
se pretende un libre albedrío indemostrable empíricamente, sino un concepto de libertad,
no en un sentido abstracto, sino una especial ubicación del sujeto frente al cúmulo de
condicionamientos) , y por otro lado, desde la óptica del individuo, siendo necesario
apreciar la situación de desventaja que éste tiene frente al Estado. Para este fin, la
imputación personal evalúa un conjunto de aspectos relativos al: imputabilidad (excluida
por anomalía psíquica, grave alteración de la conciencia, alteración de la percepción),
probabilidad de conciencia de la antijuridicidad (excluida por situación de error de
prohibición) y exigibilidad de otra conducta (excluida por una situación de miedo
insuperable, obediencia jerárquica, etc ).
Por ahora, vamos a estudiar la evolución doctrinal de la teoría del delito: el sistema
causalista.

8
Villavicencio Terreros Felipe A. "Derecho Penal Parte General". Editorial jurídica Grijley. Lima-Peru.
2007.
I. Teoría de la Causalidad
El principio según el cual a toda causa le sigue un resultado se llama principio de
causalidad y al nexo que une dicha causa con el resultado se llama relación de causalidad.
(LANDAVERDE, 2015) Causalidad es la realidad fáctica según la cual a toda causa le
sigue un resultado y por lo tanto, el nexo que les une es la relación de causalidad. Al
Derecho Penal le interesa atribuir resultados perniciosos a una determinada conducta, por
lo que es necesario, en primer lugar, establecer si entre la acción humana penalmente
relevante y resultado existe una relación de causalidad desde una perspectiva natural.
Dicho vínculo debe trascender al derecho penal, por lo que el segundo paso, en
consecuencia, es un juicio normativo, conocido como juicio de imputación objetiva.

A parte de las referidas situaciones objetivas, para que el reproche penal sea válido, es
necesario tomar en cuenta la intención del autor, su grado de imputabilidad al momento
de cometer el hecho, las eximentes de responsabilidad, etc., en suma, la “imputación
subjetiva” del resultado.
En virtud de ello, para ambos tipos de imputación (la objetiva y subjetiva), es necesario
determinar la llamada causalidad concreta, dónde se procede a valorar si la conducta del
imputado se adhiere a esa causalidad científica como causante del resultado, por lo que
de probarse la imputación en ambos sentidos, previa otras valoraciones, se impondrá la
sanción correspondiente al delito cometido.

En ese sentido, la causalidad es la condición mínima de la imputación objetiva del


resultado; pero no la única, ya que a ella debe añadirse aún la relevancia jurídica de la
relación causal entre la acción y el resultado. Naturalmente, la relevancia de los cursos
causales no se limita sólo objetivamente, sino que también la exigencia de un aspecto
subjetivo del hecho, tiene un efecto limitador9.

Por todo ello, resulta de gran importancia el estudio de la causalidad dentro de la teoría
de la imputación objetiva, ya que todo comportamiento delictivo es imputable como
fenómeno físico. En ese sentido, nos proponemos a describir a grandes rasgos lo que se
ha dicho doctrinalmente sobre la causalidad en materia penal, para que en otra ocasión,
analicemos los criterios de la teoría de la imputación objetiva.

En la mayoría de los casos la existencia de la relación de causalidad no es problemática.


No obstante, existen varios tipos de causalidad que generan inconvenientes:

Varias condiciones, independes unas de otra, actúan por medio de la acción conjunta en
el resultado. Ello es la denominada causalidad acumulativa. Ejemplo:

“X” y “Y” dan de manera independiente entre sí, una dosis de veneno a “Z”, que por sí
sola no es mortal, pero que juntas actúan mortalmente sobre él.

9
JAKOBS, Los pormenores del tipo objetivo mediante la acción, en Imputación objetiva y antijuridicidad,
Estudios de Derecho Penal, Editorial Jurídica Bolivariana, 2002, Pág. 107
En esa misma línea, decimos que ara poder atribuir un resultado a una determinada
conducta, se requiere establecer en primer término, si entre esa acción y ese resultado
existe una relación de causalidad desde una perspectiva natural. Sin embargo, aún no se
tiene resuelto el problema, es preciso, además determinar que ese vínculo natural interese
al Derecho Penal. Pues bien, este último caso consiste en formular un juicio normativo,
también conocido con el nombre de juicio de imputación objetiva. Comprobar la
existencia de la relación de causalidad es el primer paso de la imputación objetiva.

Por otro lado, se define la causalidad como el proceso por el cual se llega al reproche, con
varias condiciones, el nexo causal entre la conducta y el resultado penalmente
reprochable, sin ser ésta la única condición para dicho reproche, pues debe tomarse en
cuenta la intención del autor, su grado de imputabilidad al momento de cometer el hecho,
las eximentes de responsabilidad, etc., todo esto dentro de una "imputación subjetiva" del
resultado. El principal problema al que puede enfrentar el juez es a no tener conocimiento
suficiente para saber si se cumple la relación causal en determinado caso, esto porque
ciencias naturales ajenas al derecho pueden verse involucradas, en el caso de estudio.

Entonces, el juez tendrá que atenerse en un primer plano a la denominada causalidad


genérica. Esto implica que el desarrollo de leyes causales es un problema científico cuya
tarea incumbe a cada rama especialmente del saber dentro de un proceso judicial, sólo
puede tenerse como demostrada la existencia de una ley causal dentro de la ciencia
correspondiente, ello sea admitido.

Una vez que en el proceso se logra determinar esta ley causal científica, el juez acude a
la llamada causalidad concreta dónde se procede a valorar si la conducta del imputado se
adhiere a esa causalidad científica como causante del resultado, caso en el cual previa
otras valoraciones se le impondrá la sanción correspondiente al delito cometido.

Hay que tener presente que causalidad es sólo la condición mínima de la imputación
objetiva del resultado; debe añadirse aún la relevancia jurídica de la relación causal entre
la acción y el resultado. La relevancia de los cursos causales no se limita sólo
objetivamente, sino que también la exigencia de un aspecto subjetivo del hecho,
congruente, tiene un efecto limitador.

Resulta evidente la importancia de la causalidad dentro de la teoría de la imputación


objetiva; todo comportamiento delictivo tiene siempre un resultado y de ahí es imputable,
así como fenómeno físico, siempre la conducta va a producir un resultado.

I.1. Comentarios proemiales sobre el causalismo penal. El causalismo en la


dogmática penal
El causalismo en la dogmática penal nació a inicios del siglo pasado durante el período
naturalista o clásico. Fue von Liszt y el creador de la categoría de tipicidad Beling,
quienes defendieron que existe una relación causal entre la acción -considerado como
comportamiento humano voluntario- y el resultado penal (Roxin, 1997, 197). Según los
clásicos, la separación entre el análisis penal de cuestiones objetivas y subjetivas debía
ser total. A nivel de la tipicidad solo debían considerarse cuestiones objetivas. Los
elementos subjetivos del agente debían analizarse únicamente mediante la categoría de la
culpabilidad. De forma que en el análisis de la tipicidad de un caso solo debían tenerse en
cuenta acaecimientos perceptibles. Por esto, les resultaba evidente que en la parte objetiva
de la tipicidad (que era la única –Roxin, 1997, 198- ) debía existir una relación de
dependencia real o natural entre la acción y el resultado; y ¿qué mejor categoría para
expresar esta relación que la de causalidad?

No se debe olvidar que, para inicios del siglo pasado, el causalismo seguía triunfante para
todas las ciencias naturales y en la epistemología. Para esos años, apenas comenzaba a
sospecharse que el molde de la categoría de causalidad era muy estrecho para
circunscribir en él a todas las relaciones de determinación natural (infra segunda parte,
capítulo III). Los ju académicos -fácilmente impresionables- no tuvieron dificultad en
asumir que también en el derecho penal se podía utilizar la categoría de la causalidad
(Roxin, 1997, 363

Los neoclásicos Mezger y Mayer no pusieron este concreto respecto en duda: debía
identificarse una relación de causalidad entre la acción y resultado. Sólo en esas
condiciones se cumple el tipo objetivo. Sus críticas, como bien se sabe, iban dirigidas en
cambio a favorecer la inclusión de categorías que consideraran aspectos subjetivos del
agente dentro de la supra-categoría tipicidad, dando así nacimiento al tipo subjetivo.

Desde Beling y von Liszt hasta la actualidad, se ha considerado que en el análisis del tipo
objetivo de un caso concreto se debe comprobar el acaecimiento de una relación de
causalidad entre 26 la acción y el resultado típico. Con ello, “el problema causal se
convierte en el problema central del tipo objetivo” (Martínez Escamilla, 2002, 12). Si
bien es cierto que críticas que se verá también a continuación, han llevado a muchos
doctrinarios a abandonar el ‘dogma causal’ a favor de distintas clases de criterios de
imputación objetiva, el causalismo se ha mantenido de forma preponderante en las
opiniones sobre el tema, aunque sea como “límite de lo posible” (Roxin, 1997, 363). A
esto hay que sumar que la redacción de los tipos particulares de los códigos penales utiliza
terminología causal (lo cual no debe sorprender: los legisladores son personas comunes
y corrientes y normalmente no dan un uso filosófico.

Se realiza a continuación una breve exposición de los instrumentos conceptuales que se


han desarrollado para dar solución al problema tradicional del tipo penal y sus críticas
más conocidas26

II. Tipos de causalidad


En la mayoría de los casos la existencia de la relación de causalidad no es problemática.
Si A tira una piedra dolosamente contra el jarrón de B y lo destruye, no hay duda alguna
de que entre la acción de A (tirar la piedra) y el resultado típico (destrucción dolosa del
jarrón de B), hay una relación de causalidad.
No obstante, existen varios tipos de causalidad que pueden presentar problemas:
a. Causalidad alternativa
Varias condiciones independientes actúan conjuntamente, siendo cada una de ellas
suficiente para la producción del resultado. Todas ellas son efectivas al mismo tiempo
para el resultado. Por ejemplo:

A y B le dan de manera independiente entre sí, una dosis de veneno a C que actúa
mortalmente al mismo tiempo.

b. Causalidad Acumulativa
En este caso varias condiciones establecidas de manera independiente actúan por medio
de la acción conjunta en el resultado. Por ejemplo:

A y B dan, de manera independiente entre sí un veneno a C, el cual actúa mortalmente


sobre él a causa de la acción conjunta de ambas dosis.

c. Cursos causales atípicos


Se produce un resultado por una causa que se adjunta a la acción. Por ejemplo:

A lesiona a B. El médico C, que atiende a B, comete un error médico (mala praxis), por
el cual B muere.

d. Causalidad hipotética
Otra causa podría haber causado al mismo tiempo el resultado. Por ejemplo:

A le da a B una dosis mortal de veneno. B habría muerto aún sin la dosis de veneno en el
mismo punto temporal.

e. Casos de causalidad interrumpida o rota


En estos casos existe un acontecimiento interviniente independiente y excluye la
existencia de la anterior causalidad, de tal modo que ésta ya no es operativa. Por ejemplo:
A envenena la comida de B. Antes que el veneno haga efecto, C mata de un balazo a B.

f. Intervención en un proceso causal ya puesto en marcha


En este caso, un riesgo, ya existente. Por ejemplo:

A, ante la inminencia de un choque del tren en el carril en que se encontraba, que


produciría lesionados, lo desvía hacia otro carril, en el cual igualmente choca y el
choque produce lesionados.

g. Causalidad adelantada
Opera en los casos dónde dos o más conductas son dirigidas al mismo fin, pero una de
ellas se adelanta a las otras y produce primero el resultado. Los problemas de la causalidad
adelantada se resuelven en forma sencilla, con lógica natural: "una sola de la conducta de
desplegada produjo el resultado de forma tal que, aquellas acciones que "casi" lo
ocasionaron y son absolutamente irrelevantes desde el punto de vista causal y le son
igualmente, desde el punto de vista penal para la responsabilidad del resultado, ya que si
se determina con claridad el nexo causal con una de ellas, las otras pasan a segundo plano.
En caso de que no se logre determinar el agente productor del resultado, debe aplicarse el
principio in dubio pro reo.

III. TEORÍAS DE LA CAUSALIDAD


Entre las teorías de la causalidad que más trascendencia han tenido, se tienen las
siguientes:

1. Teoría de la equivalencia de condiciones


La teoría de la equivalencia de condiciones se empieza a conocer en Alemania a partir
de 1843, con Stuart Mill. Años más tarde la teoría es desarrollada por Von Buri en 1873.

Von Buri entendió que no solamente la suma de una diversidad de elementos es causa de
un fenómeno, sino que además cada una de esas fuerzas individualmente consideradas a
su vez causa un resultado.

De acuerdo con esta teoría, es causa de un resultado toda condición negativa o positiva
que intervienen en la producción de un resultado, todas pueden considerarse como causa
del mismo, siendo imposible diferencias entre causas y condiciones. El procedimiento
para averiguar cuando se está en presencia de una causa es la conditio sine qua non, la
cual establece que si se suprime mentalmente determinada condición y el resultado
desaparece, dicha condición es causa del mismo.

La teoría de la equivalencia de condiciones, trabaja en la mayoría de los casos con la


fórmula de que debe considerarse causa toda condición de un resultado que no puede ser
suprimida mentalmente, sin que desaparezca el resultado concreto; es decir que es válida
como causa toda conditio sine qua non, toda condición sin la cual no se habría producido
el resultado. Así p.ej,

“Si un automovilista que conduce bebido no puede dominar su vehículo o


invade el otro lado de la calzada, donde se produce un choque con otro
coche que venía de frente, el haber consumido alcohol es causal respecto
de ese accidente”;

Si lo suprime mentalmente, el conductor del coche hubiera continuado por el lado


correcto de la calzada y no hubiera tenido lugar el accidente. Y según esa misma fórmula,
son también causa los fabricantes de ambos coches y además otras personas que hayan
motivado a la conducción de ambos, así como un cúmulo de ulteriores circunstancias que
hayan influido en el suceso. Por consiguiente, no se realiza ninguna selección entre las
innumerables condiciones de cualquier resultado, sino por el contrario se consideran
equivalentes (o sea, de igual valor) todas las condiciones y a ese juicio de equivalencia le
debe su nombre a la teoría de la equivalencia.
Esta teoría parte del criterio de que todo resultado es determinado y verificado por un
conjunto de antecedentes causales. En otras palabras, la causa será el conjunto de
antecedentes y condiciones necesarias y suficientes para producir el resultado, pero según
Von Buri, causa podría ser cada una de las condiciones, con tal que ella se presente como
condición, sin la cual el resultado no se hubiera producido pues cada uno de los
antecedentes o condiciones del resultado tienen igual valor. De ahí el nombre de teoría de
la equivalencia.

A esta teoría se le denomina teoría la conditio sine que non, entendida del latín
"condición esencial" o como "condición indispensable", la fórmula conditio sine que non
es un mecanismo para atribuir a un factor la categoría causa. La conditio sine que non
implica que un acontecimiento es causa de un resultado, cuando no pueda ser suprimido
mentalmente, sin que el mencionado resultado desaparezca.
Por ejemplo:
en el supuesto de que ocurra un asalto a un banco,
si se suprime mentalmente la incursión de los delincuentes a mano armada y la
sustracción que realizan del dinero, desaparece el resultado del desapoderamiento que
configura el delito de robo. Ya no se tomaría, ni remotamente en cuenta, la causación del
resultado por parte del gerente que abrió el banco esa mañana.
La teoría de la equivalencia de condiciones dice que todas las condiciones producidas de
la naturaleza o de la acción humana, son equivalentes y por tanto causas del resultado.

En el Derecho Penal lo que interesa es si el resultado fue causado por una acción humana.
Esta pregunta se responde aplicando la fórmula mágica, según la doctrina tradicional, de
la conditio sine qua non, llamada también supresión mental hipotética. Esta fórmula
servirá para establecer el nexo empírico de causalidad y ellas es un proceso lógico, que
consiste en eliminar, mediante un proceso de abstracción, la acción del autor y observar
si se mantiene del resultado. Un resultado es causado por una acción, cuando la acción no
puede suprimirse mentalmente, sin que el resultado desaparezca2.

Finalmente, para la teoría de la conditio sine qua non denominada de Von Buri, penalista
alemán que por primera vez la enunció en el campo del Derecho, debe considerarse causa
toda condición particular del resultado, es decir, todo antecedente sin que el resultado no
se habría verificado. Por ello, a fin de que se dé la relación de causalidad es suficiente que
el hombre haya realizado una condición cualquiera del resultado, basta, en otros términos,
que haya actuado un antecedente indispensable para la producción del resultado.

2. Teorías individualizadoras
Con éste nombre se pretendieron agrupar una serie de criterios que perseguían limitar la
extensión de la equivalencia de condiciones. Se busca seleccionar en cada caso concreto
el factor que resulta determinante en la realización del resultado diferenciándose así entre
causa y condiciones. Las condiciones se consideran meras circunstancias acompañantes.
Una causa podría ser la condición más eficaz o la última condición que antecede al
resultado o la más preponderante, o la que se considere decisiva atendiendo su esencia y
manifestación.
3. Teoría de la adecuación
El intento más importante de limitar la causalidad a lo imputable objetivamente se ha
llevado a cabo a través de la teoría de la adecuación.

La teoría de la adecuación no sustituye a la de equivalencia, sino que sólo suprime la


equivalencia de todas las condiciones. Conforme a la teoría de la adecuación, una
causación sólo será jurídicamente relevante sino no es improbable.

En el sentido jurídico-penal sólo es causal una conducta que posee una tendencia general
a provocar el resultado típico, mientras que las condiciones que sólo por causalidad han
desencadenado el resultado son jurídicamente irrelevantes.

Según la teoría de la adecuación no toda condición del resultado es causa en sentido


jurídico, sino sólo aquella que normalmente es adecuada para producir el resultado. El
juicio de adecuación la conforma la probabilidad o previsibilidad objetiva de producción
del resultado. Es decir es adecuada la condición si también lo es para el hombre prudente
y objetivo que, puesto en el momento de la acción (ex ante) con todos los conocimientos
de la situación que tenía el autor al actuar o que debería haber tenido, entiende que era
probable o previsible objetivamente que tal resultado típico se produjera3.

4. Teoría de la causalidad adecuada


Llamada también causalidad típica, entiende que para la existencia de la relación de
causalidad se requiere que el agente haya determinado o producido el resultado con una
conducta proporcionada y adecuada10.

Por otro lado ésta doctrina sostiene que a fin de que exista una relación de causalidad en
el sentido del Derecho, se hace necesario que el hombre haya determinado el resultado
con una acción proporcionadora, adecuada. La consecuencia fundamental de la teoría es
que no se consideran causados por el agente los efectos que en el momento de la acción
se presentasen como improbables, es decir, los efectos extraordinarios o atípicos de la
acción misma.

No toda condición que produzca un resultado puede ser considerada causa del mismo,
sino solo aquella que conforme a la experiencia sea adecuada para producir un resultado
típico. Para saber cuándo se está en presencia de una causa adecuada, se realiza un juicio
de probabilidad por el juez, que debe situarse en el momento de la acción11.
Este juicio se basa en dos tipos de conocimientos: el ontológico, que toma en
consideración las condiciones conocidas y cognoscibles por un hombre prudente, así
como los conocimientos específicos del autor; el nomológico que incorpora las leyes de
la naturaleza conocidas al tiempo de la acción. Con base en éste juicio se determina

10
IBAÑEZ, Causalidad e imputación objetiva, en Imputación objetiva y antijuridicidad, Estudios de
Derecho Penal, Editorial Jurídica Bolivariana, 2002, Pág. 275.
11
LARRAURI, Introducción a la imputación objetiva, en Imputación objetiva y antijuridicidad, Estudios de
Derecho Penal, Editorial Jurídica Bolivariana, 2002, Pág. 83
finalmente como causa aquella que aparece adecuada objetivamente previsible para
producir el resultado.

Finalmente es importante señalar que ésta teoría sostiene la necesidad de reconocer que
un fenómeno es siempre producto de la confluencia de una pluralidad de circunstancias,
sin cuya operación conjunta no pueda explicarse; más, se destaca la necesidad de
distinguir entre causa y condiciones, considerando no sólo es causa la condición que
resulta adecuada para producir el resultado, y la adecuación se afirma o se niega según
resulte previsible o no que tal factor pudiese ocasionar el resultado.

Jurisprudencia.
“La producción de fuego es causalmente adecuada, e independientemente de la
generación de factores concomitantes, para la producción del resultado fatal“.
(sentencia de la primera sala penal para Procesos con reos en cárcel del 29 de noviembre
del 2004, Exp-306-2004, fundamento vigésimo quinto).

Esta teoría busca mayores precisiones de la relación de la causalidad, y para ello


establece, que no toda condición viene a ser causa determinante del resultado, sino son
aquellas que, de acuerdo con la experiencia común, generalmente pueden ocasionar el
resultado. Ejemplo: La ingesta de una sustancia toxica, nos indica por experiencia
habitual que es idónea para producir la muerte. Se introduce un criterio valorando (la
experiencia común) frente al amplio criterio naturalístico de la teoría anterior logrando
restringir el concepto de causalidad a la causalidad jurídico-penalmente relevante .

conclusiones
La teoría de la causalidad adecuada, significa la desnaturalización del concepto de
causalidad negando la existencia de un vínculo causal donde este existe12. En un principio
se le confundió como una teoría de la causalidad. Actualmente, de acuerdo con los
criterios de las ciencias naturales, se afirma que no constituye una teoría de la causalidad.
En realidad, esta fórmula es una teoría de la imputación objetiva13, es decir de límite de
la responsabilidad sobre la base de le efectiva causalidad.

5. Teoría de la causalidad relevante


Para esta teoría, la causa es sólo aquella condición que al suprimirla mentalmente conduce
a la desaparición del resultado, sólo en cuanto este último sea entendido como categoría
jurídica. Mezguer considera que el derecho penal sólo le interesan las causas que sean
adecuadas para producir el resultado, empero para él, la determinación de la adecuación
de la causa opera en un plano estrictamente jurídico, basándose en los tipos penales. Para
Mezguer la equivalencia causal de todas las condiciones no implica su equivalencia
jurídica; separándose así los fenómenos de la causalidad y la responsabilidad. (Vargas
González et al, op.cit, p. 48).

12
Gimbernat, 1981, pp. 139. Cf. Mezguer, 1946, I, pp.237.
13
Mir Puig, 2004, p. 253. Num. 46. Es un método de delimitación de la imputación objetiva (Vid
Jescheck, 1981, I, p. 388).
La responsabilidad penal así descansará sobre tres requisitos:

1. Nexo causal entre acción y resultado.


2. Relevancia del nexo causal.
3. Culpabilidad.

a. Nexo causal entre acción y resultado


La existencia del nexo se determina mediante la misma fórmula planteada por la teoría
de la equivalencia. La acción del autor debe ser conditio sine qua non del resultado. Debe
existir este primer supuesto de la imputación objetiva, se pasa a analizar el segundo.

b. Relevancia del nexo causal


Tal relevancia se determina desde el plano de la tipicidad. Se requiere que la acción del
sujeto que operó como conditio sine qua non y el resultado producido sean típicos, como
además que el curso causal dado entre uno y otro sea "relevante" conforme al tipo. Para
dictaminar el carácter relevante se asume el criterio de la adecuación propio de la teoría
de la causa adecuada. El carácter de la adecuación se determina desde el tipo penal, el
cual nos señala los cursos causales relevantes o apropiados.

4. Teoría de la prohibición de regreso


Esta teoría, que en sus inicios, se vincula con la teoría de la interrupción del nexo causal,
es planteada por Frank e implica que si cursos causales de acciones no dolosas son
aprovechados por una acción dolosa para provocar directamente el resultado, está
prohibido el regreso…más atrás de la acción dolosa para buscar causas no dolosas. Aquí
se vuelven a mezclar indebidamente criterios valorativos como el problema causal, hasta
el punto que ésta teoría apunta ya que las acciones anteriores no son autoría sino
participación imprudente, pero al mismo tiempo las rechaza como causas. Aparte de su
incorrección como teoría causal, ya en el ámbito de la codelincuencia hay que notar que
la mera participación imprudente es impune tanto si favorece una autoría dolosa como
imprudente.
La causalidad tampoco se "interrumpe" porque entre la conducta y el resultado, está la
acción dolosa de un tercero. Eso es lo que defendió antiguamente la teoría de la
prohibición de regreso, según ella, el regreso a las condiciones que precedieron
temporalmente a un delito doloso.

Esta teoría se construyó originalmente sobre la base de la teoría causal de la acción, cuyo
fundamento es que las causas lejanas ("causa remota") son "anuladas" posteriormente por
quien dolosamente causa el resultado ("causa próxima") y soluciona de esta forma el
problema de concurrencia de causas provenientes de diversos sujetos cuando se produce
un único resultado. Dicho de otra forma, la participación no dolosa en la realización
dolosa y autorresponsable del tipo penal es siempre impune, de modo que la segunda
actuación dolosa le quita a la primera actuación no dolosa su relevancia penal. Para estos
autores, el establecimiento de condiciones previas al resultado, de manera dolosa, no
implica la realización de un delito en autoría inmediata, sino que ello es sancionado, por
lo general como participación (Instigación o complicidad).

Así tenemos que, esta teoría ha evolucionado desde la antigua formulación de la


prohibición de regreso entendida como “condición previa” para limitar a la causalidad,
hasta su actual formulación en el marco de la imputación objetiva. En su formulación
anterior se trataba de casos en los que con posterioridad a una conducta imprudente se
producía un comportamiento doloso. En la actualidad la prohibición de regreso se
constituye como un criterio delimitador de la imputación de la conducta que de modo
estereotipado, es inocua, cotidiana, neutral o banal y no constituye participación en el
delito cometido por un tercero. Ejemplo:

“el comerciante que le vende a otro un cuchillo de cocina, no


quebranta su rol aunque el comprador exprese que lo usará
para cometer un homicidio”.

Por otro lado los conocimientos especiales (entrenamiento, formación especial) que
pueda tener el sujeto no han de tomarse en cuenta.
JURISPRUDENCIA

a. Que es pertinente aplicar al caso de autos los principios normativos de


imputación objetiva que se refiere al riesgo permitido del principio de confianza,
ya que el acusado desde su rol de chofer realizo un comportamiento que genero
un riesgo permitido dentro de los estándares objetivos predeterminados por la
sociedad, y por tanto, no le es imputable el resultado, (PROHIBICION DE
REGRESO). Al aceptar la carga de sus coprocesados y al hacerlo en la confianza
de la buena fe en los negocios y que los demás realizan una conducta lícita no
habiéndose acreditado comprueba un concierto de voluntades con los comitentes
y estando limitado su deber de control sobre los demás en tanto no era el
transportista, dueño del camión sino solo el chofer asalariado del mismo, estando
además los paquetes de hoja de coca camuflado dentro de bultos cerrados;
aclarando que el conocimiento exigido no es del experto sino por el contrario de
un conocimiento estandarizado socialmente y dentro de un contexto que no
implique un riesgo no permitido o altamente criminógeno14.

La teoría de la prohibición de regreso se relaciona con la participación en la que se


desarrolla diferente supuestos, en todo caso solo de un modo subsidiario puede surgir una
responsabilidad penal para quien actúa neutralmente en los supuestos que el aporte neutral
favorezca una situación de peligro a un tercero o a la colectividad, que puede entenderse
como un deber de solidaridad mínima que se expresaría como un delito de omisión de
auxilio, (artículo 127 del código penal) u omisión de denuncia (artículo 407, código
penal).

5. Teoría del nexo causal


Es el fundamento de toda imputación al tipo objetivo; pues el primer presupuesto de la
realización del tipo es siempre que el autor haya causado el resultado. Pero con la
causalidad de una conducta para el resultado típico aún no se ha realizado siempre el tipo
como antes se creía, aunque concurran los restantes elementos típicos escritos.

Así p.ej también puede faltar la imputación aunque el autor haya causado el resultado
pero esa causación se debe a la pura casualidad:

Si A convence a B para que tome un vuelo a Tarapoto, en el que B muere al estrellarse


el avión, ciertamente

A ha causado la muerte de B con su consejo, pero pese a ello no ha matado a B, porque


el suceso se presenta como un accidente incalculable y por eso no se le puede imputar A
como obra suya. Además, existen junto al azar otras causas que pueden excluir al tipo
objetivo.

Dentro de ésta se tiene la denominada teoría de la interrupción del nexo causal que
sostiene que en determinados cursos causales acumulativos o irregulares la intervención
de un "factor externo" aunque se apoye en el curso causal anterior, conduce
inmediatamente al resultado, rompe el anterior curso causal; y por ello excluyen la
atribución del resultado al primer autor. Veamos un ejemplo: cuando una persona ha sido
herida fallece como consecuencia de una equivocada cirugía o bien porque se estrella la
ambulancia que lo transportaba hacia el hospital.

14
Ejecutoria Suprema del 25 de noviembre del 2004, recurso de nulidad 552-2004-Puno, considerando
tercero.
IV. CONCLUSIONES.

1. En conclusión la escuela causalista funda su existencia en la necesidad de ubicar


al delito tan solo con la simple comisión del mismo, para la escuela causalista
importa la materialidad del acto representada por el elemento objetivo del tipo sin
importar el ánimo, pensamiento, fin o destino de la acción que tuviera el
delincuente; razón por la cual la escuela causalista, erróneamente se cree se apoya
en la teoría y concepto del cuerpo del delito, sin embargo en la realidad, el
moderno concepto del Cuerpo del Delito sí contempla otros aspectos como el
normativo y el subjetivo.
2. Para el causalismo solo se necesita tener por comprobados los elementos objetivos
o materiales del tipo como son:
a. Calidades referidas al sujeto activo.
b. Calidad referida al sujeto pasivo.
c. Referencias temporales y espaciales
d. Referencia a los medios de comisión.
e. referencia al objeto material.
3. La teoría del delito debe ir de la mano con la Ley, debe de nutrirla, debe abrir
puertas que permitan hacer válido el fin del derecho, la protección de la
convivencia del ser humano en la comunidad, empleando para ello del principal
medio que caracteriza al derecho penal… la pena, la que deberá aplicarse a quien
adecue su comportamiento exactamente al tipo previsto en la ley, en forma
antijurídica y culpable.
4. La ley debe plasmar los conceptos que permitan resolver de la mejor manera
posible las causas concretas que la delincuencia plantea a los tribunales, pero en
búsqueda de las mejores definiciones que garanticen los derechos de los
individuos y de la sociedad.
5. La necesidad de perfeccionar las leyes penales tiene como consecuencia que la
política criminal efectivamente garantice una mejor convivencia social, y
logrando el valor y fin supremo del Derecho… a saber, la justicia.
6. Tanto las teorías causales como las teorías no causales de la acción como la
relación de justificación entre las razones y la acción como una relación no causal,
de carácter puramente lógico o conceptual. Según las teorías causales, la acción
intencional ha de satisfacer, independientemente de la condición de justificación,
una condición adicional de causalidad. En este artículo se mantienen, en el
cambio, el concepto de la justificación es el causal, el modo que no es necesario
exigir un requisito causal independiente para entender el concepto de acción
intencional. Esta concepción causal de la justificación y de la acción intencional
no se ha visto el problema de las cadenas causales, desviaciones, respuestas,
teorías, causas ortodoxas y la amenaza del epifenomenismo de las propiedades
mentales. Tanto la teoría de la acción causal como la no causal consideran que la
relación de justificación es una relación no causal, puramente conceptual o lógica
entre las razones y la acción. Según los teóricos causales, la acción intencional
debe satisfacer, además de la condición de justificación, una condición causal
adicional e independiente. En este documento se sostiene, sin embargo, que la
justificación ya es un concepto causal, por lo que no es necesario recurrir a un
requisito causal independiente para comprender el concepto de acción intencional.
Esta visión causal de la justificación y la acción intencional no enfrenta el
problema de las cadenas causales rebeldes que infectan las teorías causales
ortodoxas o el hilo del epifenomenalismo de las propiedades mentales. Según los
teóricos causales, la acción intencional debe satisfacer, además de la condición de
justificación, una condición causal adicional e independiente. En este documento
se sostiene, sin embargo, que la justificación ya es un concepto causal, por lo que
no es necesario recurrir a un requisito causal independiente para comprender el
concepto de acción intencional. Esta visión causal de la justificación y la acción
intencional no enfrenta el problema de las cadenas causales rebeldes que infectan
las teorías causales ortodoxas o el hilo del epifenomenalismo de las propiedades
mentales. Según los teóricos causales, la acción intencional debe satisfacer,
además de la condición de justificación, una condición causal adicional e
independiente. En este documento se sostiene, sin embargo, que la justificación
ya es un concepto causal, por lo que no es necesario recurrir a un requisito causal
independiente para comprender el concepto de acción intencional. Esta visión
causal de la justificación y la acción intencional no enfrenta el problema de las
cadenas causales rebeldes que infectan las teorías causales ortodoxas o el hilo del
epifenomenalismo de las propiedades mentales. de modo que no hay necesidad de
recurrir a un requisito causal independiente para comprender el concepto de
acción intencional. Esta visión causal de la justificación y la acción intencional no
enfrenta el problema de las cadenas causales rebeldes que infectan las teorías
causales ortodoxas o el hilo del epifenomenalismo de las propiedades mentales.
de modo que no hay necesidad de recurrir a un requisito causal independiente para
comprender el concepto de acción intencional. Esta visión causal de la
justificación y la acción intencional no enfrenta el problema de las cadenas
causales rebeldes que infectan las teorías causales ortodoxas o el hilo del
epifenomenalismo de las propiedades mentales.
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