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Semilla de transformación heredada de una olvidada

poeta

Porque en ella la queja suele venir


acompañada de la ensoñación,
del recuerdo que depura en la distancia y el tiempo,
el perfume perdido de una puesta de sol.
Alejandro González Acosta

Hablar de Dulce María Loynaz es edificar la imagen de la mujer desde una mirada de
mujer transgresora e independiente, es deconstruir la imagen superficial impuesta por
el patriarcado para crear un espacio de cuestionamiento y reflexión en el que a través
de un mundo panteísta, de paradojas, engaños, desengaños, encuentros y
desencuentros nos invita a descifrar su mundo tergiversado. No solamente se dedicó a
la creación poética, sino que también nos deja algunos ensayos como ​mi poesía
autocrítica u​ ​homenaje de una mujer a otra, v​ arias ​crónicas publicadas en periódicos
y su gran novela lírica ​el jardín; ​creando así, un híbrido de creaciones que se
caracterizan por seguir un mismo hilo conductor que va desde la familia, el individuo
y la nación​.
En sus obras resulta evidente, como plantea Esperanza Lara, “la lucha contra la
palabra que no comunica y que invita al lector a adentrarse en un juego ambientado
por un microcosmo de ambigüedades"(314). Tal es el motivo que me invita a explorar
más a fondo la identidad femenina que camufla entre sus metáforas e imágenes
literarias, además de la importancia de rememorar a esta olvidada poeta cubana y
elogiar el intento de darle una voz a una figura universalmente desnaturalizada.
Pues María Mercedes Loynaz y muñoz, desde pequeña conocida como Dulce María
Loynaz, nació el 10 de Octubre de 1902 ​y falleció al menguar el siglo, en 199​7.
Fue nativa de la habana Cuba, Isla de revolución que lucha por unas reformas y
demandas inmediatas que beneficien a todo el pueblo. Desde su nacimiento, es testiga

Diana Marcela Lores Cobo. 201350594. Universidad del Valle. Escuela de estudios literarios.
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de dos acontecimientos importantes en dicha Isla, los cuales van a marcar el curso de
su vida y la naturaleza subjetiva y transgresora en sus obras.
Al no ser ajena de aquellos procesos de transformación que vive desde su niñez, la
cual estuvo influenciada por la revolución y la vida intelectual, se va permear de las
transformaciones más profundas que vive su país, en especial la inclusión de la mujer
en la vida militar así como en la vida misma de los isleños. A partir de 1959 la mujer
cubana ocupa un lugar determinante para la revolución así como para la
reconstrucción de una sociedad incipiente; teniendo, por primera vez en latinoamérica,
una voz femenina que es escuchada, una voz femenina activa que genera cambios y
transformaciones importantes para su colectividad. Es este tipo de mujeres que recrea
en sus versos Dulce María Loynaz en los que a través de su retórica genera una
ruptura entre lo subjetivo y lo objetivo, temas bastantes frecuentes en la
reorganización de Cuba, para darle un lugar a la mujer lejos de la esfera y
cosmovisión patriarcal, que aún no se iniciaban y no se inician en su totalidad en el
mundo.
En las primeras décadas del siglo XX se encuentran algunos libros de corte de
alguna manera feminista; pero la escasez de las cualidades formales y la poca
trascendencia en el contexto, quitan valor a esas obras y resultan poco
importantes para la reconstrucción de la escritura de mujeres. (Regazzoni, 362)

Aunque Dulce María Loynaz no escribiera sus poema con la intención de expresarle al
mundo su cosmovisión poética, pues publicó mucho tiempo después de haberlos
escrito, es evidente la postura y figura de mujer que buscaba recrear en cada uno de
sus poemas. Una mujer llena de libertad, de amor y esperanza por la vida es lo que va
generar una fuerte admiración para la cultura española, quienes la van a elogiar hasta
sus últimos días de vida. Pues Como bien dijo en su poema ​en mi verso soy libre:
“en mi verso soy libre, él es mi mar.
Mi mar ancho y desnudo de horizontes…
En mi verso yo ando sobre el mar,
camino sobre olas desdobladas
de otras olas y de otras olas… Ando
en mi verso; respiro, vivo, crezco
en mi verso, y en él tienen mis pies
camino, y mi camino rumbo y mis
manos qué sujetar y mi esperanza

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qué esperar y mi vida su sentido.
Yo soy libre en mi verso y él es libre
como yo. Nos amamos. Nos tenemos.
Fuera de él soy pequeña y me arrodillo
ante la obra de mis manos, la
tierna arcilla amasada entre mis dedo…
dentro de él me levanto y soy yo misma.​ (72)

Clamaba a través de sus versos una libertad, una libertad femenina que para el siglo
XX es aún limitada, controlada y olvidada. ​En mi verso soy libre, ​no hay quien me
critique, no hay quien juzgue; ​en él tienen mis pies camino, ​en él puedo ser yo tal cual
soy, sin ataduras, ni prejuicios. recordemos que es una voz femenina quien reclama
una libertad en un país que permea a sus isleños de revolución y transformación
social, pero que sin embargo no fue escuchada sino mucho tiempo después de hacer
publicado sus obras en España, país que se enamora de nuestra poeta. En
latinoamérica, eran muy pocas las mujeres a quienes se les permitía publicar debido a
algunas cuestiones de formalismo y por la poca trascendencia que la clase dominante
le daba a nuestras escritoras femeninas. De esta manera lo expresa Regazzoni, quien
ha venido investigando la inclusión de la mujer en el mundo social y literario que
surge a partir del siglo XX en Cuba.
En las primeras décadas del siglo XX se encuentran algunos libros de corte de alguna manera
feminista; pero la escasez de las cualidades formales y la poca trascendencia en el contexto,
quitan valor a esas obras y resultan poco importantes para la reconstrucción de la escritura de
mujeres. (Regazzoni, 362).

Es por ello que la escritura de Dulce María Loynaz es una muestra de transformación
social, de transgresión femenina en que a través de estéticas sociales la lleva a
convertirse en una de las poetas más difícil y más profundas de la época. En su poesía,
en especial en su poemario ​“versos” ​publicado en 1938, refleja una identidad de
mujer preocupada por su entorno, por el amor, la soledad, el feminismo, la
subjetividad, el desamor, la libertad.
Como dice Santiago Castelo, es una ​mujer de hierro con guante de terciopelo, ​pues al
parecer es su fuerte carácter el que la lleva a romper con los estereotipos impuestos en
la mujer y la lleva a hacer una autobiografía, en cada uno de sus poemas, de su
realidad emocional y sentimental; pues sus versos están inspirados en su cotidianidad,

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en su entorno social e identidad como persona y como mujer. Con lo cual, según
Culler, una obra literaria es creada a partir de la subjetividad del autor puesto que
quien escribe solo puede escribir desde su experiencia embellecida tanto como su
imaginación las quiera crear; a partir de ello es que el texto va tener una valor literario
El objeto estético, carente de finalidad práctica, nos despierta maneras particulares de
reflexión e identificación y con ello nos ayuda a convertirnos en <<sujeto liberal>>, mediante
el ejercicio libre y desinteresado de una facultad imaginativa que combina el saber y el juicio
en la proporción correcta. (Culler, 53. 2000)
Culler, en su texto ​Breve introducción a la teoría literaria, determina un texto
literario a otro no literario es la interacción que obliga al lector a adentrarse en un
mundo inimaginable, en el que todo es posible para cuestionar lo que se da por
sentado, la autoridad y las convenciones sociales. Es una manera de generar un
cambio social, político y cultural con el único fin de que lector sea una persona
completamente diferente a quien era antes.

Es Versos, la primer obra que publica, entre 1920 y 1938; conjunto conformado de ​46
poemas en los que va incurrir en temas como la admiración por la naturaleza, la
esperanza, el amor, el desamor, encuentros, desencuentros; todos ellos con ciertas
pinceladas feministas, asuntos que van a preocupar a esta, hasta entonces, joven poeta.
En sus versos, permite observar la preocupación que presenta Dulce María Loynaz por
formar una subjetividad femenina que le permite decidir en sus sentimientos y
emociones, criticarse a sí misma, sobrevalorar su identidad, criticar la manera como
enaltecen la maternidad, el placer de la soledad pero que también siente un profundo
desamor por la lejanía de su amado.

Por ejemplo, en tres de sus versos, del poemario que estamos trabajando, se refleja lo
anteriormente dicho; primero, ​espejismo e​ n el a través de la metáfora del espejo se
refleja, se critica y desconoce; de segundo va estar ​la mujer de humo,​ la cual es una
fuerte crítica a la masculinidad y por último, estará ​el canto a la mujer estéril, ​como
su nombre lo dice, el canto de una mujer que no puede cumplir con el supuesto deber
ser de la mujer.

Espejismo

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Tú eres un espejo en mi vida.
tú eres una mentira de agua y sobra en el desierto. Te miran
mis ojos y no creen en ti.
No están en mi horizonte, no brillas
aunque brilles con una luz de agua...
¡No amarras aunque amarres la vida!...
No llegas aunque llegues, no besas aunque beses… Reflejo, mentira
de agua tus ojos. Ciudad
de plata que me miente el prisma,
tus ojos… El verde que no existe,
la frescura de ninguna brisa,
la palabra de fuego que nadie escribió sobre el muro...¡Yo misma
proyectada en la noche por mi ensueño, eso tú eres!... No brillas
aunque brilles… No besa tu beso…
Quien te amó solo amaba cenizas…
La metáfora del espejo es un bello recurso que utiliza Dulce María Loynaz para
construirse a sí misma, lejos de una estructura ya establecida ¿quién eres tú? esa quien
eres la desconozco, pues estás lejos del deber ser de toda mujer, eres una mentira de
agua y sombra en el desierto. Te miran mis ojos y no creen en tí. ​No brilla, no
sobresale, solo te has convertido en apariencia, mentira y engaño; solo cenizas. No
amas, no esperas ser amada. Solo pretende escapar de su obligación como mujer y
autorealizarse a partir de su cosmovisión de su vida. ​En la voz de Leonardo Sancho se
evidencia perfectamente lo que intento explicar:
No significa que la mujer haya construido, trate de construir o postular una imagen
diferente sobre sí misma; más bien lo que plantean estas propuestas teóricas de lo que
se trata es que, a partir del símbolo del espejo, se deconstruye lo que la ideología
patriarcal ha establecido por siglos en torno a la imagen femenina. Se trata entonces de
subvertir, a partir de esta idea imaginada, el canon patriarcal; pero subvirtiéndolo desde
su propio centro, descentrándolo y deconstruyéndolo, haciendo de esa superficie
especular una superficie irregular que refracte la luz y refleje las imágenes en ángulos
diferentes y diferidos. (Sancho, 2017)

Son estas pequeñas pinceladas de feminidad que recurren en sus poemas. ¿quién soy
yo? ¿cuál es mi identidad? ¿ esto que soy es quien quiero ser? ¿quién soy yo y quién
es el otro? son preguntas que llevan a establecer una identidad genérica que le permite
una relación con el mundo y sobre sí misma, la cual dista de conservar una feminidad

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opresiva y pasiva que no pregunta por su deber ser en la sociedad sino que sigue
reproduciendo los mismos patrones impuestos desde la estructura patriarcal.
La identidad de los sujetos se conforma a partir de una primera gran clasificación genérica.
Las referencias y los contenidos genéricos, son hitos primarios de la conformación de los
sujetos y de su identidad. Sobre ellos se organizan y con ellos se conjugan otros elementos de
identidad, como los derivados de la pertenencia real y subjetiva a la clase, al mundo urbano o
rural, a una comunidad étnica, nacional, lingüística, religiosa o política. La identidad se nutre
también de la adscripción a grupos definidos por el ámbito de intereses, por el tipo de
actividad, por la edad, por el periodo del ciclo de vida, y por todo lo que agrupa o separa a los
sujetos en la afinidad y en la diferencia. (Lagarde)

No eres otra cosa más que ​el verde que no existe, la frescura de ninguna brisa, la
palabra de fuego que nadie escribió sobre el muro. ​Te has convertido en aquello que
nadie espera ver, el nada de la vida, pues tu mundo de poesía, razonamiento y
nostalgia es todo aquello que ningún hombre quiere ver en una mujer.
Es común que voluntaria o compulsivamente, las mujeres dejen de vivir hitos de su feminidad
y encuentren formas nuevas de vida. Sin embargo, como todas ellas son evaluadas con
estereotipos rígidos -independientemente de sus modos de vida- y son definidas como
equívocas, malas mujeres, enfermas, incapaces, raras, fallidas, locas (Lagarde).

Tal vez por las razones anteriores escribe ​mujer de humo, s​ egundo poema a examinar.
Mujer de humo
hombre que me besas,
hay humo en tus labios.
Hombre que me ciñes,
viento hay en tus brazos.
cerraste el camino,
yo seguí de largo;
alzaste una torre,
yo seguí cantando…
cavaste la tierra,
yo pasé despacio.
Levantaste un muro
¡Yo me fui volando!
Tú tienes la flecha:
yo tengo el espacio;
tu mano es de acero
y mi pie es de raso…
Mano que sujeta,
pie que escapa blando…
¡flecha que se tira!...
(el espacio es ancho...)

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Soy lo que no queda ni vuelve.
Soy algo que disuelto en todo
no está en ningún lado…
Me pierdo en lo oscuro,
me pierdo en la claro,
en cada minuto
que pasa… En tus manos…
Humo que se crece, humo fino y largo,
crecido y ya roto
sobre un cielo pálido…
Hombre que me besas,
tu beso es en vano…
Hombre que me ciñes:
¡nada hay en tus brazos!(29)

Mujer de humo​, ​humo que se crece, humo fino y largo, ​humo efímero que pasa por
tus brazos. No me detienes ni con un muro, soy libre porque soy algo disuelto, algo
no definido, ​me pierdo en lo oscuro, me pierdo en lo claro, en cada minuto que pasa​,
no soy estable, no soy eso quien dices ser, no soy el ideal que un hombre espera ver.
Soy lo que no queda ni vuelve, soy algo que disuelto en todo no estoy en ningún lado.
Soy, la palabra soy está cargada de significado. Soy esto, no soy otra cosa, no soy lo
que esperas ver en mí. Soy esto porque es lo que decidí ser, es lo que quiero ser. Eso
que está disuelto, que no se define en nada, que está en todos y la vez en ningún lado.
Aquella que ama pero que también exige ser amada, respetada y valorada.
Este poemas es quizás unos de los poemas que mejor deja observar la figura de mujer
que era Dulce María Loynaz y el tipo de mujer que recreaba en cada una sus
ensoñaciones líricas. Una postura femenina fuertemente marcada en la que propone
ciertos cambios de su identidad, en la que observa la opresión femenina pero además
se defiende dentro de las mismas. ​Levantaste un muro¡Yo me fui volando! Tú tienes la
flecha: yo tengo el espacio. No me es vital tu fuerza, yo tengo la sabiduría para
escapar de tus brazos.
Loynaz busca un cambio radical en la reproducción de la figura de la mujer, es por
ello que se le ha caracterizado de feminista, pues, según Lagarde:

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El feminismo se propone cambios en torno a la identidad femenina. Como cultura.
paradigmática y transgresora propone caminos singulares. Las mujeres quieren cambiar el
mundo y hoy dirigen la mirada hacia ellas mismas. Desde esta perspectiva, sus experiencias
son analizadas para evaluar su impacto sobre la desarticulación de la opresión femenina, y
para dilucidar la correlación existente entre tendencias a la conservación de la feminidad
dominante, formas nuevas de feminidad opresivas, y formas antipatriarcales y libertarias de
ser mujer. La filosofía feminista caracteriza la situación actual como un cambio radical de la
sociedad y la cultura, marcado por el tránsito de las mujeres de seres-para-otros, en
protagonistas de sus vidas y de la historia misma, en sujetos históricos. (ibid)

Desde antes del siglo XX esta necesidad de la revaloración las mujeres se había hecho
mucho más necesaria y frecuente en la sociedad. Ya para tal fecha, en Francia se había
publicado ​El Segundo sexo, ​en el que Bourdeau ya se había preguntado ¿qué es ser
mujer? y poco a poco ha ido permeando a las mujeres que esperan una cambio
significativo en la estructura social. Es por ello, que debemos pensar esta obra como
una apertura a las discusiones que se vendrán más tarde, en lo que vamos a llamar el
mundo contemporáneo. Pues actualmente, la búsqueda de una figura femenina
autodeterminante, se hace frecuente en la crítica literaria con el fin de extraer
imágenes de mujeres que se creían invalidadas para el ejercicio de la escritura pero
que siempre estuvieron acalladas.
El último poema que revisaremos, muy someramente, es ​canto a una mujer estéril; en
este poema Loynaz expresa su incapacidad para tener hijos, la frustración social que
ello trae. ​Madre imposible: pozo sesgado, ánfora rota, catedral sumergida... agua
arriba de ti… Y sal. Y la remota luz del sol que no llega a alcanzar, p​ ues
latinoamérica, que para entonces sigue disfrazada la figura patriarcal, es una
obligación tener descendencia, tener hijos. Una mujer que no cumpla con tales
propósitos es una mujer que no logra realizarse a sí misma, es una mujer que no es
valorada como tal puesto que para una cultura enteramente patriarcal, la mujer es
solamente la gestora de vida, su única utilidad es tener hijos.
¡Contra toda la vida, tú sola!, ​pues por ningún hombre serás amada, !Tú, la que estás
como un muro delante de la ola¡ Madre prohibida, madre de una ausencia sin
nombre y ya sin término… -esencia de madre...- en tu tibio vientre se esconde la
Muerte, la inmanente muerte que acecha y ronda al amor inconciente… ​El sobrepeso
que la cultura carga sobre la mujer, la frustra al no lograr alcanzar lo cánones

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estipulados por el sexo dominante. El escapar de ellos o el verse impedido a
cumplirlos generan en las mujeres ciertas tensiones que le impiden enteramente ir en
busca de su libertad.
Así el género asignado, el género realizado y la conciencia de los hechos no corresponden.
Zonas de la vida son integradas en la conciencia y otras son reprimidas, negadas, o llamadas
con otros nombres. Destacan entonces los recursos que las mujeres ponen en marcha para
enfrentar esta problemática. Fundamento y resultado de esta complejidad son la autoestima de
las mujeres y el aprecio de lo femenino, de lo masculino, de las otras mujeres y de los
hombres. Vivir en el mundo patriarcal hace a las mujeres identificarse y desidentificarse con
las mujeres, con los hombres, con lo masculino y con lo femenino. No viven una
identificación directa con la mujer y lo femenino, ni está excluida su identificación con los
hombres y con lo masculino (Lagarde).

Sin embargo, pese a su imposibilidad de fecundación, Loynaz expresa lo siguiente

¡​Púdrale Dios la lengua a quien la mueva contra ti;


clave tieso a una pared el brazo que se atreva a señalarle;
la mano oscura de cueva que eche una gota más de vinagre en tu sed!...
Los que quieren que sirva para lo que sirven las demás mujeres, no saben que tú eres Eva…
Eva sin maldición,
Eva blanca y dormida
en un jardín de flores, en un bosque de olor!...
¡No sabe que tú guardas la llaves de una vida!
¡No sabe que tú eres la madre estremecida
de un hijo que te llama desde el sol!...

El deber ser de la mujer no es solamente fecundar a un hijo sino que la vida es más
allá, la responsabilidad consigo misma es mucho más fuerte y compacta. Este poema
sirve como una autoayuda para aquellas femeninas que no se han logrado realizar a sí
mismas por su infecundidad, pues brinda una alternativa que va mucho más allá de las
que nos brinda la estructura patriarcal y religiosa.
Ninguna mujer puede cumplir con los atributos de la mujer. La sobrecarga del deber ser y su
signo opresivo le generan conflictos y dificultades con su identidad femenina. De hecho se
producen contradicciones por no haber correspondencia entre la identidad asignada -cuerpo
asignado, sexualidad asignada, trabajo asignado, vínculos asignados-, con la identidad vivida
-el cuerpo vivido, la sexualidad vivida (Katchadourian y Lunde, 1981; Aisenson, 1989), el
trabajo realizado, los vínculos logrados-. La identidad y los hechos vividos por las mujeres
son evaluados y contrastados, además, con lo que en su círculo cultural se considera
masculino o femenino.​ (ibid)

Con esto, Loynaz da un vuelco trascendental a la cosmovisión femenina que prevalece


en la sociedad e impone una cosmovisión centrada en sí misma y en su necesidad de

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valorarse como sujeto pensante dentro la sociedad y no como aquel objeto que sirve
para una función específica
Hasta aquí, ya hemos pasado un poco por la vida de Dulce María Loynaz, por su obra
y además hemos evaluado la postura feminista que entre de sus poemas se hacen
relevantemente importantes. Lo que resta es observar lo que la crítica piensa de
Loynaz y las observaciones personales que me han surgido a partir de un acercamiento
somero de la vida literaria de dicha poeta.

Con ayuda de una disciplinada estudiosa de Loynaz como lo ha sido Esperanza Lara,
podemos entrever lo que la crítica tiene preparada para nuestra poeta, pues expresa:
​ on una obra pequeña, compacta, y aunque descendiente del modernismo y depurada de los
C
excesos del mismo: '¡NO! al cascabel de las palabras', nos advierte la escritora, quien nos
entrega en su obra la expresión lírica más pura. ¿Qué es lo que más nos seduce de su obra...?
Quizá, entre otras cosas, sea la recreación de ambientes mágicos, de medios tonos entre luces
y sombras, desprendidos de universos etéreos, distantes, imprecisos y a veces intangibles.
(Lara, 314).

Pues el juego que Loynaz realiza entre afirmaciones tergiversadas y entre una fría
dualidad, ponen entre dicho su aliento permanente sobre la nostalgia, sobre la soledad,
la muerte como una opción de vida y la esperanza. Son estos los temas que
frecuentemente encontramos en cada uno de sus versos. Como se expresó al inicio,
Loynaz tuvo una gran acogida en Europa pero a Latinoamérica llega mucho tiempo
después, sin tener el éxito que tuvo entonces en aquellas tierras extranjeras. Hoy en
día es una olvidada poeta, que se ha dejado en los recovecos de la literatura, poeta que
la contemporaneidad muy poco se conoce y escribe sobre ella.
La crítica se ha preocupado por resaltar la postura femenina que está presente entre su
corpus de escritos sin embargo no son lo suficientemente profundos como para
declararla como una impulsora del feminismo en la sociedad latinoamericana. Aún
hay textos perdidos, textos no publicados que se encuentran en baúl del olvido. Es
más, tristemente, lo estudios realizados a Dulce Maria Loynaz provienen de los
españoles quienes sí vieron lo bello de sus poemarios; hoy en día hay centros de
estudios, como el ​jardín,​ quienes aún siguen explorando lo más incógnito de su obra.

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Por tanto, una vez tenido el privilegio de adentrarse en el mundo lírico de esta
olvidada poeta, es ineludible no enamorarse de ella y de su poesía; el premio
Cervantes, recibido a sus 90 años, da fé a lo que manifiesto.
Una escritora que nos permite conocerla a través de sus poemas, una escritora que no
se daba cuenta de la capacidad infinita que tenía para transformar conciencias, para
transformar sociedades, es una escritora que debe perdurar generación tras generación.
Pues sus escritos no están pensados para ello. Sus escritos son frutos de su necesidad
de precisarse a sí misma, necesidad de desahogo, necesidad de expresar cuanto pasaba
por su cabeza y por su realidad. La escritura de Loynaz no es más que la recreación de
sí misma, de lo que vive, siente y cree del mundo.
Por ejemplo, en ​Bestiarium,​ la obra se compone de pequeños poemas zoologicos,
veinte lecciones en los que la carga de humor, de lenguaje directo y transparente, logra
dar una característica, a veces reflexiones de sentimientos y emociones, de diversos
insectos que antropomorfiza. Aquí, no se refleja solo el amor que se tiene así misma o
al desamor que siente por su pareja o la incapacidad para ser madre; no, en este poema
Loynaz expresa su lado más sensible hacia la naturaleza, hacia el mundo animal que la
rodea.
Con el ejemplo anterior, es claro que sus preocupaciones no solamente son banales,
que sus angustian no solamente son causadas por su estado sentimental sino que hay
una profunda desazón con el entorno que la rodea, a un profundo amor por su país, por
españa quien bien la recibió, fue una poeta enamorada de la sencillez, de la esperanza
y de lo bello y valioso que es el efímero momento de la vida.
Con esto, destaco la importancia de estudiar profundamente nuestras escritoras,
nuestras poetas que a través de la riqueza de sus palabras intentan dejar una pequeña
semilla de transformación y revolución. No solo por cuestiones de feminidad o de
resaltar el valor de la mujer, sino porque es a través de estas voces femeninas que
logramos construir una cultura e historia contada, ya no desde la voz del sexo
dominante, sino de que aquella voz que por tantos siglos han querido tenerla
subestimada, limitada e inactiva.

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​ ditorial Crítica. 2000. Barcelona.
qué importa lo que sea? E

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https://xenero.webs.uvigo.es/profesorado/purificacion_mayobre/identidad.pdf

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MAría Loynaz, convergencias y divergencias. UNAM, México. Revista virtual
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https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/12/aih_12_6_045.pdf

● Loynaz Dulce Maria. Poemas Escogidos. 1993. Fondo de cultura económica.


España.

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● Macía, Joseba. Revolución Cubana, Mujer, género y sociedad. El URL de este
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contemporáneas. Centro Virtual Cervantes. El URL de este documento es
https://cvc.cervantes.es/literatura/aih/pdf/13/aih_13_3_048.pdf

● Sancho, Leonardo. Dulce María Loynaz, una imagen inasible. ​Espéculo.


Revista de estudios literarios.​ Universidad Complutense de Madrid. 2007. El
URL de este documento es
http://www.ucm.es/info/especulo/numero36/inasible.html​ ​ ya

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