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Cuestionario de Percepción de CONFLICTOS

DE PAREJA
(PcP)

DR. EDMUNDO ARÉVALO LUNA

MANUAL técnico
TRUJILLO –PERU

2014

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SOBRE EL AUTOR

Edmundo Arévalo Luna, es psicólogo de profesión, miembro del Colegio de Psicólogos del
Perú, Doctor en Educación; Magíster en Psicología con mención en Psicología Educativa por la
UNMSM, posgraduado en Neuropsicología Clínica UNFV; y Educación, orientación y terapia de las
disfunciones Sexuales.

Past docente de las Universidades Nacionales: Federico Villareal, y Hermilio Valdizan, en esta
última como Jefe de Departamento Académico de la Escuela de Psicología de la Faculta de Ciencias
de la Salud. Psicólogo del Equipo Técnico de Adopciones. Brindó asistencia psicológica por más de
20 años en diversas Instituciones Educativas Privadas de Lima y Trujillo, en ésta última ciudad desde
el año 2000 en los Colegios Claretiano y Seminario de San Carlos y San Marcelo. Actualmente es
Asesor y Consultor en Temas de Psicología Educativa y Familia, especialista en Niños y Adolescentes.

Actualmente, es profesor de pre grado en las Escuelas Profesionales de Psicología de la


Universidad Privada Antenor Orrego, de la ciudad de Trujillo, Universidad Señor de Sipán de la
ciudad de Chiclayo como responsable de los cursos de Construcción de Pruebas Psicológicas;
Proyecto y desarrollo de tesis y Neurogenéticainmunopsicología. Es también Profesor de
Neurociencia y aprendizaje, y Técnicas de Diagnóstico Psicopedagógico en Pre escolares y Escolares,
de la Facultad de Educación y Humanidades de la Universidad Privada Antenor Orrego

A nivel de Post grado, es profesor de la Escuela de Postgrado en Educación y de la segunda


especialidad en la Facultad de Enfermería de la Universidad Nacional de Trujillo; de la escuela de
Post grado de la Universidad Privada Antenor Orrego, y profesor de la Escuela de Post grado de la
Universidad Cesar Vallejo de Trujillo en el programa de Maestría en Educación Médica.

Su trayectoria como investigador y asesor de tesis, se centra en temas de la problemática


Psicosocial, educativa, de familia y la Psicométrica. A la fecha ha construido, adaptado y
estandarizado más 50 pruebas psicológicas, cuyas propiedades psicométricas garantizan su uso y
aplicación, tanto en el diagnóstico psicológico como en la Investigación; siendo la “Percepción de
conflictos de pareja” (PCP), una de sus últimas producciones científicas.

Emails: earevalol@upao.edu.pe/ edarelu@hotmail.com/ edmundoarevalolu@gmail.com


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AGRADECIMIENTOS

Un trabajo de esta naturaleza involucra a muchas personas e instituciones; a quienes deseo


reconocer explícitamente:

En primer lugar mi sincero reconocimiento a las autoridades de la Universidad Privada


Antenor Orrego, en la persona del señor Rector Dr. Víctor Raúl Lozano, el Vicerrector Académico Dr.
Luís cerna Bazán, el Vicerrector de Investigación Dr. Julio Chan Lam, al Dr. Fredy Pérez Azahuanche
Director de Investigación de la UPAO; a todos ellos por facilitarme y confiar en el proyecto,
apoyándome con la subvención de este trabajo. Cumpliéndose así una de las grandes
responsabilidades que toda Universidad debe asumir.

A mis alumnos y alumnas de las Escuelas Profesionales de Psicología de las universidades


UPAO y Señor de Sipan; en las cátedras de Construcción de Pruebas Psicológicas, de Proyecto de
tesis, que fueron mis primeros aliados, con entusiasmo y esfuerzo me apoyaron en la toma de
muestras. A mis colegas y amigos docentes de las Escuelas de Psicología-UPAO, por sus valiosas
opiniones y sugerencias, en la elaboración de los reactivos.

A los responsables del departamento de Imagen Institucional de la UPAO, por invitarme a


brindar charlas de orientación a los padres de Familia de diversas Instituciones educativas. A mi
colega y amiga Katya Wolkof, responsable de los diferentes programas de orientación familiar de la
Oficina de Imagen Institucional, quien coordinó con los colegios y padres de familia, a través de su
generosa gestión pudimos extraer las muestras.

A los padres de familia de las diversas Instituciones Educativas que compartieron la


experiencia, previo consentimiento informado, a quienes también les expreso mi sincero
reconocimiento. Todos fueron muy receptivos y con actitudes favorables.

A todos ellos gracias.

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PRESENTACIÓN
La familia es el núcleo fundamental de la sociedad, es el medio a través del cual los seres
humanos se desarrollan; esto hace que el vínculo matrimonial sea de vital importancia en la
formación de los individuos que a su vez puedan construir una sociedad equilibrada y en armonía
(Hawkins y cols., 1992).
Las parejas se inician y se forman a través del enamoramiento, siendo considerada como un
estado emocional de alegría y felicidad, en que se siente intensamente atraída por otra, muestra
apertura para que alguien pueda comprender y compartir su espacio personal e íntimo. Es así que
su principal objetivo, es tener la vida más agradable; en ese sentido, el enamoramiento se convierte
en un sentimiento pasajero, porque es una emoción sujeta a las circunstancias de vida y al hábito
continuo de la persona, y a la manera que él o la otra sintonice con sus expectativas, de allí que
muchas veces esta etapa se mueve en función de estos vaivenes, lo que a su vez pueden generar
conflictos.
Los conflictos son parte de nuestra vida cotidiana, y hasta se puede considerar como una fuente
de constante aprendizaje. Tener conflictos significa estar vivo y lo saludable es aprender a
manejarlos, principalmente porque algunos son inevitables.
Una buena relación de pareja o una pareja funcional no es aquella que nunca tiene problemas,
es la que sabe confrontar y manejar sus conflictos y permite que estos surjan sólo cuando
realmente son necesarios. En esa perspectiva, podemos aseverar que no existe una relación
interpersonal exenta de conflictos, más aun una relación de pareja que en la cotidianeidad los
miembros tienen que aprender a lidiar con esos conflictos.
En efecto, son muchos los factores que condicionan estas desavenencias o contradicciones. A
esos factores la podemos denominar como ZONAS CRÍTICAS EN LA RELACIÓN CONYUGAL.
Entendemos por zonas críticas como aquellas áreas de responsabilidad en la que los miembros de la
pareja tienen mayor incidencia de problemas. Las zonas, son los roles o funciones en la que los
miembros se mueven; cada miembro tiene una mejor o peor disposición ante dichas
responsabilidades, que se puede fácilmente diferenciar; en algunas de esas zonas la pareja se
complementa o se siente a gusto, en otras existen mayores desacuerdos.
Una zona es una parte del escenario, considerado como escenario a la relación de convivencia
en su totalidad, porque es propio de la relación asumir responsabilidades en diversos aspectos de la
vida de pareja; en tal sentido la zona crítica vendría a ser aquella área de responsabilidad en que
ambos tienen dificultades para complementarse y consecuentemente los conflictos se agudizan.
Otro aspecto importante a considerar, es que la presencia de los hijos conlleva a asumir nuevas
responsabilidades, este escenario conlleva a un proceso de acoplamiento entre los miembros, lo
que a su vez condiciona otras responsabilidades, y no siempre la pareja responde de manera
sinérgica, aun cuando ambos lo deseaban con total convicción; en tal sentido, es imperativo que
ambos reestructuren sus esquemas y estilos de vida, lo cual puede ocasionar dos probables
situaciones, la primera sería una oportunidad de crecimiento armónico como pareja y familia; la
segunda visualizarlo como un problema más que deben aprender a confrontarlo; de no ser así se
convierte en una zona crítica; lo mismo puede ocurrir con otras zonas; es decir, una zona crítica
influye o se relacionan con otras.

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De otro lado, es normal que cada miembro de la pareja visualice su rol y la del otro, de manera
diferente, cada quien tiene su experiencia de vida, es decir sus expectativas se confrontan con la
realidad, y cuando existen estas discrepancias entre las expectativas y la realidad surge la
frustración y en el peor de los casos la desilusión; estos sentimientos conducen a su vez a movilizar
a cada miembro a una conducta de resistencia o negación, lo que condiciona la aparición de
contradicciones y en algunos casos sentimientos de culpa. Si estos sentimientos no se confrontan
apropiadamente crean también brechas irreparables en la relación.
Con el fin de identificar estas zonas, en un primer momento de la construcción del instrumento
se han elaborado diversas responsabilidades de la relación conyugal, en la que se observó con
frecuencia que uno de los miembros se muestra con mayor disposición que el otro o la otra; quien
se complementa al primero, en este caso, podríamos denominar una zona no crítica; sin embargo,
existen dentro de la relación de pareja algunas zonas en la que ambos miembros muestran
desacuerdos o posiciones diametralmente opuestos; lo que constituye la zona crítica.
De acuerdo a las diversas sesiones de entrevistas con parejas y familias por más de 20 años de
trabajo, y gracias al apoyo y sugerencias de colegas psicoterapeutas; se elaboraron inicialmente 18
zonas críticas en la relación de pareja, las mismas que se fueron depurando de acuerdo a los
resultados del análisis factorial, quedando finalmente las 9 zonas críticas que contiene este
instrumento (Zona doméstica y de crianza de hijos, económica, de hábitos personales, de familia
colateral, intereses, íntima sexual, social, de metas y manejo de celos).
El trabajo psicoterapéutico, con parejas y familia, requiere ser abordado desde una perspectiva
sistémica; este instrumento ayudará al diagnóstico especialmente a identificar las posibilidades
reales que tiene la pareja para brindarles la ayuda profesional, a través de la identificación de las
zonas críticas; es decir cuando la pareja coincide en visualizar las zonas críticas de su relación, en
nuestra experiencia, tiene mayores posibilidades de replantear y mejorar su convivencia, a
diferencia de aquellos que visualizan de manera diferenciada; en este último caso, se debe proponer
a la pareja otras alternativas de trabajo y en el peor de los casos, la separación sería inevitable.
Los conflictos en la relación de pareja, son cada vez más frecuentes, si no se abordan a tiempo
conduce a la separación o divorcio y en el peor de los casos a la violencia y maltrato, lo que se
convierte en una relación disfuncional, con consecuencias muy lamentables e irreparables para
todos los miembros de la familia. En efecto, tal como lo señala Gottman (2003) una familia
disfuncional genera desequilibrio emocional y sufrimiento en la pareja; estos constituyen
acontecimientos vitales que generan un proceso de duelo, aunque pocas veces los dos cónyuges lo
viven de forma parecida, como un fracaso o decepción; para ambos, es una pérdida acompañada
de emociones entremezcladas, como: La rabia, la nostalgia, la pena, la melancolía, la desesperanza
y el desamor; el odio, la rivalidad, los celos, la envidia y la necesidad o el deseo de controlar al otro.

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I. INTRODUCCIÓN

En el matrimonio uno de los elementos que consolidan una pareja, es su capacidad de vivir la
relación como un equipo y, por tanto, alineando metas, estrategias, estilos de vida y sobre todo,
formas eficaces de resolver las diferencias sin frustración para uno u otro.

El conflicto es ineludible, porque somos personas con historias diferentes y, por tanto, con
formas de percibir los estímulos diarios de forma única. Sin embargo, cuando las metas comunes
son claras, la relación puede ser un espacio seguro para confrontar las diferencias desde la
aceptación del otro y la autenticidad.

No olvidemos que la familia es el ambiente de confianza más intenso en la vida de las


personas, en donde las personas desarrollan las destrezas emocionales más íntimas y establecen las
primeras lecturas sobre la vida, los sentimientos, las normas, los valores y expectativas. Es la pareja
la que la forma, educa e instruye, y son los hijos los que se benefician de ella.

Siendo así, el matrimonio "ideal" puede ser real cuando es una construcción en el día a día,
cuando la tolerancia es una expresión del amor y cuando la comunicación se basa en la confianza de
un sólido compromiso.

Nuestras diferencias por género y cultura no son infranqueables, más bien constituyen una
riqueza desde donde podemos edificarnos por el otro y desde donde podemos crear una familia
llena de recursos para nuestros hijos.

Si bien existen diferencias en la vivencia del matrimonio entre hombres y mujeres, hay que
iniciar el cambio de paradigmas en un mundo en el que los modelos, estereotipos y roles nos
inundan sin razón justa, provocando conflictos que nada tienen que ver con una vida
auténticamente.

En toda relación de pareja al inicio de la convivencia se presenta dificultad de compresión y


aceptación de formas y estilos de vida de cada miembro, cuando estas incidencias no son abordadas
o conversadas puede generar dos posibles situaciones que el otro miembro considera que con el
tiempo ira cambiando, para entender que es lo que le agrada o rechaza como pareja. Por otro lado,
puede albergar sentimiento de incomodidad o rechazo que mantiene latente y no lo comunica por
creer que él o ella se molesten lo cual agudiza más el problema

Este instrumento evalúa la percepción de los conflictos de pareja, en personas adultas que
tienen una relación de por lo menos 2 años a más y que además tengan hijos. Se entiende por
percepción de conflictos de pareja la visión que posee uno de los cónyuges, sea hombre o mujer,
sobre los factores que desencadenan conflictos en su relación de pareja., a la que denominamos
como zonas críticas en la relación.

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El cuestionario de Percepción de Conflictos de Pareja (PCP) evalúa los factores que
desencadenan dificultades, desacuerdos, controversias, conflictos por el predominio de decisiones
o poderes; todo ello a través de 81 elementos distribuidos en 9 indicadores que denominaremos
zonas de conflicto:

El contenido de los ítems de la escala, se sustenta en un marco de referencia basado en la


teoría de Gottman cuando explica acerca de los “cuatro jinetes del apocalipsis” que aborda los
conflictos de pareja; tema que no ha sido tratado por otros instrumentos.

El instrumento que se pone a disposición, será de beneficio para los esposos y cónyuges
evaluados; para las investigaciones como un método de detección y evaluación de este problema
social. Del mismo modo ayudará a los terapeutas, consejeros, orientadores, psicopedagogos y otros
profesionales de la salud mental y la educación, ayudará a promover programas de prevención, y
promoción de la salud mental a fin de evitar la emergencia de este problema que afecta a la mayor
parte de las parejas y matrimonios de nuestra sociedad. No existe ningún potencial de daño como
producto de la evaluación a través de este instrumento; por el contrario permitirá comprender
mejor y ayudar a la pareja sobre los hallazgos que se encuentren.

Este instrumento tiene su inicio en el trabajo permanente como psicólogo y consejero de


familias y parejas que durante más de 20 años, venimos desarrollando; y animados por la
posibilidad de trabajar como terapeutas de pareja para la evaluación y diagnóstico, así como para la
investigación escasamente abordada en nuestro medio.

El manual de este instrumento contiene 4 capítulos: El primer capítulo se presenta la


descripción del instrumento en sus características fundamentales; para posteriormente abordar la
fundamentación teórica de la prueba, en el capítulo dos. El capítulo tres está referido a las normas
de aplicación, elementos claves de un manual de pruebas psicológicas, en ella se explicita los
procedimientos para la administración, calificación e interpretación. Finalmente en el capítulo
cuatro, se expone la justificación estadística y las normas de interpretación.

Edmundo Arévalo Luna.

Recuerden que los buenos matrimonios implican dar y recibir. Ustedes están en el mismo equipo y
necesitan trabajar juntos por el bien de su relación.

Jhon Gottman

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I. DESCRIPCIÓN GENERAL

1.1. FICHA TÉCNICA

Nombre de la prueba: Escala de Percepción de Conflictos de pareja (PCP).

Autor: Dr. Edmundo Arévalo Luna.

Origen: Escuela de Psicología- Facultad de Medicina Humana.

Entidad: Universidad Privada Antenor Orrego

Año de publicación: 2014.

Lugar: Trujillo –Perú.

Administración: Individual y Colectiva.

Ámbito de aplicación: Personas que sepan leer y escribir, con un mínimo de 2 años de relación y
con hijos.

Propósito: Identificar 9 Zonas Críticas en la relación de pareja, siendo éstas: Zona doméstica y de
Crianza de hijos, de Economía, de Hábitos personales, de Familia colateral, de intereses,
de Intimidad sexual, Social, de Metas y de Manejo de los celos.

Áreas de Aplicación: Investigación, orientación y consejería psicológica en los campos clínicos y


educacionales.

Tiempo de Duración: No hay límite de tiempo. Pero se observó que las personas logran terminarlo
entre 15 y 20 minutos.

Tipo de prueba: Es una prueba estructurada de ejecución típica, de papel y lápiz, con el modelo de
escalamiento de Likert; puede ser aplicada individual y colectivamente, además es
de representación. El cuestionario es de elección múltiple, es decir una o más
opciones en una lista.

Datos Normativos: Normas percentiles y eneatipos.

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1.2. DESCRIPCIÓN DE LA PRUEBA

El instrumento, después de haber pasado por los procesos de validez y confiabilidad, consta
de 81 Ítems, distribuidos en 9 áreas, con un puntaje máximo de 36 y un mínimo de 9 puntos, los
mismos que se encuentran distribuidos del siguiente modo:

Tabla 1:

Distribución de los reactivos del cuestionario de Percepción de Conflictos de Pareja, según


indicadores y puntuación alcanzada.

Zonas de conflicto Reactivos P. Máxima P. Mínima


Doméstica y de crianza 1,10,19,28,37,46,55,64,73. 36 9
Económica 2,11,20,29,38,47,56,65,74. 36 9
Hábitos personales 3,12,21,30,39,45,57,66,75. 36 9
Familia colateral 4,13,22,31,40,49,58,67,76. 36 9
Intereses 5,14,23,32,41,50,59,68,77. 36 9
Intimidad sexual 6,15,24,33,42,51,60,69,78. 36 9
Social 7,16,25,34,43,52,61,70,79. 36 9
Metas 8,17,26,35,44,53,62,71,80. 36 9
Manejo de celos 9,18,27,36,45,54,63,72,81. 36 9
Fuente: Datos alcanzados en el estudio

1. Zona doméstica y de Crianza: Desacuerdo en los estilos de crianza del/os hijo/s, cuidado, tareas
escolares y hábitos; indiferencia o rigidez ante sus conductas. Dificultades en la distribución de
tareas del hogar, falta de equidad y apoyo mutuo.

2. Zona económica y de prioridades: Desacuerdos originados por el manejo y distribución del


dinero, priorizar las necesidades y diferenciar de los gastos superficiales. Actitudes frente al
ahorro, independencia y compartimiento en el manejo económico.

3. Zona de Hábitos Personales: Comportamientos que cada miembro de la pareja asume y genera
malestar o incomodidad en el otro, como en la alimentación, bebidas, costumbres, o
manifestaciones personales que generan discrepancias entre los cónyuges.

4. Zona de familia colateral: Desacuerdos ocasionados por el tipo de relación con la familia o
parientes del cónyuge (padres, abuelos, hermanos, hijos, otros) cambios generados desde el
inicio de la relación en las visitas, paseos, reuniones de esparcimiento, tipo de interacción y
tolerancia hacia la familia del otro.

5. Zona de Intereses: Pérdida de interés por las actividades de ocio que al inicio de la relación
ambos disfrutaban, tales como de paseos, deportes, juegos, pasatiempos, entre otros. Desinterés
y poca disposición para acompañar o compartir en los hobbies de su pareja.
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6. Zona Íntima Sexual: Desacuerdos e insatisfacción en el plano sexual, afectivo-emocional, en la
calidad en complacencia mutua. Desinterés en la vida íntima-sexual. Problemas de infidelidad o
conflictos no resueltos.

7. Zona Social: Desacuerdos y conflictos por la relación con amigos o conocidos, sea en el ámbito
laboral de recreación o esparcimiento. Interferencias en los vínculos sociales de cada miembro de
la pareja, que al inicio de la relación disfrutaban mutuamente.

8. Zona de metas: Incompatibilidad y desacuerdos para tomar decisiones en los proyectos a futuro;
sea para los hijos (estudios, colegios, otros.), viviendas, adquisición de bienes y materiales,
entre otros. Ausencia de planes a futuro,

9. Zona de manejo de celos: Discrepancias permanentes debido a la presencia de celos que no son
abordados sinceramente entre los miembros. Problemas de infidelidad que no han sido
resueltos; sentimientos de pérdida o abandono de su pareja por la intromisión de otro/a.

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II. FUNDAMENTOS TEÓRICOS

2.1. ABORDAJE DE LOS CONFLICTOS DE PAREJA

Según Emery (1982), habla del problema de pareja para referirse a la discordia en parejas
unidas o separadas, y el término conflicto lo utiliza únicamente para referirse a la hostilidad abierta
entre las parejas; sin embargo, Epstein, Baucom y Rankin (1993), no considera que la hostilidad
abierta sea la característica que define el conflicto, sino que es el producto de dos situaciones en la
relación: Las dos personas tienen metas incompatibles y, la consecución de las metas del uno
interfiere con la obtención de las metas del otro.
Christopher Peterson. (1983), Planteó el concepto de conflicto como un proceso
interpersonal que se produce siempre que las acciones de una persona interfiere con las de la otra.
Es así, que las parejas se encuentran a menudo en situaciones de conflicto cuyas razones son
múltiples: el dinero, las actividades de casa, las relaciones con los parientes, las diferencias de
valores, las expectativas sobre la relación, las filosofías de vida, las diferencias religiosas, el uso del
tiempo libre, la falta de atención, la sexualidad, la planificación del nacimiento de los hijos y
acrianza, las relaciones con la amistades y la carencia de conocimientos o destrezas de
comunicación constructiva-afectiva, de forma so-lución de conflictos y de negociación.
Margolin Burman (1993), consideran que el conflicto es inevitable en cualquier relación
íntima y que inclusive para algunas parejas, este tiene una función constructiva, aunque para otras
sea destructiva. Según Stuart (1980), el conflicto puede entenderse como una carga
emocionalmente fuerte para presionar cambios en la relación desde la otra persona. Finalmente,
algunos autores como Finchan y Osborne (1993), plantean que no hay en la literatura un análisis
conceptual del conflicto marital que permita una definición única.
Independiente de la definición de cada autor, el conflicto es visto como la confluencia de una
o varias variables, por ejemplo Stuart (1980), identificó las fuentes del conflicto en la terapia de
pareja, las cuales son en primer lugar, la que se deriva de la suposición general acerca de lo que
“debe” ocurrir dentro de la vida matrimonial. Una segunda fuente del conflicto se relaciona con la
observación que “los antecedentes siempre están convirtiéndose en derechos”, así, los cónyuges
frecuentemente discuten cuando se presentan malas acciones y se olvidan de las expectativas
positivas y pronostican mayor daño en los años venideros. Tercero, el matrimonio interactúa en
otras actividades de sus vidas, esta interdependencia en varias áreas crea innumerables
oportunidades para el conflicto. Igualmente plantea que durante los primeros años de matrimonio,
por lo general los tópicos en los cuales aparece con mayor frecuencia disturbios en parejas jóvenes
son sexo, dinero, y generalmente comunicación y que se presentan dos perspectivas dentro de las
cuales se puede analizar: la orientación que cada esposo toma hacia el desacuerdo con el otro y la
intensidad con la que la batalla se lucha, es cuando se plantean estrategias de ganar–perder,
perder-perder y ganar–ganar (Stuart, 1980, Robbins, 1992; Filley, 1975).
Lo que determina la funcionalidad de un conflicto, es el impacto que este tiene sobre la
familia, no solamente sobre algún miembro en particular. Se considera un conflicto funcional aquel
que apoya las metas de la familia y mejora su desempeño en la misma, y un conflicto disfuncional
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aquel que perjudica el desempeño del grupo familiar. El conflicto es constructivo cuando mejora la
calidad de las decisiones, estimula la creatividad y la innovación, alienta el interés y curiosidad,
proporciona el medio para discutir los problemas y liberar la tensión y fomenta un ambiente de auto
evaluación y cambio (Rodríguez, 1994). Probablemente se producen cambios positivos ante un
conflicto cuando ambos esposos emplean la táctica ganar–ganar.
Por otra parte, es importante aclarar que el componente afectivo en las relaciones de
parejas, juega un papel importante en el proceso de la comunicación. Según Baucom y Epstein
(1990), existen formas específicas en las cuales el afecto influencia la interacción marital y describen
cuatro aspectos importantes a tener en cuenta: a) cada uno de los esposos presenta un grado de
emociones positivas y negativas hacia su pareja, b) conocimiento de su emoción y de las causas de
la emoción, c) el grado con él cual el esposo(a) expresa su emoción y responde a cada expresión del
otro y d) formas e intensidades de afecto que pueden interferir con buen funcionamiento marital y
afectar la comunicación.
En los siguientes párrafos, José Díaz. (2003). Señala que los sociólogos creen que muchos
individuos eligen a sus compañeros matrimoniales entre aquellos que viven cerca de ellos
geográficamente (afinidad residencial). La gente se casa con gente que es económicamente y
socialmente similar. En relación al aspecto educacional, parece ser mayor la probabilidad de que
hombres y mujeres con el mismo nivel educacional se conviertan en pareja. Cuando ellos difieran,
los hombres tienen a casarse con mujeres a un nivel educacional ligeramente más bajo. El atractivo
físico parece jugar un papel importante en la elección de pareja dentro de la comunidad de
compañeros elegibles con similares características socioculturales.
Así mismo, Define que la elección de pareja tiene que ver con una organización defensiva, en
estos casos se elige y es lo que suele predominar en las alecciones de pareja duraderas o estables,
para protegerse contra una tendencia del individuo que a el mismo de forma consciente o
inconsciente le parece demasiado peligrosa o no aceptable. Hay otro tipo de elección de pareja que
sirve como protección contra el riesgo de un amor intenso; esto es debido a que se vive esa
intensidad del amor como un miedo a ser absorbido, devorado o aniquilado, por lo tanto de vivido
como una relación peligrosa y se elige inconscientemente a una persona que también tenga el
mismo conflicto o sentimiento análogos.
Además, refiere que la sexualidad es una fuerza primaria en la vida de todo individuo, que
incluye tanto procesos fisiológicos como psicológicos. Es un proceso orgánico, activo dinámico con
una multiplicidad de variables interrelaciónales y cambiantes. La sexualidad es mucho más que el
aspecto conductual y genital. Es una forma de ser que expresa nuestras manifestaciones de ser
hombre o mujer, masculino o femenino, es también como pensamos y sentimos acerca de nuestro
género, a cerca de nuestro cuerpo. La expresión sexual, especialmente el acto del coito, es una de
las interacciones más vulnerables que una pareja puede establecer. La experiencia de descansar
desnudos delante del compañero, es un proceso de dar y recibir placer, donde uno se muestra
dependiente y vulnerable. En el momento del coito, donde una parte de una persona entra en el
cuerpo de otra, es una posición fisiológica y psicológica de extrema vulnerabilidad.
Christensen y Pasch (1993), definen que existe una diferencia entre el conflicto estructural
de intereses y el conflicto abierto. El primero se refiere a una incompatibilidad de necesidades,
deseos y preferencias, mientras que el segundo a su interacción respecto a estas preferencias. Un
conflicto de intereses puede existir sin que se presente un conflicto abierto.
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Arias, Lyons y Street. (1997). Sostienen que la pobre comunicación y las relaciones
destructivas a menudo llevan a dos personas que han estado bastante enamoradas a producirse
más penas que placer. En respuesta a lo anterior, los profesionales de la salud mental se encuentran
inmersos en la aplicación de tratamientos que sean eficaces para reducir la incidencia de los
problemas maritales y la ruptura de la pareja. Estos profesionales tienen la responsabilidad ética de
responder a los problemas psicológicos con intervenciones eficaces, De tal manera que es
importante no sólo escoger métodos para el tratamiento de los problemas de pareja que estén
dirigidos por teorías de funcionamiento marital, sino que también hayan demostrado
empíricamente su eficacia en reducir malestar.
Markman, Stanley, Blumberg. (1999). Plantean que los terapeutas e investigadores de la
pareja están de acuerdo casi en su totalidad, sin importar su orientación teórica, que el conflicto es
inevitable en cualquier relación a largo plazo; equivocadamente las parejas están convencidas de
que todo lo que necesitan para que su relación prospere es el amor y esto es falso, la manera como
ellas enfrenten y manejen los conflictos es el punto más sensible de la relación y el factor que con
mayor precisión permitirá predecir si una pareja sobrevivirá o no.
Jurg Willi. (2003). En su estudio titulado “Principios funcionales de las relaciones de pareja”,
menciona que la mayor parte de los conflictos matrimoniales se basan en casuales complejos y de
diferentes estratos. La situación sociocultural es de gran importancia, en el que pueden surgir
conflictos graves entre los componentes de la pareja, cuando estos se han formado en distintas
capas culturales y sociales, en las cuales han asimilado ideas diferentes sobre lo que debe ser la
relación conyugal. En la sociedad occidental, la imagen del matrimonio, ha estado sometida a
fuertes críticas y, por lo general, los contrayentes abrigan dudas sobre qué imagen del matrimonio
ha de tener validez para ellos; todo esto puede constituir una fuente de posteriores conflictos.
Además existen tres principios fundamentales que en la práctica terapéutica que su resultado es de
gran eficacia para el éxito de una relación conyugal.
En primer lugar se presenta el principio del deslinde: para que una diada funcione bien debe
definirse claramente respecto al exterior y en cuanto al interior. El segundo principio expresa que en
el matrimonio las formas de comportamiento regresivo-infantil y progresivo-adulto, no deben
distribuirse entre sus miembros como papeles polarizados.
El tercer principio se refiere al equilibrio del sentimiento de propia estimulación, o sea, que
en un matrimonio capaz de buen funcionamiento, sus miembros deben hallarse en un equilibrio de
igualdad de valor.
El mismo autor mencionado en el párrafo anterior, refiere que no he llegado a investigar si
estos principios descubiertos empíricamente son de validez general de nuestro ámbito cultural; por
eso prefiere renunciar a fundamentos antropológica o psicológicamente; es así que la observancia
de estos preceptos no llega a producir un buen matrimonio sino que más bien configura un marco
en el que puede surgir una unión satisfactoria para ambas partes.
La mayoría de las parejas conocen intuitivamente estos principios, y si no los observan es
menos por desconocimiento que por problemas íntimos que imposibilitan su cumplimiento. Creo
que un matrimonio saludable, sano, debe observarse el siguiente trazado de límites: Primero, la
relación de los cónyuges entre si debe diferenciarse claramente de toda otra relación de amistad. La
diada debe deslindarse con claridad respecto al exterior; los cónyuges deben sentirse como pareja,
deben exigirse mutuamente espacio y tiempo propios y hacer vida conyugal. Segundo, dentro de la
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pareja los cónyuges deben continuar distinguiéndose entre sí, respetando los límites claros entre
ellos.
Bernal Samper, (2005). Señala que el conflicto de pareja, como todo tipo de conflicto
presenta un costo emocional que se intensifica en función de su duración; cuanto antes se planteen
las posibles soluciones, menor será el sufrimiento de las personas implicadas en él y menor su
repercusión en otras áreas de la vida del sujeto.
El origen del conflicto puede deberse a aspectos individuales muy concretos, pero se
complica cuando las quejas son mutuas; de hecho, las discusiones pueden engendrar diversas
situaciones.
El mismo autor, prologa que la primera situación de conflicto tiene lugar cuando los
cónyuges evitan hablar del problema, situación en la que falta la asertividad necesaria, lo que puede
llevar al escalamiento del problema. La segunda situación tiene que ver con la dominancia; el más
fuerte compele al otro a someterse, lo que muchas veces logra mediante el miedo, y cuando se cede
a causa de temor se genera resentimiento, que acaba expresándose de una forma u otra. La tercera
situación se refiere al compromiso que se genera en las relaciones más armoniosas, que es cuando
ambos cónyuges ceden un poco y limitan así el alcance del conflicto, pero que sólo funciona cuando
cada uno acepta la responsabilidad que tiene acerca de sus propias acciones y, además, está abierto
a cambiar y no proyecta culpa en su pareja.
La cuarta situación implica hacer concesiones, los miembros de la pareja llegan a una La
cuarta situación que implica hacer concesiones; es por ello, que los miembros de la pareja llegan a
una solución de compromiso que llena parcial o totalmente sus necesidades. La quinta situación es
aquella en la que ambos cambian su comportamiento para adaptarse el uno al otro, y ese cambio se
hace por amor.
Buss y Barnes. (1986). En su estudio sobre las preferencias de compañero, encontraron que
el atractivo físico fue evaluado en cuarto lugar de entre trece características disponibles que los
sujetos tenían que elegir para describir a su compañero ideal. La característica del atractivo físico,
fue preferida significativamente más por los hombres que por las mujeres. Los psicólogos sociales
también presentan sus teorías sobre la elección de la pareja. Definen que el acuerdo entre los roles
y la igualdad de valores, son otro de los factores que están implicados en la elección de pareja.
Moral de la Rubia. (2011). Manifiesta que la sexualidad marital está en gran parte
determinada por el efecto, la comunicación y el efecto conyugal más que por la simple satisfacción
de unas necesidades físicas. De ahí la importancia de estudiar juntas la sexualidad, la calidad
marital, los efectos y la comunicación. Los conflictos no resueltos, la pérdida del amor por el
cónyuge y la distancia emocional; generan una disminución de la frecuencia de las relaciones,
satisfacción sexual y un aumento de infidelidad; los cual contribuyen los años de matrimonio y
ciertas variables presentes, desde el inicio de la relación, como el estilo comunicacional. La
satisfacción sexual está relacionada con la frecuencia de relaciones sexuales, más en los hombres
que en las mujeres. A mayor satisfacción sexual, mayor frecuencia de relaciones sexuales, como se
espera con base en la teoría del refuerzo positivo y la mayor facilidad para alcanzar el orgasmo con
el coito de los hombres.
Por su parte García, José. (2009) plantea que la economía afecta a todos los aspectos de
la vida y, por lo tanto, también a la relación amorosa, que Influye principalmente en varios aspectos:

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1. En la toma de decisiones. En nuestra sociedad, quien tiene el dinero es quien decide, aunque en
circunstancias normales los papeles se pueden repartir y cada miembro de la pareja se
especializa en áreas distintas, por ejemplo, uno se ocupa de los gastos de la casa, otro del
coche, las vacaciones se asignan principalmente a uno de ellos, etc. Pero, finalmente, quien
tiene la fuente del dinero tiene el poder último de decisión.
2. En la forma de compartir la vida. La pareja es una unidad social y como tal ha de tener una
economía propia y bien establecida. Que exista un dinero en común y se tomen las decisiones
sobre él en conjunto y por consenso es un elemento fundamental en el funcionamiento de la
pareja. Cómo se aporta ese dinero en común depende de las características de cada pareja.
Así mismo Refiere que no hay que olvidar que, incluso en el régimen de separación de
bienes cada miembro del matrimonio tiene la obligación de contribuir a la economía de la pareja de
forma proporcional a sus ingresos. Una diferencia importante entre la separación de bienes y el
régimen de gananciales es que las ganancias de cada uno de los bienes privativos son suyas y no
tiene que pedir ningún permiso al otro para hacer con ellas lo que quiera, es decir, la separación de
bienes da una independencia a las partes en el manejo de sus bienes, que no existe en el régimen
de bienes gananciales.
Además, Manifiesta que hay que tener cuidado con las diferencias entre los bienes de
uno y otro cuando son importantes. Si la diferencia es muy grande, en la separación de bienes, el
miembro “pobre” de la pareja puede sentirse “agradecido” al otro por su generosidad, la relación
económica clara y explícita. En el caso de bienes gananciales, el que más ingresa “regala” al otro la
diferencia y lo hace implícitamente, el “pobre” tiene derecho a la mitad de los ingresos. Cuando las
diferencias no son muy grandes el régimen solamente influye en la forma de compartir la vida. Lo
importante es dejar muy claras, explícitas y legalmente respaldadas las relaciones económicas entre
los miembros de la pareja, porque, si las cosas van bien en la pareja, no hay problema; pero si van
mal, se evitan muchos disgustos.
También, Menciona que las relaciones económicas pueden ser fuente de problemas, que
surgen cuando un miembro siente que el otro abusa. Existen estudios que muestran que gastar el
dinero de manera irresponsable aumenta de forma clara las posibilidades de divorcio. En donde la
economía toma un protagonismo total es precisamente a la hora de la separación. En esos
momentos se puede llegar a tomar decisiones precipitadas y, a la larga muy dañinas, llevados por el
deseo de acabar como sea con una relación muy dolorosa o viceversa, se trata de arruinar al otro
para vengarse.
Finalmente, plantea que en cada pareja el régimen económico más idóneo depende de su
situación particular. Actualmente muchas parejas se forman con una visión de futuro limitada:
“mientras dure” o “en tanto en cuanto sienta eso por ti”; por eso, las relaciones económicas se
plantean de manera que la separación sea más fácil.
Las parejas que tienen hijos de anteriores matrimonios se suelen plantear claramente los
aspectos económicos, por salvaguardar los derechos de los hijos anteriores a la formación de la
pareja. Entonces hay que ser muy cuidadosos para que el otro no piense que está financiando a
unos hijos que no son suyos y con los que, a veces, es difícil llevarse bien. Como problema a señalar
es que, a veces, olvidan la importancia de tener una economía común en la pareja, con el régimen
que sea. Mucha gente piensa que pactar un pre acuerdo económico pone el juicio el amor que se
tiene la pareja; pero el matrimonio, socialmente, es un contrato entre dos personas en el que el
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acuerdo económico es fundamental. Además, un acuerdo de colaboración y de entrega del uno al
otro, que se plasma en la forma de llevar las finanzas. Ahora bien, el dinero es un tema
desagradable y, por eso, muchos evitan hablar de ello. Hacer un acuerdo y aclararlo puede evitar
problemas futuros.
Davison y Neale. (2000). Plantean que aunque la pareja no haya pasado la luna de miel
debe enfrentar decisiones tan poco románticas como decidir dónde vivir, dónde buscar empleo,
cómo administrar su dinero, qué tipo de comida preparar y quién se va a encargar de hacerlo,
cuándo se visitará a los parientes políticos, en qué momento tener hijos si los desean y si se quiere
experimentar con técnicas sexuales novedosas; además tienen que ponerse de acuerdo en lo
relativo a las funciones que debe desempeñar cada uno y no limitarse a asumir las tradicionales. Por
ejemplo, si ambos miembros de la pareja trabajarán, cómo repartirán todas las tareas domésticas
etc.; un aspecto importante es la forma como las parejas enfrenten tales conflictos ineludibles,
porque ésta determinará la calidad y duración de su relación.
Javier Fernández. (2002). Señala que la pareja humana no ha sido la misma desde los
albores de la humanidad hasta la actualidad. Las relaciones de pareja es una de las más complejas
de todas las que establece el hombre a lo largo de su vida. Muchos de los términos y reflexiones que
se generan en torno a este tema, es así que la misma complejidad de este tipo de relación hace que,
a pesar de la profundidad con que muchos autores lo han tratado, aun no se pueda hablar de un
resultado acabado con respecto al mismo.
El mismo autor, define que es imposible querer ayudar si valoramos a la pareja fuera de
su situación social de desarrollo y no pretendemos en ningún momento el análisis restringido de las
necesidades en el contexto de la relación de pareja; éstas son muy importantes para el manejo
terapéutico, en el complejo sistema que es la personalidad. De esta manera al valorar a los sujetos
que intervienen en la relación observamos además intereses, proyectos de vida propios y en
conjunto, motivaciones, expectativas de la relación, comunicación, etc. Así como otras
características personológicas.
Marta Guerri. (2003). Sostiene que la pareja es una relación, interacción, intercambio, dar
y recibir; es por ello que este dinamismo donde se encuentra la “la raíz del amor”, donde
fundamentalmente se buscaran las causas de la armonía y del deterioro de la pareja. Todos
deseamos compañía, recreo y pasión y tendemos a desarrollar relaciones que nos ayuden a
satisfacer cada uno de estos tres deseos. Es muy importante no limitarse a las grandes palabras
sobre el amor en la pareja y descender a los hechos ya la realidad concreta de la pareja,
operativizando su relación y problemas para desde ahí superarlos. Existe una interdependencia
entre los problemas individuales y los conyugales; problemas personales pueden producir
problemas de pareja y a la inversa, por ejemplo: la depresión, estrés, problemas sexuales,
económicos y más.

2.2. Dimensiones de Conflicto en la relación de Pareja

Dattilio, F. Padesky, C. (2000) han sistematizados las siguientes dimensiones:

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a. Comunicación
Es casi innecesario mencionar que una buena comunicación es la base de una relación de
pareja satisfactoria. La comunicación no siempre es verbal ya que la pareja también se mira, se toca,
se sonríe (comunicación no verbal).
Ante una situación en la que queramos comunicar algo, la manera o forma de emitirlo, el
cómo lo reciba el otro y el contenido de este mensaje son fundamentales. Así, nos encontramos con
diferentes maneras de comunicarnos y algunas de ellas no son precisamente positivas.
La coerción: se trata de una manera de comunicación donde tan solo se tienen en cuenta
nuestras propias necesidades haciendo al otro la vida muy difícil en el sentido de que no se tienen
en cuenta sus necesidades e intentando conseguir la sumisión o anulación del otro. Esto es así
porque el miembro de la pareja que cede lo hace no porque considere que el otro tiene razón sino
para evitar la discusión y amenazas. En conclusión: para escapar de un conflicto.
Respuestas emocionales negativas: son aquellas palabras, gestos, acciones etc., que se
experimentan como gritos, amenazas, humillaciones, sarcasmos y que en numerables ocasiones es
lo que mantiene fundamentalmente unida a una pareja.
Entre las maneras o formas positivas de comunicarnos nos encontramos según Liberman:
Expresiones verbales: cumplidos, halagos, palabras cariñosas, piropos, Comportamientos de afecto:
hacer una caricia, coger de la mano, rozar la mejilla. Acciones que hacen que la vida para su pareja
sea más fácil o agradable: intentar no hacer ruido despertarle, preparar una comida que le guste,
hacer un regalo.

b. Ocio y tiempo libre


Uno de los conflictos más frecuentes en las relaciones de pareja es la diferente perspectiva
de ambos miembros para organizar su tiempo libre y sus actividades sociales. Pudiera ser que
ambos se hayan dejado llevar por la rutina cotidiana, embargados por sus respectivos trabajos y
quehaceres diarios y que hayan olvidado cómo divertirse. O bien porque cada uno busca su propia
diversión independientemente de su pareja y/o al revés: se pasan la vida juntos y no se relacionan
con nadie más. También suele ocurrir en parejas jóvenes que al tener un hijo, el punto de vista
sobre cómo organizar las actividades sociales es diferente, ya que un miembro de la pareja puede
querer centrarse únicamente en el cuidado del niño (dejando el área social de lado) y el otro
demanda intentar planificar un tiempo propio de la pareja.
Sea como fuere, la persona como individuo independiente tiene sus propias necesidades y es
difícil adaptarlas y compaginarlas con tu pareja. Por ejemplo: si yo tengo la necesidad de quedarme
en casa los fines de semana porque realmente me apetece y disfruto de ello, esto no me genera
ningún problema, es más, me produce felicidad. Pero como persona independiente. Ahora bien, si
mantengo una relación de pareja donde el otro necesita y disfruta saliendo los fines de semana y a
mí no me apetece, aparece un conflicto de intereses.
La manera de solucionar este conflicto y la importancia o relevancia que la pareja le otorgue,
va a depender de los recursos emocionales, de comunicación, de empatía… de cada uno de los
miembros

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c. Las expectativas, las metas sobre la relación y la manera de interpretar al otro.
Las ideas que cada miembro de la pareja se hace en referencia a su vida en común, a su
convivencia, a sus perspectivas de futuro…en ocasiones son punto de conflicto ya que puede ocurrir
que los 2 miembros de la pareja no lo vean de la misma manera.
Sin embargo, todo ello hace referencia las ideas que cada miembro tiene sobre lo que
debería ser su relación para que ésta sea totalmente satisfactoria “lo que debería ser y lo que es en
realidad”, siendo fuente de numerosos conflictos en el caso en el que los miembros no lo perciban
de la misma manera. Nos referiremos sobre todo a cómo cada miembro de la pareja puede
interpretar los problemas que les ocurren.
Las interpretaciones de estos motivos son lo que llamamos atribuciones. Cuando tu pareja,
por ejemplo, no recoge la mesa después de comer puedes pensar que: es egoísta que siempre
piensa en sí mismo y que nunca te tiene en cuenta. Si cambias este planteamiento y piensas que no
es que sea egoísmo sino que en su casa nadie le enseño y realmente es una falta de “aprendizaje” la
reacción que se tiene hacia el otro es completamente diferente.

d. Infidelidad
En una relación de pareja no influyen sólo los factores internos de la misma (habilidades de
comunicación, expectativas de futuro, compromiso, etc.), también hay factores externos que la
influyen directamente: estrés laboral y personal de cada uno de los miembros, la rutina, problemas
relacionados con el ambiente como familia y amigos.
En estos momentos donde la relación pudiera estar más baja a nivel emocional, por esta
serie de conflictos externos e internos de la propia pareja es cuando la pareja está más vulnerable
(más probabilidad de que ocurran cosas negativas).
Es esta vulnerabilidad la que puede desencadenar que entre otra persona en la relación y
aparezca entonces la infidelidad

e. Celos
Los celos sanos suponen el preocuparse por el miedo a perder a la persona amada, porque
tenga una relación real o imaginaria con alguien. Los celos patológicos están acompañados de
intensos sentimientos de inseguridad, auto-compasión, hostilidad y depresión y suelen ser
destructivos para la relación.
En el caso de los celos hay mucha relación con la Mejorar tu relación de pareja. Si yo me veo
fuerte y seguro y tengo una Mejorar tu relación de pareja alta, no dependeré de mi pareja esté
siempre conmigo para sentirme bien ya que me sostengo solo, estoy lleno de otras muchas cosas,
sin embargo, si mi Mejorar tu relación de pareja es baja, me siento inseguro y la única manera de
llenarme de seguridad es que mi pareja esté únicamente conmigo, optaré por presionarla y
depender de esta exclusividad para sentirme lleno.
Los celos se basan en creencia irracionales: si yo pienso “mi pareja no puede dejarme nunca
porque sabe que si lo hace, me producirá mucho dolor, por lo cual, sería una mala persona”, estoy
utilizando un pensamiento irracional.

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f. Relaciones dependientes
En una situación de una relación de pareja, se puede producir un conflicto (problema), que
haga que los miembros de la pareja tomen 2 decisiones: o trabajar conjuntamente para solucionarlo
o romper la relación (a veces es un único miembro de la pareja el que toma la decisión de dejarlo).
Pero puede ocurrir que uno de los miembros de la pareja opte por negar la evidencia de este
conflicto, o se auto inculpe constantemente cada vez que hay un problema. Si esta situación de
autoinculpación se perpetúa, se produce entonces una desigualdad de roles en la relación, donde
uno tiene más poder que el otro. El que tiene menos poder, se queda enganchado al otro,
produciéndose entonces una relación adictiva ya que éste “necesita al otro” de una manera
enfermiza y es capaz de anularse y negar evidencias solo por estar con él. El resultado final es que la
personalidad del dependiente se anula en la del dominante, que puede o no ser consciente de lo
que hace.

2.3. Planteamientos de Gottman


John Mordecai Gottman, es ampliamente conocido por su trabajo en terapia familiar y de
pareja y por su análisis de la estabilidad matrimonial. Actualmente es profesor emérito de Psicología
en la Universidad de Washington y miembro electo de la Asociación Americana de Psicología (APA).
El Dr. John M. Gottman y la Dra. Julie Schwartz Gottman son los fundadores y directores del
Instituto Gottman y del Instituto de Investigación de las Relaciones de Pareja de Seattle. Ha sido
reconocido en 2007 como uno de los diez terapeutas más influyentes del último cuarto de siglo. Los
datos generados por la investigación del Dr. Gottman ofrecen una visión científica basada en la
anatomía del matrimonio y de las relaciones de pareja; pero lo más importante es que proporcionan
información real y objetiva, que ha contribuido al desarrollo de herramientas, métodos, programas,
productos y servicios dedicados a ayudar a las parejas a construir relaciones más fuertes y felices.
Jhon Gottman es un referente en la terapia familiar y de pareja, pertenece al círculo de psicólogos
cuyo enfoque se centra en la psicología positiva,
Gottman y su equipo de colaboradores ha podido identificar ciertos factores que se repiten
de manera constante en las parejas que están en crisis, pero aún más importante, también han
detectado aquellos que se relacionan con las parejas que se consideran “felices” y “exitosas”.
Los principales descubrimientos de Gottman acerca de las parejas felices, se sintetizan en los
siguientes:

a. A pesar de los malos momentos, en las parejas felices siguen predominando la presencia
de recuerdos positivos: “no son más listas, más ricas o más astutas psicológicamente que
otras parejas. Pero en sus vidas cotidianas han adquirido una dinámica que impide que sus
pensamientos y sentimientos negativos sobre el compañero, ahogen los positivos” (Gottman
y Silver, 2001, p. 17). Las parejas felices y exitosas, a pesar de que se encuentren pasando
por malos momentos, si les preguntaran acerca de su vida de pareja, recordarían más
momentos positivos -que negativos- y a dichos momentos les asignarían un valor
importante. En mis clases, a veces menciono que una pareja en crisis seguramente recordara
más malos momentos que buenos, incluso en el día de su boda (por ej., “él/ella llego tarde”,
“estuvo sólo al pendiente de su familia y amistades”, “me dejo sola/o resolviendo los
problemas en la fiesta”, etc.).
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b. John Gottman también menciona que es una idea errónea pensar que las parejas felices no
se pelean o tienen discusiones. Cualquier pareja -feliz o no- tiene que enfrentarse a
múltiples decisiones, donde en ocasiones, cada integrante tendrá opiniones distintas que
podrán originar peleas y altercados. Sin embargo, las parejas exitosas tienen una forma
distintiva de discutir, que evita que dichas peleas erosionen la relación de pareja. Ellos, en
primer lugar manifiestan sus molestias de manera “suave” en lugar de plantearlas de manera
agresiva. Por ejemplo, uno de los miembros de una típica pareja “feliz” y “exitosa” podría
mencionar: “necesito que hables más conmigo y me compartas lo que sientes, en muchas
ocasiones que discutimos, te ‘cierras’, te quedas callado y eso me hace sentir mal”, a
diferencia del siguiente ejemplo, que ilustraría la manera en que una pareja en
crisis plantearía el mismo problema: “no te interesa nada de lo que ocurre en la pareja, es
imposible hablar contigo, siempre que quiero acercarme un poco a ti, evades la conversación
y me haces sentir mal”.
c. También las parejas felices saben detectar cuando las discusiones van subiendo de
intensidad y pueden hacer un comentario o realizar alguna acción para evitar que la pelea se
“salga de control” y esto es bien recibido por la pareja.
d. Otra característica relacionada a las discusiones, es que evitan quedar atrapadas en peleas
insignificantes, que no valen la pena ponerlas por encima de la relación de pareja. Por
ejemplo, que la pareja dejara de pelearse por no ponerse de acuerdo en el color nuevo en
que se pintaría la habitación y se centran sólo en aquellas que son trascendentes.
e. Finalmente, estas parejas llegan a acuerdos que por lo general se cumplen. Es curioso lo
que menciona Gottman acerca de la forma en que discuten las parejas “felices”, él menciona
que si las viéramos en esos momentos, seguramente nos aburriríamos, ya que por lo
general, distan de las peleas a gritos y empujones que se presentan en otras parejas.
f. Por último, se encontró que la relación de las parejas felices tiene bastantes semejanzas a
las buenas relaciones de amistad. “Los integrantes de la pareja prestan una gran atención a
lo que está sucediendo en la vida del otro y se sienten emocionalmente conectados”
(Gottman, Gottman y Declaire, 2008, p. 20). Estas parejas siguen teniendo la confianza para
platicar acerca de sus temores, alegrías, sueños, anhelos, proyectos, etc. Saben que son
escuchados por el otro y que realmente recibirán apoyo de su pareja. En este sentido, se
destaca tres elementos que también están presentes en las relaciones de amistad: el
respecto, el afecto y la empatía.

Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis


Aunque muchos de nosotros creemos que la ira es la causa primordial de relaciones
infelices, Gottman nota que no es el conflicto propio el problema, sino cómo se manejan dichos
conflictos. Descargar la ira constructivamente puede hacer realmente maravillas para aclarar las
cosas y conseguir el equilibrio de nuevo en la relación.
Sin embargo, el conflicto llega a ser un problema cuando se caracteriza por la presencia de lo
que Gottman llama "Los Cuatro Jinetes del Apocalipsis," a saber, la crítica, el desprecio, el estar a la
defensiva, y el emplear una táctica de cerrojo.

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1. Crítica. La crítica implica el atacar la personalidad o carácter de su pareja, en vez de enfocarse en
la conducta específica que le molesta. Es saludable ventilar los desacuerdos, pero no atacar la
personalidad ni el carácter de su cónyuge en el proceso. Es la diferencia entre decir, "Estoy molesto
por que no sacaste la basura" y decir, "Yo no puedo creer que no sacaste la basura. Eres tan
irresponsable". En general, las mujeres tienden utilizar este jinete más a menudo en el conflicto.

2. Desprecio. El desprecio es un paso arriba de crítica e implica el derribar o insultar su pareja. El


desprecio es un signo abierto de la falta de respeto. Los ejemplos del desprecio incluyen: burlarse
de su pareja, poner los ojos en blanco, llevar cara de desprecio, o derribar a la otra persona con el
humor sarcástico.

3. El estar a la defensiva. El adoptar una postura defensiva en medio del conflicto puede ser una
respuesta natural, pero no ayuda en la relación. Cuándo una persona está a la defensiva, él o ella
usualmente experimenta mucha tensión y eso dificulta él enfocarse en lo que se ha dicho. Negando
responsabilidad, inventando excusas, o respondiendo a una queja con otra son todos ejemplos de
estar a la defensiva.

4. Táctica de cerrojo. Las personas que emplean una táctica de cerrojo simplemente se niegan a
responder. El emplear tal táctica de vez en cuando puede ser saludable, pero como una manera
típica de interactuar, emplear una táctica de cerrojo durante el conflicto puede ser destructiva para
un matrimonio. Cuándo se emplea esta táctica a menudo, uno está escapando del matrimonio, en
vez de resolver sus problemas. Los hombres tienden a emplear la táctica de cerrojo mucho más
frecuentemente que las mujeres.
Todas las parejas emplearán estos tipos de conducta en alguna ocasión en su matrimonio,
pero cuando los cuatro jinetes toman residencia permanente, la relación tiene una alta probabilidad
de fallar. De hecho, investigación de Gottman revela que, al detectar la presencia crónica de estos
cuatro factores en una relación, uno puede predecir, con más de 80% de certeza, cuáles parejas se
divorciarán finalmente.
Cuándo uno en la pareja intenta reparar el daño hecho por estos jinetes, y el otro le recibe
con rechazo repetidamente, Gottman observa que hay sobre un 90% de posibilidad que la relación
terminará en el divorcio.

Algunas evidencias de Gottman sobre las parejas violentas.


John M. Gottman junto con su equipo se propusieron estudiar la violencia doméstica de una
manera hasta entonces no conocida en la literatura científica. Esta investigación es pionera en
varios sentidos: en primer lugar, observaron directamente altercados no violentos con el objetivo de
verificar la precisión de las percepciones de los miembros de la pareja, así como el nivel de
sinceridad existente. Y, determinando la fiabilidad de sus descripciones de las discusiones no
violentas, inferir el nivel de sinceridad de las discusiones violentas. En segundo lugar, observaron
directamente las discusiones con un alto grado de violencia entre parejas.
Para ello se evaluaron las experiencias emocionales de los agresores y de las mujeres no sólo
con informes sino con métodos objetivos como polígrafos y otros instrumentos de medición
fisiológica. Además, querían estudiar el cambio que se produce en los matrimonios violentos a lo
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largo del tiempo, para lo cual introdujeron observadores imparciales que siguieron a los agresores y
a sus parejas, se emplearon instrumentos de medición objetivos y subjetivos y con ellos analizaron
los cambios a medida que se producían.
La singularidad de este estudio radica en que se centra en parejas con un alto grado de
violencia (algo que no se había hecho hasta el momento) y porque emplea múltiples instrumentos
de medición. Gracias a los controles experimentales, cuando los agresores y sus compañeras
difieren de otras parejas se puede atribuir a la violencia y no a los disgustos matrimoniales ya que el
estudio contaba con tres grupos: parejas con altos niveles de violencia e insatisfacción matrimonial,
parejas con insatisfacción matrimonial pero no violenta y parejas felizmente casadas. El estudio
estaba formado por 201 parejas no aleatorias de la población. De éstas, 63 eran las parejas
violentas, 33 parejas insatisfechas pero no violentas y 20 felices. Las parejas clasificadas como
violentas eran aquellas en las que la mujer relataba seis episodios o más de violencia de baja
intensidad (empujones o bofetadas en el último año), dos o más episodios de violencia de alta
intensidad (patadas o puñetazos) o al menos un episodio de violencia potencialmente letal (golpes
repetidos, amenaza de arma,…). Incluyeron a veintisiete parejas que presentaban violencia de baja
intensidad para observar si ésta cedía, u observar cómo se gestaba la dinámica de las agresiones
violentas graves.
Diseñaron el Sistema Específico de Codificación de Afectos (SECA) para distinguir con
precisión las emociones negativas que se desatan en estas parejas. Por ejemplo distinguen la ira
común de otras expresiones emocionales como la beligerancia, el desdén o la dominancia. Los
códigos SECA les permitieron comprender el “abuso emocional”. Finalmente, se grabó en video a las
parejas interactuando en una sala. Se transcribían los diálogos y se analizaban las conductas con
sistemas muy detallados que permitían clasificar: la intención de la mirada, las vocalizaciones, los
intentos de influir uno sobre el otro, así como sus expresiones emocionales.
Dos años después se citaron de nuevo con las parejas para replicar procedimientos
experimentales y observar, de paso, la estabilidad de estos matrimonios. Los resultados más
relevantes de esta investigación son que:

 Los maridos cuyo nivel de violencia era de baja intensidad nunca llegaron a ser agresores de
alta intensidad.
 Existen dos tipos de agresores: los cobra y los pitbull, y en relación a esto, la mitad de las
parejas casadas con pitbull acabaron separándose o divorciándose al final de los dos años.
 Las mujeres sometidas a un acoso moral constante abandonaban a sus maridos con mayor
probabilidad que las que sufrían agresiones físicas. Así como la probabilidad de que sus
mujeres abandonasen a sus maridos era más alta si éstas respondían a sus ataques.
 La violencia no cesa por sí misma, pero cuando cesa tiende a desaparecer y con ella el abuso
emocional: sólo el 7% abandonó totalmente la violencia, mientras que el 44% sólo la
disminuyó en los siguientes dos años y frente al 46% que continuó agrediendo a la misma
intensidad o aumentó la frecuencia de ésta. Los agresores que disminuyeron el nivel de
violencia eran más jóvenes, más felices en sus matrimonios, menos proclives a degradar
verbalmente a sus mujeres, menos dominantes, despectivos y agresivos en las interacciones
registradas, así como su nivel de excitación fisiológica durante las discusiones era más bajo.

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 Los agresores tienen una nula disposición a dejarse influir por sus mujeres, por muy razonable
que ésta influencia fuera.
Las parejas agresor-agredida carecen de ritual de retirada: las discusiones de las parejas
felices y de las parejas infelices pero no violentas presentan una escalada pero esta se detiene o se
invierte, por ejemplo, retirándose.

2.4. Evaluación de los conflictos de pareja


Existen diferentes formas de evaluar el conflicto de pareja, entre ellas se encuentra el uso de
entrevistas, cuestionarios, y la observación conductual. Estas estrategias de medición permiten
hacer una valoración a nivel individual, de pareja y del contexto en sí de los cónyuges (Epstein y
Baucom, 2002). En Parra (2008)
Inicialmente se trata de determinar cuál es el punto de partida en la calidad de la relación
cuando acude a consulta, para lo que se puede utilizar algún cuestionario de propósito general con
la Escala de Ajuste Marital (Locke y Wallace, 1959) o la Escala de Ajuste Diádico (Spanier, 1976). Son
escalas que distinguen entre parejas conflictivas o no y sirven para poder ir evaluando el progreso
en la terapia (Cáceres, 1996; Costa y Serrat, 1982), en García, José (2002)
La evaluación puede continuar con una visión general del problema que trae a la pareja a la
consulta para lo que el terapeuta se puede plantear una serie de preguntas de tipo general (Cordova
y Jacobson, 1993): ¿Cómo está de afectada la pareja? ¿Cuáles son los elementos que los dividen?
¿Cómo se manifiestan estos elementos en la relación? ¿Cuál es el compromiso de la pareja con la
relación? ¿Cuáles son las fortalezas que hacen que se mantengan juntos? ¿Cómo les puede ayudar
el tratamiento?
La grabación de interacciones entre ellos y la posterior codificación para determinar los
problemas de comunicación se ha utilizado, principalmente en la investigación, porque su
complicación la hace costosa para la aplicación clínica.
Las áreas que se tienen que considerar en la evaluación son las siete Cs de Birchler, Doumas
y Fals-Stewart (1999) que plantean un marco conductual de referencia para evaluar los problemas
conyugales: Carácter. Hay que detectar si existe alguna psicopatología en los miembros individuales
y ver si hay que tratarla y si se hace por medio de la terapia de pareja o individualmente. Contexto
cultural y social. Incluyendo los aspectos religiosos, étnicos y de las familias de origen, que puedan
originar problemas dentro de la pareja. Contrato, incluyendo las expectativas implícitas que tienen
los cónyuges sobre la relación y que pueden ser inalcanzables o disfuncionales. Compromiso con la
concepción utilizada en este artículo. Cuidado. Sobre todo el intercambio de conductas positivas.
Comunicación para detectar alguno de los problemas o falta de habilidades que se han mencionado.
Capacidad para resolver problemas, teniendo en cuenta las relaciones de poder y dominancia que
se han establecido en la pareja.
Se tienen que evaluar también la pasión, el apego, la intimidad. En la pasión hay que incluir
la conducta sexual, no solamente si hay problemas, sino si es frecuente y variada, se pueden utilizar
alguno de los cuestionarios sobre conducta sexual existentes (Cáceres, 1996). La evaluación de las
conductas de apego incluye las aprendidas en la familia de origen y las expectativas que tienen
respecto a la pareja, hay que evaluar de forma general el interés que tienen en mantener las
relaciones con los padres y el afecto que se sienten por ellos, la búsqueda de ayuda en situaciones
estresantes y la satisfacción que se encuentra en el auxilio obtenido. En la evaluación de la
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intimidad se pueden utilizar cuestionarios como el que propone Sternberg o mejor el que Lemieux y
Hale, (2000), han elaborado en sus investigaciones, pero hay que tener en cuenta que consideran un
concepto de intimidad en el que se incluyen aspectos más amplios de los que se tienen en cuenta en
este artículo.
Con estos elementos de evaluación y partiendo siempre de las peticiones concretas de los
pacientes, se da una explicación de donde está el problema y cuál puede ser el camino hacia la
solución. Hay que tener en cuenta que la devolución de una evaluación es de alguna manera una
intervención puesto que se actúa sobre las expectativas de solución y de continuidad de la relación,
y se pueden afianzar atribuciones que dificulten la intervención posterior.
Se han descrito brevemente factores importantes que posibilitan dar una visión general sobre
el conflicto de pareja, y desde allí, se evidencia la necesidad de tener en cuenta la evaluación que
permita revisarlo e identificar qué tipo de instrumentos son los que se utilizan en terapia para poder
detectar las fuentes del conflicto, las áreas de ajuste de cada uno de los miembros de la pareja y los
problemas relacionados o en comorbilidad con el conflicto. (Parra, 2008)
El modelo cognitivo-conductual utiliza un plan de intervención, el cual aborda a la pareja
desde los dos miembros de la pareja, su interacción diádica y su interacción con su ambiente. Los
objetivos globales para la evaluación son: identificar los problemas por los cuales la pareja ha
solicitado ayuda; identificar los factores en la vida de la pareja que influencian la presentación de los
problemas; clarificar si la terapia de pareja es apropiada para los clientes; identificar la existencia de
fortalezas en la relación, las cuales pueden usarse para mejorar y ayudar a resolver los problemas de
la pareja (Epstein y Baucom, 2002).
Los pasos y métodos que utiliza para la evaluación son: la identificación inicial de los
problemas presentados y los objetivos de la pareja que busca terapia, con base en el contacto inicial
telefónico, el uso posible de cuestionarios de autoreporte, una historia de la relación y evaluación
del funcionamiento actual, historia individual y funcionamiento actual de cada miembro de la
pareja, recibiendo retroalimentación del terapeuta (Epstein y Baucom, 2002).
Se han encontrado ventajas y desventajas en cada uno de estos métodos de evaluación
anteriormente nombrados (Weiss, 1980; Epstein, Pretzer, y Fleming, 1987; Jacob y Tennenbaum,
1988; Baucom y Epstein, 1990; Snyder et al., 1995), lo cual ha llevado a la conclusión que una
aproximación multimetódica para evaluar el conflicto de pareja es una técnica más amplia para
llegar a obtener información confiable y válida (Epstein y Baucom, 2002).
Como se ha mencionado, los instrumentos buscan medir las diferentes variables que
participan en el conflicto, desde la identificación de problemas a través de cuestionarios que
evalúen la historia individual del compañero y el funcionamiento actual como por ejemplo la Escala
de Tácticas de Conflicto (CTS2; Straus, Hamby, Boney-McCoy y Sugarman, 1996), hasta la interacción
diaria de la pareja y su comunicación.
Antes de hablar de las clases de evaluación a implementar según el área que se pretende
medir, es relevante hablar acerca de la entrevista inicial. Algunos autores consideran que ésta
entrevista debe realizarse de manera conjunta, otros consideran que es mejor individual. Es mejor
pensar en términos de las necesidades de los pacientes antes de hacer una elección, ya que
dependiendo de la situación (y de la persona que haya tomado la iniciativa para asistir a un proceso
terapéutico) se debe tomar la decisión (Jacobson y Margolin, 1979).

24
En la valuación de la Conducta es importante a la hora de evaluar, tener en cuenta
específicamente cada una de las áreas que se desean medir con el fin de diseñar o implementar la
estrategia pertinente y aplicar una estrategia de intervención que trabaje en las necesidades
específicas de cada uno de los sujetos de una manera apropiada.
En gran parte, la tarea del clínico es identificar la presencia y ausencia de conductas
importantes y secuencias conductuales que contribuyen al estrés marital (Baucom y Epstein, 1990).
La valoración inicial consiste en cuatro fases: primero, la historia marital; segundo, discusión de las
preocupaciones actuales y fortalezas de la relación; tercero, proporcionar (entrenar) una muestra
de diferentes tipos de comunicación; y cuarto, los clínicos mantienen una discusión con la pareja y
posteriormente dan una retroalimentación con respecto al problema identificado y a la intervención
a implementar. Consecuentemente, se necesita tener mayor información sobre las conductas
actuales específicas que preocupan a la pareja (Baucom y Epstein, 1990).
Existen varios inventarios que pueden proporcionar información útil para estructurar una
discusión de las preocupaciones actuales. A continuación se nombrarán:
Cuestionario de Áreas de Cambio (ACQ), el cual consta de dos parte: la primera el
respondiente especifica cómo vería la conducta de su pareja: más, menos o ningún cambio en el
área particular de interacción marital; y la segunda, difiere sólo en términos que la conducta está
siendo discutida (Weiss et al., 1973).
La Escala de Ajuste Diádico (DAS) original de Spanier (1976) y utilizada por diferentes colegas
en la práctica clínica (p.e., Busby, Christensen, Crane y Larson, 1995; Touliatos et al., 1990, entre
otros) y el Inventario de Satisfacción Marital (MSI; Snyder, 1979, 1997; Snyder, Wills y Keiser, 1981;
Snyder y Aikman, 1999) son de mayor uso en la práctica clínica, ya que evalúan el funcionamiento
de la relación desde aspecto tales como el afecto, la intimidad sexual, el tiempo libre, calidad de la
comunicación, entre otras (Epstein y Bauman, 2002).
La Lista de Chequeo de Observación de la Pareja (SOC; Weiss et al., 1973) realiza un resumen
deevaluación en cada una de las áreas dirigidas. Esta lista describe las conductas que ocurren a
diario dentro de la relación y a partir de allí, establece la valoración de las conductas que miden la
satisfacción marital de la pareja.
El automonitoreo y monitoreo por parte del cónyuge da un informe interesante con respecto
a la secuencia conductual que ocurre durante la interacción (Epstein y Bauman, 2002).
La evaluación de la comunicación se realiza por medio de varios sistemas de codificación
desarrollados para valorar las interacciones verbales y no verbales, como por ejemplo, el Sistema de
Codificación de Interacción Marital – tercera versión (MICS-III; Weiss y Summers, 1983); Sistema de
Codificación de Interacción de la Pareja (CISS; Gottman, 1979; Notarius y Markman, 1981); y el
Sistema Categorizado para la Interacción Entre Parejas (KPI; Hahlweg et al., 1984) y la ”Escala de
Comunicación Marital de Navran”.
Igualmente existen otras que evalúan diferentes áreas incluyendo comunicación como:
“Escala de Actitudes Disfuncionales”, “Inventario de Satisfacción Marital” de Douglas K. Zinder;
“Cuestionario de Áreas de Cambio” de Weiss y Birchler; “Escala de Felicidad Marital” de Azrin,
Nasterm, y Jones (1973) y El Cuestionario de Patrones de Comunicación (CPQ) de Christensen y
cols., para evaluar las percepciones de la pareja de los patrones diádicos en sus áreas de conflicto
concernientes a la comunicación en su relación.

25
La Medida de Autoreporte de Interacciones Conductuales de Weiss, Hops y Patterson (1973),
evalúa la insatisfacción marital en términos del grado en el cual los miembros de la pareja quieren
que el otro haga cambios en comportamientos específicos.

26
III. NORMAS DE APLICACIÓN

3.1. Administración de la prueba

El cuestionario de Percepción de Conflictos de Pareja (PCP) está diseñada para su aplicación a


adultos, con un mínimo de 2 años de relación y con hijos, de diversos estratos socioculturales y
educativos, individual o colectivamente. El usuario puede disponer del instrumento en un protocolo
de papel y lápiz o en una programación para su uso con la ayuda del ordenador, y sus elementos
solo exigen una capacidad lectora de nivel de enseñanza primaria.

Las cuestiones se presentan con cuatro alternativas de respuesta, siendo estas: Siempre (S),
Casi siempre (CA), Casi nunca (CN) y Nunca (N). La prueba no tiene un tiempo limitado, pero es
necesario animar a los sujetos a que trabajen sin pausas y detenciones.

Una vez pasados 15 minutos, el examinador puede evitar que algunos sujetos se detengan
insistentemente en algunos elementos sugiriendo: “Recuerde que no deben emplear tiempo en
pensar mucho sobre el contenido de una frase; léanla y emitan la primera respuesta natural que se
les ocurra”. Normalmente se tarde entre 15 y 20 minutos en completar la prueba.

Cuando en alguna ocasión se desee ofrecer al sujeto una mayor confidencialidad de las
respuestas y puntuaciones, se le puede aconsejar identificarse en la Hoja de respuestas mediante el
número de DNI, normalmente solo conocido por el examinador en ese entorno del examen.

3.1.1. Normas Generales de Aplicación

El evaluador, deberá atenerse lo más fielmente posible a las instrucciones que se detallan a
continuación; toda vez que han sido las tenidas en cuenta en la tipificación de este instrumento; es
decir debe considerar las siguientes recomendaciones:

Es necesario atenerse lo más fielmente posible a las instrucciones que se detallan a


continuación; toda vez que han sido tenidas en cuenta en la tipificación de este instrumento:

Las condiciones del ambiente deben ser favorables, de modo que se pueda evitar
distracciones e interrupciones ajenas a la evaluación.

Tomar en cuenta la motivación de los evaluados(as), para ello es importante darles a conocer
los motivos de la evaluación.

El evaluador tiene la responsabilidad de responder las preguntas y dudas de los evaluados(as)


antes de iniciar la prueba.

27
Durante la aplicación, el evaluador deberá mantener silencio procurando no interrumpir a los
evaluados para hacer aclaraciones; es por ello que las explicaciones pertinentes antes de la
evaluación son de vital importancia.

Si la evaluación es colectiva, los sujetos deberán trabajar con suficiente independencia,


distancia y separación para evitar hacer comentarios sobre lo que responden los demás.

Al finalizar se debe verificar que todos los ítem de la prueba hayan sido correctamente
contestados, además de haber consignado adecuadamente los datos del evaluado(a) en la hoja de
respuestas.

3.1.2. Normas específicas de aplicación:

Antes de iniciar la prueba deben explicar las razones de porque se evalúa (tener una visión
más clara de la relación de pareja)

La aplicación de la prueba puede ser aplicada a los miembros de la pareja en su conjunto.

Primero se entrega el protocolo de respuestas luego el cuestionario.

Lea en voz alta las instrucciones y pregunte si hubo comprensión del evaluado para iniciar la
evaluación, de no ser así, repita las instrucciones.

En la primera página del protocolo de la prueba están impresas unas instrucciones muy
simples para el sujeto.

Aunque el sujeto puede auto aplicarse el instrumento con dichas instrucciones, es


conveniente la ayuda del profesional familiarizado con los conceptos y procedimientos de
aplicación, tanto cuando la prueba se aplique individualmente como en grupos, para establecer un
buen clima de confianza, además de ser capaz de absolver las preguntas e inquietudes de los
participantes concernientes a los derechos humanos confidencialidad y escepticismo hacia las
pruebas psicológicas.

En las aplicaciones colectivas es usual que el examinado las lea en voz alta mientras los
examinados las van siguiendo sobre sus propios protocolos; conviene recalcar que no se deben
hacer anotaciones en el protocolo (porque es reutilizable y porque solo se atenderá a las respuestas
dadas en las hojas de respuesta), y es necesario cuidar que los sujetos no se salteen ninguna
pregunta y que no se detengan mucho tiempo en alguna.

Más aun, es importante reforzar las instrucciones reiterándolas oralmente para lograr una
buena disposición de franqueza y sinceridad.

Durante el examen, el profesional que aplica el instrumento debe estar atento a que las
respuestas se vayan dando según las instrucciones y adecuadamente al material utilizado y al
recoger el material debería comprobar que se han completado todos los
28
El instrumento se aplicará en un ambiente carente de elementos distractores, de adecuada
iluminación y ventilación, contando así con un lugar tranquilo de manera fundamental.
Deben consignar todos los datos que se solicita en el protocolo de respuestas, para identificar
al evaluado.

El evaluador deberá de responder a las preguntas o dudas, que los evaluados le planteen, en
cualquier momento de la evaluación, mas no sugerirles las respuestas.

Durante la aplicación, procurará no interrumpir el proceso, para ello se debe asegurar que
hayan entendido las instrucciones.

Cuando la evaluación sea en pareja, los sujetos deberán trabajar con suficiente
independencia, distancia y separación para evitar hacer comentarios sobre lo que se responde.

Al finalizar, debe verificar que todos los reactivos de la prueba hayan sido correctamente
contestados, y además de haber consignado los datos correspondientes en el protocolo de
respuestas.

Durante el examen, el profesional que aplica el instrumento debe estar atento a que las
respuestas se vayan dando según las instrucciones y adecuadamente al material utilizado y al
recoger el material debería comprobar que se han completado todos los datos pedidos y la mayoría
de los elementos, pues una prueba incompleta puede invalidar todo el esfuerzo de la aplicación.

En el protocolo de respuestas existen 9 columnas destinadas a cada zona de conflicto; para


ello debe seguir en una secuencia horizontal al emitir sus respuestas. Las instrucciones a seguir para
la aplicación son las siguientes:

INSTRUCCIONES: A continuación se presentan enunciados que describen situaciones cotidianas


de la relación con su pareja, esposo (a), cónyuge o conviviente. Por favor lea cada enunciado y
marque su respuesta en el protocolo que se adjunta, de acuerdo a sus sentimientos y opiniones.
Verifique que sus repuestas coincidan con la numeración del enunciado. Tiene cuatro
alternativas: Siempre (4) Casi siempre (3) Casi nunca (2) Nunca (1). Siga el orden de los reactivos
al momento de responder.

3.2. Normas de calificación

Es normal en todo instrumento psicométrico disponer de un procedimiento para convertir


las respuestas dadas a los elementos en puntuaciones de la variable o variables que mide dicho
instrumento; a este procedimiento se le conoce como calificación, corrección y puntuación.

En el caso del cuestionario de Percepción de Conflictos de Pareja (PCP), las respuestas dadas
por una persona a los ítems se corrigen y puntúan fácilmente; el proceso es sumativo por cada
columna, proceso que podría exigir entre 3 a 5 minutos por persona examinada. Este proceso
29
permite obtener las puntuaciones directas, las derivadas (en eneatipos, percentiles o cualquier otra
escala típica), el perfil gráfico y un informe con comentarios sobre la interpretación de los
resultados.

Todos los reactivos se han elaborado con una direccionalidad positiva, es decir, a mayor
puntaje, mayor presencia de la zona de conflicto.

Los ítems se califican con puntajes de 4 a 1; es decir a mayor puntaje mayor acuerdo o
aprobación al contenido del ítem y a menor puntaje menor mayor acuerdo o aprobación al
contenido del ítem. Se puntúa cada ítem y luego se escribe el Puntaje Directo (PD, en la parte final
de la columna por cada escala, de modo que se pueda identificar el factor predominante en la
percepción que tiene el evaluado (a) sobre los conflictos de pareja. Seguidamente se suman los
Puntajes Directos de cada una de las zonas de conflicto, para establecer el Puntaje de la Escala
General (PG)

Luego, se convierten estos Puntajes Directos (PD) en Puntuaciones Percentiles y eneatipos,


para luego graficar el perfil y determinar así el predominio de la zona de conflicto

3.3. Normas de interpretación

La interpretación de los resultados, requiere una comprensión general de la percepción de


los conflictos existentes en la relación actual de una pareja. Cuando esto ocurre, los resultados
obtenidos son fáciles de interpretar. Se debe tener en cuenta para una buena interpretación la hoja
de perfiles para identificar el nivel en el que se ubica la pareja, así mismo se tomaran en cuenta las
puntuaciones (percentiles) obtenidas en cada una de las áreas.

Se entiende que los puntajes eneatipos 7, 8, 9, indican presencia de conflictos. En tal sentido
se debe realizar la interpretación y verificar el grado de acuerdo o desacuerdo que tienen los
miembros de la pareja, en sus perfiles. Cuando existe coincidencia en los hallazgos, (ambos
coinciden en percibir las zonas de conflicto, mejoran las posibilidades para la ayuda terapéutica; a
mayor discrepancia, menos posibilidades de armonizar la relación. (Cada uno ve desde su óptica).

Las siguientes tablas ayudarán al análisis interpretativo de los hallazgos y pueden ser
utilizados al momento de brindar los resultados en una perspectiva explicativa y de orientación.

La tabla 2, hace referencia a la descripción de cada uno de las zonas de conflicto, tomando
en cuenta los puntajes enea típicos. Eneatipos 7,8, 9 (Evidente presencia de conflictos) Eneatipos 4,
5,6 (Conflictos dentro del rango normal) Eneatipos 1,2,3 (Ausencia total de conflictos)

La tabla 3, enfatiza en la descripción y análisis de la escala general, tomando en


consideración las puntuaciones percentilares.

30
Tabla 2.
Análisis Interpretativo de los factores del Cuestionario de Percepción de Conflictos de pareja.

Zonas de conflictos Interpretación: Eneatipos: 7,8,9

Doméstica y de Desacuerdo en los estilos de crianza del/os hijo/s, cuidado, tareas


crianza escolares y hábitos; indiferencia o rigidez ante sus conductas.
Dificultades en la distribución de tareas del hogar, falta de equidad y
apoyo mutuo.
Económica Desacuerdos originados por el manejo y distribución del dinero,
priorizar las necesidades y diferenciar de los gastos superficiales.
Actitudes frente al ahorro, independencia y compartimiento en el
manejo económico.
Hábitos personales Comportamientos que cada miembro de la pareja asume y genera
malestar o incomodidad en el otro, como en la alimentación,
bebidas, costumbres, o manifestaciones personales que generan
discrepancias entre los cónyuges.
Familia Colateral Desacuerdos ocasionados por el tipo de relación con la familia o
parientes del cónyuge (padres, abuelos, hermanos, hijos, otros)
cambios generados desde el inicio de la relación en las visitas,
paseos, reuniones de esparcimiento, tipo de interacción y tolerancia
hacia la familia del otro.
Intereses Pérdida de interés por las actividades de ocio que al inicio de la
relación ambos disfrutaban, tales como de paseos, deportes, juegos,
pasatiempos, entre otros. Desinterés y poca disposición para
acompañar o compartir en los hobbies de su pareja.
Intimidad sexual Desacuerdos e insatisfacción en el plano sexual, afectivo-emocional,
en la calidad en complacencia mutua. Desinterés en la vida íntima-
sexual. Problemas de infidelidad o conflictos no resueltos.
Social Desacuerdos y conflictos por la relación con amigos o conocidos, sea
en el ámbito laboral de recreación o esparcimiento. Interferencias
en los vínculos sociales de cada miembro de la pareja, que al inicio
de la relación disfrutaban mutuamente.
Metas Incompatibilidad y desacuerdos para tomar decisiones en los
proyectos a futuro; sea para los hijos (estudios, colegios, otros.),
viviendas, adquisición de bienes y materiales, entre otros. Ausencia
de planes a futuro,
Manejo de Celos Discrepancias permanentes debido a la presencia de celos que no
son abordados sinceramente entre los miembros. Problemas de
infidelidad que no han sido resueltos; sentimientos de pérdida o
abandono de su pareja por la intromisión de otro/a.

31
Tabla 3.
Interpretación de la Escala General de Percepción de Conflictos de Pareja (EPCP) varones y mujeres
adultos, tomando como referencia los percentiles obtenidos por los evaluados.

PERCENTILES CATEGORIAS

Evidente insostenibilidad de relación entre los cónyuges, a razón de los


continuos desacuerdos, enfrentamientos, los cuales pueden llegar incluso a la
90-99 agresividad y violencia dentro del hogar. Incompatibilidad de caracteres entre
los cónyuges, lo cual predispone a una inevitable ruptura de la relación y
posterior separación definitiva.
Alto grado de experiencias conflictivas en la relación de pareja. Pronostico
desfavorable sobre la situación marital del evaluado (a), la cual es consciente
de que a pesar de la existencia de sentimientos hacia su pareja, muchos de los
75-89 problemas que se han generado son irremediables. Discusiones constantes
dentro del hogar, que imposibilitan la convivencia.
Presencia moderada de conflictos de pareja. Evidente falta de comunicación y
comprensión entre los cónyuges. Necesidad de solicitar ayuda especializada
50-74 que les permita solucionar los problemas presentes, evitando así que estos
lleguen a agravarse con el tiempo, y que se haga previsible la existencia de un
mutuo resentimiento entre ambos.
Bajo riesgo de experiencias conflictivas en la relación de pareja. La interacción
y relación que el individuo establece con su pareja es por lo general adecuada,
por lo que son pocas las circunstancias que predisponen a que existan
25-49 desacuerdos, inconvenientes o desavenencias dentro de su relación. Ello
significa que el evaluado presenta problemas mínimos y de baja intensidad,
como el común denominador de todos los matrimonios.
Ausencia total conflictos de pareja. Riesgo inexistente de llegar a experimentar
24- desacuerdos con su pareja. Evidente armonía, comunicación y felicidad dentro
de la relación conyugal, así como la existencia de un adecuado consenso en la
forma de cómo educar a los hijos.

32
IV. JUSTIFICACIÓN ESTADÍSTICA

4.1 Población y Muestra

Para los estudios de confiabilidad y validez de la escala se determinó el tamaño muestral a través
del muestreo aleatorio simple, aplicando así la prueba a 150 adultos de la ciudad de Trujillo. Y 150
de la ciudad de Chiclayo, una edad promedio de 39.5 en los varones 35.8 en las mujeres.

Tabla 3:
Muestra aplicada a adultos en las ciudades de Trujillo y Chiclayo, según los factores edad y género.

Trujillo Chiclayo
Edades Hombres Mujeres Subtotal Porcentaje Hombres Mujeres Subtotal Porcentaje
30 -34 15 19 34 22.6 22 30 52 34,7
35-39 18 28 46 30.67 14 21 35 23,3
40-44 23 18 41 27.33 16 15 31 20,7
45 a + 15 14 29 19.3 18 14 32 21,3
Total 71 79 150 100% 70 80 150 100%
Fuente: Datos alcanzados en el estudio

Para la elaboración de las normas se aplicó el instrumento a una muestra de 1805 sujetos entre
varones y mujeres de las ciudades de Trujillo y Chiclayo.

Tabla 4:

Muestra aplicada a adultos en las ciudades de Trujillo y Chiclayo, según los factores edad y género.

Lugar de origen Hombres Mujeres subtotal Porcentaje


Trujillo 485 720 1205 66,8
Chiclayo 265 335 600 33,2
Total 750 1055 1805 100%
Fuente: Datos alcanzados en el estudio

4.2. Confiabilidad y Validez

4.2.1. Confiabilidad

La confiabilidad de una prueba psicológica se define como la consistencia o estabilidad de una


medida; es decir, es el grado en que una serie de medidas está libre de varianzas de error al azar.

33
Operacionalmente establecemos la fiabilidad obteniendo la correlación entre dos series equivalente
de medidas de una serie de sujetos. La buena fiabilidad de una prueba exige controlar lo mejor
posible las condiciones externas que pueden influir en las puntuaciones y las condiciones internas.
No existe una fiabilidad perfecta, por ser imposible controlar todas las fuentes de error.

En un primer momento, se determinó la fiabilidad a través del método de las mitades, utilizando la
fórmula de producto momento de Pearson y corrigiendo los resultados obtenidos por medio de la
fórmula de Spearman Brown, en una muestra de 150 adultos, con una relación de pareja de 2 años
a más.

Tabla 5:
Coeficiente de fiabilidad de la PCP según indicadores alcanzados utilizando el método de mitades;
aplicando la fórmula de Pearson y corregido con Spearman Brown

Indicadores Pearson Spearman Brown


Doméstica y de crianza 0.53 0.69
Económica 0.89 0.92
Hábitos personales 0.79 0.87
Familia colateral 0.72 0.85
Intereses 0.54 0.70
Intimidad sexual 0.45 0.62
Social 0.89 0.94
Metas 0.39 0.56
Manejo de celos 0.69 0.82
Fuente: Datos alcanzados en el estudio

Se aprecia coeficientes de fiabilidad bastante buenos lo que garantiza su uso y aplicación en


poblaciones similares a los sujetos de la muestra

4.2.2. Validez

La validez de una prueba se refiere al grado en que el instrumento mide correctamente aquello que
pretende medir para el uso correcto a que desee aplicarse. En tal sentido la validación, es el proceso
de recopilación y valoración de la evidencia de validez (Hernández y otros, 2000: 184). Para
determinar si los reactivos son válidos o no validos se utilizaron dos tipos de validez:

Validez de Contenido

Para precisar la validez de contenido, de la EPCP, recurrimos a la técnica del criterio de Jueces. Esta
técnica consistió en proporcionar el cuestionario a la opinión de jueces: 05 Psicólogos con
conocimientos y experiencia en el tema clínico, terapia familiar y de pareja los cuales aprobaron
únicamente 169 ítems, los mismos que fueron sometidos al procesamiento estadístico para
determinar la validez.

34
Tabla 6:
Validez de contenido en Porcentajes y por Zonas Criticas

Juez Domést. Económ. Hábitos Familia intima Interés Social metas Manejo
Crianza personales colateral Sexual celos
N° 1 86% 92% 81% 100% 51% 91% 76% 87% 100%
N° 2 85% 78% 83% 95% 75% 65% 100% 92% 95%
N° 3 91% 87% 86% 85% 81% 75% 83% 87% 85%
N° 4 72% 76% 84% 71% 87% 81% 91% 89% 71%
N° 5 83% 90% 80% 81% 84% 69% 78% 86% 81%
Total 83.4 84.6 82.8 86.4 75.6 76.2 85.6 88.2 86.4
Fuente: Datos alcanzados en el estudio

Se aprecia en la tabla 6, que la mayoría de los jueces coincidieron en las opiniones acerca de la pertinencia
de cada uno de los reactivos y los indicadores.

Validez de construcción

La validez de un instrumento está destinada a demostrar cuan exitoso y eficiente es un


instrumento en la medición de un constructo que está diseñado a evaluar. No existe un modo
absoluto de conocer si un instrumento mide completamente un constructo, dado que el constructo
no puede ser perfectamente medido por cualquier medio (Ugarriza 2003). Sin embargo, uno desea
demostrar que existe un número suficiente de estudios que utilizando diversas metodologías
presentan la evidencia con que el instrumento mide de manera adecuada el constructo para el que
fue diseñado.

Tabla 7.
Coeficientes de validez en el cuestionario Percepción De Conflictos de Pareja PCP, a través del
método de ITEMS –TEST, en una muestra de 300 hombres y mujeres de las ciudades de Trujillo y
Chiclayo.
N° DCH ECO HAP FACO INTE ISEX SOC MET MCEL
reactivos r r r r r r r r r
1 ,457 ,368 ,592 ,598 ,550 ,542 ,534 ,475 ,584
2 ,427 ,519 ,584 ,513 ,654 ,438 ,465 ,545 ,518
3 ,544 ,407 ,518 ,653 ,652 ,499 ,569 ,542 ,669
4 ,589 ,445 ,669 ,650 ,570 ,613 ,654 ,463 ,494
5 ,640 ,663 ,494 ,494 ,442 ,637 ,557 ,463 ,435
6 ,534 ,487 ,435 ,435 ,447 ,522 ,495 ,588 ,654
7 ,555 ,400 ,572 ,572 ,487 ,608 ,560 ,579 ,652
8 ,459 ,659 ,309 ,653 ,683 ,445 ,512 ,591 ,570
9 , 547 ,456 ,387 ,423 ,418 ,456 ,513 ,487 ,512

Fuente: Datos alcanzados en el estudio

35
Los coeficientes de validez alcanzados en el estudio indican la exactitud en la medición de la
variable, se aprecian coeficientes que oscilan entre ,309 a, 608.

4.4. NORMALIZACIÓN

En el proceso de baremación se aplicó la prueba a una muestra de 750 varones y 1005 mujeres, No
se hallaron diferencias significativas en los factores edad ni lugar de origen. Se elaboraron 4
baremos con puntuaciones percentiles y eneatipos, dos para varones y dos para mujeres.

36
Tabla 8. Baremo del cuestionario de percepción de conflictos de pareja (PCP) por zonas críticas, en
una muestra de 750 para VARONES adultos de las ciudades de Trujillo y Chiclayo.
(Edmundo Arévalo Luna y Cols. 2014)

PD Domest Hábitos Familia Intima Manejo


Crianza Econo Personal Colateral Intereses Sexual Social Metas Celos
Pc Pc Pc Pc Pc Pc Pc Pc Pc
36 -- -- -- -- -- -- -- -- --
35 -- -- 99 --- -- -- -- -- --
34 --- -- 97 --- -- 99 -- -- --
33 --- 99 95 --- -- 95 -- -- --
32 --- 95 90 -- -- 90 99 -- --
31 99 90 85 99 -- 85 95 -- 99
30 95 85 80 85 99 80 90 99 95
29 92 80 75 80 95 75 85 95 90
28 90 78 70 75 90 70 80 90 85
27 87 74 65 70 85 65 75 85 80
26 85 71 60 65 80 60 70 80 75
25 80 69 55 60 75 55 65 75 70
24 76 65 50 55 70 50 60 70 65
23 73 60 45 50 65 45 55 65 60
22 70 55 42 45 60 40 50 60 55
21 65 50 40 40 55 35 45 55 50
20 50 45 35 35 50 30 40 50 45
19 45 35 32 30 45 25 35 45 40
18 40 30 30 25 40 20 30 40 35
17 35 25 28 20 35 15 25 35 30
16 30 22 24 15 30 10 20 30 25
15 25 20 20 10 25 5 15 25 20
14 20 18 18 5 20 1 10 20 15
13 18 15 15 3 15 -- 5 15 10
12 15 10 10 1 10 -- 3 10 5
11 10 5 1 -- 5 -- 1 5 1
10 5 1 -- -- 1 -- -- 3 --
9 1 -- -- -- -- -- -- 1 --
Med. 19.960 17.005 24,303 23,512 20,678 24,267 21,876 19,787 20,864
D.s. 6,178 6,103 5,793 4,654 5,667 6,497 6,781 4,652 5,435
N 750

37
Tabla 9: Baremo del cuestionario de percepción de conflictos de pareja (PCP) Escala General, en una
muestra de 750 para VARONES adultos de las ciudades de Trujillo y Chiclayo.
(Edmundo Arévalo Luna y Cols. 2014)
PD PC PD PC
198 + 99 131-132 49
196- 197 98 129-130 48
194-195 97 127-128 47
192-193 96 125-126 46
190-191 95 123-124 45
188-189 94 121-122 44
186-187 93 119-120 43
184-185 92 117-118 42
182-183 91 115-116 41
180-181 90 113-114 40
178-179 89 111-112 39
186-187 88 109-110 37
184-185 87 107-108 35
182-183 86 105-106 32
180-181 85 103-104 30
178-179 84 101-102 27
176-177 83 99-100 25
174-175 82 97-98 24
172-173 81 95-96 21
170-171 80 93-94 20
168-169 79 91-92 17
166-167 78 89-90 15
164-165 77 87-88 12
162-163 76 85-86 10
160-161 75 83-84 8
158-159 74 81-82 5
156-157 73 79-80 3
153-154 71 78 - 1
151-152 70
149-150 69
147-148 68
145-146 65
143-144 63
141-142 62
139-140 60
137-138 58
135-136 57
133-134 50
Med. 133,451
D.S. 33,876
38
Tabla 10. Baremo del cuestionario de percepción de conflictos de pareja (PCP) por zonas críticas, en
una muestra de 1,055 MUJERES adultas de las ciudades de Trujillo y Chiclayo.
(Edmundo Arévalo Luna y Cols. 2014)

PD Domest Hábitos Familia Intima Manejo


Crianza Econo Personal Colateral Intereses Sexual Social Metas Celos
Pc Pc Pc Pc Pc Pc Pc Pc Pc
36 -- -- -- -- -- -- -- -- --
35 --- -- --- -- -- 99 -- -- --
34 --- -- --- --- -- 97 99 -- 99
33 --- -- 99 --- -- 95 95 -- 95
32 -- -- 95 --- -- 90 90 -- 90
31 99 -- 90 99 99 85 85 -- 85
30 85 99 85 95 95 80 80 99 80
29 80 95 80 92 90 75 75 95 75
28 75 90 75 90 85 70 70 90 70
27 70 85 70 87 80 65 65 85 65
26 65 80 65 85 75 60 60 80 60
25 60 75 60 80 70 55 55 75 55
24 55 70 55 76 65 50 50 70 50
23 50 65 50 73 60 45 45 65 45
22 45 60 45 70 55 42 40 60 40
21 40 55 40 65 50 40 35 55 35
20 35 50 35 50 45 35 30 50 30
19 30 45 30 45 40 32 25 45 25
18 25 40 25 40 35 30 20 40 20
17 20 35 20 35 30 28 15 35 15
16 15 30 15 30 25 24 10 30 10
15 10 25 10 25 20 20 5 25 5
14 5 20 5 20 15 18 1 20 1
13 3 15 3 18 10 15 -- 15 --
12 1 10 1 15 5 10 -- 10 --
11 -- 5 -- 10 1 1 -- 5 --
10 -- 3 -- 5 -- -- -- 1 --
9 -- 1 -- 1 -- -- -- -- --
Med. 23,512 19,787 23,512 19.960 20,864 24,303 24,267 20,678 24,267
D.s. 4,654 4,652 4,654 6,178 5,435 5,793 6,497 5,667 6,497
N 1,055

39
Tabla 11. Baremo del cuestionario de percepción de conflictos de pareja (PCP) Escala General, en
una muestra de 1,055 MUJERES adultas de las ciudades de Trujillo y Chiclayo.
(Edmundo Arévalo Luna y Cols. 2014)

PD PC PD PC

190 99 131-132 45
188-189 98 129 -130 42
186-187 97 127-128 40
184-185 96 125-126 36
182-183 95 123-124 35
180-181 94 121-122 34
178-179 93 119-120 30
186-187 92 117-118 31
184-185 91 115-116 28
182-183 89 113-114 27
180-181 87 111-112 25
178-179 86 109-110 24
176-177 85 107-108 23
174-175 84 105-106 20
172-173 83 103-104 19
170-171 82 101-102 18
168-169 81 99-100 17
166-167 80 97-98 15
164-165 77 95-96 13
162-163 75 93-94 12
160-161 73 91-92 10
158-159 70 89-90 7
156-157 68 87-88 5
153-154 65 85-86 3
151-152 63 84 1
149-150 60
147-148 57
145-146 55
143-144 53
141-142 51
139-140 50
137-138 48
135-136 47 Med. 139,350
133-134 46 D.S. 33,876

40
REFERENCIAS

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____________________________________________________________________

ANEXOS

42
CUESTIONARIO
PERCEPCIÓN DE CONFLICTOS DE PAREJA (PCP)
INSTRUCCIONES: A continuación se presentan enunciados que describen situaciones cotidianas de la
relación con su pareja, esposo (a), cónyuge o conviviente. Por favor lea cada enunciado y marque su
respuesta en el protocolo que se adjunta, de acuerdo a sus sentimientos y opiniones. Verifique que sus
repuestas coincidan con la numeración del enunciado. Tiene cuatro alternativas: Siempre (4) Casi
siempre (3) Casi nunca (2) Nunca (1). Siga el orden de los reactivos al momento de responder.

1. Tenemos desacuerdos al corregir a nuestros hijos(as).


2. Me incomoda la forma cómo administra el dinero.
3. Discutimos porque se excede en las bebidas alcohólicas.
4. Su familia se entromete en nuestras decisiones.
5. Tenemos desacuerdos en nuestros pasatiempos o intereses.
6. Me resulta difícil decirle “te amo”.
7. Me desagrada su comportamiento en las reuniones con amigo/as.
8. Tenemos desacuerdos en nuestras metas a largo plazo.
9. Pienso que en cualquier momento nuestra relación se termina.
10. Tenemos dificultades para compartir las responsabilidades del hogar.
11. Hace compras y gastos innecesarios.
12. He perdido amigos/as, o compañeros/as, para evitar que se moleste.
13. La intervención de su familia agravan nuestros problemas.
14. Me disgusta que dedique mucho tiempo a sus aficiones.
15. Invento excusas para evitarlo/a sexualmente.
16. Me irrita que se deje influenciar por los/las amigos/as que tiene.
17. Discutimos con frecuencia al tomar decisiones sobre nuestro futuro.
18. Suele rebuscar mis cosas (celular, bolsillos, u otros).
19. Es desconsiderado/a conmigo en las tareas domésticos.
20. Quiere administrar mi dinero, y por eso discutimos.
21. Me disgusta sus malos hábitos de higiene.
22. Tenemos desacuerdos por visitar a nuestras familias.
23. Peleamos porque nuestros intereses y aficiones son diferentes.
24. Alguna vez me he sentido obligado a tener intimidad, solo para complacerlo/a.
25. Me disgusto que vaya solo/a, a algún lugar.
26. Suele contradecirme al decidir sobre los estudios de nuestros hijos/as.
27. Me irrita pensar que coquetee con otras personas.
28. Me incomoda la forma cómo corrige a nuestro/s hijo/s.
29. Gasta el dinero en banalidades, sin priorizar las del hogar.
30. Me desespera que sea muy “hablador/a”.
31. Su familia interviene en nuestra relación, sin que se les pida.
32. Suele eludir o evita salir a la calle o de paseo, como pareja.
33. Me siento insatisfecho/a sexualmente, con mi pareja.
34. Me incomoda la manera cómo se comporta con mis amistades.
35. Difícilmente compartimos nuestros planes a futuro.
36. Me molesta que sea muy inseguro/a en nuestra relación de pareja.
43
37. Mi/s hijo/s desobedece/n porque él/la lo/a consiente.
38. Nuestros desacuerdos son frecuentes por el tema económico.
39. Me fastidia que no me preste atención cuando le hablo.
40. Me incomoda visitar a la familia de mi pareja.
41. Le dedica más tiempo a sus hobbies que a mí.
42. Finge tener orgasmo, sólo por complacerme.
43. Prefiere más los consejos de los amigos/as que los míos.
44. Visualizamos nuestro futuro como pareja, de manera muy diferente
45. Me “asfixia” que intente controlarme en todo.
46. Le cuesta involucrarse con las tareas escolares de nuestro/s hijos/as
47. Tenemos desacuerdos en la utilización de nuestros ahorros.
48. Me irrita las malas costumbres que tiene a la hora de los alimentos.
49. Me incomoda que pase más tiempo con su familia, que en casa.
50. Discutimos para compartir en actividades que a mí me agradan.
51. Discutimos antes o después de nuestra intimidad.
52. Me incomoda que salga a divertirse con sus amigos/as, sin avisarme.
53. Es muy atento con otros/as, pero desconsiderado/a conmigo.
54. Prefiero hacer sólo/a las tareas domésticas, con tal de no discutir.
55. No prioriza los gastos del hogar.
56. Me molesta que sea tan desordenado/a.
57. A sus padres les gusta intervenir cuando discutimos.
58. Prefiero pasar más ratos libres con amigos que con él/ella.
59. Me evade cuando deseo estar con él/ella íntimamente.
60. Me divertía mejor cuando estaba soltero(a).
61. Veo que mi pareja no tiene claro sus metas a futuro.
62. Es difícil creerle en todo lo que me dice.
63. Inventa pretextos para no colaborar con las tareas del hogar.
64. Discutimos por no administrar bien el dinero.
65. Me preocupa que mis hijos aprendan sus malos hábitos y costumbres.
66. Su familia es indiferente con nosotros.
67. Siento que le incomoda pasar tiempos juntos.
68. Durante nuestra intimidad, se muestra frío y no me expresa afecto.
69. Me incomoda salir con mi pareja a eventos sociales.
70. Me hace sentir que soy un obstáculo, para que logre sus metas.
71. Siento que no es sincero/a en nuestra relación de pareja.
72. Discutimos para ayudar a los niños/as en sus tareas escolares.
73. Distribuimos mal el dinero en nuestro hogar.
74. Tiene hábitos y costumbres que me desagradan.
75. Es difícil mantener una relación cordial con sus parientes.
76. Tenemos diferencias para adquirir propiedades u otros bienes.
77. Me molesta lo que hace en sus ratos libres.
78. Busco la manera de alejarme o evitar tener intimidad con él/ella.
79. Cuando estamos con mis amigos/as, lo siento incómodo/a.
80. Lo percibo conformista e indiferente en relación a nuestro futuro.
81. Tengo dificultad para hablarle sobre mis temores.
GRACIAS POR SU COLABORACIÓN

44
PROTOCOLO DE RESPUESTAS

PERCEPCIÓN DE CONFLICTOS DE PAREJA (PCP)

NOMBRE:……………………………………………………….. EDAD:…………… SEXO: (F) (M) FECHA:………………………. OCUPACIÓN:…………………………………………………..

ESTADO CIVIL:………………………………………… TIEMPO DE RELACIÓN (AÑOS):……………………………………. N° DE HIJOS:…………………………………………………………..

ZDC ZEC ZHP ZFC ZIN ZIS ZSO ZME ZMC


N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4 N° 1 2 3 4
1. 0 0 0 0 2. 0 0 0 0 3. 0 0 0 0 4. 0 0 0 0 5. 0 0 0 0 6. 0 0 0 0 7. 0 0 0 0 8. 0 0 0 0 9. 0 0 0 0
10. 0 0 0 0 11. 0 0 0 0 12. 0 0 0 0 13. 0 0 0 0 14. 0 0 0 0 15. 0 0 0 0 16. 0 0 0 0 17. 0 0 0 0 18. 0 0 0 0
19. 0 0 0 0 20. 0 0 0 0 21. 0 0 0 0 22. 0 0 0 0 23. 0 0 0 0 24. 0 0 0 0 25. 0 0 0 0 26. 0 0 0 0 27. 0 0 0 0
28. 0 0 0 0 29. 0 0 0 0 30. 0 0 0 0 31. 0 0 0 0 32. 0 0 0 0 33. 0 0 0 0 34. 0 0 0 0 35. 0 0 0 0 36. 0 0 0 0

37. 0 0 0 0 38. 0 0 0 0 39. 0 0 0 0 40. 0 0 0 0 41. 0 0 0 0 42. 0 0 0 0 43. 0 0 0 0 44. 0 0 0 0 45. 0 0 0 0


46. 0 0 0 0 47. 0 0 0 0 48. 0 0 0 0 49. 0 0 0 0 50. 0 0 0 0 51. 0 0 0 0 52. 0 0 0 0 53. 0 0 0 0 54. 0 0 0 0
55. 0 0 0 0 56. 0 0 0 0 57. 0 0 0 0 58. 0 0 0 0 59. 0 0 0 0 60. 0 0 0 0 61. 0 0 0 0 62. 0 0 0 0 63. 0 0 0 0

64. 0 0 0 0 65. 0 0 0 0 66. 0 0 0 0 67. 0 0 0 0 68. 0 0 0 0 69. 0 0 0 0 70. 0 0 0 0 71. 0 0 0 0 72. 0 0 0 0


73. 0 0 0 0 74. 0 0 0 0 75. 0 0 0 0 76. 0 0 0 0 77. 0 0 0 0 78. 0 0 0 0 79. 0 0 0 0 80. 0 0 0 0 81. 0 0 0 0

PD= PD= PD= PD= PD= PD= PD= PD= PD=


PG=
PERFIL
PERCEPCIÓN DE CONFLICTOS DE PAREJA (PCP)

BAJO MEDIO ALTO


Áreas PC 1 2 3 4 5 6 7 8 9
Zona doméstica y de crianza ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona económica ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona de hábitos personales ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona de familia colateral ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona de intereses ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona íntima sexual ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona social ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona de metas ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Zona de manejo de celos ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰
Escala general ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰ ⁰

Apreciación y recomendaciones:

…………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………..………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………
……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………

Fecha:…………………………………………………… Responsable…………………………………………………
46