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DE LAS OBLIGACIONES DEL

TRABAJADOR

Observar buena conducta


durante el trabajo De las obligaciones del
Cumplir las disposiciones del trabajador
reglamento interno expedido
en forma legal

Restituir al empleador los


materiales no usados y Dar aviso al empleador cuando
conservar en buen estado los por causa justa faltare al
instrumentos y útiles de trabajo.
trabajo.

Comunicar al empleador o a su
representante los peligros de
Ejecutar el trabajo en los daños materiales que
términos del contrato. amenacen la vida o los
intereses de empleadores o
trabajadores.

Trabajar, en casos de peligro o


Guardar escrupulosamente los
siniestro inminentes, por un
secretos técnicos, comerciales
tiempo mayor que el señalado
o de fabricación.
para la jornada máxima.
OBLIGACIONES DEL EMPLEADOR

Celebrar un contrato de trabajo


Inscribir el contrato de trabajo en el
Ministerio de Relaciones Laborales.
Afiliar a tu trabajador a la Seguridad
Social (IESS), a partir del primer día
de trabajo, inclusive si es aprueba.

Tratar a los trabajadores con la Pagar horas extras y suplementarias.


debida consideración, no Asumir el porcentaje (11,15%) que
infiriéndoles maltratos de palabra o A pagar una compensación por el A pagar utilidades si la empresa Pagar los décimos tercero y cuarto.
corresponde al empleador por la
de obra. salario digno. tiene beneficios. A partir del segundo año de trabajo
seguridad social
Sueldo básico pagar los Fondos de Reserva.
DE LAS REMUNERACIONES Y GARANTIAS

PROTECCIÓN DE LA REMUNERACIÓN FRENTE A LOS ACREEDORES DE LOS TRABAJADORES


La naturaleza económico social de la remuneración se cumplirá siempre que el trabajador perciba periódica y
permanentemente su remuneración, caso contrario, se atentaría contra su subsistencia, por lo cual se trata de
garantizar que los valores que percibe el trabajador lleguen efectivamente a sus manos, sin que puedan ser
retenidos por el empleador o embargados por solicitud de acreedores del trabajador o de su familia. Esa medida
se orienta a evitar actitudes arbitrarias del empleador (por ejemplo; el Código de Trabajo prohíbe imponer
multas no previstas en el reglamento legalmente aprobado, retener más del 10% de la remuneración en
concepto de multas, colectas o cobrar intereses por anticipos de remuneración) y excesos de acreedores que
persigan la remuneración del trabajador, garantizando así que lo percibido como remuneración sirvan en efecto
para la satisfacción de necesidades.
La salvedad a esta prohibición, es decir, el pago de pensiones alimenticias, tiene razón de ser si recordamos que
la finalidad de la remuneración también es la subsistencia de la familia del trabajador, pues los alimentos que
legalmente el trabajador debe a determinadas personas, en primer lugar, a sus hijos, si pueden ocasionar el
embargo de la remuneración, cumpliendo también en esa circunstancia su finalidad social

PROTECCIÓN DE LA REMUNERACIÓN FRENTE A LOS ACREEDORES DEL EMPLEADOR


La percepción oportuna de la remuneración de los trabajadores debe estar garantizada con preferencia a otras
obligaciones que mantenga el empleador. Así ha previsto la legislación laboral cuando el Art. 88 del Código del
Trabajo establece: ''Lo que el empleador adeuda al trabajador por salarios, sueldos, indemnizaciones y pensiones
jubilares constituye crédito privilegiado de primera clase, con preferencia aún a los hipotecarios''.
Esta garantía permite que en caso de mora del empleador en el pago de los rubros señalados anteriormente, los
trabajadores puedan solicitar la venta de sus bienes y con su producto les sea pagado lo adeudado, con prioridad a
otros acreedores. Sin embargo, los valores adeudados deben ser declarados judicialmente en sentencia y mediante
proceso de ejecución de la misma, concluir en este pago; proceso que, dada la práctica de la acción de justicia,
resulta prolongado y con no pocas dificultades, provenientes de las dilaciones producidas por otros acreedores cuyas
pretensiones se orientan a que se atiendan sus acreencias con anterioridad a las de los trabajadores, por lo que lo
concebido como garantía, está sujeta a vicisitudes de diverso orden, razón por la que debería armonizarse la
normativa legal con la garantía constitucional a fin de que esta última sea realmente aplicable en defensa de la
remuneración del trabajador