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MODULO CONSTRUCCIÓN SOCIAL DE LA NIÑEZ Y LA ADOLESCENCIA

Docente Psicólogo Miguel Angel Miranda Rodriguez UNAD

Introducción

CONTENIDO

UNIDAD 1

DESARROLLO HUMANO

Capítulo 1. Teorías del Desarrollo Humano

1 Teorías Explicativas

2 Teorías Comprensivas

Capítulo 2. Enfoques

1 Dinámico

1.1 La tópica Freudiana del psiquismo

1.2 La dinámica del psiquismo

2 Conductista

3 Humanista

4 Constructivista

Capítulo 3. Síntesis

BIBLIOGRAFIA

UNIDAD 2

ESTRUCTURACION PSIQUICA

Capítulo 1. Sistema Psíquico

1 Funciones

2 Procesos

3 Estructura

Capítulo 2. Fases del Desarrollo

1 Infancia

2 Adolescencia: ¿Hay adolescencia?

BIBLIOGRAFIA

INTRODUCCION

En tanto personas, los niños y los adolescentes son tema común en el mundo contemporáneo. Preocupan al Estado y por intermedio de él a las familias en general y a la institución educativa en particular. Hoy por hoy, diremos que la preocupación es global, en la medida en que existen organismos internacionales como la UNICEF, que tienen como centro de actividad la protección de los niños. En este panorama, la psicología como disciplina académica y científica, tiene que responder a las demandas de saber sobre la niñez y adolescencia que las

distintas instancias reclaman: padres de familia, educadores, dirigentes políticos, ciudadanos en general.

Una perspectiva prolífica ha sido la de abordar el tema de la niñez y la adolescencia desde la idea de “evolución”, puesto que son evidentes los cambios, especialmente biológicos, del individuo de la especie humana, previos a la adultez. En este módulo, se propone abordar el tema de la Psicología evolutiva de la niñez y la adolescencia, aclarando primero la cuestión relativa a las diversas teorías del desarrollo humano. Puesto que se trata fundamentalmente de un asunto ideológico, se propone una distinción polémica vigente entre teorías explicativas y comprensivas, que aluden específicamente a la postura del investigador:

observador/actor.

Luego se hace un recuento abreviado de los enfoques psicológicos clásicos, iniciando con el abordaje dinámico de Freud, pasando por el conductismo y el humanismo, y terminando con el constructivismo, en un recorrido que intenta ser mas bien cronológico, que epistemológico. Pues en la actualidad no parece haber posibilidad de unidad entre los enfoques. Mas bien se tiende a una dispersión cada vez más amplia, que al estudioso le queda como tarea necesaria explorar y conocer. Sin embargo, los enfoques citados se han convertido en clásicos y de obligada referencia para la comunidad académica, por lo que se les comenta comparativamente, destacando sus limitaciones históricas.

En la segunda unidad se aborda específicamente el tema de la estructuración psíquica durante las fases previas a la adultez, intentando una distinción suficiente entre sistema psíquico y sistema social, que permita comprender su mutua interpenetración. Y enseguida se analizan esas referencias sociales de niñez y adolescencia, desde la perspectiva de la conformación del sistema psíquico. Con lo que queda planteado mas bien el problema relativo a los discursos sociales, contabilizado el psicológico, que atraviesan ese campo de la cultura que tiene que ver con la integración social alrededor de un proyecto de vida colectivo.

Al final se resalta el hecho de que la persona en general y de los niños y adolescentes en particular, corresponden a categorizaciones sociales útiles para limitar las posibilidades de conducta con atributos individuales. Y se cuestiona la tendencia contemporánea de intentar encontrar soluciones biográficas a conflictos sociales.

Téngase en cuenta que la lectura hecha de la niñez y la adolescencia en este módulo, parte de suponer que los fenómenos psicológicos son inaccesibles directamente a la observación científica. Y que el comportamiento (siempre social) se toma como indicador opaco, en la medida en que sus intenciones no son traslúcidas y tampoco son determinantes en su conformación. Se tiene como referencia fundamental la constitución de la relación social por la palabra, que mediatizada de distintos modos por la cultura, hace que se constituyan como temas relevantes actuales la niñez y la adolescencia. Pero también hace que se

categoricen determinadas personas como niños y adolescentes, con la función primordial de limitar su conducta con base en atributos individuales. ¿Qué consecuencias se derivan de ello para la conformación de la individualidad contemporáneo? La pregunta queda apenas planteada.

UNIDAD DIDACTICA 1

DESARROLLO HUMANO

Capítulo 1. Teorías del desarrollo humano

“Lo único que sabe el niño es vivir su infancia. Conocerla corresponde al adulto.” WALLON, Henri. 1

Particularmente en la vida familiar, los adultos tienen la experiencia de los cambios de el individuo a lo largo de su ciclo vital. El nacimiento y la muerte, son los dos acontecimientos que delimitan su existencia. Ambos son objeto de rituales sociales institucionalizados y se acompañan de emociones intensas y encontradas entre familiares y allegados, que los ven. Paradójicamente, el que nace o el que muere, nada puede decir de eso que le acontece.

Sin explicar el misterio de la vida, la bio-logía da cuenta de los procesos de crecimiento y maduración orgánica, desde el nacimiento. Es evidente el aumento de tamaño de las crías humanas desde que nacen, lo mismo que la maduración de funciones como el movimiento. Más difíciles de percibir pueden ser la maduración de las funciones perceptivas (el ver, el oir, el olfatear, el gustar y el tocar) y representativas (el pensamiento). Pero, grosso modo, pueden asimilarse con los mismos procesos en otras especies, salvo por la particularidad de su retardamiento en la especie homo sapiens. El retardamiento explica el nacimiento de las crías en estado fetal (con escaza protección epidérmica, fragilidad ósea y muscular, inmadurez del sistema digestivo y reproductivo) y la prolongación de la madurez por aproximadamente una década.

Este último rasgo, cuya singularidad se explica de diversas maneras en la evolución de las especies, constituye una desventaja biológica; pero es la situación apropiada para que el “vínculo” ó “lazo social”, se constituya en el soporte fundamental para la sobrevivencia de la especie.

“Cuanto más biológicamente específica es la adaptación de una especie, menos probable es la respuesta evolutiva opuesta a un nuevo conjunto de demandas del entorno. En otras palabras, los organismos más ricos cognitiva y conductualmente ven disminuida su capacidad de supervivencia. Sólo hay una manera de evitar esta deficiencia

1 WALLON, Henri. La evolución psicológica del niño. Crítica: Barcelona, 2000. P. 13.

paradójica: cambiando el motor de la adaptación de la especie al individuo. Del instinto al aprendizaje.” 2

Pero,

“La actividad humana en el mundo trasciende la mera lógica de la supervivencia en al menos dos aspectos importantes: el valor de supervivencia de un proyecto en el cual los humanos se desean embarcar no suele estar entre los primeros de la lista de criterios que aplican para ponderar lo deseable del proyecto; lo que hace mover y decidir a los humanos es siempre un estado ideal que se debería alcanzar, más que el conocimiento de lo que se puede alcanzar.” 3

Y a lo largo de la historia de nuestra especie, son muchos los estados ideales que han surgido. De lo cual se comprende, que también sean múltiples y diversas las teorías que los sustentan. Entre ellas, cabe destacar en este curso, las que tienen como referente específico las ideas de “desarrollo” y “ lo humano”. Ambas, como todas las ideas, controversiales; pero estas además, antiguas y cambiantes. La idea de cambio tampoco es sencilla. Es relativa. Requiere destacar algo con respecto a lo cual se hace visible la modificación de otra cosa. Por ejemplo: se dice comúnmente que cambiamos mucho desde cuando eramos niños. ¿Cuál podría ser el referente de ese cambio? Puede ser un nombre. Juan Rodriguez ha cambiado mucho desde que era niño. Conservado el nombre (Juan Rodriguez), podemos apreciar en esa referencia aumentos de tamaño, transformaciones en la actividad social, en la apariencia física, etc. Pero, ¿qué tal si prescindimos del nombre? ¿Podrían hacerse visibles esos cambios? Puede uno imaginarse sociedades en que, cada cierto periodo, un individuo es iniciado y recibe un nombre distinto. ¿Cómo se sabría qué ha cambiado?

La idea de desarrollo supone cambios orientados por la noción de individuo y por la idea de individualidad, propiamente occidental. Una idea muy emparentada con la noción de psyche entre los griegos y anima entre los romanos; con la idea de encarnación Cristiana, trascendencia Kantiana, positividad Comteana y autenticidad Heideggeriana. Una idea cargada semánticamente. Con muchos sentidos acumulados y posibles, entre los cuales no es dable elegir objetivamente. Se acerca uno a ella, colmado de prejuicios. Es un lugar común decir que Estados Unidos y algunas naciones europeas, son países desarrollados. Y que Colombia es un país subdesarrollado. Se acostumbra a decir que un joven “se ha desarrollado”, cuando son visibles algunas características sexuales secundarias (vello púbico, tono de voz, contextura física). Que “uno” no ha desarrollado todas sus capacidades. Cada afirmación de esas entraña una cosmovisión, una weltenschawn, una teoría.

2 BAUMAN, Zygmunt, La cultura como praxis. Paidos: Barcelona, 2002. P. 291-292.
3

Ibídem, p. 333.

La idea de humanidad es igualmente exhuberante en connotaciones. Su parentesco con el latín humus (tierra), evoca las raíces orgánicas. Pero más frecuentemente se usa para distinguirnos de los animales, las culturas exóticas, extrañas o de los comportamientos incomprensibles o inaceptables. Es el caso cuando decimos para descalificar a alguien, que es un animal, o un indio, o un criminal, o un enfermo: es inhumano. Describir positivamente la idea resulta más complicado. Es humano, por que predominan en él ciertos sentimientos (compasión, ternura, amor), en vez de otros (envidia, orgullo, avaricia). O porque, más vagamente, siente. Es humano, porque no agrede a niños, animales, ancianos, ni personas indefensas. Así que este terreno es bastante viscoso y movedizo.

“ ser humano es una actitud específica de finitud, de pasividad, de

si bien deberíamos desde luego, condenar

como inhumanas todas aquellas situaciones en las cuales nuestra voluntad es violada, contrariada bajo la presión de una violencia externa, no deberíamos extraer la conclusión 'obvia' de que una definición positiva de humanidad es la autonomía de/ la voluntad: hay una especie de exposición pasiva a una Otredad abrum/adora que es la base misma del ser humano. Entonces, ¿cómo distinguir la inhumanidad `mala' , la violencia que aplasta nuestra voluntad, de la pasividad constitutiva de la humanidad?”

exposición vulnerable

4

“Humano, a (humanum): relativo al hombre. Propio del hombre como ser imperfecto: es humano equivocarse.” 5 Y, hombre, del latín hominem: “ser dotado de inteligencia y de un lenguaje articulado, clasificado entre los mamíferos del orden primates, y caracterizado por poseer cerebro voluminoso, postura erguida y manos prensibles.” 6

En vista de los anteriores comentarios, hay necesidad de explicitar algún criterio conforme al cual se discutan algunas teorías dominantes del desarrollo humano al interior de la psicología como disciplina. Y este puede ser su carácter explicativo o comprensivo. Desde que emerge como práctica disciplinar en el siglo XIX, las dos pretensiones se han disputado primacía. La primera (la pretensión explicativa), puede decirse que asume la posición del observador, que valora la objetividad, la predicción y la contrastabilidad, como criterio de validez y legitimidad. La segunda (la pretensión comprensiva), opta por la posición del actor y valora el entendimiento, la persuasión, la interpretación del sentido. Cada una de ellas tiene sus implicaciones políticas. Pero más importante, cada una de ellas se constituye a partir de una posición política. La primera podemos compararla con la que ocupa el juez, como tercero indiferente, frente al conflicto de otros dos. Y la

4 ZIZEK, Salvoj. Violencia en Acto. Paidos: Buenos Aires, 2004. p. 94.

Diccionario Pequeño LAROUSSE, 1998. P. 535. 6 Ibídem, p. 527.

5

segunda la podemos asimilar al turista en una comunidad exótica, que necesita de buena fé orientarse.

1 Teorias explicativas

Si se toma como punto de partida el positivismo científico, habría que precisar cuales son los referentes objetivos de “niño” y “adolescente”. Distinguir el efecto de la causa y establecer regularidades, leyes naturales, que permitan preveer, anticipando, para poder actuar en consecuencia, según el programa Comteano. En este marco de referencia, ¿qué es lo humano?, ¿cual es la meta del desarrollo humano? Habría que responder que lo humano es una de esas ideas metafísicas, cuya ambigüedad y polifonía harían exigible un ejercicio analítico de depuración al estilo del primer Wittgenstein.

El resultado del ejercicio: formas de organización social que tienden a la racionalización y que van de asentamientos aislados, pasando por sociedades integradas, primero orgánicamente, luego solidariamente y al final funcionalmente. El mito, la religión, la metafísica y la ciencia constituyen, correspondientemente, los relatos integradores. Paralelamente, los cambios individuales se articulan a los procesos de socialización.

Desglosando. En las primeras organizaciones sociales tribales, integradas por la necesidad de supervivencia, inicialmente nómadas y luego ancladas territorialmente, las crías son factor de control demográfico: criterio de expansión o de extinción. Los objetos niño o adolescente, no existen.

En una sociedad orgánica integrada míticamente, tampoco hay lugar para dichos objetos, en la medida en que los elementos se integran espontáneamente para garantizar la sobrevivencia, sin que haya lugar a una reflexión sobre la naturaleza de la individualidad.

En una sociedad integrada solidariamente por la religión (en occidente particularmente el politeismo Griego y el monoteismo Cristiano), el individuo esta determinado fundamentalmente por las pretensiones de salvación, las cuales dan lugar a su inocencia o perdición. Infancia y adolescencia no tienen existencia objetiva.

En una sociedad, tambien integrada solidariamente, aunque ya por ideas metafísicas como la de Dios, el mundo y el hombre, se configura una organización social estratificada jerárquicamente, en cuya cúspide localizamos el “ser” más universal que imprime orden y determina criterios de perfección, para los otros modos de ser degradados y determinados por ese ideal. En esa escala, los individuos de la especie participan de la categoría hombre, se sitúan en un estrato inamovible jerárquicamente y se definen por su grado de imperfección. En esa escala, las imperfecciones derivadas de los procesos de maduración y crecimiento biológicos, se objetivan en una adultez incompleta, deficiente.

Es sólo con la emergencia de la sociedad moderna, antropocéntrica, autoreferente, reflexiva, crítica; que el objeto niño cristaliza en la forma de un segmento de población de entre la nobleza y la clase dirigente, que requiere de una socialización específica orientada en el primer caso (nobleza) a la distinción social y en el segundo (dirigente) al adiestramiento. Tarea de la que surge gradualmente la institución pedagógica y que en el apogeo del capitalismo industrial del siglo XIX en Europa, implica la consolidación de la juventud como estamento social diferenciado. Actualmente, conlleva el rasgo de juvenilización

2 Teorías comprensivas

Por lo que respecta a los temas de la “niñez” y “adolescencia”, cabe apuntar que es Phillipe Aries quien rastrea su emergencia en el siglo XVIII, mientras que Norbert Elias lo sitúa en el siglo XIX. ¿Por qué no surge el tema del niño en la sociedad antigüa? Sócrates habla con el joven Alcibiades, a propósito de su vitalidad y belleza física. El que ama la sabiduría (Socrates) reconoce el atractivo animal de la vitalidad juvenil y reflexiona sobre los peligros para el gobierno de la “polis” y de “sí mismo” (en ese orden). La distracción del gobierno por la embriaguez de las pasiones. La belleza fugitiva de la complacencia animal. La juventud es un estado pasajero al servicio de la virtud de la anciana sabiduría. Se habla de los jóvenes, para evitar su seducción. Se habla con ellos, para complacerse en la belleza que sólo la sabiduría puede reconocer.

En la cultura judía, el tema de los niños es paralelo al de la inocencia. Es el objeto inmolado por la fé sometida a prueba de Abraham. Los hijos (as) no son niños en el sentido moderno, sino herederos de la misión paterna. Continuadores de la tarea salvífica. El niño Jesús (recién nacido), no es el bebé inmaduro e indefenso de las madres de hoy, sino el salvador de la humanidad. Y el niño Jesús que es buscado por su madre María, es un adulto precoz, que cuestiona el ordenamiento social frente a la causa divina.

En el medioevo, el tema de los niños surge entre la nobleza, a propósito de la distinción con la plebe. La nobleza se distingue del pueblo, por sus maneras típicas de vestir, alimentarse y hablar, en las cuales son entrenados precozmente sus crías, con la tutoría especializada de personal calificado. Inicio de la institución pedagógica. Los niños de la aristocracia son adultos pequeños, que ya revelan en su precocidad los rasgos divinos que marcan su destino superior. No se les tematiza como tales.

Es sólo con el proyecto moderno, el surgimiento del Estado y el empoderamiento de la burguesía, que el tema de la niñez y la adolescencia empieza a conformarse y constituirse. En primer lugar, porque con la distinción Kantiana entre minoría y mayoría de edad, se conceptualiza una distinción normativa relativa a la responsabilidad individual. Ahora esta responsabilidad se define entre la clase dirigente, con respecto a la capacidad de autodeterminarse. Y se propone un

ideal de adultez, en función del autocontrol y la autoregulación. Luego, porque la revolución burguesa en Francia, soporta todo el proceso de transformación social, en la educación, en la producción de conocimiento, y por consiguiente, en la conformación de agentes sociales capaces de elaborarlo. Y finalmente, por que habiendo que sustituir la interpretación del orden natural, por el orden humanamente confeccionado, se desplaza el interés por la ascendencia, a la descendencia.

Capítulo 2. Enfoques

Para plantear convenientemente el problema de la niñez y la adolescencia en la perspectiva evolutiva, es ilustrativo clarificar los diversos criterios con los que se ha enfocado el desarrollo humano.

1 Dinámico

Sigmund Freud, médico Vienés, discípulo de Charcot, comenta en 1905:

“De la concepción popular del instinto sexual forma parte la creencia de que falta durante la niñez, no apareciendo hasta el periodo de la pubertad. Constituye esta creencia un error de consecuencias graves, pues a ella se debe principalmente nuestro actual desconocimiento de las circunstancias fundamentales de la vida sexual. Un penetrante estudio de las manifestaciones sexuales infantiles nos revelaría probablemente los rasgos esenciales del instinto sexual, descubriéndonos su desarrollo y su composición de elementos procedentes de diversas fuentes.” 7

Se colige del texto, que hay una concepción “popular” errada de la niñez. Que lo sucedido en ese estadio es de importancia capital para las “circunstancias fundamentales de la vida sexual”. Y que el estudio de “las manifestaciones sexuales infantiles” es esencial para la clarificación del desarrollo humano.

El programa de Freud se fundamenta en una metapsicología, conocida como teoría dinámica del desarrollo humano. ¿Sus elementos constituyentes? Conforme al programa ilustrado, la META del desarrollo es la madurez sexual, entendida como la conciliación entre el instinto y las exigencias de la socialidad,

7 FREUD, Sigmund. Obras Completas. Tomo II. Editorial Biblioteca Nueva:

Madrid, 1996. p. 1195.

principio de placer y principio de realidad. Aunque no es muy clara la naturaleza de esta conciliación, uno de los trabajos póstumos de Freud sobre El Malestar en la Cultura, deja entrever su interés mayúsculo por contrarrestar los perjuicios individuales derivados del celo por la socialidad. El DESARROLLO de la madurez se actualiza en la erotización progresiva de la boca, el ano los genitales y el cuerpo entero, luego de una latencia previa de la sexualidad previa a la pubertad. Las etapas así determinadas longitudinalmente en el ciclo vital (oral, anal, genital y latencia), van configurando una estructura psíquica topográfica en el individuo de la especie en crecimiento (consciente, pre-consciente e inconsciente), organizada conforme a principios energéticos (dinámicos): Ello, Yo y Superyo.

En Freud es clave el concepto de pulsión, para entender el desarrollo de la sexualidad humana. La pulsión, representa el instinto en la conciencia. Acostumbrados a referenciar el tiempo sincrónicamente: por la simultaneidad de

los eventos (las manecillas del reloj y la rotación de la tierra alrededor del sol), es complicado aludir al tiempo constituido subjetivamente, por las expectativas, la memoria, la anticipación. Hay que cuidarse de no confundirlos al caracterizar las

La conciencia es tiempo subjetivo. Desde el

punto de vista del adulto (Freud) que observa al recién nacido, habría un momento en la experiencia vital en la que surge el tiempo (la conciencia): algo que está por

su instinto básico para conservar la vida, la pulsión. Y esa pulsión erotiza inicialmente el órgano primordial del instinto, la boca. Por donde las crías humanas incorporan del entorno SOCIAL los elementos esenciales a su manutención. Y con el órgano, constituyen el objeto de la pulsión, por cuya tensión se mide la energía instintiva: libido. Para el caso en que la cría recibe amamantamiento materno, será el seno. Queda para discusión, ¿qué pasa en el evento en que sean otros los modos y las personas con las que se abastece de alimentación, como evidentemente ocurre? Es recomendable no apelar inmediatamente al trauma, como explicación sin explicación de estos otros casos.

etapas del desarrollo según Freud.

Sin seguir literalmente a Freud, puede afirmarse que el objeto de la pulsión se desplaza correspondientemente con la líbido corporal, de acuerdo a la experiencia SOCIAL del individuo mediada por la cultura. Y así es como, por gracia de la constricción parental sobre sus secreciones (heces y orina), la libido se desplaza hacia el ano y los genitales, para finalmente sucumbir ante la represión cultural en un periodo prolongado, de latencia, hasta que en la pubertad (por efecto de la maduración orgánica del sistema reproductivo) se desborda en la genitalidad inmadura con los pares. Todo este proceso, en íntima correspondencia con el vínculo social.

En la perspectiva Freudiana, la niñez es la clave de la adultez. El periodo de la vida en el que se asientan las bases de la personalidad, en donde habría que buscar el origen de las psicopatologías. Se habla con el adulto, del niño, con el objeto de aliviar la tensión, de sobrellevar la existencia. Y dicha estrategia terapéutica se ha extendido hasta pretender hablar con el niño, del niño. El interés por la infancia responde a la preocupación por el bienestar individual que la

sociedad promete. Aunque paradójicamente, cuando fracasa en su propósito, el psicoanálisis demuestra que eso es tarea individual.

1.1 La tópica Freudiana del psiquismo.

Desde el punto de vista del observador Freud, se pueden distinguir tres (3) niveles de conciencia: uno periférico (propiamente consciente), un segundo subyacente (pre-consciente) que a la menor indicación se torna consciente y un tercero reprimido (inconsciente), que constituye el núcleo fundamental del psiquismo. Evolutivamente, el primero y originario en la historia individual es el inconsciente, del que emerge con la experiencia social, la afirmación personal (el yo).

“A lo largo de todo el período de latencia, el niño aprende a amar a otras personas que remedian su desvalimiento y satisfacen sus necesidades, Lo hace siguiendo en todo el modelo de sus vínculos de lactante con la nodriza, y prosiguiéndolos. Tal vez no se quiera identificar con el amor sexual los sentimientos de ternura y el aprecio que el niño alienta hacia las personas que lo cuidan; pero yo opino que una indagación psicológica más precisa establecerá esa identidad por encima de cualquier duda.”

8

Parece oportuno retener de la cita la referencia cultural específica de “

que nos remiten a una clase social de la

que el propio Freud hace parte: la burguesía. Que se distingue de la nobleza venida a menos política y económicamente en Europa y para la que las distinciones operan por la ascendencia (los apellidos que se ostentan, el patrimonio económico y cultural que se hereda). Y del pueblo, de donde vienen las nodrizas, y la prohibición del incesto es más bien función de la policía, que interiorizada. Por la época, los capitalistas se quejan de la incapacidad de la gente del pueblo para asumir la disciplina del trabajo industrial, para apropiarse de la moral de la postergación de las satisfacciones, para aplazar la satisfacción de las necesidades, en función del ahorro. La descalificación moral del pueblo, tiende a equipararse a la minoría de edad Kantiana.

vínculos de lactante con la nodriza

sus

”,

“Estos dos factores -autoerotismo y período de latencia- tienen por consecuencia que la pulsión sexual quede suspendida en su plasmación psíquica y permanezca más tiempo bajo el imperio del principio de placer, del cual, en muchas personas, jamás puede sustraerse”. 9

Según Freud:

8 Ibídem, p. 9 Ibídem, p.

“Durante este período de latencia total o meramente parcial se edifican los poderes anímicos que más tarde se presentarán como inhibiciones en el camino de la pulsión sexual y angostarán su curso a la manera de unos diques (el asco, el sentimiento de vergüenza, los reclamos ideales en lo estético y en lo moral). En el niño civilizado se tiene la impresión de que el establecimiento de esos diques es obra de la educación, y sin duda alguna ella contribuye en mucho. Pero en realidad este desarrollo es de condicionamiento orgánico, fijado hereditariamente, y llegado el caso puede producirse sin ninguna ayuda de la educación. Esta última se atiene por entero a la esfera de competencia que se le ha asignado cuando se limita a marchar tras lo prefijado orgánicamente, imprimiéndole un cuño algo más ordenado y profundo”. 10

Afirmaciones de cuño racista, que fácilmente abren el camino a la exclusión de lo humano de amplios sectores sociales marginados de la civilización y que no tienen motivos históricos para identificarse con la ética del trabajo occidental.

1.2 La dinámica del psiquismo

De acuerdo a la tésis Freudiana, la estructura psíquica emerge como consecuencia de la tensión entre principio de placer (bios) y principio de realidad (restricciones en aras de la socialidad). A lo largo de la infancia la cultura reprime las expresiones espontáneas de la vida orgánica (ELLO), estableciendo la diferencia entre lo público y lo privado. La fragilidad del menor cede a tal punto a la represión, que queda totalmente en el ámbito privado (latente). Hasta que con la pubertad obtiene la capacidad de afirmarse (YO), al mismo tiempo que interioriza la normatividad (SUPERYO). Se llega a la adultez, a través de la infancia y la adolescencia, logrando un equilibrio tenso entre las necesidades fisiológicas del individuol (ELLO) y las exigencias sociales internalizadas (SUPERYO).

2 Conductista

Al enfocar la conducta, la psicología tematiza la interrelación del organismo con su medio, haciendo abstracción de cualquier diferencia específica constitutiva de lo humano. Obedeciendo al programa positivista de la ciencia, la conducta es el efecto y la causa es el medio que la estimula. La META del desarrollo es la adaptación recursiva del organismo a los constantes cambios del entorno. La teoría Darwiniana define la adaptacion como el mecanismo por excelencia de la evolución de las especies. Pero el mecanismo adaptativo de los individuos de la especie, es el APRENDIZAJE.

A finales del siglo XIX, el científico Ruso Iván Pavlov, intentó reducir el comportamiento de los organismos vivos, a conducta refleja condicionada. Pavlov

10 Ibídem, p.

observa que hay conductas atadas naturalmente a estímulos ambientales (reflejas). Por ejemplo: alimento - secreción intestinal. También observa que luego de una prolongada asociación de un estímulo natural con otro artificial,

ocurre que se puede suprimir el estímulo natural y el artificial continúa produciendo el efecto correspondiente, por un periodo de tiempo hasta extinguirse. Denominó

a este estímulo condicionado y al proceso adaptativo así logrado,

condicionamiento clásico. Su experimento con los perros es de divulgación masiva, aunque por eso persistan dudas sobre su fidelidad. No obstante, es fácil imaginárselo y corroborarlo con multitud de ejemplos locales. Un perro, al que se “acostumbra” a dar comida siempre que comienza la emisión de un noticiero de televisión, después de “cierto tiempo” responderá ante la emisión del noticiero de televisión, como si fuera a recibir la comida, aun cuando efectivamente no la

reciba. Y dicha respuesta persiste por un “cierto tiempo” hasta que se extingue. Como se ve, este proceso es reactivo y no es muy útil en la explicación del comportamiento exploratorio de los mamíferos, incluido el hombre.

Por su parte, B.F. Skinner observa que la frecuencia de conductas específicas se modifica en función de la experiencia del organismo, y define el aprendizaje como la MODIFICACION DE LA CONDUCTA en función de la EXPERIENCIA. Dicha modificación se tasa por la frecuencia de su ocurrencia, determinando así los conceptos de refuerzo (negativo y positivo) y castigo (negativo y positivo). Es común observar en lugares públicos, los esfuerzos denodados de padres para impedir conductas inoportunas de sus pequeños hijos. A veces sucede que frente a la “inquietud” del niño, se responde con algo que el padre o madre saben que le gusta (p.e. un dulce, helado, juguete). Probablemente, si ocasionalmente el comportamiento del niño reincide y coincide con la misma respuesta de los padres, la frecuencia del primero aumenta por refuerzo positivo. Y marca una tendencia a asociarse persistentemente. La reacción de los padres frente al

mismo comportamiento de su hijo, podría ser mas bien privarlo de algo (reforzamiento negativo) que le disgusta (p.e. sacarlo del lugar, quitarle los rayos

del sol de encima), con lo cual se lograría el mismo efecto de incrementar la

conducta.

También es común ver, que frente a la “pataleta” del niño, los padres opten por infringirle una palmada o golpe (castigo positivo), con la expectativa de disminuir la frecuencia de dicha conducta. Pero tambien pueden sustraerse a su presencia, en el caso de que ella sea querida por el niño (castigo negativo), con la misma consecuencia de disminuir la frecuencia de la conducta indeseada. En todos estos casos, la dificultad consiste en precisar suficientemente la discrecionalidad tanto del estímulo como de la conducta reforzada. ¿Cómo se puede determinar con precisión el inicio y la terminación de una conducta? ¿Qué es lo que constituye un estímulo? ¿Para quién? Aquí es importante retener que en este enfoque, la perspectiva es la del OBSERVADOR. Y que por estrategia metodológica, se hace abstracción de la perspectiva del ACTOR.

En un primer momento de NO EXPERIENCIA, la cría de la especie humana vendría dotada de instintos. El estado de inmadurez biológica en que nace, lo priva de la mayor parte de este equipamento, manteniendo los instintos primarios de conservación (alimentación y evitación). La experiencia individual constituye el molde que va conformando la conducta del niño y el adolescente, hasta erigirse en un adulto adaptado. Poca o ninguna relevancia tiene para este enfoque las transformaciones internas del organismo, que acostumbran a citarse como la CAJA NEGRA. Según este criterio, las diferencias evolutivas individuales entre el niño, el adolescente y el adulto, son esencialmente de menor a mayor experiencia, que se reflejaría en una adaptación cada vez más consistente.

Para este enfoque, el énfasis esta puesto en la experiencia del individuo y en su función ordenadora del comportamiento. No es casual que su difusión sea contemporánea con la del desarrollo industrial en Estados Unidos y con las teorías de la administración científica de Charles Taylor. Tampoco puede ser casual la homologación del hombre de las ciudades, con la rata en un laberinto. En muchos sentidos, las ciudades son laberintos. Especialmente en el hecho de estar conformadas por estructuras que delimitan los recorridos y por procesos que circunscriben el éxito a trayectos definidos, sin posibilidades de desviación, sin tiempo de reflexión. Una avenida de cualquier gran ciudad contemporánea, se acostumbra a citar como un río de automoviles o personas en constante movimiento, cada vez a mayor velocidad, en donde no hay nada, sino la meta. Importa recordar que el recorrido de la rata en el laberinto o la caja de Skinner, esta motivado por una necesidad acuciante, sin la cual no habría condicionamiento, porque no habría búsqueda. La explicación de Skinner es insuficiente para otras dimensiones de la existencia, diferentes a las de la necesidad. También aquí se recorta lo humano a la medida de la sociedad industrial del tardío siglo XIX.

psicólogos más reputados, quienes con el objeto de aprender

más acerca del comportamiento humano, solían enviar ratas

hambrientas a través de los corredores de algún laberinto, y anotaban

el tiempo que les llevaba a los roedores aprender el camino más rápido

a través de unos pasadizos que eran siempre los mismos, hacia la

bolita de comida ubicada siempre en la misma cleda de la construcción laberíntica. El comportamiento de las ratas de laboratorio, en gran medida como el de los personajes de los Bildungsromane (novelas de formación), consistía solamente en aprender, y aprender rápido, y en recibir una recompensa en caso de aprender correctamente y un castigo en caso de pereza o negligencia. Pero para concebir el comportamiento de esa manera, las paredes del retorcidos pasadizos del laberinto tenían que mantener su forma, si no para siempre, al menos lo suficiente como para completar el aprendizaje; y las normas e instituciones de la sociedad (los equivalentes de los pasadizos del laberinto) que los héroes de las novelas realistas tenían que aprender a

“ los

seguir y obedecer debían ser resistentes al cambio y lo suficientemente firmes como para proyectarlos a un futuro indeterminado.” 11

3 Humanista

Paradójicamente, el humanismo en la psicología, aparece en Europa de la mano de situaciones históricas que se dicen bárbaras (los campos de concentración Nazi) y de las ideas de alguien que se acostumbra a calificar de anti-humanista (Friederich Nietzche). Y en los Estados Unidos, íntimamente involucrado al movimiento individualista de la producción masiva, através del concepto de la motivación.

Victor Frankl estuvo recluido en un campo de concentración Nazi, de los cuales se puede decir en estricto derecho, que no existieron. Jean Francöis Lyotard comenta la paradoja: no hay testigos que declaren sobre el funcionamiento de los hornos crematorios para la exterminación de los judíos. Si funcionaron, debieron morir en ellos y por ello no puede declarar. Si alguien declarara que verificó su existencia, su testimonio sería la prueba de lo contrario: esta vivo. Nos hace recordar la célebre paradoja del mentiroso, al declarar que lo es. Si es verdad que miente al decirlo, entonces es un mentiroso que dice la verdad. Lo trágico de aquel asunto es la multitud de víctimas inocentes. En un campo de concentración Victor Frankl encontró el sentido de la frase Nietzcheana: “Si uno tiene un por qué para vivir, siempre habrá un cómo”. Y se dedicó a la logoterapia. A la reconstrucción del sentido del sin-sentido, mediante técnicas como la intención paradójica. ¿Te da miedo hablar en público? Pués cuando vayas a hablar se te quebrará la voz, se te olvidará lo que ibas a decir, se te caerá el micrófono y el público te sacará del escenario burlándose. ¡ Y qué! Tiene sentido el reto de demostrarme que soy capaz de hacer parte de ese público y burlarme de mí mismo. Soy algo más que ese personaje tímido y temeroso de los demás. Tengo derecho a hacerme la pregunta: ¿quien soy?

En la vertiente americana Abraham Maslow ideó la conocida pirámide motivacional, según la cual, en la base de nuestro comportamiento motivado se

encuentran las necesidades fisiológicas (alimentación, reproducción). Satisfechas estas, surgen las necesidades de seguridad (vivienda, protección). Satisfechas las cuales, surge la necesidad de aceptación social y reconocimiento; el que una vez obtenido, procura la necesidad de prestigio y éxito; hasta que al final surge

como META la necesidad última de AUTORREALIZACION.

propone un camino ascedente de superación personal, para lo cual el COMO es derivado del elemento esencial del PARA QUÉ. Todos los “best-sellers” que aluden al poder de la mente independiente del contexto, se incluyen en este tipo de humanismo.

De este modo se

11 BAUMAN, Zygmunt. La sociedad sitiada. F.C.E.: Mexico, 2004. P. 233-234.

En esta vertiente, los niños y adolescentes, entre otros, sólo pueden ser objeto de filantropía en vistas a su potencial humanización. El niño y el adolescente en sí mismos, se caracterizan especialmente por no poder asumir aún la tarea de su autorrealización. Su dignidad esta pendiente. Es sólo un reconocimiento abstracto, jurídico. De derecho, no de hecho.

Aquí cabe tambien mencionar, que la atención esta centrada en el adulto productivo. En el hombre promedio cuya existencia se pierde en el “uno-es-asi” cotidiano, Heideggeriano. El hombre mediocre de las rutinas obligadas, de los papeles adscritos, de las tareas asignadas, cuya vitalidad declina con la monotonía. A ese hombre se le quiere rescatar, sin cambiar las condiciones ambientales. Lo que Victor Frankl hace por necesidad en el campo de concentración, cambiar la percepción del mundo, ante su impotencia para modificar el campo; se masifica como estrategia para el hombre común, que frecuentemente experimenta la misma impotencia que en los campos de concentración.

4 Constructivista

la

aristocracia y la alta burguesía francesa del siglo XVIII carecían de educación

familiar.” 13

adiestramiento: hablar bien, más que pensar. En ese contexto, la obra de Jean Jacques Rousseau llega oportunamente a colmar un vacío y a crear una nueva realidad social: el niño. “La humanidad tiene su lugar en el orden de las cosas; la infancia tiene también el suyo en el orden de la vida humana, es preciso considerar al hombre en el hombre y al niño en el niño.” 14 E insiste en las

De acuerdo con el planteamiento de Jesús Palacios 12 , “

los

hijos de

Y en los colegios de la época se insistía en el aspecto formal del

diferencias esenciales entre el adulto y el niño, hasta entonces considerado mas bien un adulto pequeño.

Pasaron dos siglos para que Jean Piaget y Lev Semionovich Vygotski, cada uno con sus medios, abordaran la tarea de analizar ese objeto niño, desde la perspectiva de su subjetividad. Y las que hasta entonces eran consideradas formas a-priori (espacio, tiempo, causalidad, relación y modalidad) del conocimiento en la epistemología Kantiana, en adelante se revelan como construcciones subjetivas, resultado de la experiencia del organismo humano en su entorno.

En perspectiva Piagetiana, el individuo de la especie es primordialmente un organismo biológico, que en su proceso de adaptación al entorno físico, opera activa y recursivamente, construyéndose una mediación estructurada (la conciencia), para asimilar (equipararla a un evento similar) o acomodar (innovar

12 PALACIOS, Jesús. J.J. Rousseau: El gran precursor. En: HERNANDEZ MUÑOZ, Sonia (Compiladora). Psicología Educativa. Unad: Bogotá, 2002. P. 89 – 115.

13 Ibídem, p. 89. 14 ROUSSEAU, Jean Jacques. Emilio o de la educación. Fontanella: Barcelona, 1973. P. 123.

los esquemas de percepción) su experiencia. Dicha conciencia evoluciona desde la articulación de las operaciones concretas (coordinación sensoperceptiva:

visomotora), hasta la complejidad de las operaciones abstractas (simbólicas). En clave Piagetiana, el movil de la mediación es la necesidad y su propósito la equilibración interna del organismo (homeostasis). El producto es la gradual estructuración de la conciencia, obedeciendo al criterio de la racionalización. De niño se obedece principalmente a las facultades inferiores (sensaciones y apetitos), mientras que el adulto erige las facultades superiores de la conciencia (voluntad y pensamiento), afirmándo su autonomía.

Puesto que el entorno natural esta organizado conforme a criterios racionales (las leyes de la física, la química y la biología), la correspondencia entre la estructuración de la conciencia y la actividad del organismo en el mundo sería simétrica y mútuamente convalidante. Cambian diacrónicamente las habilidades y destrezas del niño en crecimiento, con la amplitud del campo posible de la experiencia. La dirección de dicha transformación, es la socialización. Es decir, la gradual afirmación de las necesidades individuales en el contexto de las restricciones sociales; la progresiva exteriorización de lo universal en las particularidades individuales, para la aceptación y el reconocimiento racional.

Vygotski comulga con la tesis Piagetiana de que la acción del individuo humano esta organizada mediáticamente, por la conciencia. Pero agrega la observación fundamental de que esa acción es primaria, esencialmente social y condición del surgimiento de la conciencia. Vygotski parece explicitar lo que Piaget deja oculto:

que desde el punto de vista de la relación individuo – sociedad, lo primero es la parte y la segunda es el todo. Y que la dirección del proceso es la interiorización de los condicionamientos sociales objetivos, los cuales se reflejan en la conciencia individual como experiencia del mundo.

Sin duda Piaget analiza la naturaleza biológica del proceso de individualización, mientras que Vygotski prioriza su condicionamiento social. No obstante, ambos fueron contundentes al dar cuenta de lo psicológico como MEDIACION específica entre el organismo y su entorno. Y mediación condicionada, para evitar la inclinación a concebir los fenómenos psicológicos como aislados e independientes, al modo Cartesiano o Husserliano. Descartes y Husserl no pudieron resolver el solipsismo al que los condujo ese planteamiento de la conciencia como entidad independiente, afectada si, pero de manera accesoria o marginal. En el planteamiento constructivista, la conciencia emerge históricamente para atender las necesidades de adaptación que no resuelve la especie con su herencia genético, sino el individuo en el transcurso de su ciclo vital, a través de la experiencia personal, acumulada sistemáticamente por las funciones psicológicas básicas de MEMORIA, ATENCION y PENSAMIENTO, que sustituyen las facultades vitales primarias de apetencia y sensibilidad.

Capítulo 3. Síntesis

“ Franz Rosenzweig, uno de los pensadores modernos más lúcidos y

menos leídos, (

más bien una oposición, entre los modos de pensamiento 'lógico' y 'gramatical', ambos firmemente arraigados en la práctica intelectual. El primero, el modo 'lógico', significa 'no pensar para nadie ni hablar con nadie', por lo que disfruta de un buen grado de independencia de sus objetos de pensamiento. Este modo, podríamos agregar, constituye una opción tentadora, ya que ofrece refugio ante la confusión que estraga la vida de los hoipolloi, y ante los riesgos y preocupaciones a los que cualquier participación en esa vida podría llevar, pese a que los grandes y poderosos tienden a prestar oído a un pensamiento que crezca en el silencio de los hoipolloi sin hacer nada para darles voz. Este tipo de pensamiento, según el punto de vista de Rosenzweig, ha sido un rasgo dominante de la filosofía académica existente, un síntoma de 'apoplexia philosophica' que aseguraba a esa filosofía una asombrosa longevidad a la vez que la hacía completamente irrelevante para la vida humana.”

introdujo hace varios años una distinción tajante, o

)

15

El propio Franz Rosenzweig, alega:

“'Hablar' significa hablarle a alguien y pensar para alguien. Y este

sino

también boca

por lo que no puede ni quiere abandonar ese elemento. No sabe previamente en dónde habrá de acabar. Para hacer su entrada, requiere forzosamente de que el otro le dé pie. De hecho, su propia existencia se da en virtud de la de otro, ya sea si ese otro es quien

El habla está sujeta al tiempo, y se alimenta del tiempo,

alguien es siempre alguien en particular, que no sólo tiene oídos

escucha un relato, responde en el transcurso de un diálogo, o se une a

un coro de voces

En la conversación efectiva, las cosas suceden.” 16

15 BAUMAN, Zygmunt. La sociedad sitiada. F.C.E.: Mexico, 2004. P. 51-52. 16 “The New Thinking”, en GLATZER, Nahum. Franz Rosenzweig: His life and thought. Shocken, 1961. P. 199.

Pierre Bourdieu en su trabajo sobre “La distinción: crítica y bases sociales del gusto”, observa que en general, la actuación social es preferentemente “para” otros, que “con” otros. Desde sus comienzos la actividad social ha sido espectacular, aun cuando sólo ahora, ese rasgo adquiera notoriedad por el efecto de los medios masivos de comunicación. El propósito de este módulo, al tener como tema la niñez y la adolescencia, quiere plantearse inicialmente de manera negativa: no tan sólo hablar “de” los niños y “para nadie” en particular, al modo del pensamiento lógico autista; sino, que el hablar de ellos con estudiantes de la psicología dé pié para pensar y problematizar nuestras conversaciones cotidianas (profesionales, habituales, casuales) “con” niños y adolescentes, que usualmente dejan el sabor desagradable de la incomprensión y el desconocimiento recíproco.

En el mundo globalizado en que vivimos, una franja significativa de publicidad se dirige a niños y adolescentes, para que haciendo eco, se conviertan en exigencias inmediatas para padres, educadores y adultos en general. Mientras tanto, los organismos estatales y no-gubernamentales que se ocupan de los infantes y jóvenes, se dirigen a padres, educadores y adultos, generalmente en términos recriminatorios y exhortatorios, para que hablen “con” los niños. Se da por sentado que el asunto es de mera voluntad. Por eso, lo primero que se debe dejar sentado al asumir el tema, es el epígrafe de Henri Wallon con que se inicia la unidad: “Lo único que sabe el niño es vivir su infancia. Conocerla corresponde al adulto.”

Y la razón de conocerla no es la curiosidad enciclopédica de incorporar un objeto

más al archivo de nuestros dominios; sino la urgencia de reconocer que constituyen (niñez y adolescencia) desde la modernidad, el elemento social integrador por excelencia. La preocupación burguesa por su descendencia en el siglo XIX, pronto dió pié a un hablar del niño por parte de médicos y psiquatras

con los padres; mientras que del lado de las clases populares, esencialmente proletaria, se sigue un régimen policivo, represivo, discriminatorio, persecutorio y controlador. Por ese camino de tematizar la infancia, a la par que se democratiza

la sociedad, surge el oficio del psicólogo para continuar con la tradición, ya no sólo

de seguir hablando del niño y del joven con padres y educadores, sino tambien

con la pretensión de hablar con niños y jóvenes, para padres y educadores.

El planteamiento supone el reconocimiento de la psicología como una ciencia social y no natural. Esto es, comprender las prácticas sociales que implica, con la emergencia de un tipo de sociedad funcional, especializada, interdependiente; cuyo problema de integración es crucial, para garantizar su sobrevivencia. Por

ende el tema de la socialización, que para el caso es la inclusión del individuo en

el lenguaje, pasa por el tema de ser niño y adolescente.

“A la intención pedagógica corresponde la concepción de un interlocutor necesitado de ayuda. Esta concepción ha sido realizada, se puede decir desde Ariès, a través de la invención cultural del niño. El niño es en este sentido un medio capaz de acoger formas, una unidad

estructurada (y por tanto limitada), pero no determinada; sin duda no una tabula rasa, pero tampoco una máquina. Se podrá discutir que esta sea una descripción realista desde el punto de vista psicológico. Pero aunque fuera una autoilusión oportuna del sistema educativo tendría sin duda consecuencias, intencionadas y no intencionadas, que bajo esta concepción un sistema social hallara el valor para ponerse en marcha por sí mismo. Puede tratarse de un caso del teorema de Thomas, según el cual una definición de situación se convierte en realidad en sus consecuencias. O de una self-fulfilling prophecy, que produce por sí misma las condiciones de su realización. En cualquier caso, los 'niños' no son trras pasar por la escuela lo que hubieran sido sin ella. De hecho aprenden y se modifican en las condiciones puestas por el sistema educativo, aunque haya que preguntar una y otra vez qué se aprende realmente en la escuela.”

17

Hablar de ello (niñez y adolescencia) , para ellos (padres, educadores, niños y adolescentes), debe conducir, no necesariamente a hablar con niños y adolescentes; sino a replantear los “medios de comunicación” que dan forma a nuestra subjetividad, para responder colectivamente a los requerimientos individuales, revirtiendo esa tendencia contemporánea a “resolver biográficamente las contradicciones sociales”.

En efecto, se ha vuelto un lugar común atribuir a lo que ocurre individual y casualmente durante la infancia y adolescencia, los comportamientos desviados y antisociales. Con lo cual se desconocen lo que tienen de apropiados y oportunos para las situaciones en los que se despliegan. La sociología no puede reducirse a psicología y la psicología tampoco puede reducirse a sociología. Ni siquiera es claro que haya una frontera, además de burocrático-administrativa, entre estas dos disciplinas. Pero si es necesario dejar sentado que entre sistemas psíquicos y sistemas sociales, es necesario mantener la diferencia operativa: la operación de los primeros es la conciencia, mientras que la de los segundos es la comunicación.

“Pero, ¿qué son, si se puede presuponer este contexto, las personas? ¿Y cómo se puede entender el concepto de persona de tal modo que tenga cabida aquí? En cualquier caso, no como sujeto (basado en sí mismo). Y en cualquier caso no como un sistema psíquico que opera sobre la base de la conciencia. Tenemos que partir, de manera más realista, de la base de que los sistemas psíquicos (¡y cuánto más válido tendría que ser esto para los sistemas vivos, para cerebros, organismos, células, etc.!) son intransparentes para sí mismos e inaccesibles para otros. Si es que existen las discutidas conclusiones analógicas de ego y alter, van de intransparencia a intransparencia.

17 LUHMANN, Niklas.

149.

Teoría de la Sociedad y Pedagogía.

Paidós: Buenos Aires, 1996. P. 148-

Frente a estas, las personas no son más que limitaciones de posibilidades de conducta con atributos individuales.”

18

BIBLIOGRAFIA

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La sociedad sitiada. F.C.E.: Mexico, 2004.

DICCIONARIO Pequeño LAROUSSE, 1998.

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Editorial Biblioteca Nueva:

GLATZER, Nahum. “The New Thinking”. En: GLATZER, Nahum. Franz Rosenzweig: His life and thought. Shocken, 1961.

LUHMANN, Niklas.

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ZIZEK, Salvoj. Violencia en Acto. Paidos: Buenos Aires, 2004.

18 LUHMANN, Niklas.

156.

Teoría de la Sociedad y Pedagogía.

Paidós: Buenos Aires, 1996. P. 155-

UNIDAD DIDACTICA 2

ESTRUCTURACION PSIQUICA

El abordaje de las teorías psicológicas clásicas sobre el desarrollo humano (psicoanálisis, conductismo, humanismo y constructivismo), permite dilucidar distintas concepciones de lo psíquico. Psicoanálisis Freudiano y conductismo, se afianzan primordialmente en la naturaleza biológica del individuo, a la cual el primero opone el principio de realidad de la cultura. Según la tésis Freudiana, el antagonismo entre el placer orgánico y la realidad social, se resuelve como pulsión que sigue el recorrido libidinal por las zonas bucal, anal y genital, hasta instalarse en la sexualidad adulta como malestar, efecto de la represión cultural. Mediante una metáfora topológica, lo conciente es periférico, superficial, circunstancial. Inmediátamente subyacente localizamos lo pre-consciente a todos los hábitos cotidianos (comer, caminar, hablar, escribir), que sólo con percatarse retornan rápidamente a la conciencia. Y en lo más profundo, determinando nuestros motivos biológicos básicos, pero censurado por la represión, hallamos lo inconsciente. En la dinámica psíquica estabilizada un “yo” maduro media entre los impulsos del “ello” (biología) y los requerimientos del “super-yo” (cultura), configurando las distintas estructuras clínicas: neurósis y psicósis.

La estabilización de la estructura psíquica, es consecuencia de las experiencias infantiles, que en la época de Freud se reducían primordialmente al núcleo familiar burgués. Y el ambiente económico de la Europa central esta bajo el dominio de la industrialización creciente, destacando el antagonismo de burguesía y proletariado. La explotación de los segundos por los primeros, depende en gran medida de su domesticación para el trabajo. Lo cual se consigue mas bien por medios represivos y coactivos objetivos. El mecanismo de la represión interior Freudiano, es mas bien exclusivo de la burguesía. Y distintivo también, en la medida que caracteriza a la clase social dominante, civilizada, autoregulada; en contraste con los dominados, incivilizados, reácios a las buenas costumbres y a la moral del trabajo.

Probablemente los hallazgos del conductismo Skinneriano, son más apropiados para dar cuenta del aprendizaje de las clases económicamente explotadas. Y no es casual que su auge sea en los Estados Unidos de America del norte. El enfoque, haciendo abstracción del fenómeno psíquico, so pretexto de positivismo científico, asume como criterio de normalidad la adaptabilidad de los individuos a las exigencias de aquel entorno. El individuo aprende sometiéndose tempránamente, por castigo o refuerzo.

La visión humanista rescata una dimensión hasta entonces desconocida por el

psicoanálisis y el conductismo: la de los motivos personales. Lo humano desborda el impulso biológico y es capaz de definir sus metas, así sean estas orgánicas. Y precisamente la adultez estaría caracterizada por el grado de autorealización, de autonomía en la definición del contenido de la propia vida. La vida no tiene sentido en sí misma. Hay que otorgarle uno. Y el individuo lo hace, reconociendo los condicionamientos de su existencia y las posibilidades que dichos condicionamientos suponen. El análisis existencial es obligado. Pero tambien parece privilegio de los académicos , o por lo menos de un pequeño número de personas cultivadas, longevamente educadas. La gran mayoría existen sin tiempo suficiente para el análisis.

Piaget ha sido pionero en tratar con objetividad y minucia el desarrollo psíquico. Su trabajo encaminado a dar cuenta del origen de las formas psíquicas (epistemología genética), suministra una dirección para la evolución: de lo concreto a lo abstracto, de exteriorización, de expresión de lo individual en lo social. Y distingue las fases: de coordinación sensorio-motora, de operaciones concretas y finalmente de operaciones abstractas; las cuales se suceden superando a la precedente, movilizadas por el imperativo de adaptación del organismo, a través de los mecanismos de asimiliación y acomodación. En este enfoque, la conciencia media la relación entre el individuo activo y su entorno , conformándose según la experiencia. Vygotski precisa: la dirección es de interiorización de lo social. Por ende la experiencia es fundamentalmente social.

Capítulo 1. Sistema psíquico

Como el propio Vygotski ya lo indicaba en la primera mitad del siglo XX, las teorías psicológicas mantienen un debate no resuelto en relación con la definición de su objeto: inconsciente, consciencia o conducta. Aun cuando aportes como el del Centro de Investigaciones de Palo Alto a la cabeza de Gregori Bateson, la perspectiva cibernética inspirada en Heinz von Forster y la teoría de sistemas, apoyada en los trabajos en biología de Humberto Maturana y Francisco Varela; permiten plantear de manera alternativa los procesos psicológicos. En este sentido, pueden perfilarse los siguientes postulados:

1 Funciones

Lo psíquico es un sistema cerrado, cuyo entorno es el sistema social. Vice-versa, lo psíquico es entorno para el sistema social. Entendámonos. Estamos en el ámbito de la comunicación. Al elaborar éste módulo con fines educativos, se recurre a información específica para afirmar la autoridad de la comunidad académica con respecto al estudiante, quien a ese respecto puede asentir, disentir o, como sucede las más de las veces, reaccionar suspicazmente. Pero en cualquier caso, contribuye a la reproducción de la comunicación, cuyo sentido esta determinado objetiva, temporal y socialmente; sin tener que recurrir a factores psicológicos como las intenciones de los agentes, sus motivaciones y/o su disposición emocional. Por supuesto que los agentes sociales sienten, piensan y

tienen intenciones; pero entre estos aspectos psicológicos y el proceso de la comunicación, no hay correlación directa, ni correspondencia necesaria. Un docente, en el ejercicio de su profesión, generalmente tiene motivos altruistas, vocación de servicio, disciplina de trabajo y convicciones morales. Pero tambien los hay que tienen motivos utilitaristas, vocación de aprovechado, oportunismo social y cinismo moral. No obstante lo cual, el sistema educativo funciona, con paradojas como que el segundo puede llegar a ser más apropiado para el sistema que el primero. Y si se trata de los estudiantes, dificilmente se pueda imaginar que en los primeros años escolares se tengan metas o intenciones suficientes y eficientes para determinar la dirección del sistema educativo. El se reproduce, amén de los estados y procesos psicológicos de los agentes que participan en él. Aun cuando los estados y procesos psicológicos estén determinados por el entorno comunicativo del sistema educativo. Pero en ningún caso hay interrelación entre las operaciones psicológicas y las operaciones de comunicación. Las unas son, con respecto a las otras, entorno necesario para sus operaciones, que tienen la función básica de reducir complejidad. El sistema psíquico reduce la complejidad del sistema social. Y el sistema social, reduce la complejidad del sistema psíquico, por ejemplo a través de las teorías psicológicas que elabora para explicar su funcionamiento.

2 Procesos

La operación básica del sistema psíquico es la conciencia, a diferencia de la vida para el sistema biológico y la comunicación para el sistema social. Es usual emplear el concepto de representación para indicar la función esencial de la conciencia. Pero los análisis contemporáneos del funcionamiento del sistema nervioso, asimilados a un procesador de información, sugieren procesos más complejos. No es el lugar para profundizar, pero siguiendo el postulado Vygotskiano de la interrelación de las funciones psicológicas básicas: memoria, pensamiento y lenguaje; la estructura y dinámica de la conciencia articula estas funciones de manera específica, en interdependencia con el entorno biológico y social. Una teoría evolutiva del desarrollo, tendrá que dar cuenta de la lógica de esta articulación.

De lo que trata permanentemente la conciencia, es de la distinción entre autoreferencia y heteroreferencia, dentro de ella misma, puesto que no le es posible a la conciencia salirse de ella misma. Su ámbito es cerrado y sólo recursivamente, mediante una organización interior, obtiene información del exterior. En este sentido, la información es “la diferencia que hace la diferencia” al decir de Gregory Bateson, constituida internamente, para reducir la complejidad inasimilable del entorno, con respecto al cual pueden diferenciarse las dimensiones objetiva, temporal y social. Es decir, la conciencia tiene que verselas con lo que hay, constituyéndolo. Hay cosas. ¿Qué cosas? La conciencia se organiza. Y dispone de un tiempo limitado para ello. Por lo que fundamentalmente distingue entre lo anterior y lo posterior, de forma progresivamente más amplia. Siempre en un entorno social que le impone

criterios de aceptación y rechazo, de acuerdo con los cuales tambien estructura su representación del mundo.

3 Estructura

Las relaciones entre el sistema psíquico y el sistema social son de interpenetración. Por ser cada uno de ellos sistemas cerrados, no hay contacto

entre sus respectivos elementos. Es decir, mis intenciones, emociones o sentimientos no interfieren, ni determinan los procesos de comunicación social. Y viceversa, la comunicación social se sucede al margen de mis propósitos. Quizás una figura que nos ayuda a entender esta interpenetración, sea la del personaje

de caricatura Mr. Magoo, quien por razones de su deficiencia visual, se imagina un

mundo totalmente divergente a aquel del espectador. Sin embargo, su comportamiento funcional, cómico por lo casual, ilustra el de todos los agentes sociales. En un lenguaje coloquial, cada uno se arma su propia “novela” para justificar su participación en los procesos sociales. Pero los procesos sociales tienen un sentido propio, que tiene poco que ver con las razones psicológicas de los agentes que participan en ellos.

Y a partir de estos postulados, se puede intentar la caracterización de la

estructuración psicológica, partiendo de las referencias comunes, aun cuando imprecisas, de infancia y adolescencia.

Capítulo 2. Fases del desarrollo

Siguiendo la metáfora de la vida como un ciclo, este se desarrolla en fases. Las primeras de las cuales suelen identificarse como infancia y adolescencia, aludiendo a unas características distintivas esenciales entre una y otra, y con

respecto a la adultez, como pico crítico de cambio en la dirección del desarrollo.

Al abordarlas, cabe tener cuidado de mantener la diferencia entre las dimensiones

biológicas, sociales y psicológicas, que aunque interrrelacionadas, no deben confundirse. Así que, lo primero sea decir que los temas de niñez y adolescencia son del ámbito social, pues han surgido de la estructuración funcional de la sociedad moderna y se mantienen como categorías útiles a la integración social contemporánea. A la psicología le ocupa describir los rasgos del sistema psíquico en este contexto social, sin suponer que existen como estadios psicológicos autónomos y naturales. Mas bien, le queda por explicar como se pueden soportar y corresponder recíprocamente sistemas psíquicos y sistemas sociales.

1 Infancia

Teniendo como referencia el desarrollo individual, que objetivamente se mide con respecto a los procesos biológicos de crecimiento y maduración, retardados con relación a otras especies, y con respecto a los procesos sociales como dependencia y socialización; se ha ido diferenciando históricamente la infancia. Por razones mas bien económicas y políticas, dicho estadio del desarrollo

humano, ha saltado a primer plano en el siglo XVIII. Indudablemente los cambios biológicos son similares en una escala macro (milenios). Pero en cambio, las relaciones sociales que los implican, si cambian drásticamente en los últimos dos siglos, por razones ideológicas que es necesario puntualizar, para entender de que manera transforman la estructuración subjetiva de los agentes sociales contemporáneos.

“El lenguaje precede a cada sujeto, y esto es así aunque intentemos

ubicar el momento en que todavía no habla -cuando es infans-, o aunque no hable jamás – lo que cae bajo la rúbrica del autismo.” 19

De acuerdo con el planteamiento de Norbert Elias 20 , en la época medieval, con ocasión del surgimiento de las monarquías como medio de integración social, se imponen la intimidación y la coerción como mecanismos de control social. Los que a su vez requieren de la magnificación de los poderes del monarca y por consiguiente la distinción de los rasgos de la clase nobiliaria. A todo ello contribuyen la vestimenta, los hábitos alimenticios, las características de la vivienda (?) 21 y el lenguaje. Todo lo cual se convierte en tema de socialización y de especial preocupación para la nobleza, quien destina tiempo, esfuerzos y personas (pedagogos), a la tarea de cultivar las “buenas maneras” entre la nobleza, desde muy corta edad. Con relación a la servidumbre, la correspondiente labor de socialización consistiría en la inhibición de comportamientos potencialmente molestos para la nobleza: excreción de heces y orina, humores corporales, modismos de la lengua.

Para el resto de la población, no hay interés especial en la niñez, que se socializa espontáneamente en el mismo lugar de su reproducción social, sin ninguna expectativa de movilidad. Con la emergencia de la modernidad Europea y su proyecto de ilustración democrática, surge la institución educativa, para ocuparse específica e intencionalmente de la socialización primaria. Pero esta vez, la clase abanderada es la burguesía ascendente, que ve en ese mecanismo, la manera de calificarse y distinguirse, con respecto a la clase trabajadora; y de justificarse en la dirigencia, con respecto a la nobleza. Ya puede notarse que no hay entonces, la homogeneidad contemporánea para la referencia niño. Y se entiende quizás, que dicha homogeneidad es más pretendida que dada.

se

necesita el acuse de recibo del Otro. Podríamos decir que hace falta –

y estaríamos entonces muy cerca de la fenomenología- el

“¿Qué se necesita para que el grito se convierta en llamado? (

)

19 MILLER, Jacques-Alain. Los signos del goce. Paidós: Buenos Aires, 1999. P. 107. 20 ELIAS, Norbert. El proceso de la civilización: investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. F.C.E.: Mexico, 1989. 21 La vivienda es un concepto contemporáneo. Un espacio especialmente construido para habitar y reponder a las funciones vitales básicas: descanso, alimentación, protección ambiental de la familia con sus crías. Las construcciones medievales responden a otra función: protección militar, ostentación política, visibilización de la magnificencia de la nobleza.

reconocimiento del Otro. Del lado del Otro el grito entraña de inmediato un Eres tú, un ¡Eres tú! Infinidad de anécdotas reflejan lo que sería el reconocimiento intuitivo, directamente simpático, del grito del niño por su madre, y establecen de la manera más simple, más reducida, el reconocimiento de la identidad del sujeto por parte del Otro.” 22

Sin poder ahondar suficientemente en el aspecto histórico, el reconocimiento de dicha dimensión nos ayuda a caracterizar la estructuración de lo subjetivo, en correspondencia con la tipicidad de la relación social. El grito, el llanto, es una reacción orgánica espontánea de las crías. En condiciones específicas de comunicación con otros, se convierte en llamado. ¿Qué condiciones? Objetivas, temporales y sociales.

Objetivas, la capacidad de los órganos fonatorio y auditivo, que determinan y regulan el timbre, tono y volumen del grito. Las características del espacio habitacional, que determinan las posibilidades de proximidad/evitación y percepción sensorial. Aquí hay que mencionar la relevancia de los rasgos típicos de la vivienda, que entre la burguesía se caracteriza por la demarcación funcional de los espacios: dormitorios separados para padres e hijos, comedor, sala de estar, baño, patio de ropas; mientras que entre los trabajadores, el espacio, siempre restringido, es polifuncional (en un mismo lugar se duerme, se come, se reciben las visitas y se trabaja, si es el caso). Esta diferencia objetiva del espacio habitacional, implica diferencias correspondientes en la distinción entre público y privado, y en los códigos de intimidad/proximidad. Históricamente se puede decir que la casa burguesa amplia, con sus cuartos privados, favoreció la seducción de los niños por parte de los servidores y desató el correspondiente celo médico, para prevenir a los padres. Ha sido la ocasión para que la familia burguesa sea intervenida por la institución médica y los niños sean interpelados con relación a sus padres.

Mientras que entre los trabajadores, la promiscuidad de la vivienda favorece las relaciones incestuosas e incentiva la intervención del aparato policivo, para controlar el orden moral, según los principios dominantes: Católicos y Protestantes.

Temporales: el establecimiento de rutinas (alimentarias, sueño/vigilia, actividades sociales) que generan expectativas estables y permiten diferenciar el antes/después, también se distingue entre clases. Ya se dijo que entre la nobleza aquellas actividades se elaboraban con criterio de distinción social. Cuestión que se extiende hacia abajo en la jerarquía social, considerándose que las costumbres de las clases inferiores son bárbaras, incivilizadas, cercanas a lo animal, en toda caso burdas e incultivadas. Respondiendo a las urgencias inmediatas, mientras que entre más arriba en la escala social, se tiene la posibilidad de ampliar las expectativas temporales, incluso y especialmente, más allá del ciclo vital.

22 MILLER, Jacques-Alain. Los signos del goce. Paidós: Buenos Aires, 1999. P. 110.

Y social: los criterios de aceptación/rechazo, que cada cultura determina para las interacciones sociales. En esta dimensión, cabe recalcar el carácter significante del niño en el discurso intrafamiliar y cotidiano, que en el mundo contemporáneo es resultado del discurso universitario:

“El discurso universitario es enunciado desde la posición del saber 'neutral'; se dirige al remanente de lo real (por ejemplo, en el caso del saber pedagógico, el 'niño inmaduro, sin cultivar'), convirtiéndolo en el sujeto (S).”

23

Se subraya: “convirtiéndolo en el sujeto (S)”.

universaliza la inmadurez del niño y su necesidad de formación mediante la educación. Desde entonces se institucionaliza el hablar “del niño” entre los expertos y los padres de las clases dominantes; y hablar “del niño” entre expertos y gobernantes, en relación con las clases dominadas. Entre los primeros con arreglo a la idea de cultivar, sembrar, orientar, encausar. Entre los segundos, mas bien reprimiendo, coartando, controlando, vigilando, castigando. Michel Foucault 24 ha mostrado como es que los niños de las clases dominantes son preocupación de la institución médica, mientras que los niños de las clases dominadas, son más bien tarea de la policía. En las grandes ciudades Colombianas, es claro el tratamiento discriminatorio de los niños de sectores marginales, permanentemente sometidos a vigilancia policial, cuando no a controles médicos y psicológicos. Práctica que es recurrente y repetida por los padres y parientes cercanos. La distinción que hace el ICBF entre los modelos de pautas de crianza por control y autorrealización, encuentra su correlato territorial en las ciudades, entre margen y centro.

Ha sido la modernidad la que

“En el discurso de la histérica, S sobre a representa al sujeto dividido, traumatizado, por el objeto que es para el Otro, por el papel que desempeña en el deseo del Otro: '¿Por qué soy lo que dices que soy?', o , para citar a la Julieta de Shakespierre, '¿Por qué soy ese nombre?' Para Lacan, ésta es la situación primordial de un niño, arrojado en la telaraña de investiduras libidinales: el niño o la niña es de algún modo consciente de ser el foco de las investiduras libidinales de otros, pero no puede captar LO QUE los otros ven en él; lo que espera del Otro- amo es el saber acerca de lo que es como objeto (el nivel inferior de la fórmula).” 25

Y, ¿cuales son las investiduras libidinales que recaen en nuestros niños? Habría que hacer caracterizaciones específicas por sectores sociales. Sin embargo, hay generalidades que cabe subrayar. Habitualmente son el depósito de las ilusiones

23 ZIZEK, Slavoj. Violencia en Acto. Paidos: Buenos Aires, 2004. P. 113.

FOUCAULT, Michel. Los anormales. FC.E.: Mexico, 2001. Pp. 269 ss. 25 ZIZEK, Slavoj. Violencia en Acto. Paidos: Buenos Aires, 2004. P. 114.

24

frustradas de sus parientes. En el caso Colombiano, donde hay mayoría estadística de hogares monoparentales, y donde la conformación de un hogar, compite con el éxito profesional (especialmente en el caso de las mujeres), las expectativas cifradas en los niños son elevadas. Por otra parte, los niveles de pobreza (más del 50% de la población es pobre), incitan a una inserción laboral precoz, presionando el desarrollo de habilidades técnicas especializadas o informales demandadas en el mercado.

Los medios de comunicación los erigen como sujetos de necesidad, promoviendo

a través de ellos la difusión de todo tipo de productos: tarjetas de crédito (para

hacer posible su existencia), alimentos (para garantizar su óptimo crecimiento y desarrollo) y entretenimiento (para garantizar su autorealización personal).

El sistema educativo, también diferenciado entre lo público y privado, reserva para aquel la domesticación del niño, su disciplinamiento, adiestramiento y control y delega en este (el sector privado) su formación calificada, distinguida, meritoria y exclusiva.

Y el sistema político promulga vox populi los derechos 26 del niño como estrategia

fundamental de integración social y proyección gubernamental, atribuyendo al “mal trato” infantil gran parte del comportamiento antisocial y subversivo de los agentes sociales. El artículo 13 de la Constitución Nacional establece taxativamente:

“Todas las personas nacen libres e iguales ante la ley, recibirán la misma protección y trato de las autoridades y gozarán de los mismos derechos, libertades y oportunidades sin ninguna discriminación por razones de sexo, raza, origen nacional o familiar, lengua, religión, opinión política o filosófica. El estado protegerá especialmente a aquellas personas que por su condición económica, física o mental, se ”

encuentren en circunstancia de debilidad manifiesta

27

En el capítulo II de la Constitución Nacional, intitulado “De los derechos sociales, económicos y culturales, se cita en el artículo 44 a los niños y en el artículo 45 “El

adolescente

”:

“ARTICULO 44. Son derechos fundamentales de los niños: la vida, la integridad física, la salud y la seguridad social, la alimentación equilibrada, su nombre y nacionalidad, tener una familia y no ser separados de ella, el cuidado y amor, la educación y la cultura, la

26 Según el Diccionario Pequeño Larousse, 1998: “Conjunto de leyes, preceptos y reglas a que

3. Facultad natural del hombre para hacer

la

ley o autoridad establece en favor de alguien o ue lepermite quien puede hacerlo. 5. Consecuencias naturales del estado de una persona, o sus relaciones con respecto a otros: los

legitimamente lo que conduce a los fines de su vida. 4. Facultad de hacer o exigir todo lo que

están sometidos los hombres en su vida social.

derechos del niño.” P. 322. (subrayado del autor). 27 Constitución Política de Colombia, 1991. Actualizada 1993.

recreación y la libre expresión de su opinión. Serán protegidos contra toda forma de abandono, violencia física o moral, secuestro, venta, abuso sexual, explotación laboral o económica y trabajos riesgosos. Gozarán también de los demás derechos consagrados en la Constitución, en las leyes y en los tratados internacionales ratificados por Colombia.

La familia, la sociedad y el Estado tienen la obligación de asistir y proteger al niño para garantizar su desarrollo armónico e integral y el ejercicio pleno de sus derechos. Cualquier persona puede exigir de la autoridad competente su cumplimiento y la sanción de los infractores.

Los derechos de los niños prevalecen sobre los derechos de los demás”. (El subrayado es del autor)

“ARTICULO 45. El adolescente tiene derecho a la protección y a la formación integral.

El Estado y la sociedad garantizan la participación activa de los jóvenes en los organismos públicos y privados que tengan a cargo la protección, educación y progreso de la juventud.”

La declaración “libre expresión de su opinión” con relación al niño, supone una aparente relevancia política de la subjetividad, incluida aquella no totalmente formada, que denotaría la madurez de nuestro sistema democrático. Pero además, supone una relación entre individuo y sociedad, de parte a todo. Lo cual es una idea dominante en la perspectiva de un individualismo metodológico, según el cual, la sociedad sería un agregado de individuos, que complementaria sus intereses y necesidades aisladas.

En la perspectiva que se defiende, que vale no sólo para el niño, sino para todos los agentes sociales, la opinión es un fenómeno de la sociedad contemporánea, que poco o nada tiene que ver con el reconocimiento social de los estados psicológicos individuales. La opinión es creada por los medios de comunicación y lo que se expresa a través de ella no es el sujeto, sino las tendencias del mercado. Así que la tan connotada “libertad”, no es la de los individuos, sino la de los medios de comunicación.

“¿Qué agregamos entonces? ¿la actualidad “de los cuerpos que se despedazan para el mercado”, un tipo de pedofilia generalizado que no es sin duda más que un correlativo del rechazo del sexo por parte del discurso capitalista, los refinamientos de la segregación, la titularización de los excluidos, el monopolio del pensamiento único? Y además, ¿el suicidio de los adolescentes y de los jóvenes adultos, primera causa de muerte en Francia de estos últimos, lo que testimonia de la dificultad de inscribirse en el lazo social contemporáneo?¿El cataclismo en términos

de deficiencia del seguro social que representa la depresión? ¿La psicosomatización generalizada y engañosa a partir del más pequeño síntoma hasta los cánceres y el SIDA, justo retorno lógico en lo real de la causalidad psíquica substraida de las nuevas explicaciones?.” 28

De las escuelas de padres, resulta una profesionalización de la función. O, por lo menos una titularización del rol. Típico fenómeno de la modernidad. Ideal: un niño debería llegar con su manual de instrucciones bajo el brazo. Y una vez que empieza a hablar, aparece el cuadro ejemplar de diálogo Socrático entre padre e hijo@ ó discusión argumentada Habermasiana entre madre e hij@ ó conflicto de competencia entre parientes.

asume una forma muy precisa: la

esta causalidad de identificación acompasa, escande la

historia psíquica del sujeto, que se 'desarrolla en una serie más o

menos típica de identificaciones ideales'

concepción de la historia del desarrollo psíquico es la noción, primera en él, de la captura del yo por la imagen del otro, que es casi la definición de esa forma de causalidad que es la identificación. El yo es sucesivamente capturado por imágenes ideales del otro. Y capturado quiere decir que allí, en el otro, es donde él se identifica. Luego, tenemos la posición en cierta medida primordial de un efecto de alienación.” 29

“ la causalidad psíquica

identificación

Lo que conduce a esta

Imágenes ideales del otro no es lo mismo que imagen del otro idealizado. El individualismo metodológico nos incita a considerar lo social como episodios fragmentados, articulados según las intenciones de los agentes sociales. Y en esa lógica, el conocimiento de su opinión aportaría elementos clave en el desciframiento de esas intenciones. Mientras que al constatar que la comunicación se sucede, a pesar de las intenciones de los agentes, facilita su comprensión para el caso en que los implicados son niños. Es decir, quienes no tematizan su condición en la comunicación, sino que son involucrados en ella a partir de los altos niveles de exigencia de los otros, más competentes y experimentados.

La competencia comunicativa del niño, está en función de sus capacidades de pensamiento, memoria y lenguaje. De estas tres funciones, el lenguaje es el que permite la articulación de la memoria y del pensamiento, y de los discursos constituyentes de la identidad. De ahí que sea posible deducir como prioritario para nuestra cultura, no el seguir hablando del niño, sino el insistir en hablar “con” el niño. Para ello, habría que tener en cuenta las siguientes consideraciones:

28 SAURET, Marie-Jean (Traducción de Luis Fernando Palacio y corrección de Orlando Arroyave). Psicoanálisis y Política. Bios Editores: Medellín, 1997. P. 31-32. 29 MILLER, Jacques-Alain. Los signos del goce. Paidós: Buenos Aires, 1998. P. 257.

En el ámbito de nuestra cultura espectáculo, prevalece la tendencia a conversar “para” los otros que nos ven. Esa habilidad de desdoblamiento se adquiere gradualmente como competencia social, en la medida en que “uno” (niño) es involucrado en discursos en los que se alternan las posiciones de ego y alter. Lo que quiere decir que las conversaciones con los niños están inicialmente restringidas al contexto inmediato y la palabra es indicativa, más que significativa. Sólo en la medida en que se incorporan estrategias de simbolización, se puede esperar ampliar temporalmente el radio de representación, para que la palabra adquiera su connotación semántica y amplíe las posibilidades de interpretación. En lo que tiene que ver con los niveles de exigibilidad, desde la perspectiva del niño domina el deseo de conformidad circunstancial y el temor del rechazo ocasional. Lo social está distribuido en campos que convocan a la disputa de capital económico, cultural y social. Por tradición moral, las normas excluyen a los niños de la disputa por el capital económico 30 y aseguran normativamente su

. Pero debe aceptarse que esa moral contradice la moral del

mercado y cada vez los niños tienen que involucrarse en las luchas cotidianas por el capital económico y social, sólo que desde la clandestinidad y el anonimato, para eludir la intransigencia moral conservadora, manteniendo al mismo tiempo el control social por intimidación. Ese es el tipo de saber que prevalece, el que demarca la dirección de la socialización; pero desconoce la línea de la inclusión. Esto es, la que va de las innovaciones personales en la imaginación de lo social. De ahí que el discurso universitario oculte y mancille el discurso cotidiano, descalificado generalmente como trivial, ingenuo y opaco. Una mirada fugaz a las afirmaciones, preguntas, admiraciones y exclamaciones infantiles, debiera advertir sobre esa falacia.

capital social

31

La infancia es constituida por la mirada de los otros: parientes, allegados, vecinos, mass media. Sus imágenes del niño van constituyendo el referente del yo ideal para la imaginación infantil. Deseo del otro: “Tienes los ojos de tu papá” dice la mamá. “Hablas como tu mamá” dice el papá. “No sirves para nada” dice un padre frustrado. Y el niño dice: “Mi papá si sabe”, “le voy a decir a mi mamá.”

Con el uso simbólico del lenguaje, ocurre la inscripción de la ley en el cuerpo y la emergencia del sujeto en falta (S). El periodo lógico que Freud denomina latencia, en la medida en que para él evocaba represión trivialmente exitosa y anunciadora de su inminente fracaso. No solamente la imagen del otro me avasalla, sino que me descubro articulado en su discurso, sin posibilidades de objetar.

Pero la inscripción en la ley de lo social, implica pérdida de goce esencial (trauma, castración simbólica). Lo que la sociedad de consumo disimula, retrotrayéndolo

30 La Organización Internacional del Trabajo prohibe el trabajo para los menores de edad. Pero las estadísticas indican para latinoamérica una tendencia en el aumento de niños explotados. 31 El abandono del niño es una conducta delictiva, sancionada penalmente.

como insaciabilidad individual. Proponiendo un sujeto positivo, dueño de sus apetitos e intereses, desdibuja su naturaleza esencialmente carente. Por eso, digan lo que digan los profetas de la felicidad, al sujeto no se le halla, se le indica, se le instruye o se le educa. El sujeto se define por exclusión de lo social, abandonado a su suerte. No le queda sino inscribirse en la ley, con vocación de sacrificio. Que es probablemente lo que resulta contradictorio en una sociedad que oferta la gratificación a granel, ocultando el costo de la vinculación que la soporta.

2 Adolescencia : ¿Hay adolescencia?

Entendido el desarrollo psíquico en términos lógicos y no orgánicos, ni sociales, conviene hacer las siguientes precisiones:

Desde el punto de vista orgánico, el crecimiento y la maduración implican un periodo de transformaciones corporales visibles (tono y timbre de la voz, talla, contextura osea y muscular, vello púbico y axilar) que culminan con la belleza de la juventud. La imagen de sí mismo, desde la perspectiva del otro, es inestable. Con frecuencia no se reconoce en el nombre (“¿Tu eres Juanito? ¡Pero, como has cambiado!”). Es lo que cabe referenciar como pubertad. Socialmente, adolescencia equivale a belleza, juventud, rebeldía, despreocupación por el futuro, amor sin compromiso. Lo que sintoniza mas bien con el discurso capitalista del mercado y su apología del derecho a la individualidad, difundido entre la población en general, sin distinción de la edad. La juvenilización de la cultura Psicológicamente, ¿en qué consiste la adolescencia? Como ya se indicó, no es un asunto cronológico, sino psicológico. Es la transformación de la alienación del goce infantil. El niño vive su infancia, despreocupadamente. El adolescente se preocupa por sí mismo ante los demás. Se descubre en falta, necesitado de lugar. Aun cuando dispone de uno, no ha sido su elección y lo advierte. Se ve impelido a elegir. Es la elección del sujeto ante la pregunta ¿quien soy para el otro?

Sociológicamente, la sociedad capitalista, con su tecnología que hace posible la acumulación de valor para tenerlo disponible, representárselo a voluntad; es la que permite la emergencia de esta clase social bulliciosa, sin responsabilidad social inmediata, entre la juventud educada de la clase dirigente. Es la sociedad del análisis. La que se interroga por la subjetividad, sabiéndola excluida de lo social. No obstante, la hace parecer el motivo principal en el discurso psicológico. Es la ética del trabajo, que supone la vacancia, el jubileo y la ociosidad como privilegios de goce.

Los teóricos de la psicología, generalmente han planteado la adolescencia, con una entrada biológica (pubertad) y una salidad moral (adultez). En La metamorfosis de la pubertad (Freud, 1905), se hace alusión abundante a los cambios de carácter orgánico que se padecen por efecto de la madurez biológica

y el empuje de la pulsión (Freud, 1914). Estamos en el imperio de lo orgánico. Y al final, el hombre adulto es quien concilia las exigencias orgánicas (principio del placer) con los requerimientos sociales (principio de realidad). El yo que se afirma entre las demandas del ello y las restricciones del superyo. El adulto es el hombre moral, autónomo de Kant.

¿Cual es el estatuto del otro para el adolescente? (Freud, 1908). El deshacimiento del padre. Debe reiterarse que la infancia se constituye fundamentalmente por la mirada de la madre, del padre, de los otros. A partir de la cual se va conformando la imagen especular del yo (ideal). Mientras que el ideal del yo se me impone en el orden de lo simbólico, que en el periodo de latencia acepto.

La adolescencia es vacilación, incongruencia de la promesa (ideal del yo), que invita a la elección. ¿Cual es el estatuto del otro para al adolescente? El deshacimiento del padre, el desencantamiento de las imágenes infantiles, la desmitificación del yo ideal, la urgencia de inscribirme en un vínculo social y el correspondiente temor a la segregación. ¿Síndrome normal de la adolescencia? 32 ¿Hay adolescencia como rasgo universal? En una sociedad de consumo, donde el trabajo ya no es la mediación de la existencia, donde ya no prima el deseo del otro ¿cual es la particularidad del goce? ¿La hipereflexión neurótica? ¿La conversión profunda? ¿El turismo exacerbado? ¿La compulsión de la moda? ¿Para qué se cultiva el adolescente, si ya no es para volverse trabajador, ni siquiera en el ámbito del tercer mundo?

La inscripción en un vínculo social supone la salida de lo social. El niño ya está incluido en un social que está ahí ya: su deseo es el deseo del Otro, su relación con el Otro está reglada por el entorno. A semejanza de las ontologías que, hasta Kant y Freud, interpelando al hombre del exterior, mantenían esta sumisión originaria a este Otro simbólico. La última vez recordé la proximidad de esta estructura con la del discurso del amo que instituye el sujeto y con el inconsciente: es la carencia de saber fundamental sobre su ser perdido en el habla lo que empuja al sujeto a reclamárselo al Otro. Pero no hay sujeto si no es separado de su ser de goce: el discurso del amo lo produce como perdido, en los límites de lo social que él constituye. La degradación de las ontologías por el hecho del advenimiento de la ciencia moderna ha llevado a los sujetos a soñar con una familia patriarcal que, sin duda, no ha existido nunca, y a interiorizar la función paterna como ontología doméstica. Falsa salida, la neurosis como religión privada no permite prescindir de la religión universal más que porque perpetúa la alineación al Otro por el medio, más sutil, del padre simbólico.”

32 ABERASTURY, Arminda y KNOBEL, Mauricio. La adolescencia normal.

1984.

Paidós: Buenos Aires,

Probablemente las marcas corporales contemporáneas, tan abundantes, pongan en primer plano la paradoja entre objeción a la cultura versus inscripción en la cultura. Los jóvenes se tatuan el cuerpo, lo perforan a la usanza de grupos primitivos, lo deforman imitando prácticas milenarias, lo modelan siguiendo patrones publicitarios; afirmando motivos personales : lo hago por mí, a mi no me importan los demás. Y, paradójicamente, todas esas prácticas han sido ritos culturales para marcar el vínculo social. El adolescente no lo sabe, pero está inscrito en el discurso de la modernidad. El discurso del saber que escinde y anula al sujeto, como condición de su legitimidad.

“Con la condición de toparse con el padre real como castrador del Otro, la alteridad femenina –la que soporta o la que despierta su deseo- da al sujeto el valor de liberarse de los límites del Otro familiar o materno: del social primitivo. Eso es la adolescencia como momento lógico, luchando con ese problema que ya no abandonará al sujeto: ¿Cómo hacer encajar su singularidad en un “vivir juntos”, sin ceder ni en cuanto a su singularidad apenas entrevista, ni en cuanto a la exigencia de una “comunidad” que retiene? El adolescente tiene una oportunidad de escoger: apoyarse sobre esta alteridad irreconciliable con el Otro –la de su síntoma despertado por el encuentro con el deseo sexual- para sustraerse al incesto con el Otro, como agente de un tipo nuevo de vínculo con los otros.” 33

Pero, ¿cuales son las comunidades contemporáneas que retienen? Parece que la familia nuclear tipo occidental, ya no retiene. El matrimonio ha dejado de ser una institución de alianza, para constituirse en un mercado para la satisfacción individual, para la intensificación de la individualidad, para la inclusión social.

“Ahora bien, la adolescencia parece caracterizarse por un doble movimiento: a) el del rechazo a incluirse en la masa, aunque sea al precio de su “des-carcelación” a través del suicidio (primera o segunda causa de mortalidad); b) el de su inclusión, aunque sea al precio de la reducción de toda alteridad: el 54% de ellos piensan que “la familia es el único sitio donde uno se siente bien y distendido”, muchos más se adherirían a la ideología de la globalización (¡la gran familia!) –¡cosa que explicaría, sin duda, que el 73% declaren no estar interesados en la política, confirmando, sin saberlo (leur insu), que el inconsciente es, por entero, política!” 34

33 SAURET,

Marie-Jean.

¿Transeúnte,

el

adolescente?

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34 SAURET,

Marie-Jean.

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adolescente?

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Vinculo ignorado pero existente. Totalitarismo de los medios de comunicación social que gobiernan las relaciones sociales cotidianas, con la prédica de libertad:

de opinión, más no de acción. De elegir entre mercancías y personas, pero no de juego. Los reality son ejemplo ilustrativo. Los participantes aceptan las reglas del juego, que eventualmente los eliminan, sin cuestionarlas.

“ el discurso capitalista consigue conectar el deseo sobre la demanda,

en un retorcimiento que elimina su real (cf. El matema propuesto por Lacan). Y henos aquí en la era de la droga blanda, del cigarrillo sin tabaco, del café sin cafeína, del queso al cero por ciento, de la comida

aséptica, de la cerveza sin alcohol, de la guerra sin muerte, de la sexualidad virtual, hasta la tentativa de producción de sujetos sin síntomas –a los que Anna Arendt considera preparados para el totalitarismo. ¡Un estado incompatible con la neurosis!”

35

Sujetos sin síntomas. George Bush ya no es el fanático nazi, semita racista, gringo imperialista. Es el prototipo de lider estúpido, pero alegre; enterado, pero

“En consecuencia, ¿no deberíamos mirar con otros ojos al adolescente que se engancha a los peores goces (drogas, experiencias límites, anti- culturas) como a aquello que puede asegurarle su irreductibilidad a la masa? Ciertamente, este goce cuya presencia mantiene contra el aburrimiento de un mundo reducido a las dimensiones de una aldea sin extranjero, es decir, sin otros reales, está construido según su fantasma: necesitará aún un momento para aceptar el hecho de que el sujeto es siempre un exiliado, y que su extranjería es la condición para el vínculo social.”

“Sin embargo, esto indica que la salida de la infancia exige la emergencia del discurso analítico: lo que homologa la adolescencia con un momento de pase (paso). Se constata que no sabría tratarse, para él en absoluto de un fin. Pero, lejos de ver en él un deshecho de nuestra sociedad, los psicoanalistas estarían mejor inspirados viendo ahí uno de los lugares de resistencia de la subjetividad de nuestra época, ¡de la

resistencia que, a veces, les falta a ellos mismos!

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35 SAURET,

Marie-Jean.

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el

adolescente?

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36 SAURET,

Marie-Jean.

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BIBLIOGRAFIA

ABERASTURY, Arminda y KNOBEL, Mauricio. La adolescencia normal. Paidós:

Buenos Aires, 1984.

Constitución Política de Colombia, 1991. Actualizada 1993.

ELIAS, Norbert. El proceso de la civilización: investigaciones sociogenéticas y psicogenéticas. F.C.E.: Mexico, 1989.

FOUCAULT, Michel. Los anormales. FC.E.: Mexico, 2001.

MILLER, Jacques-Alain. Los signos del goce. Paidós: Buenos Aires, 1999.

SAURET, Marie-Jean (Traducción de Luis Fernando Palacio y corrección de Orlando Arroyave). Psicoanálisis y Política. Bios Editores: Medellín, 1997.

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¿Transeúnte,

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el

adolescente?

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ZIZEK, Slavoj. Violencia en Acto. Paidos: Buenos Aires, 2004.