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NO PERDONARÉ JAMÁS

Un día Silvia apareció en la casa de Melissa para pedir ayuda, a pesar de ser hermanas,
no se habían visto en 15 años, desde que Melissa se convirtió en empresaria y rompió
lazos con su familia de origen humilde. Probablemente tiempo atrás Silvia no habría
sido bien recibida en aquella casa, pero en esta ocasión llevaba en sus brazos una bebé y
le permitieron la entrada.

Silvia compartió la trágica historia que la llevó hasta ahí, y al terminar su cuñado le
ofreció comprarle la bebé, pues ellos habían fracasado por más de 10 años al intentar
tener un hijo.

Aunque la pasaba muy mal Silvia se negó, tomó a su hija en brazos para salir, pero; su
propia hermana le clavó un cuchillo por la espalda, después fue enterrada en el jardín y
más tarde colocaron encima una casa de juegos para cuando creciera la niña.

Semanas después, mientras atendían a la bebé, escucharon ruidos en el jardín, la puerta


de la casita se azotaba aunque esa noche no corría el viento, salieron a ver y se cerró de
repente cuando los dos estuvieron frente a ella; luego se abrió lentamente acompañada
de un fuerte rechinido… el silencio se tornó absoluto y mientras se iban apagando las
luces de alrededor, la pequeña casa crujía, temblaba como si tratara de despegarse del
suelo y salir corriendo tras ellos.