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Definición.

¿Qué es el burnout?

El síndrome de Burnout es definido como una disfunción de carácter personal, focalizada

en el ámbito laboral. Sus componentes más notorios se centran en el concepto de un

desgaste que ocurre derivado de la relación de causas internas con factores propios del

trabajo (Moreno-Jiménez, 2001).

Gil-Monte (2013) lo define como una respuesta emocional y psicológica que sobreviene en

los trabajadores que tratan constantemente con usuarios de sus servicios durante su

jornada. Esta respuesta está caracterizada por el desarrollo de sentimientos negativos

hacia su trabajo y una visión negativa de sí mismos dentro del área laboral; un deterioro

emocional y afectivo; y por la presencia de actitudes frías e impersonales hacia las personas

dentro del área de trabajo y los clientes.

Korunka, Tement, Zdrehus y Borza (2009), sugieren que la aparición del síndrome del

burnout ocurre una vez que un individuo agota sus recursos al enfrentar las demandas

laborales con las que su puesto le orilla a lidiar. Dentro de este enfoque, que concibe al

síndrome como un proceso, se menciona que –a manera de metáfora— con el nombre de

Burnout se entiende que una persona se debe haber encontrado antes en un estado donde

“quema” sus recursos para cumplir las exigencias de su trabajo; por ende, cuando estos

recursos que se consumen (compromiso con el trabajo, satisfacción laboral, tiempo

dedicado a las tareas del hogar y del empleo, etc.) son agotados, se entra a una fase final

en donde se hacen presentes los efectos negativos como la despersonalización,

agotamiento emocional y bajo logro personal, todos ellos acompañados por un sentimiento

de culpa.
Dentro de la décima revisión de la Clasificación Estadística Internacional de Enfermedades

y Problemas Relacionados con la Salud (CIE-10), no se encuentra al burnout especificado

como un trastorno propiamente (OMS, 1992). Sin embargo, es posible hallar dentro del

apartado “Personas con problemas potenciales psíquicos o psicosociales” (Z-56) algunos

trastornos relacionados con el ámbito laboral, de las cuáles, algunos son mencionados

como posibles factores de riesgo dentro de la organización para una persona, incluidos

dentro de las explicaciones del fenómeno por algunos modelos. Además, la definición y

cuadro clínico proporcionado por el CIE-10 bajo la clasificación F-48 (Otros trastornos

neuróticos), aporta acercamientos importantes a las dimensiones concebidas por la teoría

para el diagnóstico del burnout, sin embargo, incluso con estos acercamientos, el burnout

no cuenta aún con una clasificación única o definidora proporcionada por el

Antecedentes

En 1869, George Miller Beard, describió una condición física conocida como neurastenia.

Comparando con lo que se puede encontrar actualmente con el CIE-10 bajo la

clasificación F48.0, Schaufeli remarca una importante similitud entre el fenómeno

conocido en el siglo XIX y el burnout en tiempos actuales. Dentro de la definición de este

síndrome proporcionada por el CIE-10, encontramos algunas similitudes importantes con

lo que hoy se conoce como el Síndrome de Quemarse por el Trabajo, siendo una de ellas

la presencia de fatiga física y psicológica. El análisis proporcionado por Schaufeli --

acotado por una comparación de ambos fenómenos bajo el título de “El burnout del siglo

XIX” -- encuentra 5 puntos medulares, con los cuales se vuelve plausible la consideración
del estudio de la neurastenia como un modelo precursor al estudio del burnout como se

conoce actualmente (Schaufeli, 2017):

1. La extenuación mental es el síntoma principal de ambas condiciones.

2. Ambos síndromes han sido considerados males respectivos a sus tiempos

históricos, pues se atribuye la aparición de los síntomas al avance de las

tecnologías y de las formas de producción.

3. Las condiciones explicadas por ambos términos, definen un fenómeno que ocurre

de manera común y ordinaria, más allá que definir una patología.

4. Se empezó definiendo una aflicción limitada a una población específica; en ambos

casos siendo las personas profesionales o las élites que tenían acceso a una

educación superior. Más tarde, la profundización de los estudios en ambos casos,

dio a conocer que los factores causantes de las condiciones no se limitan a estas

poblaciones, sino pueden desarrollarse dentro de cualquier estrato social.

5. Con la aparición de los términos, se dio pie al uso comercial de éstos. Es decir,

dentro de su tiempo, aparecieron formas de curar la neurastenia que se

comercializaban con la premisa de la explotación de pacientes que encajaban

dentro del cuadro clínico. Del mismo modo, hoy en día es posible observar una

serie de comercios que se dedican a la venta de materiales para el tratamiento del

burnout, que van en un rango desde los libros de autoayuda hasta terapias de

coaching.

El primer acercamiento del término de burnout a un estado de disfunción emocional, se

encuentra en los trabajos de Kennedy en 1964 (Gil-Monte, 2013).

Según El-Sahili (2015), son distintos estudios desde la segunda mitad del siglo pasado que

han identificado las fases precursoras al desarrollo del Burnout en un individuo. Distingue

6 fases principales del desarrollo del concepto de burnout:


1. Artículo de Bradley publicado en 1969 donde define al burnout como estrés que

sufren los profesionistas.

2. Freudenberger, en 1974, lo explica como un estado donde existe una prominente

pérdida de entusiasmo, aunada a otros síntomas generales como la fatiga,

cansancio, frustración y ansiedad.

3. Los estudios realizados por Maslach arrojan resultados que apuntan a que el

burnout no es una característica personal de los profesionales, sino se debe, en

mayor parte, a las exigencias del trabajo.

4. El cuarto momento es un periodo donde el interés por el estudio del burnout se

expande. Surge la teoría transaccional de Cherniss en 1980 y el modelo de 4 fases

(entusiasmo, estancamiento, frustración y apatía) de Edelwich y Brodsky.

5. Tras la explosión del estudio del síndrome de burnout, se vuelve relevante la

medición del fenómeno a través de instrumentos estandarizados. Es por esto que,

en 1981, Maslach y Jackson crean el Maslach Burnout Inventory; el cuál se volvería

el instrumento clave para el estudio del burnout con un enfoque mensurable.

6. Por último, en 1996, Maslach, Schaufeli y Merek vinculan al burnout con el

compromiso con el trabajo, haciendo posible la extensión del concepto más allá de

las profesiones de atención, pudiendo ser aplicable a cualquier actividad

remunerada.

Tipos

Aspectos sociales

Dentro de las principales consecuencias ocasionadas por el burnout, se encuentran las

que se ubican dentro de las esferas sociales a nivel sujeto, especialmente concentradas

en las relaciones interpersonales y las dinámicas con las personas en los círculos más

cercanos a los afectados con este padecimiento; por ejemplo, el desarrollo de problemas
familiares y con la pareja, esto a consecuencia del desarrollo de actitudes hostiles dentro

y fuera del espacio de trabajo. Es importante resaltar que estas afectaciones en la vida

social del individuo, tendrá un impacto en las demás áreas en las que se desarrolla la

persona; derivado de esto, las complicaciones ocasionadas para llevar a cabo sus

actividades extra laborales, se verá mermada la calidad de vida en general de una

persona que sufre de burnout (Vega, s/a).

Carballeira (2017), hace una importante connotación con respecto a las consecuencias

que pueden derivarse del burnout. Utilizando la clasificación de los niveles en los cuáles

se pueden presentar efectos negativos, propuesta por Gil-Monte y Neveu, se resalta la

importancia a nivel social que toma este padecimiento. Según esta clasificación, las

alteraciones pueden darse en 2 niveles:

a) Individual: en este nivel (como se había mencionado anteriormente en este

apartado) se presentan las alteraciones de carácter interpersonal, además de ser

recalcada la importante pérdida de sentimientos positivos ante el trabajo,

generando una afectación con respecto a la capacidad de mantener un empleo o

su sensación de seguridad financiera.

b) Organizacional: enmarcadas en esta clasificación, se hace énfasis en las

consecuencias que tiene el burnout sobre la manera en la que el trabajador se

desempeña dentro de su área de trabajo. Las maneras más directas que se tienen

para observar los estragos provocados por este padecimiento se hacen en

términos de productividad y calidad en el trabajo de las personas. Se debe prestar

especial atención en el ausentismo y abandono de trabajo que es generado como

consecuencia a los sentimientos negativos que desarrollan las personas cuando

presentan la dimensión de bajo logro personal. Además, cabe resaltar que una

persona con un bajo rendimiento dentro de su área de trabajo, puede ser la fuente
de problemas mayores dentro de una organización al ser la razón de retrasos en

los procesos organizacionales internos, más allá de los requeridos por el puesto

de trabajo, así como ser el generador de dificultades en la comunicación y en la

eficiencia con la que un área específica de la organización realiza sus tareas.

Para profundizar en el estudio del burnout a nivel social, resulta prudente su comparación

a través de las medidas económicas que pueden generarse con las estadísticas derivadas

de situaciones como el ausentismo o la baja productividad –principalmente –

Aspectos legales
Referencias

- Carballeira, A. (2017). El Síndrome de Burnout: Antecedentes y consecuentes


organizacionales en el ámbito de la sanidad pública gallega. (Tesis doctoral).
Universidad de Vigo, España.
- El -Sahili, G. (2015). Burnout. Consecuencias y soluciones. México: Manual
Moderno.
- Gil-Monte, P. & Pierre, J. (2013). El síndrome de quemarse por el trabajo
(burnout). En Moreno-Jiménez, B. & Garrosa, E. (Eds.), Salud laboral. Riesgos
laborales psicosociales y bienestar laboral (pp. 155-175). España: Pirámide.
- Korunka, C.,Tement, S., Zdrehus, C. & Borza, A. (2009) Burnout: Definition,
recognition and prevention approaches. BOIT
- Moreno-Jiménez, B., González, J.L. y Garrosa, E. (2001). Desgaste profesional
(burnout), Personalidad y Salud percibida. Publicado en: Buendía, J. y Ramos, F.
(Eds). Empleo, estrés y salud. Madrid: Pirámide. (2001). pp 59-83
- OMS (1992), CIE-10. Décima revisión de la clasificación internacional de las
enfermedades. Trastornos mentales y del comportamiento. (8a edición). Ginebra:
OMS.
- Schaufeli, W. (2017). Burnout: A Short Socio-Cultural History. En S. Neckel et al.
(eds.), Burnout, Fatigue, Exhaustion. An Interdisciplinary Perspective on a Modern
Affliction.
- Vega, M. (s/a). NTP 705: Síndrome de estar quemado por el trabajo o "burnout"
(II): consecuencias, evaluación y prevención. Disponible en:
http://insht.es/InshtWeb/Contenidos/Documentacion/FichasTecnicas/NTP/Ficheros
/701a750/ntp_705.pdf

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