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El SIDA como indicador social

Antes de estar inmerso en la propuesta pedagogica de la electiva “El SIDA como


realidad del proceso vital humano” habría planteado el riesgo asociado con el
VIH/SIDA, compuesto por sus dos elementos de amenaza y vulnerabilidad, como
los otros (irresponsables) que son vulnerables y el virus en su forma biologica como
amenaza invisible. A diferencia de ese momento me encuentro con que la amenaza
menos preponderante es la biológica y lo errado que me encontraba acerca de la
vulnerabiildad ante el virus.
En cifras entregadas por ONUSIDA, Profamilia y cualquier otra organización que
tenga la capacidad de recoger, procesar y divulgar estadisticas concernientes al
VIH/SIDA, queda evidenciado como generalmente los grupos marginales y
excluidos presentan mayores indices de prevalencia de ITS (Infecciones de
transmision sexual), correlacionadas con el VIH/SIDA. Sin embargo, nos han
querido hacer creer (según la visión neoconservadora) que se debe al carácter
inmoral, incluso ilegal, de estos grupos lo que los hace merecedores de estos
“castigos”.
Llama la atención como este sector, bastante amplio en nuestra sociedad, se refiere
a estas enfermedades transmitidas como un castigo divino para las prostitutas, los
y las transgenero, drogadictos, drogadictas y -con un ensañamiento especial- para
la comunidad LGTBQ. Pero en realidad (por desconocimiento o hipocresia) no
admiten que es la misma sociedad, la amenaza más grande y el principal culpable
de la incidencia del SIDA en estos grupos.
El acoso tan marcado genera personas indefensas que se enfrentan a experiencias
sexuales clandestinas, en los cuales el último riesgo que pasa por su mente es el
de contraer una infeccion o virus. Estas personas se ven forzadas a la marginalidad
por pocas oportunidades laborales, dificil acceso a metodos de prevención,
completo desconocimiento de los metodos de prevención, maltrato,
desplazamiento, exclavitud, entre otras
Por lo tanto, se me ha generado la inquietud de como se trata, como se educa esta
amenaza. No es una amenaza invisible, es una amenaza global y es la que nos ha
moldeado como sociedad. Tambien nace la inquietud de si una sociedad justa y
equitativa sufriría los indices de prevalencia del SIDA que encontramos
actualmente, tal vez no es tan solo un indice de morbilidad de una pandemia,
depronto representa la condición de nuestra humanidad, es un indicador destinado
a crecer mientras mantengamos el modelo excluyente actual.
Principalmente, como era mencionado en los textos recomendados, es necesario
una transformación profunda de la educación, ésta no debe ser un órgano social de
control. El nuevo modelo educativo debe proveer a las personas de conocimiento,
formarlas y transformarlas para encontrarnos con un cambio real en la sociedad.
Adicionalmente, los programas educativos que tengan como fin el control de la
epidemia de VIH/SIDA no deben ser dirigidos a ningún sector, además de hablar de
métodos de prevención y de concientizar de la enfermedad, deben ser globales y
abarcar desde el potencial vulnerable hasta la amenaza.
Esta nueva educación debe estar preocupada por la consecución de un modelo de
evaluación cualitativo, en donde no se genere en los y las estudiantes una
preocupación desmesurada por la aprobación y todo lo que esta produce. De
manera análoga a la propuesta de la materia, pero a gran escala, esta
transformación del modelo de educación debe tener como prioridad que los y las
jóvenes que se formen adquieran un liderazgo y una capacidad transformadora en
la sociedad. Cuando por este medio, actuando desde el conocimiento y dentro del
marco de los derechos humanos, toda la sociedad se encuentre permeada por las
ideas que promueven el respeto y la igualdad, se podrá ver por fin un cambio en el
riesgo asociado a la transmisión del VIH.
Cuando las personas no sean forzadas a la marginalidad y por ende a escenarios
de vulnerabilidad, la incidencia del virus se va a reducir de manera notable, cuando
hacer uso de cualquiera de los métodos anticonceptivos no signifique un riesgo,
sabremos que se trata de solo una amenaza biológica la cual podemos controlar.
Entonces, el VIH/SIDA y la lucha fallida que la humanidad ha librado contra la
pandemia es solo un indicador de lo injusta y desigual que esta es. La epidemia nos
está conduciendo a un escenario que nos plantea que los enfermos no solo son
quienes portan el virus, los enfermos son los que propiciaron la vulnerabilidad de
estas personas y las que ante el virus las excluyen. Cada indicador de prevalencia
e incidencia por venir, que será más negativo (a no ser que la mortalidad
incremente) solo será un reflejo de lo que retrocedemos como sociedad y será un
llamado ineludible a una transformación profunda.