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¿Cómo produce sus efectos la cocaína?

Las investigaciones han permitido lograr un entendimiento claro sobre cómo la


cocaína produce sus efectos placenteros y la razón por la cual es tan adictiva. Los
científicos han descubierto regiones del cerebro que se excitan por todo tipo de
estímulos gratificantes, tales como la comida, el sexo y muchas de las drogas de
abuso. Uno de los sistemas neuronales que parece ser más afectado por la cocaína
se origina en una región del cerebro medio llamada el área ventral del tegmento
(AVT). Las fibras nerviosas originadas en el AVT se extienden a la región del
cerebro conocida como núcleo accumbens, una de las áreas clave del cerebro
involucrada en la gratificación. Los estudios en animales han demostrado que la
gratificación aumenta los niveles de una sustancia química en el cerebro (o
neurotransmisor) llamada dopamina, acrecentando así la actividad neuronal en el
núcleo accumbens. En el proceso normal de comunicación, una neurona libera
dopamina en la sinapsis (el pequeño espacio entre dos neuronas). Allí la dopamina
se une a proteínas especializadas (llamadas receptores de dopamina) en la neurona
adyacente, enviando así una señal a la misma. Una vez enviada la señal, la
dopamina es eliminada de la sinapsis y es reciclada para volver a usarse en el
futuro. Las drogas de abuso pueden interferir con este proceso de comunicación
normal. Por ejemplo, los científicos han descubierto que la cocaína actúa
bloqueando la eliminación de la dopamina de la sinapsis, lo que resulta en una
acumulación de dopamina y una amplificación de la señal a las neuronas
receptoras. (Véase la imagen, “Efecto de la cocaína en el cerebro”). Esto es lo que
causa la euforia inicial que suelen reportar los cocainómanos.
Efecto de la cocaína en el cerebro: Dentro del proceso normal de la
comunicación, las neuronas liberan la dopamina dentro de la sinapsis, donde se une
a los receptores de dopamina en las neuronas adyacentes. Normalmente, una
proteína especializada llamada transportadora de dopamina recicla la dopamina
devolviéndola a la neurona transmisora. Cuando se ha consumido cocaína, ésta se
adhiere a la proteína transportadora de dopamina y bloquea el proceso normal de
reciclaje, resultando en una acumulación de dopamina en la sinapsis, lo que
magnifica o exagera los efectos placenteros de la cocaína.

¿Cuáles son los efectos a corto plazo del uso de la cocaína?

Los efectos de la cocaína se presentan casi inmediatamente después de una sola dosis y desaparecen en
cuestión de minutos o dentro de una hora. Los que consumen cocaína en cantidades pequeñas
generalmente se sienten eufóricos, energéticos, conversadores y mentalmente alertas, particularmente con
relación a las sensaciones visuales, auditivas y del tacto. La cocaína también puede disminuir
temporalmente el apetito y la necesidad de dormir. Algunos consumidores sienten que la droga les ayuda
a realizar más rápido algunas tareas simples, tanto físicas como intelectuales, mientras que a otros les
produce el efecto contrario.

La forma en que se administra la cocaína determina el tiempo que dura el efecto inmediato de euforia.
Mientras más rápida es la absorción, más intenso es el “high” o euforia que resulta; pero al mismo
tiempo, cuanto más rápida es la absorción, menor es la duración del efecto de la droga. El “high” que se
produce al inhalar la droga se demora en llegar pero puede durar de 15 a 30 minutos. En contraste, los
efectos que se obtienen fumando la cocaína pueden durar de 5 a 10 minutos.

Los efectos fisiológicos a corto plazo que resultan del consumo de cocaína incluyen contracción de los
vasos sanguíneos, dilatación de las pupilas y aumentos en la temperatura corporal, la frecuencia cardiaca
y la presión arterial. Si se usan cantidades mayores se puede intensificar el “high” del usuario, pero
también puede llevar a un comportamiento más extravagante, errático y violento. Algunas personas que
consumen cocaína han reportado desasosiego, irritabilidad y ansiedad. También pueden tener temblores,
vértigos, espasmos musculares o paranoia. Además, puede haber graves complicaciones médicas
asociadas con el abuso de la cocaína. Entre las complicaciones más frecuentes se encuentran algunos
efectos cardiovasculares como alteraciones en el ritmo cardiaco y ataques al corazón; algunos efectos
neurológicos incluyendo ataques cerebrovasculares, convulsiones, dolores de cabeza y hasta coma; y
complicaciones gastrointestinales, como dolor abdominal y náusea. En raras ocasiones, puede ocurrir la
muerte súbita la primera vez que se prueba la cocaína o de forma inesperada al consumirla
subsiguientemente. Las muertes ocasionadas por la cocaína suelen ser el resultado de un paro cardiaco o
de convulsiones seguidas por un paro respiratorio.

Las investigaciones también han demostrado que existe una interacción potencialmente peligrosa entre la
cocaína y el alcohol.

¿Cuáles son los efectos a largo plazo del uso de la cocaína?

Ya que la cocaína es una droga extremadamente adictiva, es muy difícil que una persona que la pruebe
pueda predecir o controlar hasta dónde continuará deseándola o consumiéndola. Asimismo, si la persona
se vuelve adicta, el riesgo de recaídas es alto aún después de periodos largos de abstinencia. De acuerdo
con algunos estudios recientes, durante periodos de abstinencia del uso de cocaína, el recuerdo de la
euforia asociado con su uso, o solamente una referencia a la droga, puede disparar un deseo incontrolable
de consumirla y terminar en una recaída.
Las imágenes del cerebro muestran una disminución en los receptores de dopamina (D2) en el
cerebro de una persona adicta a la cocaína en comparación con una persona que no consume drogas. El
sistema de dopamina es importante para el condicionamiento y la motivación, y es probable que las
alteraciones como ésta sean responsables, en parte, de la disminución en la sensibilidad a las
gratificaciones naturales que ocurre con la adicción.

Al ser expuesto repetidamente a la cocaína, el cerebro comienza a adaptarse a la misma y la vía de


gratificación se vuelve menos sensible a los refuerzos naturales y a la droga en sí. El consumidor puede
desarrollar tolerancia, lo que significa que necesitará una dosis cada vez mayor de la droga o que deberá
consumirla con más frecuencia para obtener el mismo placer que cuando recién comenzó a usarla. Al
mismo tiempo, los consumidores también se pueden volver más sensibles (sensibilización) a la ansiedad,
las convulsiones u otros efectos tóxicos de la cocaína.

La cocaína se suele consumir repetidamente y en dosis cada vez mayores (en “binges”), lo que puede
conducir a un estado de irritabilidad, inquietud y paranoia e incluso puede causar un episodio total de
psicosis paranoica en el que se pierde el sentido de la realidad y se sufre de alucinaciones auditivas. Al
aumentar la dosis o la frecuencia del consumo, también aumenta el riesgo de sufrir efectos psicológicos o
fisiológicos adversos.

Las reacciones adversas que resultan del consumo de cocaína varían dependiendo de cómo se administra.
Por ejemplo, la inhalación regular puede causar una pérdida del sentido del olfato, hemorragias nasales,
problemas al tragar, ronquera y una irritación general del tabique nasal, lo que puede producir una
condición crónica de irritación y salida de secreción por la nariz. Cuando se ingiere, la cocaína puede
causar gangrena grave en los intestinos porque reduce el flujo sanguíneo. Además, las personas que la
inyectan tienen marcas de pinchazos y trayectos venenosos conocidos como “tracks”, usualmente en los
antebrazos. Los usuarios intravenosos también pueden experimentar reacciones alérgicas, ya sea a la
droga o a algunos de los aditivos que se agregan a la cocaína en la calle y, en los casos más severos, estas
reacciones pueden provocar la muerte. El uso crónico causa pérdida del apetito haciendo que muchos
consumidores tengan una pérdida significativa de peso y sufran de malnutrición

¿Cuáles son las consecuencias del consumo de cocaína en las mujeres


embarazadas?

Se desconoce la totalidad de los efectos de la exposición prenatal de la cocaína en los niños, pero hay
muchos estudios científicos que demuestran que los bebés cuyas madres abusaron de la cocaína durante el
embarazo a menudo nacen prematuramente y con menor peso, talla y circunferencia de la cabeza en
comparación con los bebés que nacen de madres que no consumen cocaína.

No obstante, es difícil calcular el impacto total de las consecuencias del consumo materno de la droga y
determinar el peligro específico sobre el feto. Hay muchos factores que contribuyen a la dificultad para
determinar el impacto directo materno e infantil (tanto antes como después de nacer) del consumo de
cocaína durante el periodo de gestación, los cuales son característicamente difíciles de medir. Algunos de
estos factores son la cantidad y el número total de drogas que abusó la madre (incluyendo la nicotina), los
cuidados prenatales recibidos, la posible negligencia o abuso al niño, la exposición a la violencia, las
condiciones socioeconómicas, el estado de nutrición materna, otros problemas de salud y la posibilidad de
que la madre haya sido expuesta a enfermedades de transmisión sexual.

Muchos recordarán que los “bebés crack”, es decir, los bebés que nacen de madres que usaron “crack”
durante el embarazo, habían sido declarados por muchos como una generación perdida. Se presagiaba que
esa generación iba a sufrir daños graves e irreversibles, incluyendo una disminución en la inteligencia y
en las habilidades sociales. Más tarde se determinó que esto había sido una gran exageración. Sin
embargo, el hecho de que la mayoría de estos niños parecen normales no se debe interpretar como una
señal de que no hay razón para alarmarse. Con el uso de tecnologías avanzadas, los científicos están
descubriendo que cuando el feto es expuesto a la cocaína durante el periodo de desarrollo, se pueden
producir cambios pequeños, pero muy importantes para el futuro en algunos de estos niños, incluyendo
carencias en algunos aspectos del rendimiento cognitivo, del procesamiento de información y en la
atención a sus tareas, las que constituyen habilidades importantes para que el niño logre realizar todo su
potencial.

¿Qué tratamientos se consideran eficaces para los cocainómanos?

En el 2006, la cocaína representaba alrededor del 14 por ciento de todas las admisiones a los programas
de tratamiento para el abuso de drogas. La mayoría de las personas (el 71 por ciento en el 2006) que
buscan tratamiento para el abuso de cocaína fuman crack y lo más probable es que sean polito-xicómanos,
es decir, que consumen más de una droga o sustancia. El abuso de la cocaína se ha expandido de tal
manera que ha suscitado grandes esfuerzos para desarrollar programas de tratamiento para los
cocainómanos. Como ocurre con cualquier drogadicción, la adicción a la cocaína es una enfermedad
compleja que involucra cambios biológicos en el cerebro así como innumerables problemas sociales,
familiares y del entorno del adicto. Por lo tanto, el tratamiento de la adicción a la cocaína debe ser integral
y las estrategias deben evaluar los aspectos neurobiológicos, sociales y médicos del uso indebido de la
droga por parte del paciente. Además, los pacientes que tienen numerosas adicciones a menudo tienen
otros trastornos mentales concurrentes que requieren intervenciones conductuales o farmacológicas
adicionales.

Enfoques farmacológicos

En la actualidad no hay un medicamento aprobado por la Administración de Drogas y Alimentos (FDA,


por sus siglas en inglés) de los Estados Unidos que sirva para tratar la adicción a la cocaína. Por lo tanto,
el NIDA está trabajando intensamente para identificar y probar nuevos medicamentos que sean seguros y
eficaces para tratar este tipo de drogodependencia. Varios medicamentos comercializados para el
tratamiento de otras enfermedades (por ejemplo, baclofeno, modafinilo, tiagabina, disulfiram y
topiramato) muestran potencial terapéutico y, en estudios clínicos controlados, se ha reportado que
disminuyen el consumo de cocaína. Entre estos medicamentos, el disulfiram (utilizado para tratar el
alcoholismo) ha sido el que más consistentemente ha disminuido el abuso de cocaína. Por otra parte, los
nuevos conocimientos sobre cómo cambia el cerebro cuando se consume cocaína están dirigiendo la
atención hacia nuevos objetivos para el desarrollo de medicamentos. Los compuestos que actualmente se
están probando para el tratamiento de la drogadicción se aprovechan de los cambios que la cocaína
provoca en el cerebro, los cuales trastornan el balance entre la neurotransmisión excitatoria (el glutamato)
y la inhibitoria (el ácido gamma-aminobutírico, conocido como GABA por sus siglas en inglés). Además,
los receptores D3 de dopamina (un subtipo de receptor de dopamina) constituyen un novedoso objetivo
farmacológico de gran interés. Actualmente se están investigando medicamentos que actúan sobre estos
receptores para ver si son seguros para el uso en seres humanos. Por último, una vacuna contra la cocaína
que impide la entrada de la cocaína al cerebro tiene un gran potencial para reducir el riesgo de las
recaídas. Además de los tratamientos para la adicción, también se están desarrollando tratamientos
médicos para hacer frente a las situaciones de emergencia agudas que resultan de las sobredosis de
cocaína.

Intervenciones conductuales

Se ha encontrado que muchos tratamientos de modificación de la conducta son eficaces para tratar la
adicción a la cocaína, tanto en ambientes residenciales como ambulatorios. De hecho, las terapias
conductuales a menudo son el único tratamiento eficaz disponible para muchos de los problemas
relacionados con las drogas, incluyendo las adicciones a estimulantes. Sin embargo, el enfoque más eficaz
para tratar la adicción parece ser la integración del tratamiento conductual con el farmacológico.
Por ahora, no existen medicamentos probados para tratar la adicción a la cocaína.
Consecuentemente, el NIDA está trabajando intensamente en identificar e investigar nuevos
medicamentos.

Una forma de terapia conductual que está dando resultados positivos en la población de cocainómanos es
el manejo de contingencias o incentivos para realzar la motivación. Los incentivos para realzar la
motivación pueden ser particularmente útiles para ayudar a los pacientes a lograr la abstinencia inicial del
consumo de cocaína y para posteriormente permanecer en tratamiento. Los programas usan un sistema
basado en bonos o premios que recompensan a los pacientes que se abstienen del consumo de la cocaína y
otras drogas. Basándose en las pruebas de orina que salgan libres de drogas, los pacientes se ganan puntos
o fichas que pueden canjear por artículos que fomentan una vida saludable, tales como la inscripción a un
gimnasio o salir a ver una película o a cenar. Este enfoque recientemente ha demostrado ser práctico y
eficaz en los programas de tratamiento comunitarios.

La terapia cognitiva-conductual es un enfoque eficaz para prevenir las recaídas. Esta terapia se centra en
ayudar a las personas adictas a la cocaína a abstenerse y a mantenerse abstinente del consumo de cocaína
y otras sustancias. La hipótesis subyacente es que los procesos de aprendizaje desempeñan un papel
importante en el desarrollo y la continuación del abuso y la adicción a la cocaína. Se pueden aprovechar
estos mismos procesos de aprendizaje para ayudar a reducir el consumo de drogas y prevenir las recaídas.
Este enfoque trata de ayudar a los pacientes a reconocer, evitar y enfrentar el consumo de drogas. Es
decir, se les enseña a reconocer la situaciones en las que tienen más probabilidad de consumir cocaína, a
evitarlas cuando sea posible y a enfrentar de manera más eficaz una serie de problemas y
comportamientos asociados con el abuso de drogas. Esta terapia también es notable debido a que es
compatible con una gran variedad de otros tratamientos que los pacientes pueden recibir, incluyendo la
farmacoterapia.

Las comunidades terapéuticas o programas residenciales ofrecen otra alternativa a los que necesitan de
tratamiento para la adicción a la cocaína. Estas comunidades terapéuticas requieren por lo general una
estadía de 6 a 12 meses y usan a la “comunidad” entera del programa como un componente activo del
tratamiento. Pueden incluir rehabilitación vocacional dentro de la misma comunidad así como otros
servicios de apoyo, y se concentran en la reinserción exitosa del paciente en la sociedad.

Los grupos de recuperación con base comunitaria, como los de Cocaína Anónimos, que utilizan un
programa de 12 pasos, también pueden ser útiles para las personas que tratan de mantenerse en
abstinencia. Los participantes pueden beneficiarse de un grupo de personas que los apoyen y con quienes
puedan compartir problemas y asuntos comunes.

Es importante que los pacientes reciban servicios que traten todas sus necesidades. Por ejemplo, si un
paciente está desempleado, puede ser útil ofrecerle rehabilitación vocacional o consejería laboral a la par
del tratamiento para la adicción. De igual manera, si un paciente tiene problemas matrimoniales, puede
ser importante ofrecerle consejería de parejas.