Está en la página 1de 2

Historia de la Danza

Rey Luis XIV el Rey bailarín

Luís XIV era un apasionado de la danza. Practicó desde pequeño, lo que a veces preocupaba a
los responsables de su educación porque el pequeño no se interesaba por nada más.

Incentivó la danza durante todo su reinado, y participo como actor de muchos ballets. Tal vez
uno de los más famosos fue cuando representó el " Ballet de la Nuit”, vestido de Apolo, rey
del Sol de los griegos. Era una representación simbólica de las distintas partes del día, de este
modo pasó a la historia como el Rey Sol. En 1661, primer año en el que Luis XIV comienza a
gobernar en solitario, se funda la Academia Real de Danza, antes incluso que la Academia de
Letras y de Ciencias. La Academia Real de Danza tiene la función de preservar la danza y su
conjunto de técnicas. Ningún ballet podía ser representado en la Corte o fuera de ésta sin la
aprobación previa de los académicos.

El rey Luis XIV, con un gran criterio y gran exigencia técnica hace del ballet un arte riguroso, en
el que el gesto adquirió gran importancia tanta o más que la emoción. De esa forma permitió
que se establezca una fórmula cultural de carácter perenne que continuará a través de los
tiempos. Conjuntamente se percibe, además, que la danza en esa época se aproxima
reiteradamente a los ideales greco-romanos de perfección estética y de inmortalidad.

Louis XIV tenía la manía de codificar, no solamente al ballet. Pero en el caso que nos ocupa, la
creación en 1661 de la Academia Real de Danza tuvo como fin determinar reglas y “fijar un
esplendor”, impidiéndoles a los 400 maîtres à danser con que contaba París que maltratasen el
arte de la danza. El “Rey Bailarín” (como llamaban también al Rey Sol) quiso que la técnica se
fundara sobre la teoría, y que respondiera tanto a un principio normativo como a la eminencia.

Todo ese análisis técnico (que dio lugar, por ejemplo, a las cinco posiciones de Pierre
Beauchamps, el maestro de Louis, las cuales constituyen todavía hoy la base del ballet) se
implementó a partir de 1661, pero fue en 1713 cuando el Rey formalizó la existencia de la
escuela francesa como tal, de la cual surgirían, en el decurso de la historia, las restantes
escuelas, como la danesa y la rusa. La preocupación puramente estética de Louis fue
innegable; ya hemos dicho que era un artista, y como bailarín se esforzaba en sus entrechats:
hacía hasta tres, que entonces llamaron entrechat royal. Era un virtuoso, trabajaba
diariamente hasta el agotamiento, como atestiguan los diarios de sus médicos.

Pero el imperativo ideológico prevaleció. El nacimiento del ballet como género fue algo
también (sino más) político, strictu sensu. Como Louis brillaba sobre la escena, hizo del ballet
la piedra de toque de su sistema propagandístico por medio de las artes. Si dijo “l’état, c’est
moi”, lo que quiso decir fue”le ballet, c’est moi”. Convirtió al ballet de la corte (en el que
bailaban los nobles) en ballet royal, donde era el centro. Los bailarines aristócratas que
participaban en el ballet royal, estaban sujetos a una ideología monárquica que Mark Franko
ha llamado “textual”, porque manifestaba el poder del “Rey Bailarín”. Asimismo, al imponerles
la práctica del ballet, Louis XIV intentaba que los nobles estuviesen lo suficientemente
ocupados como para evitar conspiraciones.

Sonalis Díaz C.I: 8259184

Intereses relacionados