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Misticismo y Mesianismo: los peligros de

hacer del Mito una Historia


26/04/2013 por Diego Edelberg 2 comentarios

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Luego de haber abandonado por un par de publicaciones el tema


de la Redención o Salvación final en el judaísmo quisiera
retomarlo nuevamente en esta publicación. En la publicación
anterior sobre el tema disfruté de un debate sobre el concepto
de tikún y la Cabalá de Isaac Luria con Ezequiel, fundador del
blog Un Debate Judío (dicho debate puede ser leído en la
publicación ¿Los humanos necesitamos a Dios o Dios nos
necesita a nosotros?). En las respuestas a esa publicación
Ezequiel y yo analizamos el significado de este concepto
de tikún según diferentes corrientes del judaísmo actual y
profundizamos en las implicancias que tiene entender esta
palabra de una manera o la otra.

Hoy quería compartir con ustedes una de las combinaciones más


peligrosas que se pueden hacer de este concepto de tikún y eso
es cuando se lo utiliza para tejer las ideas judías de Misticismo y
Mesianismo.

Son pocos los que saben quién fue realmente el que reinstaló
este ideal del tikún en forma exponencial y novedosa dentro de
nuestra tradición. Su nombre, como ya lo he mencionado varias
veces, es Isaac Luria (1534-1572) y con él nos estamos
refiriendo a un gran Rabino cabalista que vivió durante mediados
del siglo XVI y transformó no solo a su generación sino a todas
las siguientes. Sus enseñanzas sobrevivieron gracias a Jaím
Vital -su discípulo principal- puesto que Luria no escribió nada
sino que descargó su sabiduría en sus discípulos. Luria hechizó a
sus seguidores explicando el dramático mito cabalístico de la
Creación, Ruptura, Reparación y Redención del alma individual,
nacional y cósmica que ya hemos explorando en otras
publicaciones de este blog (para más sobre el mito de Luria
ver: Socios con Dios en la Redención ¿qué debemos hacer para
reparar el mundo? y Dios y el Big Bang).

El sistema cabalístico de Luria fue originalmente comprendido por


muy pocos seguidores. Pero el concepto de la corrección cósmica
a través de un proceso llamado tikún se convirtió en un ideal
tremendamente popular que logró capturar la experiencia del
exilio individual judío junto a la falta del centro colectivo judío
luego de la expulsión de España en 1492. Las ideas de Luria
despertaron la vocación del pueblo a “unificar las chispas divinas”
para limpiar, corregir, enmendar y unificar el mundo entero. La
Cabalá de Luria representó así un movimiento místico judío que
logró integrar la visión de la restauración nacional junto a la
regeneración cósmica del pueblo judío.

Lo cierto es que la Cabalá de Luria sigue siendo tan compleja hoy


como lo fue en su propio tiempo. No se preocupen si no han
entendido bien de que se trata, solo recuerden que su idea de
reparación fue atravesando diferentes etapas llegando a ser
entendida hoy como la idea que si cada uno se dedica a corregir y
mejorar su propia vida (utilizando el judaísmo y sus
mandamientos como herramientas o guías) vamos a
ir agregando ese granito de arena que hará de todo el
desierto del mundo y la existencia un verdadero paraíso.

Más allá de la belleza de este sistema místico y su sabiduría,


lamentablemente la interpretación que se haría de la Cabalá de
Luría luego de su muerte haría estragos en la historia judía por
varios siglos y me atrevo a decir que aún lo percibimos en
algunos grupos judíos de la contemporaneidad. El testimonio
claro del efecto nocivo que puede tener un mito místico como el
de Luria cuando cae en las manos equivocadas es el hecho que
nos llevó a uno de los momentos más traumáticos de la historia
judía: el movimiento mesiánico centrado en la figura de Shabetai
Tzvi.

Shabetai Tzvi (1626-1676) fue un judío originario de Turquía que


proclamó ser el Mesías y convenció a un importante número de
judíos que la tan ansiada Redención o Salvación Final había
finalmente arribado. Mientras viajaba por el mundo intentando
sumar adeptos a su causa Shabetai es capturado y amenazado
de muerte para que se convierta al Islam. Sorpresivamente (o tal
vez no tanto) Shabetai decide convertirse al Islam y sus
seguidores mas devotos ven esto como un ejemplo y se
convierten también ellos al Islam. Todavía tenemos remanente de
familias que vienen de estos judíos que se convirtieron al Islam y
son conocidos como los Dönmeh. Tal vez creeríamos que esta
historia de Shabetai Tzvi no tendría por qué transcender
demasiado en la historia judía y sin embargo el tema del
mesianismo y en especial el de Shabetai Tzvi deja una marca
imborrable.

Lo importante de entender un poco lo que explicamos sobre la


Cabalá de Luria nos permite comprender cómo justificaron
teológicamente los seguidores de Shabetai el comportamiento
extraño de su Mesías . En efecto, el cocktail que mezcló la Cabala
de Luria con los ideales mesiánicos de este período puso a los
judíos -y en extensión a gran parte del mundo- en una terrible
borrachera mesiánica. Los seguidores de Shabetai argumentaron
que el “pecado” de su Mesías judío de convertirse al Islam no
había sido tal sino un acto sagrado. Para ellos Shabetai había
descendido hacia el reino del “mal” para generar un tikún, es decir
una reparación al estilo Luria, y liberar así las últimas chispas
divinas que estaban en Ishmael y el Islam y lograr así restaurar al
pueblo judío y la humanidad en su totalidad. En conclusión lo que
Shabetai había hecho era sacrificarse en nombre del pecado de
todos los hombres y así traer la tan esperada redención que iba a
ser comprendida por toda la humanidad al momento que el
Mesías final de todos los tiempos se revele trayendo la redención
al mundo entero. Dicho sea de paso, si todo esto les suena medio
parecido al cristianismo y a las respuestas teológicas que los
discípulos de Jesús tuvieron que construir para responder a la
paradoja de la crucifixión de su Mesías no están tan errados.
Justamente varios de los seguidores principales de Shabetai eran
judíos conversos (¡nos referimos a judíos que habían nacido y
vivido como cristianos!) que se sintieron totalmente atraídos por
este tipo de Mesías-a-la-Jesús que vivía ahora y al igual que ellos
con el secreto de una doble identidad religiosa (judío y
musulmán). Para entender un poco más el impacto de esto en el
judaísmo actual les recomiendo mi publicación: Judíos conversos,
marranos y mesiánicos en el siglo XVII.

Lo que debemos aprender y recordar de todo este episodio al


analizar la Redención judía es que debemos ser cuidadosos de
no convencernos que venga otra persona como Shabetai y le
creamos que él es el Mesías y que debemos hacer lo que nos
dice “porque sí”. La realidad es que el hecho que Shabetai
terminó siendo uno más de los tantos falsos Mesías que la
historia ha coleccionado es irrelevante. Lo importante es aprender
que el problema central de todos los mitos sobre la redención
es el riesgo que puedan terminar siendo falsos bajo la
experiencia histórica. Los mitos sobre la redención del
mundo son efectivos siempre y cuando mantengan su
funcionalidad mitológica. Mientras continúen siendo visiones,
esperanzas, anhelos o deseos de algo que está por llegar está
bien preservarlos y utilizarlos. Pero cuando se hacen demasiado
concretos o inmediatos inevitablemente llevan a la desilusión.
Ciertos grupos jasídicos han pagado un precio muy alto debido a
todos estos temas y a la incapacidad de separar entre historia y
mito dentro de su interpretación.

La redención está siempre esperando a la vuelta de la esquina. El


propósito de todas las visiones que redimen no es detallarnos
literalmente qué va ocurrir y a qué hora sino hacer del hoy algo
esperanzador. Los mitos de la redención deben siempre
permanecer dentro de su funcionalidad mitológica. Cuando
comenzamos a forzarlos para hacerlos una realidad generalmente
nos conducen a un solo y peligroso camino: el delirio místico y
fundamentalista

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mesianismo-los-peligros-de-hacer-del-mito-una-
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