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Definición

La energía solar es una forma renovable de energía, obtenida de la transformación de la


radiación electromagnética que proviene del Sol. La energía solar es la que se forma en el
Sol cuando átomos de hidrógeno se combinan para formar átomos más pesados de helio,
al finalizar esta transformación, una parte se convierte en helio final y otra desaparece en
radiación luminosa. Esta radiación luminosa es irradiada por el Sol hacia todas
direcciones. A la Tierra llegan aproximadamente 1000 Vatios por metro cuadrado,
suficiente para proveer de energía a todas nuestras necesidades.

Dicha energía ha sido aprovechada por la vida naturalmente desde tiempos antiguos, y
gracias a la tecnología contemporánea es posible recibirla y almacenarla en células
fotovoltaicas o distintos tipos de colectores térmicos, para aprovecharla con fines
humanos.

La radiación solar puede entonces convertirse en energía calórica o eléctrica, con la que
alimentar hogares, industrias y todo tipo de mecanismos; es una fuente constante (pues el
sol siempre emite), económica, no contaminante y segura de energía.

Las células solares fotovoltaicas convierten la luz del sol directamente en electricidad por
el llamado efecto fotoeléctrico, por el cual determinados materiales son capaces de
absorber fotones (partículas lumínicas) y liberar electrones, generando una corriente
eléctrica. Por otro lado, los colectores solares térmicos usan paneles o espejos para
absorber y concentrar el calor solar, transferirlo a un fluido y conducirlo por tuberías para
su aprovechamiento en edificios e instalaciones o también para la producción de
electricidad (solar termoeléctrica).

Historia

Desde la antigüedad, el sol ha sido utilizado como fuente de energía en diversas


civilizaciones. Aún así, el uso activo de la energía solar es un logro de los tiempos
modernos.
El efecto fotovoltaico fue reconocido por primera vez en 1839 por el físico francés
Alexadre-Edmond Becquerel. Sus estudios sobre el espectro solar, magnetismo,
electricidad y óptica son el pilar científico de la energía fotovoltaica.

En 1883 el inventor norteamericano Charles Fritts construye la primera celda solar con
una eficiencia del 1%. La primera celda solar fue construida utilizando como
semiconductor el Selenio con una muy delgada capa de oro. Debido al alto costo de esta
celda se utilizó para usos diferentes a la generación de electricidad. Las aplicaciones de la
celda de Selenio fueron para sensores de luz en la exposición de cámaras fotográficas.

La celda de Silicio que hoy día utilizan proviene de la patente del inventor norteamericano
Russell Ohl. Fue construida en 1940 y patentada en 1946.

La época moderna de la celda de Silicio llega en 1954 en los laboratorios Bells.


Accidentalmente experimentando con semiconductores se encontró que el Silicio con
algunas impurezas era muy sensitivo a la luz.

La primer utilización practica de la generación de energía con celdas fotovoltaicas fue en


los dos primeros satélites geoestacionarios de URSS y USA.

Los avances logrados con la celda de silicio en 1954 contribuyeron a la producción


comercial, lográndose una eficiencia del 6%.

La URSS lanzó su primer satélite espacial en el año 1957, y los EEUU un año después el
1 de Febrero de 1958. En el diseño de este se usaron células solares creadas por Peter
Iles en un esfuerzo encabezado por la compañía Hoffman Electronics.

La primera nave espacial que usó paneles solares fue el satélite norteamericano Explorer
1, lanzado en Febrero del año 1958. Este evento generó un gran interés en la producción
y lanzamiento de satélites geoestacionarios para el desarrollo de las comunicaciones, en
los que la energía provendría de un dispositivo de captación de la luz solar.

Fue un desarrollo de gran importancia que estimuló la investigación buscando paneles


cada vez más eficientes y motivó a la industria de tecnología

La celda de Silicio entra en el escenario de la industria y empieza el desarrollo de


tecnologías en la producción. El primer paso fue y aun lo es, buscar paneles más
eficientes. Esto se logro en 1970, la primera célula solar con heteroestructura de arseniuro
de galio (GaAs) y altamente eficiente se desarrolló en la Union Sovietica por Zhore Alferov
y su equipo de investigación.
El siglo XXI nace con una premisa para el desarrollo sostenible medio-ambiental. El
creciente desarrollo industrial y de consumo trae como consecuencia un deterioro del
medio ambiente a través de las emisiones de CO2 y otros gases que además de destruir
la capa de Ozono afectan la salud del hombre. El autoconsumo fotovoltaico es una
alternativa para la reducción del CO2.

Australia y Estados Unidos no firmaron el tratado de Kyoto, sin embargo construyeron las
más grandes Plantas Fotovoltaicas.

En Deming, Nuevo México se encuentra una planta de 300 MW y en Gila Bend, Arizona
otra de 280 MW.

Por otro lado en Australia (Mildura, Victoria) se está construyendo una planta de 154
megavatios. El objetivo del gobierno australiano es llegar a 270.000 megavatios mediante
generación fotovoltaica para el año 2020. Curiosamente estos dos países que no
ratificaron el tratado de Kyoto tienen las mayores plantas fotovoltaicas y continúan con su
implementación.

Centrales más grandes del mundo


EEUU, China, India y Francia se cuentan entre las potencias más importantes del mundo,
en cuanto a la explotación de la energía solar.

Solar Star, California, EEUU

Actualmente es el mayor proyecto de energía solar en el mundo y se compone de dos


plantas de co-localizados en los condados de Kern y Los Ángeles en California las cuales
conforman el proyecto Solar Star, con una capacidad de 579 MW. Las plantas generan
suficiente electricidad para proveer de electricidad a alrededor de 255.000 hogares. La
construcción de las granjas se inició a principios de 2013 y se terminó en junio de 2015.

Desert Sunlight, California, EEUU

Esta granja solar está situada en el Condado de Riverside en California y tiene una
capacidad de 550 MW. Los recursos de la propiedad son compartidos entre NextEra
Energy, GE Energy Financial Services y Sumitomo Corporation of America. La energía
producida por Desert Sunlight sirve a 160.000 hogares en el condado y evita la emisión de
alrededor de 300.000 toneladas del contaminante gas CO2 (dióxido de carbono) cada
año, lo que equivale quitar 60.000 automóviles de las calles.

Topaz Solar Farms, California, EEUU

Topaz Solar Farms es una planta de 550 MW ubicada en San Luis Obispo County,
California, que suministra energía eléctrica a 160.000 hogares en la región. El proyecto
fue desarrollado por First Solar, pero fue adquirido por BHE Renovables en enero de
2012. La granja consta de nueve millones de paneles solares, que están montados en un
ángulo de 25º para una exposición óptima al sol.

Parque solar Golmud, Qinghai, China

El parque solar fotovoltaico Golmud tiene una capacidad de 500 MW y está emplazado en
la provincia de Qinghai, China. El proyecto fue construido en 2009 y entró en servicio en
octubre de 2011. La Fase IV, que está actualmente en construcción va a añadir otros 60
MW de capacidad adicional.

Copper Mountain, Nevada, EEUU

Situado en Boulder City, Nevada, Copper Mountain Solar proporciona 458 MW de energía
eléctrica, con los que abastece a unas 18.000 viviendas anualmente. La explotación utiliza
casi un millón de paneles solares fotovoltaicos y cubre 1.8 km de árido y desértico
territorio. El proyecto es propiedad de Sempra gas y energía de Estados Unidos.

Charanka Solar Park, Gujarat, India

El parque solar Charanka es una instalación de 345 MW que forma parte del Parque Solar
de Gujarat y se sitúa en el norte de la India. Todo el proyecto es una colaboración entre
21 empresas. La granja está construida dentro del 20.2 km de una zona de desierto. El
parque en Charanka, cuenta con 500 MW de capacidad de generación si se suman
energía solar y la eólica que también se produce allí.
Longyangxia Solar, Qinghai, China

El parque solar Longyangxia se encuentra en la estación de energía hidroeléctrica


Longyangxia, que tiene su presa sobre el río Amarillo a la altura de la ciudad de Gonghe,
en la provincia china de Qinghai. La presa fue puesta en servicio en 1992.

El proyecto de energía solar cubre 9.16 km y forma parte de la una de las mayores
centrales del tipo híbrido en el mundo, ya que combinan la producción de energía
hidroeléctrica y solar. La construcción por parte de China Power Investment comenzó en
marzo de 2013 y se terminó en un plazo récord de nueve meses. La granja comenzó a
funcionar en diciembre de 2013 con una capacidad de 320 MW.

Granja Solar Cestas, Burdeos, Francia

La granja solar Cestas enclavada cerca de la localidad francesa de Burdeos, es la mayor


planta de energía solar fotovoltaica de Europa con una capacidad de 300 MW. El parque,
desarrollado por Neoen proporciona energía para 300.000 hogares, cubre 2.5 km, fue
construido por Eiffage, Schneider Electric y Krinner y se puso en funcionamiento en
octubre de 2015. Está conectado a la red francesa de alta tensión Réseau de Transport
d'Electricité (RTE), que proporciona energía eléctrica a todo el país.

Principio de funcionamiento
Existen dos formas principales de utilizar la energía solar, una como fuente de calor para
sistemas solares térmicos, la otra como fuente de electricidad para sistemas solares
fotovoltaicos.

Sistemas solares fotovoltaicos

En principio la forma en la que se captura la luz del sol para convertirla en electricidad se
hace a través de paneles solares o fotovoltaicos. Estos paneles están formados por
grupos de las llamadas células o celdas solares que son las responsables de transformar
la energía luminosa (fotones) en energía eléctrica (electrones).

Estas células se conectan entre sí como un circuito en serie para así aumentar la tensión
de salida de la electricidad, o sea si será de 12 volts o 24. Al mismo tiempo varias redes
de circuito paralelo se conectan para aumentar la capacidad de producción eléctrica que
podrá proporcionar el panel. Como el tipo corriente eléctrica que proporcionan los paneles
solares es corriente continua, muchas veces se usa un inversor y/o convertidor de
potencia para transformar la corriente continua en corriente alterna.

Una célula solar funciona básicamente de la siguiente forma: los fotones, que provienen
de la radiación solar, impactan sobre la superficie de la célula y allí son absorbidos por
materiales semiconductores, tales como el silicio. Los fotones golpean a los electrones
liberándolos de los átomos a los que pertenecían. Así los electrones comienzan a circular
por el material, y así producen electricidad.

Este funcionamiento básico se repite cualquier sea el material usado en la célula


solar, siempre y cuando por supuesto tenga propiedades conductoras y absorban la luz.

Las células solares que forman los paneles solares actualmente disponibles en el
mercado están hechas a base de silicio, material semiconductor muy abundante en el
planeta, pero también difícil de extraer y sintetizar, con lo cual los paneles solares
resultantes suelen ser caros, pesados y difíciles de instalar.

La energía solar fotovoltaica puede almacenarse en baterías para su uso durante la noche
y días nublados. En sistemas sin baterías conectados a la red, pueden proveer en exceso
de energía producida en el día a las líneas de distribución, esto corre el contador en la
dirección contraria y puede ser utilizada durante la noche.

Energía Solar Térmica

El principio de funcionamiento de una instalación solar térmica no es demasiado


complicado: El panel solar capta los rayos del sol, absorbiendo de esta manera su energía
en forma de calor. A través del panel solar hacemos pasar agua de modo que parte del
calor es transferido a dicho fluido que eleva su temperatura y es almacenada y llevada al
punto de consumo.

Descripción de componentes

Captadores solares
El captador solar es el elemento fundamental de cualquier sistema solar térmico. Tiene
como misión captar la energía solar incidente y transmitirla al fluido que circula por él.

Acumuladores

La necesidad de energía no siempre coincide en el tiempo con la captación que se


obtiene del sol, por lo que es necesario disponer de un sistema de acumulación que haga
frente a la demanda en momentos de poca o nula radiación solar.

Intercambiadores de calor

El intercambiador de calor en una instalación solar se coloca cuando se quiere transferir el


calor de un fluido a otro, sin que estos se mezclen independizando de esta manera los
dos circuitos. Cuando este existe, se encarga de transferir la energía absorbida por los
captadores (que contienen agua con anticongelante al ir instalados a la intemperie) al
agua sanitaria del acumulador.

Bombas de circulación

Las bombas de circulación son aparatos accionados por un motor eléctrico, capaces de
suministrar al fluido una cantidad de energía suficiente para transportar el fluido a través
de un circuido, venciendo las pérdidas de carga que hay en el mismo.

Aislamiento

El aislamiento es fundamental en una instalación de energía solar térmica para evitar


pérdidas caloríficas hacia el exterior.

Vaso de expansión

Su función es absorber las dilataciones del fluido contenido en un circuito cerrado,


producidos por aumentos de temperatura. Pueden ser abiertos o cerrados. Así, los vasos
de expansión se colocaran siempre en circuitos cerrados.

Estos son los principales componentes de un sistema solar térmico. No obstante,


tendremos más elementos como son las tuberías, válvulas y accesorios, purgadores y
desaireadores, termómetros, termostatos o manómetros que harán que el sistema
funcione correctamente.

Nuevas tendencias tecnológicas

El desarrollo de la energía solar ha sido espectacular, no solo desde el punto de vista de


la capacidad instalada, sino de la disminución de los costes de generación

En 2011, la Universidad de Oxford, desarrolló la primera célula solar de perovskita con


una eficiencia de conversión superior al 10%. En los años siguientes, investigadores de
todo el mundo se lanzaron a desarrollar células de perovskita más eficientes. En 2014, el
Instituto de Investigación en Tecnología Química de Corea estableció un nuevo récord al
lograr una eficiencia del 20%.

Las perovskitas resultan atrayentes por varios motivos. En primer lugar los materiales
necesarios para sintetizarlas son abundantes y baratos. Además, pueden combinarse con
facilidad, de forma económica y a bajas temperaturas para crear películas delgadas con
una estructura altamente cristalina, similar a la que se obtiene en las obleas de silicio tras
un costoso tratamiento a altas temperaturas. Sin embargo, el principal reto de las
perovskita, aun no conseguido, es lograr su estabilidad a largo plazo.

Más seguras y estables, si bien menos eficientes por el momento, son las
denominadas kesteritas. Son un material totalmente inorgánico, hecho de elementos muy
abundantes en la corteza terrestre (contienen cobre, zinc estaño y azufre o selenio),
económicos y sostenibles de extraer, señala Alejandro Pérez, científico del IREC que
lidera un grupo que investiga esta tecnología. Son una alternativa al CIGS, otra tecnología
de película delgada que ya está disponible a nivel comercial, pero que “contiene metales
muy escasos y preciados (indio y galio, que se usan para fabricar pantallas planas), por lo
que no se puede fabricar en masa”, informa Edgardo Saucedo, que trabaja junto con
Alejandro Pérez. Mientras que el CIGS tiene una eficiencia récord de alrededor del 22%,
las kesteritas, mucho más recientes, todavía están en poco más del 12%, según datos
del National Renewable Energy Laboratory (NREL) de Estados Unidos.

No obstante, aunque no lleguen a la eficiencia del silicio convencional, cuyo récord de


eficiencia lleva décadas estancado en un 25%, las tecnologías de película delgada
ofrecen otras ventajas. Las celdas son tan finas que pesan muy poco y además son
flexibles. “Eso permitiría integrarlas en construcciones, por ejemplo, en forma de tejas
solares. También en sustratos textiles”, afirma Pérez. El investigador imagina un futuro en
el que existan mochilas o incluso chaquetas capaces de recargar la batería de un móvil
después de un paseo bajo el sol.

Edificios y coches capaces de generar toda la energía que consumen, por otra parte, son
el objetivo de Jordi Martorell. Y para conseguirlo, lo que considera la mejor opción son
las celdas hechas de materiales orgánicos, polímeros que, aunque no sean
especialmente eficientes transformando la energía del sol (su récord está en un 11%),
ofrecen otras ventajas respecto al silicio. “Son flexibles, ligeras y el proceso de fabricación
es mucho más económico”, detalla el investigador. Y, además, son transparentes, lo que
las hace ideales para las ventanas.

“En todas las ciudades hay más superficie vertical que horizontal, especialmente en los
rascacielos”, argumenta. Si las ventanas de los edificios más altos se convirtiesen en
paneles fotovoltaicos, se podría generar diez veces más energía que si sólo se instalasen
celdas solares en el tejado, pronostica Martorell. “Pero obviamente la gente quiere
ventanas transparentes, y no de colores”, algo que sólo pueden proporcionar las celdas
orgánicas. Otra aplicación serían los vehículos. “Con ventanas fotovoltaicas y paneles
solares en el techo, los coches eléctricos podrían ser totalmente autónomos, incluso con
la eficiencia actual de las celdas orgánicas”, afirma Jordi Martorell.

Esquema de energía solar en Venezuela

Venezuela es un país tropical situado muy cerca del Ecuador, por lo que posee
bastas zonas de explotación de ingentes cantidades de irradiación solar de manera
persistente a lo largo de todo el año.

Además de las extraordinarias condiciones climatológicas para la implantación de


proyectos de energía renovable, también dispone de todas las materias primas requeridas
para la fabricación de los sistemas y componente requeridos por dicha empresa.
Implementar, por ejemplo, líneas de producción para la elaboración planchas de vidrio
común a partir del venadio (metal extraído por la industria de hidrocarburos tras su
separación del petróleo) con una capa semiconductora fotovoltaica, útil para generar
energía eléctrica, es factible en el país, dada que están disponibles en abundantes
cantidades casi la totalidad de las materias primas requeridas.

El potencial hidrológico nacional ha sido aprovechado en su inmensa mayoría, sobretodo


en el bajo Caroní con sus 4 centrales hidroeléctricas (Guri: Simón Bolívar (la tercera
mayor del mundo); Macagua: Antonio José de Sucre; Caruachi: Francisco de Miranda y
Tocoma: Manuel Piar, lo cual constituye un importante avance para la independencia de
fuentes de combustibles fósiles.

La energía solar en Venezuela es muy poco utilizada, solo es implementada por los entes
gubernamentales en sitios apartados de la geografía nacional, a través de paneles
instalados fuera de las casas en los denominados caseríos rurales.

En Venezuela se desde el año 2001 se dio inicio al aprovechamiento de la energía solar,


siendo el poblado de Los Cedros, en el estado Sucre, uno de los pioneros en esta
materia, pues algunas de sus casas se abastecen de la electricidad proveniente de
paneles solares, teniendo la capacidad y potencia suficiente para satisfacer las
necesidades de la población en materia fotovoltaica.

De igual forma se han instalado unas 60 plantas potabilizadoras de agua que utilizan
energía solar, en el marco del programa Sembrando Luz, que también instaló en zonas
completamente aisladas otros 768 sistemas fotovoltaicos.