Está en la página 1de 3

reseñas

Iconos, Revista de Ciencias Sociales No. 14


Flacso-Ecuador
Agosto 2002

académicas, cientistas sociales y quienes en


general intentan comprender los procesos so-
cioeconómicos, sea para explicarlos o para in-
tervenir en ellos.
El libro nos habla de las diversas maneras
en que en el mundo, se dan las transacciones
de trueque. La introducción es un supremo
trabajo de síntesis de la manera en que a lo
largo de su historia, la Antropología ha mira-
do a las transacciones económicas, con la in-
serción de la importancia de los estudios so-
bre el trueque en los debates contemporá-
neos. Con datos de regiones geográficas tan
distintas y alejadas como la Amazonía, Poli-
nesia, Melanesia y Nepal, los ensayos etno-
gráficos nos presentan un panorama muy ri-
co. El ensayo de Anderlini y Sabourian ofrece
una discusión formal y teórica desde la Eco-
nomía, sobre la organización de los diversos
tipos de intercambios; concluye el libro con el
excelente ensayo de Strathern, en el que la au-
tora se involucra en una crítica conceptual y
Caroline Humphrey y teórica del “viejo” modelo del trueque, ella es-
Stephen Hugh-Jones (compiladores), tá a favor de la idea de que el trueque trata de
Trueque intercambio y valor: las relaciones y no solamente de los objetos.
un acercamiento antropológico. Tradicionalmente los economistas han
Abya Yala, Quito, 1997. tratado al trueque como una alternativa ine-
ficiente al “mercado” y asumen que existe y
El libro que reseño no es reciente, fue publi- halla su razón de ser exclusivamente en las
cado originariamente por la Cambridge Uni- economías “primitivas” no capitalistas. Alter-
versity Press en 1992, traducido y publicado nativamente, lo interpretan como el fracaso
por Abya Yala en 1997. Al contrario de lo su- de los intentos por establecer mecanismos
cedido con la versión original, que causó un más avanzados de intercambio. Por su parte,
verdadero “terremoto” en los ámbitos acadé- la Antropología también ha subestimado el
micos de la Antropología del “norte”, sobre fenómeno, al marginarlo en sus análisis a fa-
todo anglosajona, por su especial contribu- vor del “don” y mirarlo como a un simple re-
ción y al mismo tiempo por su desafío a las gateo.
categorías tradicionales de intercambios eco- Este libro colectivo analiza desde varios
nómicos, su versión en castellano ha pasado ángulos y desde marcos teóricos distintos, el
prácticamente desapercibida en el país. Inves- fenómeno del trueque y cuestiona su defini-
tigar las razones de esta indiferencia sería muy ción tradicional como “una transacción en la
instructivo y nos diría mucho sobre el estado cual los objetos se intercambian directamen-
de la “comunidad académica” del país; sin te uno contra otro, sin uso del dinero”. El re-
embargo, no es éste el espacio para hacerlo. chazo, común de los/as autores, en cuanto a
Aquí quisiera en parte, remediar tal silen- que el trueque ocupa un espacio residual en-
cio y presentar las razones por las cuales con- tre las economías monetarias y las economías
sidero que este libro es actual y relevante pa- del don, es lo que otorga coherencia a los ar-
ra el trabajo que desempeñan académicos y tículos.

150 ICONOS
El objetivo común radica en abogar por la teo de la/s parte/s. Así, el valor de las especies
definición del trueque como una institución intercambiadas se convierte en un conjunto
económica en sí misma, un modelo de inter- de indicadores de la consideración que la una
cambio con características sociales propias y parte tiene de la otra. Es decir, el trueque se
que ocupa un espacio moral específico, que convierte en un intercambio que crea relacio-
no puede explicarse como negación o afirma- nes sociales.
ción de otras instituciones económicas más Contrariamente al don, en el trueque sí
reconocidas, sino que tiene dignidad de cate- hay transferencia de propiedad: la parte que
goría económica, social y cultural por méritos originariamente poseía el bien objeto del in-
propios. tercambio, cede su propiedad a la parte que la
Llegar a una definición general y univer- recibe a cambio de algo más. Sin embargo, no
salmente aceptada de trueque sería una con- existe aquella mutua independencia que se-
tradicción: el truque sólo puede ser entendi- gún Gregory caracteriza a los intercambios de
do dentro de su contexto social específico; co- mercado, definidos como “transacciones im-
mo este contexto varía, así lo hacen sus carac- personales entre individuos independientes e
terísticas. interesados que intercambian una propiedad
Uno de los aportes más significativos del privada alienable definida principalmente en
libro radica en la demostración de que el true- términos de valor de uso y de intercambio”
que y el dinero no son mutuamente excluyen- (Gregory 1980, 1982; Carrier 1991, 1995).
tes; por el contrario, es frecuente que coexis- De hecho, el trueque puede darse repetida-
tan “pacíficamente”. Por cierto, una de las ca- mente entre las mismas partes.
racterísticas peculiares del trueque es que coe- Otro elemento importante en el trueque
xiste con otras transacciones más “formales” es la percepción del otro que las partes involu-
(ej. de mercado, comercio institucionalizado, cradas tienen y que lleva a que la recíproca y
etc.), se contradice así una de las afirmacio- respectiva ubicación en las relaciones políti-
nes clásicas según la cual los bienes y servicios co-económicas sea muy clara y conocida por
circulan en circuitos cerrados y fijos; idea ésta ambas.
que está en gran parte en la base de la falsa Autores y autoras del libro rechazan la idea
creencia de la existencia de economías “para- de la existencia de una “propensión económi-
lelas”, inclusive en Ecuador: una “tradicio- ca natural” y su uso para explicar cualquier
nal/comunal/solidaria”, etc. desligada de la institución económica específica. Se suman,
otra “de mercado/capitalista/global”. Los es- en cambio, a los muchos que sostienen que la
tudios de este libro no dejan dudas en cunato economía es un sistema cultural, es decir que
a que los objetos salen y entran continuamen- las transacciones económicas, en sociedades
te de estos diversos sistemas económicos y que “tradicionales” como en sociedades industria-
las personas cambian de forma frecuente y sa- lizadas y capitalistas, son parte integrante de
ben discriminar entre diversos estándares de la cosmología y del sistema de valor de la so-
valores, según las circunstancias y sus conve- ciedad. Así, los deseos y los tipos de inter-
niencias. cambio que generan para satisfacerlos, son
El concepto de valor está presente en todo definidos culturalmente. Esto no significa
sistema económico; sin embargo lo que es desconocer la existencia de mecanismos eco-
único en el trueque es que los objetos que se nómicos que en las sociedades capitalistas y
intercambian no pueden ser medidos según “desarrolladas” parecen operar con una lógica
criterios generales y comunes a todas las so- propia e independiente; significa que los ac-
ciedades, sino que adquieren valores específi- tores económicos no deben ser vistos (como
cos en cada sociedad específica, en la cual la de hecho pasa) separadamente de sus inten-
utilidad marginal varía según factores exter- ciones, que son culturalmente definidas.
nos, como por ejemplo la capacidad de rega- Otra característica del trueque, que la dis-

ICONOS 151
reseñas
tingue de otras formas de intercambio, es que cir a disciplina inflexible guiados por modelos
representa un espacio de deseo: los objetos de rigurosos, neutrales y universales, merece un
este deseo son desiguales y esto hace que el aplauso. Al lector le queda la tarea de evaluar
“otro frente a mí” se caracterice por ser al- la importancia que estos datos tienen para la
guien que posee algo que yo no tengo y quie- realidad social actual.
ro, para el cual estoy dispuesto a sacrificar al-
go más. Esto exige que haya una definición Emilia Ferraro
de una de las partes como en una posición
distinta (¿y talvez inferior?) frente a la otra, y
que se convierta en “fuente” y satisfacción del Bibliografía
deseo de la otra. Es justamente la desigual-
dad de los objetos que los define como “de- Carrier, J. 1991, “Gifts, commodities, and
seables” y de esta manera pone en acto las social relations: a Maussian view of excha-
condiciones para el intercambio. ge”. Social Forum 6 (1), 119-133.
En este proceso, se ratifica que las relacio- ________ 1995, “Maussian Occidentalism:
nes sociales y la organización de los hechos gift and commodity systems”, en J.G. Ca-
económicos se estructuran mutuamente y rrier (ed.) Occidentalism. Images of the
que esto pasa no solamente en las sociedades West. Oxford: Clarendon Press.
“tradicionales”, sino también en las socieda-
Escobar, A., 1998, Antropología y Desarrollo
des “capitalistas” y urbanas. En la “época de la
(documento electrónico).
globalización”, en la cual los economistas
rápidamente se apuntan a la pretensión de re- Gregory, C.A., 1980, “Gifts to men and gifts
ducir a la Economía todos los aspectos de la to Gods: gift exchange and capital accu-
realidad social, y extienden de este modo la mulation in contemporary Papua”, en
sombra que la economía arroja sobre la vida y Man 15 (4), 6262-652.
la historia (Escobar 1998: 3), un libro que _________1982. Gifts and commodities.
nos habla de la economía en términos de las Londres- New York: Academic Press.
relaciones que involucra, y no solamente de _________1999. “Savage money. The anth-
números y estadísticas, y que demuestra toda ropology and politics of commodity ex-
la “humanidad” de unas prácticas que los ma- change. Studies”, en Anthropology and
nuales y ciertos economistas pretenden redu- History vol. 21.

152 ICONOS