Está en la página 1de 4

Los sismólogos advierten de que los terremotos no se pueden evitar.

“A día de hoy ni
siquiera se pueden predecir”, asegura Amadeo Benavent, catedrático de Estructuras en la
Escuela Técnica Superior de Ingenieros Industriales de la Universidad Politécnica de
Madrid. Lo que sí se puede hacer, explica el experto, es preparar las construcciones para
que los daños producidos por un seísmo sean controlados y evitar que mueran personas.
“Para ello, es muy importante proyectar las construcciones nuevas y reacondicionar las
existentes de acuerdo a las normativas más actuales y avanzadas”, cuenta Benavent. En
Europa, la normativa vigente es el Eurocódigo 8, una norma muy completa aunque
algunos países, como España, aún no la han adoptado.
pulsa en la foto

Los edificios convencionales están preparados para resistir su peso, el producido por la
gravedad. En cambio, cuando ocurre un terremoto, el temblor hace que el edificio se
mueva en dirección horizontal. Con este movimiento, las distintas plantas del edificio se
pueden venir abajo, unas encima de las otras, como ha ocurrido en el terremoto de
Amatrice (Italia) de esta semana. Pero otra cosa que puede pasar es que la estructura se
mantenga pero que se derrumben otros elementos no estructurales, como por ejemplo las
paredes. Eso fue lo que ocurrió en 2011 en Lorca. “La caída de muros es responsable de
un número elevado de muertes”, afirma el arquitecto.

El objetivo es conseguir una adecuada combinación de resistencia lateral y de


ductilidad del edificio frente a fuerzas horizontales

El Eurocódigo 8 tiene por objetivo fundamental proteger las vidas humanas. Para ello,
establece una serie de reglas para proyectar los edificios de forma que resistan los seísmos
de la zona. La normativa abarca la construcción de nuevos edificios y la adecuación
sísmica de los que ya existen. En España, las normas vigentes son la NCSE/02 y la
NCPSP-07, que regulan cómo deben acometerse los edificios y los puentes nuevos pero
no dice nada de los ya existentes. La normativa sísmica europea todavía no se ha adoptado
en España y, en opinión de Benavent, urge hacerlo, especialmente porque ya está
aprobado por el organismo competente el documento nacional de aplicación.

La planta de un edificio
reforzada con barras diagonales. AMADEO BENAVENT

“Tanto el proyecto sísmico de estructuras nuevas como el reacondicionamiento de las que


ya existen persigue el mismo objetivo: conseguir una adecuada combinación de
resistencia lateral y de ductilidad del edificio frente a fuerzas horizontales”, explica
Benavent. La resistencia se consigue haciendo, por ejemplo, vigas y pilares más grandes
y que tengan más acero en el interior. "Aumentar únicamente la resistencia es
económicamente inviable, por lo que se recurre también a la ductilidad", cuenta Benavent.
Para aumentar la resistencia de los edificios a los seísmos, se pueden emplear varias
técnicas, como añadir muros estructurales de hormigón armado y barras diagonales

La ductilidad es la capacidad de los materiales o de las estructuras para deformarse


plásticamente sin llegar a romperse. Las deformaciones plásticas suponen daños y el
problema es que, si las estructuras se hacen demasiado dúctiles, los daños en caso de
terremotos moderados pueden ser excesivos. Por tanto, “el objetivo es lograr la apropiada
combinación entre resistencia y ductilidad, hay que buscar el equilibrio entre ambas
propiedades”, asegura Benavent.

“Cuando proyectamos edificios para que resistan terremotos, los proyectamos de una
forma más permisiva que frente a otro tipo de cargas, como por ejemplo las gravitatorias.
Permisiva en el sentido de que aceptamos que la estructura sufra daños, pero no que
colapse”, explica. Estos daños pueden ser grietas en el hormigón o deformaciones
plásticas en el acero, pero las estructuras no se vendrían abajo. “El edificio tendría que
ser reparado después de un terremoto severo, pero permitiría una evacuación que salvaría
vidas, que es de lo que se trata”, añade.

Para los edificios que ya existen habría que llevar a cabo un análisis detallado para
comprobar qué resistencia sísmica tienen sus estructuras

Para aumentar la resistencia de los edificios a los seísmos, Benavent explica que se
pueden emplear varias técnicas, como añadir muros estructurales de hormigón armado,
barras diagonales, muretes laterales en los pilares o reforzar los pilares con presillas de
acero. Algo muy importante es la conexión de las vigas con los pilares, para que con el
movimiento no se separen y no se derrumben las plantas. Todo esto es mucho más sencillo
en los edificios de nueva construcción. Para los edificios que ya existen habría que llevar
a cabo un análisis detallado para comprobar qué resistencia sísmica tienen sus estructuras.
“No es lo mismo rehabilitar un edificio de los años 60 hecho con hormigón que uno de
150 años de piedra o ladrillo”, explica. Tras el análisis, se deberá optar por la solución
más adecuada y las posibilidades son muy variables. “Hay muchas técnicas para
acondicionar sísmicamente un edificio”, señala.